La Nueva Catacumba
de Arthur Conan Doyle
En la epoca de Imperio Romano, los Cristianos era perseguidos y tratados con una crueldad más que inhumana. Como castigo a sus creencias, eran arrojados a los leones, para diversión del Cesar, y del pueblo romano.
Sin poder defenderse, morían despedazados, bajo las garras y colmillos de las fieras. O se les hacía combatir con gladiadores, hombres más fuertes que ellos, y hábiles en la lucha, cuerpo a cuerpo. Siempre en desventaja, con armas inferiores a las de sus enemigos, generalmente quedaban sobre la arena, para regocijo de los que asistían al espectáculo. No teniendo donde efectuar sus ceremonias religiosas, ni enterrar sus muertos, los Cristianos decidieron hacerlo bajo tierra. Y asi nacieron las famosas catacumbas, verdaderos laberintos bajo el suelo de Roma, donde descansan los restos de los cristianos, que se negaron a renunciar a su fe. Allí formaron pequeñas capillas, donde se reunían para oficios religiosos. Siglos despues, la hermosa ciudad de Roma, se convirtió en el lugar predilecto de los arqueólogos. Un grupo de arqueólogos analizaban una antigua residencia en Roma, y uno de ellos dijo, “No hay duda que esta fue la casa de alguien importante. La magnificencia del piso lo demuestra.” El coliseo, los acueductos, el foro romano, y las numerosas ruinas que se descubrían, eran de gran interés para los estudiosos. Pero las catacumbas, que parecían no tener fin, eran unos de los mayores atractivos, pues siempre se encontraba algo nuevo. Los arqueólogos se trasladaron a las catacumbas, y revisando con linterna, las paredes, uno de ellos dijo, “Es increíble. En estas paredes estan enterrados cientos de mujeres hombres, y niños.” Otro de los arqueólogos dijo, “Cristianos anónimos que prefirieron dar su vida, que renunciar a su fe.” El arqueólogo que traía la linterna dijo, “Mi mayor deseo, es encontrar una de las tantas capillas, en que se celebraban los servicios religiosos, pero no he tenido suerte.” El primero de los tres arqueólogos dijo, “Ese es el sueño de todos nosotros. No es tan fácil lograrlo, en medio de estos laberintos.” El segundo arqueólogo dijo, “He pasado meses recorriendo las catacumbas, cuando creo que voy a llegar a un lugar importante, la galería se vuelve a ramificar.” Tras una pausa, el mismo arqueólogo agregó, “Ya me he dado cuenta, de que cada pasadizo, se divide y subdivide más de diez veces, en menos de cien metros.” El primer arqueólogo dijo, “Cuando uno cree que ha avanzado mucho, se da cuenta que solo es un pequeño espacio el que ha logrado conocer.” En el transcurso de los años, se fueron haciendo descubrimientos, más o menos importantes, y en 1850, dos hombres platicaban en una residencia de Londres. Uno de ellos dijo, “Asi que ha decidido instalarse en Roma, señor Kennedy, y dedicarse al estudio y búsqueda de antigüedades romanas.” El joven Kennedy le dijo, “Maestro, le suplíco que no me llame señor Kennedy. En la universidad, durante nuestras platicas, me decía simplemente Mark.” El maestro le dijo, “Es cierto. No acostumbraba a llamar a mis alumnos por el nombre. Pero tu fuiste especial, pues mostrabas gran interés por lo que enseñaba.” Mark le dijo, “Con usted aprendí a amar la arqueología, y usted fue quien me hizo desear venir a buscar todo lo que guarda ésta maravillosa ciudad.” El maestro le dijo, “Hay mucho que descubrir aún. Es un gusto para mí, ver que gente joven, se interése por ruinas y vejestorios...como muchos llaman a nuestros hallazgos.” Mark le dijo, “Para mí, no hay nada como desentrañar el pasado, a través de los objetos que el tiempo ha respetado, como un regalo de los dioses.” El profesor le dijo, “Eres un hombre de gran suerte. Tu familia te heredó una sólida fortuna, lo que te permite hacer todo tipo de investigaciones, sin tener que depender de becas, ni pensar cómo mantenerte, para poder continuar, cuando se hace algún pequeño descubrimiento que ´pueda llevar a algo importante. ¡Cuántos arqueólogos he visto tener que retirarse, frustrados, por falta de medios!” Mark le dijo, “Gracias a Dios, ese no es mi caso, maestro. Voy a rentar un lugar donde vivir, pues pienso hacer de Roma, mi lugar de residencia, por mucho tiempo.” El profesor dijo, “Me es muy grato escuchar eso, ya sabes que cuentas conmigo, para lo que sea. Me dará mucho gusto ayudarte con mis conocimientos.” Mark le dijo, “Maestro, ¿Cómo puede decir eso, si usted es un sabio?” Tras una pausa, Mark agregó, “Todos los que tuvimos la suerte de recibir sus enseñanzas, en Oxford, le recordamos con cariño y admiración.” El profesor le dijo, “Agradezco tus palabras. Realmente me siento satisfecho de haber inculcado ese amor por el pasado, a muchos de mis alumnos.” Mark le dijo, “Vendré continuamente a darle cuenta de mis avances. Lo primero que deseo hacer, es una reconstrucción de los baños de Carcalla.” El profesor le dijo, “Yo hice algunas investigaciones que te puedo facilitar.” Durante cinco años, Mark Kennedy, trabajó arduamente, obteniendo algunos logros importantes que causaron revuelo y admiración. Una mañana, en la sala de su residencia, Mark revisaba una vasija antigua, pensando, “Por lo menos, debe tener cinco siglos. Voy a continuar excavando en ese lugar, pues debe haber otras piezas como ésta.” El