Club de Pensadores Universales

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jueves, 15 de octubre de 2026

Colmillo Blanco, de Jack London

 Colmillo Blanco, es una novela del autor estadounidense, Jack London, (1876–1916) que narra el proceso de domesticación de un perro lobo salvaje, en el Territorio del Yukón...
   ...y los Territorios del Noroeste, durante la fiebre del oro de Klondike, en la década de 1890.
   Publicada inicialmente por entregas, en la revista,
“Outing” entre mayo y octubre, de 1906, apareció como libro, en octubre de ese mismo año. Se trata de una obra complementaria, y un reflejo temático, de la novela más conocida de London...
   ...“La Llamada de la Selva” (1903), la cual, relata la historia de un perro doméstico que, tras ser secuestrado, recupera su herencia salvaje, para sobrevivir y prosperar en la naturaleza.

    Gran parte de, “Colmillo Blanco,” está escrita desde la perspectiva del protagonista canino, lo que permite a London, explorar cómo los animales perciben su entorno, y a los seres humanos. La obra examina, tanto el violento mundo de los animales salvajes, como el, igualmente violento, mundo de los humanos. Asimismo, el libro aborda temas complejos, como la moral, y la redención.

   La historia fue adaptada al cine, ya en 1925 y, desde entonces, ha contado con varias versiones cinematográficas más, entre ellas una película de 1991, protagonizada por Ethan Hawke, y una producción original de 2018, para Netflix.

Resumen de la Trama

   La historia comienza antes del nacimiento del híbrido de lobo y perro, con dos hombres y su equipo de perros de trineo, en un viaje para llevar el ataúd de Lord Alfred, a un pueblo remoto llamado Fort McGurry, en la zona más elevada del Territorio del Yukón.

  Los hombres, Bill y Henry, son acechados durante varios días, por una gran manada de lobos hambrientos. Finalmente, tras ser devorados todos sus perros, y el propio Bill, Henry es rescatado en el último instante; la manada de lobos se dispersa, al oír la llegada de un grupo numeroso de personas.

    presa. Cuando, por fin, logran abatir a un alce, termina la hambruna; con el tiempo, la manada se separa, y la historia se centra en una loba y su compañero, “Un Ojo”. Éste se había ganado a la loba, tras derrotar y matar a un rival más joven. La loba da a luz a una camada de cinco cachorros, junto al río Mackenzie, pero todos mueren de hambre, excepto uno. “Un Ojo” muere a manos de un lince, mientras intentaba robar comida de su guarida para la loba, y su cachorro; más tarde, la loba encuentra los restos de su compañero cerca de la guarida de la lince.
   La loba y el cachorro superviviente, quedan librados a su propia suerte. Poco después, la loba mata a las crías de la lince, para alimentar a su cachorro, lo que provoca que la lince, la rastrée, y se desáte una feroz pelea. La loba termina matando a la lince, aunque sufre heridas graves; durante los siete días que tarda en recuperarse, se alimenta del cadáver del felino.

   Un día, el cachorro se encuentra con cinco indígenas, y la loba acude en su auxilio. Uno de ellos, Castor Gris, reconoce a la loba como Kiche, la perra-loba que perteneció a su difunto hermano, y que se marchó durante una hambruna. Como su hermano ha fallecido, Castor Gris se lleva a Kiche y a su cachorro, al que bautiza como “Colmillo Blanco”.
   La vida de Colmillo Blanco en el campamento indígena, es dura; los otros cachorros, al percibir que es un lobo, lo atacan de inmediato. Los nativos lo protegen, pero los otros cachorros nunca lo aceptan; su líder, Lip-Lip, lo señala como blanco de sus ataques. Colmillo Blanco crece hasta convertirse en un animal salvaje, insensible, hosco, solitario, y un luchador letal: “el enemigo de su propia especie”.

    Por esa época, Colmillo Blanco es separado de su madre, a quien “Tres Águilas” vende a otro campamento nativo. Se gana el respeto de Castor Gris, al salvar a su hijo, Mit-Sah, de un grupo de muchachos que buscaban venganza; Colmillo Blanco había atacado a uno de ellos, después de que éste intentára golpearlo sin motivo alguno.
   Durante una hambruna, huye al bosque, y se encuentra con su madre, Kiche, pero ella lo ahuyenta, pues tiene una nueva camada de cachorros, y ya no lo reconoce. También se topa con, Lip-Lip, con quien pelea, y a quien mata antes de regresar al campamento.

    Cuando Colmillo Blanco cumple cinco años, es llevado a Fort Yukon para que Castor Gris pueda comerciar con los buscadores de oro. Allí, un hombre malintencionado llamado, “Beauty” Smith, organizador de peleas de perros, logra que Castor Gris se vuelva adicto al whisky y, aprovechando su estado de embriaguez, le compra a Colmillo Blanco. El animal derrota a todos sus oponentes, incluidos varios lobos y un lince, hasta que un crupier llamado, Tim Keenan, trae a un bulldog llamado, Cherokee, para enfrentarlo. Cherokee toma ventaja en el combate, al aferrarse a la piel y el pelaje del cuello de Colmillo Blanco, comenzando a asfixiarlo. Colmillo Blanco está a punto de morir asfixiado, pero es rescatado por Weedon Scott, un adinerado experto en minería, quien detiene la pelea, y obliga a “Beauty” Smith, a venderle al animal.

Scott intenta domesticar a Colmillo Blanco y, tras un largo y paciente esfuerzo, lo consigue. Cuando Scott intenta regresar solo a California, Colmillo Blanco lo sigue, por lo que Scott decide llevarlo consigo a casa. En Sierra Vista, Colmillo Blanco debe adaptarse a las normas de la propiedad. Al final del libro, un convicto fugitivo, Jim Hall, intenta matar al padre de Scott, el juez Scott, por haberlo condenado a prisión, por un delito que no cometió, sin saber que Hall había sido víctima de una condena injusta. Colmillo Blanco mata a Hall, y, aunque él mismo resulta gravemente herido, sobrevive. Como resultado, las mujeres de la propiedad de los Scott lo llaman, “el Lobo Bendito”. La historia termina con Colmillo Blanco descansando al sol, junto a los cachorros que ha tenido con la perra pastora, Collie.

