Club de Pensadores Universales

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martes, 16 de septiembre de 2014

Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski

     Crimen y Castigo es una novela escrita por el autor ruso Fiódor Dostoievski. Fue publicada por primera vez en la revista literaria, El Mensajero Ruso en doce cuotas mensuales durante 1866, pero se publicó después en un solo volumen. Es la segunda de las novelas de larga duración de Dostoievski, tras su regreso de diez años de exilio en Siberia. Crimen y Castigo es la primera gran novela de su periodo de escritura llamado,“maduro.”
Crimen y Castigo se centra en la angustia mental y los dilemas morales de Rodion Raskolnikov, un ex-estudiante empobrecido en San Petersburgo, que formula y ejecuta un plan para matar a un prestamista sin escrúpulos por su dinero. Raskolnikov argumenta que con el dinero de la prestamista, se pueden realizar buenas acciones para contrarrestar la delincuencia, además de librar al mundo de una alimaña sin valor. También comete este asesinato para poner a prueba su propia hipótesis, de que algunas personas son naturalmente capaces de tales acciones, e incluso tienen el derecho a hacerlas. Varias veces a lo largo de la novela, Raskolnikov justifica sus acciones mediante la comparación de sí mismo con Napoleón Bonaparte, en la creencia de que el asesinato está permitido en la búsqueda de un propósito más elevado.
Creación.
     Dostoyevsky concibió la idea de Crimen y Castigo en el verano de 1865, después de haberse jugado en las apuestas gran parte de su fortuna, quedando incapaz de pagar sus deudas, recibos de luz, agua y renta o comidas adecuadas. En el momento en que el autor debía grandes sumas de dinero a los acreedores, y estaba tratando de ayudar a la familia de su hermano Mijaíl, que había muerto a principios de 1864. Dostoyevsky proyectó la novela bajo el título de, Los Borrachos, con el fin de tratar, “con la presente cuestión de embriaguez... [en] todas sus ramificaciones, en especial en el marco de una familia y la crianza de los niños, en estas circunstancias, etc, etc.” Una vez que Dostoievski concibió a Raskolnikov y su crimen, ahora inspirado en el caso de Pierre François Lacenaire, este tema de la embriaguez se convirtió en auxiliar, centrádolo en la historia de la familia Marmeladov.
      Dostoyevsky ofreció su historia o novela corta, (pues en ese momento Dostoievski no estaba pensando en una novela), al editor Mikhail Katkov, cuya revista mensual, El Mensajero Ruso, era una publicación prestigiosa de su tipo, y un espacio para escritos tanto de Ivan Turgenev como Leo Tolstoy. 
     Sin embargo, Dostoievski, habiendo llevado enconadas polémicas con Katkov a principios de la década de 1860, nunca se había publicado nada de él en sus páginas. Sin embargo, obligado por su situación, después que todas las demás apelaciones fallaron en otros lugares, Dostoievski volvió a recurrir como un último recurso a Katkov, instándolo a un adelanto económico, bajo una contribución propuesta. En una carta a Katkov escrita en septiembre de 1865, Dostoievski le explicó que la obra iba a ser acerca de un joven que cede a, “ciertas extrañas e interminadas ideas, todavía flotando en el aire;” por tanto, se había embarcado en su plan para explorar los peligros morales y psicológicos de la ideología del “radicalismo.” En cartas escritas en noviembre 1865, se produjo un cambio conceptual importante: la “historia” se había convertido en una “novela,” y de aquí en adelante todas las referencias a Crimen y Castigo serian para una novela.
     Dostoievski tuvo que correr contra el tiempo, con el fin de terminar a tiempo tanto El Apostador como Crimen y Castigo. Anna Snitkina, una taquígrafo que pronto se convertiría en su segunda esposa, fue de gran ayuda para Dostoievski durante esta difícil tarea. La primera parte de Crimen y Castigo apareció en la edición de enero 1866 de, El Mensajero Ruso, y la última parte fue publicada en diciembre 1866.
