Arthur Rimbaud fue un poeta francés, nacido el 20
de octubre de 1854 en Charleville, y fallecido el 10 de noviembre, de 1891, en
Marsella. Aunque breve, su obra poética se caracteriza por una prodigiosa
densidad temática y estilística, lo que le convierte en una de las grandes
figuras de la literatura francesa.
Arthur Rimbaud escribió sus primeros poemas a los
15 años. Tras una breve etapa de iniciación, en la que asimiló el estilo de los
grandes poetas contemporáneos (Charles Baudelaire, Víctor Hugo, Théodore de
Banville...) mostrando ya una marcada originalidad, al abordar temas clásicos,
como en, “El Durmiente del Valle” o, “Venus Anadiómena”, buscó
trascender dichas influencias, desarrollando sus propias concepciones teóricas.
Proclamó que el poeta debía convertirse en, “vidente”, es decir, buscar
y describir lo desconocido, más allá de las percepciones humanas habituales,
aun a costa de sacrificar su propia integridad mental, o física. A partir de
entonces, innovó radicalmente, con gran audacia formal, llegando a cultivar el
género del poema en prosa, cuyo camino habían abierto, Aloysius Bertrand y
Charles Baudelaire, y salpicando sus obras de apotegmas enigmáticos, como, “cambiar
la vida”, “poseer la verdad en un alma y un cuerpo” o, “hay que ser
absolutamente moderno”; frases que serían adoptadas como lemas por
los poetas del siglo XX, especialmente por el movimiento surrealista.
Paralelamente, mantuvo una tumultuosa relación amorosa con el poeta, Paul
Verlaine, quien influyó profundamente en su obra.
Hacia los veinte años, abandona repentinamente la
literatura, tras haber publicado una sola obra por cuenta propia, “Una Temporada
en el Infierno”, y algunos poemas dispersos, en revistas de escasa
difusión, hecho que contribuye aún más, a alimentar su mito. Inicialmente, se
dedica al aprendizaje de varios idiomas y, más tarde, impulsado por sus ideas
marginales, antiburguesas, y libertarias, elige una vida aventurera, cuyas
andanzas lo llevan hasta Abisinia, el antiguo Imperio de Etiopía, donde se
convierte en comerciante, (ferretería, artículos diversos, ropa, café, etc.) y
explorador. Su intento de armar a Menelik, con el aval del cónsul de Francia,
resulta desastroso para él; su única incursión en el tráfico de armas tiene, en
realidad, una repercusión política meramente simbólica, pero contribuye a su
leyenda. De esta segunda etapa, de carácter exótico, los únicos escritos que se
conservan, son cerca de 180 cartas, (correspondencia familiar y profesional), y
algunas descripciones geográficas.
Poemas como, “El Barco Ebrio”, “El Durmiente del Valle,”
o, “Vocales,” figuran entre los más célebres de la poesía francesa. La
precocidad de su genio, su fulgurante carrera literaria, y su vida breve y
aventurera, contribuyen a forjar su leyenda, y a convertirlo en uno de los
gigantes de la literatura universal.
Biografía
Familia e
Infancia
Arthur Rimbaud, nació el 20 de octubre, de 1854, en
Charleville. Su padre, Frédéric Rimbaud, nació el 7 de octubre, de 1814, en
Dole. Capitán de infantería, destinado entonces en Mézières, participó en la
campaña de Argelia, donde fue condecorado con la Legión de Honor, en 1854.
Falleció en Dijon, el 17 de noviembre, de 1878. Su madre, Vitalie Rimbaud, nacida
como Marie Catherine Vitalie Cuif, el 10 de marzo, de 1825, en Roche-et-Méry,
procedía de una familia de campesinos propietarios de tierras, relativamente
acomodada. Contrajeron matrimonio el 8 de febrero, de 1853, en Charleville, y
residieron en un apartamento de la misma ciudad, en el número 12, de la calle
Napoleón, actual calle Pierre-Bérégovoy.
La pareja solo se reunía, gracias a los escasos permisos
del marido, pero nacieron cinco hijos: Jean Nicolas Frédéric (1853-1911), el 2
de noviembre de 1853, quien llegaría a ser conductor de carruajes, en Attigny;
Jean Nicolas Arthur, el 20 de octubre, de 1854, bautizado un mes más tarde;
Victorine Pauline Vitalie, el 4 de junio, de 1857 (vivió solo cuatro meses);
Jeanne Rosalie Vitalie, el 15 de junio, de 1858, fallecida el 18 de diciembre,
de 1875, a los 17 años; y Frédérique Marie Isabelle (1860-1917), el 1 de junio
de 1860. Tras el nacimiento de esta última, la pareja vivió separada; el
capitán Rimbaud, nunca regresó a Charleville.
Haciéndose pasar por viuda, la madre se mudó con sus
hijos, en 1859, al número 73, de la calle Bourbon, en un barrio obrero de
Charleville, (que serviría de escenario para el poema, “Los Poetas de Siete Años”).
En octubre de 1861, el joven Arthur comenzó su escolarización, e ingresó en el
curso de, “neuvième,” (equivalente al tercer curso de primaria),
de la institución Rossat, una escuela frecuentada por la burguesía de
Charleville. Pronto demostró ser un alumno brillante, cosechando los primeros
premios.
Vitalie Rimbaud, una figura rígida, preocupada por las
apariencias, y muy atenta a la educación de sus hijos, hacía que el ambiente
familiar resultara asfixiante. Arthur la describió, en una carta dirigida a
Georges Izambard, el 2 de noviembre, de 1870, como, “tan inflexible como
setenta y cinco administraciones con gorra de plomo”. A finales de 1862, la
familia se traslada de nuevo a un barrio burgués, al número 13 del Cours
d'Orléans, (actual Cours Briand).
Carrera
de Poeta
Primeras Composiciones (1865 a 1869)
En 1865, tras las vacaciones de Pascua, Arthur Rimbaud
deja la institución Rossat, donde había cursado el inicio de su sexto año, e
ingresa en el colegio municipal de Charleville; allí confirma sus aptitudes
excepcionales, acumulando premios a la excelencia en literatura, así como en
traducción, y composición de latín. Escribe con soltura poemas, elegías, y
diálogos en latín. Sin embargo, hierve por dentro, tal como se refleja en, “Los
Poetas de siete años”:
Todo el día sudaba obediencia; muy
inteligente; mas ciertos tics
sombríos, algunos rasgos,
parecían delatar en él agrias
hipocresías.
En la sombra de los pasillos de
tapices mohosos,
al pasar sacaba la lengua, con los
puños
en el inglés, y tras los párpados
cerrados veía puntos.
Todos los días, antes de clase, Arthur y Frédéric
suben a una barca amarrada a la orilla, escena que puede verse en uno de sus
dibujos titulado, “Navigation”, donde uno de los personajes grita, “socorro”.
En julio de 1869, participa en las pruebas del Concurso
académico, donde gana fácilmente el primer premio de versos latinos, sobre el
tema, “Jugurta”. Se dice que el director del colegio, Jules Desdouets,
comentó sobre él: “En esa cabeza, no germina nada ordinario; será el genio
del Mal, o el del Bien”. Al obtener todos los premios a los quince años, se
libera del sentimiento de humillación, asociado a la ausencia paterna, y a la
severidad materna. Durante esos años, tiene como amigo, a Ernest Delahaye, con
quien intercambia numerosas cartas.
Encuentro con Georges Izambard (enero de 1870)
En enero de 1870, mientras cursaba estudios de retórica, Arthur
Rimbaud entabló amistad con Georges Izambard, su profesor de la materia,
quien iniciaba su carrera, a los 22 años. Éste le prestó numerosos libros, entre
ellos, “Los Miserables”, de Víctor Hugo, lo que escandalizó a su madre,
a quien él apodaba, “la Mother”, “la Boca de sombra,” (“La Bouche
d'ombre”) o, “la Daromphe”.
De esta época, datan sus primeros versos publicados: “Les
Étrennes des Orphelins” (Los Aguinaldos de los Huérfanos),
aparecidos en la, “Revue pour tous,” en enero, de 1870. Su orientación
poética, se inscribía entonces en la corriente del Parnaso, bajo la influencia
de la publicación colectiva, “Le Parnasse Contemporain”.
Carta a Théodore de Banville (mayo de 1870)
El 24 de mayo de 1870, Arthur Rimbaud, que
entonces tenía quince años y medio, escribió al líder del Parnaso, Théodore de
Banville. En dicha carta, expresaba su deseo de, “convertirse en parnasiano,
o nada,” y de ver publicada su obra. Para ello, adjuntó tres poemas: “Ofelia”,
“Sensación,” y, “Credo in Unam”. Banville le respondió, pero los
poemas en cuestión, no llegaron a publicarse en la revista.
Su poema, “A la Música,” refleja el malestar que
le producía vivir en Charleville. Rimbaud pensaba entonces, en
trasladarse a la capital, para experimentar el espíritu revolucionario del
pueblo parisino.
Primera Fuga a París (agosto-septiembre de 1870)
Tras haber arrasado con los premios más prestigiosos, al
finalizar su curso de retórica, y durante las vacaciones escolares de verano
siguientes, el 29 de agosto, de 1870, pocos días antes de la batalla de Sedán, Rimbaud
burla la vigilancia de su madre, (el poema “Mémoire” describe
posiblemente esta escena), y se escapa con la firme intención de dirigirse a
París.
Al ser inspeccionado, a su llegada a la estación del
Norte, solo puede presentar un billete de transporte irregular. La época,
convulsa, no invita a la clemencia. Mientras los ejércitos prusianos se
preparan para sitiar París, y la Tercera República está a punto de proclamarse,
él termina detenido en la prisión de Mazas.
Desde su celda, escribe a Georges Izambard, en Douai,
para pedirle que pague su deuda. El profesor accede a su petición, y le paga
también el viaje a Douai, ofreciéndole hospitalidad, antes de permitirle
regresar a su hogar.
Rimbaud llega a Douai, hacia el 8 de
septiembre. Temiendo el regreso a Charleville, permanece allí tres semanas.
Entretanto, el ejército prusiano, cerca la capital, a partir del 19 de
septiembre. Rimbaud, hasta entonces antimilitarista declarado, siente un
repentino ardor marcial tras la capitulación de Sedán, hasta el punto de
decidir seguir a su profesor, quien ha partido para alistarse voluntariamente
en la Guardia Nacional. Al no ser mayor de edad, se lo impiden, a pesar de sus
protestas.
Por otra parte, Rimbaud conoce al poeta, Paul
Demeny, viejo amigo de su anfitrión. Demeny es codirector de una editorial, “La
Librairie Artistique”, donde ha publicado una colección de poemas, (“Les
Glaneuses”) o, “Las Espigadoras.” Rimbaud aprovecha la
ocasión y, con la esperanza de ver publicada su obra, le entrega un fajo de
hojas, en las que ha copiado quince de sus poemas.
Izambard, que había avisado a Vitalie Rimbaud, de la
presencia de su hijo en Douai, recibe esta respuesta: “¡Échelo, que vuelva
enseguida!”. Para calmar los ánimos, decide acompañar a su alumno, de
regreso a Charleville. A su llegada, la acogida es dura: una lluvia de
bofetadas para el hijo, y una lluvia de reproches, a modo de agradecimiento,
para el profesor, quien, atónito, “huye bajo el aguacero”.
