Joseph Rudyard Kipling nació el 30 de
diciembre de 1865, y murió el 18 de enero de 1936, a la edad de 70 años. Rudyard
Kipling fue un periodista, novelista, poeta y cuentista inglés. Nació en la
India británica, país que inspiró gran parte de su obra.
Entre las obras de ficción de Kipling se incluyen la bilogía de, El Libro de la Selva, 1894; El Segundo Libro de la Selva, (1895),
Kim (1901), Los Cuentos de Así Fue (1902) y numerosos relatos, como, “El Hombre que Pudo Reinar” (1888). Sus poemas incluyen, “Mandalay” (1890), “Gunga Din” (1890), “Los Dioses de los Encabezados del Cuaderno” (1919), “La Carga del Hombre Blanco” (1899) y “Si...” (1910). Se le considera un innovador en el arte del cuento. Sus libros infantiles son clásicos; un crítico destacó, “un don narrativo versátil y brillante”.
A finales del siglo XIX y principios del XX, Kipling fue uno de los escritores más populares del Reino Unido. Henry James afirmó: “Kipling me parece, personalmente, el genio más completo, más allá de la mera inteligencia, que he conocido”. En 1907, recibió el Premio Nobel de Literatura, siendo el primer galardonado en lengua inglesa y, con 41 años, el más joven hasta la fecha. También se le propuso el cargo de Poeta Laureado británico y, en varias ocasiones, el de caballero, pero rechazó ambos. Tras su fallecimiento en 1936, sus cenizas fueron depositadas en el Rincón de los Poetas de la Abadía de Westminster.
La reputación posterior de Kipling ha cambiado con el clima político y social de cada época. Las opiniones divergentes sobre él persistieron durante gran parte del siglo XX. El crítico literario Douglas Kerr escribió que Kipling, “sigue siendo un autor capaz de suscitar apasionados desacuerdos, y su lugar en la historia literaria y cultural dista mucho de estar definido. Pero a medida que la era de los imperios europeos retrocede, se le reconoce como un intérprete incomparable, aunque controvertido, de cómo se vivió el imperio. Esto, sumado al creciente reconocimiento de su extraordinario talento narrativo, lo convierte en una figura a tener en cuenta”.
Infancia 1865˗1882
Rudyard Kipling nació el 30 de diciembre de 1865, en Bombay, en la Presidencia de Bombay de la India Británica,
hijo de Alice Kipling, (de soltera MacDonald), y John Lockwood Kipling. Alice, una de las cuatro hermanas MacDonald, era una mujer vivaz, de quien Lord Dufferin diría: “El aburrimiento y la señora Kipling, no pueden coexistir”. John Lockwood Kipling, escultor y diseñador de cerámica, era director y profesor de escultura arquitectónica en la recién fundada, Escuela de Arte Sir J. J. en Bombay. John Lockwood y Alice, se conocieron en 1863, y se enamoraron en el lago Rudyard, en Rudyard, Staffordshire, Inglaterra. Se casaron y se mudaron a la India, en 1865, después de que John Lockwood aceptára el puesto de profesor en la Escuela de Arte. La belleza del área del lago Rudyard los conmovió tanto, que le pusieron ese nombre a su primer hijo: Joseph Rudyard. Dos de las hermanas de Alice, se casaron con artistas: Georgiana, con el pintor, Edward Burne-Jones, y su hermana Agnes, con Edward Poynter. Una tercera hermana, Louisa, fue la madre del pariente más prominente de Kipling, su primo hermano, Stanley Baldwin, quien fue primer ministro británico en tres ocasiones, durante las décadas de 1920, y 1930. La casa natal de Kipling, ubicada en el campus de la Escuela de Arte Sir J. J. de Bombay, se utilizó durante muchos años como residencia del decano. Si bien una casa de campo conserva una placa que la identifica como su lugar de nacimiento, el edificio original fue demolido y reconstruido. Algunos historiadores y conservacionistas, opinan que el bungalow marca un sitio cercano a la casa natal de Kipling, ya que fue construido en 1882, aproximadamente 15 años después de su nacimiento. Kipling parece haberle dicho eso mismo al decano, cuando visitó la Escuela J. J. en la década de 1930.Kipling escribió sobre Bombay:
Madre de las ciudades para mí,
pues nací en su puerta,
entre las palmeras y el mar,
donde esperan los vapores del fin del mundo.
Según Bernice M. Murphy, “los padres de Kipling se consideraban "angloindios" [término utilizado en el siglo XIX para referirse a las personas de origen británico que vivían en la India], y su hijo también, aunque pasó la mayor parte de su vida en otros lugares. Cuestiones complejas de identidad y lealtad nacional adquirirían gran relevancia en su obra de ficción”.
Kipling se refería a estos conflictos. Por ejemplo: “En las horas de más calor de la tarde, antes de irnos a dormir, ella, la niñera portuguesa, o Meeta, el sirviente hindú, nos contaban cuentos y canciones infantiles hindúes, que nunca olvidaríamos, y después de vestirnos, nos mandaban al comedor con la advertencia: "Hablen inglés ahora con papá y mamá". Así que uno hablaba, "inglés", una traducción vacilante del idioma vernáculo, en el que uno pensaba y soñaba”.
Educación en Inglaterra
Los días de Kipling en Bombay, marcados por la intensa luz y la oscuridad, terminaron cuando tenía cinco años. Como era costumbre en la India Británica, él y su hermana Alice, "Trix", de tres años, fueron llevados al Reino Unido —en su caso a Southsea, Portsmouth— para vivir con una pareja que alojaba a hijos de ciudadanos británicos, residentes en el extranjero.
Durante los siguientes seis años, de octubre de 1871 a abril de 1877, los niños vivieron con la pareja, el capitán Pryse Agar Holloway, antiguo oficial de la marina mercante, y Sarah Holloway, en su casa, Lorne Lodge, en el número 4 de Campbell Road, Southsea. Kipling se refería al lugar como, "la Casa de la Desolación".En su
autobiografía, publicada 65 años después, Kipling recordó su estancia
con horror, y se preguntó si la combinación de crueldad y abandóno que sufrió
allí, a manos de la señora Holloway, no habría acelerado el inicio de su vida
literaria: “Si interrogas a un niño de siete u ocho años, sobre sus
actividades diarias, especialmente cuando quiere irse a dormir, se contradecirá
de forma muy satisfactoria. Si cada contradicción se presenta como una mentira,
y se repite en el desayuno, la vida no es fácil. He conocido cierto grado de
acoso, pero esto era tortura calculada, tanto religiosa, como científica. Sin
embargo, me hizo prestar atención a las mentiras que pronto me vi en la
necesidad de contar: y esto, supongo, es la base del esfuerzo literario”.
A Trix le fue
mejor en Lorne Lodge; al parecer, la señora Holloway esperaba que Trix se
casara con el hijo de los Holloway. Sin embargo, los dos hijos de Kipling,
no tenían parientes en Inglaterra a quienes visitar, salvo que pasaban un mes
cada Navidad con su tía materna, Georgiana, o, "Georgy" y su
esposo, Edward Burne-Jones, en su casa, The Grange, en Fulham, Londres,
a la que Kipling llamó, "un paraíso que, sinceramente, creo que
me salvó".
En la
primavera de 1877, Alice regresó de la India, y sacó a los niños de Lorne
Lodge. Kipling recuerda: “Muchas veces, después, mi querida tía me
preguntaba por qué nunca le había contado a nadie cómo me trataban. Los niños
no cuentan mucho más que los animales, pues aceptan como algo inmutable, lo que
les sucede. Además, los niños maltratados, tienen muy claro lo que les espera,
si revelan los secretos de una prisión, antes de salir de ella”.
Alice llevó a los niños durante la primavera de 1877, a Goldings Farm, en Loughton, donde pasaron un verano y un otoño, despreocupados en la granja y el bosque adyacente, a veces con Stanley Baldwin. En enero de 1878, Kipling ingresó en el, United Services College, de Westward Ho!, Devon, una escuela recientemente fundada para preparar a los jóvenes para el ejército. Al principio, le resultó difícil, pero más tarde forjó sólidas amistades, y sirvió de escenario para sus relatos escolares, Stalky & Co. (1899). Durante su estancia allí, Kipling conoció y se enamoró de Florence Garrard, quien se hospedaba con Trix, en Southsea, adonde Trix había regresado. Florence se convirtió en el modelo de Maisie, en la primera novela de Kipling, La Luz Que se Apagó, (1891).
Regreso a la
India
Hacia el final
de su etapa escolar, se decidió que Kipling no tenía la capacidad
académica necesaria para ingresar a la, Universidad de Oxford, con una
beca. Sus padres carecían de los recursos para financiarlo, por lo que su padre
le consiguió un trabajo en Lahore, donde se desempeñó como director del, Mayo
College of Art y conservador del, Museo de Lahore. Kipling
iba a ser editor asistente de un periódico local, el, Civil and Military
Gazette.
Zarpó hacia la
India, el 20 de septiembre de 1882, y llegó a Bombay, el 18 de octubre. Kipling
describió el momento años después: “Así que, a los dieciséis años y nueve
meses, pero aparentando cuatro o cinco años más, y adornado con unas auténticas
patillas que la escandalizada Madre eliminó al cabo de una hora de verme, me
encontré en Bombay, donde nací, moviéndome entre imágenes y olores que me
hicieron pronunciar en la lengua vernácula, frases cuyo significado desconocía.
Otros chicos nacidos en la India, me han contado que les sucedió lo mismo”.
