Per Gynt, es un
cuento de hadas noruego originario de la región tradicional de Gudbrandsdal.
Los cuentos abarcan temas como la identidad, las relaciones y las historias personales de un cazador solitario. El cuento popular narra las hazañas del personaje epónimo, Per Gynt. Rescata a tres lecheras de unos trolls, y dispara al Bøyg, un troll con forma de serpiente gigantesca, que obstaculiza el paso de los viajeros.
El cuento de hadas fue recopilado por Peter Christen Asbjørnsen, en Cuentos Populares Noruegos, (Norske Huldre-Eventyr og Folkesagn), publicado por primera vez en 1845. Asbjørnsen incluyó las historias de Per Gynt, en la sección, “Caza de Renos en Rondane” (Rensdyrjakt ved Rondane).
El cuento popular sirvió de inspiración para la obra de teatro, Peer Gynt, de Henrik Ibsen, publicada en 1867. Ibsen añadió material considerable, como el viaje de Per Gynt a África, su travesía del Sáhara, y su encuentro con una princesa beduina; temas del siglo XIX que superaban con creces el alcance del cuento original. La obra se estrenó en 1876, con música incidental del compositor, Edvard Grieg, quien posteriormente compuso las, Suites de Peer Gynt. (Wikipedia en Ingles)
Peer Gynt, narra el viaje de su personaje principal desde las montañas noruegas hasta el desierto del norte de África y de regreso. Según Klaus Van Den Berg, “sus orígenes son románticos, pero la obra también anticipa las fragmentaciones del modernismo emergente” y, “el guión cinematográfico combina poesía con sátira social y escenas realistas con surrealistas”. Peer Gynt, también ha sido descrita como la historia de una vida basada en la procrastinación y la evasión.
Ibsen escribió, Peer Gynt, ignorando deliberadamente las limitaciones que la escenografía convencional del siglo XIX imponía al drama. Sus cuarenta escenas se mueven sin inhibiciones en el tiempo y el espacio, y entre la conciencia y el inconsciente, mezclando fantasía folclórica, y realismo sin sentimentalismos. Raymond Williams compara, Peer Gynt, con el drama temprano de August Strindberg, El Viaje de Lucky Peter (1882), y argumenta que ambos exploran un nuevo tipo de acción dramática que estaba más allá de las capacidades del teatro de la época. Ambos crearon, “una secuencia de imágenes en lenguaje y composición visual» que «solo fue técnicamente posible en el cine.”
Ibsen creía que Per Gynt, un cuento de hadas noruego en el que la obra se inspira libremente, tenía raíces reales. También escribió que había utilizado a su propia familia —la familia Ibsen/Paus de Skien, estrechamente unida— y recuerdos de su infancia como, "una especie de modelo," para la familia Gynt; reconoció que el personaje de Åse —la madre de Peer Gynt— se basaba en su propia madre, Marichen Altenburg, mientras que el padre de Peer, Jon Gynt, se interpreta generalmente como basado en el padre de Ibsen, Knud Ibsen. Asimismo, se inspiró en general en la colección de cuentos de hadas noruegos de Peter Christen Asbjørnsen, Huldre-Eventyr og Folkesagn, publicada en 1845.
La obra fue escrita
en Italia, y la primera edición de 1250 ejemplares fue publicada el 14 de
noviembre de 1867 por la editorial danesa Gyldendal en Copenhague. Aunque la
primera edición se agotó rápidamente, una reimpresión de dos mil ejemplares,
que salió a la venta tan solo catorce días después, no se agotó hasta siete
años más tarde. Durante la vida de Ibsen, Dinamarca y Noruega compartían una
lengua escrita prácticamente idéntica, basada en el danés, pero Ibsen escribió
Peer Gynt en un dano-noruego algo modernizado que incluía varias palabras
noruegas propias.
Peer Gynt se estrenó
en Christiania (actual Oslo) el 24 de febrero de 1876, con música original
compuesta por Edvard Grieg que incluye algunas de las piezas clásicas más
reconocidas de la actualidad, como “En la gruta del rey de la montaña” y,
“Ambiente matutino”. Se publicó en alemán en 1881, en inglés en 1892 y
en francés en 1896. La influencia contemporánea de la obra perdura hasta el
siglo XXI; se representa ampliamente a nivel internacional, tanto en
producciones tradicionales como en producciones experimentales modernas.
Si bien Bjørnstjerne
Bjørnson admiraba la, "sátira sobre el egoísmo, la estrechez de miras y
la autosuficiencia noruegas" de la obra y la describió como, "magnífica",
Hans Christian Andersen, Georg Brandes y Clemens Petersen se sumaron a la
hostilidad generalizada, llegando Petersen a escribir que la obra no era
poesía. Enfurecido por las críticas de Petersen en particular, Ibsen defendió
su obra argumentando que "es poesía; y si no lo es, lo será. La concepción
de la poesía en nuestro país, en Noruega, se moldeará según este libro". A
pesar de esta defensa de su logro poético en Peer Gynt, la obra fue la última
en la que empleó verso; a partir de La Liga de la Juventud (1869), Ibsen
solo escribiría drama en prosa.
Personajes
Ase, la viuda de un
campesino
Peer Gynt, su hijo y
protagonista
Dos ancianas con
sacos de maíz
Aslak, un herrero
Un invitado a la boda
Un maestro cocinero
Un violinista
Un matrimonio, recién
llegados a la región
Solveig y la pequeña
Helga, sus hijas
El granjero de
Hægstad
Ingrid, su hija
El novio y sus padres
Tres lecheras alpinas
Una mujer vestida de
verde, una princesa troll
El Dovregubben, un
rey troll (también conocido como el Rey de la Montaña)
Varios cortesanos,
doncellas y niños troll
Un par de brujas y
hechiceras troll
Brownies, ninfas,
gnomos, etc.
Un mocoso feo
El Bøyg, una voz en
la oscuridad y un trol de sombras retorcidas
Kari, la esposa de un
campesino
El maestro Cotton
Señor Ballon
Señor von Eberkopf
Señor Trumpeterstrale
Caballeros de viaje
Un ladrón
Un receptor
Anitra, hija de un
jefe beduino
Árabes
Esclavas
Bailarinas
La estatua de Memnón
La Esfinge de Giza
El Dr.
Begriffenfeldt, director del manicomio de El Cairo
Huhu, un reformador
lingüístico de la costa de Malabar
Hussein, un ministro
oriental
Un tipo con una madre
real
Varios locos y sus
guardianes
Un capitán noruego
Su tripulación
Un pasajero extraño
Un pastor/El Diablo
(Peer cree que es pastor)
Un cortejo fúnebre
Un funcionario
parroquial
Un fabricante de
botones
Una persona
delgada/El Diablo
Trama
Acto I
Peer Gynt es hijo del otrora acaudalado Jon Gynt,
quien dilapidó toda su fortuna en banquetes y una vida de lujos, y tuvo que
abandonar su granja para convertirse en vendedor ambulante, dejando a su esposa
e hijo endeudados. Åse, su esposa, deseaba criar a su hijo para recuperar la
fortuna perdida de su padre, pero Peer pronto es considerado un inútil. Es
poeta y fanfarrón, muy parecido al hijo menor, Askeladden, el personaje del
cuento de hadas noruego, con quien comparte algunas características. Al comienzo
de la obra, Peer narra una cacería de renos que salió mal, una famosa escena
teatral conocida como "el paseo del reno". Su madre lo desprecia por
su vívida imaginación y lo reprocha que haya arruinado sus posibilidades con
Ingrid, la hija del granjero más rico. Peer parte hacia la boda de Ingrid,
programada para el día siguiente, con la esperanza de tener una oportunidad con
la novia. Su madre lo sigue rápidamente para evitar que se avergüence por
completo.
