Club de Pensadores Universales

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jueves, 3 de septiembre de 2026

    Arthur Rimbaud fue un poeta francés, nacido el 20 de octubre de 1854 en Charleville, y fallecido el 10 de noviembre, de 1891, en Marsella. Aunque breve, su obra poética se caracteriza por una prodigiosa densidad temática y estilística, lo que le convierte en una de las grandes figuras de la literatura francesa.

Arthur Rimbaud escribió sus primeros poemas a los 15 años. Tras una breve etapa de iniciación, en la que asimiló el estilo de los grandes poetas contemporáneos (Charles Baudelaire, Víctor Hugo, Théodore de Banville...) mostrando ya una marcada originalidad, al abordar temas clásicos, como en, “El Durmiente del Valle” o, “Venus Anadiómena”, buscó trascender dichas influencias, desarrollando sus propias concepciones teóricas. Proclamó que el poeta debía convertirse en, “vidente”, es decir, buscar y describir lo desconocido, más allá de las percepciones humanas habituales, aun a costa de sacrificar su propia integridad mental, o física. A partir de entonces, innovó radicalmente, con gran audacia formal, llegando a cultivar el género del poema en prosa, cuyo camino habían abierto, Aloysius Bertrand y Charles Baudelaire, y salpicando sus obras de apotegmas enigmáticos, como, “cambiar la vida”, “poseer la verdad en un alma y un cuerpo” o, “hay que ser absolutamente moderno”; frases que serían adoptadas como lemas por los poetas del siglo XX, especialmente por el movimiento surrealista. Paralelamente, mantuvo una tumultuosa relación amorosa con el poeta, Paul Verlaine, quien influyó profundamente en su obra.

Hacia los veinte años, abandona repentinamente la literatura, tras haber publicado una sola obra por cuenta propia, “Una Temporada en el Infierno”, y algunos poemas dispersos, en revistas de escasa difusión, hecho que contribuye aún más, a alimentar su mito. Inicialmente, se dedica al aprendizaje de varios idiomas y, más tarde, impulsado por sus ideas marginales, antiburguesas, y libertarias, elige una vida aventurera, cuyas andanzas lo llevan hasta Abisinia, el antiguo Imperio de Etiopía, donde se convierte en comerciante, (ferretería, artículos diversos, ropa, café, etc.) y explorador. Su intento de armar a Menelik, con el aval del cónsul de Francia, resulta desastroso para él; su única incursión en el tráfico de armas tiene, en realidad, una repercusión política meramente simbólica, pero contribuye a su leyenda. De esta segunda etapa, de carácter exótico, los únicos escritos que se conservan, son cerca de 180 cartas, (correspondencia familiar y profesional), y algunas descripciones geográficas.

Poemas como, “El Barco Ebrio”, “El Durmiente del Valle,” o, “Vocales,” figuran entre los más célebres de la poesía francesa. La precocidad de su genio, su fulgurante carrera literaria, y su vida breve y aventurera, contribuyen a forjar su leyenda, y a convertirlo en uno de los gigantes de la literatura universal.

Biografía

Familia e Infancia

Arthur Rimbaud, nació el 20 de octubre, de 1854, en Charleville. Su padre, Frédéric Rimbaud, nació el 7 de octubre, de 1814, en Dole. Capitán de infantería, destinado entonces en Mézières, participó en la campaña de Argelia, donde fue condecorado con la Legión de Honor, en 1854. Falleció en Dijon, el 17 de noviembre, de 1878. Su madre, Vitalie Rimbaud, nacida como Marie Catherine Vitalie Cuif, el 10 de marzo, de 1825, en Roche-et-Méry, procedía de una familia de campesinos propietarios de tierras, relativamente acomodada. Contrajeron matrimonio el 8 de febrero, de 1853, en Charleville, y residieron en un apartamento de la misma ciudad, en el número 12, de la calle Napoleón, actual calle Pierre-Bérégovoy.

La pareja solo se reunía, gracias a los escasos permisos del marido, pero nacieron cinco hijos: Jean Nicolas Frédéric (1853-1911), el 2 de noviembre de 1853, quien llegaría a ser conductor de carruajes, en Attigny; Jean Nicolas Arthur, el 20 de octubre, de 1854, bautizado un mes más tarde; Victorine Pauline Vitalie, el 4 de junio, de 1857 (vivió solo cuatro meses); Jeanne Rosalie Vitalie, el 15 de junio, de 1858, fallecida el 18 de diciembre, de 1875, a los 17 años; y Frédérique Marie Isabelle (1860-1917), el 1 de junio de 1860. Tras el nacimiento de esta última, la pareja vivió separada; el capitán Rimbaud, nunca regresó a Charleville.

Haciéndose pasar por viuda, la madre se mudó con sus hijos, en 1859, al número 73, de la calle Bourbon, en un barrio obrero de Charleville, (que serviría de escenario para el poema, “Los Poetas de Siete Años”). En octubre de 1861, el joven Arthur comenzó su escolarización, e ingresó en el curso de, “neuvième, (equivalente al tercer curso de primaria), de la institución Rossat, una escuela frecuentada por la burguesía de Charleville. Pronto demostró ser un alumno brillante, cosechando los primeros premios.

Vitalie Rimbaud, una figura rígida, preocupada por las apariencias, y muy atenta a la educación de sus hijos, hacía que el ambiente familiar resultara asfixiante. Arthur la describió, en una carta dirigida a Georges Izambard, el 2 de noviembre, de 1870, como, “tan inflexible como setenta y cinco administraciones con gorra de plomo”. A finales de 1862, la familia se traslada de nuevo a un barrio burgués, al número 13 del Cours d'Orléans, (actual Cours Briand).

Carrera de Poeta

Primeras Composiciones (1865 a 1869)

En 1865, tras las vacaciones de Pascua, Arthur Rimbaud deja la institución Rossat, donde había cursado el inicio de su sexto año, e ingresa en el colegio municipal de Charleville; allí confirma sus aptitudes excepcionales, acumulando premios a la excelencia en literatura, así como en traducción, y composición de latín. Escribe con soltura poemas, elegías, y diálogos en latín. Sin embargo, hierve por dentro, tal como se refleja en, “Los Poetas de siete años”:

Todo el día sudaba obediencia; muy

inteligente; mas ciertos tics sombríos, algunos rasgos,

parecían delatar en él agrias hipocresías.

En la sombra de los pasillos de tapices mohosos,

al pasar sacaba la lengua, con los puños

en el inglés, y tras los párpados cerrados veía puntos.

Todos los días, antes de clase, Arthur y Frédéric suben a una barca amarrada a la orilla, escena que puede verse en uno de sus dibujos titulado, “Navigation”, donde uno de los personajes grita, “socorro”.

En julio de 1869, participa en las pruebas del Concurso académico, donde gana fácilmente el primer premio de versos latinos, sobre el tema, “Jugurta”. Se dice que el director del colegio, Jules Desdouets, comentó sobre él: “En esa cabeza, no germina nada ordinario; será el genio del Mal, o el del Bien”. Al obtener todos los premios a los quince años, se libera del sentimiento de humillación, asociado a la ausencia paterna, y a la severidad materna. Durante esos años, tiene como amigo, a Ernest Delahaye, con quien intercambia numerosas cartas.

Encuentro con Georges Izambard (enero de 1870)

En enero de 1870, mientras cursaba estudios de retórica, Arthur Rimbaud entabló amistad con Georges Izambard, su profesor de la materia, quien iniciaba su carrera, a los 22 años. Éste le prestó numerosos libros, entre ellos, “Los Miserables”, de Víctor Hugo, lo que escandalizó a su madre, a quien él apodaba, “la Mother”, “la Boca de sombra,” (“La Bouche d'ombre”) o, “la Daromphe”.

De esta época, datan sus primeros versos publicados: “Les Étrennes des Orphelins” (Los Aguinaldos de los Huérfanos), aparecidos en la, “Revue pour tous,” en enero, de 1870. Su orientación poética, se inscribía entonces en la corriente del Parnaso, bajo la influencia de la publicación colectiva, “Le Parnasse Contemporain”.

Carta a Théodore de Banville (mayo de 1870)

El 24 de mayo de 1870, Arthur Rimbaud, que entonces tenía quince años y medio, escribió al líder del Parnaso, Théodore de Banville. En dicha carta, expresaba su deseo de, “convertirse en parnasiano, o nada,” y de ver publicada su obra. Para ello, adjuntó tres poemas: “Ofelia”, “Sensación,” y, “Credo in Unam”. Banville le respondió, pero los poemas en cuestión, no llegaron a publicarse en la revista.

Su poema, “A la Música,” refleja el malestar que le producía vivir en Charleville. Rimbaud pensaba entonces, en trasladarse a la capital, para experimentar el espíritu revolucionario del pueblo parisino.

Primera Fuga a París (agosto-septiembre de 1870)

Tras haber arrasado con los premios más prestigiosos, al finalizar su curso de retórica, y durante las vacaciones escolares de verano siguientes, el 29 de agosto, de 1870, pocos días antes de la batalla de Sedán, Rimbaud burla la vigilancia de su madre, (el poema “Mémoire” describe posiblemente esta escena), y se escapa con la firme intención de dirigirse a París.

Al ser inspeccionado, a su llegada a la estación del Norte, solo puede presentar un billete de transporte irregular. La época, convulsa, no invita a la clemencia. Mientras los ejércitos prusianos se preparan para sitiar París, y la Tercera República está a punto de proclamarse, él termina detenido en la prisión de Mazas.

Desde su celda, escribe a Georges Izambard, en Douai, para pedirle que pague su deuda. El profesor accede a su petición, y le paga también el viaje a Douai, ofreciéndole hospitalidad, antes de permitirle regresar a su hogar.

Rimbaud llega a Douai, hacia el 8 de septiembre. Temiendo el regreso a Charleville, permanece allí tres semanas. Entretanto, el ejército prusiano, cerca la capital, a partir del 19 de septiembre. Rimbaud, hasta entonces antimilitarista declarado, siente un repentino ardor marcial tras la capitulación de Sedán, hasta el punto de decidir seguir a su profesor, quien ha partido para alistarse voluntariamente en la Guardia Nacional. Al no ser mayor de edad, se lo impiden, a pesar de sus protestas.

Por otra parte, Rimbaud conoce al poeta, Paul Demeny, viejo amigo de su anfitrión. Demeny es codirector de una editorial, “La Librairie Artistique”, donde ha publicado una colección de poemas, (“Les Glaneuses”) o, “Las Espigadoras.” Rimbaud aprovecha la ocasión y, con la esperanza de ver publicada su obra, le entrega un fajo de hojas, en las que ha copiado quince de sus poemas.

Izambard, que había avisado a Vitalie Rimbaud, de la presencia de su hijo en Douai, recibe esta respuesta: “¡Échelo, que vuelva enseguida!”. Para calmar los ánimos, decide acompañar a su alumno, de regreso a Charleville. A su llegada, la acogida es dura: una lluvia de bofetadas para el hijo, y una lluvia de reproches, a modo de agradecimiento, para el profesor, quien, atónito, “huye bajo el aguacero”.