Ésta llegada cambió a Kipling, como explica: “Todavía quedaban tres o
cuatro días de viaje en tren, hasta Lahore, donde vivía mi gente. Después de
eso, mis años ingleses se desvanecieron, y creo que nunca volvieron con toda su
fuerza.”
Vida Adulta
Temprana (1882˗1914)
Entre 1883 y
1889, Kipling trabajó en la India Británica para periódicos locales,
como, el, Civil and Military Gazette, en Lahore, y, The Pioneer,
en Allahabad.
El primero,
que Kipling llamaría su, “amante y verdadero amor”, se publicaba
seis días a la semana durante todo el año, excepto por los días de descanso en
Navidad y Pascua. Stephen Wheeler, el editor, le exigía mucho a Kipling,
pero su necesidad de escribir era imparable. En 1886, publicó su primera
colección de versos, Departmental Ditties. Ese mismo año, hubo un cambio
de editores en el periódico; Kay Robinson, la nueva editora, le concedió mayor
libertad creativa, y se le pidió a Kipling, que colaborara con relatos
cortos.
En un artículo
publicado en el anuario de los chicos, de, Chums, un antiguo colega de Kipling
afirmó que, “nunca conoció a un tipo tan aficionado a la tinta; simplemente se
deleitaba con ella, llenando su pluma con voracidad, y luego esparciendo el
contenido por toda la oficina, de modo que era casi peligroso acercarse a él”.
La anécdota continúa: “En los días calurosos, cuando Kipling vestía solo
pantalones blancos, y una fina camiseta, se dice que se parecía más a un perro
dálmata, que a un ser humano, pues estaba salpicado de tinta por todas partes”.
En el verano
de 1883, Kipling visitó Simla, hoy Shimla, una conocida estación de
montaña, y capital de verano de la India Británica. Por entonces, era costumbre
que el virrey de la India y el gobierno, se trasladaran a Simla, durante seis
meses, y la ciudad se convertía en un, “centro de poder y de ocio”. La
familia de Kipling se convirtió en visitante anual de Simla, y se le
pidió a Lockwood Kipling, que sirviera en la iglesia de Cristo, de la ciudad. Rudyard
Kipling regresó a Simla para sus vacaciones anuales cada año, desde 1885
hasta 1888, y la ciudad figuró prominentemente en muchos de los cuentos que
escribió, para la, Gazette. “Mi mes de vacaciones en Simla, o en
cualquier estación de montaña a la que fuera mi familia, era una alegría
inmensa; cada hora dorada contaba. Empezaba con calor y malestar, viajando en
tren y por carretera. Terminaba al atardecer, con la chimenea encendida en la
habitación, y a la mañana siguiente —¡treinta más por delante!— la taza de té
temprano, la Madre que la traía, y las largas charlas de todos juntos de nuevo.
También tenía tiempo libre para trabajar en lo que me apeteciera, y solía estar
muy ocupado.”
De vuelta en
Lahore, 39 de sus relatos aparecieron en la, Gazette, entre noviembre de
1886 y junio de 1887. Kipling incluyó la mayoría en, Cuentos Sencillos
de las Colinas, su primera colección de prosa, publicada en Calcuta, en
enero de 1888, un mes después de cumplir 22 años. Sin embargo, la estancia de Kipling
en Lahore, había llegado a su fin. En noviembre de 1887, fue trasladado al
periódico hermano mayor de la, Gazette, The Pioneer, en
Allahabad, en las Provincias Unidas, donde trabajó como editor asistente, y
vivió en, Belvedere House, desde 1888, hasta 1889.
La producción
literaria de Kipling continuó a un ritmo frenético. En 1888, publicó
seis colecciones de relatos: Soldiers Three, The Story of the Gadsbys, In
Black and White, Under the Deodars, The Phantom Rickshaw, y Wee Willie
Winkie. Estas colecciones contienen un total de 41 relatos, algunos
bastante extensos. Además, como corresponsal especial de, The Pioneer,
en la región occidental de Rajputana, escribió numerosos bocetos que
posteriormente se recopilaron en, Letters of Marque, y se publicaron en, From
Sea to Sea and Other Sketches, Letters of Travel.
Kipling fue despedido de, The Pioneer, a principios de
1889, tras una disputa. Para entonces, ya pensaba cada vez más en su futuro.
Vendió los derechos de sus seis volúmenes de relatos, por 200 libras esterlinas,
y una pequeña regalía, y los, Plain Tales, por 50 libras; además,
recibió seis meses de sueldo de, The Pioneer, como compensación por el
preaviso.
Regreso a
Londres
Kipling decidió usar el dinero para mudarse a Londres, el centro
literario del Imperio Británico. El 9 de marzo de 1889, partió de la India,
viajando primero a San Francisco, vía Rangún, Singapur, Hong Kong, y Japón. Kipling
quedó gratamente impresionado por Japón, describiendo a su gente y sus
costumbres como, "gente amable y de buenos modales". El comité
del Premio Nobel, citó los escritos de Kipling sobre las costumbres y
tradiciones japonesas al otorgarle el Premio Nobel de Literatura, en 1907.
Más tarde, Kipling
escribió que se había enamorado perdidamente de una geisha, a la que llamó,
O-Toyo. Durante su estancia en Estados Unidos, en el mismo viaje a través del
Pacífico, escribió: "Había dejado atrás el inocente Oriente... Llorando
en silencio por O-Toyo... O-Toyo era un encanto". Posteriormente, Kipling
viajó por Estados Unidos, escribiendo artículos para, The Pioneer, que
luego se publicaron en, From Sea to Sea and Other Sketches, Letters of
Travel.
Kipling comenzó su viaje por Norteamérica, en San Francisco, y
se dirigió al norte hacia Portland, Oregón, luego a Seattle, Washington, subió
a Victoria y Vancouver, Columbia Británica, pasó por Medicine Hat, Alberta,
regresó a Estados Unidos hasta el Parque Nacional de Yellowstone, bajó a Salt Lake
City, luego al este hacia Omaha, Nebraska, y continuó hasta Chicago, para
finalmente llegar a Beaver, Pensilvania, a orillas del río Ohio, donde visitó a
la familia Hill: la Sra. Edmonia 'Ted' Hill, “ocho años mayor que él, quien
se había convertido en su confidente, amiga y, en ocasiones, colaboradora más
cercana,” en la India británica, y su esposo, el profesor, S. A. Hill,
quien había impartido clases de Ciencias Físicas en el, Muir College, de
Alhallabad. Desde Beaver, Kipling viajó a Chautauqua con el profesor
Hill, y posteriormente a las Cataratas del Niágara, Toronto, Washington D.C.,
Nueva York y Boston.
Durante este
viaje, conoció a Mark Twain, en Elmira, Nueva York, y quedó profundamente
impresionado. Kipling llegó sin previo aviso a la casa de Twain, y más
tarde escribió que al tocar el timbre, "Se me ocurrió por primera vez
que Mark Twain posiblemente tuviera otros compromisos, además de entretener a
lunáticos fugados de la India, por muy admirables que fueran."
Twain recibió
con agrado a Kipling, y mantuvo una conversación de dos horas con él,
sobre las tendencias de la literatura angloamericana, y sobre lo que Twain
planeaba escribir, en una secuela de Tom Sawyer. Twain le aseguró a Kipling,
que la secuela estaba en camino, aunque aún no había decidido el final: o
Sawyer sería elegido para el Congreso, o sería ahorcado. Twain también le
transmitió el consejo literario, de que un autor debe, “obtener primero los
datos, y luego puede distorsionarlos cuanto quiera”. A Twain, quien sentía
bastante simpatía por Kipling, escribió más tarde sobre su encuentro: “Entre
nosotros, abarcamos todo el conocimiento; él abarca todo lo que se puede saber,
y yo el resto”. Kipling cruzó el Atlántico rumbo, a Liverpool, en
octubre de 1889. Pronto debutó en el mundo literario londinense, con gran
éxito.
Londres
En Londres, Kipling
publicó varios relatos en revistas. Encontró alojamiento para los dos años
siguientes, en Villiers Street, cerca de Charing Cross, en un edificio que más
tarde se llamaría Kipling House:
Mientras tanto, había encontrado una habitación en Villiers Street, Strand,
que cuarenta y seis años atrás, era un lugar primitivo y vibrante, en sus
costumbres y habitantes. Mis habitaciones eran pequeñas, no estaban impecables,
ni muy bien cuidadas, pero desde mi escritorio, podía ver por la ventana, a
través del ventanal de la entrada del Music Hall de Gatti, al otro lado de la
calle, casi hasta el escenario. Los trenes de Charing Cross, retumbaban en mis
sueños por un lado, el bullicio de Strand, por el otro, mientras que, frente a
mis ventanas, el Támesis, bajo la torre Shot, fluía con su tráfico.
En los dos
años siguientes, publicó una novela, The Light That Failed, sufrió una
crisis nerviosa, y conoció a un escritor y agente editorial estadounidense,
Wolcott Balestier, con quien colaboró en una novela, The Naulahka (título
que, de forma inusual, escribió mal; véase más abajo). En 1891, siguiendo el
consejo de sus médicos, Kipling realizó otro viaje por mar a Sudáfrica,
Australia, Nueva Zelanda y, una vez más, a la India. Interrumpió sus planes de
pasar la Navidad con su familia en la India, al enterarse de la repentina
muerte de Balestier, por fiebre tifoidea, y decidió regresar a Londres de
inmediato. Antes de su regreso, había utilizado el telegrama para proponerle
matrimonio a la hermana de Wolcott, Caroline Starr Balestier (1862-1939),
llamada, "Carrie", a quien había conocido un año antes, y con
quien, al parecer, había mantenido un romance intermitente, y ella aceptó.