La “Colección
Recueil Demeny” (o “los Cuadernos de Douai”)
El 6 de octubre, de 1870, se produce una nueva fuga. Como
París se encuentra en estado de sitio, Arthur Rimbaud parte hacia
Charleroi; relata ésta llegada, en el soneto, “Au Cabaret-Vert, cinq heures
du soir”, o, “En El Cabaret, a las Cinco de la Tarde.” Con el sueño
de ser periodista, intenta sin éxito que lo contraten como redactor, en el, “Journal
de Charleroi”. Con la esperanza de reencontrarse con Georges Izambard,
viaja a Bruselas, y luego a Douai, donde su profesor llega pocos días después, por
orden de Vitalie Rimbaud, para hacerlo regresar escoltado por gendarmes, el 1
de noviembre, de 1870.
Entretanto, visita a Paul Demeny, para entregarle los
siete poemas compuestos durante este último periplo, de los cuales, ya había
enviado versiones anteriores a Théodore de Banville, y a Georges Izambard. El
10 de junio, de 1871, Rimbaud escribiría a Demeny: “... queme todos
los versos, que fui tan necio como para darle, durante mi estancia en Douai”.
Olvidados por Demeny, estos manuscritos serían redescubiertos diecisiete años
más tarde. Los biógrafos, los han catalogado bajo el nombre de, “Cahier de
Douai” (Cuaderno de Douai) o, “Recueil Demeny” (Colección
Demeny).
La reapertura del colegio de Charleville, al que
Rimbaud había asistido el año anterior, se retrasa, de octubre de 1870, a
abril de 1871. Durante éste tiempo, Rimbaud colabora modestamente, bajo
el seudónimo de Jean Baudry, en el periódico, “Le Progrès des Ardennes”,
fundado en noviembre de 1870, y publicado hasta abril de 1871. Logra publicar
en él, en la edición del 25 de noviembre, de 1870, un relato satírico titulado,
“Le Rêve de Bismarck” (El Sueño de Bismarck), descubierto en
2008. En dicho texto, Rimbaud desarrolla, siguiendo la estela de Víctor
Hugo, el simbolismo de París, como luz de la Revolución, una ciudad que
resultará especialmente difícil de combatir, para los prusianos. Rimbaud predice
que Bismarck, se quemará la nariz en ello.
Las cartas a Izambard y Demeny durante la Comuna (mayo de
1871)
“Porque el Yo es otro. Si el cobre
despierta convertido en clarín, no es culpa suya.”
— Fragmento de la carta a Paul Demeny, (conocida como la,
“carta del Vidente”), 15 de mayo de 1871.
En febrero de 1871, tras el asedio de París, Rimbaud
se escapa de nuevo a la capital, permaneciendo allí, del 25 de febrero, al 10
de marzo. La situación política del país es tensa, y Rimbaud busca
entrar en contacto con futuros comuneros, como Jules Vallès, y Eugène
Vermersch, así como con el círculo de poetas; también conoce al caricaturista,
André Gill.
Rimbaud regresa a Charleville, el 18 de
marzo, de 1871, antes del inicio de la Comuna. El colegio de Charleville,
anuncia su reapertura para el mes de abril. A pesar de ser un alumno brillante,
Arthur Rimbaud no vuelve al colegio. El 17 de abril, escribe a Paul
Demeny, contándole que se ocupa de clasificar la correspondencia del periódico,
“Le Progrès des Ardennes”. Varios testimonios sugieren que habría regresado
a París, en aquel momento, aunque esto resulta imposible de demostrar, con el
estado actual de las investigaciones.
Sea como fuere, la Comuna despertó el entusiasmo del
poeta. Su amigo, Ernest Delahaye, recuerda aquel 20 de marzo, de 1871, en que
ambos gritaron ante el, “rostro descompuesto,” de los tenderos de
Charleville: “¡El orden ha sido vencido!”. El poema, “Chant de Guerre
Parisien,” (Canto de Guerra Parisino), que el poeta incluyó al
comienzo de su carta a Paul Demeny, del 15 de mayo, de 1871, celebra, “la
primavera” en la que el pueblo tomó el poder; en cuanto a las, “Manos de
Jeanne-Marie”, las ve, “maravillosas [...] / Sobre el bronce de
las ametralladoras”. Más tarde, vivió con gran intensidad, la tragedia de
la represión. En, “L'Orgie Parisienne” (La Orgia Parisina) o, “Paris
se Repeuple” (Paris Vuelve a Poblarse) —poema enviado a Verlaine en
una carta de septiembre de 1871—, evoca el París posterior a la Comuna, cuyos, “pies
bailaron con tanta fuerza en la ira”, un París que recibió, “tantas
puñaladas”. El poema denuncia la cobardía de los vencedores a quienes Rimbaud
se dirige (“¡Oh, cobardes, ahí está [París]! ¡Vomitad en las
estaciones!”).
Durante la Comuna, la poesía de Rimbaud se
radicaliza. La escritura se vuelve sarcástica —“Los Pobres en la Iglesia”, es
un ejemplo de ello— y los modelos románticos y parnasianos, son rechazados uno
tras otro.
En su carta a Georges Izambard, del 13 de mayo, de 1871,
conocida como la primera, “Carta del Vidente”, Rimbaud afirma su
rechazo a la, “poesía subjetiva”. Dos días más tarde, en la segunda, Carta
del Vidente, dirigida a Paul Demeny, expone su propio programa: convertirse en,
“vidente,” mediante un, “largo, inmenso, y razonado desarreglo de
todos los sentidos”, “agot[ar] en sí mismo todos los venenos para
conservar solo sus quintaesencias”, hasta, “lleg[ar] a lo
desconocido”. La fórmula, se hace eco, del último verso, de, “El Viaje,”
de Charles Baudelaire: “¡Al fondo de lo Desconocido, para encontrar lo
nuevo!”.
Por otra parte, Rimbaud reconoce a Baudelaire como, “el
primer vidente, rey de los poetas, un verdadero Dios”, pero le reprocha una
forma, “mezquina”: “las invenciones de lo desconocido, reclaman
formas nuevas”.
Relación con Verlaine (de agosto de 1871 a julio de 1873)
El 15 de agosto, de 1871, Rimbaud envía a Théodore
de Banville, un poema paródico, “Ce qu'on dit au poète à propos de fleurs”
(Lo que se le dice al poeta a propósito de las flores), en el que
critica abiertamente la poética, que él considera anticuada, de su antiguo
maestro, a quien menciona explícitamente.
El 28 de agosto, escribe a Paul Demeny: busca un trabajo
en la capital que le permita continuar con su actividad poética. Un amigo de Rimbaud,
Charles Auguste Bretagne (1837-1881), le aconseja escribir a Paul Verlaine, a
quien había conocido anteriormente en el Paso de Calais.
Resulta difícil precisar el inicio de la relación
epistolar con Paul Verlaine. Verlaine afirma haber recibido muy pocas cartas de
Rimbaud, y solo menciona el envío de dos poemas (“Les Premières
Communions,” y “Les Effarés”). Finalmente, tras regresar a París de su exilio
posterior a la Comuna, invita a Rimbaud: “¡Venga, querida gran alma;
se le llama, se le espera!”. Rimbaud llega a la capital, a finales
de septiembre, de 1871. Es presentado a sus colegas de mayor edad, quienes lo
acogen muy bien, durante la cena de los “Vilains Bonshommes,” el 30 de
septiembre. Allí conoce a algunos de los grandes poetas de su tiempo. Se aloja
sucesivamente en casa de los suegros de Verlaine, en la calle Nicolet, no sin
conflictos con la esposa de este, Mathilde, y posteriormente en los domicilios
de Charles Cros, André Gill, Ernest Cabaner, e incluso, durante unos días, en
el de Théodore de Banville. El 20 de octubre, de 1871, Rimbaud acaba de
cumplir 17 años. En la cena de los, “Vilains Bonshommes,” lee sus obras
recientes: “Les Premières Communions” y, sobre todo, “Le Bateau Ivre”,
poema que desconcierta a la audiencia por sus audacias formales.
A principios de noviembre, Rimbaud participa en el,
“Cercle des Poètes Zutiques” (Círculo de Poetas “Zutistas”),
recién inaugurado en el Hôtel des Étrangers. Colabora, ya sea en solitario, o
junto a Verlaine, en el, “Album Zutique”, creando parodias de autores de
moda y, en particular, piezas de contenido escandaloso, como el, “Sonnet du Trou
du Cul” (Soneto del Agujero del Culo). Entre febrero y marzo, de
1872, Henri Fantin-Latour, retrata a Rimbaud, junto a Verlaine, en el
cuadro, “Un Coin de Table,” (Un Rincón de la Mesa).
Con el paso de los meses, las provocaciones de Rimbaud,
colman la paciencia del ambiente parisino. El incidente con Étienne Carjat,
durante la cena de los, “Vilains Bonshommes” o los, “Malvados
Muñecos,” del 2 de marzo, de 1872, provoca su caída definitiva en
desgracia: Rimbaud, en estado de embriaguez absoluta, hiere al célebre
fotógrafo con un bastón-estoque. Para salvar su matrimonio, y tranquilizar a
sus amigos, Verlaine se resigna a alejar a Rimbaud de París. Rimbaud
se mantiene apartado durante un tiempo, regresando a Charleville. Verlaine le
escribe en secreto, y Rimbaud vuelve a la capital, en mayo de 1872; el 7 de
julio, ambos parten de París, hacia Bélgica, tras haber abandonado Verlaine a
su esposa, y a su hijo. Mathilde rompe entonces con él, y solicita la
separación de cuerpos y bienes. Comienza así una tormentosa relación amorosa
entre Rimbaud y su compañero, mayor que él, que se extiende desde julio
de 1872, hasta junio de 1873; durante un tiempo residen en Londres. Rimbaud
regresa ocasionalmente a Francia, en diciembre de 1872, y en abril de 1873.
Esta tumultuosa relación, culmina en lo que la crónica
literaria denomina el, “drama de Bruselas”. En junio de 1873, ambos
amantes se encuentran en Londres, y ofrecen clases de francés para ganarse la
vida. El 3 de julio, Verlaine abandona bruscamente a Rimbaud, afirmando
que quiere volver con su esposa, y decidido a pegarse un tiro en la cabeza, si
ella no lo acepta. Regresa entonces a Bruselas, y se aloja en un hotel. Rimbaud
se reúne con él, el 8 de julio. Convencido de que Verlaine no tendrá el
valor de quitarse la vida, Rimbaud anuncia que regresará solo a París.
El 10 de julio, de 1873, Verlaine, en estado de embriaguez, dispara dos veces
contra Rimbaud con un revólver, hiriéndolo levemente en la muñeca. Rimbaud
recibe atención médica y, temiendo por su vida, solicita la protección de un
agente de policía de la ciudad. Verlaine es encarcelado en la prisión de
Bruselas, y posteriormente, trasladado a Mons. Aunque Rimbaud retira la
denuncia, la investigación revela la homosexualidad, “activa y pasiva,” del
acusado, circunstancia considerada agravante, y, en agosto de 1873, Verlaine es
condenado a dos años de prisión, por lesiones con arma de fuego.
Una temporada en el Infierno y Las Iluminaciones
(1873-1874)
A finales de julio de 1873, Rimbaud se traslada a
la granja familiar de Roche, donde se aísla para escribir, *Una Temporada en el
Infierno”, relatando en prosa poética, aquel periodo caótico y doloroso. La
obra concluye con un primer, “Adiós,” que contiene frases célebres como,
“Hay que ser absolutamente moderno,” o, “poseer la verdad en un alma,
y un cuerpo”. Los ejemplares de, “Una Temporada en el Infierno,” se
imprimen por cuenta del autor, en Bruselas, en octubre de 1873. Serían
reeditados, sin autorización de su autor, en septiembre de 1880, en la revista,
“La Vogue”.