La “Colección Recueil Demeny” (o “los Cuadernos de Douai”)

El 6 de octubre, de 1870, se produce una nueva fuga. Como París se encuentra en estado de sitio, Arthur Rimbaud parte hacia Charleroi; relata ésta llegada, en el soneto, “Au Cabaret-Vert, cinq heures du soir”, o, “En El Cabaret, a las Cinco de la Tarde.” Con el sueño de ser periodista, intenta sin éxito que lo contraten como redactor, en el, “Journal de Charleroi”. Con la esperanza de reencontrarse con Georges Izambard, viaja a Bruselas, y luego a Douai, donde su profesor llega pocos días después, por orden de Vitalie Rimbaud, para hacerlo regresar escoltado por gendarmes, el 1 de noviembre, de 1870.

Entretanto, visita a Paul Demeny, para entregarle los siete poemas compuestos durante este último periplo, de los cuales, ya había enviado versiones anteriores a Théodore de Banville, y a Georges Izambard. El 10 de junio, de 1871, Rimbaud escribiría a Demeny: “... queme todos los versos, que fui tan necio como para darle, durante mi estancia en Douai”. Olvidados por Demeny, estos manuscritos serían redescubiertos diecisiete años más tarde. Los biógrafos, los han catalogado bajo el nombre de, “Cahier de Douai” (Cuaderno de Douai) o, “Recueil Demeny” (Colección Demeny).

La reapertura del colegio de Charleville, al que Rimbaud había asistido el año anterior, se retrasa, de octubre de 1870, a abril de 1871. Durante éste tiempo, Rimbaud colabora modestamente, bajo el seudónimo de Jean Baudry, en el periódico, “Le Progrès des Ardennes”, fundado en noviembre de 1870, y publicado hasta abril de 1871. Logra publicar en él, en la edición del 25 de noviembre, de 1870, un relato satírico titulado, “Le Rêve de Bismarck” (El Sueño de Bismarck), descubierto en 2008. En dicho texto, Rimbaud desarrolla, siguiendo la estela de Víctor Hugo, el simbolismo de París, como luz de la Revolución, una ciudad que resultará especialmente difícil de combatir, para los prusianos. Rimbaud predice que Bismarck, se quemará la nariz en ello.

Las cartas a Izambard y Demeny durante la Comuna (mayo de 1871)

“Porque el Yo es otro. Si el cobre despierta convertido en clarín, no es culpa suya.”

— Fragmento de la carta a Paul Demeny, (conocida como la, “carta del Vidente”), 15 de mayo de 1871.

En febrero de 1871, tras el asedio de París, Rimbaud se escapa de nuevo a la capital, permaneciendo allí, del 25 de febrero, al 10 de marzo. La situación política del país es tensa, y Rimbaud busca entrar en contacto con futuros comuneros, como Jules Vallès, y Eugène Vermersch, así como con el círculo de poetas; también conoce al caricaturista, André Gill.

Rimbaud regresa a Charleville, el 18 de marzo, de 1871, antes del inicio de la Comuna. El colegio de Charleville, anuncia su reapertura para el mes de abril. A pesar de ser un alumno brillante, Arthur Rimbaud no vuelve al colegio. El 17 de abril, escribe a Paul Demeny, contándole que se ocupa de clasificar la correspondencia del periódico, “Le Progrès des Ardennes”. Varios testimonios sugieren que habría regresado a París, en aquel momento, aunque esto resulta imposible de demostrar, con el estado actual de las investigaciones.

Sea como fuere, la Comuna despertó el entusiasmo del poeta. Su amigo, Ernest Delahaye, recuerda aquel 20 de marzo, de 1871, en que ambos gritaron ante el, “rostro descompuesto,” de los tenderos de Charleville: “¡El orden ha sido vencido!”. El poema, “Chant de Guerre Parisien,” (Canto de Guerra Parisino), que el poeta incluyó al comienzo de su carta a Paul Demeny, del 15 de mayo, de 1871, celebra, “la primavera” en la que el pueblo tomó el poder; en cuanto a las, “Manos de Jeanne-Marie”, las ve, “maravillosas [...] / Sobre el bronce de las ametralladoras”. Más tarde, vivió con gran intensidad, la tragedia de la represión. En, “L'Orgie Parisienne” (La Orgia Parisina) o, “Paris se Repeuple” (Paris Vuelve a Poblarse) —poema enviado a Verlaine en una carta de septiembre de 1871—, evoca el París posterior a la Comuna, cuyos, “pies bailaron con tanta fuerza en la ira”, un París que recibió, “tantas puñaladas”. El poema denuncia la cobardía de los vencedores a quienes Rimbaud se dirige (“¡Oh, cobardes, ahí está [París]! ¡Vomitad en las estaciones!”).

Durante la Comuna, la poesía de Rimbaud se radicaliza. La escritura se vuelve sarcástica —“Los Pobres en la Iglesia”, es un ejemplo de ello— y los modelos románticos y parnasianos, son rechazados uno tras otro.

En su carta a Georges Izambard, del 13 de mayo, de 1871, conocida como la primera, “Carta del Vidente”, Rimbaud afirma su rechazo a la, “poesía subjetiva”. Dos días más tarde, en la segunda, Carta del Vidente, dirigida a Paul Demeny, expone su propio programa: convertirse en, “vidente,” mediante un, “largo, inmenso, y razonado desarreglo de todos los sentidos”, “agot[ar] en sí mismo todos los venenos para conservar solo sus quintaesencias”, hasta, “lleg[ar] a lo desconocido”. La fórmula, se hace eco, del último verso, de, “El Viaje,” de Charles Baudelaire: “¡Al fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo!”.

Por otra parte, Rimbaud reconoce a Baudelaire como, “el primer vidente, rey de los poetas, un verdadero Dios”, pero le reprocha una forma, “mezquina”: “las invenciones de lo desconocido, reclaman formas nuevas”.

Relación con Verlaine (de agosto de 1871 a julio de 1873)

El 15 de agosto, de 1871, Rimbaud envía a Théodore de Banville, un poema paródico, “Ce qu'on dit au poète à propos de fleurs” (Lo que se le dice al poeta a propósito de las flores), en el que critica abiertamente la poética, que él considera anticuada, de su antiguo maestro, a quien menciona explícitamente.

El 28 de agosto, escribe a Paul Demeny: busca un trabajo en la capital que le permita continuar con su actividad poética. Un amigo de Rimbaud, Charles Auguste Bretagne (1837-1881), le aconseja escribir a Paul Verlaine, a quien había conocido anteriormente en el Paso de Calais.

Resulta difícil precisar el inicio de la relación epistolar con Paul Verlaine. Verlaine afirma haber recibido muy pocas cartas de Rimbaud, y solo menciona el envío de dos poemas (“Les Premières Communions,” y “Les Effarés”). Finalmente, tras regresar a París de su exilio posterior a la Comuna, invita a Rimbaud: “¡Venga, querida gran alma; se le llama, se le espera!”. Rimbaud llega a la capital, a finales de septiembre, de 1871. Es presentado a sus colegas de mayor edad, quienes lo acogen muy bien, durante la cena de los “Vilains Bonshommes,” el 30 de septiembre. Allí conoce a algunos de los grandes poetas de su tiempo. Se aloja sucesivamente en casa de los suegros de Verlaine, en la calle Nicolet, no sin conflictos con la esposa de este, Mathilde, y posteriormente en los domicilios de Charles Cros, André Gill, Ernest Cabaner, e incluso, durante unos días, en el de Théodore de Banville. El 20 de octubre, de 1871, Rimbaud acaba de cumplir 17 años. En la cena de los, “Vilains Bonshommes,” lee sus obras recientes: “Les Premières Communions” y, sobre todo, “Le Bateau Ivre”, poema que desconcierta a la audiencia por sus audacias formales.

A principios de noviembre, Rimbaud participa en el, “Cercle des Poètes Zutiques” (Círculo de Poetas “Zutistas”), recién inaugurado en el Hôtel des Étrangers. Colabora, ya sea en solitario, o junto a Verlaine, en el, “Album Zutique”, creando parodias de autores de moda y, en particular, piezas de contenido escandaloso, como el, “Sonnet du Trou du Cul” (Soneto del Agujero del Culo). Entre febrero y marzo, de 1872, Henri Fantin-Latour, retrata a Rimbaud, junto a Verlaine, en el cuadro, “Un Coin de Table,” (Un Rincón de la Mesa).

Con el paso de los meses, las provocaciones de Rimbaud, colman la paciencia del ambiente parisino. El incidente con Étienne Carjat, durante la cena de los, “Vilains Bonshommes” o los, “Malvados Muñecos,” del 2 de marzo, de 1872, provoca su caída definitiva en desgracia: Rimbaud, en estado de embriaguez absoluta, hiere al célebre fotógrafo con un bastón-estoque. Para salvar su matrimonio, y tranquilizar a sus amigos, Verlaine se resigna a alejar a Rimbaud de París. Rimbaud se mantiene apartado durante un tiempo, regresando a Charleville. Verlaine le escribe en secreto, y Rimbaud vuelve a la capital, en mayo de 1872; el 7 de julio, ambos parten de París, hacia Bélgica, tras haber abandonado Verlaine a su esposa, y a su hijo. Mathilde rompe entonces con él, y solicita la separación de cuerpos y bienes. Comienza así una tormentosa relación amorosa entre Rimbaud y su compañero, mayor que él, que se extiende desde julio de 1872, hasta junio de 1873; durante un tiempo residen en Londres. Rimbaud regresa ocasionalmente a Francia, en diciembre de 1872, y en abril de 1873.

Esta tumultuosa relación, culmina en lo que la crónica literaria denomina el, “drama de Bruselas”. En junio de 1873, ambos amantes se encuentran en Londres, y ofrecen clases de francés para ganarse la vida. El 3 de julio, Verlaine abandona bruscamente a Rimbaud, afirmando que quiere volver con su esposa, y decidido a pegarse un tiro en la cabeza, si ella no lo acepta. Regresa entonces a Bruselas, y se aloja en un hotel. Rimbaud se reúne con él, el 8 de julio. Convencido de que Verlaine no tendrá el valor de quitarse la vida, Rimbaud anuncia que regresará solo a París. El 10 de julio, de 1873, Verlaine, en estado de embriaguez, dispara dos veces contra Rimbaud con un revólver, hiriéndolo levemente en la muñeca. Rimbaud recibe atención médica y, temiendo por su vida, solicita la protección de un agente de policía de la ciudad. Verlaine es encarcelado en la prisión de Bruselas, y posteriormente, trasladado a Mons. Aunque Rimbaud retira la denuncia, la investigación revela la homosexualidad, “activa y pasiva,” del acusado, circunstancia considerada agravante, y, en agosto de 1873, Verlaine es condenado a dos años de prisión, por lesiones con arma de fuego.

Una temporada en el Infierno y Las Iluminaciones (1873-1874)

A finales de julio de 1873, Rimbaud se traslada a la granja familiar de Roche, donde se aísla para escribir, *Una Temporada en el Infierno”, relatando en prosa poética, aquel periodo caótico y doloroso. La obra concluye con un primer, “Adiós,” que contiene frases célebres como, “Hay que ser absolutamente moderno,” o, “poseer la verdad en un alma, y un cuerpo”. Los ejemplares de, “Una Temporada en el Infierno,” se imprimen por cuenta del autor, en Bruselas, en octubre de 1873. Serían reeditados, sin autorización de su autor, en septiembre de 1880, en la revista, “La Vogue”.