Personajes

Colmillo Blanco, el protagonista de la novela, es un perro lobo que nació salvaje, pero se vuelve más parecido a un perro, después de que Castor Gris lo domestica. Lip-Lip, un perro, lo intimida, y se ve obligado a convertirse en un perro de pelea cuando, Beauty Smith lo compra. Sin embargo, su vida cambió, cuando un amoroso maestro, llamado, Weedon Scott, lo compra, y lo lleva a su casa en el Valle de Santa Clara, en California. Con el tiempo, se convierte en parte de la familia, después de salvar al juez Scott, de Jim Hall.

Ktiche, la madre de Colmillo Blanco, es una perra de trineo, que anteriormente pertenecía al hermano ahora muerto, de Castor Gris, conocido al comienzo de la novela, como, la "loba". Posiblemente lleve el nombre de la deidad algonquina, Gitche Manitou.

Lip-Lip, un cachorro canino, también vive en la aldea de los nativos americanos, y acosa a Colmillo Blanco, hasta que Colmillo Blanco lo mata en una pelea.

Un Ojo, el padre de Colmillo Blanco, es un verdadero lobo que fue asesinado por el lince.

Cherokee, un bulldog, fue el único perro que derrotó a Colmillo Blanco hasta que Weedon Scott salvó a Colmillo Blanco.

Collie, una perra pastor, es la madre de los cachorros de Colmillo Blanco.

La lince, una lince canadiense agresiva, fue responsable de matar a Un Ojo, pero luego es asesinada por Kiche.

Personajes Humanos Principales:

Castor Gris, un jefe nativo americano, es el primer maestro de Colmillo Blanco. Es un maestro neutral, ni tan cruel, como Beauty Smith, ni tan amable, como Weedon Scott.

Beauty Smith, el principal antagonista de la novela, y segundo maestro de Colmillo Blanco, es un peleador de perros.

Weedon Scott, un rico cazador de oro, es el tercer maestro de Colmillo Blanco, y el primero en mostrarle verdadero afecto.

Matt, el asistente de Weedon Scott, ayuda a domesticar a Colmillo Blanco.

El juez Scott, el padre de Weedon Scott, acepta a Colmillo Blanco, como miembro de la familia, después de salvarlo de Jim Hall.

Jim Hall, un fugitivo violento, intenta vengarse del juez Scott, pero Colmillo Blanco lo mata.

Henry, es un personaje que aparece en la introducción de la novela, llevando el ataúd de Lord Alfred con Bill.

Bill, es un personaje que aparece en la introducción de la novela junto a Henry y es asesinado por los lobos liderados por Kiche.

Tres Águilas, un nativo americano, le compra Kiche a Castor Gris.

Tim Keenan, un comerciante de faros que es dueño de Cherokee, el primer perro en derrotar a Colmillo Blanco hasta que interviene Weedon Scott.

Temas Principales

   Los críticos han identificado muchos temas subyacentes en la novela. Tom Feller, describe la historia como, “una alegoría de la evolución de la humanidad, desde la naturaleza hacia la civilización”. Asimismo, señala que, “la historia implica que la metamorfosis, tanto del individuo, como de la sociedad, requerirá violencia en algún momento”. Paul Deane afirma: “[En la novela,] la sociedad exige una conformidad, que socava el individualismo”. El propio London, se inspiró en la expresión de Herbert Spencer, “supervivencia del más apto”, así como en la idea de Friedrich Nietzsche, sobre el, “superhombre” o, “superperro”, en este caso, y el, “culto al poder”.

La novela es, en parte, una alegoría autobiográfica, basada en la transformación de London: de joven delincuente, a escritor de clase media, y hombre casado. Al escribirla, se vio influido por las ideas de Herbert Spencer, Karl Marx, y Friedrich Nietzsche. Las condiciones imperantes en los Estados Unidos, también influyeron en la historia.

Historia de la Publicación

Desde que se publicó la novela, ha sido traducida a más de 89 idiomas distintos, y lanzada en una edición en braille de tres volúmenes.

Recepción

Tras su publicación, “Colmillo Blanco” fue un éxito inmediato, a nivel mundial, y se volvió especialmente popular entre los lectores más jóvenes. Robert Greenwood, calificó, “Colmillo Blanco” como “una de las obras más interesantes y ambiciosas de London”. Virginia Crane, sostiene que la novela es, “considerada, por lo general, artísticamente inferior a su obra complementaria [“La Llamada de la Selva”], pero ayudó a consolidar a London, como una figura literaria estadounidense popular”.

Poco después de la publicación del libro, London se convirtió en blanco de lo que más tarde se conocería como, la, “controversia de los falsificadores de la naturaleza” un debate literario, que puso de relieve el conflicto entre la ciencia, y el sentimentalismo en la literatura popular, sobre la naturaleza. El presidente, Theodore Roosevelt, quien se pronunció por primera vez contra los “naturalistas de pacotilla” en 1907, señaló específicamente a London como uno de estos supuestos, “falsificadores de la naturaleza”. Al citar un ejemplo de, “Colmillo Blanco”, Roosevelt describió la pelea, entre el bulldog, y el perro-lobo, como, “la sublimación misma del absurdo”. London solo respondió a las críticas una vez que la controversia hubo concluido. En un ensayo de 1908 titulado, “Los Otros Animales”, escribió:

“He sido culpable de escribir dos libros sobre perros. La redacción de éstas dos historias, fue, por mi parte, en realidad una protesta contra la, "humanización" de los animales, de la cual, a mi parecer, varios, “autores de relatos sobre animales,” eran profundamente culpables. Una y otra vez, en mis narraciones, escribí, refiriéndome a mis perros protagonistas: ‘Él no pensaba en estas cosas; simplemente las hacía’, etcétera. Lo hice de forma reiterada, incluso, a costa de entorpecer la narración, y contraviniendo mis propios cánones artísticos; lo hice, para grabar en la mente del lector común, que mis perros protagonistas, no se guiaban por el razonamiento abstracto, sino por el instinto, la sensación, la emoción, y un razonamiento elemental. Además, me esforcé porque mis historias, se ajustáran a los hechos de la evolución; las ceñí a las pautas establecidas por la investigación científica, solo para despertar un día, y descubrir que me habían metido de lleno, en el bando de los “falsificadores de la naturaleza.’”