mayordomo Gino llegó a la sala, diciendo, “Señor, su café, me pidió que le recordára, que hoy asistirá al baile de los condes de Calignosto.” Mark dijo, mostrando la vasija, “Sí, Gino, gracias…mira qué maravilla.” Gino la revisó, y dijo, “Está muy bonita, señor.” Mark dijo, “Gino, esto es algo extraordinario, tiene más de 500 años. ¿Te das cuenta?” El criado se retiró sin hace más comentario. Mientras disfrutaba su tasa de café caliente, Mark pensó, “Pobre Gino, me parece que no lo hacen muy feliz mis descubrimientos.” Y asi era, defectivamente, pues al llegar a la cocina, Gino dijo a la áma de llaves, “El señor ya encontró nuevos vejestorios. Es un buen patrón, pero me gustaría que se dedicara ahora cosa.” La mujer le dijo, “No te agrada tener que limpiar todas esas piezas y pedazos de muro, ¿Verdad?” Gino le dijo, “Por supuesto que no. No comprendo a los ricos. Podría comprar lo que quisiera, y tiene llena la casa de cosas inservibles.” La mujer le dijo, “Asi son los gustos, Gino. El señor es bueno, nos paga bien, no tenemos por qué intervenir en lo que hace.” Gino le dijo, “Tienes razón, pero si vieras como se pone si por casualidad rompo algunos deseos vejestorios. Y son tan frágiles que se deshacen solos.” La mujer dijo, “Varias veces lo he escuchado decirte que no los toques, pero tú insistes en sacudirlos. Hazle caso.” Mark combinaba el trabajo, con el placer, y la sociedad romana, lo habia hecho uno de sus favoritos.Esa noche en la reunión del conde de Calignosto, éste le dió la bienvenida, diciendo, “Bienvenido, señor Kennedy, es un gran gusto para nosotros recibirlo esta noche.” Mark inclinó su cabeza, y dijo, en reverencia, “Gracias por el honor de haber sido invitado, condesa.” La apostura, el dinero, y la fama que Mark Kennedy, habia logrado, como eminente arqueólogo, atraía a las jovenes casaderas, como un imán. Asi, en la reunión social, mientras Mark conversaba con una joven, otras dos jovenes que los veían a distancia, conversaban entre sí. Una de ellas dijo, “Julieta de Cameroni, no tiene vergüenza, apenas el señor Kennedy se presenta en algún lugar, ella lo acapára. Pues pierde su tiempo. No creo que él tenga intenciones de casarse, por lo menos con ella.” La otra mujer dijo, “Hay que reconocer que no es fea, pero mi hija es realmente hermosa, y somos de mejor familia, que los Cameroni, eso ni dudarlo.” La primera mujer pensó, “Que casualidad, yo pienso igual, respecto a mi Elisa. Y supongo que lo mismo le sucede a todas las madres que estan aquí.” La segunda mujer dijo, “Voy a ofrecer un baile, próximamente, y por supuesto, Julieta no estará en la lista de invitados.” La primera mujer dijo, “Te doy toda la razón, será un importante evento social, al que me encantará asistir.” La segunda mujer pensó, “Yo no he dicho que la invitaría. Su hija tiene las mismas intenciones de Julieta, no debí hablarle de la fiesta.” Y mientras ellas se imaginaban, a sus hijas casadas con el apuesto arqueólogo, en la terraza, Mark decía a Julieta, “Que hermosa te ves, Julieta, en éste instante, pareces una madona de las que pintó Miguel Ángel.” Julieta le dijo, “Eres muy galante, Mark, pero estoy segura que lo mismo le dices a todas.” Mark le dijo, “Te equivocas. No podría comparar a ninguna de las otras mujeres que he conocido contigo. Eres algo especial para mí.” Julieta dijo, “¿Hablas en serio, Mark? He escuchado algunas cosas sobre ti…” Mark dijo, “¿Cómo cuáles?” Julieta dijo, “Bueno…que a muchas jovenes les has hecho creer que las amas.” Mark dijo, “Yo no tengo la culpa de que, por el solo hecho de haberme portado amable…ellas conciban ideas que estan muy lejos de mis intenciones.” Julieta dijo, “Entonces, ¿Solo yo te impórto?” Mark dijo, “Por supuesto. ¿Acaso no eres la única con la que he bailado desde que llegué?” Julieta dijo, “Es cierto…perdóname por lo que he dicho…yo…” Él no la dejó continuar, sus labios buscaron los suaves y delicados de la joven, que se ofrecían ansiosos. Julieta dijo, “Mark, te ámo tanto. ¿Cuándo vas a hablar con mis padres, para fijar la fecha de la boda?” Entonces Mark dijo, “¿Boda?...yo…eso tendrá que esperar…” Julieta dijo, “Pero, ¿Por qué? Estoy segura de que ellos no se opondrán a nuestra unión, nada impide que…” Mark le dijo, “Julieta, en éste momento, estoy haciendo una importantísima investigación, no quiero que nada me distraiga de ella.” Tras una pausa, Mark agregó, “Creo estar a punto de descubrir algo realmente maravilloso, para mí, la arqueología es lo más importante y…” Julieta dijo, “¿Mas que yo, Mark?” Mark dijo, “No he dicho eso, debes ser comprensiva. Es la cualidad que más admiro en una mujer.” Julieta le dijo, “Lo soy…tendré paciencia…te lo prometo…” Mark dijo, “Me agrada escuchar eso. No comentes con nadie lo nuestro. Si hay algo que me desagrada, son los chismes y de seguro no faltarán.” Julieta dijo, “No lo haré. Será nuestro secreto, hasta que termines tu investigación, entonces todos se enterarán de nuestro compromiso.” Entonces Mark dijo, “Por el momento, regresa al salón. Yo lo haré después. Es mejor que nadie se dé cuenta, de que estábamos juntos.” Julieta dijo, “Está bien, pero no te demores, y me sacas a bailar, deseo tanto estar otra vez entre tus brazos.” Cuando Mark se quedó solo en la terraza, pensó, “Estuve