A finales de marzo, de 1874, Rimbaud regresa temporalmente a Londres, junto al poeta, Germain Nouveau, quien colabora en la preparación definitiva de los manuscritos de, “Iluminaciones”, una obra de génesis confusa, y forma radicalmente innovadora.

Una carta de Rimbaud a Jules Andrieu, antiguo diputado de la Comuna de París, exiliado en Londres, fechada el 16 de abril de 1874, y descubierta en 2018, demuestra que durante esas semanas, Rimbaud estaba inmerso en un proyecto literario-poético, titulado, “La Historia Espléndida”, para el cual, solicitó la ayuda de Andrieu. Es probable que los poemas en prosa ya escritos estuvieran destinados a formar parte de dicho proyecto. Al parecer, Andrieu no respondió.

Tras cumplir veinte años, en octubre de 1874, Rimbaud alcanza la edad del servicio militar, pero no logra presentarse a tiempo ante el consejo de reclutamiento para el sorteo de quintas, vigente en aquella época. El alcalde de Charleville, realiza el trámite en su nombre, pero con mala fortuna. A su regreso a Charleville, el 29 de diciembre, Rimbaud se acoge a un artículo de la ley de reclutamiento, del 27 de julio de 1872, para obtener la exención, gracias a que su hermano Frédéric, ya se había alistado por un periodo de cinco años. Por tanto, está exento del servicio militar, pero no del periodo de instrucción, del que sin embargo se sustraerá.

“El Hombre de Suelas de Viento”

Abandóno de la Poesía (1875)

Tras haber estudiado alemán, desde principios de 1875, Rimbaud partió hacia Alemania, el 13 de febrero, con destino a Stuttgart, para perfeccionar su dominio del idioma. Verlaine, liberado el 16 de enero, tras dieciocho meses de reclusión, y transformado por arrebatos místicos, fue a visitarlo, “con un rosario en la mano... Tres horas después, habían renegado de su dios, y hecho sangrar las noventa y ocho llagas de N. S. [Verlaine] se quedó dos días y medio [...] [y] regresó a París...”. Rimbaud entregó a Verlaine los manuscritos de, “Iluminaciones” para que se los hiciera llegar a Germain Nouveau, con vistas a una posible publicación.

A finales de marzo, de 1875, Rimbaud abandonó Stuttgart, con el deseo de aprender italiano. Para ello, atravesó Suiza en tren y, por falta de dinero, cruzó el paso de San Gotardo a pie. En Milán, una viuda caritativa le ofreció hospitalidad en el momento oportuno. Permaneció en casa de ella cerca de un mes, y luego, reanudó el viaje. Víctima de una insolación, camino de Siena, fue atendido en un hospital de Livorno, y posteriormente, repatriado el 15 de junio, a bordo del vapor, “Général Paoli”. Tras desembarcar en Marsella, volvió a ser hospitalizado durante un tiempo. Después de estas aventuras, “asombrosas”, en palabras de Ernest Delahaye, comunicó a éste último, su intención de alistarse en las filas carlistas, para aprender español, aunque nunca llegó a hacerlo. Temiendo los reproches de su madre, se demoró en Marsella, sobreviviendo gracias a apaños y recursos precarios.

A mediados de agosto de 1875, Rimbaud regresa a Charleville, donde entretanto su familia, se ha mudado al número 31, de la calle Saint-Barthélemy. Al igual que su amigo Delahaye, Rimbaud contempla la posibilidad de examinarse de bachillerato en ciencias, con el objetivo de ingresar en la Escuela Politécnica; sin embargo, no puede llevarlo a cabo, ya que, al contar con 21 años en aquel otoño de 1875, ha superado el límite de edad de 20 años, para acceder a ella. Nuevo capricho: toma clases de solfeo y piano, y consigue el consentimiento de su madre, para instalar el instrumento en casa. Por aquel entonces, Verlaine, que recibe noticias de Rimbaud a través de una correspondencia constante con Delahaye, solicita antiguos versos de Arthur. Delahaye le responde: “¿Versos suyos? Hace ya mucho tiempo que su vena poética está agotada. Creo incluso que ya ni recuerda haberlos escrito”.

El 18 de diciembre, de 1875, su hermana Vitalie muere a los diecisiete años y medio, a causa de una sinovitis tuberculosa. El día del funeral, los asistentes observan con asombro la cabeza rapada del hijo menor.

Hacia las Indias Orientales Neerlandesas (1876)

Tras madurar varios proyectos, para conocer otros países a bajo coste, Rimbaud emprendió de nuevo el viaje en febrero, de 1876; pasó por Estrasburgo, con la intención de llegar a Austria y, desde allí, dirigirse a Turquía. A su llegada a Viena, el sábado 26 de febrero, sufrió el robo de sus ahorros (500 francos); así lo relató el periódico vienés, “Fremden-Blatt”, que lo describía como profesor de idiomas, justificando así que portara un arma de fuego para protegerse mejor. El viaje planeado se vio truncado: se quedó sin dinero, y comunicó su situación a Delahaye, quien a su vez, informó a Verlaine; tras ser detenido por vagabundeo, Rimbaud fue finalmente expulsado del país, y se vio obligado a regresar a Charleville.

Hacia el mes de mayo, volvió a partir, esta vez en dirección a Bruselas. Se presentó en la oficina de reclutamiento del ejército colonial neerlandés, en el cuartel de Harderwijk, donde firmó un contrato de seis años, para servir en las Indias Orientales Neerlandesas, a cambio de una prima inicial de 300 florines.

Provisto de un billete de tren, llegó el 18 de mayo de 1876, tras pasar un control en la guarnición de Róterdam, al cuartel de Harderwijk, donde firmó un contrato de alistamiento por seis años. Rimbaud y los demás mercenarios, ya instruidos y equipados, tenían la misión de sofocar una rebelión en la isla de Sumatra. El 10 de junio, tras recibir su prima, 300 florines a la salida del barco, y otros 300 a la llegada a su destino, fueron trasladados a Den Helder, para embarcar en el, “Prins van Oranje,” con rumbo a Java, en Indonesia. Tras una primera escala en Southampton, y rodear Gibraltar, el viaje registró algunas deserciones durante las escalas, o al navegar cerca de la costa: Nápoles, Puerto Said, el paso por el canal de Suez, Suez, Adén y Padang. El 23 de julio, el barco de vapor, atracó en Batavia, la actual Yakarta. Una semana más tarde, los reclutas reanudaron la travesía hasta Semarang, en Java Central, para ser trasladados en tren, a la estación de Tuntang y, desde allí, continuar a pie, hasta el cuartel de Salatiga.

Una vez en posesión de la segunda parte de su prima, y poco afín a la disciplina militar, Rimbaud desertó. Pasó unas semanas oculto, antes de regresar a Semarang, donde se alistó en el, “Wandering Chief”, un velero escocés, que zarpó el 30 de agosto, con destino a Queenstown, Irlanda. Tras un mes de navegación, el barco se vio azotado por una tormenta al cruzar el cabo de Buena Esperanza. Con el aparejo deteriorado, prosigue no obstante su travesía hacia Santa Elena, la isla de Ascensión, las Azores... Tras llegar a Queenstown, el 6 de diciembre, “Rimbald el marinero” como lo apodaría Germain Nouveau, al conocerlo más tarde en París, continúa con las siguientes etapas: Cork, Liverpool, Le Havre, París, y “Charlestown,” tal como llamaba a Charleville.

1877: Viajes por Europa

Con la llegada del buen tiempo, Arthur Rimbaud abandonó de nuevo Charleville, en 1877. A su entorno, y a sus amigos, les costaba seguir sus pasos durante aquel año. Las únicas fuentes de información, a menudo contradictorias, provienen de su amigo, Ernest Delahaye, y de su hermana, Isabelle.

La única certeza es su presencia, el 14 de mayo, en Bremen, donde redactó una carta en inglés, dirigida al cónsul de los Estados Unidos, firmada como, “John Arthur Rimbaud,” en la que preguntaba, “bajo qué condiciones podría formalizar un alistamiento inmediato en la Marina estadounidense”, haciendo valer sus conocimientos de inglés, alemán, italiano, y español. Al parecer, no recibió una respuesta favorable, ya que, según Delahaye, se habría dirigido a Colonia, y luego a Hamburgo, para emprender diversos proyectos, que no llegaron a buen puerto.

En junio, el nombre de Rimbaud, apareció en el registro de extranjeros de Estocolmo, Suecia. El 16 de junio, Delahaye escribió a Verlaine: “Ninguna noticia del viajero chiflado. Sin duda, habrá volado muy lejos, muy lejos...”. El 9 de agosto, el mismo corresponsal informó a su amigo, Ernest Millot, de que, “se le había visto últimamente en Estocolmo, y después en Copenhague, y que no había noticias desde entonces”. Diecinueve años más tarde, Delahaye relataría en una carta, a Paterne Berrichon, fechada el 21 de agosto, de 1896, que, en Hamburgo, Arthur se había unido, “a la compañía del circo, Loisset, como intérprete; pasó así por Copenhague y luego por Estocolmo, desde donde fue repatriado por el cónsul francés”. Por su parte, Isabelle Rimbaud desmentiría el episodio del circo, pero mencionaría un empleo en un aserradero de Suecia, en una carta del 30 de diciembre, de 1896, dirigida a Paterne Berrichon, con quien se casaría más tarde. Isabelle revelará también que su hermano, “visitó las costas de Dinamarca, Suecia, y Noruega, y luego regresó por mar hasta Burdeos, sin pasar en absoluto, por Hamburgo”.

Tras una estancia en Charleville, Rimbaud se dirige en septiembre a Marsella, donde embarca rumbo a Alejandría, Egipto. Aquejado de dolores gástricos, poco después de iniciarse la travesía, desembarca en Civitavecchia, Italia. Regresa a Marsella y, posteriormente, se dirige a las Ardenas, para pasar allí el invierno. Por aquel entonces, su madre, Vitalie Rimbaud, residía en Saint-Laurent, en una propiedad heredada de su familia, los Cuif.

1878-1879: Partida hacia Egipto y Chipre

Si se dejan de lado los testimonios hipotéticos, un viaje a Hamburgo y una travesía por Suiza, según Berrichon, o haber sido, “visto en el Barrio Latino, hacia la Pascua,” por un amigo de Ernest Delahaye, los nueve primeros meses de 1878, no ofrecen más información fiable que los del año anterior. En abril, como los arrendatarios de Roche no deseaban renovar el contrato, Vitalie Rimbaud decidió ocuparse ella misma de la gestión de la granja. A finales de julio, Ernest Delahaye escribió: “El hombre de las suelas de viento, está definitivamente acabado. Nada de nada”. Durante el verano de 1878, Arthur regresó a Roche, y participó en las labores de cosecha, junto a su hermano Frédéric, quien acababa de volver, tras cinco años en el ejército.