Adaptaciones

La novela ha sido adaptada a numerosas películas y secuelas, especiales de animación, y un formato de audiolibro. En 1993, se rodó en Arrowtown,(Nueva Zelanda, una serie de televisión titulada, “Colmillo Blanco.”

Colmillo Blanco

de Jack London

   Año de 1850, en aquel desierto de nieve, barrido por la helada ventisca de la región boreal, dos hombres empujaban trabajosamente un trineo. De repente, se escucharon aullidos de lobos. El hombre que iba jalando enfrente, dijo, “¿Oyes, Bill? Esos malditos lobos, y estan cerca.” Bill, quien iba empujando atrás del trineo, dijo, “Saben que tarde o temprano, acabaran con nosotros, como lo hicieron con nuestros perros.” Efectivamente, en las noches anteriores, mientras los dos hombres agotados, eran vencidos por el sueño, una hermosa loba atraía al bosque a uno de los perros, que era parte del trineo. Demasiado tarde, el aminal se daba cuenta de su torpe imprudencia. Asi, los seis perros acabaron en las fauces de los lobos, que noche a noche, repetían la misma jugarreta. A continuación, ahora Bill iba jalando al frente del trineo con su escopeta. Bill dijo, “¡Basta Henry! Yo pondré fin a esta amenaza que ya no soporto.” Henry, quien iba empujando el trineo, dijo, “Ten cuidado, Bill, solo quedan tres balas.” Decidido, Bill se internó en el bosque, dispuesto a dar batalla a las fieras. Cuando Bill se encontró con la manada de lobos, comenzó a disparar, diciendo, “¡Ahora verán, malditos!” Varios lobos se lanzaron a herirlo, y morder su fusil. A los gritos y aullidos, siguió un terrible silencio. Para Bill, todo habia terminado. Henry pensó, “¡Lo mataron!¡Pobre Bill! No tardaré yo tambien en ser banquete de esas bestias.” Henry continuó su marcha, por aquel desierto de nieve y muerte, con un cansancio infinito. Jalando su trineo, Henry llevaba al fallecido Bill. Henry pensó, “Ya no puedo más. No lograré llegar al Fuerte Yukon, querido amigo. Será imposible que cumpla con mi promesa de llevarte con tu familia.” Sin fuerzas para continuar, decidió entregarse a su suerte. Heny se recostó bajo un arbol, y pensó “Los ojos se me cierran, pero si me duermo, seré banquere de esas fieras.” Sin poderlo evitar, un sueño lleno de pesadillas, lo venció. Henry soñó que era atacado por fieras. Dentro del sueño gritó, “¡Nooo!¡Es el fin!” De pronto, despertó, y se vio rodeado de fieras. Henry pensó, “Por todos los santos, no tardaran en saltar sobre mi…pero la loba parece no querer permitírselos.” A pesar de su pánico, un pesado letargo, lo envolvió en una mezcla de terror y cansancio. Cuando despertó, Henry dijo, “¿Dónde estoy?” La voz de un hombre que lo cuidaba, dijo, “En el Fuerte Yukon, Henry. Un grupo de cazadores te encontró rodeado de lobos, y lo extraño, es que no te atacaron.” Henry dijo, “Fue la loba…ella me salvó. La vi, frente a mí, como si me protegiera.” El hombre dijo, “Seguro fue tu imaginación.” Henry insistió, “No, estoy seguro de haber despertado en un momento, y de verla deteniendo a la manada.” El hombre dijo, “Henry, has pasado una dura experiencia, y no te cúlpo por imaginar cosas tan extrañas.” Henry pensó, “¿Por qué no me atacaría? Ella me miraba con ojos llenos de nobleza, y creo que hasta con cariño.” Si Henry hubiera conocido la historia de aquel animal, habría encontrado la respuesta. Aquella loba era un espléndido ejemplar, y por ello, la más solicitada de los lobos mayores de la manada. Tres eran los lobos, de los cuales, solo uno obtendría el honor de tenerla por compañera, pero para ello, tendrían que luchar. Y lo hicieron, poniendo en ello toda la astucia, y fuerza de que eran capaces. Finalmente, venció el lobo tuerto, condecorado por un buen número de cicatrices, debidas a sus innumerables batallas. La loba se transformó en la compañera de Tuerto, y juntos, corrían por el bosque, cazando y gozando del botín. Meses después, en la gruta que les servía de refugio, la loba dio a luz a cinco hermosos lobatos. Entre los cachorros, se destacaba uno, por ser más grande y fuerte, y poseer unos hermosos colmillos blancos. La existencia de la familia, transcurrió feliz, hasta la llegada del invierno, que aquel año, se presentó con mayor crudeza que nunca. Durante aquellos duros meses, el hambre acabó con cuatro de los cinco lobeznos. Tuerto, desesperado, salía día a día, a buscar comida para su compañera, y el hijo que le quedaba. Pero tambien, una enorme lince hembra, buscaba con qué calmar su hambre. Ambos se trabaron en angustiosa lucha. Tuerto, más viejo y agotado, pronto empezó a perder fuerzas. La lince, astuta y rápida, se aprovechó de ello. La loba aguardó inútilmente a su compañero. Días despues, comprendió lo sucedido, al encontrar sus despojos, frente a la cueva de la lince. Si la lince hubiera visto la mirada de la loba, habría