     En la edición completa de los escritos de Dostoyevski, publicados en la Unión Soviética, los editores reorganizaron y publicaron los apuntes que el escritor mantuvo  mientras se trabajaba en Crimen y Castigo, en una secuencia que corresponde aproximadamente a las diversas etapas de la composición. Debido a estos trabajos, ahora hay un boceto de trabajo fragmentado de la historia o novela corta, como fue concebido inicialmente, así como otras dos versiones del texto. Estos han sido identificados como, la edición de Wiesbaden, la edición Petersburgo, y el proyecto final, que implica el paso de un narrador en primera persona a la variedad autóctona de la forma de tercera persona inventada por Dostoyevsky. La edición de Wiesbaden se concentra por completo las reacciones morales y psicológicas del narrador después del asesinato. Coincide aproximadamente con la historia que Dostoievski describió en su carta a Katkov, y escrito en una forma de un diario o revista, corresponde a lo que eventualmente se convirtió en la segunda parte.
     ¿Por qué Dostoievski abandonó su versión inicial? La respuesta sigue siendo un tema de especulación. Según Joseph Frank, “una posibilidad es que su protagonista comenzó a desarrollarse más allá de las fronteras dentro de las que había sido concebido primero.” Los apuntes indican que Dostoievski estaba al tanto de la aparición de nuevos aspectos del carácter de Raskolnikov a medida que la trama continuaba, por lo que Dostoievski estructuro la novela de conformidad con esta “metamorfosis,” dice Frank. Así Dostoievski decidió fusionar la historia con su previa idea en la novela llamada Los Borrachos. La versión final Crimen y Castigo vino a nacer sólo cuando, en noviembre de 1865, Dostoievski decidió reformular su novela en tercera persona. Este cambio fue la culminación de una larga lucha, presente a través de todas las etapas tempranas de la composición. Una vez habiéndolo decidido, Dostoievski empezó a reescribir la historia desde cero, y fue capaz de integrar fácilmente las secciones de los primeros  manuscritos hasta el final del texto. Frank dice que él no lo hizo, como le dijo a Wrangel, quemando todo lo que había escrito antes.
     El proyecto final se realizó sin problemas, a excepción de un enfrentamiento con los editores de, El Mensajero Ruso, del que se sabe muy poco. Debido a que el manuscrito que Dostoievski entregó a Katkov se perdió, no está claro lo que los editores objetaron en el original.
     Dostoievski escribió en una carta a su amigo Alexander Wrangel en febrero 1866: “A finales de noviembre mucho había sido escrito y estaba listo; Lo quemé todo; Puedo confesar eso ahora. No me gustaba. Una nueva forma, un nuevo plan me excitaba, y empecé de nuevo.”
     En otra carta, Dostoievski escribió a A. P. Miliukov: “Escribí [este capítulo] con verdadera inspiración, pero tal vez no es bueno; pues para ellos, que están preocupados por su moralidad, la cuestión no es su valor literario. Aquí estaba yo en lo correcto; nada estaba en contra de la moral, e incluso todo lo contrario, mas ellos vieron por el contrario, lo que es más, rastros de nihilismo... lo tomé de nuevo, y esta revisión de un gran capítulo me costó por lo menos tres nuevos capítulos de la obra, a juzgar por el esfuerzo y el cansancio; pero lo corregí y lo devolví.”
Trama
     Raskolnikov, un ex estudiante conflictivo, vive en un diminuto cuarto de alquiler en San Petersburgo. Se niega toda ayuda, incluso la de su amigo Dimitri Razumijin, y diseña un plan para asesinar y robar a una desagradable anciana prestamista y usurera, Alyona Ivanovna. Su motivación viene de la contundente sensación de que él está predeterminado para matar a la anciana, gracias a un poder fuera de sí mismo. Mientras que aún considera el plan, Raskolnikov conoce a Semyon Zakharovich Marmeladov, un borracho que recientemente desperdició la poca riqueza de su familia. Raskolnikov también recibe una carta de su hermana y su madre, donde hablan de su próxima visita a San Petersburgo, y los planes de matrimonio repentinos de su hermana que se proponen a discutir a su llegada.