En la boda, los demás
invitados se burlan de Peer y se ríen de él, especialmente el herrero local,
Aslak, quien guarda rencor tras una pelea anterior. En la misma boda, Peer
conoce a una familia de recién llegados de Hauge, procedentes de otro valle.
Inmediatamente se fija en la hija mayor, Solveig, y la invita a bailar. Ella se
niega porque su padre desaprobaría la propuesta y porque la reputación de Peer
lo precede. Se marcha y Peer empieza a beber. Al enterarse de que la novia se
ha encerrado, aprovecha la oportunidad, huye con ella y pasa la noche a su lado
en las montañas.
Acto II
Peer es desterrado
por secuestrar a Ingrid. Mientras vaga por las montañas, su madre y el padre de
Solveig lo buscan. Peer conoce a tres lecheras enamoradas que esperan ser
cortejadas por trolls (un motivo folclórico de Gudbrandsdalen). Se embriaga con
ellas y pasa el día siguiente solo, sufriendo una resaca terrible. Se golpea la
cabeza contra una roca y se desmaya; el resto del segundo acto probablemente
transcurre en los sueños de Peer.
Se encuentra con una
mujer vestida de verde, que afirma ser la hija del Rey de la Montaña. Juntos
cabalgan hasta el salón de la montaña, y el rey troll le ofrece a Peer la
oportunidad de convertirse en troll si se casa con su hija. Peer acepta varias
condiciones, pero finalmente se niega. Entonces se enfrenta a la realidad de
que la mujer vestida de verde está embarazada. Peer lo niega; afirma no haberla
tocado, pero el sabio rey troll responde que engendró al niño en su mente.
Fundamental para la trama y la comprensión de la obra es la pregunta del rey
troll: "¿Cuál es la diferencia entre un troll y un hombre?".
La respuesta del
Viejo de la Montaña es: "Allá afuera, donde brilla el cielo, los
humanos dicen: 'Sé fiel a ti mismo'. Aquí adentro, los trolls dicen: 'Bástate a
ti mismo'". El egocentrismo es un rasgo típico de los trolls en esta
obra. A partir de entonces, Peer adopta esto como su lema, proclamando siempre
que es él mismo. Luego conoce al Bøyg, una criatura sin descripción precisa. Al
preguntarle, "¿Quién eres?", el Bøyg responde: "Yo
mismo". Con el tiempo, Peer también adopta como lema la importante
frase del Bøyg: "Dale la vuelta". Durante el resto de su vida, se
anda con rodeos en lugar de enfrentarse a sí mismo o a la verdad.
Acto III
Como forajido, Peer
lucha por construir su propia cabaña en las montañas. Solveig aparece e insiste
en vivir con él. Dice que ya ha tomado su decisión y que no habrá vuelta atrás.
Peer se alegra y la recibe con los brazos abiertos, pero al entrar en la cabaña,
aparece una anciana vestida de verde con un niño cojo a su lado.
Acto IV
Peer pasa muchos años
ausente, desempeñando diversas ocupaciones y roles, entre ellos el de
empresario en la costa de Marruecos. Allí, explica su visión de la vida y
descubrimos que es un hombre de negocios involucrado en transacciones poco
éticas, como el envío de imágenes paganas a China y el comercio de esclavos. En
su defensa, señala que también envió misioneros a China y que trató bien a sus
esclavos.
Acto V
Finalmente, de
regreso a casa siendo ya anciano, naufraga. Entre los pasajeros, conoce al
Extraño Pasajero, quien quiere usar el cadáver de Peer para descubrir el origen
de los sueños. Este pasajero lo aterroriza. Peer llega a la orilla despojado de
todas sus pertenencias, convertido en un anciano miserable y gruñón.
De vuelta en Noruega,
Peer asiste a un funeral campesino y a una subasta, donde ofrece a la venta
todo lo que perteneció a su juventud. La subasta se celebra en la misma granja
donde se celebró la boda. Peer deambula y se enfrenta a todo lo que no hizo: sus
canciones no cantadas, sus obras inconclusas, sus lágrimas no derramadas y sus
preguntas que nunca formuló. Su madre regresa y afirma que su lecho de muerte
se torció; él no la guió al cielo con sus divagaciones.
Peer escapa y se
enfrenta al Fundidor de Botones, quien insiste en que su alma debe fundirse con
otros objetos defectuosos a menos que pueda explicar cuándo y dónde ha sido
"él mismo". Peer protesta. Solo ha sido eso, y nada más. Entonces se
encuentra con el rey trol, quien afirma que Peer ha sido un trol, no un hombre,
la mayor parte de su vida.
El Fundidor de
Botones le dice que tiene que dar una explicación si no quiere ser fundido.
Peer busca un sacerdote a quien confesar sus pecados, y aparece un personaje
llamado "El Flaco" (que es el Diablo). El Flaco cree que Peer no
puede ser considerado un verdadero pecador que pueda ser enviado al Infierno;
no ha cometido ningún pecado grave.
Al final, Peer se
desespera, comprendiendo que su vida está perdida; no es nada. Pero en ese
mismo instante, Solveig comienza a cantar: la cabaña que Peer construyó está
cerca, pero no se atreve a entrar. El Bøyg en Peer le dice: «Da la vuelta». El
Moldeador de Botones aparece y exige una lista de pecados, pero Peer no tiene
ninguna que dar, a menos que Solveig pueda interceder por él. Entonces Peer
logra comunicarse con Solveig, pidiéndole que perdone sus pecados. Pero ella
responde: «No has pecado en absoluto, mi querido hijo».
Peer no comprende; se
siente perdido. Entonces le pregunta: «¿Dónde ha estado Peer Gynt desde la
última vez que nos vimos? ¿Dónde estaba yo, como debería haber sido, íntegro y
verdadero, con la marca de Dios en mi frente?». Ella responde: «En mi fe, en mi
esperanza, en mi amor». Peer grita, llama a su madre y se esconde en su regazo.
Solveig le canta una nana, y presumiblemente muere en esta última escena de la
obra, aunque no hay acotaciones ni diálogos que indiquen que realmente muere.
Tras la esquina, el
Moldeador de Botones, enviado por Dios, sigue esperando, con las palabras:
"Compañero, nos encontraremos en la última encrucijada, y entonces veremos
si... No diré nada más".
Análisis
Klaus van den Berg
sostiene que Peer Gynt
“…es un campo minado
estilístico: sus orígenes son románticos, pero la obra también anticipa las
fragmentaciones del modernismo emergente. Al narrar el viaje de Peer desde las
montañas noruegas hasta el desierto del norte de África, el guion cinematográfico
combina poesía con sátira social y escenas realistas con surrealistas. La
ironía de los individuos aislados en una sociedad de masas impregna la historia
de Ibsen sobre dos amantes aparentemente incompatibles: la profundamente
comprometida Solveig y el superficial Peer, más un mero instrumento de
proyecciones que un personaje coherente. La conclusión más sencilla que se
puede extraer de Peer Gynt se expresa en la elocuente prosa del autor: «Si
mientes, ¿eres real?”.
El crítico literario
Harold Bloom, en su libro El canon occidental, ha cuestionado la interpretación
convencional de Peer Gynt, afirmando:
Mucho más que el
Fausto de Goethe, Peer es el único personaje literario del siglo XIX que posee
la grandiosidad de los personajes más grandiosos de la imaginación
renacentista. Dickens, Tolstói, Stendhal, Hugo, incluso Balzac, no tienen una
figura tan exuberante, extravagante y vitalista como Peer Gynt. Inicialmente,
parece un candidato improbable para tal eminencia: ¿Qué es, decimos, sino una
especie de joven noruego fanfarrón? Maravillosamente atractivo para las
mujeres, una especie de falso poeta, un narcisista, un absurdo auto-idolatra,
un mentiroso, un seductor, un auto engañador pomposo. Pero esto es una
moralización insignificante, demasiado parecida al coro académico que
despotrica contra Falstaff. Es cierto que Peer, a diferencia de Falstaff, no es
un gran ingenio. Pero en el sentido bíblico yahvista, Peer el bribón lleva la
bendición: Más vida
Proceso Creativo
El 5 de enero de
1867, Ibsen escribió a Frederik Hegel, su editor, con su plan para la obra:
sería «un extenso poema dramático, cuyo protagonista sería un personaje mitad
legendario, mitad ficticio, del folclore noruego reciente. No guardará ninguna
semejanza con Brand, ni contendrá polémicas directas ni nada por el estilo».