temblado. Tarde o temprano, tendría que pagar su crimen. Transcurrieron los meses, y el lobato gris, aprendía con rapidez a defenderse, pero siempre se metía en problemas. Pero su madre aparecía, siempre que su hijo se encontraba en apuros. Silenciosa como una sombra, su presencia ahuyentaba todos los peligros. Valiente y temeraria, no dudaba cuando se trataba de defender a su cachorro. A fuerza de travesuras, el pequeño lobo se curtió en la lucha. Y por fin llegó el día de hacer pagar a la lince, la muerte de Tuerto. La loba le robó uno de sus cachorros. Cuando con su hijo, se disponía a saciar con él, su odio y apetito, apareció mamá lince, dispuesta a rescatar a su hijo, pero la loba saltó como un rayo sobre ella. Sin tregua, a zarpazos y dentelladas, las fieras se trenzaron en una lucha mortal. El lobezno no quiso permanecer inactivo. A fuerza de los fieros mordiscos, no soltó a la enemiga, hasta que ésta dejó de serlo. ¡Papa lobo estaba vengado! Con el páso de los días, el cachorro se transformó en todo un lobo. Ahora, él solo se arriesgaba en sus correrías. Pero una mañana, vio algo que lo dejó muy asombrado. ¡Seres desconocidos que se movían en forma extraña! Uno de los indios nativos dijo al verlo, “¡Miren qué colmillos tan blancos! ¿Es un lobo, o un perro?” El lobezno, impresionado y furioso, vio que no le temían a sus poderosos colmillos, y además, ¡Intentaban acariciarlo! El lobo comenzó a groar, “¡AUGHRRR!” Uno de los nativos dijo, “¡Cuidado, Castor Gris!” A continuación, Castor Gris lo pateó, diciendo, “Intentas morderme, ¿Eh?” Los aullidos de humillación y dolor, del pobre lobo, retumbaron en todo el bosque. Los nativos comenzaron a reír. Los aullidos del lobo, atrajeron de inmediato, a la loba, que simplemente lo seguía a distancia. Entonces, uno de los nativos dijo, “¡Kika!¡Pero si es Kika!” El lobezno, asombrado, vio que su madre no se arrojaba al cuello de sus enemigos. La loba se acercó a Castor Gris, y el nativo comenzó a acariciarla, diciendo, “¡Kika, has regresado!” Otro de los nativos dijo, “Era de suponer que lo haría, es hija de padre lobo, y madre perra. Es solo medio salvaje.” Castor Gris dijo, “Hace un año que se fue, y aun nos recuerda.” El otro nativo dijo, “Ha vivido con los lobos, seguramente ese lobezno, es su hijo.” Castor Gris dijo, “Me quedare con ella y su cachorro.” El otro nativo dijo, “¿Y cómo lo llamaras?” Castor Gris dijo, “Tiene los colmillos tan blancos que su nombre será, ‘Colmillo Blanco’” Desde ese día, Kika y Colmillo Blanco, se quedaron en el campamento. Entonces, Castor Gris dijo, “Tienes hambre, ¿Verdad?” Y desde ese día, se haría cargo de ellos. Colmillo Blanco nunca habia visto un perro, pero no tardo en hacerse amigo de los que allí Vivian. Solo se lleva mal con Lipo, el más fuerte de todos, díscolo, y peleador. Pero, aparte de eso, Colmillo Blanco vivía tranquilo. Era curioso, y le gustaba meter su hocico en todas partes. Las maravillosas lenguas de fuego, lo atrajeron como un imán, y quiso probar a que sabían. Lo que más molesto a Colmillo Blanco, fue la actitud burlona de Lipo, y decidió vengarse. Lipo, furioso por la osadía de Colmillo Blanco, lo siguió. Pero Lipo cayó en las fauces vengadoras de Kika, que le dio una buena lección. Cuando llego la primavera, uno de los nativos dijo a castor Gris, “Castor Gris, me márcho al Gran Lago Salado. Quisiera llevarme a Kika. Es una buena perra, y le he tomado cariño.” Castor Gris le dijo, “¿Qué me darás por ella?” El nativo dijo, “El penacho que tanto te gusta, y herramienta para hacer canoas.” Castor Gris dijo, “¡Bien, llévatela! Yo tengo a su hijo.” Dos días despues, Tres Águilas cargó su canoa, hizo subir a Kika, empezó a alejarse. Colmillo Blanco se dio cuenta, de que se llevaban a su madre, y se lanzó al agua. Castor Gris le gritó, “¡Colmillo Blanco, ven acá!” Viendo, Castor Gris, que no le obedecía, decidió ir en su busca. Mientras remaba en su canoa, Castor Gris gritaba, “¡Regresa, Colmillo Blanco! ¡te daré una lección que nunca olvidaras!” Cuando lo alcanzó, Castor Gris le pegó con su remo, diciendo, “Esto te enseñará a no desobedecerme.” De un tirón, lo sacó del agua, y una vez en la canoa, continuó golpeándolo, diciendo, “Así aprenderás que yo soy tu ámo.” En tierra, el pobre animal más muerto que vivo, se dejó caer como un fardo. Lipo, que habia observado atentamente la escena, decidió que era el momento de tomar desquite. Pero Castor Gris lo golpeó, con un palo, diciendo, “¡Déjalo!” Al ver huir a Lipo, Colmillo Blanco comprendió que Castor Gris lo habia salvado de los dientes del traidor. Desde ese instante, ya no pensó en abandonarlo, y todo su empeño se volcó en cuidarlo y proteger sus pertenencias. Tres años despues, Colmillo Blanco ya no recordaba a Kika. Se habia transformado en un