Mientras tanto, a finales de 1891, se publicó en Londres una colección de sus
relatos sobre los británicos en la India, titulada, Life's Handicap.
El 18 de enero
de 1892, Carrie Balestier, de 29 años, y Kipling, de 26, se casaron en
Londres, en plena epidemia de gripe, cuando las funerarias se habían quedado
sin caballos negros, y los difuntos tuvieron que conformarse con los marrones.
La boda tuvo lugar en la iglesia, All Souls, de Langham Place, en el
centro de Londres. Henry James acompañó a la novia al altar.
Estados Unidos
Kipling y su esposa, decidieron pasar su luna de miel primero en
Estados Unidos, con una parada en la finca de la familia Balestier cerca de
Brattleboro, Vermont, y luego en Japón. Al llegar a Yokohama, descubrieron que
su banco, The New Oriental Banking Corporation, había quebrado.
Afrontando la pérdida con entereza, regresaron a Estados Unidos, a Vermont, y Carrie
ya estaba embarazada de su primer hijo, y alquilaron una pequeña cabaña en una
granja, cerca de Brattleboro, por 10 dólares al mes. Según Kipling, “La
amueblamos con una sencillez que se adelantó al sistema de compra a plazos.
Compramos, de segunda o tercera mano, una enorme estufa de aire caliente que
instalamos en el sótano. Hicimos agujeros amplios en nuestros delgados suelos
para sus tubos de hojalata, de veinte centímetros, nunca entenderé por qué no
nos quemamos en la cama, cada semana del invierno, y éramos extraordinariamente
felices, aunque de forma egocéntrica”.
En esta casa,
a la que llamaban, Bliss Cottage, nació su primera hija, Josephine, “en
medio de noventa centímetros de nieve, la noche del 29 de diciembre, de 1892.
El cumpleaños de su madre, era el 31, y el mío el 30, del mismo mes, así que la
felicitamos por su buen juicio...”
Fue también en
ésta cabaña, donde Kipling, vislumbró las primeras ideas para, El Libro
de la Selva: “El estudio de, Bliss Cottage, medía dos metros por dos metros
y medio, y de diciembre a abril, la nieve llegaba hasta el alféizar de la
ventana. Casualmente, había escrito un cuento sobre el trabajo forestal en la
India, que incluía a un niño criado por lobos. En la quietud y la incertidumbre
del invierno del 92, un recuerdo de los, Leones Masónicos, de la revista de mi
infancia, y una frase de Haggard, Nada la Lirio, se combinaron con el eco de
este cuento. Tras descartar la idea principal, la pluma tomó el control, y la
vi empezar a escribir historias sobre Mowgli y los animales, que más tarde se
convertirían en los dos Libros de la Selva”.
Con la llegada
de Josephine, la, Cabaña de la Felicidad, les quedó pequeña, así que
finalmente la pareja compró un terreno, 4 hectáreas en una ladera rocosa con
vistas al río Connecticut, al hermano de Carrie, Beatty Balestier, donde
construyeron su propia casa. Kipling la llamó, Naulakha, en honor
a Wolcott, y a su colaboración, y ésta vez el nombre estaba escrito
correctamente. Desde sus primeros años en Lahore (1882–87), Kipling se
había enamorado de la arquitectura mogol, especialmente del pabellón Naulakha,
situado en el Fuerte de Lahore, que finalmente inspiró el título de su novela
así como la casa. La casa todavía se encuentra en Kipling Road, a tres millas
(4,8 km) al norte de Brattleboro, en Dummerston, Vermont: una casa grande,
aislada, de color verde oscuro, con techo y paredes de tejas, a la que Kipling
llamaba su, "barco", y que le traía, "sol y una mente
tranquila". Su aislamiento en Vermont, combinado con su sana, "vida
sana y limpia", hizo que Kipling fuera a la vez inventivo y
prolífico.
En tan solo
cuatro años produjo, además de, Los Libros de la Selva, un libro de cuentos, El
Trabajo del Día, una novela, Capitanes Intrépidos, y una profusión
de poesía, incluyendo el volumen, Los Siete Mares. La colección de, Baladas
de Cuartel, se publicó en marzo de 1892, aunque la mayoría de los poemas,
se publicaron individualmente por primera vez en 1890, y contenía sus poemas "Mandalay"
y "Gunga Din". Disfrutaba especialmente escribiendo, Los Libros
de la Selva, y también carteándose con muchos niños que le escribían sobre
ellos.
Vida en Nueva
Inglaterra
La vida
literaria de Kipling, en Naulakha, se veía interrumpida ocasionalmente
por visitas, entre ellas, la de su padre, quien lo visitó poco después de
jubilarse, en 1893, y la del escritor británico, Arthur Conan Doyle, quien
trajo sus palos de golf, se quedó dos días, y le dio a Kipling una larga
lección de golf. A Kipling pareció gustarle el golf, practicando
ocasionalmente con el pastor congregacional local, e incluso jugando con
pelotas pintadas de rojo, cuando el suelo estaba cubierto de nieve. Sin
embargo, el golf invernal, “no era del todo un éxito, porque no había
límites para el golpe; la pelota podía deslizarse dos millas (3,2 km), por la
larga pendiente, hasta el río Connecticut”.
Kipling amaba la naturaleza, y una de las maravillas que más le
fascinaban en Vermont, era el cambio de color de las hojas cada otoño.
Describió este momento en una carta: "Un pequeño arce lo inició,
llameando de repente con un rojo sangre, donde él estaba parado contra el verde
oscuro de un cinturón de pinos. A la mañana siguiente hubo una señal de
respuesta, desde el pantano donde crecen los zumaques. Tres días después, las
laderas hasta donde alcanzaba la vista, estaban en llamas, y los caminos
pavimentados, de carmesí y oro. Entonces sopló un viento húmedo, y arruinó
todos los uniformes de ese magnífico ejército; y los robles, que se habían
mantenido en reserva, se ciñeron a sus opacas y bronceadas corazas, y
resistieron rígidamente hasta la última hoja que cayó, hasta que no quedó nada
más que sombras de lápiz, de ramas desnudas, y uno podía ver el corazón más
íntimo del bosque.”
En febrero de
1896, nació Elsie Kipling, la segunda hija de la pareja. Para entonces, según
varios biógrafos, su relación matrimonial ya no era despreocupada ni
espontánea. Aunque siempre se mantendrían fieles el uno al otro, parecían haber
caído en roles preestablecidos. En una carta a un amigo que se había
comprometido por esas fechas, Kipling, de 30 años, ofreció este sombrío
consejo: el matrimonio enseñaba principalmente, "las virtudes más
difíciles, como la humildad, la moderación, el orden, y la previsión".
Más tarde, ese mismo año, impartió clases temporalmente en la, Bishop's
College School, de Quebec, Canadá.
Los Kipling
adoraban la vida en Vermont, y podrían haber pasado allí el resto de sus vidas,
de no ser por dos incidentes: uno de política internacional, y otro de
discordia familiar. A principios de la década de 1890, el Reino Unido y
Venezuela, se encontraban inmersos en una disputa fronteriza, que involucraba a
la Guayana Británica. Estados Unidos había ofrecido arbitrar en varias
ocasiones, pero en 1895, el nuevo, Secretario de Estado estadounidense, Richard
Olney, elevó la apuesta al defender el, "derecho,"
estadounidense, a arbitrar basándose en la soberanía sobre el continente,
(véase la interpretación de Olney como una extensión de la Doctrina Monroe).
Esto provocó indignación en Gran Bretaña, y la situación degeneró en una grave
crisis angloamericana, con rumores de guerra por ambas partes.
Aunque la
crisis se atenuó, y derivó en una mayor cooperación anglo-estadounidense, Kipling
estaba desconcertado por lo que consideraba un persistente sentimiento
antibritánico en Estados Unidos, especialmente en la prensa. En una carta,
escribió que se sentía como si le estuvieran apuntando con una jarra, en medio
de una cena amistosa. En enero de 1896, decidió poner fin a la, "buena
y sana vida," de su familia en Estados Unidos, y buscar fortuna en
otro lugar.
Una disputa
familiar fue la gota que colmó el vaso. Durante algún tiempo, la relación entre
Carrie y su hermano Beatty Balestier, había sido tensa, debido a su alcoholismo
e insolvencia. En mayo de 1896, un Beatty ebrio, se encontró con Kipling,
en la calle, y lo amenazó con agredirlo físicamente. El incidente condujo al
arresto de Beatty, pero en la posterior audiencia, y la consiguiente
publicidad, la privacidad de Kipling quedó destruida, dejándolo
sintiéndose miserable y exhausto. En julio de 1896, una semana antes de que se
reanudara la audiencia, los Kipling empacaron sus pertenencias, abandonaron
Estados Unidos, y regresaron a Inglaterra.
Devon
En septiembre
de 1896, los Kipling se encontraban en Torquay, Devon, en la costa suroeste de
Inglaterra, en una casa en la ladera de una colina, Rock House, Maidencombe,
con vistas al Canal de la Mancha. Aunque a Kipling no le entusiasmaba su
nueva casa, cuyo diseño, según él, provocaba desánimo y melancolía en sus
habitantes, logró mantenerse productivo, y socialmente activo.