Comenzó a escribir
Peer Gynt el 14 de enero, empleando una variedad de metros mucho mayor en su
verso rimado que la que había utilizado en sus obras anteriores, Brand (escrita
en 1865) o La comedia del amor (escrita en 1862). Los dos primeros actos se completaron
en Roma y el tercero en Casamicciola, al norte de la isla de Ischia.
Durante este tiempo,
Ibsen le dijo a Vilhelm Bergsøe que "no creo que la obra sea para ser
representada" cuando discutieron la posibilidad de escenificar la imagen
de la obra de un cucharón de fundición, "lo suficientemente grande como
para volver a moldear seres humanos en él". Ibsen envió los tres actos
a su editor el 8 de agosto, con una carta que explica que, "Peer Gynt
fue una persona real que vivió en Gudbrandsdal, probablemente hacia finales del
siglo pasado o principios de este. Su nombre todavía es famoso entre la gente
de allí arriba, pero no se sabe mucho más sobre su vida que lo que se puede
encontrar en los Cuentos populares noruegos de Asbjørnsen (en la sección
titulada 'Historias de la montaña')." En esas historias, Peer Gynt
rescata a las tres lecheras de los trolls y dispara al Bøyg, que originalmente
era un ser-troll gigantesco con forma de gusano. Peer era conocido por contar
historias exageradas sobre sus propias hazañas, un rasgo que heredó en la obra.
La historia del paseo en cuadriga, que Peer le cuenta a su madre en la primera
escena, también proviene de esta fuente, pero, como señala Åse, fue
originalmente Gudbrand Glesne de Vågå quien realizó la excursión con el ciervo
reno y finalmente lo cazó.
Tras el terremoto de
Ischia el 14 de agosto, Ibsen partió hacia Sorrento, donde completó los dos
últimos actos; terminó la obra el 14 de octubre. Se publicó una primera edición
de 1250 ejemplares un mes después en Copenhague.
Antecedente
La obra anterior de
Ibsen, Brand, predicaba la filosofía del "todo o nada". Implacable,
cruel, resuelto, con una voluntad arrolladora, Brand superó todo lo que se
interponía en su camino hacia la consecución de un ideal. Peer Gynt representa
un equilibrio compensatorio, un color complementario a Brand. A diferencia de
Brand, con su voluntad de hierro, Peer es falto de voluntad, insuficiente e
irresoluto. Peer elude todos los problemas que se le presentan.
Brand tuvo un éxito
literario fenomenal, y el público sentía curiosidad por saber cuál sería la
siguiente obra de Ibsen. Por aquel entonces, el dramaturgo se vio liberado de
sus preocupaciones económicas gracias a dos becas, una del gobierno noruego y
otra de la Sociedad Científica de Trondhjem. Esto le permitió dedicarse a su
obra con total libertad creativa. Viajó con su familia a Frascati, donde, desde
las habitaciones del Palazzo, contempló el Mediterráneo desde lo alto y
reflexionó sobre su nuevo drama. Guardó un profundo silencio sobre el contenido
de la obra y le rogó a su editor, Hegel, que creara el mayor misterio posible
en torno a ella.
Se sabe que la
representación de la familia Gynt se basa en la propia familia de Henrik Ibsen
—la familia entrelazada Ibsen/Paus de Skien— y en recuerdos de infancia; en una
carta a Georg Brandes, Ibsen escribió que su propia familia e infancia habían
servido "como una especie de modelo" para la familia Gynt. En una
carta a Peter Hansen, Ibsen confirmó que el personaje de Åse, la madre de Peer
Gynt, se basó en su propia madre, Marichen Altenburg. Se considera que el
personaje de Jon Gynt se basa en el padre de Ibsen, Knud Ibsen, quien fue un
rico comerciante antes de quebrar.[27] Incluso el nombre del antepasado de la
familia Gynt, el próspero Rasmus Gynt, se toma prestado del antepasado más
antiguo conocido de la familia Ibsen. Por lo tanto, el personaje de Peer Gynt
podría interpretarse como una representación irónica del propio Henrik Ibsen.
Hay sorprendentes similitudes con la propia vida de Ibsen; El propio Ibsen pasó
27 años viviendo en el extranjero y nunca pudo volver a ver su ciudad natal.
La Música de Greig
Ibsen le pidió a
Edvard Grieg que compusiera música incidental para la obra. Grieg compuso una
partitura de aproximadamente noventa minutos. De esta música incidental extrajo
dos suites de cuatro piezas cada una (Opus 46 y Opus 55), que se hicieron muy populares
como música de concierto. Una de las partes cantadas de la música incidental,
"En la gruta del rey de la montaña", se incluyó en la primera suite,
omitiendo las partes vocales. Originalmente, la segunda suite tenía una quinta
pieza, "La danza de la hija del rey de la montaña", pero Grieg la
eliminó. El propio Grieg declaró que era más fácil componer música "de su
propia imaginación" que seguir estrictamente las sugerencias de Ibsen. Por
ejemplo, Ibsen quería música que caracterizara a los amigos
"internacionales" del cuarto acto, fusionando los himnos nacionales
(noruego, sueco, alemán, francés e inglés). Según se cuenta, Grieg no estaba de
humor para esta tarea.
La música de estas
suites, especialmente «Ambiente matutino», que abre la primera suite, «En la
gruta del rey de la montaña», y el lamento para cuerdas «La muerte de Åse»,
reaparecieron posteriormente en numerosos arreglos, bandas sonoras, etc.
Otros compositores
noruegos que han escrito música teatral para Peer Gynt son Harald Sæverud
(1947), Arne Nordheim (1969), Ketil Hvoslef (1993) y Jon Mostad (1993-1994).
Gunnar Sønstevold (1966) compuso música para una versión de ballet de Peer
Gynt.
Festival Peer Gynt
En Vinstra, en el
valle de Gudbrandsdalen, Henrik Ibsen y Peer Gynt son homenajeados con un
festival anual desde 1967. Este festival es uno de los más importantes de
Noruega y está reconocido por el gobierno noruego como una institución líder en
la difusión de la cultura en la naturaleza. El festival ofrece un amplio
programa con teatro, conciertos, una exposición de arte y diversos debates y
seminarios literarios.
El evento principal
del festival es la representación teatral al aire libre de Peer Gynt en Gålå.
La obra se representa en el lugar de nacimiento de Peer Gynt, donde Ibsen
afirma haber encontrado la inspiración para el personaje, y es considerada por
muchos como la versión más auténtica. La obra es interpretada por actores
profesionales de instituciones teatrales nacionales y cerca de 80 actores
aficionados locales. La música está inspirada en la música original de Edvard
Grieg: la "Suite Peer Gynt". La obra es una de las producciones
teatrales más populares de Noruega, y atrae a más de 12.000 personas cada
verano.
El festival también
alberga el Premio Peer Gynt, un galardón nacional noruego que se otorga a una
persona o institución que se ha distinguido en la sociedad y ha contribuido a
mejorar la reputación internacional de Noruega.