a punto de meterme en un tremendo lio, ¿Casarme yo? Tendría que estar loco. Si hay algo que adóro en la vida, es mi libertad. Supongo que algún día, me enamoraré, y entonces, llegará el momento de unirme a una mujer especial. Lo mejor que puedo hacer, es no volver a acercarme a Julieta. Asi se dará cuenta que no me interesa. No volveré a cortejar, ni de broma, a damas de la sociedad, a menos que sean casadas, si es que quiero conservar mi soltería.” Ya en su casa, Mark olvidó el asunto con la mayor tranquilidad, embebido en lo que era su verdadera pasión; la arqueología. Mientras le ayudaba a vestir, Gino le dijo, “¿Vendrá a cenar el señor?” Mark le dijo, “No lo creo, Gino. Voy a visitar a mi antiguo maestro. Hace mucho que no páso por su casa. Se pone feliz cada vez que me ve, e insiste en que le acompáñe a cenar, lo cual no me disgusta, tiene una cocinera estupenda. Tengo varias cosas que consultar con él, y contarle mis últimos trabajos. Es la única persona con quien realmente puedo hablar de ellos.” Una hora despues, el profesor lo recibía, diciendo, “Bienvenido, Mark. Me alegro de verte. Tenías un poco olvidado a tu viejo profesor…” Mark le dijo, “Eso de ninguna manera. Lo que sucede es que se me han juntado demasiados compromisos sociales, que me quitan el tiempo precioso.” Entonces, el profesor presentó a un hombre que lo acompañaba, diciendo, “Mark, te voy a presentar al arqueólogo. Julio Burger, un hombre que ha dedicado su vida al estudio.” Mark le dijo, “Ya habia escuchado de él. Es un honor conocer a una eminencia de nuestro campo.” El profesor dijo, “Lo mismo digo yo. La reconstrucción que usted hizo de los baños de Carcalla, causaron gran admiración en Berlín, cuando fue exhibida.” El profesor hizo una pausa, y agregó, “Siéntense. Estoy muy satisfecho de encontrarme, con mis dos mejores alumnos. Tambien fui profesor de Julio, Mark.” De inmediato, iniciaron una interesante y amena platica. Mark dijo, “Asi que tú eres alemán.” Julio dijo, “Yo diría más bien una mezcla. Mi madre era italiana, mi padre alemán. Quede huérfano a los diez años.” El profesor dijo, “Julio es un ejemplo de tesón. Sus padres no le dejaron dinero, por lo que tuvo que trabajar para pagar sus estudios. Sus excelentes calificaciones, le permitieron obtener una beca en la universidad de Bonn, donde yo le di clases. Y fue escalando peldaños, gracias a sus investigaciones, y descubrimientos, hasta llegar a formar parte de la, Academia de Berlín, de lo cual, se puede sentir muy argilloso, ya que es el más joven de todos sus miembros.” Julio dijo, “Cuando uno áma lo que hace, no es difícil obtener logros, maestro.” Mark dijo, “Julio tiene razón, ¿Piensas quedarte mucho tiempo en Roma?” Julio dijo, “Sí, mi intención es explorar las catacumbas. Es muy poco lo que se ha hecho con respecto a ellas.” Mark le dijo, “Desde hace tiempo, ésta también es mi intención. He hecho algunos estudios, pero nada a fondo. Sera interesante ver lo que logres.” Julio le dijo, “Espero que sea algo que realmente valga la pena.” Mark dijo, “Me gustaría que me visitaras. Estoy seguro que te agradará ver algunas de las piezas que he encontrado en mis excavaciones.” Julio le dijo, “Sera un placer hacerlo. Todo lo que tenga que ver con nuestra profesión, me apasiona.” Desde ese día, se vieron contínuamente, hasta que un año después, habia nacido entre ambos una verdadera amistad. Un día, que ambos platicaban, en una de las excavaciones, Mark le dijo, “Laménto mucho que tengas que dejar Italia, Julio. Te extrañaré, eres un buen amigo.” Julio le dijo, “Solo serán unos meses. Han pedido que vaya a Grecia, donde se ha hecho un descubrimiento interesante.” Mark dijo, “Es una lástima que te debas ausentar, justo ahora que estabas tan entusiasmado con tu investigación de las catacumbas.” Julio le dijo, “La verdad, durante el año, no he avanzado demasiado, pues no he encontrado nada nuevo. Solo objetos en las catacumbas anteriormente, pero es cosa de buscar con paciencia.” Mark le dijo, “Y tú la tienes de sobra. No me extrañaría que un día nos des la gran sorpresa de un importante hallazgo.” Se marchó Julio, y un mes despues, Mark se dirigió a un club de caballeros en Roma, donde unos hombres charlaban. Al llegar, Mark dijo, “Buenas tardes.” Uno de los caballeros dijo, “¿Qué tal Mark? Siéntate y acompáñanos.” Mark se sentó, y dijo, “¿De qué hablaban? Se veían muy interesados en la plática.” Otro de los caballeros, dijo, “Ponderábamos la belleza de la dama de compañía de Lady Emery Rood.” Mark se alteró, y dijo, “¿De dónde la conocen?” Un tercer caballero dijo, “Lady Rood llegó hace dos semanas a Roma, con esa hermosa joven.” El primer caballero, agregó, “Te aseguro que varios ya se han acercado, pero ella permanece indiferente a todo lo que no sea su trabajo.” Mark dijo, “Conozco a Lady Rood. No me será difícil visitarla, y conocer a es beldad.” El tercer caballero dijo, “Si vas con la intención de conquistarla, pierdes el tiempo. No creo que triunfes donde tantos han fracasado.” Mark dijo, “No he dicho que esa sea mi intención, simplemente, quiero conocerla. ¿Dónde se hospeda Lady Rood?” El primer caballero dijo, “En la villa de la duquesa de Montecaprini. Ellos se encuentran ausentes, y la dejaron a la disposición