Kipling era ya una figura prominente y, en los dos o tres años
anteriores, había estado haciendo cada vez más declaraciones políticas en sus
escritos. Los Kipling habían dado la bienvenida a su primer hijo, John, en
agosto de 1897. Kipling había comenzado a trabajar en dos poemas, “Recessional”
(1897) y, “The White Man's Burden” (1899), que generarían controversia
al ser publicados. Considerados por algunos como himnos a la construcción de
imperios ilustrados, y con sentido del deber, que reflejaban el espíritu de la
época victoriana, otros vieron en los poemas propaganda a favor de un
imperialismo descarado, y sus consiguientes actitudes raciales; otros más
vieron ironía en ellos, y advertencias sobre los peligros del imperio.
Asumid la carga del hombre blanco—
Enviad a los mejores de vuestra estirpe—
Id, encadenad a vuestros hijos al exilio
Para servir a las necesidades de vuestros cautivos;
Para esperar, con pesada armadura,
En pueblos inquietos y salvajes—
Vuestros pueblos recién capturados, hoscos,
Mitad demonio y mitad niño.
De su libro, "La
Carga del Hombre Blanco,"
También había
un presagio en los poemas, la sensación de que todo podía desvanecerse
Nuestras flotas, llamadas desde lejos, se desvanecen;
En dunas y promontorios se apaga el fuego:
¡Mirad, toda nuestra pompa de ayer!
¡Es una con Nínive y Tiro!
Juez de las Naciones, perdónanos aún.
¡Para que no lo olvidemos, para que no lo olvidemos!
De su libro, “Recessional.”
Escritor
prolífico durante su estancia en Torquay, también escribió Stalky & Co.,
una colección de relatos escolares, fruto de su experiencia, en el, United
Services College, de Westward Ho!, cuyos jóvenes protagonistas, muestran
una visión cínica y sabelotoda, del patriotismo y la autoridad. Según su
familia, a Kipling le gustaba leerles en voz alta los relatos de, Stalky
& Co. y a menudo se destornillaba de risa, con sus propios chistes.
Visita a Africa
del Sur
A principios
de 1898, los Kipling viajaron a Sudáfrica, para sus vacaciones de invierno,
dando inicio a una tradición anual que, salvo el año siguiente, duraría hasta
1908. Se alojaron en, "The Woolsack", una casa en la finca de
Cecil Rhodes, en Groote Schuur, actualmente residencia estudiantil de la
Universidad de Ciudad del Cabo, a poca distancia de la mansión de Rhodes.
Con su nueva
reputación como Poeta del Imperio, Kipling fue recibido calurosamente
por algunos de los políticos más influyentes de la Colonia del Cabo, entre
ellos Cecil Rhodes, Sir Alfred Milner, y Leander Starr Jameson. Kipling cultivó
su amistad, y llegó a admirarlos, así como su ideología política. El periodo
1898-1910, fue crucial en la historia de Sudáfrica, e incluyó la Segunda Guerra
Bóer (1899-1902), el posterior tratado de paz, y la formación de la Unión
Sudafricana, en 1910. De regreso en Inglaterra, Kipling escribió poesía,
en apoyo de la causa británica en la, Guerra de los Bóers, y, en su
siguiente visita a Sudáfrica, a principios de 1900, se convirtió en
corresponsal del periódico, The Friend en Bloemfontein, que había sido
requisado por Lord Roberts, para las tropas británicas.
Aunque su
etapa periodística duró solo dos semanas, fue el primer trabajo de Kipling
en un periódico desde que dejó, The Pioneer, en Allahabad, más de diez
años antes. En, The Friend, forjó amistades para toda la vida, con
Perceval Landon, H. A. Gwynne, y otros. También escribió artículos publicados
con mayor frecuencia, expresando sus puntos de vista sobre el conflicto. Kipling
escribió una inscripción para el, Monumento a los Caídos, en
Kimberley.
Sussex
En 1897, Kipling se mudó de Torquay,
a Rottingdean, cerca de Brighton, en East Sussex; primero a North End House, y
luego a Elms. En 1902, Kipling compró, Bateman's, una casa
construida en 1634, y ubicada en la zona rural de Burwash. Bateman's fue
el hogar de Kipling, desde 1902, hasta su muerte, en 1936. La casa y sus
edificios aledaños, el molino y 13 hectáreas, (33 acres), fueron adquiridos por
9300 libras esterlinas. No tenía baño, ni agua corriente en la planta de
arriba, ni electricidad, pero a Kipling le encantaba: “He aquí,
legítimos propietarios de una casa de piedra gris, cubierta de líquenes, con la
leyenda, año 1634 d. C. sobre la puerta, con vigas de madera, paneles, una
antigua escalera de roble, todo intacto y sin alteraciones. Es un lugar bueno y
tranquilo. Nos ha encantado desde la primera vez que la vimos.” (de una
carta de noviembre de 1902). En el
ámbito de la no ficción, se involucró en el debate sobre la respuesta británica
al auge del poder naval alemán, conocido como el, Plan Tirpitz, para
construir una flota que desafiara a la Marina Real, publicando una serie de
artículos, en 1898, recopilados en, A Fleet in Being. Durante una visita
a Estados Unidos, en 1899, Kipling y su hija Josephine, contrajeron
neumonía, de la que ella finalmente falleció.
Tras la muerte
de su hija, Kipling se concentró en recopilar material para lo que se
convertiría en, “Just So Stories for Little Children”, publicado en
1902, un año después de, “Kim”. La historiadora de arte estadounidense,
Janice Leoshko, y el crítico literario estadounidense, David Scott, han
argumentado que, “Kim,” refuta la afirmación de Edward Said, de que Kipling
promovía el orientalismo, ya que Kipling, profundamente interesado en el
budismo, presentó el budismo tibetano con una visión bastante favorable, y
algunos aspectos de la novela, parecían reflejar una comprensión budista del
universo. Kipling se sintió ofendido por el discurso del emperador
alemán, Guillermo II, sobre los hunos, Hunnenrede, en 1900, en el que
instaba a las tropas alemanas enviadas a China, para sofocar la Rebelión de los
Bóxers, a comportarse como, “hunos,” y no tomar prisioneros.
La publicación
del, Libro Blanco, del gobierno británico sobre la crisis de la deuda
venezolana, en 1902, que revelaba la naturaleza del acuerdo, "a prueba
de balas", enfureció a la prensa británica, sobre todo porque la
alianza de intereses británicos y alemanes, se consideraba peligrosa e
innecesaria, para el mero cobro de algunas deudas externas. Esto quedó
ejemplificado en el poema polémico de Rudyard Kipling, "El Remero",
publicado en, The Times, el 22 de diciembre, como respuesta a la crisis;
incluía las palabras: "¡Un juramento secreto habéis hecho con un
enemigo declarado... una raza que más nos ha perjudicado... para ayudarles a
cobrar una deuda!".
En, "El
Remero", Kipling atacó al káiser, como una amenaza para Gran
Bretaña, y utilizó por primera vez el término, "huno," como
insulto antigermánico, empleando las propias palabras de Guillermo, y las
acciones de las tropas alemanas en China, para retratar a los alemanes como
esencialmente bárbaros. En una entrevista con el periódico francés, Le
Figaro, el francófilo Kipling, calificó a Alemania de amenaza, y
abogó por una alianza anglo-francesa, para detenerla. En otra carta de la misma
época, Kipling describió a los, "pueblos no libres de Europa
Central," como si vivieran en, "la Edad Media con
ametralladoras".
Ficción
Especulativa
Kipling escribió varios relatos de ficción especulativa, entre
ellos “El Ejército de un Sueño”, en el que buscaba mostrar un ejército
más eficiente y responsable, que la burocracia hereditaria de Inglaterra, en
aquel entonces, y dos relatos de ciencia ficción: “Con el Correo Nocturno”
(1905) y “Tan Fácil Como el ABC” (1912). Ambos se ambientaban en el
siglo XXI, en el universo de la, Junta de Control Aéreo, de Kipling. Se
leían como ciencia ficción dura moderna, e introdujeron la técnica literaria
conocida como, exposición indirecta, que más tarde se convertiría en uno de los
sellos distintivos del escritor de ciencia ficción, Robert Heinlein. Esta
técnica la aprendió Kipling, en la India, y la utilizó para resolver el
problema de que sus lectores ingleses no comprendieran mucho sobre la sociedad hindú
al escribir, El Libro de la Selva.
Premio Noel y
Mas Alla
En 1907, Kipling
recibió el Premio Nobel de Literatura, nominado ese mismo año, por Charles
Oman, profesor de la Universidad de Oxford. La mención del premio, indicaba que
se le concedió, “en consideración a su capacidad de observación, originalidad
de imaginación, vigor de ideas y extraordinario talento narrativo,
características de la obra de este autor de renombre mundial». Los Premios
Nobel se habían establecido en 1901 y Kipling fue el primer galardonado de
habla inglesa. En la ceremonia de entrega, celebrada en Estocolmo el 10 de
diciembre de 1907, el Secretario Permanente de la Academia Sueca, Carl David af
Wirsén, elogió tanto a Kipling, como a tres siglos de literatura
inglesa:
La Academia Sueca, al otorgar el Premio Nobel de Literatura este año a Rudyard
Kipling, desea rendir homenaje a la literatura inglesa, tan rica en
múltiples glorias, y al mayor genio narrativo que ese país ha producido en
nuestros tiempos.
Para culminar
este logro, se publicaron dos colecciones de poesía y relatos interconectadas: Puck
of Pook's Hill (1906) y, Rewards and Fairies (1910). Esta última
contenía el poema, “If”. En una encuesta de opinión de la BBC, de 1995,
fue elegido el poema favorito del Reino Unido. Esta exhortación al autocontrol
y al estoicismo es, sin duda, el poema más famoso de Kipling.