Parque Escultórico
Peer Gynt
El Parque de
Esculturas Peer Gynt (Peer Gynt-parken) es un parque de esculturas ubicado en
Oslo, Noruega. Creado en honor a Henrik Ibsen, es una presentación monumental
de Peer Gynt, escena por escena. Fue inaugurado en 2006 por Selvaag, la empresa
promotora del desarrollo urbanístico de la zona. La mayoría de las esculturas
de este parque son el resultado de un concurso internacional de escultura.
Algunas Adaptaciones
En 1912, el escritor
alemán Dietrich Eckart adaptó la obra. En la versión de Eckart, la obra se
convirtió en "una poderosa dramatización de ideas nacionalistas y
antisemitas", en la que Gynt representa al héroe germánico superior, que
lucha contra "troles" implícitamente judíos.[40] En esta alegoría
racial, los troles y el Gran Bøyg representaban lo que el filósofo Otto
Weininger —el héroe de Eckart— concebía como el espíritu judío. La versión de
Eckart fue una de las producciones con mayor asistencia de la época, con más de
600 representaciones solo en Berlín. Eckart ayudó posteriormente a fundar el
Partido Nazi y fue mentor de Adolf Hitler; también fue el primer editor del
periódico del partido, el Völkische Beobachter. Nunca volvió a tener otro éxito
teatral después de Peer Gynt. (Wikipedia en Ingles)
Peer
Gynt
de
Henrik Ibsen
Caía la tarde, en el valle de Gudbrandsdalen. Comenzaba
la época de cosecha de aquel año de 1817, en aquella comarca noruega. Una mujer
anciana decía a su hijo, “¡No es posible, Peer!” El joven dijo,
“Madre, si me dejas hablar, te lo explicaré todo…” La desesperada señora Aase
Gynt, discutía con el que era su único hijo. La mujer le dijo, “¡Tú hablas
solo para decir mentiras!” El joven dijo, “Dejame contarte todo. Así
sabrás porqué regresé sin mi fusil, y con la ropa deshecha.” La mujer le
dijo, “¡Eso es lo que me disgusta!¡Pasaste meses enteros en lo alto de la
montaña, y vuelves sin un reno!” Tras una pausa, la señora agregó, “¡Ahora
que es época de cosechar, te presentas tranquilamente!¡Te esperaste a volver,
cuando ya hay poco trabajo!” El joven dijo, “¿Conoces Genden Eggen?”
La mujer se enojó, y dijo, “¡Ahh!¡Es como si hubiera hablado con el agua del
rio!” El joven dijo, “Pues en Genden Eggen hay numerosos despeñaderos, y
las rocas son filosas como cuchillos…Así me encontré con el reno más corpulento
y hermoso que ojos humanos hayan visto.” El joven comenzó su narración. “Entonces
le disparé, pensando, “¡Ah!¡Esa maravilla ya es mía!”Me monté sobre lé, para
clavar mi cuchillo en su cerviz, pero para mi sorpresa, el reno se levantó, y
me llevó por entre lo filosos riscos. Yo le grité, “¡Detente o nos mataremos
los dos!”Irremediáblemente caímos al abismo. Por suerte fuimos a dar sobre las
dormidas aguas de un lago.” La mente del joven regresó con su madre, y le
dijo, “Sin embargo, el reno se ahogó, y yo…decidí regresar a casa.” La
señora Aase sijo, “De modo que a pesar de tantas peripecias, no sacsaste ni
siquiera un raspón.” Su hijo le dijo, “Pues así es. ¡Y vaya que tuve
suerte, si pensamos que me salvé de una muerte segura!” La señora Aase
dijo, “La historia que acabas de contarme. La conozco desde pequeña…fue Gudbrand
quien tuvo esa aventura…” El joven dijo, “Pues entonces le sucedió lo
mismo que a mí. Las cosas pueden repetirse.” La señora Gynt dijo, “Tus
mentiras son historias viejas. ¡Por favor Peer, ya no me tómes el pelo!”
Peer le dijo, “¡Madre, me ofendenes al hablarme de esa forma!” La señora
dijo, “¡Oh, Dios mío! ¡Ojalá estuviera muerta! De nada han valido mis lágrimas,
ruegos, y amenazas con éste bribón.” El hijo abrazó a su madre, y le dijo, “Madrecita,
no te pongas así. Mejor sonríe, y sé cariñosa conmigo.” La mujer le dijo, “¿Cómo
no he de quejarme, si por toda recompneza a mi viudéz, recibo de tí
humillaciones y vergüenza?” Peer tomó a su madre del barzo, y ambos
caminaron hacia la cabaña. La señora Aase dijo, “¿Qué hay ya de la riqueza
acumulada por tu abuelo Rasmus Gynt?¡Nada! Tu padre se encargó de lapidar
cuanto él le heredó…” Peer preguntó, “¿A dónde ha ido la nieve del
invierno pasado?” Aase se enojó, y le dijo, “¡Cállate!¡Respeta a tu
madre!” Enseguida, la señora agregó, apuntando hacia la cabaña, “¡Mira
la casa! Está a punto de derruirse. De los caballos y diversos animales que teníamos,
solo quedan dos vacas flacas.” Peer dijo, “Bueno, pero algo habrá que
cosechar…” La mujer dijo, “¿Quién va a labrar nuestros campos? No hay
dinero para pagar a ningun labrador…Y tú…¡Bah!” Peer dijo, “Madre, deja
de lamentarte. Recuerda que muchas veces nos creímos arruinados, pero siempre
logramos salir del paso.” Aase dijo, “No sé cómo podemos levantarnos, si
mes a mes crecen nuestras deudas a granel.” Peer dijo, “¡No olvides que
los Gynt somos personas importantes!” Aase dijo, “Acabado el dinero, se
acaba la importancia.¡Con la muerte de tu padre, todo se vino abajo!” Ambos
entraron a la cabaña. Aase dijo, “Desde entonces, el arcipreste, el capitan,
y cuantos eran invitados por Juan a comer y beber hasta saciarse, dejaron de
brindarnos hasta el salúdo.” Los Gynt entrarían en su humilde morada, que
en años anteriores, había mostrado cierto lujo, del cual ahora no quedaba un solo
rastro. Aase dijo, “¡Peer, tu puedes salvar lo poco que nos queda!¡Si
trabajas en la tierra…!” Peer exclamó, “¡Oh!¡No empecemos con regaños
otra vez!” Aase dijo, “Entonces te la pasarás todo el día pensando en
tesoros imaginarios, tumbado junto a la chimenea.” Peer dijo, “¡No son
imaginarios! Lo comprobarás cuando vuelva de la montaña, cargando un cofre
repleto de mondas de oro.” Aase le dijo, “¡Tus hazañas me llevarán a la
sepultura!” Peer dijo, “¡No, no pasará eso! Tú mereces otro fin, querida
madrecita.Vendrá el día en que el mundo se tendrá que voltear el revés, y seré
un triunfador…¡Lo seré, solo necesito un poco de tiempo!” Aase dijo, “Sí,
espera y serás principe; así se dice si mal no recuerdo.” Peer dijo, “¡Ya
lo verás! ¡Ahora quiero descansar!” Aase le dijo, “Podrías llegar a ser
algo, si desde el amanecer hasta el anochecer, no tuvieras la cabeza llena de
hojarasca.”