     Después de mucha deliberación, Raskolnikov se cuela en el apartamento de Alyona Ivanovna, donde por fin la mata con un hacha. También mata a su media hermana, Lizaveta, que pasa a tropezar con la escena del crimen. Sacudido por sus acciones, Raskolnikov consigue robar sólo un puñado de artículos y un pequeño bolso, dejando la gran parte de la riqueza de la prestamista sin tocar. Raskolnikov luego huye y, debido a una serie de coincidencias, se las arregla para salir sin ser visto y sin ser detectado.
     Tras el segundo asesinato fallido, Raskolnikov cae en un estado febril y comienza a preocuparse obsesivamente por los asesinatos. Enseguida esconde los objetos robados y el bolso debajo de una roca, y trata desesperadamente de limpiar su ropa de sangre o pruebas. Cae en fiebre más tarde ese día, pero no sin antes llamar brevemente a su viejo amigo Dimitri Razumijin. A medida que la fiebre va y viene en los siguientes días, Raskolnikov se comporta como si Dimitri deseara traicionarlo. 
     Raskolnikov muestra reacciones extrañas, a quienes mencionan el asesinato de la prestamista, lo que ahora ya es conocido y acerca de lo cual, ya se habla en la ciudad. En su delirio, Raskolnikov se pasea por San Petersburgo, atrayendo más y más la atención a sí mismo y a su relación con el crimen. En uno de sus paseos por la ciudad, Raskolnikov ve a Marmeladov, quien ha sido golpeado mortalmente por un carro en la calle. Corriendo para ayudarlo, Raskolnikov le da el resto de su dinero a la familia del hombre, que incluye a su hija adolescente, Sonya, que se ha visto obligada a convertirse en prostituta para mantener a su familia.
     Mientras tanto, la madre de Raskolnikov, Pulkheria Alexandrovna, y su hermana, Avdotia Románovna (o Dunia) han llegado a la ciudad. Dunia había estado trabajando como institutriz para la familia Svidrigailof, hasta este punto, pero fue obligada a abandonar su posición por el jefe de la familia, Arkadi Ivanovich Svidrigailof. Svidrigailof, un hombre casado, sintiéndose atraído por la belleza física de Dunia y sus cualidades femeninas, le ofrece sus riquezas y fugarse ambos. Dunia, negándose a esto, huyó a la familia y perdió su fuente de ingresos, sólo para satisfacer a Pyotr Petrovich Luzhin, un hombre de modestos ingresos y rango. Luzhin propone casarse con Dunia, de ese modo asegurar su seguridad financiera y la de su madre, a condición de que ella lo acepte de forma rápida y sin lugar a dudas. Es por estas razones que las dos, tanto madre como hija, vienen a San Petersburgo, tanto para satisfacer Luzhin allí como para obtener la aprobación de Raskolnikov. Luzhin, sin embargo, vista a Raskolnikov y la pide, en el momento en que Raskolnikov está en un estado de delirio. Luzhin se presenta a sí mismo como un tonto santurrón y un necio presuntuoso. Raskolnikov lo despide de inmediato como un posible marido para su hermana, y se da cuenta que ella sólo lo aceptó por  ayudar a su familia.
    A medida que la novela avanza, Raskolnikov se presenta al detective Porfirio, que empieza a sospechar de él como el asesino, puramente con bases psicológicas. Al mismo tiempo, una relación casta se desarrolla entre Raskolnikov y Sonia. Sonya, aunque una prostituta, está llena de virtudes cristianas y sólo se conduce en la profesión por la pobreza de su familia. Mientras tanto, Dimitri Razumijin y Raskolnikov logran continuar mantener la relación de Dunia con Luzhin, cuyo carácter verdadero se expone siendo conspirador e inferior. En este punto, Svidrigailof aparece en la escena, después de haber venido de la provincia de Petersburgo, casi exclusivamente a buscar a Dunia. Él revela que su esposa ha muerto, y que él está dispuesto a pagar a Dunia una gran suma de dinero a cambio de nada. Ella, al conocer la noticia, se niega de plano, sospechando una traición.