Tal era la
popularidad de Kipling que su amigo, Max Aitken, le pidió que
interviniera en las elecciones federales canadienses de 1911, en nombre de los
conservadores. En 1911, el tema principal en Canadá, era un tratado de
reciprocidad con Estados Unidos, firmado por el primer ministro liberal, Sir
Wilfrid Laurier, y al que los conservadores, liderados por Sir Robert Borden,
se opusieron enérgicamente. El 7 de septiembre de 1911, el periódico, Montreal
Daily Star, publicó en primera plana un llamamiento de Kipling,
contra el acuerdo, en el que escribió: “Canadá arriesga hoy su propia alma.
Una vez que esa alma se empeña a cambio de cualquier contraprestación, Canadá
inevitablemente deberá someterse a las normas comerciales, legales,
financieras, sociales y éticas que le impondrá el innegable peso de Estados
Unidos”. En aquel entonces, el, Montreal Daily Star, era el
periódico más leído de Canadá. Durante la semana siguiente, el llamamiento de Kipling,
se reimprimió en todos los periódicos en inglés de Canadá, y se le atribuye
haber contribuido a que la opinión pública canadiense, se volviera en contra
del gobierno liberal.
Kipling simpatizaba con la postura anti-autogobierno de los
unionistas irlandeses, quienes se oponían a la autonomía de Irlanda. Era amigo
de Edward Carson, el líder dublinés del unionismo del Ulster, quien formó a los,
Voluntarios del Ulster, para impedir el autogobierno en Irlanda. Kipling
escribió en una carta a un amigo, que Irlanda no era una nación, y que antes de
la llegada de los ingleses, en 1169, los irlandeses eran una banda de ladrones
de ganado que vivían en la barbarie, y se mataban entre sí, mientras, "escribían
poemas sombríos," sobre todo ello. En su opinión, solo el dominio
británico, permitió que Irlanda progresara. Una visita a Irlanda, en 1911
confirmó los prejuicios de Kipling. Escribió que el campo irlandés era
hermoso, pero estropeado por lo que él llamaba, las feas casas de los granjeros
irlandeses. Kipling añadió que Dios había convertido a los irlandeses en
poetas, privándolos del amor por el verso y del conocimiento del color. En
contraste, Kipling no tenía más que elogios para la gente decente de la
minoría protestante y del Ulster unionista, libres de la amenaza de la
violencia constante de las turbas.
Kipling escribió el poema, “Ulster” en 1912, reflejando
su ideología unionista. A menudo se refería a los unionistas irlandeses como, “nuestro
partido”. Kipling no sentía simpatía ni comprensión por el
nacionalismo irlandés, considerando el autogobierno como un acto de traición
por parte del gobierno del primer ministro liberal, H. H. Asquith, que sumiría
a Irlanda en la Edad Media, y permitiría a la mayoría católica irlandesa,
oprimir a la minoría protestante. El erudito, David Gilmour, escribió que la
falta de comprensión de Irlanda, por parte de Kipling, se podía observar
en su ataque a John Redmond, el líder anglófilo del Partido Parlamentario
Irlandés, que quería el autogobierno porque creía que era la mejor manera de
mantener unido al Reino Unido, al que calificó de traidor, que trabajaba para
desintegrar el Reino Unido. Ulster, se leyó públicamente por primera vez,
en un mitin unionista en Belfast, donde se desplegó la Union Jack más grande
jamás hecha. Kipling admitió que pretendía asestar un duro golpe al
proyecto de ley de Autonomía del gobierno de Asquith: “Rebelión, pillaje,
odio, opresión, injusticia y codicia, se desatan para gobernar nuestro destino,
por los actos de Inglaterra”. Ulster generó gran controversia, y el
diputado conservador, Sir Mark Sykes, quien, como unionista, se oponía al
proyecto de ley de Autonomía, la condenó en, The Morning Post, como un, “llamamiento
directo a la ignorancia y un intento deliberado de fomentar el odio religioso”.
Kipling era un firme opositor del bolchevismo, postura que
compartía con su amigo, Henry Rider Haggard. Ambos forjaron una estrecha
amistad a la llegada de Kipling a Londres, en 1889, principalmente
gracias a sus opiniones compartidas, y mantuvieron una amistad de por vida.
Masonería
Según la
revista inglesa, Masonic Illustrated, Kipling se hizo masón,
alrededor de 1885, antes de la edad mínima habitual, de 21 años, siendo
iniciado en la Logia, Hope and Perseverance n.º 782, en Lahore. Más
tarde escribió a, The Times: “Fui secretario de la Logia durante
algunos años... que incluía hermanos de al menos cuatro credos. Ingresé [como
aprendiz] gracias a un miembro de Brahmo Somaj, un hindú; ascendí [al
grado de Compañero] gracias a un musulmán; y fui elevado [al grado de
Maestro Masón] gracias a un inglés. Nuestro guardián era un judío hindú”. Kipling
recibió no solo los tres grados de la Masonería Simbólica, sino también los
grados adicionales de Maestro Masón de la Marca, y Marinero del Arca Real.
Kipling amó tanto su experiencia masónica que inmortalizó sus
ideales en su poema, “La Logia Madre”, y utilizó la fraternidad y sus
símbolos como elementos argumentales fundamentales en su novela corta, El Hombre
que Pudo Reinar.
Primera Guerra
Mundial (1914˗1918)
Al comienzo de
la Primera Guerra Mundial, Kipling, al igual que otros, escribió
panfletos y poemas, apoyando con entusiasmo el objetivo bélico del Reino Unido,
de recuperar Bélgica tras su ocupación alemana, junto con declaraciones
generalizadas de que Gran Bretaña defendía la causa del bien. En septiembre de
1914, el gobierno le pidió a Kipling que escribiera propaganda, a lo que
él accedió. Los panfletos y relatos de Kipling, fueron populares entre
el pueblo británico, durante la guerra. Sus temas principales, consistían en
glorificar al ejército británico, como el lugar donde debían estar los hombres
heroicos, al tiempo que denunciaba las atrocidades alemanas, contra la
población civil belga, y narraba historias de mujeres, brutalizadas por la
terrible guerra desatada por Alemania, que, sin embargo, sobrevivieron, y
triunfaron, a pesar de su sufrimiento.
Kipling se indignó ante los informes sobre la, "Violación
de Bélgica," y el hundimiento del, RMS Lusitania, en 1915, que
consideró un acto profundamente inhumano, lo que le llevó a ver la guerra, como
una cruzada de la civilización contra la barbarie. En un discurso de 1915, Kipling
declaró: “No hay crimen, crueldad ni abominación que la mente humana pueda
concebir, que el alemán no haya perpetrado, no esté perpetrando, ni perpetrará,
si se le permite continuar... Hoy, solo existen dos divisiones en el mundo: los
seres humanos, y los alemanes”.
Además de su
profunda antipatía hacia Alemania, Kipling criticaba duramente, en
privado, la forma en que el ejército británico libraba la guerra. Conmocionado
por las cuantiosas pérdidas sufridas por la Fuerza Expedicionaria Británica, en
el otoño de 1914, culpó a toda la generación de políticos británicos de antes
de la guerra, quienes, según Kipling, no habían aprendido las lecciones
de la Guerra de los Bóers. Así, miles de soldados británicos, pagaban con sus
vidas su fracaso, en los campos de Francia y Bélgica.
Kipling despreciaba a quienes eludían su deber en la Primera
Guerra Mundial. En, “El Nuevo Ejército en Entrenamiento” (1915),
concluyó diciendo:
Podemos comprender que, aun estando tan cerca de ello, el viejo instinto de
seguridad nos libra del triunfo y la euforia. Pero, ¿cuál será la situación en
los años venideros del joven que ha optado deliberadamente por excluirse de
esta hermandad que lo abarca todo? ¿Qué será de su familia y, sobre todo, de
sus descendientes, cuando se hayan cerrado los libros y se haya efectuado el
balance final de sacrificio y dolor en cada aldea, pueblo, parroquia, suburbio,
ciudad, condado, distrito, provincia y Dominio del Imperio?
En 1914, Kipling
fue uno de los 53 autores británicos, entre los que se encontraban, H. G.
Wells, Arthur Conan Doyle, y Thomas Hardy, que firmaron la, "Declaración
de los Autores". Este manifiesto declaraba que la invasión alemana de
Bélgica, había sido un crimen brutal, y que Gran Bretaña, "no podía,
sin deshonor, haberse negado a participar en la guerra presente".
Muerte de John
Kipling
El único hijo
de Kipling, John, murió en combate en la, Batalla de Loos, en septiembre
de 1915, a los 18 años. Inicialmente, John quería unirse a la Marina Real, pero
tras ser rechazada su solicitud, por problemas de visión, solicitó ingresar en
el ejército, como oficial. De nuevo, su vista fue un problema durante el examen
médico. Intentó alistarse dos veces, pero fue rechazado. Su padre había sido
amigo de toda la vida de Lord Roberts, antiguo comandante en jefe del Ejército
Británico, y coronel de la Guardia Irlandesa, y a petición de Rudyard,
John fue aceptado en la Guardia Irlandesa.
John Kipling
fue enviado a Loos, dos días después del inicio de la batalla, en un
contingente de refuerzo. La última vez que se le vio, fue caminando a tientas
por el barro, con una posible herida facial. En 1992, se encontró un cuerpo que
fue identificado como el suyo, aunque dicha identificación ha sido cuestionada.