El 20 de octubre, de 1878, día en que cumplía veinticuatro años, Rimbaud emprendió de nuevo el camino; cruzó los Vosgos, concretamente el paso de Bussang, atravesándolo, “con una media de cincuenta centímetros de nieve y en medio de una fuerte tormenta”. Cruzó el San Gotardo, en medio de esa, “molestia blanca, que uno cree que es el centro del sendero,” y recorrió Italia, hasta llegar a Génova. El domingo 17 de noviembre, relató las peripecias de su viaje, en una larga carta dirigida a su familia. Ese mismo día, su padre falleció en Dijon.

El 19 de noviembre, Rimbaud se embarcó en Génova, con destino a Alejandría. Tras llegar hacia el 30 de noviembre, comenzó a buscar trabajo. Un ingeniero francés, le ofreció empleo, en una obra situada en la isla inglesa de Chipre. Para cerrar el trato, solicitó a su madre un certificado de trabajo indispensable, carta escrita desde Alejandría, en diciembre de 1878. El 16 de diciembre, Rimbaud trabaja como jefe de obra, para la empresa, Ernest Jean & Thial fils, a 30 kilómetros al éste del puerto de Lárnaca, en Chipre. Encargado de dirigir la explotación de una cantera de piedra, lleva la contabilidad, y se ocupa de pagar a los obreros.

En 1879, aquejado de fiebres, posiblemente debidas al paludismo, abandona Chipre, provisto de un certificado de trabajo, fechado el 28 de mayo. Durante su convalecencia, en Roche, se recupera lo suficiente, como para ayudar en las labores de la cosecha estival.

Tras una última visita de su amigo Delahaye, en septiembre, Arthur no espera a la llegada del frío, y parte con la intención de regresar a Alejandría. Sin embargo, al sufrir un nuevo episodio de fiebre intensa, en Marsella, decide pasar el invierno con su familia; un invierno que resulta ser especialmente riguroso.

Entre el Cuerno de África y Arabia

“El aire marino me quemará los pulmones, los climas perdidos me broncearán.”

 

— Una temporada en el infierno

Chipre y Adén (1880)

Una vez recuperada la salud, en marzo de 1880, Rimbaud regresa a Alejandría. Al no encontrar empleo, desembarca en Chipre. Sus antiguos empleadores, han quebrado; él logra conseguir trabajo como capataz, en una obra de construcción. Se trata de la futura residencia de verano, del gobernador inglés, que se está edificando en la cima de los montes Troodos. A finales de junio, Arthur Rimbaud abandona la isla, “tras disputas [...] con el pagador general y [su] ingeniero”. Una vez en el puerto de Alejandría, ya no contempla regresar a Francia. Tras navegar por el canal de Suez, hasta el mar Rojo, busca trabajo en diversos puertos: Yeda, Suakin, Massaua... En Hodeida, Yemen, donde vuelve a caer enfermo, conoce a Trébuchet, representante de una agencia marsellesa importadora de café. Al comprobar que domina el árabe, este le aconseja dirigirse a Adén, y lo recomienda a P. Dubar, agente de la casa Mazeran, Viannay, Bardey et Cie. La exportación de café, vivía entonces una época de gran prosperidad comercial; gracias a ello, el puerto de tránsito de Moca, había conocido su momento de gloria, antes de ser desplazado por Hodeida. Tras desembarcar en, Steamer Point, el puerto franco británico de Adén, Arthur Rimbaud entra en contacto con Dubar, adjunto de Alfred Bardey, quien había partido a explorar el continente africano, para establecer una sucursal. Después de unos días de prueba, es contratado el 15 de agosto, de 1880, como supervisor de la clasificación del café. “Adén es una roca espantosa, sin una brizna de hierba, ni una gota de agua potable: se bebe agua destilada. El calor allí es excesivo.” Sintiendo que lo explotan, Rimbaud planea marcharse a Zanzíbar, o a las costas de Abisinia, una vez que haya ganado suficiente dinero. A su regreso, en octubre, Alfred Bardey le propone colaborar con Pinchard, el agente de la sucursal que acaba de establecer en Harar, una región de Etiopía, colonizada por los egipcios. El 10 de noviembre, se firma un contrato de tres años (1880-1883). Acompañado por el griego, Constantin Rhigas, empleado de Bardey, realiza la travesía del golfo de Adén, en los días siguientes.


Primera Estancia en Harar (1880-1881)

En tierras africanas, Rimbaud y su compañero, organizan una caravana para transportar mercancías hacia Harar. Deben recorrer trescientos cincuenta kilómetros: atravesar el territorio de los issas, conocidos por su carácter belicoso, y luego entrar en el de los gallas, donde ya no habría que temer ataques. Cruzan las puertas de la ciudad fortificada de Harar, en diciembre, “tras veinte días a caballo por el desierto somalí”; en la agencia Bardey, son recibidos por el agente Pinchard, y otro empleado griego, Constantin Sotiro. Se le asigna la llevanza de la contabilidad, y el pago a los intermediarios comerciales. El 15 de febrero, de 1881, explica a los suyos en qué consiste el negocio: “[pieles] [...], café, marfil, oro, perfumes, incienso, almizcle, etc.”; les comunica sus decepciones: “no he encontrado lo que suponía [...] Espero encontrar algo mejor un poco más allá”; y se queja también de una enfermedad que habría, “contraído”.

En marzo de 1881, Pinchard, aquejado de paludismo, se marcha. Rimbaud se hace cargo provisionalmente de la sucursal, hasta la llegada de Alfred Bardey. Bardey llega con la idea de abrir una tienda de productos manufacturados. De este modo, los indígenas que acuden a vender su cosecha de café, gastan su dinero comprando todo tipo de utensilios. Entre el reducido grupo de occidentales presentes, él desempeñó un papel, en la adopción, en Etiopía, de cierto tipo de vajilla, recipientes de importación de metal y vidrio coloreado, que sustituían a los tradicionales de marfil y terracota, utilizada para beber hidromiel local, o aguardiente, más adelante, primero entre la élite (en la mesa de Menelik II, Joseph Vitalien, etc.); ...unas costumbres que prefiguran la apertura de los primeros establecimientos de bebidas, (“bistrós”), destinados a la población…

Como Arthur Rimbaud albergaba constantes deseos de huida (Zanzíbar, Panamá), su jefe lo enviaba a realizar expediciones comerciales, a partir del mes de mayo. Estas campañas de trueque, que consistían en intercambiar telas de algodón y baratijas por pieles u otros productos, resultaban arriesgadas, y poco rentables. Rimbaud regresaba agotado cada vez, y volvía a sufrir fiebres durante todo el verano.

El 22 de septiembre, de 1881, decepcionado por no haber sido ascendido a director de la sucursal, comunica a su familia que ha, “presentado [su] dimisión hace unos veinte días”. Sin embargo, su contrato aún lo vinculaba a la empresa por dos años... A raíz de las cartas que recibe de Roche, sobre su situación militar pendiente, y para evitar posibles dificultades, a la hora de viajar a otros países, expone su caso ante el cónsul de Francia, en Adén.

Por su parte, Alfred Bardey parte hacia la sede de la empresa, en Lyon, a principios de octubre. Dado que el hermano de éste último, debe acudir para relevarlo, Rimbaud se encarga nuevamente de la sucursal, mientras aguarda su llegada. Una vez que Pierre Bardey llega, Rimbaud abandona Harar, en diciembre de 1881.

Segunda estancia en Adén (1882-1883)

Tras el regreso de Arthur Rimbaud, a la factoría de café, de Adén, le tocó el turno a Alfred Bardey, de volver en febrero de 1882, después de la partida de P. Dubar, hacia Francia (Lyon). Rimbaud pasó así a colaborar estrechamente con su jefe, durante todo el año. En septiembre, encargó todo el material necesario para realizar fotografías, pues planeaba partir hacia Choa, en Abisinia, con el fin de elaborar una obra sobre aquella región desconocida, que incluiría mapas, grabados y fotografías, y presentarla a la Sociedad de Geografía de París, de la cual Alfred Bardey era miembro. Éste proyecto de expedición fotográfica, no llegó a materializarse, ya que el 3 de noviembre de 1882, anunció a su familia que regresaría a Harar, en enero de 1883.

El comienzo de 1883, estuvo marcado por un altercado entre Rimbaud, y un almacenero local, que le había faltado al respeto. Éste último presentó una denuncia por agresiones y lesiones. Rimbaud evitó ser condenado, gracias a la intervención del vicecónsul, a quien escribió de inmediato, el 28 de enero de 1883, para exponer los hechos, y solicitar su protección. Además, su jefe se hizo garante de su comportamiento futuro. Su contrato, que expiraba en noviembre de 1883, fue renovado hasta finales de diciembre, de 1885, y su próxima partida hacia Zeilah, en Somalia, se fijó para el 22 de marzo, de 1883.

Segunda estancia en Harar (1883 a 1885)

Tras llegar a Harar, en abril de 1883, Rimbaud sustituye a Pierre Bardey, quien había sido destinado a suceder a su hermano en Adén.

En una carta dirigida a su familia, el 6 de mayo de 1883, reflexiona sobre su vida actual, y su futuro. Considera la posibilidad de casarse y tener un hijo. Adjunta también sus primeras obras fotográficas: tres retratos de cuerpo entero de sí mismo (respectivamente: 1. con los brazos cruzados, 2. en una terraza y 3. frente a unos cafetos). Con la colaboración de Constantin Sotiro, (Sotiros Konstantinescu Chryseus, alias Adji-Abdallah), Rimbaud toma la iniciativa de enviarlo a explorar el Ogadén; a su regreso, en agosto, transcribe sus notas para redactar un texto descriptivo, que Bardey remite a la Sociedad de Geografía de París. Titulado, “Informe sobre el Ogadén, por el Sr. Arthur Rimbaud, agente de los Sres. Mazeran, Viannay, y Bardey, en Harar, (África Oriental)”, éste documento, en el que se ocultan, en cierta medida, los méritos de Sotiro, es publicado por la Sociedad de Geografía, en febrero, de 1884, y bien valorado por los geógrafos franceses y extranjeros. En cuanto a Sotiro, Rimbaud realiza un retrato fotográfico suyo, vestido de cazador, y rodeado de plataneros. En total, se conservan actualmente ocho fotografías de éste periodo, tomadas realmente por Rimbaud: siete se encuentran en la biblioteca de Charleville-Mézières, y otra en la Biblioteca Nacional de Francia, desde 1969.

Mientras tanto, en París, Verlaine publica un estudio, acompañado de poemas, sobre el poeta Rimbaud, en la revista, “Lutèce”, entre el 5 de octubre, y el 17 de noviembre, de 1883. Dicho estudio, aparecería al año siguiente en la obra, “Los Poetas Malditos” (“Les Poètes Maudits”).