A finales de marzo, de 1874, Rimbaud regresa
temporalmente a Londres, junto al poeta, Germain Nouveau, quien colabora en la
preparación definitiva de los manuscritos de, “Iluminaciones”, una obra
de génesis confusa, y forma radicalmente innovadora.
Una carta de Rimbaud a Jules Andrieu, antiguo
diputado de la Comuna de París, exiliado en Londres, fechada el 16 de abril de
1874, y descubierta en 2018, demuestra que durante esas semanas, Rimbaud
estaba inmerso en un proyecto literario-poético, titulado, “La Historia Espléndida”,
para el cual, solicitó la ayuda de Andrieu. Es probable que los poemas en prosa
ya escritos estuvieran destinados a formar parte de dicho proyecto. Al parecer,
Andrieu no respondió.
Tras cumplir veinte años, en octubre de 1874, Rimbaud
alcanza la edad del servicio militar, pero no logra presentarse a tiempo ante
el consejo de reclutamiento para el sorteo de quintas, vigente en aquella
época. El alcalde de Charleville, realiza el trámite en su nombre, pero con
mala fortuna. A su regreso a Charleville, el 29 de diciembre, Rimbaud se
acoge a un artículo de la ley de reclutamiento, del 27 de julio de 1872, para
obtener la exención, gracias a que su hermano Frédéric, ya se había alistado
por un periodo de cinco años. Por tanto, está exento del servicio militar, pero
no del periodo de instrucción, del que sin embargo se sustraerá.
“El Hombre de Suelas de Viento”
Abandóno de la Poesía (1875)
Tras haber estudiado alemán, desde principios de 1875, Rimbaud
partió hacia Alemania, el 13 de febrero, con destino a Stuttgart, para
perfeccionar su dominio del idioma. Verlaine, liberado el 16 de enero, tras
dieciocho meses de reclusión, y transformado por arrebatos místicos, fue a
visitarlo, “con un rosario en la mano... Tres horas después, habían renegado
de su dios, y hecho sangrar las noventa y ocho llagas de N. S. [Verlaine] se
quedó dos días y medio [...] [y] regresó a París...”. Rimbaud entregó
a Verlaine los manuscritos de, “Iluminaciones” para que se los hiciera
llegar a Germain Nouveau, con vistas a una posible publicación.
A finales de marzo, de 1875, Rimbaud abandonó
Stuttgart, con el deseo de aprender italiano. Para ello, atravesó Suiza en tren
y, por falta de dinero, cruzó el paso de San Gotardo a pie. En Milán, una viuda
caritativa le ofreció hospitalidad en el momento oportuno. Permaneció en casa
de ella cerca de un mes, y luego, reanudó el viaje. Víctima de una insolación,
camino de Siena, fue atendido en un hospital de Livorno, y posteriormente,
repatriado el 15 de junio, a bordo del vapor, “Général Paoli”. Tras
desembarcar en Marsella, volvió a ser hospitalizado durante un tiempo. Después
de estas aventuras, “asombrosas”, en palabras de Ernest Delahaye,
comunicó a éste último, su intención de alistarse en las filas carlistas, para
aprender español, aunque nunca llegó a hacerlo. Temiendo los reproches de su
madre, se demoró en Marsella, sobreviviendo gracias a apaños y recursos
precarios.
A mediados de agosto de 1875, Rimbaud regresa a
Charleville, donde entretanto su familia, se ha mudado al número 31, de la
calle Saint-Barthélemy. Al igual que su amigo Delahaye, Rimbaud contempla
la posibilidad de examinarse de bachillerato en ciencias, con el objetivo de
ingresar en la Escuela Politécnica; sin embargo, no puede llevarlo a cabo, ya
que, al contar con 21 años en aquel otoño de 1875, ha superado el límite de
edad de 20 años, para acceder a ella. Nuevo capricho: toma clases de solfeo y
piano, y consigue el consentimiento de su madre, para instalar el instrumento
en casa. Por aquel entonces, Verlaine, que recibe noticias de Rimbaud a
través de una correspondencia constante con Delahaye, solicita antiguos versos
de Arthur. Delahaye le responde: “¿Versos suyos? Hace ya mucho tiempo
que su vena poética está agotada. Creo incluso que ya ni recuerda haberlos
escrito”.
El 18 de diciembre, de 1875, su hermana Vitalie muere a
los diecisiete años y medio, a causa de una sinovitis tuberculosa. El día del
funeral, los asistentes observan con asombro la cabeza rapada del hijo menor.
Hacia las Indias Orientales Neerlandesas (1876)
Tras madurar varios proyectos, para conocer otros países
a bajo coste, Rimbaud emprendió de nuevo el viaje en febrero, de 1876;
pasó por Estrasburgo, con la intención de llegar a Austria y, desde allí,
dirigirse a Turquía. A su llegada a Viena, el sábado 26 de febrero, sufrió el
robo de sus ahorros (500 francos); así lo relató el periódico vienés, “Fremden-Blatt”,
que lo describía como profesor de idiomas, justificando así que portara un arma
de fuego para protegerse mejor. El viaje planeado se vio truncado: se quedó sin
dinero, y comunicó su situación a Delahaye, quien a su vez, informó a Verlaine;
tras ser detenido por vagabundeo, Rimbaud fue finalmente expulsado del
país, y se vio obligado a regresar a Charleville.
Hacia el mes de mayo, volvió a partir, esta vez en
dirección a Bruselas. Se presentó en la oficina de reclutamiento del ejército
colonial neerlandés, en el cuartel de Harderwijk, donde firmó un contrato de
seis años, para servir en las Indias Orientales Neerlandesas, a cambio de una
prima inicial de 300 florines.
Provisto de un billete de tren, llegó el 18 de mayo de
1876, tras pasar un control en la guarnición de Róterdam, al cuartel de
Harderwijk, donde firmó un contrato de alistamiento por seis años. Rimbaud
y los demás mercenarios, ya instruidos y equipados, tenían la misión de sofocar
una rebelión en la isla de Sumatra. El 10 de junio, tras recibir su prima, 300
florines a la salida del barco, y otros 300 a la llegada a su destino, fueron
trasladados a Den Helder, para embarcar en el, “Prins van Oranje,” con
rumbo a Java, en Indonesia. Tras una primera escala en Southampton, y rodear
Gibraltar, el viaje registró algunas deserciones durante las escalas, o al
navegar cerca de la costa: Nápoles, Puerto Said, el paso por el canal de Suez,
Suez, Adén y Padang. El 23 de julio, el barco de vapor, atracó en Batavia, la
actual Yakarta. Una semana más tarde, los reclutas reanudaron la travesía hasta
Semarang, en Java Central, para ser trasladados en tren, a la estación de
Tuntang y, desde allí, continuar a pie, hasta el cuartel de Salatiga.
Una vez en posesión de la segunda parte de su prima, y
poco afín a la disciplina militar, Rimbaud desertó. Pasó unas semanas
oculto, antes de regresar a Semarang, donde se alistó en el, “Wandering
Chief”, un velero escocés, que zarpó el 30 de agosto, con destino a
Queenstown, Irlanda. Tras un mes de navegación, el barco se vio azotado por una
tormenta al cruzar el cabo de Buena Esperanza. Con el aparejo deteriorado,
prosigue no obstante su travesía hacia Santa Elena, la isla de Ascensión, las
Azores... Tras llegar a Queenstown, el 6 de diciembre, “Rimbald el marinero”
como lo apodaría Germain Nouveau, al conocerlo más tarde en París, continúa con
las siguientes etapas: Cork, Liverpool, Le Havre, París, y “Charlestown,”
tal como llamaba a Charleville.
1877: Viajes por Europa
Con la llegada del buen tiempo, Arthur Rimbaud
abandonó de nuevo Charleville, en 1877. A su entorno, y a sus amigos, les
costaba seguir sus pasos durante aquel año. Las únicas fuentes de información,
a menudo contradictorias, provienen de su amigo, Ernest Delahaye, y de su
hermana, Isabelle.
La única certeza es su presencia, el 14 de mayo, en
Bremen, donde redactó una carta en inglés, dirigida al cónsul de los Estados
Unidos, firmada como, “John Arthur Rimbaud,” en la que preguntaba, “bajo
qué condiciones podría formalizar un alistamiento inmediato en la Marina
estadounidense”, haciendo valer sus conocimientos de inglés, alemán,
italiano, y español. Al parecer, no recibió una respuesta favorable, ya que,
según Delahaye, se habría dirigido a Colonia, y luego a Hamburgo, para
emprender diversos proyectos, que no llegaron a buen puerto.
En junio, el nombre de Rimbaud, apareció en el
registro de extranjeros de Estocolmo, Suecia. El 16 de junio, Delahaye escribió
a Verlaine: “Ninguna noticia del viajero chiflado. Sin duda, habrá volado
muy lejos, muy lejos...”. El 9 de agosto, el mismo corresponsal informó a
su amigo, Ernest Millot, de que, “se le había visto últimamente en Estocolmo,
y después en Copenhague, y que no había noticias desde entonces”. Diecinueve
años más tarde, Delahaye relataría en una carta, a Paterne Berrichon, fechada
el 21 de agosto, de 1896, que, en Hamburgo, Arthur se había unido, “a
la compañía del circo, Loisset, como intérprete; pasó así por Copenhague y
luego por Estocolmo, desde donde fue repatriado por el cónsul francés”. Por
su parte, Isabelle Rimbaud desmentiría el episodio del circo, pero mencionaría
un empleo en un aserradero de Suecia, en una carta del 30 de diciembre, de 1896,
dirigida a Paterne Berrichon, con quien se casaría más tarde. Isabelle revelará
también que su hermano, “visitó las costas de Dinamarca, Suecia, y Noruega,
y luego regresó por mar hasta Burdeos, sin pasar en absoluto, por Hamburgo”.
Tras una estancia en Charleville, Rimbaud se
dirige en septiembre a Marsella, donde embarca rumbo a Alejandría, Egipto.
Aquejado de dolores gástricos, poco después de iniciarse la travesía,
desembarca en Civitavecchia, Italia. Regresa a Marsella y, posteriormente, se
dirige a las Ardenas, para pasar allí el invierno. Por aquel entonces, su
madre, Vitalie Rimbaud, residía en Saint-Laurent, en una propiedad heredada de
su familia, los Cuif.
1878-1879: Partida hacia Egipto y Chipre
Si se dejan de lado los testimonios hipotéticos, un viaje
a Hamburgo y una travesía por Suiza, según Berrichon, o haber sido, “visto en
el Barrio Latino, hacia la Pascua,” por un amigo de Ernest Delahaye, los nueve
primeros meses de 1878, no ofrecen más información fiable que los del año
anterior. En abril, como los arrendatarios de Roche no deseaban renovar el
contrato, Vitalie Rimbaud decidió ocuparse ella misma de la gestión de la
granja. A finales de julio, Ernest Delahaye escribió: “El hombre de las
suelas de viento, está definitivamente acabado. Nada de nada”. Durante el
verano de 1878, Arthur regresó a Roche, y participó en las labores de
cosecha, junto a su hermano Frédéric, quien acababa de volver, tras cinco años
en el ejército.