espléndido ejemplar, todo nervio y músculos. Un día, Castor Gris, le dijo, “Ven, iremos al Fuerte Yukon, a vender mocasines y mantas a los Cara Pálida.” Cuando llegaron al fuerte, Colmillo Blanco vio a un perro que le ladraba. Al ver al perro, a Colmillo Blanco se le erizó el lomo. Lipo le habia enseñado a odiarlos, y su fuerza y agresividad, afluyeron. Cuando ambos animales empezaron a pelear, un hombre dijo, “¡Va a matar a Covy!” Pero otro hombre dijo, refiriéndose s Covy, “Ese perro es una fiera. Ningun otro es capaz de ganarle.” Cuando terminó la lucha, en la que el perro logró huir mal herido, un hombre se acercó a Castor Gris, y le dijo, “Tu perro es valiente, pero estoy seguro que el mío lo deja fuera de combate.” Castor Gris le dijo, “Tráelo, te aseguro que no le gana.” De inmediato se formó un corrillo, y poco despues, ambos animales estaban luchando. El dueño del perro gritaba, “¡Dale Red, no te dejes!” Castor Gris gritaba, “¡Colmillo, acaba con él!” Al poco tiempo, el dueño del perro dijo, “¡Castor Gris, ordénale que lo suelte! ¡L˗Lo va a matar!” Otro hombre dijo, “¡Ese perro es un demonio!” Durante toda la lucha, un tipo con fama de pillo, llamado Smith, habia observado atentamente, y pensó, “Ese perro es una mina de oro, y yo voy a explotarla.” El hombre se acercó a Castor Gris y le dijo, “Castor Gris, me agrada tu perro. ¡Te lo compro!” Castor Gris dijo, “Colmillo Blanco no está en venta.” Smith le dijo, “Ven, vamos a beber algo y hablaremos.” Castor Gris dijo, “Acepto, pero el perro no se vende.” Smith, decidido a obtener a Colmillo Blanco, formó un plan, y cada vez que el indio aparecía en el fuerte, lo abordaba. “¿Qué tal Castor Gris? ¿Me aceptas un trago?” Castor Gris le dijo, andando con su perro, “Sí, es muy bueno el licor de Cara Pálida.” Smith le dijo, “Te regalaré una botella. Por algo somos amigos, ¿No?” Castor Gris le dijo, “Castor Gris se siente honrado de ser considerado asi por el Cara Pálida.” Pronto el indio se dejó dominar por el alcohol y todas sus ganancias las dejaba en la taberna. Asi, un día Castor Gris encontró a Smith, y le dijo, “No tengo dinero. Tú eres mi amigo, invítame una copa.” Smith le dijo, “Mejor que eso, te daré toda una caja de Whisky a cambio de tu perro.” Castor Gris dijo, “No. Colmillo Blanco es mío y no lo vendo.” Smith le dijo, “Entonces, no hay licor.” Castor Gris le dijo, “¡Mmh! Está bien, es tuyo. Quédate con tu nuevo ámo, Colmillo Blanco.” Smith dijo, “Espera aquí. Traeré la caja, y una correa para amarrar al perro.” El indio tomó la caja y se marchó, sin escuchar los lastimeros aullidos del perro. Smith dijo, “Desde hoy me obedecerás. Tú me hará ganar mucho dinero.” Colmillo Blanco no pudo soportar la separación de su ámo, y huyó, pero Smith no tardó en llegar al campamento a reclamar a Castor Gris. Smith dijo, “¡Vengo por mi perro! Estoy seguro que está aquí.” Castor Gris le dijo, “Sí, llegó anoche. Quiere quedarse conmigo, devuélvemelo y…” Smith le dijo furioso, “¡No! Ahora me pertenece. Yo le enseñaré a no volver a huir.” Smith comenzó a golpearlo, y dijo, “Esto es lo que recibirás, si vuelves a fugarte.” A pesar de todo, volvió a intentarlo con el mismo resultado. Asi, Smith lo metió a una jaula, y le dijo, “¡Aquí te quedaras!” Colmillo Blanco por fin comprendido que no tenía escapatoria, y acepto su nueva vida. Ya enjaulado, Smith lo cucaba con un palo, para hacerlo enojar, y le decía, “Vamos, demuestra tu furia, o no ganaras las peleas. ¡Te transformaré en algo peor que un demonio!” Smith, satisfecho, lo convirtió en una terrible fiera sanguinaria. Asi, mientras Colmillo Blanco peleaba, decía, “¡Termína con él!¡Mátalo!” Cada día, su ferocidad y odio aumentaban. Solo le temía a Smith, pues antes de una pelea, lo azotaba con un látigo, diciendo, “¡Esto te preparará para la pelea de hoy!” Seis meses después, en una cantina de Dawson, un hombre se acercó a Smith, y le dijo, “Soy Tim Keneen. Me dijeron que tiene un perro muy fiero.” Smith le dijo, “Se llama Colmillo Blanco, pero todos lo conocen como, ‘El Lobo Feroz’” Tim le dijo, “Yo soy dueño de Cherokee, un Bull-Dog. Te aseguro que puede darle una lección al tuyo que no olvidara.” Smith le dijo, “¡Ja, Ja, Ja! Acepto.” Tim le dijo, “Despues de la pelea, veremos si tienes ganas de reír,” Smith pensó, “Ésta pelea me dejará buen dinero.” De inmediato comenzaron las apuestas. Uno de los apostadores decía, “Ganará, ‘Lobo Feroz,’ ningun perro lo ha vencido.” Y otro decía, “No conoces a Cherokee. Si asi fuera, lo pensarías antes de apostar tu dinero.” El día de la pelea, una gran multitud se reunió en el ruedo. Uno gritaba, “¡Cherokee, acaba con él!” Otro gritaba, “¡Demuéstrale tu fuerza, Colmillo Blanco!” Por primera vez, Colmillo Blanco se encontraba con un rival de su talla. Cherokee era más lento, pero tenía unas mandíbulas de acero.  