En 2015, la Comisión de Tumbas de Guerra de la Commonwealth, confirmó haber
identificado correctamente el lugar de sepultura de John Kipling; registraron
su fecha de fallecimiento, como el 27 de septiembre, de 1915, y que está
enterrado en el cementerio, St Mary's A.D.S., en Haisnes.
Tras la muerte
de su hijo, en un poema titulado, “Epitafios de la guerra”, Kipling
escribió: “Si alguien pregunta por qué morimos, / díganles que porque
nuestros padres mintieron”. Algunos críticos han especulado que estas
palabras podrían expresar la culpa de Kipling por su papel en la
organización del encargo de John. La profesora Tracy Bilsing, sostiene que el
verso se refiere al disgusto de Kipling, porque los líderes británicos
no aprendieron las lecciones de la Guerra de los Bóers, y no estaban preparados
para la lucha contra Alemania, en 1914, siendo la, “mentira” de los “padres”
la afirmación de que el ejército británico estaba preparado para la guerra,
cuando no lo estaba.
La muerte de
John, se ha relacionado con el poema de Kipling de 1916, "My Boy
Jack", mediante la obra de teatro del mismo nombre, y su posterior
adaptación televisiva, así como con el documental, Rudyard Kipling: A
Remembrance Tale. Sin embargo, el poema se publicó originalmente al
comienzo de una historia sobre la Batalla de Jutlandia, y parece referirse a
una muerte en el mar; el, "Jack" al que se alude podría ser el
joven, Jack Cornwell, condecorado con la Cruz Victoria, o quizás un tal, "Jack
Tar" genérico. En la familia Kipling, Jack era el nombre del perro de
la familia, mientras que John Kipling siempre fue llamado John, lo que hace
cuestionable la identificación del protagonista de, "My Boy Jack"
con John Kipling. No obstante, Kipling quedó profundamente afectado por
la muerte de su hijo. Se dice que mitigó su dolor, leyendo en voz alta las
novelas de Jane Austen, a su esposa e hija. Durante la guerra, escribió un
folleto titulado, Los Márgenes de la Flota, que contenía ensayos y
poemas, sobre diversos temas náuticos, relacionados con la guerra. Algunos de
estos poemas, fueron musicalizados por el compositor inglés, Edward Elgar.
Kipling entabló amistad con un soldado francés, llamado, Maurice
Hammoneau, cuya vida se salvó durante la Primera Guerra Mundial, cuando su
ejemplar de, Kim, que llevaba en el bolsillo izquierdo de su chaqueta,
detuvo una bala. Hammoneau le obsequió a Kipling el libro, con la bala
aún incrustada, y su Cruz de Guerra como muestra de gratitud. Continuaron
carteándose, y cuando Hammoneau tuvo un hijo, Kipling insistió en
devolverle el libro, y la medalla.
El 1 de agosto
de 1918, el poema, “El Viejo Voluntario” apareció bajo su nombre en, The
Times. Al día siguiente, escribió al periódico para desvincularse de la
autoría, y se publicó una corrección. Aunque, The Times, contrató a un
detective privado para investigar, este parece haber sospechado que Kipling
era el autor, y la identidad del impostor, nunca se determinó.
Después de la
Guerra (1918˗1936)
En parte, como
respuesta a la muerte de John, Kipling se unió a la Comisión Imperial de
Tumbas de Guerra de Sir Fabian Ware , actualmente la Comisión de Tumbas de
Guerra de la Commonwealth, el grupo responsable de los cementerios británicos,
con aspecto de jardín, que aún hoy se pueden encontrar dispersos a lo largo del
antiguo Frente Occidental, y otros lugares del mundo, donde yacen enterrados
soldados del Imperio Británico. Sus principales contribuciones al proyecto,
fueron la selección de la frase bíblica, “Su nombre vivirá para siempre”
(Eclesiástico 44:14, Reina Valera 1960), que figura en las, Piedras del
Recuerdo, de los cementerios de guerra más grandes, y la sugerencia de la frase,
“Conocidos solo por Dios,” para las lápidas de los soldados no
identificados. También eligió la inscripción, “Los Gloriosos Muertos”
para el Cenotafio de Whitehall, Londres. Además, escribió una historia en dos
volúmenes de la Guardia Irlandesa, el regimiento de su hijo, publicada en 1923,
y considerada uno de los mejores ejemplos de historia regimental.
El cuento de Kipling,
“El Jardinero”, describe visitas a cementerios de guerra, y el poema, “La
Peregrinación del Rey” (1922), un viaje que realizó el rey Jorge V,
recorriendo los cementerios y monumentos en construcción, por la Comisión
Imperial de Tumbas de Guerra. Con la creciente popularidad del automóvil, Kipling
se convirtió en corresponsal de automovilismo, para la prensa británica,
escribiendo con entusiasmo sobre sus viajes por Inglaterra, y el extranjero,
aunque solía viajar con chófer.
Tras la
guerra, Kipling se mostró escéptico respecto a los Catorce Puntos y la
Sociedad de Naciones, pero abrigaba la esperanza de que Estados Unidos,
abandonara el aislacionismo, y que el mundo de la posguerra, estuviera dominado
por una alianza anglo-francesa-estadounidense. Esperaba que Estados Unidos
asumiera un mandato de la Sociedad de Naciones para Armenia, como la mejor
manera de prevenir el aislacionismo, y que Theodore Roosevelt, a quien
admiraba, volviera a ser presidente. Kipling lamentó la muerte de
Roosevelt, en 1919, pues creía que era el único político estadounidense, capaz
de mantener a Estados Unidos en el, "juego" de la política
mundial.
Kipling era hostil al comunismo, y escribió sobre la toma del
poder por los bolcheviques, en 1917 que una sexta parte del mundo había, “desaparecido
físicamente de la civilización”. En un poema de 1918, Kipling
escribió sobre la Rusia soviética, que todo lo bueno en Rusia, había sido
destruido por los bolcheviques; lo único que quedaba, era, “el sonido del
llanto, y la visión del fuego ardiente, y la sombra de un pueblo pisoteado en
el fango”.
En 1920, Kipling
cofundó la, Liga de la Libertad, con Haggard y Lord Sydenham. Esta iniciativa
efímera, se centró en promover los ideales liberales clásicos, como respuesta
al creciente poder de las tendencias comunistas en Gran Bretaña, o como lo
expresó Kipling, “para combatir el avance del bolchevismo.”
En 1922, Kipling,
quien había aludido al trabajo de los ingenieros en algunos de sus poemas, como,
“Los hijos de Martha”, “Zapadores” y “El Himno de McAndrew”,
y en otros escritos, incluyendo antologías de cuentos como, “El Trabajo del Día”,
recibió la solicitud de Herbert E. T. Haultain, profesor de ingeniería civil de
la, Universidad de Toronto, para desarrollar un rito, y una ceremonia dignos
para los estudiantes de ingeniería graduados. Kipling respondió con
entusiasmo y poco después los elaboró, bajo el título formal de, “El Ritual
de la Vocación de un Ingeniero”. Hoy en día, a los graduados de ingeniería
de todo Canadá, se les entrega un anillo de hierro, en una ceremonia para
recordarles su obligación con la sociedad. En 1922, Kipling fue nombrado
Rector de la Universidad de St Andrews, cargo que ocupó durante tres años.
Kipling, como francófilo, abogó firmemente por una alianza
anglo-francesa para mantener la paz, llamando a Gran Bretaña y Francia, en 1920,
las, "fortalezas gemelas de la civilización europea". De
manera similar, Kipling advirtió repetidamente contra la revisión del, Tratado
de Versalles, a favor de Alemania, lo que predijo que conduciría a una
nueva guerra mundial. Admirador de Raymond Poincaré, Kipling fue uno de
los pocos intelectuales británicos, que apoyó la ocupación francesa del Ruhr,
en 1923, en un momento en que el gobierno británico, y la mayor parte de la
opinión pública, estaban en contra de la posición francesa. En contraste con la
visión popular británica de Poincaré, como un matón cruel, empeñado en
empobrecer a Alemania, con reparaciones irrazonables, Kipling argumentó
que estaba tratando legítimamente de preservar a Francia como una gran potencia,
frente a una situación desfavorable. Kipling argumentó que incluso,
antes de 1914, la economía más grande de Alemania, y su tasa de natalidad más
alta, habían hecho que ese país, fuera más fuerte que Francia; Con gran parte
de Francia devastada por la guerra, y los franceses sufriendo grandes pérdidas,
su baja tasa de natalidad, le causaría problemas, mientras que Alemania, estaba
en su mayoría intacta, y aún tenía una tasa de natalidad más alta. Por lo
tanto, razonó que el futuro traería la dominación alemana, si el, Tratado de
Versalles, se revisaba a favor de Alemania, y era una locura que Gran
Bretaña, presionara a Francia para que lo hiciera.
En 1924, Kipling
se opuso al gobierno laborista de Ramsay MacDonald, al que calificó de, “bolchevismo
sin balas”. Creía que el Partido Laborista, era una organización fachada
comunista, y que las, “órdenes e instrucciones exaltadas de Moscú” lo
desenmascararían ante el pueblo británico. Las ideas de Kipling se
situaban en la derecha política. Si bien admiraba a Benito Mussolini, en cierta
medida durante la década de 1920, se oponía al fascismo, calificando a Oswald
Mosley, de, “canalla y advenedizo”. En 1935, ya consideraba a Mussolini,
un ególatra desquiciado y peligroso, y en 1933, escribió: “Los hitlerianos
buscan venganza”.