El 20 de octubre, de 1878, día en que cumplía
veinticuatro años, Rimbaud emprendió de nuevo el camino; cruzó los
Vosgos, concretamente el paso de Bussang, atravesándolo, “con una media de
cincuenta centímetros de nieve y en medio de una fuerte tormenta”. Cruzó el
San Gotardo, en medio de esa, “molestia blanca, que uno cree que es el
centro del sendero,” y recorrió Italia, hasta llegar a Génova. El domingo
17 de noviembre, relató las peripecias de su viaje, en una larga carta dirigida
a su familia. Ese mismo día, su padre falleció en Dijon.
El 19 de noviembre, Rimbaud se embarcó en Génova,
con destino a Alejandría. Tras llegar hacia el 30 de noviembre, comenzó a
buscar trabajo. Un ingeniero francés, le ofreció empleo, en una obra situada en
la isla inglesa de Chipre. Para cerrar el trato, solicitó a su madre un
certificado de trabajo indispensable, carta escrita desde Alejandría, en
diciembre de 1878. El 16 de diciembre, Rimbaud trabaja como jefe de obra,
para la empresa, Ernest Jean & Thial fils, a 30 kilómetros al éste
del puerto de Lárnaca, en Chipre. Encargado de dirigir la explotación de una
cantera de piedra, lleva la contabilidad, y se ocupa de pagar a los obreros.
En 1879, aquejado de fiebres, posiblemente debidas al
paludismo, abandona Chipre, provisto de un certificado de trabajo, fechado el
28 de mayo. Durante su convalecencia, en Roche, se recupera lo suficiente, como
para ayudar en las labores de la cosecha estival.
Tras una última visita de su amigo Delahaye, en
septiembre, Arthur no espera a la llegada del frío, y parte con la
intención de regresar a Alejandría. Sin embargo, al sufrir un nuevo episodio de
fiebre intensa, en Marsella, decide pasar el invierno con su familia; un
invierno que resulta ser especialmente riguroso.
Entre el Cuerno de África y Arabia
“El aire marino me quemará los
pulmones, los climas perdidos me broncearán.”
— Una temporada en el infierno
Chipre y Adén (1880)
Una vez
recuperada la salud, en marzo de 1880, Rimbaud regresa a Alejandría. Al
no encontrar empleo, desembarca en Chipre. Sus antiguos empleadores, han
quebrado; él logra conseguir trabajo como capataz, en una obra de construcción.
Se trata de la futura residencia de verano, del gobernador inglés, que se está
edificando en la cima de los montes Troodos. A finales de junio, Arthur
Rimbaud abandona la isla, “tras disputas [...] con el pagador
general y [su] ingeniero”. Una vez en el puerto de Alejandría, ya no
contempla regresar a Francia. Tras navegar por el canal de Suez, hasta el mar
Rojo, busca trabajo en diversos puertos: Yeda, Suakin, Massaua... En Hodeida, Yemen,
donde vuelve a caer enfermo, conoce a Trébuchet, representante de una agencia
marsellesa importadora de café. Al comprobar que domina el árabe, este le
aconseja dirigirse a Adén, y lo recomienda a P. Dubar, agente de la casa
Mazeran, Viannay, Bardey et Cie. La exportación de café, vivía entonces una
época de gran prosperidad comercial; gracias a ello, el puerto de tránsito de
Moca, había conocido su momento de gloria, antes de ser desplazado por Hodeida.
Tras desembarcar en, Steamer Point, el puerto franco británico de Adén, Arthur
Rimbaud entra en contacto con Dubar, adjunto de Alfred Bardey, quien había
partido a explorar el continente africano, para establecer una sucursal.
Después de unos días de prueba, es contratado el 15 de agosto, de 1880, como
supervisor de la clasificación del café. “Adén es una roca espantosa, sin
una brizna de hierba, ni una gota de agua potable: se bebe agua destilada. El
calor allí es excesivo.” Sintiendo que lo explotan, Rimbaud planea
marcharse a Zanzíbar, o a las costas de Abisinia, una vez que haya ganado
suficiente dinero. A su regreso, en octubre, Alfred Bardey le propone colaborar
con Pinchard, el agente de la sucursal que acaba de establecer en Harar, una
región de Etiopía, colonizada por los egipcios. El 10 de noviembre, se firma un
contrato de tres años (1880-1883). Acompañado por el griego, Constantin Rhigas,
empleado de Bardey, realiza la travesía del golfo de Adén, en los días
siguientes.
Primera Estancia en
Harar (1880-1881)
En tierras africanas, Rimbaud y su compañero,
organizan una caravana para transportar mercancías hacia Harar. Deben recorrer
trescientos cincuenta kilómetros: atravesar el territorio de los issas, conocidos
por su carácter belicoso, y luego entrar en el de los gallas, donde ya no
habría que temer ataques. Cruzan las puertas de la ciudad fortificada de Harar,
en diciembre, “tras veinte días a caballo por el desierto somalí”; en la
agencia Bardey, son recibidos por el agente Pinchard, y otro empleado griego,
Constantin Sotiro. Se le asigna la llevanza de la contabilidad, y el pago a los
intermediarios comerciales. El 15 de febrero, de 1881, explica a los suyos en
qué consiste el negocio: “[pieles] [...], café, marfil, oro, perfumes,
incienso, almizcle, etc.”; les comunica sus decepciones: “no he encontrado
lo que suponía [...] Espero encontrar algo mejor un poco más allá”; y se
queja también de una enfermedad que habría, “contraído”.
En marzo de 1881, Pinchard, aquejado de paludismo, se
marcha. Rimbaud se hace cargo provisionalmente de la sucursal, hasta la
llegada de Alfred Bardey. Bardey llega con la idea de abrir una tienda de
productos manufacturados. De este modo, los indígenas que acuden a vender su
cosecha de café, gastan su dinero comprando todo tipo de utensilios. Entre el
reducido grupo de occidentales presentes, él desempeñó un papel, en la adopción,
en Etiopía, de cierto tipo de vajilla, recipientes de importación de metal y
vidrio coloreado, que sustituían a los tradicionales de marfil y terracota,
utilizada para beber hidromiel local, o aguardiente, más adelante, primero
entre la élite (en la mesa de Menelik II, Joseph Vitalien, etc.); ...unas
costumbres que prefiguran la apertura de los primeros establecimientos de
bebidas, (“bistrós”), destinados a la población…
Como Arthur Rimbaud albergaba constantes deseos de
huida (Zanzíbar, Panamá), su jefe lo enviaba a realizar expediciones
comerciales, a partir del mes de mayo. Estas campañas de trueque, que
consistían en intercambiar telas de algodón y baratijas por pieles u otros
productos, resultaban arriesgadas, y poco rentables. Rimbaud regresaba
agotado cada vez, y volvía a sufrir fiebres durante todo el verano.
El 22 de septiembre, de 1881, decepcionado por no haber
sido ascendido a director de la sucursal, comunica a su familia que ha, “presentado
[su] dimisión hace unos veinte días”. Sin embargo, su contrato aún lo
vinculaba a la empresa por dos años... A raíz de las cartas que recibe de Roche,
sobre su situación militar pendiente, y para evitar posibles dificultades, a la
hora de viajar a otros países, expone su caso ante el cónsul de Francia, en
Adén.
Por su parte, Alfred Bardey parte hacia la sede de la
empresa, en Lyon, a principios de octubre. Dado que el hermano de éste último,
debe acudir para relevarlo, Rimbaud se encarga nuevamente de la sucursal,
mientras aguarda su llegada. Una vez que Pierre Bardey llega, Rimbaud
abandona Harar, en diciembre de 1881.
Segunda estancia en Adén (1882-1883)
Tras el regreso de Arthur Rimbaud, a la factoría
de café, de Adén, le tocó el turno a Alfred Bardey, de volver en febrero de
1882, después de la partida de P. Dubar, hacia Francia (Lyon). Rimbaud pasó
así a colaborar estrechamente con su jefe, durante todo el año. En septiembre,
encargó todo el material necesario para realizar fotografías, pues planeaba
partir hacia Choa, en Abisinia, con el fin de elaborar una obra sobre aquella
región desconocida, que incluiría mapas, grabados y fotografías, y presentarla
a la Sociedad de Geografía de París, de la cual Alfred Bardey era miembro. Éste
proyecto de expedición fotográfica, no llegó a materializarse, ya que el 3 de
noviembre de 1882, anunció a su familia que regresaría a Harar, en enero de
1883.
El comienzo de 1883, estuvo marcado por un altercado
entre Rimbaud, y un almacenero local, que le había faltado al respeto. Éste
último presentó una denuncia por agresiones y lesiones. Rimbaud evitó
ser condenado, gracias a la intervención del vicecónsul, a quien escribió de
inmediato, el 28 de enero de 1883, para exponer los hechos, y solicitar su
protección. Además, su jefe se hizo garante de su comportamiento futuro. Su
contrato, que expiraba en noviembre de 1883, fue renovado hasta finales de
diciembre, de 1885, y su próxima partida hacia Zeilah, en Somalia, se fijó para
el 22 de marzo, de 1883.
Segunda estancia en Harar (1883 a 1885)
Tras llegar a Harar, en abril de 1883, Rimbaud
sustituye a Pierre Bardey, quien había sido destinado a suceder a su hermano en
Adén.
En una carta dirigida a su familia, el 6 de mayo de 1883,
reflexiona sobre su vida actual, y su futuro. Considera la posibilidad de
casarse y tener un hijo. Adjunta también sus primeras obras fotográficas: tres
retratos de cuerpo entero de sí mismo (respectivamente: 1. con los brazos
cruzados, 2. en una terraza y 3. frente a unos cafetos). Con la colaboración de
Constantin Sotiro, (Sotiros Konstantinescu Chryseus, alias Adji-Abdallah), Rimbaud
toma la iniciativa de enviarlo a explorar el Ogadén; a su regreso, en
agosto, transcribe sus notas para redactar un texto descriptivo, que Bardey
remite a la Sociedad de Geografía de París. Titulado, “Informe sobre el
Ogadén, por el Sr. Arthur Rimbaud, agente de los Sres. Mazeran, Viannay, y
Bardey, en Harar, (África Oriental)”, éste documento, en el que se ocultan,
en cierta medida, los méritos de Sotiro, es publicado por la Sociedad de
Geografía, en febrero, de 1884, y bien valorado por los geógrafos franceses y
extranjeros. En cuanto a Sotiro, Rimbaud realiza un retrato fotográfico
suyo, vestido de cazador, y rodeado de plataneros. En total, se conservan
actualmente ocho fotografías de éste periodo, tomadas realmente por Rimbaud:
siete se encuentran en la biblioteca de Charleville-Mézières, y otra en la Biblioteca
Nacional de Francia, desde 1969.
Mientras tanto, en París, Verlaine publica un estudio,
acompañado de poemas, sobre el poeta Rimbaud, en la revista, “Lutèce”,
entre el 5 de octubre, y el 17 de noviembre, de 1883. Dicho estudio,
aparecería al año siguiente en la obra, “Los Poetas Malditos” (“Les Poètes
Maudits”).