Tim gritó, “¡Mátalo Cherokee!” Smith gritó, “¡Colmillo Blanco, no retrocedas!¡Maldito, no seas cobarde!” El perro lobo, al no poder vencer a la primera embestida, perdió fuerzas y terreno. Tim gritó, “¡Es tuyo Cherokee!¡Acaba con él!” Humillado, Comillo Blanco, sin remedio, soportaba el implacable ataque. Tim gritaba, “¡Eso es, Cherokee!¡Ya lo tienes!” Smith gritó, “¡Bestia, muévete!¡Mátalo!” Tim insistía, “¡Cherokee, acaba con él!” Colmillo Blanco aullaba de dolor. La victoria de Cherokee era ya un hecho, y en eso, Smith comenzó a patearlo, diciendo, “¡Estúpido animal!¡Parate y pelea, idiota!¡Bestia párate!” Un hombre entró a ruedo, y lo detuvo, diciendo, “¡Detente, bellaco salvaje!” Smith le dijo, “¡No se meta en lo que no le importa!” El hombre le dijo, “Si le das un golpe más, te denunciaré a las autoridades.” Enseguida, el hombre dijo a Tim, “¡Usted, llévese a su perro, o tambien lo denunciare!” Tim dijo, “Sí…Sí, ingeniero Weedon.” Enseguida Weedon apuntó hacia Colmillo Blanco, quien yacía en el suelo, y dijo a otro hombre, “Matt, ayúdame a sacar a éste pobre animal de aquí.” Matt le dijo, “Al momento, ingeniero.” Smith trató de detenerlo, y dijo, “¡Oiga! ¿Qué se cree? ¡Es mi perro, y nadie se lo llevará!” Weedon mostró unos billetes, y dijo, “¡Toma, esto es más de lo que vale ese animal, por el estado en que esta!” Smith le dijo, “¡No lo vendo, y no tiene derecho…!” Weedon le dijo, “¿Quieres ir a la carcel? No creo que tengas permiso para organizar este tipo de espectáculos.” Ardiendo de ira, Smith tuvo que conformarse. Y mientras se llevaba a Colmillo Blanco, Smith pensó, “Esto no se quedará asi. Ya recobraré a ese bruto, y le daré su merecido, para que no vuelva a perder.” El ingeniero Scott Weedon, llevo a Colmillo Blanco a su cabaña que tenía cerca de la mina a su cargo. Mientras lo curaban sobre una mesa, Weedon dijo a Matt, “Pobre animal. ¡Cómo puede haber gente tan cruel!” Matt dijo, “¡Que triste vida debe haber llevado al lado de ese canalla!” A base de cuidados, el lobo recuperó sus fuerzas, y con ello, su antigua ferocidad. Estando amarrado a un arbol, Colmillo Blanco ladraba, ferozmente. Matt le dijo a Weedon, “¡Cuidado! No se acerque. Yo lo he intentado, y ha estado a punto de morderme.” Weddon le dijo, “Lo domaré, Matt. Este animal solo necesita cariño.” Matt dijo, “No creo que lo lógre. No es un perro. ¡Es un lobo, de eso estoy seguro!” Pero el ingeniero estaba decidido a amansarlo, a pesar de sus gruñidos y miradas amenazantes. Weedon al acercarse, le dijo, “Calma, aquí nadie te maltratará.” Su gran paciencia, pronto dio frutos. Colmillo Blanco fue cediendo. Al Weedon darle un hueso, le dijo, “Esto es para ti. Eres un buen perro.” Hasta que un día, Matt se asustó al ver que Weddon Se acercaba con Colmillo Blanco. Matt dijo, “¡Cielo Santo! ¡Que me coma yo un perro, si es verdad lo que veo!” Colmillo Blanco gruñía. Weddon lo detuvo, y le dijo, “Tranquilo, Colmillo Blanco, Matt es mi amigo, y tu debes quererlo.” Pronto, el lobo de demostró un amor y devoción sin límites a su nuevo amo. Asombrado, Matt exclamó, “Señor, nunca vi animal más fiel. No se aparta de su lado, y cuando usted no está, no se mueve de la puerta, esperándolo.” Asi transcurrieron seis meses, hasta que Scott tuvo que marchar a visitar otras minas. Mirándolo, como se puso triste, Matt dijo a Colmillo Blanco, “Tienes que comer, o morirás. Ya sé que extrañas a tu amo, pero él tuvo que marcharse, compréndelo.” Al ver que no reaccionaba, Matt tomó una decisión. Al recibir la carta de Matt, Scott leyó, “Ingeniero: Comillo Blanco no come. Solo me mira, como si preguntára por usted. Me parece que desea morir…” Y asi era, daba lastima verlo, tendido frente a la puerta esperaba a su amo. Matt insistía, y mostrándole comida, decía, “Mira que estupenda carne. Come, aunque sea un pedacito…¡Ay, Colmillo, te vas a morir!” Una tarde, Colmillo Blanco se puso de pie, y apenas podía sostenerse. Matt le dijo, “¿Qué te sucede, Colmillo Blanco? ¿A dónde vas? Estas enfermo, apenas puedes tenerte de pie…” En ese momento, Scott abrió la puerta. Colmillo Blanco comenzó a aullar de alegría. Ambos hombres apenas pudieron ocultar su emoción, al ver la reacción del perro. Mientras lo abrazaba, Scott le dijo, “Ya estoy aquí. Me has extrañado, ¿Verdad? Yo tambien, mi querido amigo.” Con el regreso de su amo, todo recobró su alegría y color para el perro lobo. Mientras Colmillo Blanco comía de la mano de su amo, Scott le dijo, “Tienes hambre. Ahora nada que desprecias la carne.” Una noche, Matt y Scott escucharon un grito de ayuda de un hombre, afuera de la cabaña. “¡Ahhh!¡Auxilio!” Al salir Scott y Matt, vieron que Colmillo Blanco tenia a un hombre sujeto en el suelo. Scott le dijo, “¡Colmillo Blanco, suéltalo!