A pesar de su
anticomunismo, Kipling gozó de popularidad entre los lectores rusos,
durante el período de entreguerras. Muchos poetas y escritores rusos jóvenes,
como Konstantin Simonov, se vieron influenciados por él. La claridad de estilo
de Kipling, el uso del lenguaje coloquial, y el empleo del ritmo y la
rima, fueron vistos como innovaciones importantes en la poesía, que atrajeron a
muchos poetas rusos jóvenes. Aunque era obligatorio para las revistas
soviéticas, comenzar las traducciones de Kipling, atacándolo como, "fascista,"
e "imperialista", tal era la popularidad de Kipling
entre los lectores rusos, que sus obras no fueron prohibidas en la Unión
Soviética, hasta 1939, con la firma del, Pacto Molotov-Ribbentrop. La
prohibición se levantó en 1941, después de la, Operación Barbarroja, cuando
Gran Bretaña se convirtió en aliada soviética, pero se impuso nuevamente con la,
Guerra Fría, en 1946.
Muchas
ediciones antiguas de los libros de Rudyard Kipling, tienen una
esvástica impresa en la portada, junto con la imagen de un elefante que lleva
una flor de loto, lo que refleja la influencia de la cultura hindú. El uso que Kipling
hacía de la esvástica, se basaba en el símbolo hindú del sol, que confería
buena suerte, y en la palabra sánscrita que significa, “afortunado” o “bienestar”.
Utilizó la esvástica tanto orientada hacia la derecha como hacia la izquierda,
y su uso era común en aquella época.
En una nota a
Edward Bok, tras la muerte de, Lockwood Kipling, en 1911, Rudyard escribió:
“Adjunto con esto, para su aceptación, como un pequeño recuerdo de mi padre,
con quien usted fue tan amable, el original de una de las placas que solía
hacerme. Pensé que, al ser la esvástica, sería apropiada para su esvástica. Que
le traiga aún más buena fortuna”. Una vez que la esvástica se asoció
ampliamente con Adolf Hitler y los nazis, Kipling ordenó que dejara de
adornar sus libros. Menos de un año antes de su muerte, Kipling
pronunció un discurso, titulado, “Una Isla Indefensa,” ante la, Real Sociedad
de San Jorge, el 6 de mayo, de 1935, advirtiendo del peligro que la Alemania
nazi representaba para Gran Bretaña.
Kipling escribió el primer, Mensaje Real de Navidad, transmitido
por el, Servicio del Imperio de la BBC, por Jorge V, en 1932. En 1934, publicó
un relato corto en la revista, The Strand Magazine, titulado "Pruebas
de las Sagradas Escrituras", en el que postulaba que William
Shakespeare, había contribuido a pulir la prosa de la Biblia del Rey Jacobo.
Muerte
Kipling siguió escribiendo hasta principios de la década de 1930,
pero a un ritmo más lento, y con menos éxito que antes. La noche del 12 de
enero, de 1936, sufrió una hemorragia en el intestino delgado. Fue operado,
pero falleció en el, Hospital Middlesex, de Londres, menos de una semana
después, el 18 de enero de 1936, a los 70 años, a causa de una úlcera duodenal
perforada. Tras su muerte, el cuerpo de Kipling fue velado en la, Capilla
Fitzrovia, perteneciente al, Hospital Middlesex, y se le conmemora
con una placa cerca del altar. Su fallecimiento había sido anunciado
erróneamente en una revista, a la que respondió: “Acabo de leer que he
muerto. No olviden eliminarme de su lista de suscriptores”.
Entre los
portadores del féretro, se encontraba el primo de Kipling, el primer
ministro, Stanley Baldwin, y el ataúd de mármol estaba cubierto con la bandera
británica. Kipling fue incinerado en el crematorio de Golders Green, en
el noroeste de Londres, y sus cenizas fueron enterradas en el, Rincón de los
Poetas, parte del transepto sur, de la Abadía de Westminster, junto a las
tumbas de Charles Dickens, y Thomas Hardy. El testamento de Kipling fue
validado el 6 de abril, y su patrimonio fue valorado en 168.141 libras, 2
chelines y 11 peniques, aproximadamente equivalente a 10.274.290 libras en
2025.
Legado
En 2002, los
cuentos, Just So Stories, de Kipling, aparecieron en una serie de
sellos postales británicos, emitidos por el Royal Mail, para conmemorar el
centenario de la publicación del libro. En 2010, la Unión Astronómica
Internacional, aprobó que un cráter del planeta Mercurio, llevara el nombre de Kipling,
uno de los diez cráteres de impacto recientemente descubiertos, y observados
por la sonda MESSENGER, entre 2008 y 2009. Más de 50 poemas inéditos de
Kipling, descubiertos por el académico estadounidense, Thomas Pinney, se
publicaron por primera vez en marzo de 2013.
Los géneros de
arañas saltícidas Akela, Bagheera, Messua y Nagaina, recibieron sus nombres en
honor a Kipling, en 1896, en honor a personajes de, El Libro de la Selva,
y la especie, Bagheera Kiplingi, recibió su nombre en honor al propio Kipling.
En 2012, una especie extinta de cocodrilo, Goniopholis Kiplingi, fue
nombrada en su honor, “en reconocimiento a su entusiasmo por las ciencias
naturales”.
La obra de Kipling
ha influido notablemente en la de otros autores. Sus relatos para adultos
siguen publicándose y han recibido grandes elogios de escritores como Randall
Jarrell, quien escribió: “Tras leer los cincuenta o setenta y cinco mejores
relatos de Kipling, uno se da cuenta de que pocos hombres han escrito
tantos relatos de tal mérito, y que muy pocos han escrito más y mejores relatos”.
Sus cuentos
infantiles siguen siendo populares, y su saga, El Libro de la Selva, se
ha adaptado al cine en varias ocasiones. La primera fue producida por Alexander
Korda. Otras películas han sido producidas por, The Walt Disney Company.
Percy Grainger musicalizó varios de sus poemas. La BBC emitió una serie de
cortometrajes basados en algunos de sus relatos, en 1964. La obra de Kipling
sigue siendo popular hoy en día.
El poeta, T.
S. Eliot, editó, A Choice of Kipling's Verse (1941) con un ensayo
introductorio. Eliot estaba al tanto de las quejas que se habían formulado
contra Kipling, y las desestimó una por una: que Kipling era, "un
tory," que usaba su poesía para transmitir puntos de vista políticos
de derecha, o, "un periodista," que se plegaba al gusto
popular; mientras que Eliot escribe: "No puedo encontrar ninguna
justificación para la acusación de que sostenía una doctrina de superioridad
racial". En cambio, Eliot encuentra:
Un don inmenso para el uso de las palabras, una asombrosa curiosidad y
capacidad de observación con la mente y todos los sentidos, la máscara del
artista y, más allá de eso, un extraño don de clarividencia, de transmitir
mensajes de otros planos, un don tan desconcertante cuando nos percatamos de él
que, a partir de entonces, nunca estamos seguros de cuándo no está presente:
todo esto convierte a Kipling en un escritor imposible de comprender del todo e
imposible de menospreciar.
— T. S. Eliot
Sobre la
poesía de Kipling, como sus, Baladas de la Habitación del Cuartel,
Eliot escribe: “De entre muchos poetas que han escrito gran poesía, solo...
a muy pocos yo los llamaría grandes poetas. Y si no me equivoco, la posición de
Kipling en esta categoría, no solo es elevada, sino única”.
En respuesta a
Eliot, George Orwell escribió un extenso análisis de la obra de Kipling,
para Horizon, en 1942, señalando que, si bien como, “chovinista
imperialista” Kipling era, “moralmente insensible, y
estéticamente repugnante”, su obra poseía muchas cualidades que aseguraban
que, aunque, “toda persona ilustrada lo ha despreciado... nueve décimas
partes de esas personas ilustradas, han sido olvidadas, y Kipling, en cierto
sentido, sigue presente”.
Una de las razones del poder de Kipling, fue su sentido de la
responsabilidad, que le permitió tener una visión del mundo, aunque fuera
errónea. Si bien, no tenía ninguna afiliación directa a ningún partido
político, Kipling era conservador, algo que ya no existe. Quienes hoy se
autodenominan conservadores, son liberales, fascistas, o cómplices de
fascistas. Se identificaba con el poder dominante, y no con la oposición. En un
escritor talentoso, esto nos parece extraño, e incluso repugnante, pero tenía
la ventaja de darle a Kipling cierta conexión con la realidad. El poder
dominante siempre se enfrenta a la pregunta: “En tales y cuales circunstancias,
¿qué haría usted?”, mientras que la oposición no está obligada a asumir
responsabilidades, ni a tomar decisiones reales. Cuando se trata de una
oposición permanente y jubilada, como en Inglaterra, la calidad de su
pensamiento se deteriora en consecuencia. Además, cualquiera que parta de una
visión pesimista y reaccionaria de la vida tiende a verse justificado por los
acontecimientos, pues la utopía nunca llega y “los dioses de los títulos de los
cuadernos de ejercicios”, como decía Kipling, siempre regresan. Kipling
se vendió a la clase dirigente británica, no económicamente, sino
emocionalmente. Esto distorsionó su juicio político, pues la clase dirigente
británica, no era como la imaginaba, y lo condujo a abismos de insensatez y
esnobismo, pero obtuvo una ventaja correspondiente, al haber intentado al menos
imaginar, cómo son la acción y la responsabilidad. Es una gran ventaja para él,
que no sea ingenioso, ni, “atrevido”, ni tenga deseos de escandalizar a la
burguesía. Se basaba principalmente en tópicos, y dado que vivimos en un mundo
de tópicos, gran parte de lo que dijo, perdura. Incluso sus peores desvaríos,
parecen menos superficiales, y menos irritantes que las expresiones,
"ilustradas," de la misma época, como los epigramas de Wilde, o la
colección de eslóganes simplones al final del drama de Bernard Shaw, “Hombre y Superhombre”.