En Harar, se organizan varias caravanas de mercancías,
hasta que las repercusiones de la guerra de los mahdistas contra los ocupantes
egipcios y los británicos, obligan a la empresa a abandonar el puesto comercial
de Harar. La evacuación de la ciudad, es organizada por el gobernador de Adén,
el mayor, Frederick Mercer Hunter, quien había llegado en marzo, al frente de
una columna de unos quince soldados. El oficial británico, insatisfecho con el
alojamiento ofrecido por el bajá de Egipto, provoca un escándalo, al preferir
alojarse en la casa de Rimbaud. El regreso a Adén, se realiza en
compañía de Djami Wadaï, su joven sirviente abisinio, y de Constantin Sotiro.
Tras la quiebra de la sociedad, Mazeran, Viannay,
Bardey et Cie, Rimbaud es despedido, y se queda sin trabajo. Sin
embargo, “según los términos de [su] contrato, [ha] recibido
una indemnización equivalente a tres meses de sueldo, hasta finales de julio,”
y confía en el éxito de Bardey, quien ha partido hacia Francia, “para buscar
nuevos fondos, con los que continuar el negocio”. Durante este periodo de
inactividad, convive con una abisinia cristiana, llamada Mariam. Es la única
relación conocida entre Rimbaud, y una mujer.
El 1 de julio de 1884, es contratado hasta el 31 de
diciembre, de 1884, por la nueva sociedad creada por los hermanos Bardey, “en
las mismas condiciones”. Pasan los meses, y los negocios no prosperan,
arruinados por la política llevada a cabo por los británicos. Arthur Rimbaud
está a punto de cumplir veintinueve años, y siente que envejece, “muy
rápido, en estos oficios estúpidos”. Por ello, busca una oportunidad para
cambiar de empleo.
A falta de algo mejor, el 10 de enero, de 1885, renueva
su contrato por un año, con la casa Bardey. A pesar de la continuación de la
ofensiva anglo-egipcia, en Sudán, Rimbaud sigue ocupándose de las
compras, y los envíos de café moca. Sin disfrutar de ni un solo día de
descanso, soporta de nuevo el calor sofocante del lugar, y sufre fiebre
gástrica.
“Tráfico” de Armas en Shoa (1885-1887)
En septiembre de 1885, el francés Pierre Labatut, un
traficante establecido en Choa, reino abisinio de Menelik, “negus” de
Shewa (Choa), hasta 1889, y futuro Rey de Reyes (“Negusä nägäst” o “Negusse
Negest”) de Etiopía, le propone un negocio a Arthur Rimbaud. Al ver
en ello la oportunidad de realizar una buena operación, y cambiar el rumbo de
su vida, desempeñando además un papel geopolítico, Rimbaud no duda en
asociarse con Labatut, para comprar armas, bastante obsoletas, y municiones en
Europa. De este modo, esperan obtener beneficios sustanciales, satisfaciendo un
pedido del, “negus” de Shewa, a quien habrán contribuido así a
consolidar como unificador de la región, y como opositor al hostigamiento del
ejército italiano. La integridad del país se consolidaría, en la decisiva
batalla de Adua, una década más tarde. Tras cerrar este acuerdo, que sería
pagado posteriormente por el padre del futuro Haile Selassie, Arthur rompe
bruscamente el contrato que le unía a la casa Bardey. En cuanto a Mariam, es
enviada de vuelta a su país, con unos cuantos táleros en el bolsillo.
A finales de noviembre, de 1885, Rimbaud desembarcó
en el pequeño puerto de Tadjourah, en tierras dankali, para organizar una
caravana, mientras esperaba que Labatut recibiera las armas en Adén. Cuando éste
último llegó, a finales de enero, de 1886, con el cargamento, dos mil cuarenta
fusiles y sesenta mil cartuchos, la organización de la caravana, se vio
obstaculizada. Primero se toparon con las exigencias económicas del sultán, que
sacaba provecho de todos los convoyes que partían, y más tarde, se vieron
impedidos de iniciar su expedición, a mediados de abril, debido a la
prohibición de importar armas, recién acordada entre británicos y franceses.
Los dos socios escribieron entonces al ministro de Asuntos Exteriores, el 15 de
abril, para intentar salir de aquel callejón sin salida. Lograron su propósito,
pero todo volvió a ponerse en duda, cuando Labatut, aquejado de cáncer, se vio
obligado a regresar a Francia, moriría en octubre siguiente. El explorador, Ugo
Ferrandi, conoció a Arthur Rimbaud, en aquel momento, y lo describió
así: “Alto, descarnado, con el cabello entrecano en las sienes, vestido a la
europea [...] con pantalones bastante anchos, un jersey y una chaqueta
holgada de color caqui; no llevaba en la cabeza, más que un pequeño casquete
también gris, y desafiaba el sol abrasador como un nativo”.
Con el aval oficial del cónsul de Francia, y provisto de
un poder de Pierre Labatut, Rimbaud recurre a Paul Soleillet, célebre
comerciante y explorador, quien también aguarda autorización para poner en
marcha su caravana. Al unir sus convoyes, se garantizan una mayor seguridad
para atravesar el territorio de los temibles guerreros danakil. Por desgracia,
Soleillet fallece el 9 de septiembre, a causa de una embolia.
En Francia, “Iluminaciones,” y “Una Temporada
en el Infierno,” se publicaron en los números de mayo-junio, y septiembre,
de 1886, de la revista simbolista, “La Vogue”, sin que el autor tuviera
conocimiento de ello.
Al quedarse solo, Rimbaud partió en octubre de
1886, al frente de su caravana, compuesta por unos cincuenta camellos, y una
treintena de hombres armados. El camino hacia Shoa, era muy largo: dos meses de
marcha, hasta Ankober. Tras atravesar las tierras áridas, de las tribus danakil,
bajo un calor implacable, el convoy cruzó la frontera de Shoa, sin haber sido
atacado por saqueadores. Y fue en un entorno de vegetación exuberante, donde la
caravana llegó a Ankober, el 6 de febrero, de 1887. Allí, Rimbaud se
encontró con el explorador, Jules Borelli.
Borelli lo describió así:
“El Sr. Rimbaud, comerciante
francés, llega de Tadjoura con su caravana. No se libró de los contratiempos
durante el trayecto. Siempre la misma historia: mala conducta, codicia y
traición por parte de los hombres; hostigamiento y emboscadas de los adal;
falta de agua; explotación por parte de los camelleros...
Nuestro compatriota ha vivido en
Harar. Sabe árabe y habla amhárico, y oromo. Es incansable. Su aptitud para los
idiomas, su gran fuerza de voluntad, y una paciencia a toda prueba, lo sitúan
entre los viajeros consumados.”
Menelik está ausente, pues ha partido a combatir al emir
Abdullahi, para apoderarse de Harar. Nada más llega Rimbaud, los
camelleros, un acreedor de Labatut, y la viuda abisinia de éste último, acuden
a reclamarle con insistencia, lo que supuestamente se les debe. Irritado por su
voracidad, se niega a ceder a sus exigencias. Ellos presentan sus quejas ante
el intendente del rey, quien les da la razón, y condena a Rimbaud, a
abonar las cantidades reclamadas. En lugar de a Ankober, Menelik regresa
victorioso a Entoto. Rimbaud se dirige allí con Borelli. Una vez en el
lugar, mientras aguarda la llegada del rey, Rimbaud entra en contacto
con su consejero, un ingeniero suizo, llamado, Alfred Ilg, con quien mantiene
buenas relaciones. Al frente de su columna armada, Menelik llega triunfalmente,
el 5 de marzo de 1887. Ya no necesita realmente armas ni municiones, pues trae
consigo grandes cantidades de ellas. No obstante, acepta negociar la partida a
un precio muy inferior al previsto. Además, no duda en aprovechar la
desaparición de Labatut, a quien había hecho el encargo, para descontar del
precio el importe de ciertas deudas supuestas. Siguiendo este ejemplo, “toda
una horda de acreedores” (reales u oportunistas) de Labatut, acosan a Rimbaud,
para cobrar también lo que se les debe. Al no disponer Menelik de dinero para
pagarle, Rimbaud se ve obligado a aceptar un vale de pago, que deberá
liquidar en Harar, el, “ras,” Makonnen, primo del rey.
Para que pueda cobrar su dinero por la vía más directa,
Menelik le autoriza a tomar la ruta que él mismo ha abierto, a través del país
de los itus. Al tratarse de una ruta inexplorada, Borelli pide permiso al rey,
para recorrerla. Así pues, Rimbaud parte de Entoto, el 1 de mayo, de
1887, en compañía de Borelli. El itinerario atraviesa regiones inexploradas; de
hecho, fueron los primeros europeos en explorar el Ogadén, en Etiopía. Sus
observaciones y descripciones, se registran minuciosamente en cada etapa del
trayecto. Jules Borelli, las transcribe en su diario de viaje. Por su parte, Rimbaud
entrega sus notas a Alfred Bardey, quien a su vez, las comunicará a la Sociedad
de Geografía. Al cabo de tres semanas, la caravana llega a Harar. Borelli
regresa a Entot quince días más tarde. Rimbaud, entretanto, debe esperar
para cobrar; sin embargo, el “ras” Makonnen, carece de fondos, y
sustituye su vale de pago, por dos letras pagaderas, en Massaua. Tras reanudar
la marcha hacia Zeila, Rimbaud regresa a Adén, el 25 de julio, de 1887.
El 30 de julio, presenta un informe detallado, sobre la liquidación de su
caravana, al vicecónsul de Francia, Émile de Gaspary. El resultado de, “este
asunto lamentable,” es una pérdida del 60 % de su capital, “sin contar
veintiún meses de fatigas atroces”.
Con la intención de descansar un poco, en Egipto, Rimbaud
se embarca con su criado, a principios de agosto, de 1887, para cobrar sus
letras de cambio, en Massaua. Al ser detenido a su llegada, el 5 de agosto, de
1887, por falta de pasaporte, la intervención de Gaspary, resulta necesaria,
para permitirle continuar su viaje. Obtiene entonces un pasaporte, el dinero de
sus letras, y una carta de recomendación del cónsul de Francia, en Massaua,
dirigida a un abogado de El Cairo. Desembarca en Suez, para dirigirse en tren a
la capital, donde llega el 20 de agosto, de 1887. En una carta a su familia,
fechada el 23 de agosto, se queja de dolores reumáticos, en el hombro derecho,
la zona lumbar, el muslo, y la rodilla izquierda.
Rimbaud entra en contacto con Borelli Bey,
(Octave Borelli), hermano mayor de Jules Borelli, y director del periódico, “Le
Bosphore Égyptien”. Le envía las notas de su expedición a Shoa, que se
publican en dicho periódico, los días, 25 y 27, de agosto, de 1887.
Tras depositar su capital, en una sucursal del, Crédit
Lyonnais, Rimbaud no sabe adónde ir, para volver a trabajar;
contempla la posibilidad de ir a Zanzíbar, o a Madagascar. Solicita una misión
en África, a la Sociedad de Geografía de París, pero sin éxito. Regresa a Adén,
a principios de octubre, de 1887. En ésta ciudad, le siguen persiguiendo los
contratiempos relacionados con su envío de armas. Todavía debe justificar el
pago de una deuda contraída, por Pierre Labatut, con un tal A. Deschamps, el
asunto no se resolverá, hasta el 19 de febrero, de 1891, tras un interminable
intercambio de correspondencia. Sigue sufriendo dolores en la rodilla izquierda.