Un nuevo día se iniciaba en Gudbrandalen. Aquel
domingo, los habitantes de la villa asistirían a la boda de dos jovenes muy
estimados en el lugar. En casa de los Gynt, todo seguía lgual. Hacía más de
tres semanas que Peer había vuelto, y apenas si salió a estrirar su largas
piernas. Entonces Aase le dijo, “Hoy se casa la hija de los Hagstad…Esa
joven te miraba con buenos ojos. No necestitabas mas que extender la mano, para
haber obtenido lo que quisieras.” Mientras tomaba café, Peer dijo, “¿Lo
creés así, madre?” Aase le dijo, “Si hubieras querido, tú serías el
prometido de esa muchacha tan rica.” Peer dijo, “¡Bah! Su padre jamás me
habría aceptado!” Aase dijo, “¡Ingrid es quien realmente manda en esa
casa! El anciano Hagstad, ya esta muy viejo para llevar la contra a su hija.” Entonces,
Peer preguntó, “¿Y con quién se casa la interesante heredera?” Aase
dijo, “Mats Moen consiguió la mano de esa muchacha. Lo logró mientras tú
andabas montando renos.” Peer golpeó lan mesa, y dijo, “¿Con ese
espantapájaros? ¡Mats no es mas que un imbécil!” Aase dijo, “Tal vez,
pero él será su marido.” Peer dijo, “No, si yo lo impido.” Aase
dijo, “No pretenderás…” Peer dijo, “Sí, si pretenderé. Ahora mismo
engancharé el caballo al carro…” Aase le dijo, “¡Peer Gynt!¡Tú no irás a
ninguna parte!” Peer dijo, “Madre, en esta ocasión, como en muchas
otras, te desobedeceré. ¡Iré a casa de los Hagstad!” Mas tarde, el joven
Peer se acercaba a la casona de los Hagstad, quienes eran los mas acaudalados
de los habitantes de Budbrandalen, pensando, “El emperador se acerca con su
comitiva…¡Todos aclaman al señor Peer Gynt! Él arroja a su gente monedas
de oro y plata…El principe de Inglaterra le recibe en la bahía, al ver al
emperador Gynt, le dice…” Una voz interrumpió sus pensamientos, “¡Miren
quién ha llegado!¡El loco de Peer Gynt!” Un hombre lo recibió, y detuvo el
carruaje. Peer dijo, “¡Diablos, tenía que encontrarme contigo en este
lugar!” El hombre le dijo, “¡Buen tiempo tenía sin verte! Hasta pensé
que te habaín secuestrado los duendes de la montaña. ¡Ja, Ja!” Peer le
dijo, “¡Alak, lo mejor sera que me dejes en paz!” Alak le dijo, “No
he venido hasta aquí para verte a ti. Estoy invitado a la boda, y si no quieres
pelea, tendras que volverte a tu casa.” Peer le dijo, “¿Esperas que te
obedezca?¡Ja!¡No me hagas reír!” Entonces Alak le dijo, “Ahora que
recuerdo, Peer…a la novia tu le agradabas.”Peer le gritó, “¡Callate,
Alak!” Alak le dijo, “¡No te enojes, Peer!Si Ingrid te ha olvidado, ya
vendra otra, como que el hijo de Juan Gynt, es un gran partido…” Peer le
dijo, “No vale la pena desgastar mis puños sobre tu pellejo.”Alak le
dijo, “Nueno, mientras acomodas tu carro, yo entrare a saludar a la novia en
tu nombre. ¡Ja, Ja!” Peer le dijo, “¡Por mi, la señorita Hagstad puede
casarse con quien se le antoje!”Peer Gynt por unos momentos tvo el deseo de
volverse hacia su casa, pero su orgullo le impidió hacerlo. A continuación,
Peer dijo unas palabras desafiantes a su rival. Enseguida Peer pensó, “¡Nadie
se atrevera a reírse de mí!” Alak pensó, “¿Qué le pasará a Gynt?” En
el amplio jardin de la casa de los Hagstad, todo estaba listo para celebrar la
boda de la bella Ingrid, y el tímido Mats Moen. Peer pensó, “La gente me
mira como si estuviera invadiendo el mismo paraiso terrenal.” Uno de los
presentes dijo a otro, “¿Ya viste quien llego?” Peer pensó, “¡Humm!¡Al
menos esas mozas deslumbrantes no me miran con malos ojos!” Peer Gynt tomaría
asiento en un rincòn del jardín. Aún lado de él, había una banca donde dos
damas dialogaban. Una de las mujeres dijo, “¡Ah!¡ya vienen ahí los musicos!”
La otra dama dijo, “Y la novia no se anima a salir…” La primera
mujer dijo, “Estaba llorando un poquito; pero no es cosa de cuidado.” La
otra mujer dijo, “Pues yo vi entrar a Mats con sus padres con gesto muy
grave.” Peer se levantó, y pensó, “Pues sis la novia no quiere
presentarse, yo si beberé un poco de vino quer erstan sirviendo a los músicos!”
Poco desouesm el pastor Wilton y su familia llegaban al lugar. El señor
Moen, padre del novio, los recibiría. “Pastor Wilton, que bueno que ha
llegado.” El pastor Wilton dijo, “Seguramente los novios estan
impacientes…” Entones, el señor Moen dijo, “Mi hijo y su prometida
riñeron. Ella se ha encerrado en su habitación, y no quiere salir de ahí.” El
pastor dijo, “¡Que cosas suceden en las bodas! Yo hablaré con la señorita
Hagstad!” El señor Moen dijo, “Mi hijo está desesperado…” Mientras
tanto, en el jardín, los músicos divertían a los numerososo invitados. El joven
Gynt parecia no querer separarse de las barricas de vino, cuando alguien llamó
su atención. Peer pensó, “¡Qué criatura!¡Juro que no he visto nunca algo
igual!” Entonces Aslak le dijo, “¡Eh!¡Peer, despierta!¡Ja, Ja!” Peer
le dijo, “¡Ah, que torpe eres!¡Cómo es posible que desperdicies asi el
vino!” Peer le dijo, “Te encargo esto, ahora vuelvo…” Aslak le dijo,
“¿Manda otra cosa el señor?¡Ja, Ja!” Peer le dijo, “¿Supiste lo que le
hice al herrero, Alsak? Pues ten cuidado de volver a aburlarte de mi…” Peer
olvidaría la discución, al mirar a la hermosa hija del pastor Wilton. Peer
pensó, “¡Es tan linda! Pediré permiso para bailar con ella…” Peer se
asercó a la madre, yu le dijo, “Digna señora, ¿Me permite bailar con su
hija?” La señora Wilton dijo, “Bueno…pero no se alejen, pues aún no
saludamos a los dueños de la casa, y si ello salen, necesito a Solveig junto a
mi…” Así, Peer Gynt pudo contemplar y hablar con la dulce jovencita. Peer
dijo, “De modo que tu padre es el nuevo pastor de Gudbrandsdalen…” Solveig
dijo, “Sí, tenemos apenas dos semanas aquí.” Ambos comensaron a bailar.
Entonces Peer dijo, “Dime tu nombre. Así será más fácil entendernos…” La joven dijo, “Me llámo Solveig, ¿Y tú?”