En Harar, se organizan varias caravanas de mercancías, hasta que las repercusiones de la guerra de los mahdistas contra los ocupantes egipcios y los británicos, obligan a la empresa a abandonar el puesto comercial de Harar. La evacuación de la ciudad, es organizada por el gobernador de Adén, el mayor, Frederick Mercer Hunter, quien había llegado en marzo, al frente de una columna de unos quince soldados. El oficial británico, insatisfecho con el alojamiento ofrecido por el bajá de Egipto, provoca un escándalo, al preferir alojarse en la casa de Rimbaud. El regreso a Adén, se realiza en compañía de Djami Wadaï, su joven sirviente abisinio, y de Constantin Sotiro.

Tras la quiebra de la sociedad, Mazeran, Viannay, Bardey et Cie, Rimbaud es despedido, y se queda sin trabajo. Sin embargo, “según los términos de [su] contrato, [ha] recibido una indemnización equivalente a tres meses de sueldo, hasta finales de julio,” y confía en el éxito de Bardey, quien ha partido hacia Francia, “para buscar nuevos fondos, con los que continuar el negocio”. Durante este periodo de inactividad, convive con una abisinia cristiana, llamada Mariam. Es la única relación conocida entre Rimbaud, y una mujer.

El 1 de julio de 1884, es contratado hasta el 31 de diciembre, de 1884, por la nueva sociedad creada por los hermanos Bardey, “en las mismas condiciones”. Pasan los meses, y los negocios no prosperan, arruinados por la política llevada a cabo por los británicos. Arthur Rimbaud está a punto de cumplir veintinueve años, y siente que envejece, “muy rápido, en estos oficios estúpidos”. Por ello, busca una oportunidad para cambiar de empleo.

A falta de algo mejor, el 10 de enero, de 1885, renueva su contrato por un año, con la casa Bardey. A pesar de la continuación de la ofensiva anglo-egipcia, en Sudán, Rimbaud sigue ocupándose de las compras, y los envíos de café moca. Sin disfrutar de ni un solo día de descanso, soporta de nuevo el calor sofocante del lugar, y sufre fiebre gástrica.

“Tráfico” de Armas en Shoa (1885-1887)

En septiembre de 1885, el francés Pierre Labatut, un traficante establecido en Choa, reino abisinio de Menelik, “negus” de Shewa (Choa), hasta 1889, y futuro Rey de Reyes (“Negusä nägäst” o “Negusse Negest”) de Etiopía, le propone un negocio a Arthur Rimbaud. Al ver en ello la oportunidad de realizar una buena operación, y cambiar el rumbo de su vida, desempeñando además un papel geopolítico, Rimbaud no duda en asociarse con Labatut, para comprar armas, bastante obsoletas, y municiones en Europa. De este modo, esperan obtener beneficios sustanciales, satisfaciendo un pedido del, “negus” de Shewa, a quien habrán contribuido así a consolidar como unificador de la región, y como opositor al hostigamiento del ejército italiano. La integridad del país se consolidaría, en la decisiva batalla de Adua, una década más tarde. Tras cerrar este acuerdo, que sería pagado posteriormente por el padre del futuro Haile Selassie, Arthur rompe bruscamente el contrato que le unía a la casa Bardey. En cuanto a Mariam, es enviada de vuelta a su país, con unos cuantos táleros en el bolsillo.

A finales de noviembre, de 1885, Rimbaud desembarcó en el pequeño puerto de Tadjourah, en tierras dankali, para organizar una caravana, mientras esperaba que Labatut recibiera las armas en Adén. Cuando éste último llegó, a finales de enero, de 1886, con el cargamento, dos mil cuarenta fusiles y sesenta mil cartuchos, la organización de la caravana, se vio obstaculizada. Primero se toparon con las exigencias económicas del sultán, que sacaba provecho de todos los convoyes que partían, y más tarde, se vieron impedidos de iniciar su expedición, a mediados de abril, debido a la prohibición de importar armas, recién acordada entre británicos y franceses. Los dos socios escribieron entonces al ministro de Asuntos Exteriores, el 15 de abril, para intentar salir de aquel callejón sin salida. Lograron su propósito, pero todo volvió a ponerse en duda, cuando Labatut, aquejado de cáncer, se vio obligado a regresar a Francia, moriría en octubre siguiente. El explorador, Ugo Ferrandi, conoció a Arthur Rimbaud, en aquel momento, y lo describió así: “Alto, descarnado, con el cabello entrecano en las sienes, vestido a la europea [...] con pantalones bastante anchos, un jersey y una chaqueta holgada de color caqui; no llevaba en la cabeza, más que un pequeño casquete también gris, y desafiaba el sol abrasador como un nativo”.

Con el aval oficial del cónsul de Francia, y provisto de un poder de Pierre Labatut, Rimbaud recurre a Paul Soleillet, célebre comerciante y explorador, quien también aguarda autorización para poner en marcha su caravana. Al unir sus convoyes, se garantizan una mayor seguridad para atravesar el territorio de los temibles guerreros danakil. Por desgracia, Soleillet fallece el 9 de septiembre, a causa de una embolia.

En Francia, “Iluminaciones,” y “Una Temporada en el Infierno,” se publicaron en los números de mayo-junio, y septiembre, de 1886, de la revista simbolista, “La Vogue”, sin que el autor tuviera conocimiento de ello.

Al quedarse solo, Rimbaud partió en octubre de 1886, al frente de su caravana, compuesta por unos cincuenta camellos, y una treintena de hombres armados. El camino hacia Shoa, era muy largo: dos meses de marcha, hasta Ankober. Tras atravesar las tierras áridas, de las tribus danakil, bajo un calor implacable, el convoy cruzó la frontera de Shoa, sin haber sido atacado por saqueadores. Y fue en un entorno de vegetación exuberante, donde la caravana llegó a Ankober, el 6 de febrero, de 1887. Allí, Rimbaud se encontró con el explorador, Jules Borelli.

 

Borelli lo describió así:

“El Sr. Rimbaud, comerciante francés, llega de Tadjoura con su caravana. No se libró de los contratiempos durante el trayecto. Siempre la misma historia: mala conducta, codicia y traición por parte de los hombres; hostigamiento y emboscadas de los adal; falta de agua; explotación por parte de los camelleros...

Nuestro compatriota ha vivido en Harar. Sabe árabe y habla amhárico, y oromo. Es incansable. Su aptitud para los idiomas, su gran fuerza de voluntad, y una paciencia a toda prueba, lo sitúan entre los viajeros consumados.”

Menelik está ausente, pues ha partido a combatir al emir Abdullahi, para apoderarse de Harar. Nada más llega Rimbaud, los camelleros, un acreedor de Labatut, y la viuda abisinia de éste último, acuden a reclamarle con insistencia, lo que supuestamente se les debe. Irritado por su voracidad, se niega a ceder a sus exigencias. Ellos presentan sus quejas ante el intendente del rey, quien les da la razón, y condena a Rimbaud, a abonar las cantidades reclamadas. En lugar de a Ankober, Menelik regresa victorioso a Entoto. Rimbaud se dirige allí con Borelli. Una vez en el lugar, mientras aguarda la llegada del rey, Rimbaud entra en contacto con su consejero, un ingeniero suizo, llamado, Alfred Ilg, con quien mantiene buenas relaciones. Al frente de su columna armada, Menelik llega triunfalmente, el 5 de marzo de 1887. Ya no necesita realmente armas ni municiones, pues trae consigo grandes cantidades de ellas. No obstante, acepta negociar la partida a un precio muy inferior al previsto. Además, no duda en aprovechar la desaparición de Labatut, a quien había hecho el encargo, para descontar del precio el importe de ciertas deudas supuestas. Siguiendo este ejemplo, “toda una horda de acreedores” (reales u oportunistas) de Labatut, acosan a Rimbaud, para cobrar también lo que se les debe. Al no disponer Menelik de dinero para pagarle, Rimbaud se ve obligado a aceptar un vale de pago, que deberá liquidar en Harar, el, “ras,” Makonnen, primo del rey.

Para que pueda cobrar su dinero por la vía más directa, Menelik le autoriza a tomar la ruta que él mismo ha abierto, a través del país de los itus. Al tratarse de una ruta inexplorada, Borelli pide permiso al rey, para recorrerla. Así pues, Rimbaud parte de Entoto, el 1 de mayo, de 1887, en compañía de Borelli. El itinerario atraviesa regiones inexploradas; de hecho, fueron los primeros europeos en explorar el Ogadén, en Etiopía. Sus observaciones y descripciones, se registran minuciosamente en cada etapa del trayecto. Jules Borelli, las transcribe en su diario de viaje. Por su parte, Rimbaud entrega sus notas a Alfred Bardey, quien a su vez, las comunicará a la Sociedad de Geografía. Al cabo de tres semanas, la caravana llega a Harar. Borelli regresa a Entot quince días más tarde. Rimbaud, entretanto, debe esperar para cobrar; sin embargo, el “ras” Makonnen, carece de fondos, y sustituye su vale de pago, por dos letras pagaderas, en Massaua. Tras reanudar la marcha hacia Zeila, Rimbaud regresa a Adén, el 25 de julio, de 1887. El 30 de julio, presenta un informe detallado, sobre la liquidación de su caravana, al vicecónsul de Francia, Émile de Gaspary. El resultado de, “este asunto lamentable,” es una pérdida del 60 % de su capital, “sin contar veintiún meses de fatigas atroces”.

Con la intención de descansar un poco, en Egipto, Rimbaud se embarca con su criado, a principios de agosto, de 1887, para cobrar sus letras de cambio, en Massaua. Al ser detenido a su llegada, el 5 de agosto, de 1887, por falta de pasaporte, la intervención de Gaspary, resulta necesaria, para permitirle continuar su viaje. Obtiene entonces un pasaporte, el dinero de sus letras, y una carta de recomendación del cónsul de Francia, en Massaua, dirigida a un abogado de El Cairo. Desembarca en Suez, para dirigirse en tren a la capital, donde llega el 20 de agosto, de 1887. En una carta a su familia, fechada el 23 de agosto, se queja de dolores reumáticos, en el hombro derecho, la zona lumbar, el muslo, y la rodilla izquierda.

Rimbaud entra en contacto con Borelli Bey, (Octave Borelli), hermano mayor de Jules Borelli, y director del periódico, “Le Bosphore Égyptien”. Le envía las notas de su expedición a Shoa, que se publican en dicho periódico, los días, 25 y 27, de agosto, de 1887.

Tras depositar su capital, en una sucursal del, Crédit Lyonnais, Rimbaud no sabe adónde ir, para volver a trabajar; contempla la posibilidad de ir a Zanzíbar, o a Madagascar. Solicita una misión en África, a la Sociedad de Geografía de París, pero sin éxito. Regresa a Adén, a principios de octubre, de 1887. En ésta ciudad, le siguen persiguiendo los contratiempos relacionados con su envío de armas. Todavía debe justificar el pago de una deuda contraída, por Pierre Labatut, con un tal A. Deschamps, el asunto no se resolverá, hasta el 19 de febrero, de 1891, tras un interminable intercambio de correspondencia. Sigue sufriendo dolores en la rodilla izquierda.