de la dama.” El segundo caballero dijo, “Al parecer, los duques la visitan frecuentemente en el castillo que posee en Windsor, creo que son parientes lejanos.” Mark dijo, “Asi es, Un primo de Lady Rood, esta casado con una hermana de la esposa del duque de Montecaprini.” El primer caballero dijo, “Sí que la conoces bien. No tendrás problemas, como inglés y como amigo, de frecuentarla.” Al día siguiente, una institutriz anunciaba la llegada de Mark en la Villa de la duquesa de Montecaprini, diciendo, “Lady Emery, el señor Mark Kennedy desea verla.” Lady Emery dijo, “¡Mark aquí, pero que gusto! Que pase, que pase.” Entonces Mary, una hermosa joven presente, dijo, “¿Desea que me retíre, Lady Emery?” Lady Emery le dijo, “De ninguna manera, Mary. Mark tiene una plática interesantísima, ya lo veras.” Mary dijo, “Faltan quince minutos para las cinco. ¿Lo invitará a tomar el té?” Lady Emery le dijo, “Por supuesto, Mary querida. Mark es de las pocas personas que no me aburren.” Poco despues, Mark entraba a la sala, y saludaba a Lady Emery, quien estaba sentada. Lady Emery dijo, “Mark, que sorpresa tan agradable.” Mark le dijo, “Lady Emery, ayer me enteré que se encontraba en Roma, y por supuesto, me apresuré en venir a presentarle mis respetos.” Lady Emery dijo, “Mark, Mary es mi dama de compañía, una joven encantadora.” Mark dijo, “Señorita, a sus pies.” Como todos los hombres que conocían a Mary, Mark quedó impactado por su belleza. Los tres se sentaron a tomar el té. Lady Emery dijo, “Es imperdonable que no hayas regresado a Inglaterra, Mark. Ni siquiera para la boda de mi hijo, que siempre fue tu mejor amigo.” Lady Emery agregó, “No sabes cómo lo lamentó Charles. Hasta el último momento, tuvo esperanza de que llegáras.” Mark observaba a Mary, y pensaba, “Es hermosisima. Tiene algo que atrae y encanta. Es de esas mujeres inolvidables.” A continuación, Mark desplegó toda su simpatía, y amabilidad, pero no consiguió más atención de Mary, que la que ésta daba a la mesa que tenía enfrente. Mary se levantó, y dijo, “Lady Emery, voy a ocuparme de que preparen el traje que lucirá ésta noche, en la cena de los marqueses de Rondellini.” A continuación, Mary se dirigió a Mark, “Adiós, señor Kennedy.” Merk le dijo, “Señorita, ha sido un enorme placer conocerla.” Cuando Mary se fue, Mark dijo a Lady Emery, “Es muy agradable su dama de compañía, Lady Emery.” Lady Emery le dijo, “No sabría que hacer sin ella. Pero cuéntame de tus descubrimientos. Si hay algo que me gusta, es la arqueología.” Desde ese día, Mark visitó a Lady Emery, con una frecuencia que tenía encantada a la dama. Un día, que Mark fumaba su pipa en su residencia, pensaba, “Hace ya un mes que la conozco, y me trata con la misma indiferencia del primer día. No he logrado el menor avance. Es cierto que Lady Emery está siempre con nosotros, pero Mary no da la menor muestra de que eso le agrade. No me voy a dar por vencido. Hasta ahora, ninguna mujer ha resistido mis atenciones. Ésta no va a ser la excepción. Quizá solo se está haciendo la interesante. Hay mujeres que les encanta presentar dificultad, y luego caen como mariposas.” Mark continuó las visitas a la Villa, hasta que una tarde, Mary lo recibió en la villa diciendo, “Buenas tardes, señor Kennedy. Lady Emery no está. Fue con unos amigos a Venecia, y regresará dentro de una semana.” Mark le dijo, “Pues bien, eso significa que hoy es mi día de suerte.” Mary dijo, “No comprendo…” Mark dijo, “Es que desde que la conocí, he deseado hablar con usted a solas, y por fin, hoy se me presenta la oportunidad.” Mary le dijo, “Señor Kennedy, no creo que usted y yo tengamos nada de qué hablar.” Mark dijo, “Por favor, Mary, no se ofenda. Yo me siento muy atraído hacia usted. Es una mujer tan hermosa, tan delicada…” Mary le dijo, “Le suplíco que no siga. Estoy comprometida con un hombre al que quiero, y con él, voy a casarme.” Mark pensó, “Esto si no lo esperaba, comprometida. Seguro con un Don Nadie. No es justo. Aún así, no me daré por vencido.” Entonces, Mark le dijo, “Discúlpeme, no quise ofenderla. Su novio debe ser un hombre excepcional. Reconozco que me da envidia.” Hubo una pausa, y enseguida Mark dijo, “Quisiera no haberle dicho nada, pero no podía adivinar…” Mary dijo, “Por favor, no se preocupe. Es mejor olvidarlo.” Mark le dijo, “Gracias, quisiera que me demostrára que no está en absoluto molesta, ofreciéndome una taza de té.” Mary dijo, “Si eso le da tranquilidad, pediré que nos lo sirvan.” Cuando ambos tomaban el té, Mark supo que habia roto el hielo, y decidió no desaprovechar la ocasión. Mark le dijo, “¿Lleva mucho tiempo acompañando a Lady Emery?” Mary dijo, “Dos años. Es una persona muy agradable y comprensiva. Con ella he viajado mucho. Me daría tristeza dejarla.” Mark le dijo, “¿Cómo la conoció?” Mary dijo, “Una prima de mi madre, se casó con un hombre de mucho dinero que frecuenta la sociedad londinense. Ella me puso en contacto con Lady Rood.” Mark le dijo, “¿Sabe Lady Emery que usted va a casarse?” Mary dijo, “No, aún no se lo he dicho. Pienso hacerlo cuando fije la fecha de la boda con mi prometido.” Mark dijo, “Me imagino que eso será a su regreso a Inglaterra.” Mary dijo, “Sí…es muy interesante lo que usted hace, señor Kennedy. Me agrada cuando habla de