Peer dijo, “¡Peer Gynt!” De repente, la joven exclamó, “¡Oh!¡Mi madre
me ha hecho una seña!¡Debo ir con ella!” Antes que la joven se fuera, Peer
la tomó de la muñeca, y le dijo, “Pero volverás a bailar conmigo, ¿verdad?” Solveig
dijo, “Si mi padre consiente en ello, lo haré con gusto.” La ceremonia
nupcial seguía retrasándose, y el novio estaba más angustiado. Mientras todos
esperaban, el novio dijo en voz baja al señor Moen, “Ingrid dice que no
saldrá por ningún motivo.” El señor Moen dijo tambien en voz baja, “No
entiendo qué le pasa a mi hija. Cierto que no la vi lo ilusionada que toda
novia debe estar, pero nadie la obligó a nada.” Por su parte, Peer seguia disfrutando
del delicioso vino. Entonces, Alsak se asercó con unos amigos, y dijo a Peer, “¡Vamos,
bebe sin detenerte! Muestraos la capacidad que tienes…” Unas chicas que
estaban presentes rieron. Alsak le arrebató el tarro a Peer y dijo, “Trae
eso para llenarlo nuevamente.” Peer dijo, “No, no beberé más. Lo que
ustedes quieren es verme borracho.” Una de las jovenes presentes, dijo, “Mejor
cuéntanos una de tus increíbles historias.” Peer dijo, “Hoy no tengo
ganas, pues mi caballo volador está enfermo, y tuve que llegar hasta aquí en un
viejo carretón.” Otra de las jovenes dijo, “Y seguramente tienes tambien
una capa que te hace invisible.” Peer dijo, “Lo que tengo es un
sombrero. Cuando me lo pongo, nadie puede verme…” Tras una pausa, Peer dijo, “¡Yo cabalgaré
como la tempestad, por encima de todo! Prepárense, porque la comarca entera hablará
de mí dentro de poco.” A continuación, sonaron unas risas generales. Aslak
le dijo, “¡Tú no eres mas que un loco fanfarrón!” Peer dijo, “¡Ya les
mostraré de los que soy capaz!” La música comenzó, y Peer dijo a Solveg,
“¡Ahora tú y yo vamos a bailar!” Pero Solveg le dijo, “Bailaría contigo
si no estuvieras borracho…” Aslak tocó el hombro de Peer, y dijo, “Por
cietro, tú que te conviertes en duende, ¿Porquer no vas a sacar a Ingrid de su
encierro? La gente comienza a murmurar por su tardanza…” Peer dijo, “Veré
qué puedo hacer, pero seguro que la sacaré…” Aslak dijo, “¡Ja! No cabe
duda que has perdido la razón.” La impaciencia d elos invitados era notoria,
pues la ceremonia llevaba más de una hora de retraso. Peer Gynt y estaba
mareado por los efectos del vino. Mientras iba a buscar a Ingrid, Peer pensó, “¡Ah
Solveig!¡Ereas apenas una niña!” A los pocos minutos, repentínamente el novio
llegó, y dijo alarmado, “¡Vengan todos!¡Padreee, madreee..!” Todo el
mundo lo miró extrañado. Mats Moen continuó, “¡Dios mio!¡Ay de mi!¡Quisiera
estar muerto!” El señor Hagstad dijo, “¿Qué sucede, Mats? ¿Le ha pasado
algo a mi hija?” Mats Moen, presa de una angustia indescriptible, apenas si
acertaba a pronunciar palabra., y solo decia, “¡Oh…!¡Ella…Ingrid…!” El
señor Hagstad dijo, “¡Habla ya, Mats! ¿Qué tienes?” Mats dijo,
enjugandose los ojos, “¡Peer…Peer Gynt se ha llevado a Ingrid!” Uno de
los presentes, murmuró a otro, “¡Se han robado a la novia!” El otro
dijo, “¡Ha sido ese loco!” Mats dijo, “¡Huyó por la parte trasera de
la casa! ¡Oh, Dios!” Uno de los presentes dijo, “¡Iremos por ellos!”
La gente corrió hacia el lugar señalado por el burlado novio. El pastor Wilton,
tras mirar la situación, dijo al señor Hagstad, “¡Señor Hagstad, lo mejor
será que se quede a beber algo fuerte!” El señor Hagstad respondió, “¡Lo
que quiero es matar al infelíz que ha raptado a mi hija!” El pastor Wilton
le dijo, “¡Usted no podría subir por la montaña! ¡Acompáñeme por favor!”
Las montañas adquirían tonalidades doradas copn la aparición del sol en un
nuevo amanecer. En lo alto de una de ellas, se encontraba el refugio de Peer
Gynt habia levantado para resguarderse en el invierno, durante la caza del
reno. Peer Gynt pensaba, “!Nadie podrá encontrarme aquí!” Peer abrió la
puerta de la cabaña, y decidió irse. Ingrid le dijo, “¡Peer! ¿A dónde vas?”
Peer gritó, “¡Levántate ya!” Ingrid se levantó, apenas cubriéndose con
una sabana, y dijo, “¡Peer! ¿Estas enojado conmigo? ¿Hice algo que te
desagradára?” Peer le dijo, “¡quiero que te vayas! ¡No quiero verte más
junto a mí!” Ingrid lo abrazó, y dijo, “¡Después de lo ocurrido! ¿A
dónde quieres que me vaya?” Peer dijo, “¡Por mi…al fin del mundo!”
Ingrid Hagstad sintió como si se hundiera en un negro abismo. Inmgrid le dijo, “¡No,
Peer!¡Tú no puedes hacerme una canallada!” Mientras Ingrid lo abrazaba,
Peer dijo, “Acaba de vestirte, y toma el camino que más te agráde.” Ingrid
le dijo, “¿Cómo podría ponerme nuevamente el vestido de novia? ¡Ahota tú y
yo estamos unidos por el pecado!” Peer le dijo, “¡Al diablo con el
pecado!¡Al diablo con todas las mujeres…!” Ingrid continuaba abrazándolo.
Peer hizo una pausa, y dijo, “¡Todas…menos una!” Ingrid le dijo, “¿De
quién hablas? ¿Qué mujer es esa?” Peer dijo, “Al menos, no eres tú.” Ingrid
dijo, “Dime, ¿Quién es?” Peer le dijo, “¡Vamos, Ingrid! ¡Vuelve con
tu padre! ¡Vuelve por donde has venido!” Ingrid se alarmó, y le dijo, “¡Primero
me seduces y luego…me rechazas y te alejas de mi!” Peer dijo, “Una mujer
pudorosa jamás habría escapado con otro el mismo dia de su boda.” Ingrid le
dijo, “¡Volvamos juntos, Peer!¡Nos casaremos y tu serás el dueño de todo
Hagstad!” Peer dijo, “No me interesa nada de eso. No me ataría a ti por
ningún motivo.” Ingrid le dijo, “¿Te das cuenta de que si me abandonas
te arrepentirás?” Peer le dijo, “Estoy arrepentido de haberte traido
conmigo. Al verte, mi corazón no siente ni gozo ni amor.” Ingrid dijo,
“¿Qué cosas dices? ¡Peer, tú estas loco!” Peer ingresó a su cabaña, y desde
fuera, Ingrid le gritó, “¡Peer, esperaa! ¡Ahh! ¡Si me voy, no tardarás en
recibir tu castigo!” Peer se acostó en el camastro, y dijo, “No te
preocupes, esperaré sentado mi merecido.” Ingrid gritó llena de rabia, “¡Maldito
seas, Peer Gynt!” Una vez que Peer quedó a solas, pensó, “¡Seguramente
toda la comarca vendrá por mi, armada de palos y escopetas! ¡Ahota todos saben
de lo que soy capaz! Pero no darán conmigo, pues todos temen a los duendes que
supuestamente viven en lo alto de la montañas.” Tras una pausa, Peer se levantó
de su camastro, y pensó, “Saldré a cazar algo para comer.” Mientras Peer se
alejaba de su cabaña, pensó, “¡Ahorra que soy invencible, cazaré cualquier
animal sin mas armas que mis manos!” De repente, Peer recapacitó en sus
pensamientos, y pensó, “¡Oh, no!¡Ya empezaba otra vez con mis malditas
fantasias! ¡Tendré que poner una trampa!” Mas tarde, aquel joven inmaduro y
holgazán, se adentraba en la espesura del bosque. Peer pensó, “Me pareció
escuchar unas pisadas…¿Acaso será el señor Hagstad?” Oculto, Peer pudo ver
que el recién llegado era un joven de la comarca. Al verlo, Peert pensó, “¡Es
Ivar!¡Se ve muy angustiado!” Tras un momento, Peer pensó, “¡No parece
andar tras de mis pasos!” Peer lo observaba escondido tras un arbol, y
pensó, “Lo veo vacilante y tembloroso. ¿Qué le habrá traído hasta aquí?”