Última Estancia en Harar (1888 a 1890)
En diciembre de 1887, a pesar de diversas gestiones
realizadas, Rimbaud sigue sin trabajo. Vuelve a ver a Alfred Ilg, quien
está de paso por Adén, antes de dirigirse a Zúrich, tras lo cual, mantendrán
una correspondencia frecuente. Por otra parte, el lote de armas de Paul
Soleillet, que había quedado en Tadjourah, tras su muerte, ha sido adquirido
por Armand Savouré. Pese al embargo que pesa sobre este comercio, Savouré tiene
la intención de entregarlas al rey Menelik. Para organizar su caravana, propone
a Rimbaud que intente conseguir camellos, a través del “ras” de
Harar. Con este fin, Arthur regresa a tierras africanas, a mediados de
febrero, de 1888, viajando desde la costa hasta Harar; sin embargo, al no
lograr convencer al “ras” Makonnen, regresa con las manos vacías, un mes
después, el 14 de marzo, de 1888.
En los círculos literarios parisinos, el silencio, y la
desaparición inexplicada del poeta, Jean-Arthur Rimbaud, envuelven su
nombre en un halo de misterio, y los interrogantes que esto suscita, dan pie a
todo tipo de leyendas: en 1887, se le dio por muerto, hecho que inspiró a Paul
Verlaine a escribir, “Laeti et Errabundi” (Alegres y Errantes).
En enero de 1888, este mismo autor, publicó un nuevo estudio biográfico, en un
número de la revista, “Les Hommes d'aujourd'hui,” (Los Hombres de Hoy),
dedicado al poeta desaparecido.
Al quedar abierta la ruta de Entoto a Harar, la ciudad
hararí, se convirtió en una escala obligada para el comercio, con el reino de
Shoa. Rimbaud decidió instalarse allí, para dedicarse a un comercio más
convencional, (café, goma, pieles, almizcle de civeta, tejidos de algodón,
marfil, oro, manufacturas, y suministro de camellos para caravanas). Contactó
con César Tian, un importante exportador de café, de Adén, para que lo
representára en Harar; ofreció su colaboración a Alfred Bardey, en Adén, a
Alfred Ilg, en Shoa, y a Constantin Sotiro, su antiguo ayudante, establecido en
Zeila (Somalia). Una vez cerrados estos acuerdos, partió para establecer su
propio puesto comercial: salió hacia Zeila, el 13 de abril, de 1888, y llegó a
Harar, el 3 de mayo, de 1888, donde abrió un negocio a su nombre.
Los años 1888, 1889, y 1890, estuvieron dedicados a la
gestión de su establecimiento comercial, en Harar. Tras la satisfacción
inicial, su estado de ánimo se tornó sombrío. Rimbaud se aburría, tal
como escribió a su familia en una carta, fechada el 4 de agosto, de 1888: “Me
aburro mucho, siempre; [...] ¿no es lamentable esta existencia sin
familia, sin ocupación intelectual [...]?”. El 25 de septiembre, de 1888, ofrece
hospitalidad al explorador, Jules Borelli, quien, procedente de Shoa, hace una
escala de una semana, antes de regresar al puerto de Zeila. Rimbaud le
consigue camellos. Unas semanas más tarde, llega el turno de Armand Savouré,
que por fin ha logrado entregar su cargamento de armas, al “negus” de
Shoa, Menelik. En sus testimonios, ambos describirán a Rimbaud, como un
hombre inteligente, poco comunicativo, y sarcástico, que no revelaba nada sobre
su vida anterior, vivía con gran sencillez, y gestionaba sus asuntos con
precisión, honestidad, y firmeza.
A su regreso de Zúrich, Alfred Ilg se alojó en casa de Rimbaud,
entre el 23 de diciembre, de 1888, y el 5 de febrero, de 1889, a la espera de
que cesaran los enfrentamientos entre los issas, y los gallas, para transportar
con seguridad sus mercancías, y las de su anfitrión, hasta Entoto. Los negocios
con el consejero del re se desarrollaron en un clima de buen entendimient hasta
el final. Otra de las visitas, fue la de Édouard Joseph Bidault de Glatigné
(1850-1925), fotógrafo y reportero en la región, quien se alojó a finales de
1888, y principios de 1889, en la casa de Rimbaud, situada justo al lado
del puesto comercial; sobre esta estancia, escribió a la Sociedad de Geografía
de París, adjuntando una fotografía.
El “ras” Makonnen abandonó la ciudad, en noviembre,
de 1888, para reunirse con su primo, el rey, quien se preparaba para entrar en
guerra, contra el emperador Juan IV. Dicha guerra, no llegó a producirse, ya
que, en marzo de 1889, el emperador, “tuvo la idea de ir primero a darle una
paliza a los mahdistas, por los alrededores de Metemma. ¡Y allí se quedó, que
se lo lleve el diablo!”. El emperador Juan, (Juan IV), fue asesinado, en
marzo de 1889. El 3 de noviembre, de 1889, Menelik se convirtió en, “Negusä
nägäst” (Rey de Reyes) de Etiopía, con el nombre de Menelik II.
Cabe destacar aquí, que el mito que presenta a Rimbaud,
como traficante de esclavos, carece de fundamento: “No vayáis a creer
que me he convertido en traficante de esclavos”, había escrito ya a su
familia, el 3 de diciembre, de 1885. Lo único cierto es que, en una carta
fechada el 20 de diciembre, de 1889, pidió a Ilg, “dos muchachos esclavos
para [su] servicio personal”. Aunque Menelik había prohibido la
trata, ésta se practicaba de forma clandestina, y muchos europeos, tenían
esclavos como sirvientes, sin que ello se considerara censurable. El 23 de
agosto de 1890, el ingeniero le respondió: “Perdóneme, no puedo ocuparme de
ello; nunca he comprado ninguno, y no quiero empezar ahora. Reconozco
plenamente sus buenas intenciones, pero ni siquiera yo lo haría jamás”.
En vísperas de la Navidad de 1889, una caravana fue
atacada por una tribu, en la ruta somalí, que iba de Zeilah a Harar. Dos
misioneros, y gran parte de los camelleros, fueron asesinados. A raíz de las
represalias, que se saldaron con importantes bajas en las filas británicas, las
rutas comerciales quedaron cortadas, hasta mediados de marzo de 1890. La
consiguiente pérdida de ingresos, dio lugar a un conflicto con César Tian.
Liquidación del Puesto Comercial y Regreso a Francia (Finales
de 1890 - Principios de 1891)
En 1890, Rimbaud contempla la
posibilidad de viajar a Adén, para liquidar sus negocios con César Tian.
Después, pensaba dirigirse a Francia, con la esperanza de contraer matrimonio.
En París, Anatole Baju, redactor jefe de la revista, “Le Décadent”,
divulga información recibida sobre Arthur Rimbaud: está vivo, y reside
en Adén. El 17 de julio de 1890, Laurent de Gavoty, director de la revista
literaria marsellesa, “La France Moderne”, le escribe a través del
cónsul de Francia, en Adén, para comunicarle que ha leído sus, “bellos versos,”
y que se sentiría, “feliz y orgulloso de ver al jefe de la escuela decadente y
simbolista,” colaborar en su publicación. Edmond de Goncourt, anota en su
diario, con fecha del 8 de febrero, de 1891: “Darzens nos informa, de que
Rimbaud se ha establecido como comerciante, en Adén, y de que, en las cartas
que le escribía, hablaba de su pasado, como de una enorme farsa”.
En una carta, escrita el 20 de febrero, de 1891, Arthur
Rimbaud pide a su madre, que le envíe una media de compresión para las
varices, ya que padece ésta afección en la pierna derecha, desde hacía varias
semanas. También le menciona un, “dolor reumático” en la rodilla
derecha. Cree que ésta dolencia, fue causada, “por esfuerzos excesivos a
caballo, y también por caminatas agotadoras”. Un médico, consultado un mes
más tarde, le aconseja que vaya a tratarse a Europa, lo antes posible. Poco
después, al no poder desplazarse, dirige sus negocios desde la cama. Ante el
rápido agravamiento de su dolencia en la rodilla, y la rigidez de la pierna,
liquida apresuradamente todas sus mercancías, para abandonar el país. Es
transportado por porteadores, en una camilla construida, según sus propios
planos; la caravana emprende la marcha, la mañana del 7 de abril, de 1891. Djami,
su sirviente, le acompaña en el viaje. A pesar de los sufrimientos, agravados
por la incomodidad, la intemperie y la larga duración del trayecto, anota los
hechos más destacados de cada etapa, hasta su llegada al puerto de Zeila, el 18
de abril. Tras desembarcar en Steamer Point, tres días después, Rimbaud se
aloja en casa de César Tian, mientras ambos liquidan sus cuentas pendientes.
Inmediatamente después, es hospitalizado; los médicos le diagnostican una
sinovitis, en un estado tan avanzado, que la amputación parece inevitable. No
obstante, se le conceden unos días de reposo, para evaluar si esto reporta
alguna mejoría. Al observar escasos avances, se le aconseja regresar a Francia.
El 9 de mayo, embarca en el, “Amazone”, una goleta de tres mástiles y
propulsión a vapor de la compañía, Messageries Maritimes, con destino a
Marsella.
Rimbaud y el Islam
Según el explorador, Ugo Ferrandi, quien lo veía con
frecuencia, y cuyos testimonios fueron recogidos por Alain Borer, en su obra, “Rimbaud
en Abyssinie”, Arthur Rimbaud poseía un ejemplar del Corán, anotado
por su padre, y otro que había comprado en Hachette, en 1883. Para integrarse
en la población, y ser mejor aceptado, adoptaba los usos y costumbres del país
donde residía, y no dudaba en vestir como un comerciante árabe. Sin embargo,
Borer niega que Rimbaud llegara a convertirse al islam. Asimismo, el “Dictionnaire
Rimbaud”, basándose en los comentarios de Ferrandi, añade que Rimbaud
impartía conferencias sobre el Corán, y que era un, “arabista erudito”,
pero no afirma que se hubiera convertido al islam.
Por otra parte, según Savouré, citado por Alain Borer, en
su biografía, Rimbaud, “partió hacia 1886-1887 predicando el Corán,
como medio para penetrar en regiones de África, entonces desconocidas”. Esto
le valió ser golpeado en una ocasión, debido a sus interpretaciones personales.
Según Ines Horchani, lo más destacable del vínculo de Rimbaud, con el
islam, es su interés constante por el Corán, a lo largo de sus dos vidas, la de
poeta, y la de comerciante, y en sus dos facetas creativas: su poesía de
juventud, y su correspondencia de viajes. Horchani demuestra que lo que parece
haber guiado las lecturas que Rimbaud, hacía del Corán, tanto a los
quince años, como pasados los treinta, fue su búsqueda de sabiduría. Y,
sorprendentemente, aquello que le decepcionaba del texto sagrado musulmán, a
los quince años, parece haberle ayudado a sobrellevar los años sombríos,
previos a su muerte. A los quince años, en, “Una Temporada en el Infierno”,
hablaba de la, “sabiduría bastarda del Corán”. Más adelante en su vida,
escribe a los suyos, desde Harar, en 1883: “Como los musulmanes, sé que lo
que sucede, sucede, y punto”, o bien, desde Adén, en 1885: “En fin, como
dicen los musulmanes: ¡Está escrito!, Así es la vida”.
Por su parte, su hermana, Isabelle Rimbaud, relata los
delirios místicos de Arthur, en su lecho de muerte: habría exclamado en
repetidas ocasiones, “Allah Kerim” (“Dios es generoso,” o “es la
voluntad de Dios”). Basándose en estos testimonios, el poeta,
Malcolm de Chazal, afirma, a diferencia de Alain Borer, que “Rimbaud se
había convertido a la fe musulmana, en Harar, y la practicaba”. Esto es también lo que
afirma el jeque, Si Hamza Boubakeur, (escrito erróneamente, “Borbakeur”
por Borer), en la presentación de su traducción del Corán.