¡Obedece!” No sin esfuerzos lograron que lo soltara. Mientras lo sujetaba, Scott regañó a Colmillo Blanco, “¿Por qué lo hiciste? Te has portado muy mal, Colmillo Blanco.” Matt trajo una linterna, y dijo, “Señor, temo que el hombre esté mal herido.” Scott dijo, “Dame la linterna. Vere si puedo ayudarlo.” Matt dijo, “Colmillo Blanco merece un severo castigo.” Cuando Scott se acercó con la linterna para ayudar al hombre en el suelo, exclamó, “¡Matt, es el antiguo dueño de Colmillo Blanco! Vino a llevárselo, por eso lo atacó.” Matt dijo, “¡Bien hecho, Colmillo Blanco, debiste matarlo!” Scott lo corrió, y le dijo, “¡Largo de aquí! Si regresas, ya sabes lo que te espera.” Cuando Smith huía, Matt dijo a Colmillo Blanco, “¿De modo que quería robarte, y tú no te dejaste?” Desde ese momento, el amor de Colmillo Blanco por su amo, traspasó todos los límites. Hasta que un día, Scott dijo a Matt, “Asi es, Matt, no puedo llevarlo. En California hace demasiado calor para él.” Matt le dijo, “No resistirá su ausencia. Estoy seguro de que en su rancho será feliz.” Scott dijo, “No sigas, Matt. Si lo dejo, es pensando en su bienestar.” Scot acarició a Colmillo Blanco, y dijo, “No debí encariñarme con él. Sabía que pronto volvería junto a mi familia.” Matt dijo, “Su esposa y sus hijos lo deben extrañar mucho. Ojalá regrese alguna vez por aquí.” Scott le dijo, “No, Matt. Me dedicaré a trabajar mi rancho. Ha sido muy duro este año lejos de los míos.” Matt dijo, “Lo extrañare señor, y Colmillo, si es que no se muere…pobre, lo encerraremos mañana para que asi no pueda seguirnos.” Sin embargo, todas las precauciones fueron inútiles. Colmillo Blanco rompió el vidrio de la ventana. Sin importarle las heridas que le hizo el vidrio destrozado, echó a correr. Cuando el barco en que partía Weeden Scott estaba a punto de levar anclas, Colmillo Blanco apareció en el muelle. Colmillo Blanco, Matt gritó, “¡Colmillo Blanco!” Cuando Colmillo Blanco saltó a bordo del navío, un hombre gritó, “¡Un lobo!¡Ahhh!” Scott gritó, “¡Colmillo Blanco!” Scott lo acarició, y le dijo, “Mi pobre perro…mira cómo estás herido…” Matt gritó desde el muelle, “¡Señor, voy por él!” Scott le gritó, “No, Matt, se va a California. No quiere se pararse de mí, ni yo de él.” La llegada de Colmillo Blanco al rancho de Scott fue todo un acontecimiento. Scott dijo a su familia, “No se acerquen tanto, hasta que los conozca y les tome cariño.” Su esposa le dijo, “¿No será peligroso para los niños? Se ve tan grande y fiero.” Scott dijo, “No, mi amor, ya veras que no tendrán mejor amigo. Cuando estén con él, podremos estar completamente seguros que nada les sucederá.” Ella dijo, “No dudo que asi será, pero te confieso que me da un poco de miedo.” Pronto, Colmillo Blanco se sintió a sus anchas en el rancho, e hizo amistad con Colli, una hermosa perra pastor. Scott dijo, “¡Ja, Ja, Ja! Colmillo Blanco, por fin encontraste quien te domára realmente.” Nuca habia habido más feliz perro lobo, pasaba sus días jugando con los niños. Corría y retozaba con Colli, pero sin olvidar a su amo a quien amaba por sobe todo. Sabiendo que era un perro lobo de clima frio, Scott solía echarle en su cuerpo un balde de agua, y le decía, “Ahora te sentirás fresco. Iré a la ciudad, Colmillo. Te encargo a Alicia y a los niños.” Cada vez que Scott iba en su carruaje a la ciudad, tenia que pasar por un albergue, situado en un recodo del camino. Entonces, Unos perros solían salirle al paso. Scott pensó, “Otra vez esos perros siempre que paso por aquí, tratan de atacar a los caballos. Terminaré con esto.” Scott se bajó, y entró en el albergue. Enseguida, Scott se dirigió al encargado de la cantina, y le dijo, “Quiero pedirle que le diga al dueño de esos perros que están afuera, que los amárre. Si vuelven a atacar a mis caballos…” El hombre lo interrumpió y le dijo molesto, “¡Esos perros no son míos! Haga lo que quiera con ellos.” Scott le dijo, “Le advierto que tengo un perro que es capaz de matar si lo dejara suelto, por eso cuido de no hacerlo. El dueño de esos perros debería hacer lo mismo.” Cuando Scott se retiraba, uno de los presentes le dijo, “¿Pretende que la carretera sea solo para usted y sus caballos? ¡Ja, Ja, Ja!” Otro de los presentes, dijo, “Quiere asustarnos con su perro. Pues los míos son capaces de comérselos. ¡Ja, Ja, Ja!” Cuando Scott regresó de la ciudad, varios de los transeúntes de la cantina, estaba afuera, esperando que Scott pasára. Cuando Scott llegó en su calesa, con sus caballos, venia sin Colmillo Blanco. Entonces, el dueño de los perros gritó, “¡Adelante, Bob!