Cuando de repente, el vecino de Peer
sacaría una hoz entre sus ropas. Peer observaba, y de pronto, pensó, “¡Oh,
nooo!¡Esto es terrible!” No creyendo lo que veía, Peer pensó, “¡Se ha
cortado un dedo entero!¡Está sangrando como un toro!” Peer no alcanzaría al
joven, quien, tras su extraña acción, descendería velozmente de la montaña. Mientras
el hombre descendía, Peer pensó, “¡Demonios!¡Se necesita estar loco para
perder así un dedo!” Mientras tanto, el hombre pensaba, “¡Así me libraré
de ir a la guerra!¡Antes que el rey, está mi familia!” Mientas tanto, en la
aldea de Gudbrandalen, se llevaba a cabo el juicio del secuestrador, Peer Gynt.
El juez anunció a los presentes, “¡Es así que se obligará al acusado a pagar
su delito con el destierro!” La madre de Peer exclamó, “¡Oh!” El
juez continuó, “Además, en págo a los daños causados a la familia Hagstad,
todos su bienes les serán confiscados y entregados al buen señor Hagstad.”
La madre de Peer explotó, y dijo, “Y, ¿En dónde voy a vivir yo, que ninguna
culpa tengo?” El juez dijo, “Por humanidad, el señor Hagstad le
concederá seguir vivendo en esa casa.” Aase Gynt estaba más que desesperada,
“¡Si Ingrid volvió sana y salva, mejor sería culpar al Diablo!¡Ella se fue
con él por su propia voluntad y a mi hijo le nublò el entendimiento el huimo de
las borrachera!” El juez dijo, “¡De cualquier manra. Peer Gynt es
culpable mañana será apresado, y luego se le embarcará con rumbo desconocido.”
Aase Gynt exclamó, “¡Oh!¡Quisiera morir en este momento!” La señora gynt
solo encontraría consuelo en Kari, su buena vecina. “¡Regresemos a casa!¡Necesita
descansar, madre Aase!” La señora Gynt exclamó, “¡Ay de mí, y de mi
pobre hijo!” Cuando las abatidas mujeres se acercaban a la que una vez
fuera la prospera propiedad Gynt, se encontrarían con una desagradable
sorpresa. Al mirar a unos hombres cargar varios baules, la señora Gynt exclamó,
“¡Oh!¡Estan saqueando mi casa!” Enseguida, la señora dijo a uno de los
hombres, “¿Quién lo ha enviado?¿Por qué se llevan mis pertenencias?” El
hombre dijo, “Llevamos estas cosaas a casa del señor Hagstad. Así de decidió
en el juicio.” La señora Gynt dijo, “Pero si el juicio acaba de
terminar, ¿Cómo es que ustedes…?” El hombre dijo, “Si tiene algo que
alegar, hágalo con el señor Hagstad.” La joven Kim les dijo, “¡Son
ustedes unos malvados! ¡Nadie se apiada de una pobre mujer!” Aase Gynt
exclamó, “¡Ooh!¡Dios tenga piedad de mí!¡Qué dura es la justicia con los que
nada tienen!” El sol acababa de ocultarse, cuando Solveig y Helga Wilton se
acercaban a la triste morada de los Gynt. Asi, que Helga, una niña menor, decia
a su hermana mayor, Solveig, “¡Por ser la hermana menor, siempre llevo la
peor parte!” Solveig dijo, “Guarda silencio, Helga.” Helga
dijo, “No se porque engañase a mis padres. Dijiste que acudiríamos a casa de
los señores Moen.” Solveig dijo, “¡Basta! Ahora debes limitarte a
guardar silencio.” Poco despues, Solveig tocó la puerta de la cabaña de la
señora Gynt, y al ser recibida por Kari, dijo, “¡Buenas noches! Quisiera
entregar esto a la señora Gynt.” Kari le dijo, “¿Usted? Si no me
equivoco, es la hija del pastor Wilton.” Solveig le dijo, “Sí…pero, dígame…¿Ha
sabido algo de Peer?” Kari le dijo, “¡Ah!¡Ese malnacido!¡Seguramene
sigue en lo alto de la montaña, mientras su madre sufre las consecuencias de
sus actos.” Solveig dijo, “¡Oh, Dios! Dele esto de mi parte, por favor.
Ahora debo volver a mi casa…” Kari le dijo, “Realmenmte me sorprende que
una damita como usted se preocupe por los Gynt.” Solveig dijo, “tanto la
señora omo su hijo necesitan ayuda. Buenas noches.” Kari le dijo, “¡Que
el cielo le pague su bondad!” Entretanto, en casa del pastor Wilton, éste
se entrevistaba con el señor Hagstad. El pastor Wilton dijo, “Es mejor
esperar que ese canalla aparezca en casa de su madre.” El señor Hagstad
dijo, “¡Ese maldito debe estar aliado con los duendes de la montaña!¡Mi
pobre Ingrid no pudo darnos señal alguna para llegar hasta su escondite!”
El pastor Wilton dijo, “Por todo lo que usted y otras personas me han
contado de Peer Gynt, éste más que el destierro, merece ser encerrado en un
lugar para locos.” El señor Hagstad dijo, “Cualquier castigo que se le
dé, será poco. Ha destrozado la vida de mi querida hija.” Un semana más
tarde, en lo alto de una de las montañas de Gudbrandsdalen, Peer continuaba a
salvo de sus perseguidores. Mientras Peer cortaba leña, pensaba, “Talves en
la aldea ya están convencidos de que los duendes me atraparon…¡Ah, los duendes!
Hasta ellos evitan visitarme…Debo contonuar con mi labor, ahora que soy un
marginado y no tengo quien me ponga la mesa y me sirva de comer, tendre que
resolver todas mis necesidades.” Entonces, Peer escuchó una voz femenina. “¡Dios
bendiga tu trabajo!” Peer volteó, y exclamó, “¿E–Eh?” Peer miró a
una mujer, y exclamó, “¿Tú?¿Cómo es posible?” Tras unos segundos, Peer
exclamó, “¡Solveig!¿Cómo pudiste llegar hasta aquî?” Solveig le dijo,
“Tu madre me indicó el camino…por ella he venido en tu busca.” Peer dijo, “¿Le
ha sucedido algo…?” Solveig dijo, “Está muy enferma, cansada de soportar
hunillaciones y atropellos.” Peer la tomó de la mano, y dijo, “¿Cómo es
que tus padres de dejaron subir a la montaña?” Solveig dijo, “Sobre la
inmensa tierra del señor, ya no hay nadie a quien deba dar cuenta de mis actos.
¡He roto todos los lazos que me unían a ellos! ¡Y lo hice por ti, Peer!” Peer
le tomó l Mno y le besó la mano, y dijo, “¡Oh, Solveig!¿Acaso soy tan
importante?” Solveig lo abrazó, y dijo, “Tanto, que por venir en tu
busca, he soportado el dolor de abandonar a aquella que me llevó en su seno, a
mi hermana, y a mi padre.” Solveig lo miró, y dijo, “Sé bien que el
camino que he pisado, jamás podré desandarlo.” Peer le dijo, “¡Solveig,
no te miento si te digo que no he dejado de pensar en ti, desde el momento que
te ví.” Solveig le dijo, “Peer, ahora deberás ir a la casa de tu madre,
porpiedad que ha pasado a manos del señor Hagstad…Trata de llegar. Cuando las
sombras puedan ocultar tu presencia en la comarca, pues te esoeran para
mandarte lejos de Gudbrandsdalen.” Peer dijo, “¡Vamos entronces…!”