Última Estancia en Harar (1888 a 1890)

En diciembre de 1887, a pesar de diversas gestiones realizadas, Rimbaud sigue sin trabajo. Vuelve a ver a Alfred Ilg, quien está de paso por Adén, antes de dirigirse a Zúrich, tras lo cual, mantendrán una correspondencia frecuente. Por otra parte, el lote de armas de Paul Soleillet, que había quedado en Tadjourah, tras su muerte, ha sido adquirido por Armand Savouré. Pese al embargo que pesa sobre este comercio, Savouré tiene la intención de entregarlas al rey Menelik. Para organizar su caravana, propone a Rimbaud que intente conseguir camellos, a través del “ras” de Harar. Con este fin, Arthur regresa a tierras africanas, a mediados de febrero, de 1888, viajando desde la costa hasta Harar; sin embargo, al no lograr convencer al “ras” Makonnen, regresa con las manos vacías, un mes después, el 14 de marzo, de 1888.

En los círculos literarios parisinos, el silencio, y la desaparición inexplicada del poeta, Jean-Arthur Rimbaud, envuelven su nombre en un halo de misterio, y los interrogantes que esto suscita, dan pie a todo tipo de leyendas: en 1887, se le dio por muerto, hecho que inspiró a Paul Verlaine a escribir, “Laeti et Errabundi” (Alegres y Errantes). En enero de 1888, este mismo autor, publicó un nuevo estudio biográfico, en un número de la revista, “Les Hommes d'aujourd'hui,” (Los Hombres de Hoy), dedicado al poeta desaparecido.

Al quedar abierta la ruta de Entoto a Harar, la ciudad hararí, se convirtió en una escala obligada para el comercio, con el reino de Shoa. Rimbaud decidió instalarse allí, para dedicarse a un comercio más convencional, (café, goma, pieles, almizcle de civeta, tejidos de algodón, marfil, oro, manufacturas, y suministro de camellos para caravanas). Contactó con César Tian, ​​un importante exportador de café, de Adén, para que lo representára en Harar; ofreció su colaboración a Alfred Bardey, en Adén, a Alfred Ilg, en Shoa, y a Constantin Sotiro, su antiguo ayudante, establecido en Zeila (Somalia). Una vez cerrados estos acuerdos, partió para establecer su propio puesto comercial: salió hacia Zeila, el 13 de abril, de 1888, y llegó a Harar, el 3 de mayo, de 1888, donde abrió un negocio a su nombre.

Los años 1888, 1889, y 1890, estuvieron dedicados a la gestión de su establecimiento comercial, en Harar. Tras la satisfacción inicial, su estado de ánimo se tornó sombrío. Rimbaud se aburría, tal como escribió a su familia en una carta, fechada el 4 de agosto, de 1888: “Me aburro mucho, siempre; [...] ¿no es lamentable esta existencia sin familia, sin ocupación intelectual [...]?”.  El 25 de septiembre, de 1888, ofrece hospitalidad al explorador, Jules Borelli, quien, procedente de Shoa, hace una escala de una semana, antes de regresar al puerto de Zeila. Rimbaud le consigue camellos. Unas semanas más tarde, llega el turno de Armand Savouré, que por fin ha logrado entregar su cargamento de armas, al “negus” de Shoa, Menelik. En sus testimonios, ambos describirán a Rimbaud, como un hombre inteligente, poco comunicativo, y sarcástico, que no revelaba nada sobre su vida anterior, vivía con gran sencillez, y gestionaba sus asuntos con precisión, honestidad, y firmeza.

A su regreso de Zúrich, Alfred Ilg se alojó en casa de Rimbaud, entre el 23 de diciembre, de 1888, y el 5 de febrero, de 1889, a la espera de que cesaran los enfrentamientos entre los issas, y los gallas, para transportar con seguridad sus mercancías, y las de su anfitrión, hasta Entoto. Los negocios con el consejero del re se desarrollaron en un clima de buen entendimient hasta el final. Otra de las visitas, fue la de Édouard Joseph Bidault de Glatigné (1850-1925), fotógrafo y reportero en la región, quien se alojó a finales de 1888, y principios de 1889, en la casa de Rimbaud, situada justo al lado del puesto comercial; sobre esta estancia, escribió a la Sociedad de Geografía de París, adjuntando una fotografía.

El “ras” Makonnen abandonó la ciudad, en noviembre, de 1888, para reunirse con su primo, el rey, quien se preparaba para entrar en guerra, contra el emperador Juan IV. Dicha guerra, no llegó a producirse, ya que, en marzo de 1889, el emperador, “tuvo la idea de ir primero a darle una paliza a los mahdistas, por los alrededores de Metemma. ¡Y allí se quedó, que se lo lleve el diablo!”. El emperador Juan, (Juan IV), fue asesinado, en marzo de 1889. El 3 de noviembre, de 1889, Menelik se convirtió en, “Negusä nägäst” (Rey de Reyes) de Etiopía, con el nombre de Menelik II.

Cabe destacar aquí, que el mito que presenta a Rimbaud, como traficante de esclavos, carece de fundamento: “No vayáis a creer que me he convertido en traficante de esclavos”, había escrito ya a su familia, el 3 de diciembre, de 1885. Lo único cierto es que, en una carta fechada el 20 de diciembre, de 1889, pidió a Ilg, “dos muchachos esclavos para [su] servicio personal”. Aunque Menelik había prohibido la trata, ésta se practicaba de forma clandestina, y muchos europeos, tenían esclavos como sirvientes, sin que ello se considerara censurable. El 23 de agosto de 1890, el ingeniero le respondió: “Perdóneme, no puedo ocuparme de ello; nunca he comprado ninguno, y no quiero empezar ahora. Reconozco plenamente sus buenas intenciones, pero ni siquiera yo lo haría jamás”.

En vísperas de la Navidad de 1889, una caravana fue atacada por una tribu, en la ruta somalí, que iba de Zeilah a Harar. Dos misioneros, y gran parte de los camelleros, fueron asesinados. A raíz de las represalias, que se saldaron con importantes bajas en las filas británicas, las rutas comerciales quedaron cortadas, hasta mediados de marzo de 1890. La consiguiente pérdida de ingresos, dio lugar a un conflicto con César Tian.

Liquidación del Puesto Comercial y Regreso a Francia (Finales de 1890 - Principios de 1891)

En 1890, Rimbaud contempla la posibilidad de viajar a Adén, para liquidar sus negocios con César Tian. Después, pensaba dirigirse a Francia, con la esperanza de contraer matrimonio. En París, Anatole Baju, redactor jefe de la revista, “Le Décadent”, divulga información recibida sobre Arthur Rimbaud: está vivo, y reside en Adén. El 17 de julio de 1890, Laurent de Gavoty, director de la revista literaria marsellesa, “La France Moderne”, le escribe a través del cónsul de Francia, en Adén, para comunicarle que ha leído sus, “bellos versos,” y que se sentiría, “feliz y orgulloso de ver al jefe de la escuela decadente y simbolista,” colaborar en su publicación. Edmond de Goncourt, anota en su diario, con fecha del 8 de febrero, de 1891: “Darzens nos informa, de que Rimbaud se ha establecido como comerciante, en Adén, y de que, en las cartas que le escribía, hablaba de su pasado, como de una enorme farsa”.

En una carta, escrita el 20 de febrero, de 1891, Arthur Rimbaud pide a su madre, que le envíe una media de compresión para las varices, ya que padece ésta afección en la pierna derecha, desde hacía varias semanas. También le menciona un, “dolor reumático” en la rodilla derecha. Cree que ésta dolencia, fue causada, “por esfuerzos excesivos a caballo, y también por caminatas agotadoras”. Un médico, consultado un mes más tarde, le aconseja que vaya a tratarse a Europa, lo antes posible. Poco después, al no poder desplazarse, dirige sus negocios desde la cama. Ante el rápido agravamiento de su dolencia en la rodilla, y la rigidez de la pierna, liquida apresuradamente todas sus mercancías, para abandonar el país. Es transportado por porteadores, en una camilla construida, según sus propios planos; la caravana emprende la marcha, la mañana del 7 de abril, de 1891. Djami, su sirviente, le acompaña en el viaje. A pesar de los sufrimientos, agravados por la incomodidad, la intemperie y la larga duración del trayecto, anota los hechos más destacados de cada etapa, hasta su llegada al puerto de Zeila, el 18 de abril. Tras desembarcar en Steamer Point, tres días después, Rimbaud se aloja en casa de César Tian, mientras ambos liquidan sus cuentas pendientes. Inmediatamente después, es hospitalizado; los médicos le diagnostican una sinovitis, en un estado tan avanzado, que la amputación parece inevitable. No obstante, se le conceden unos días de reposo, para evaluar si esto reporta alguna mejoría. Al observar escasos avances, se le aconseja regresar a Francia. El 9 de mayo, embarca en el, “Amazone”, una goleta de tres mástiles y propulsión a vapor de la compañía, Messageries Maritimes, con destino a Marsella.

Rimbaud y el Islam

Según el explorador, Ugo Ferrandi, quien lo veía con frecuencia, y cuyos testimonios fueron recogidos por Alain Borer, en su obra, “Rimbaud en Abyssinie”, Arthur Rimbaud poseía un ejemplar del Corán, anotado por su padre, y otro que había comprado en Hachette, en 1883. Para integrarse en la población, y ser mejor aceptado, adoptaba los usos y costumbres del país donde residía, y no dudaba en vestir como un comerciante árabe. Sin embargo, Borer niega que Rimbaud llegara a convertirse al islam. Asimismo, el “Dictionnaire Rimbaud”, basándose en los comentarios de Ferrandi, añade que Rimbaud impartía conferencias sobre el Corán, y que era un, “arabista erudito”, pero no afirma que se hubiera convertido al islam.

Por otra parte, según Savouré, citado por Alain Borer, en su biografía, Rimbaud, “partió hacia 1886-1887 predicando el Corán, como medio para penetrar en regiones de África, entonces desconocidas”. Esto le valió ser golpeado en una ocasión, debido a sus interpretaciones personales. Según Ines Horchani, lo más destacable del vínculo de Rimbaud, con el islam, es su interés constante por el Corán, a lo largo de sus dos vidas, la de poeta, y la de comerciante, y en sus dos facetas creativas: su poesía de juventud, y su correspondencia de viajes. Horchani demuestra que lo que parece haber guiado las lecturas que Rimbaud, hacía del Corán, tanto a los quince años, como pasados ​​los treinta, fue su búsqueda de sabiduría. Y, sorprendentemente, aquello que le decepcionaba del texto sagrado musulmán, a los quince años, parece haberle ayudado a sobrellevar los años sombríos, previos a su muerte. A los quince años, en, “Una Temporada en el Infierno”, hablaba de la, “sabiduría bastarda del Corán”. Más adelante en su vida, escribe a los suyos, desde Harar, en 1883: “Como los musulmanes, sé que lo que sucede, sucede, y punto”, o bien, desde Adén, en 1885: “En fin, como dicen los musulmanes: ¡Está escrito!, Así es la vida”.

Por su parte, su hermana, Isabelle Rimbaud, relata los delirios místicos de Arthur, en su lecho de muerte: habría exclamado en repetidas ocasiones, “Allah Kerim” (“Dios es generoso,” o “es la voluntad de Dios”). Basándose en estos testimonios, el poeta, Malcolm de Chazal, afirma, a diferencia de Alain Borer, que “Rimbaud se había convertido a la fe musulmana, en Harar, y la practicaba”. Esto es también lo que afirma el jeque, Si Hamza Boubakeur, (escrito erróneamente, “Borbakeur” por Borer), en la presentación de su traducción del Corán.