Mayo a Agosto
de 1891: Convalecencia y Operación
Arthur Rimbaud desembarcó en Marsella el 20 de mayo de
1891. “Al llegar aquí, sintiéndome demasiado débil, y atenazado por el frío,
tuve que ingresar en el hospital de la Concepción [...]. Estoy muy mal,
muy mal; ésta enfermedad de la pierna derecha, que ahora se ha vuelto enorme,
me ha dejado reducido a un esqueleto...”. Los médicos le diagnostican una
neoplasia en el muslo. El día 22, le comunican que será necesario amputarle la
pierna. Envía inmediatamente un telegrama a su familia, para que alguien acuda
a Marsella, a ocuparse de sus asuntos. Su madre le responde al instante,
anunciando su llegada para el día siguiente, la tarde del 23 de mayo.
Tras la operación, el lunes 25 de mayo, de 1891, Rimbaud
recibe cartas de apoyo, de Constantin Sotiro, y César Tian. El 8 de junio, la
señora Rimbaud escribe a su hija, para comunicarle que debe regresar a la
granja de Roche, a pesar de las súplicas de su hijo, para que permanezca a su
lado. Una vez cicatrizada la herida, solo persiste un dolor localizado. El 24
de junio, practica el desplazamiento con muletas. El 2 de julio, escribe que ha
encargado una pierna de madera. Por otra parte, ahora que se encuentra en
Francia, se preocupa excesivamente, pese a su estado, por el periodo de
instrucción militar, del que había logrado librarse hasta el momento. Temiendo
verse atrapado al regresar con los suyos, les encarga que hagan lo necesario
para aclarar su situación. El 8 de julio, su hermana le informa de que puede
obtener la baja definitiva por inutilidad física, presentándose ante las
autoridades militares de Marsella, o de Mézières. En julio, Rimbaud no
puede utilizar su pierna artificial, ya que le provoca inflamación en el muñón.
Mientras espera fortalecerse, sigue desplazándose con muletas, pero, a la
larga, esto le causa fuertes neuralgias en el brazo, y el hombro derechos, así
como en la pierna sana.
El 23 de julio, siguiendo el consejo de su médico,
abandona el hospital. Al día siguiente, tras llegar a la estación de Voncq, se
hace trasladar a la granja de Roche. Ni sus antiguos amigos, ni su hermano,
están al tanto de su regreso. Lejos de mejorar, su estado empeora. Vuelven el
insomnio, y la falta de apetito. Los dolores provocados por las muletas, la
pierna de madera, o los paseos en coche de caballos, pronto le obligan a
permanecer inactivo. El médico observa un aumento de volumen en el muñón, y
rigidez en el brazo derecho. Sin embargo, decidido a no renunciar a regresar a
Harar, opta por volver a Marsella, para recibir tratamiento; de éste modo,
estaría, “en condiciones de embarcar hacia Adén, en cuanto se sintiera algo
mejor”. El 23 de agosto, toma de nuevo el tren hacia Marsella, acompañado
por su hermana, Isabelle. Tras el calvario sufrido a lo largo del viaje,
ingresa en el hospicio de la Conception, la tarde siguiente.
De Septiembre a Noviembre, de 1891: Enfermedad y Muerte
en Marsella
“Mas la negra alquimia y los santos
estudios
repugnan al herido, sombrío sabio de
orgullo;
siente avanzar sobre sí atroces
soledades.
Entonces, y siempre hermoso, sin
asco ante el ataúd,
que crea en los vastos fines, Sueños
o Paseos
inmensos, a través de las noches de
Verdad,
y te llame en su alma y sus miembros
enfermos:
¡oh Muerte misteriosa, oh hermana de
caridad!”
— “Las Hermanas de Caridad”, 1871
Isabelle Rimbaud, que se aloja en la ciudad, acude a diario a su cabecera. Un
mes más tarde, transmite a su madre las respuestas que los médicos dieron a sus
preguntas: “Su vida es cuestión de días, tal vez de algunos meses”. El
20 de octubre, de 1891, él tiene treinta y siete años. Según la carta
apasionada, que Isabelle escribe a su madre, ocho días después, su hermano
habría manifestado un fervor místico exacerbado durante esta prueba. Arthur
Rimbaud asiste entonces a misa, y se confiesa. Isabelle Rimbaud relata: “Cuando
el sacerdote salió, me dijo, mirándome con aire turbado, con un aire extraño: Su
hermano tiene fe, hija mía. ¿Qué nos decía usted, entonces? Tiene fe, y jamás
he visto una fe de tal calidad.” En su carta, Isabelle describe también el
avance del cáncer: el brazo derecho hinchado, el izquierdo semiparalizado, el
cuerpo presa de dolores agudos, su extrema delgadez. Relata sus delirios,
durante los cuales, a veces la llama Djami.
El 9 de noviembre, dicta a su hermana un mensaje
enigmático, que comienza con una lista oscura, en la que se mencionan, “lotes”
de “dientes” (que cabe suponer que son, en realidad, colmillos de
marfil): “Sr. Director, […] envíeme el importe de los servicios de Aphinar,
en Suez. Estoy completamente paralizado, así que deseo estar a bordo cuanto
antes. Dígame a qué hora deben trasladarme a bordo...”. Fallece al día
siguiente, martes 10 de noviembre, a las diez de la mañana, según el registro
civil, o a las dos de la tarde, según su hermana, a causa de una, “carcinomatosis
generalizada”. Sus restos son trasladados a Charleville, donde el 14 de
noviembre, se celebran las exequias, en la más estricta intimidad. Tan solo un
artículo del periódico, “L'Écho de Paris” se hace eco de su fallecimiento, en
su sección de necrológicas, del 6 de diciembre de 1891.
Arthur Rimbaud es inhumado, en el panteón familiar,
junto a su abuelo, Jean Nicolas Cuif, y su hermana, Vitalie. En 1907, su madre,
fallecida en Roche, el 1 de agosto, a los 82 años, se reúne con ellos allí. Su
hermano Frédéric, muere a los 58 años, el 30 de junio de 1911, en Vouziers, a
consecuencia de una fractura de pierna. Su hermana Isabelle, contrae matrimonio
en 1897, con Paterne Berrichon, ambos se erigirían en guardianes de la memoria
del poeta; ella fallece a los 57, años a causa de un cáncer, el 20 de junio, de
1917, en Neuilly-sur-Seine.
Miradas Sobre la Obra
“El Barco Ebrio”
Ardenas, antes de la partida de Rimbaud, hacia
París, en septiembre de 1871. Cabe suponer que quiso presentar, a los poetas
consagrados que iba a conocer allí, una obra que representára, la culminación
de su etapa de iniciación, a la manera de los aprendices, que presentan su obra
maestra. Se cree que leyó éste poema, durante la cena de los “Vilains
Bonshommes” el 30 de septiembre, de 1871. Verlaine realizó una copia del
mismo, durante aquella estancia en París.
Se han citado numerosas obras que pudieron influir en éste
misterioso texto de Rimbaud, entre ellas, “Las Aventuras de Arthur
Gordon Pym”, de Edgar Allan Poe; “El Viaje”, de Charles Baudelaire;
e incluso, “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino”, de Julio Verne. Las palabras,
“Yo, el otro invierno...” podrían aludir a su propia trayectoria, y a aquel
difícil invierno, entre 1870, y 1871, periodo en el que rompió sus vínculos con
los estudios, y con la vida en Charleville.
Una Temporada en el Infierno
Ésta obra, tiene la particularidad de ser la única cuya
publicación gestionó el propio Rimbaud; para ello, contactó con un
editor de Bruselas, en agosto, o septiembre, de 1873, con el fin de realizar
una edición, a costa del autor, gracias a un adelanto de fondos de su madre.
Verlaine la considera una, “prodigiosa autobiografía espiritual” de Rimbaud.
Se trata de una sucesión de textos en prosa, aparentemente diversos en cuanto a
temas e intenciones, en los que el autor evoca, a su manera, el periodo
comprendido entre septiembre de 1871, y julio de 1873, durante el cual llegó a
rozar la muerte, a raíz del, “drama de Bruselas,” protagonizado junto a
Verlaine. El propio autor fechó el texto al final del manuscrito: “abril-agosto
de 1873”.
En, “Mauvais Sang” (Mala Sangre), evoca al
ser primitivo que habita en él, y que rechaza los valores de la sociedad. Se
siente marcado por una herencia, que lo aparta del camino hacia la felicidad.
En, “Nuit de l'enfer” (Noche del Infierno), describe las
alucinaciones, y la tentación del misticismo. Su escritura, caótica, se ve
constantemente atravesada por una multiplicidad de voces interiores. “Délires”
(Delirios) constituye un punto culminante de la obra; marcado por gritos
de rebelión, contra la sociedad del siglo XIX, que encierra al individuo, Rimbaud
comparte con el lector sus fracasos: el fracaso amoroso, cabe pensar aquí, en
su relación con Verlaine, pero también en su convicción de que, “el amor hay
que reinventarlo”, y el fracaso de su búsqueda como, “Vidente”: se
trata de un ser que, en solitario, quiso condenarse para recuperar el verdadero
sentido de la poesía, la “Alquimia del verbo”.
Las Iluminaciones
Persisten zonas de sombra, en torno a lo que Verlaine
denominó, “magníficos fragmentos”, publicados bajo el título de “Illuminations”.
Según el relato de Verlaine, estos textos habrían sido compuestos, entre 1872,
y 1875, pero no existe un manuscrito propiamente dicho: tan solo hojas sueltas,
sin paginar, reunidas para su publicación en un orden no establecido por el
autor.
Aporte Poético
En cuanto
a la forma, Arthur Rimbaud, inicialmente un imitador dotado, cultivó una
versificación cada vez más ambiciosa, y evolucionó con gran rapidez, hasta, “desmantelar”
literalmente, la mecánica tradicional del verso, hacia 1872: primero en los
tres serventesios de, “Tête de Faune” (Cabeza de Fauno) y,
posteriormente, en un conjunto de composiciones, a menudo agrupadas bajo el
título apócrifo de, "Derniers Vers” (Últimos Versos), o bien,
“Vers Nouveaux et Chansons” (Nuevos Versos y Canciones), aunque,
según su amigo, Ernest Delahaye, él habría soñado con una recopilación titulada,
“Études Néantes” (Estudios Nulos).
Con una inclinación hacia el hermetismo, que comparte con
otros poetas contemporáneos, o casi contemporáneos, como Gérard de Nerval,
Stéphane Mallarmé y, en ocasiones, Paul Verlaine, Rimbaud posee el genio
de las imágenes impactantes, y de las asociaciones sorprendentes. Además de lo
expuesto, en las dos cartas conocidas como, “del vidente”, los poemas
que a menudo se citan a este respecto, son, “El Barco Ebrio” (“Le
Bateau Ivre”) y “Vocales” (“Voyelles”), así como las prosas
de, “Iluminaciones” (“Illuminations”). Su obra presenta una gran
heterogeneidad formal, y diversas rupturas. Influido inicialmente por los
parnasianos, más tarde no duda en romper, con una forma lírica que considera
demasiado literaria, en recurrir a un lenguaje técnico, popular o incluso
grosero, y en emplear la ironía mordaz. Asimismo, inaugura el verso libre en
Francia, con dos poemas de, “Iluminaciones”: “Marin” y “Mouvement”.