arqueología.” En la forma amena en que solía hacerlo, para cautivar a su auditorio, fue contándole su trabajo. “Usted realmente sabe escuchar, y se interesa por lo que le digo. Quisiera mostrarle alguna de las cosas que considero una maravilla.” Mary le dijo, “Tambien me gustaría verlas, pero…” Mark dijo, “Ya somos amigos, ¿No? ¿Qué le parece si como tal, vengo a buscarla mañana, y la llévo a un recorrido arqueológico por Roma?” Mary dudó unos instantes, y luego dijo, “Está bien. Acepto.” Mark dijo, “Entonces estaré aquí a las diez, por usted. Vamos a aprovechar bien el día.” Cuando Mark llegó a su casa, se preparó un poco de brandy, y pensó, “No hay duda que la suerte me sonríe. Siempre me han gustado los retos, y éste es uno grande. Mary me amará.” Al día siguiente, Mark daba un viaje turístico a Mary, diciendo, “Esto es todo lo que queda de lo que fue una obra impresionante, pero nos permite darnos cuenta de su grandiosidad.” Durante toda la mañana, Mark la llevó a diferentes lugares, explicándole, con gran paciencia, lo que visitaban. Después de un tiempo, pasaron a un restaurante a comer. Mary le dijo, “Debió llevarme a casa. Creo que he abusado de su tiempo.” Mark le dijo, “¿Y perdernos la exquisita comida que sirven aquí? Además, hay un lugar que aún quiero que conozca.” Ya empezaba a caer la tarde, cuando Mark la llevó de regreso. Al despedirse, Mary le dijo, “Muchas gracias por todo. Fue un día muy agradable, señor Kennedy.” Mark le dijo, “¿No podríamos olvidar el ‘señor,’ y el ‘señorita’? Como amigos, creo que podemos tratarnos de tu.” Mary le dijo, “Es que no estaría bien, si Lady Emery me escuchara tutearlo…” Mark dijo, “Lady Emery está a muchos kilómetros de distancia. Además, acabo de decidir que mañana volveré por ti. Hay muchas cosas que debes ver.” Al ver que Mary dudaba, Mark le dijo, “Mary, pronto regresaras a Inglaterra, y quizá te arrepientas por no haber conocido realmente Roma.” Mar sabia como convencer, y logró su propósito. A la mañana siguiente, mientras Mary se arreglaba en el espejo, pensó, “Quizá no debí aceptar…pero…al fin no tiene nada de malo…es un buen amigo…” En los días siguientes, Mark pasó a buscarla cada mañana, y una tarde, Mark llevó a Mary a su casa. Mark mostró su colección de vasijas, y le dijo, “¿Qué te parece la colección que he logrado reunir?” Mary dijo, “Hay piezas muy hermosas, como ésta ánfora. Tenías razón, valía la pena que las viera.” Tras una pausa, Mary agregó, “Accedí a venir a tu casa, como despedida. Hoy ha sido nuestra ultima salida. Mañana regresará Lady Emery.” Mark le dijo, “Los dices con tristeza, como si lo lamentáras.” Mary le dijo, “Bueno…tu compañía es muy agradable. He pasado unos días felices.” Mark le dijo, “Yo tambien, Mary…no quiero que nos separemos. No quiero dejar de verte, porque te amo.” Mark la tomó de los hombros, y le dijo, “Mary, yo me enamoré de ti, desde que te vi por primera vez.” Mary le dijo, “Oh, Mark, yo tambien te quiero.” Una ola de pasión los envolvió, y unieron sus labios en un largo y ardiente beso. Tras una pausa, y reflexión, Mary dijo, “Mark, no debemos. ¿Qué va a decir Lady Emery cuando se entére?” Mark le dijo, “No lo sabemos, porque cuando se entére, estaremos lejos. Ésta noche partiremos hacia Francia.” Mary dijo, “¿Irnos juntos? ¿Sin casarnos? Mark, quedaré deshonrada….” Mark le dijo, “Nos casaremos. Lo haremos en Inglaterra, donde iremos. Confía en mí, amor.” Ambos se marcharon. Y en Paris vivieron un idilio sin pensar más que en ellos, y en la felicidad de estar juntos. Las dos primeras semanas se sintieron los seres más dichosos de la Tierra, pero a la tercera, Mary pensó, “Mark ya no es el mismo de los primeros días. No ha vuelto a hablar de la boda, y me trata como si estuviera cansado de mí. Pero tiene que cumplir con lo que me prometió. Ahora mismo hablaré con él. Por seguirlo, soy una mujer sin honra.” Mary se dirigió al saloncito de la suite, que ocupaba, y estando Mark sentado, Mary llegó, y le dijo, “Mark, ¿No crees que deberíamos partir a Inglaterra y casarnos? Mis padres ya deben saber, por Lady Emery, lo que he hecho.” Mark se levantó de su sillon, y le dijo, “Antes de ir a Inglaterra, tengo que regresar a Roma. Dejé un importante trabajo a medias, y es necesario que lo termíne.” Mary le dijo, “Pero yo no puedo volver a Roma sin casarme. Tú me lo prometiste…” Mark dijo, dándole la espalda, “No me presiones. Lo mejor es que te marches a Inglaterra con tu familia. Yo te iré a buscar, cuando me sea posible…” Mary dijo, “Estás mintiendo. Quieres deshacerte de mí. Que tonta fui al creer en tus palabras, en tus juramentos.” Mark le dijo, “Yo jamás te juré nada, y no tuve que insistir mucho para que me siguieras. Francamente éste asunto me tiene harto.” Mary le dijo, “Jamás me amaste, ¿Verdad? Solo fui un entretenimiento para ti. Cuan arrepentida estoy de haberte escuchado, de haberte creído. Hoy mismo me ire a Londres. Ya no me casaría contigo ni, aunque me lo suplicáras. Si algo sentí por ti, se ha transformado en desprecio.” Mark le dijo, “Me tiene sin cuidado tu opinión. Siempre me ha gustado la Caza, y no hay ninguna caza comparable a la de una hermosa mujer. Me puedo sentir satisfecho.” Una semana después, Mark platicaba con su padre, “Realmente no me imaginé