Mayo a Agosto de 1891: Convalecencia y Operación

Arthur Rimbaud desembarcó en Marsella el 20 de mayo de 1891. “Al llegar aquí, sintiéndome demasiado débil, y atenazado por el frío, tuve que ingresar en el hospital de la Concepción [...]. Estoy muy mal, muy mal; ésta enfermedad de la pierna derecha, que ahora se ha vuelto enorme, me ha dejado reducido a un esqueleto...”. Los médicos le diagnostican una neoplasia en el muslo. El día 22, le comunican que será necesario amputarle la pierna. Envía inmediatamente un telegrama a su familia, para que alguien acuda a Marsella, a ocuparse de sus asuntos. Su madre le responde al instante, anunciando su llegada para el día siguiente, la tarde del 23 de mayo.

Tras la operación, el lunes 25 de mayo, de 1891, Rimbaud recibe cartas de apoyo, de Constantin Sotiro, y César Tian. El 8 de junio, la señora Rimbaud escribe a su hija, para comunicarle que debe regresar a la granja de Roche, a pesar de las súplicas de su hijo, para que permanezca a su lado. Una vez cicatrizada la herida, solo persiste un dolor localizado. El 24 de junio, practica el desplazamiento con muletas. El 2 de julio, escribe que ha encargado una pierna de madera. Por otra parte, ahora que se encuentra en Francia, se preocupa excesivamente, pese a su estado, por el periodo de instrucción militar, del que había logrado librarse hasta el momento. Temiendo verse atrapado al regresar con los suyos, les encarga que hagan lo necesario para aclarar su situación. El 8 de julio, su hermana le informa de que puede obtener la baja definitiva por inutilidad física, presentándose ante las autoridades militares de Marsella, o de Mézières. En julio, Rimbaud no puede utilizar su pierna artificial, ya que le provoca inflamación en el muñón. Mientras espera fortalecerse, sigue desplazándose con muletas, pero, a la larga, esto le causa fuertes neuralgias en el brazo, y el hombro derechos, así como en la pierna sana.

El 23 de julio, siguiendo el consejo de su médico, abandona el hospital. Al día siguiente, tras llegar a la estación de Voncq, se hace trasladar a la granja de Roche. Ni sus antiguos amigos, ni su hermano, están al tanto de su regreso. Lejos de mejorar, su estado empeora. Vuelven el insomnio, y la falta de apetito. Los dolores provocados por las muletas, la pierna de madera, o los paseos en coche de caballos, pronto le obligan a permanecer inactivo. El médico observa un aumento de volumen en el muñón, y rigidez en el brazo derecho. Sin embargo, decidido a no renunciar a regresar a Harar, opta por volver a Marsella, para recibir tratamiento; de éste modo, estaría, “en condiciones de embarcar hacia Adén, en cuanto se sintiera algo mejor”. El 23 de agosto, toma de nuevo el tren hacia Marsella, acompañado por su hermana, Isabelle. Tras el calvario sufrido a lo largo del viaje, ingresa en el hospicio de la Conception, la tarde siguiente.

De Septiembre a Noviembre, de 1891: Enfermedad y Muerte en Marsella

“Mas la negra alquimia y los santos estudios

repugnan al herido, sombrío sabio de orgullo;

siente avanzar sobre sí atroces soledades.

Entonces, y siempre hermoso, sin asco ante el ataúd,

que crea en los vastos fines, Sueños o Paseos

inmensos, a través de las noches de Verdad,

y te llame en su alma y sus miembros enfermos:

¡oh Muerte misteriosa, oh hermana de caridad!”

 

“Las Hermanas de Caridad”, 1871


Isabelle Rimbaud, que se aloja en la ciudad, acude a diario a su cabecera. Un mes más tarde, transmite a su madre las respuestas que los médicos dieron a sus preguntas: “Su vida es cuestión de días, tal vez de algunos meses”. El 20 de octubre, de 1891, él tiene treinta y siete años. Según la carta apasionada, que Isabelle escribe a su madre, ocho días después, su hermano habría manifestado un fervor místico exacerbado durante esta prueba. Arthur Rimbaud asiste entonces a misa, y se confiesa. Isabelle Rimbaud relata: “Cuando el sacerdote salió, me dijo, mirándome con aire turbado, con un aire extraño: Su hermano tiene fe, hija mía. ¿Qué nos decía usted, entonces? Tiene fe, y jamás he visto una fe de tal calidad.” En su carta, Isabelle describe también el avance del cáncer: el brazo derecho hinchado, el izquierdo semiparalizado, el cuerpo presa de dolores agudos, su extrema delgadez. Relata sus delirios, durante los cuales, a veces la llama Djami.

El 9 de noviembre, dicta a su hermana un mensaje enigmático, que comienza con una lista oscura, en la que se mencionan, “lotes” de “dientes” (que cabe suponer que son, en realidad, colmillos de marfil): “Sr. Director, […] envíeme el importe de los servicios de Aphinar, en Suez. Estoy completamente paralizado, así que deseo estar a bordo cuanto antes. Dígame a qué hora deben trasladarme a bordo...”. Fallece al día siguiente, martes 10 de noviembre, a las diez de la mañana, según el registro civil, o a las dos de la tarde, según su hermana, a causa de una, “carcinomatosis generalizada”. Sus restos son trasladados a Charleville, donde el 14 de noviembre, se celebran las exequias, en la más estricta intimidad. Tan solo un artículo del periódico, “L'Écho de Paris” se hace eco de su fallecimiento, en su sección de necrológicas, del 6 de diciembre de 1891.

Arthur Rimbaud es inhumado, en el panteón familiar, junto a su abuelo, Jean Nicolas Cuif, y su hermana, Vitalie. En 1907, su madre, fallecida en Roche, el 1 de agosto, a los 82 años, se reúne con ellos allí. Su hermano Frédéric, muere a los 58 años, el 30 de junio de 1911, en Vouziers, a consecuencia de una fractura de pierna. Su hermana Isabelle, contrae matrimonio en 1897, con Paterne Berrichon, ambos se erigirían en guardianes de la memoria del poeta; ella fallece a los 57, años a causa de un cáncer, el 20 de junio, de 1917, en Neuilly-sur-Seine.

Miradas Sobre la Obra

“El Barco Ebrio”

Ardenas, antes de la partida de Rimbaud, hacia París, en septiembre de 1871. Cabe suponer que quiso presentar, a los poetas consagrados que iba a conocer allí, una obra que representára, la culminación de su etapa de iniciación, a la manera de los aprendices, que presentan su obra maestra. Se cree que leyó éste poema, durante la cena de los “Vilains Bonshommes” el 30 de septiembre, de 1871. Verlaine realizó una copia del mismo, durante aquella estancia en París.

Se han citado numerosas obras que pudieron influir en éste misterioso texto de Rimbaud, entre ellas, “Las Aventuras de Arthur Gordon Pym”, de Edgar Allan Poe; “El Viaje”, de Charles Baudelaire; e incluso, “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino”, de Julio Verne. Las palabras, “Yo, el otro invierno...” podrían aludir a su propia trayectoria, y a aquel difícil invierno, entre 1870, y 1871, periodo en el que rompió sus vínculos con los estudios, y con la vida en Charleville.

Una Temporada en el Infierno

Ésta obra, tiene la particularidad de ser la única cuya publicación gestionó el propio Rimbaud; para ello, contactó con un editor de Bruselas, en agosto, o septiembre, de 1873, con el fin de realizar una edición, a costa del autor, gracias a un adelanto de fondos de su madre. Verlaine la considera una, “prodigiosa autobiografía espiritual” de Rimbaud. Se trata de una sucesión de textos en prosa, aparentemente diversos en cuanto a temas e intenciones, en los que el autor evoca, a su manera, el periodo comprendido entre septiembre de 1871, y julio de 1873, durante el cual llegó a rozar la muerte, a raíz del, “drama de Bruselas,” protagonizado junto a Verlaine. El propio autor fechó el texto al final del manuscrito: “abril-agosto de 1873”.

En, “Mauvais Sang” (Mala Sangre), evoca al ser primitivo que habita en él, y que rechaza los valores de la sociedad. Se siente marcado por una herencia, que lo aparta del camino hacia la felicidad. En, “Nuit de l'enfer” (Noche del Infierno), describe las alucinaciones, y la tentación del misticismo. Su escritura, caótica, se ve constantemente atravesada por una multiplicidad de voces interiores. “Délires” (Delirios) constituye un punto culminante de la obra; marcado por gritos de rebelión, contra la sociedad del siglo XIX, que encierra al individuo, Rimbaud comparte con el lector sus fracasos: el fracaso amoroso, cabe pensar aquí, en su relación con Verlaine, pero también en su convicción de que, “el amor hay que reinventarlo”, y el fracaso de su búsqueda como, “Vidente”: se trata de un ser que, en solitario, quiso condenarse para recuperar el verdadero sentido de la poesía, la “Alquimia del verbo”.

Las Iluminaciones

Persisten zonas de sombra, en torno a lo que Verlaine denominó, “magníficos fragmentos”, publicados bajo el título de “Illuminations”. Según el relato de Verlaine, estos textos habrían sido compuestos, entre 1872, y 1875, pero no existe un manuscrito propiamente dicho: tan solo hojas sueltas, sin paginar, reunidas para su publicación en un orden no establecido por el autor.

Aporte Poético

En cuanto a la forma, Arthur Rimbaud, inicialmente un imitador dotado, cultivó una versificación cada vez más ambiciosa, y evolucionó con gran rapidez, hasta, “desmantelar” literalmente, la mecánica tradicional del verso, hacia 1872: primero en los tres serventesios de, “Tête de Faune” (Cabeza de Fauno) y, posteriormente, en un conjunto de composiciones, a menudo agrupadas bajo el título apócrifo de, "Derniers Vers” (Últimos Versos), o bien, “Vers Nouveaux et Chansons” (Nuevos Versos y Canciones), aunque, según su amigo, Ernest Delahaye, él habría soñado con una recopilación titulada, “Études Néantes” (Estudios Nulos).