— George
Orwell
En 1939, el
poeta, W. H. Auden, celebró a Kipling, de una manera igualmente ambigua
en su elegía a W. B. Yeats. Auden eliminó esta sección de ediciones posteriores
de sus poemas.
El tiempo, que es intolerante
con los valientes e inocentes,
e indiferente en una semana
a un físico bello,
veneró el lenguaje y perdonó
a todos aquellos por quienes vive;
perdonó la cobardía, la vanidad,
y le rindió homenaje.
El tiempo, que con esta extraña excusa,
perdonó a Kipling y sus ideas,
y perdonará a Paul Claudel,
lo perdona por escribir bien.
La poeta
Alison Brackenbury, escribe: “Kipling es el Dickens de la poesía, un
marginado y periodista con un oído inigualable para el sonido y el habla”.
La compositora
británica, Helen Radnor (1849-1929) musicalizó el poema de Kipling, “Dios de
Nuestros Padres”.
El cantante de
folk inglés, Peter Bellamy, era un admirador de la poesía de Kipling,
gran parte de la cual, según él, estaba influenciada por las formas folclóricas
tradicionales inglesas. Grabó varios álbumes con versos de Kipling,
adaptados a melodías tradicionales, o a composiciones propias escritas al
estilo tradicional. Sin embargo, en el caso de la canción folclórica subida de
tono, “El Rey Bastardo de Inglaterra”, comúnmente atribuida a Kipling,
se cree que la autoría es errónea.
Kipling suele ser citado en debates sobre temas políticos y
sociales británicos contemporáneos. En 1911, Kipling escribió el poema “Los
Juncos de Runnymede”, que celebraba la Carta Magna y evocaba la visión de
la, “obstinada idiosincrasia inglesa” decidida a defender sus derechos.
En 1996, la ex primera ministra, Margaret Thatcher, citó los siguientes versos
del poema, advirtiendo sobre la intromisión de la Unión Europea en la soberanía
nacional:
En Runnymede, en Runnymede,
¡Oh, escuchad los juncos de Runnymede!:
"No debéis vender, retrasar, negar,
el derecho o la libertad de un hombre libre.
Despierta a la obstinada idiosincrasia inglesa,
¡La vimos alzarse en Runnymede!"
... Y aún cuando la turba o el monarca
imponen una mano demasiado grosera sobre las costumbres inglesas,
El susurro despierta, el escalofrío se extiende,
entre los juncos de Runnymede.
Y el Támesis, que conoce el estado de ánimo de los reyes,
y de las multitudes y los sacerdotes y demás,
Corre profundo y terrible mientras trae
¡Su advertencia desde Runnymede!
El cantautor
político, Billy Bragg, que intenta construir un nacionalismo inglés de
izquierda, en contraste con el nacionalismo inglés de derecha más común, ha
intentado, "reivindicar" a Kipling para un sentido
inclusivo de la identidad inglesa. La relevancia perdurable de Kipling,
se ha notado en los Estados Unidos, ya que se ha involucrado en Afganistán, y
otras áreas sobre las que escribió.
Mowglis y Cachorros de Lobo Camuflajeados
En 1903, Kipling
autorizó a Elizabeth Ford Holt, a utilizar temas de El Libro de la Selva,
para fundar el Campamento Mowglis, un campamento de verano para niños a orillas
del lago Newfound en New Hampshire, Estados Unidos. A lo largo de sus vidas,
Kipling y su esposa Carrie mantuvieron un gran interés en el Campamento
Mowglis, que aún hoy conserva las tradiciones que él inspiró. Los edificios de
Mowglis llevan nombres como Akela, Toomai, Baloo y Panther. A los campistas se
les conoce como «la Manada», desde los más pequeños, los «Cachorros», hasta los
mayores, que viven en la «Guarida».
Los escritos
de Kipling sirvieron de base para los programas de Lobatos, de 1916 de,
Robert Baden-Powell, y su Asociación de, Boy Scouts. Los Lobatos
utilizan temas de las historias de, El Libro de la Selva, y de, Kim,
y juegan al, “Juego de Kim”. Los cachorros de lobo recibieron su nombre
de la familia de lobos adoptiva de Mowgli, y los ayudantes adultos de las
manadas de cachorros de lobo, ahora llamados lobeznos, toman nombres de, El Libro
de la Selva, especialmente el líder adulto llamado Akela, en honor al líder
de la manada de lobos Seeonee.
La Casa de Burwash de Kiplñing
Tras la muerte
de la esposa de Kipling, en 1939, su casa, Bateman's en Burwash,
East Sussex, donde había vivido desde 1902 hasta 1936, fue legada al, National
Trust. Actualmente es un museo público dedicado a él. Elsie Bambridge, su
única hija que llegó a la edad adulta, falleció sin descendencia, en 1976, y
legó sus derechos de autor, al, National Trust, que a su vez los donó a
la Universidad de Sussex, para facilitar el acceso del público.
El novelista y
poeta, Sir Kingsley Amis, escribió el poema, “Kipling en Bateman's,”
tras visitar Burwash, donde el padre de Amis vivió brevemente en la década de
1960, como parte de una serie de televisión de la BBC sobre escritores y sus
casas.
En 2003, el
actor, Ralph Fiennes, leyó fragmentos de las obras de Kipling
procedentes del estudio de Bateman, incluyendo, El Libro de la Selva,
Algo de Mí Mismo, Kim, y Los Cuentos de Así Fue, y poemas,
como, "Si..." y "Mi chico Jack", para un CD
publicado por el, National Trust.
Reputación en India
En la India
actual, de donde extrajo gran parte de su material, la reputación de Kipling
sigue siendo controvertida, especialmente entre los nacionalistas modernos, y
algunos críticos poscoloniales. Se ha alegado durante mucho tiempo que Rudyard
Kipling, fue un destacado partidario del coronel Reginald Dyer, responsable
de la masacre de Jallianwala Bagh, en Amritsar, en Punjab, y que Kipling
llamó a Dyer, "el hombre que salvó a la India," e inició
colectas para el premio de regreso de este último. Kim Wagner, profesor titular
de Historia Imperial Británica, en la Universidad Queen Mary de Londres, afirma
que, si bien Kipling hizo una donación de 10 libras esterlinas, nunca
hizo ese comentario. De manera similar, el autor Derek Sayer, afirma que Dyer,
fue, “ampliamente aclamado como el salvador del Punjab”, que Kipling
no participó en la organización del fondo de, The Morning Post y que
solo envió 10 libras, haciendo la lacónica observación: “Cumplió con su
deber, según su criterio”. Subhash Chopra, también escribe en su libro, Kipling
Sahib – the Raj Patriot que el fondo de ayuda fue creado por el
periódico, The Morning Post, no por Kipling. El, Economic Time,s
atribuye la frase “El hombre que salvó a la India”, junto con el fondo
de ayuda a Dyer, también a, The Morning Post.
Muchos
intelectuales hindúes contemporáneos, como Ashis Nandy, tienen una visión
matizada del legado de Kipling. Jawaharlal Nehru, el primer ministro de
la India independiente, solía describir la novela Kim de Kipling,
como uno de sus libros favoritos.
G. V. Desani,
escritor indio de ficción, tenía una opinión más negativa de Kipling.
Alude a él en su novela Todo sobre H. Hatterr:
Casualmente,
leí la autobiografía de R. Kipling, Kim. En ella, este tipo, que se
autoproclama sherpa que carga con las cargas del hombre blanco, afirma cómo, en
Oriente, los hombres se lanzan a la carretera y no les importa caminar mil
millas en busca de algo.
El escritor hindú, Khushwant Singh, escribió en 2001 que considera el “Si...” de Kipling, “la esencia del mensaje del Gita en inglés”, refiriéndose al, Bhagavad Gita, una antigua escritura india. El escritor, R. K. Narayan (1906–2001) dijo: “Kipling, el supuesto escritor experto en la India, demostró una mejor comprensión de la mente de los animales en la selva que de los hombres en un hogar indio o en el mercado”. El político y escritor, Shashi Tharoor comentó: “Kipling, esa voz flatulenta del imperialismo victoriano, se explayaba elocuentemente sobre el noble deber de llevar la ley a quienes carecen de ella”.
En noviembre
de 2007, se anunció que la casa natal de Kipling, ubicada dentro del
campus de la Escuela de Arte Sir J. J. de Bombay, se convertiría en un museo
dedicado al autor, y su obra. Una placa en la entrada del Bungalow Kipling,
situado en el campus, lleva grabada la siguiente inscripción: “Rudyard
Kipling, hijo de Lockwood Kipling, primer decano de la Escuela de Arte Sir J.
J., nació aquí el 30 de diciembre de 1865”. También se encuentra allí un
busto de Rudyard Kipling.
Arte
Aunque fue más
conocido como autor, Kipling también fue un artista consumado.
Influenciado por Aubrey Beardsley, Kipling produjo muchas ilustraciones
para sus historias, por ejemplo, una edición de 1926 de sus, Cuentos de Así Fue.
(Wikipedia en Ingles).