que el asunto con Mary Saunderson, diera pie a tanto escándalo.” Su padre le dijo, “Todo el mundo te ha criticado. Lady Rood estaba furiosa, y habló pestes de ti, y de su dama de compañía.” Mark le dijo, “Ya olvidarán. Muy pronto tendrán otra cosa en que ocuparse. Los escándalos no faltan en nuestra sociedad.” Su padre le dijo, “Pero tu reputación, está actualmente muy desacreditada. Recuerda que pusiste en entredicho el nombre de Julieta de Cameroni.” Mark dijo, “¿Por qué? Solo bailé con ella unas cuantas veces.” El padre le dijo, “Lo suficiente para que su nombre quedára algo desprestigiado. Porque luego, no la volviste ni a mirar, y eso creó todo tipo de sospechas.” Mark dijo, “Mira, no me voy a preocupar por este asunto. En uno o dos meses, volveré a ser el favorito de los salones.” Su padre le dijo, “Quien sabe, Mark. Te asegúro que tu fama esta bastante deteriorada. En este momento, nadie te invitaría a sus reuniones.” Mark dijo, “Mejor, me dedicaré a trabajar. Ya verás que muy pronto empezaran a solicitar mi presencia, y entonces, veré si acépto.” Su padre dijo, “Puede que tengas razón…la memoria es frágil. Sobre todo, cuando hay tantas madres deseosas de casar a sus hijas.” Transcurrieron tres meses, cuando Mark recibió una vista. Mark exclamó al ver a su amigo Julio, “¡Julio, que sorpresa! ¿Cuándo regresaste?” Julio le dijo, “Ayer, por la tarde. ¿Cómo estas, Mark, que tal el trabajo?” Mark le dijo, “Mas o menos. Ya te contaré. Pero sentémonos. Pediré que nos traigan algo de tomar.” Julio dijo, “Gracias, una taza de té, no me vendría mal.” Ambos se sentaron. Mark dijo, “Cuéntame, ¿Cómo te fue en Gracias?” Julio dijo, “Muy bien. Valió la pena el viaje. Ya te mostraré algunas piezas que traje, y lo que escribí acerca del lugar donde se hicieron las excavaciones.” Tras una pausa, Julio agregó, “Y tú ¿Qué hiciste durante estos meses?” Mark dijo, “Empecé a explorar unas catacumbas, pero no he encontrado realmente algo interesante.” Julio dijo, “Yo vengo decidido a buscar en ellas, cosas más interesantes que las halladas hasta ahora.” Mark le dijo, “Me alegra, porque ese será un incentivo para mí. No digo que vayamos a competir, pero será agradable compartir lo que descubramos.” Cuatro meses despues, Julio llegó a visitar a Mark. Julio entró con una canasta en las manos, tapada con una cobija. Mark le dijo, “Julio, ¿Qué traes ahí?” Julio le dijo, “Ya lo veras, querido amigo. Ya lo veras.” Julio colocó la canasta en una mesa, y destapó la cobija. Mark exclamó, “¿De dónde sacaste todas estas maravillas?” Julio dijo, “Encontré una nueva catacumba.” Mark exclamó, “¡Quéeee!” Julio dijo, “Lo que oyes. Poe cada una de estas piezas hay millones más. Tantas que docenas de sabios pueden dedicarse el resto de sus vidas a estudiarlas. Y hacerse de una reputación más sólida que el castillo de San Ángelo.” Mark pensó, “Qué hombre de suerte. Yo he pasado casi un año buscando entre los corredores, y él en unos meses, hace éste importante hallazgo.” Entonces, Mark le dijo, “Julio, sentémonos. Esto merece un brindis.” Julio le dijo, “Tienes razón, porque estoy seguro que será el descubrimiento del siglo.” Mark trataba de mantener la calma, y controlar su impaciencia, pero le fue imposible. Mark le dijo, “Julio, ¿Dónde está esa catacumba?” Julio le dijo, “Ese es mi secreto, querido Mark. Lo único que te diré, es que está situada en una forma, que solo existe una posibilidad de uno, en un millón, de que sea encontrada.” Julio agregó “Su antigüedad no es la misma que la de las catacumbas conocidas. Esta fue dedicada para servir de camposanto a los cristianos de más alto rango…de manera que las reliquias que allí se encuentran, son completamente diferentes, a las que se conocen hasta la fecha.” Mark le dijo, “Ya me di cuenta, al ver lo que trajiste, Julio. Soy tu amigo, ¿Te vas a negar, a que yo vea esa maravilla, antes que nadie?” Julio dijo, “Si no fuera por tus conocimientos, no titubearía en mostrártela, siempre y cuando me prometas guardar el secreto. Pero, siendo quién eres, prefiero preparar mi informe, antes de permitirme el lujo de echarme encima tan formidable competencia.” Mark le dijo, “Te asegúro que puedes confiar en mí. No diré nada, sin tu autorización. Yo no he sido egotista contigo. He compartido información. Recuerda que te di todos los datos que necesitabas, para tu trabajo acerca del templo de las vestales.” Julio dijo, “Pero ese asunto, no era de mucha importancia. Si yo te preguntára algo, verdaderamente íntimo, ¿Me darías una respuesta sincera?” Hubo una pausa, y enseguida Julio dijo, “Esta catacumba, es algo muy íntimo para mí. Y me gustaría obtener una confidencia igual, a cambio de la mía.” Mark le dijo, “No sé a dónde quieres llegar, pero si es necesario que yo conteste cualquier pregunta que me hagas, te asegúro que lo haré.” Julio dijo, “Entonces háblame de un asunto, del cual me enteré al llegar, y que fue un verdadero escándalo. Tus relaciones con la señorita Mary Saunderson.” Mark se molestó, y levantándose, dijo, “¿Qué clase de pregunta es esa? Me parece un chista bastante desagradable.” Julio le dijo, “No es ningun chiste desagradable. Me interesa, porque no se gran cosa de las mujeres, ni de la vida social. Y éste incidente, tiene la fascinación