Con una inclinación hacia el hermetismo, que comparte con otros poetas contemporáneos, o casi contemporáneos, como Gérard de Nerval, Stéphane Mallarmé y, en ocasiones, Paul Verlaine, Rimbaud posee el genio de las imágenes impactantes, y de las asociaciones sorprendentes. Además de lo expuesto, en las dos cartas conocidas como, “del vidente”, los poemas que a menudo se citan a este respecto, son, “El Barco Ebrio” (“Le Bateau Ivre”) y “Vocales” (“Voyelles”), así como las prosas de, “Iluminaciones” (“Illuminations”). Su obra presenta una gran heterogeneidad formal, y diversas rupturas. Influido inicialmente por los parnasianos, más tarde no duda en romper, con una forma lírica que considera demasiado literaria, en recurrir a un lenguaje técnico, popular o incluso grosero, y en emplear la ironía mordaz. Asimismo, inaugura el verso libre en Francia, con dos poemas de, “Iluminaciones”: “Marin” y “Mouvement”. Algunos simbolistas, como Gustave Kahn, se atribuyeron la, “invención” del verso libre; sin embargo, Kahn había contribuido precisamente en 1886, a la primera publicación de, “Iluminaciones,” cuyos textos son anteriores a dicha edición en al menos una década, y no se ha constatado la existencia de ninguna producción significativa de poemas en verso libre, ajenos a Rimbaud, en fechas anteriores. Rimbaud otorgó categoría y prestigio a un tipo de poema en prosa, distinto de experiencias más prosaicas, como, “El Spleen de París,” de Baudelaire. Los recursos poéticos del lenguaje, se explotan bajo una óptica diferente en el poemario en prosa, de carácter pseudoautobiográfico, “Una Temporada en el Infierno” (“Une Saison en Enfer”).

De este modo, su obra influyó considerablemente en la poesía del siglo XX. Numerosos autores se han reivindicado como sus seguidores, tales como Alfred Jarry, Antonin Artaud, Roger Vitrac, René Char, y todos los surrealistas, sin olvidar a los poetas de la revista, “Le Grand Jeu”, como René Daumal, y Roger Gilbert-Lecomte, o incluso, a Henri Michaux. En la cultura popular, algunos artistas e intérpretes de rock, a partir de mediados de la década de 1960, notablemente, en Estados Unidos, Bob Dylan, Jim Morrison, y Patti Smith (véase el álbum, “Radio Ethiopia”, dedicado a Rimbaud, o la letra de la canción, “Land,” en el álbum “Horses”), así como artistas de otros ámbitos, han declarado haber recibido la influencia, tanto de su poesía, como de su trayectoria vital.

Artur Rimbaud y la Fotografía

Con planes de partir hacia el continente africano, Arthur Rimbaud escribió a su familia, el 28 de septiembre de 1882, para comunicarles que había encargado al coronel P. Dubar, en Lyon, todo el material fotográfico necesario, con el fin de obtener, “una pequeña fortuna en poco tiempo [...] pues las reproducciones de estas tierras desconocidas, y de los tipos singulares que albergan, deberían venderse bien en Francia”. Finalmente, recibió su cámara, en marzo de 1883.

Ya instalado en la sucursal de Harar, en abril, Rimbaud envió tres fotografías a su familia: “...de mí mismo, hechas por mí mismo. [...] Esto es solo para recordar mi rostro, y darles una idea de los paisajes de aquí...”. El 20 de mayo, les escribió: “La fotografía va bien. Fue una buena idea la que tuve. Pronto les enviaré algunas que hayan salido bien”. El 26 de agosto de 1883, Rimbaud escribió a Bardey, que se encontraba en Vichy: “Había dejado ese trabajo [de fotógrafo] debido a las lluvias... Voy a retomarlo con el buen tiempo, y podré enviarles cosas realmente curiosas”.

De regreso en Adén, en enero de 1885: “No les envío mi fotografía; evito cuidadosamente todos los gastos innecesarios”. Y el 14 de abril, de 1885: “La cámara fotográfica, muy a mi pesar, la he vendido, pero sin pérdidas”.

Desconocemos el número de fotografías realizadas por Rimbaud. Se trata de copias de época al citrato, realizadas por contacto, a partir de negativos sobre placas de vidrio, de 13 × 18 cm, con emulsión de gelatina, y bromuro de plata.

He aquí las únicas que han llegado hasta nosotros, debidamente identificadas:

Fotos

En 2019, Hugues Fontaine descubrió en los fondos del Weltmuseum. de Viena, Austria, tres fotografías tomadas por Arthur Rimbaud, en África, hacia 1887. Éstas imágenes, forman parte del archivo del explorador austriaco, Philipp Paulitschke, quien indica en su registro, que las fotografías fueron tomadas por Rimbaud. Las tres fotografías muestran a un guerrero etíope, a quien un niño le lava los pies, la Katama (ciudadela) de Ras Darghé y, por último, a dos niños alrededor de una mesa. En 2019, el Museo Arthur Rimbaud, dedicó una exposición a, “Rimbaud Fotógrafo,” que, entre otras cosas, daba a conocer estas tres fotografías.

La Fotografía del “Hôtel de l'Univers” en Adén.

Una disputa entre expertos, mantiene en vilo al mundo de los admiradores de Arthur Rimbaud, desde el descubrimiento, en circunstancias que permanecen oscuras, de una fotografía en 2008, la cual, supuestamente, muestra al poeta sentado en la terraza del Hôtel de L’Univers, en Adén (Yemen), hacia 1879, o 1880. La imagen presenta a un grupo de personas, entre ellas, el propietario del hotel, un tal, “monsieur Jules Suel”, el viajero belga, Pierre Joseph Dutrieux, y Arthur Rimbaud, quien luce un fino bigote, y un aire vagamente inquieto. Sin embargo, la identificación definitiva de este último personaje, nunca se ha logrado por completo, y especialistas en literatura, historiadores, y expertos en medicina forense, y antropología anatómica, continúan debatiendo al respecto.

Retratos Póstumos

Operas

Lorenzo Ferrero: “Rimbaud, ou Le Fils du Soleil”, (Rimbaud o el Hijo del Sol), ópera en tres actos, 1978.

Matthias Pintscher: “L'Espace Dernier”, (El Espacio Final), “teatro musical en cuatro partes sobre textos e imágenes en torno a la obra y la vida de Arthur Rimbaud”, 2004, estrenada en la Ópera de la Bastilla.

Museos

1954: con motivo del centenario del nacimiento del poeta, Henri Matarasso, librero y coleccionista parisino, dona su colección, manuscritos, cartas autógrafas y fotografías, a la ciudad de Charleville-Mézières. Ésta donación, constituye el núcleo de las colecciones del futuro museo.

1969: el museo se instala en el antiguo molino ducal, un edificio de 1626, diseñado por Clément Métezeau, para Carlos de Gonzaga. Sus fachadas y tejados, fueron declarados monumentos históricos en 1981.

1994: renovación completa, y reinauguración bajo el nombre de Museo Rimbaud, en el muelle Arthur-Rimbaud.

4 de febrero de 2000: inauguración de la, “Casa Rimbaud” en Harar. A pesar del nombre que se le ha dado, éste edificio de madera de varias plantas, e inspiración india, no fue habitado por Arthur Rimbaud, ya que se construyó después de su muerte.

20 de octubre de 2004: aniversario de los 150 años de su nacimiento; inauguración de la, Maison des Ailleurs (Casa de los Otros Lugares), en el número 7, del muelle Arthur-Rimbaud, en Charleville-Mézières. La familia Rimbaud vivió allí, entre 1869, y 1875.

Monumentos

Placas Conmemorativas

Piezas de Teatro

“Et Dieu créa Rimbaud”, (Y Dos Creo a Rimbaud), obra escrita por Michael Zolciak, con Vincent Marbeau, y Jonathan Kerr; representada en noviembre y diciembre de 2015, en la, Comédie Saint-Michel, de París.

“Une Saison en Enfer”, (Una Temporada en el Infierno), dirigida e interpretada por Carole Bouquet; teatro Hébertot, 2017.

“Une Saison en Enfer”, (Una Temporada en el Infierno), dirigida por Ulysse Di Gregorio, con Jean-Quentin Châtelain; teatro del Lucernaire, 2017.

Software Informático

En 1991, año en que se conmemoraba la desaparición del poeta, se lanzó el programa informático, ARThur, diseñado para, Amiga, por Claude Douay, y Michel Fages, (para Rimage) con el fin de percibir mejor la pertinencia visionaria del poema, “Voyelles” (Vocales), utilizado a modo de algoritmo informático: bastaba con introducir un texto en formato ASCII, o teclear una palabra para obtener rápidamente una paleta, enriquecida por la presencia de las vocales iteradas para la ocasión, y aplicarla a imágenes infográficas abstractas, basadas en modelos fractales, cuya génesis resultaba inmediatamente visible en pantalla. Fue el primer programa informático de oficina y gráficos, “certificado como rigurosamente inútil”.

Debate Sobre el Ingreso en el Panteón

En septiembre de 2020, un centenar de intelectuales y escritores, respaldados por nueve exministros de Cultura, y por la ministra en ejercicio, Roselyne Bachelot, abogaron por el ingreso de Rimbaud, en el Panteón, “al mismo tiempo” que Paul Verlaine. Su petición, que destacaba la homosexualidad de los poetas, (aunque no proponía su ingreso en el Panteón, “como pareja”), fue suscrita por más de 5000 personas, y por los 2000 miembros de la fundación Verlaine y Rimbaud. La iniciativa suscitó de inmediato un intenso debate. La sobrina nieta de Rimbaud, se opuso a dicha, “panteonización”, aunque carecía de legitimidad moral, o jurídica, para hacerlo. Otros escritores y académicos, también expresaron su rechazo a través de diversos manifiestos y escritos. En el ámbito político, y en abierta oposición a los exministros firmantes, Dominique de Villepin, autor de varios ensayos sobre poesía, publicó también un artículo de opinión, en, “Le Monde” para oponerse a un proyecto que, a su juicio, “supondría traicionar a estos espíritus rebeldes,” y “reducir sus respectivas obras, a su pasión amorosa”.

Cabe destacar que la mayoría de los críticos reconocidos, que han escrito numerosos ensayos sobre Rimbaud, o dirigido ediciones de su obra, tales como Pierre Brunel, André Guyaux, Jean-Luc Steinmetz, o Steve Murphy, se oponen a este proyecto, que perciben como una apropiación, y una desnaturalización, de la rebeldía, “libre” del poeta. Del mismo modo que los surrealistas se opusieron a la erección de una estatua de Rimbaud, en Charleville, en 1927, la mayoría de los escritores y poetas contemporáneos, que han escrito sobre él, como Gérard Macé, Marcelin Pleynet, Alain Borer, Bernard Noël, Christian Prigent, y Pierre Michon, rechazan ésta celebración. Además de la apropiación y la desnaturalización, muchos detractores denuncian un procedimiento institucional incoherente con la personalidad del poeta, así como la superficialidad de vincularlo a una homosexualidad, que no ha sido demostrada. Más allá de la cuestión del Panteón, éste intenso debate confirma tanto el papel que desempeña la, “cuestión homosexual” en esta conmemoración, como la importancia de Rimbaud, en el imaginario francés. En una carta, fechada el 13 de enero, de 2021, y dirigida al abogado de la familia, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, descarta la idea de su traslado al Panteón, y respalda así el deseo de la familia de mantener los restos del poeta, en el panteón familiar.

Escuelas

Liceo Arthur-Rimbaud, en Istres, en Bocas del Ródano.

Liceo Arthur-Rimbaud, en Sin-le-Noble, en Alta Francia.

Memoria internacional

Los artistas Jim Morrison, y Patti Smith lo tomaron como modelo;

El poeta antifranquista, Félix Francisco Casanova (1956-1976), fallecido prematuramente a los veinte años, es apodado, “el Rimbaud español”.

(Wikipedia en Frances)