Algunos simbolistas, como Gustave Kahn, se atribuyeron la, “invención”
del verso libre; sin embargo, Kahn había contribuido precisamente en 1886, a la
primera publicación de, “Iluminaciones,” cuyos textos son anteriores a
dicha edición en al menos una década, y no se ha constatado la existencia de
ninguna producción significativa de poemas en verso libre, ajenos a Rimbaud,
en fechas anteriores. Rimbaud otorgó categoría y prestigio a un tipo de
poema en prosa, distinto de experiencias más prosaicas, como, “El Spleen de
París,” de Baudelaire. Los recursos poéticos del lenguaje, se explotan bajo
una óptica diferente en el poemario en prosa, de carácter pseudoautobiográfico,
“Una Temporada en el Infierno” (“Une Saison en Enfer”).
De este modo, su obra influyó considerablemente en la
poesía del siglo XX. Numerosos autores se han reivindicado como sus seguidores,
tales como Alfred Jarry, Antonin Artaud, Roger Vitrac, René Char, y todos los
surrealistas, sin olvidar a los poetas de la revista, “Le Grand Jeu”,
como René Daumal, y Roger Gilbert-Lecomte, o incluso, a Henri Michaux. En la
cultura popular, algunos artistas e intérpretes de rock, a partir de mediados
de la década de 1960, notablemente, en Estados Unidos, Bob Dylan, Jim Morrison,
y Patti Smith (véase el álbum, “Radio Ethiopia”, dedicado a Rimbaud,
o la letra de la canción, “Land,” en el álbum “Horses”), así como
artistas de otros ámbitos, han declarado haber recibido la influencia, tanto de
su poesía, como de su trayectoria vital.
Artur Rimbaud y la Fotografía
Con planes de partir hacia el continente africano, Arthur
Rimbaud escribió a su familia, el 28 de septiembre de 1882, para
comunicarles que había encargado al coronel P. Dubar, en Lyon, todo el material
fotográfico necesario, con el fin de obtener, “una pequeña fortuna en poco
tiempo [...] pues las reproducciones de estas tierras desconocidas, y de
los tipos singulares que albergan, deberían venderse bien en Francia”.
Finalmente, recibió su cámara, en marzo de 1883.
Ya instalado en la sucursal de Harar, en abril, Rimbaud
envió tres fotografías a su familia: “...de mí mismo, hechas por mí mismo. [...]
Esto es solo para recordar mi rostro, y darles una idea de los paisajes de aquí...”.
El 20 de mayo, les escribió: “La fotografía va bien. Fue una buena idea la
que tuve. Pronto les enviaré algunas que hayan salido bien”. El 26 de
agosto de 1883, Rimbaud escribió a Bardey, que se encontraba en Vichy: “Había
dejado ese trabajo [de fotógrafo] debido a las lluvias... Voy a
retomarlo con el buen tiempo, y podré enviarles cosas realmente curiosas”.
De regreso en Adén, en enero de 1885: “No les envío mi
fotografía; evito cuidadosamente todos los gastos innecesarios”. Y el 14 de
abril, de 1885: “La cámara fotográfica, muy a mi pesar, la he vendido, pero
sin pérdidas”.
Desconocemos el número de fotografías realizadas por Rimbaud.
Se trata de copias de época al citrato, realizadas por contacto, a partir de
negativos sobre placas de vidrio, de 13 × 18 cm, con emulsión de gelatina, y
bromuro de plata.
He aquí las únicas que han llegado hasta nosotros,
debidamente identificadas:
Fotos
En 2019, Hugues Fontaine descubrió en los fondos del
Weltmuseum. de Viena, Austria, tres fotografías tomadas por Arthur Rimbaud,
en África, hacia 1887. Éstas imágenes, forman parte del archivo del explorador
austriaco, Philipp Paulitschke, quien indica en su registro, que las
fotografías fueron tomadas por Rimbaud. Las tres fotografías muestran a un
guerrero etíope, a quien un niño le lava los pies, la Katama (ciudadela) de Ras
Darghé y, por último, a dos niños alrededor de una mesa. En 2019, el Museo
Arthur Rimbaud, dedicó una exposición a, “Rimbaud Fotógrafo,” que,
entre otras cosas, daba a conocer estas tres fotografías.
La Fotografía del “Hôtel de l'Univers” en Adén.
Una disputa entre expertos, mantiene en vilo al mundo de
los admiradores de Arthur Rimbaud, desde el descubrimiento, en
circunstancias que permanecen oscuras, de una fotografía en 2008, la cual,
supuestamente, muestra al poeta sentado en la terraza del Hôtel de L’Univers,
en Adén (Yemen), hacia 1879, o 1880. La imagen presenta a un grupo de personas,
entre ellas, el propietario del hotel, un tal, “monsieur Jules Suel”, el
viajero belga, Pierre Joseph Dutrieux, y Arthur Rimbaud, quien luce un
fino bigote, y un aire vagamente inquieto. Sin embargo, la identificación
definitiva de este último personaje, nunca se ha logrado por completo, y
especialistas en literatura, historiadores, y expertos en medicina forense, y
antropología anatómica, continúan debatiendo al respecto.
Retratos Póstumos
Operas
Lorenzo Ferrero: “Rimbaud, ou Le Fils du Soleil”, (Rimbaud
o el Hijo del Sol), ópera en tres actos, 1978.
Matthias Pintscher: “L'Espace Dernier”, (El
Espacio Final), “teatro musical en cuatro partes sobre textos e imágenes
en torno a la obra y la vida de Arthur Rimbaud”, 2004, estrenada en la
Ópera de la Bastilla.
Museos
1954: con motivo del centenario del nacimiento del poeta,
Henri Matarasso, librero y coleccionista parisino, dona su colección, manuscritos,
cartas autógrafas y fotografías, a la ciudad de Charleville-Mézières. Ésta
donación, constituye el núcleo de las colecciones del futuro museo.
1969: el museo se instala en el antiguo molino ducal, un
edificio de 1626, diseñado por Clément Métezeau, para Carlos de Gonzaga. Sus
fachadas y tejados, fueron declarados monumentos históricos en 1981.
1994: renovación completa, y reinauguración bajo el
nombre de Museo Rimbaud, en el muelle Arthur-Rimbaud.
4 de febrero de 2000: inauguración de la, “Casa Rimbaud”
en Harar. A pesar del nombre que se le ha dado, éste edificio de madera de
varias plantas, e inspiración india, no fue habitado por Arthur Rimbaud, ya que
se construyó después de su muerte.
20 de octubre de 2004: aniversario de los 150 años de su
nacimiento; inauguración de la, Maison des Ailleurs (Casa de los
Otros Lugares), en el número 7, del muelle Arthur-Rimbaud, en
Charleville-Mézières. La familia Rimbaud vivió allí, entre 1869, y 1875.
Monumentos
Placas
Conmemorativas
Piezas de
Teatro
“Et Dieu créa Rimbaud”, (Y Dos Creo a Rimbaud), obra
escrita por Michael Zolciak, con Vincent Marbeau, y Jonathan Kerr; representada
en noviembre y diciembre de 2015, en la, Comédie Saint-Michel, de París.
“Une Saison en Enfer”, (Una Temporada en el Infierno),
dirigida e interpretada por Carole Bouquet; teatro Hébertot, 2017.
“Une Saison en Enfer”, (Una Temporada en el Infierno),
dirigida por Ulysse Di Gregorio, con Jean-Quentin Châtelain; teatro del
Lucernaire, 2017.
Software Informático
En 1991, año en que se conmemoraba la desaparición del
poeta, se lanzó el programa informático, ARThur, diseñado para, Amiga,
por Claude Douay, y Michel Fages, (para Rimage) con el fin de percibir
mejor la pertinencia visionaria del poema, “Voyelles” (Vocales),
utilizado a modo de algoritmo informático: bastaba con introducir un texto en
formato ASCII, o teclear una palabra para obtener rápidamente una paleta, enriquecida
por la presencia de las vocales iteradas para la ocasión, y aplicarla a
imágenes infográficas abstractas, basadas en modelos fractales, cuya génesis
resultaba inmediatamente visible en pantalla. Fue el primer programa
informático de oficina y gráficos, “certificado como rigurosamente inútil”.
Debate Sobre el Ingreso en el Panteón
En septiembre de 2020, un centenar de intelectuales y
escritores, respaldados por nueve exministros de Cultura, y por la ministra en
ejercicio, Roselyne Bachelot, abogaron por el ingreso de Rimbaud, en el
Panteón, “al mismo tiempo” que Paul Verlaine. Su petición, que destacaba
la homosexualidad de los poetas, (aunque no proponía su ingreso en el Panteón, “como
pareja”), fue suscrita por más de 5000 personas, y por los 2000
miembros de la fundación Verlaine y Rimbaud. La iniciativa suscitó de inmediato
un intenso debate. La sobrina nieta de Rimbaud, se opuso a dicha, “panteonización”,
aunque carecía de legitimidad moral, o jurídica, para hacerlo. Otros escritores
y académicos, también expresaron su rechazo a través de diversos manifiestos y
escritos. En el ámbito político, y en abierta oposición a los exministros
firmantes, Dominique de Villepin, autor de varios ensayos sobre poesía, publicó
también un artículo de opinión, en, “Le Monde” para oponerse a un
proyecto que, a su juicio, “supondría traicionar a estos espíritus rebeldes,”
y “reducir sus respectivas obras, a su pasión amorosa”.
Cabe
destacar que la mayoría de los críticos reconocidos, que han escrito numerosos
ensayos sobre Rimbaud, o dirigido ediciones de su obra, tales como
Pierre Brunel, André Guyaux, Jean-Luc Steinmetz, o Steve Murphy, se oponen a
este proyecto, que perciben como una apropiación, y una desnaturalización, de
la rebeldía, “libre” del poeta. Del mismo modo que los surrealistas se
opusieron a la erección de una estatua de Rimbaud, en Charleville, en
1927, la mayoría de los escritores y poetas contemporáneos, que han escrito
sobre él, como Gérard Macé, Marcelin Pleynet, Alain Borer, Bernard Noël,
Christian Prigent, y Pierre Michon, rechazan ésta celebración. Además de la
apropiación y la desnaturalización, muchos detractores denuncian un
procedimiento institucional incoherente con la personalidad del poeta, así como
la superficialidad de vincularlo a una homosexualidad, que no ha sido
demostrada. Más allá de la cuestión del Panteón, éste intenso debate confirma
tanto el papel que desempeña la, “cuestión homosexual” en esta
conmemoración, como la importancia de Rimbaud, en el imaginario francés.
En una carta, fechada el 13 de enero, de 2021, y dirigida al abogado de la
familia, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, descarta la
idea de su traslado al Panteón, y respalda así el deseo de la familia de
mantener los restos del poeta, en el panteón familiar.
Escuelas
Liceo Arthur-Rimbaud, en Istres, en Bocas del Ródano.
Liceo Arthur-Rimbaud, en Sin-le-Noble, en Alta Francia.
Memoria internacional
Los artistas Jim Morrison, y Patti Smith lo tomaron como
modelo;
El poeta antifranquista, Félix Francisco Casanova
(1956-1976), fallecido prematuramente a los veinte años, es apodado, “el
Rimbaud español”.
(Wikipedia en Frances)