de lo desconocido para mí.” Mark dijo molésto, “No te diré ni una palabra al respecto.” Julio dijo, “Muy bien. Solo trataba de darme cuenta, si eres tan bueno diciendo tus secretos, como esperabas que yo lo fuera, con el de mi catacumba.” Mark le dijo, “Tu capricho es ridículo. Fue una aventura que ya olvidé. Un hombre no debe hablar de los favores que obtiene de una mujer. Eso es una cobardía.” Julio dijo, “En este caso es diferente. Toda Roma habló acerca de ello, y el nombre de la señorita Saunderson, fue escarnecido hasta la saciedad. Sin embargo, tus escrúpulos son respetables para mí. Ya son las diez, es hora de retirarme. Buenas noches.” Mark le dijo, “Espera, Julio. Me interesa mucho esa catacumba. ¿Por qué no me preguntas otra cosa? Algo menos excéntrico.” Julio dijo, “No, tú tienes razón al no contestarme, y yo al no decirte de mi catacumba. De modo que, por segunda vez, buenas noches.” Mark lo detuvo, y le dijo, “No te vayas…te diré lo que quieres saber. Al fin, como dices, todo Roma lo comentó, por lo tanto, es poco lo que puedo agregar.” Ambos volvieron a sentarse. Y Mark preparó dos vasos de licor. Julio dijo, “Nada se volvió a saber de la muchacha. ¿Qué paso con ella?” Mark dijo, “Regresó a Inglaterra con su familia. Era originaria de un lugar llamado Twinckenham.” Ambos brindaron. Julio dijo, “No puedo imaginar, cómo lograste persuadir a una joven, para que te acompañára, pasar por ella dos semanas, y luego, regresarla a su familia. No la querías, pues si asi hubiera sido, tu amor no se habría desvanecido tan pronto. Y si no la querías, ¿Por qué hacer un gran escándalo? Que te ha dañado a ti, y la ha arruinado a ella.” Mark le dijo, “Julio, el amor es una palabra. Debo admitir que nunca quise a Mary, pero me gustaba. Creo que la aventura tuvo que ver en este asunto.” Julio le dijo, “¿Tanto te gustan las aventuras?” Mark le dijo, “¿Qué sería de la vida sin ellas? Las adóro. También existía el encanto de la dificultad. Ella al principio me ignoraba, y eso molestó a mi ego. Fueron los obstáculos, los que me atrajeron. Desde un principio, me dijo que estaba comprometida.” Julio dijo, “Vaya, y con quien.” Mark le dijo, “Nunca lo supe. Una vez se lo pregunté, y respondió que prefería no hablar de ello. Debe haber sido un pobre diablo.” Julio dijo, “Supongo que eso hizo la aventura más interesante.” Mark dijo, “Le dio cierto sabor. Recuerda que cuando eras niño, la manzana que le robabas al vecino, era más sabrosa que la que tenías en tu casa.” Julio dijo, “Aún no comprendo cómo lograste convencerla de que te siguiera, si dices que al principio te ignoraba.” Mark le contó con lujo de detalles, la forma como habia asediado a Mary, hasta hacerla caer en sus redes. Julio dijo, “Realmente fuiste muy astuto. ¿Qué habrá pasado con el novio?” Mark dijo, “Quien sabe. Lo único que te puedo decir, es que si hubiera sido mejor que yo, ella no se va conmigo. Bueno, creo que ya te he dicho todo. Es tu turno.” Julio dijo, “Mark, no es posible que te describa la catacumba, me faltarían palabras. Por lo tanto, es mejor que te la muestre. Si quieres vamos ésta misma noche.” Mark le dijo, “Por supuesto que quiero. Estoy impaciente por conocerla.” Julio se levantó, y dijo, “La noche está bonita. ¿Qué tal si salimos dentro de una hora? Debemos tener mucho cuidado de que no trascienda nada.” Mark dijo, “Tienes razón. No podemos permitirnos que nadie sospeche. ¿Está lejos?” Julio dijo, “A algunos kilómetros, pero tendremos que ir a pie. Nos reuniremos a media noche en la Vía Arpía. Yo debo ir a mi casa por algunas cosas que necesitaremos.” Mark le dijo, “Mucho agradezco tu confianza. Te prometo no decir ni escribir nada al respecto, hasta que tu hayas hecho público tu informe.” Una hora después, ambos caminaban por la nocturna ciudad de Roma. Mark dijo, “Siento una gran impaciencia. ¿Falta mucho? Ya llevamos bastante caminando.” Julio dijo, “En quince minutos a lo más, habremos llegado.” Por fin Julio se detuvo, y Mark le dijo, “¿No me vas a decir que tu catacumba está dentro de esta casa?” Julio le dijo, “No, pero sí la entrada. Ésta casa me asegura que nadie la descubra fácilmente.” Julio abrió la puerta de la vivienda, y Mark dijo, “¿Y el propietario que sabe al respecto?” Julio dijo, “Nada, encontré un objeto que me hizo pensar que su casa estaba sobre la entrada de la catacumba, de manera que la renté.” Cuando estuvieron en el interior, Julio encendió su linterna. Cuando removieron unas tablas del piso, Mark exclamó, “Sí que estaba bien oculta. Jamás me hubiera imaginado que aquí estaba la entrada.” Julio dijo, “Siempre he pensado que para ser un buen arqueólogo, se necesitan conocimientos, pero tambien un poco de suerte.” Cuando terminaron de levantar las tablas. Mientras Mark bajaba, Julio dijo, “¡Con cuidado! Es una verdadera cueva de conejos. Si te llegas a extraviar, las posibilidades de que vuelvas a salir, son pocas. Yo te guiaré.” Mark dijo, “Voy a bajar.” Tras una pausa, Merk le dijo, “¿Cómo encuentras tu el camino, si es tan complicado como dices?” Julio dijo, “En un principio tuve muchas dificultades, y Sali casi de milagro, pero gradualmente lo he estado conociendo. Hay cierto sistema para orientarse, pero si alguien se pierde sin luz, es imposible que pueda