¡Cómetelos Zico!” Scott pensó, “Ya verán. Les voy a dar una lección que nunca olvidaran.” La siguiente vez que Scott fue al asentamiento, llegó con sus dos caballos jalando su calesa, y con Colmillo Blanco ladrando. Los transeúntes estaban afuera y los perros ladrando. Entonces Scott gritó, “¡Anda, amigo! Dales una lección.” De un salto, Colmillo Blanco bajó de la calesa. Los hombres, en la puerta del albergue, no daban crédito a lo que veían. Cuando la lucha terminó, Scott llamó a Colmillo, “¡Vamos, Colmillo Blanco!” Uno de los hombres dijo, “Dejó malherido a los tres. ¡Eso no es un perro, es un demonio!” Mientras lo acariciaba, arriba de su calesa, Scott dijo, “¡Ja, Ja, Ja! ¡Que buena lección les diste! Estoy seguro de que no volverán a molestarme.” Y asi fue, La fama de Colmillo Blanco corrió por todo el valle y los dueños de los perros se preocuparon que ninguno se acercára a él. Un día, Scott ensilló su caballo, y dijo a Colmillo, “Vamos a Pasear, Colmillo Blanco.” Nada hacía más feliz a perro que salir con su amo, y corría al mismo ritmo que el corcel, e incluso muchas veces le ganaba. De pronto una liebre se cruzó y el caballo se detuvo y relinchó. Scott cayó, y dijo a Colmillo Blanco, “¡Ayyy!¡Mi pierna! No puedo moverme…Colmillo Blanco, ve a casa por ayuda.” Pero Colmillo Blanco, al ver a su amo herido, se negó a moverse. Scott insistió, “Ve a casa…¡Ve a casa!” Comprendiendo al fin, partió como una flecha, cuando llegó al rancho, Colmillo jalaba el vestido de Alicia. Uno de los ayudantes llegó y dijo, “¡Colmillo Blanco! ¿Qué te sucede? ¿Te has vuelto loco?” A pesar de sus brincos y gemidos no se hacia entender, entonces, otro de los ayudantes entendió y dijo, “Quiere decirnos algo. Nunca antes habia ladrado…¡Weedon! Se trata de él. Por eso Colmillo Blanco regreso solo.” Al ver que su mensaje era comprendido, salio corriendo. Ellos lo siguieron. Uno de los ayudantes dijo, “Sí, vamos contigo. Dinos donde esta Weedon.” Poco después, llegaron a Scott. Entonces el ayudante dijo, “Weedon, ¿Qué sucedió?” Scott dijo, “El caballo se encabritó. Creo que tengo una pierna rota.” Con gran cuidado fue trasladado a la casa donde no tardó en llegar el doctor. Mientras Scott se recuperaba vendado, Alicia acarició a Colmillo Blanco y dijo, “Gracias a tri supimos lo que sucedía a ti amo. Eres un perro fiel e inteligente.” La hazaña le atrajo mayor simpatía entre los habitantes del rancho. Ya recuperado, Scott dijo a Alicia, “Veo que le has tomado mucho cariño a Colmillo Blanco.” Alicia dijo, “Lo reconozco, es un perro maravilloso.” Realmente Colmillo Blanco era un miembro más de la familia y cuidaba a lacas y a sus amos con una devoción sin límites. Una noche, Colmillo Blanco escuchó un ruido, dentro de la casa. Cautelosamente, Colmillo Blanco se dirigió al vestibulo. Sus ojos centellaron, erizó el lomo, y se lanzó contra el intruso que iba subiendo las escaleras. Con todo su peso y furia, cayó sobre el ladron. El bandido, desesperado, con mucho esfuerzo saco su arma. Al escuchar dos disparos de arma, Scott y Alicia bajaron al vestibulo. Un hombre y el animal, yacían sobre un charco de sangre, tendidos en el piso. Alicia exclamó, “¡Colmillo Blanco! ¡Oh, no! ¡Está muerto!” Scott exclamó, “¡No, mi perro!” Cuando lo revisaron, Scott dijo, “Aún respira. Ire por el veterinario.” Alicia exclamó, “Colmillo Blanco. ¡Por favor, tienes que vivir!” Horas despues, el veterinario lo reviso, y dijo, “Nada puedo asegurar. He hecho lo posible. Sería una verdadera lástima que muriera.” Alicia dijo, “Significa tanto para nosotros. Gracias a él, ese bandido no pudo hacernos daño.” El veterinario dijo, “Los salvó de un gran peligro. Era un hombre que huyó de la carcel. Un asesino despiadado.” Alicia dijo, “Por favor, haga lo que sea por salvar a nuestro perro.” Durante varios días, Colmillo Blanco estuvo a punto de morir. Scott lo animaba, diciendo, “Vamos amigo, eres fuerte. No te dejes vencer. ¿Quién cuidara de tu amo si tú no estás?” Hasta que poco a poco, empezó a recuperarse. Alicia lo alimentaba, diciendo, “Anda, come. Tienes que ponerte fuerte, para que puedas correr como antes.” Finalmente, una mañana, salio al jardin, y vio algo que lo lleno de alegría. Alicia, dijo, mientras toda la familia lo veía, “¡Weedon, nuevamente ha ladrado! Solo lo habia hecho cuando tu estabas en peligro.” Scott dijo, “Sabe perfectamente que son sus hijos, y actúa como un padre cariñoso. No cero equivocarme, ¡Acaricia a Colli para darle las gracias por tan hermosos hijos!” Alicia dijo, “No te equivocas, mi amor, Colmillo Blanco es el perro más inteligente que existe.” Asi, bajo el ardiente sol californiano, pasó su vida el hijo de Kika, la loaba que demostró como él, su amor por los hombres, salvando a uno de ellos en la soledad de un desierto nevado.

Tomado de, Joyas de la Literatura, Año IX, Número 164. Octubre 15, de 1991. Adaptacion: C. M. L. Guión: Hergwid Comte. Segunda adaptación: José Escobar.    

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