Solveig le dijo, “¡No, Peer! Yo te estaré esperando en este lugar. ¡Es
nuestra casa!” Aquela noche, en la aldea de Gudbrandsdalen, sus moradores
se entregaban a un merecido descanso. La señora Gynt, postrada en la humilde
habitacion de aquella casa que ya no le pertenecia, esperaba anhelante, la
llegada de su hijo, diciendo, “¡Di–Dios mío…!¿Vendrá…?” Kari le dijo,
“No debe tardar. Tenga paciencia, madre Aase…” La señora Gynt dijo, “¡Te–Tengo
tantas cosas qué decirle!” De pronto, la puerta se abrió. Peer exclamó, “¡Aase,
madre querida!” Peer se arrodilló frente a la cama. Su madre le dijo, “¡Peer,
hijo! Dame un beso y escúchame…” Peer dijo, “Madre, no hablemos de cosas
tristes o desagradables…” Enseguida, su madre le dijo, “Peer, debes
reparar el daño cometido en contra de in–Ingrid…solo así tu vida dejará de co–correr
peligro…” Peer dijo, “¡Oh!¡La vida es lo de menos!” Peer la tomó de
las manos y dijo, “Hablemos de otra cosa. ¿Te acuerdas de cuando yo era
pequeño, jugabamos en la cama, como si fuera un trineo?” Su madre le dijo, “Lo
re–recuerdo…a–así viajabamos por valles y montañas…” Peer le dijo,
“¡Pues vamos a jugar!¡Iremos al fabuloso castillo de Soria Moria!” Su madre
dijo, “No, Peer. Ha lle–llegado la hora de irme…” Peer dijo, “¡Nada
de pretextos! Iremos al castillo porque estamos invitados a una grandiosa
fiesta que celebra el rey…” Huba una pausa, y Peer dijo, “¡Cruzaremos un
páramo!” Enseguida su madre dijo, “Hijo, veo algo que brilla allá a lo lejos,
¿De dónde viene esa luz?” Peer le tomó nuevamente las manos, y dijo, “Segura,mente
del palacio del rey. ¿Oyes la música?” Su madre dijo, “¡Ah!¡Pero no nos ídejarán
entrar! Somos tan pobres…” Peer dijo, “Nadie podrá poner objeciones a la
mujer más honrada de la comarca. Por mí, no te preocupes, puedo esperarte aáfuera…pero
antes de que entres , dame un beso
en señal de agradecimiento por conducirte en este viaje.” Su madre lo beso
y le dijo, “Peer, hijo…no te desvíes del camino…” Peer dijo, “¡Ah!¡Ya
ha salido por ti el rey, nuestro señor! ¡En éste momento ha terminado el
viaje!” Kari exclamó, “¡Oh!” Al enteder Kari que su vecina había
muerto, comenzó a llorar. Peer besó a su madre, y dijo, “Gracias, madre…¡Por
tus golpes y tus caricias!” Kari dijo, “¡Han terminado las penas para
ella!” Enseguida Peer dijo, “Kari, te pido que te encarges de su
entierro. Ye debo salir de aquí en cuanto antes…” Kari dijo, “¿A dónde
irás?” Peer dijo, “¡Hacia el mar!” Kari dijo, “¿Tan lejos?” Peer
dijo, “Y aún mas allá…” Una borrascosa noche del año 1849, el mar envolvía
con su violento oleaje una embaración cargera frente a las costas noruegas. El
capitán del navío gritaba, “¡Nos hundímos!” Amanecía, cuando dos
exhaustos sobrevivientes al naufragio llegaron a tierra firme. Uno de ellos
exclamó, “¡Ooh, Dios!” Largo tiempo despues, uno de ellos se
incorporaría con gran dificultad, diciendo, “¡Ah!¡Aún no era mi hora!”
El otro hombre exclamó, “¡Agh!” El primer hombre, que no era otro que
Peer Gynt, dijo, “¡Eh, marinero!¡Te ayudaré a levantarte…!” El hombre
dijo, “N–No…el frío de e–estas a–aguas me ha ve–vencido…!” Cuando el sol
en su ocaso parecía flotaren las grises aguas del mar, el único sobreviviente
del barco de carga en el que viajaba como pasajero, daba un adiós silencioso al
marinero. Peer pensó, “Murió fiel a sí mismo. Vivió para elo mar, y ahora
yace en él para siempre.” Luego, Peer se internô en aquella isla, pensando,
“Vaya o venga, siempre estoy a la misma distancia, es igual que entre o
salga…he perdido todas mis riquezas en el naufragio. Vueklvo al lugar que me
vio nacer con las manos vacías.” Algunas semanas despues, Peer Gynt
atravesaba el cementerio de la comarca de Gudbrandsdalen, pensando, “No
quiero pasar por el caserío…” El páso de un cortejo, detendría su camino.
Peer pensó, “¡Un compatriota que va camino del polvo!” Un pastor daría
el último adiós a aquel difunto. El pastor Wilton dijo a los presentes, “Ahora
que el alma de Ivar se dirige a su juicio final, y la materia descansa como
cáscara vacía, hablemos un poco de su páso por la Tierra…Seguramente recordarán
que siempre se le veia con la mano derecha metida en el bolsillo…la razó era
mantener oculta esa mano que solo tenia cuatro dedos. Ivar me confesó que él
mismo se lo habia cortado con el fin de acudir al reclutamiento en Lunde, pues
no queria abandonar a su esposa, quien en ese entonces esperraba a su primer
hijo…fue un mal ciudadano, planta estéril para la patria, pero fue un gran
luchador por su familia. ¡Y por eso eso fue fiel con él mismo! A nosotros no
nos corresponde juzgar, pues esa no es mision del polvo, sino de aquel que todo
lo dirige. Creo firmemente que Ivar no habrá comparecido como un inválido ante
Dios.” Cuando la ceremonia luctuosa llegó a su fin, una mujer mayor de
edad, tomó el barzo de un hombre ya entrado en años, y dijo, “¡Vamos a casa,
Aslak! Me siento triste y cansada.” Asla k dijo, “Sí, querida Ingrid.” Peer
pensó, “¿Ingrid? ¿Alsak? ¡Oh! ¡Los milagros que realiza el tiempo! Por lo
qie veo, el herrero es rico, gracias a su esposa…” Un anciano sacaría a
Peer Gynt de sus reflexiones. “Disculpe forastero. ¿Usted era amigo del
dinfunto?” Peer exclamó, “¿Eh?¡Oh!¡Sí…sí! Vine desde Hedalen para
asistir al funeral.” El hombre le dijo, “Jamás le había visto por aquí.”
Peer dijo, “Hace mucho tiempo que no visitaba esta comarca. También he sido
amigo de Peer Gynt…” El hombre dijo, “¿De ese cuentero que se atribuía a
sí mismo todo lo bello y grandioso de otros hombres?” Peer dijo, “¿De
modo que es un fantaseador?” El hombre dijo, “Un tonto que nunca hizo
nada por su madre. Bueno, si: matarla por tantos disgustos.” Peer le
preguntó, “¿Sabe usted dónde está ahora ese hombre?” El hombre dijo, “Se
fué por el mar a otras tierras. Se supo que ahí la pasó mal, y poco después lo
ahorcaron.” Ante el silencio de Peer, el hombre agregó, “Ese loco nunca
volvió a acordarse de una jovencita que abandonó a su familia, y quedó esperándole
en lo alto de la montaña.” Peer exclamó, preocupado, “¡Solveig!”
Peer Gynt despertaría demasiado tarde del largo sueño que le había hecho
edificar su vida sobre la arena. Mientras Peer iba rumbo a la alta montaña,
pensó, “¡Jamás debí olvidar ese camino, el sendero correcto que conducía al
amor, sentimiento que mi corazón egoísta, no supo albergar!”
Tomado de, Joyas de la Literatura. Año XI, No. 222. Marzo 15 de 1994. Guión:
Víctor M. Yañez. Adaptación: Emmanuel Hass. Segunda adaptación: José Escobar.