salir. Para mayor precaución desenredo una bola de hilo. Ya verás que no te miento, porque cada uno d ellos pasadizos, se divide y subdivide más de diez veces en menos de cien metros.” Descendieron unos siete metros del nivel de la casa. Enseguida, Julio dijo, “Quiero que me sigas muy de cerca. No vayas a detenerte a curiosear en el camino, porque te voy a llevar a un lugar que tiene todo lo que deseas ver.” Ambos iniciaron la marcha por uno de los corredores. Julio iba enfrente alumbrando con su lampara. Mark dijo, “Es evidente que esta catacumba, es la más vieja de cuantas de han encontrado, un verdadero almacén de reliquias.” Despues de una hora, Mark dijo, “¿Qué tan lejos vamos? Me parece que hemos caminado por lo menos medio kilómetro.” Julio le dijo, “Mas, no he encontrado el límite de esta catacumba. Es un lugar muy difícil, de manera que, para mayor precaución, usaremos nuestra bola de hilo.” Julio anudó un extremo a la saliente de una piedra, y volvió a iniciar la marcha. Mark dijo, “Tienes razón en tomar tantas precauciones. Los pasajes son cada vez más complejos y tortuosos. Una verdadera maraña de corredores.” Julio dijo, “Ya estamos por llegar al lugar que deseo que veas. Vas a reconocer que valió la pena, toda esta larga caminata.” Mark le dijo, “No lo dudo. Con lo que he podido ver al pasar, ya me siento gratificado.” De pronto, ambos desembocaron en un gran vestibulo circular. Mark exclamó, “¡Oh, esto es grandioso! Eso es un altar cristiano. Probablemente el primero que se hizo. Este lugar debe haber sido empleado por la iglesia.” Julio, quien seguía alumbrando con su linterna, dijo, “En los nichos estan enterrados los primeros papas, arzobispos, obispos, con sus mitras y las insignias de su alta investidura.” Mark dijo, “Quiero verlo todo. Nunca imagine tanta maravilla. ¿Sabes cuantos vericuetos hay en este lugar y la escalera? Mas de dos mil. Seguro que este laberinto, era un medio de protección de los cristianos.” Julio le dijo, “Por lo tanto, las posibilidades de salir de aquí, son dos mil contra una, esto si se lleva luz, porque en la oscuridad, sería más difícil.” Mark dijo, mientras revisaba una catacumba, “Seguramente que sí.” Julio dijo, “La oscuridad es algo terrible. Un día me quede a oscuras como experimento. ¡Probemos de nuevo!” Acto seguido, Julio apago la linterna, y Mark sintió como si una mano visible, le hubiera tapado herméticamente los ojos. Enseguida, Mark dijo, “Por favor, enciende la luz. Esto es desesperante.” Julio dijo, “Es extraño, pero por el sonido de tu voz, no tengo ni la más remota idea donde te encentras. ¿Podrías decirme donde estoy yo?” Mark dijo, “No, parece que estas en todas partes. Enciende la luz, y déjate de tonterías.” Julio dijo, “Bien, Mark, entiendo que hay dos cosas, que te gustan mucho, una de ellas es una aventura, y la otra, un obstáculo a vencer. Tu aventura va a ser encontrar la salida, y los obstáculos serán la oscuridad, y las mil vueltas falsas, que harán que tu camino se algo difícil. Tienes todo el tiempo del mundo, y cuando te pares a descansar, piensa si fue correcta la forma en que trataste a la señorita Saunderson.” Mark le dijo, “¿Qué demonios quieres decir? Estas bromeando, ¿Verdad?” Julio le dijo, “No, no bromeo. Tú te divertiste con ella, fue una aventura una cacería, según tus propias palabras. Pero hay un detalle que ignoras.” Tras una pausa, Julio dijo, “La señorita Saunderson estaba comprometida con un pobre diablo, llamado, Julio Burger.” Mark exclamó, “¡Oh, nooo…! Julio, si lo hubiera sabido, te juro que…” Julio le dijo, “Nada habría cambiado, Mark. Para ti, la manzana ajena es la mas dulce. Yo amaba mucho a Mary. Nos conocimos en un viaje que hice a Inglaterra. Allí nos comprometimos. Nos volvimos a ver en Grecia, donde estaba con Lady Rood. Pensábamos casarnos ésta primavera. Y lo habríamos hecho, si tú no hubieras decidido dedicarte a la caza.” Mark le dijo, “Julio, perdóname. A ella tambien le ofreceré disculpas. Por favor, no me vayas a dejar aquí…” Julio dijo, enojado, “Mary murió, Mark. Murió de tristeza, de dolor, de vergüenza. Sus padres me escribieron. Fui a Inglaterra para encontrar solo su tumba.” Mark dijo, “Yo…yo no podía suponer…yo…” Julio dijo, “Ese día jure que te daría la mejor aventura de tu vida, y la tienes, Mark. Adiós.” Mark gritó, “¡Nooooo!¡Julio, por piedad, no te vayas!” Tres meses despues, en el salón de la academia de arqueología de Londres, se realizaba una presentación. “El descubrimiento del doctor Burger, es de un valor incalculable. Nos sentimos honrados en nombrarle miembro de nuestra academia.” La importante ceremonia, tenía por objeto condecorar a julio, por sus trabajos arqueológicos. Julio subió al estrado y dijo, en agradecimiento, “Agradezco esta distinción, y me siento orgulloso de recibirla. Lo único que empaña mi satisfacción por haber descubierto tan importante catacumba, es el haber encontrado en uno de los pasillos, el cuerpo de mi gran amigo el arqueólogo, Mark Kennedy, quien estuvo muy cerca de logar lo mismo que yo, pero el destino no se lo permitió. Pido para él, un cariñoso recuerdo.”
Tomado de, Joyas de la Literatura. Año X. Número 199. Abril 1º, de 1993. Guion: Herwigd Comte. Adaptacion: Emmanuel Hass. Segunda Adaptacion: Jose Escobar.