     Mientras Raskolnikov y Porfiri se continúan viendo, los motivos de Raskolnikov por el delito quedan expuestos. Porfiri se vuelve cada vez más seguro de la culpabilidad de Raskolnikov, pero no tiene pruebas concretas o testigos con los que respaldar esta sospecha. Por otra parte, otro hombre admite haber cometido el crimen bajo interrogatorio y arresto. Sin embargo, los nervios de Raskolnikov comienzan a agotarse, y él está luchando constantemente con la idea de confesar, aunque sabe que nunca puede ser verdaderamente condenado. Se dirige a Sonya por apoyo, y confiesa su crimen a ella. Por coincidencia, Svidrigailof ha establecido su residencia en una habitación al lado de Sonya y oye por casualidad toda la confesión. Cuando los dos hombres se encuentran cara a cara, Svidrigailof le hace saber este hecho, y le sugiere que puede usarlo en su contra, en caso de que se necesario. Svidrigailof también le confiesa su propio pasado, y Raskolnikov empieza a sospechar que los rumores acerca de Svidrigailof, de que ha cometido varios asesinatos, son verdaderos. En una conversación posterior con Dunia, Svidrigailof niega que él haya levantado una mano en la muerte de su esposa.
     Raskolnikov está en este punto completamente desgarrado; es empujado por Sonya a confesar, y además, el testimonio de Svidrigailof lo puede potencialmente condenar. Además, Porfiri enfrenta Raskolnikov con sus sospechas y le asegura que la confesión aligeraría considerablemente su condena. Mientras tanto, Svidrigailof intenta seducir a Dunia, pero cuando se da cuenta que ella nunca le amará, él la deja ir. A continuación, Svidrigailof pasa una noche en confusión y en la mañana se dispara a sí mismo, suicidándose. 
     Esta misma mañana, Raskolnikov va otra vez con Sonya, quien de nuevo lo insta a confesar y para limpiar su conciencia. Raskolnikov toma su camino a la estación de policía, donde se encuentra con la noticia del suicidio de Svidrigailof. Vacila un momento, pensando una vez más que él podría huir con un crimen perfecto, pero es persuadido por Sonya confesar.
     El epílogo cuenta cómo Raskolnikov es sentenciado a ocho años de trabajos forzados en Siberia, donde Sonya le sigue. Dunia y Dimitri Razumijin se casan y quedándose en una posición feliz por el final de la novela, mientras Pulkheria, la madre de Raskolnikov, cae enferma y muere, incapaz de hacer frente a la situación de su hijo. El mismo Raskolnikov lucha en Siberia. Es sólo después de algún tiempo en la cárcel que su redención y la regeneración moral comienzan bajo la influencia amorosa de Sonya.
Personajes
     En Crimen y Castigo, Dostoievski logra fusionar la personalidad de su personaje principal, Rodion Romanovich Raskolnikov, con sus nuevos temas ideológicos anti-radicales. La trama principal involucra un asesinato como resultado de una “intoxicación ideológica,” y representa todas las consecuencias morales y psíquicas desastrosas que resultan del asesinato. La psicología de Raskolnikov se coloca en el centro, y es cuidadosamente entretejida con las ideas detrás de su transgresión; toda las otra característica de la novela ilumina el angustioso dilema en el que Raskolnikov esta capturado. Desde otro punto de vista, la trama de la novela es otra variación de un tema convencional del siglo XIX: un inocente joven provinciano viene a buscar su fortuna a la capital, donde sucumbe a la corrupción, y pierde todo rastro de su antigua frescura y pureza. Sin embargo, como Gary Rosenshield señala, “Raskolnikov no sucumbe a las tentaciones de la alta sociedad como Rastignac, de Honoré de Balzac, o Julien Sorel, de Stendhal, sino a los racionalistas de San Petersburgo.”
     Raskolnikov (Rodion) es el protagonista, y la novela se centra principalmente en su perspectiva. Un hombre de 23 años de edad y ex estudiante, ahora destituido, Raskolnikov, se describe en la novela como, “excepcionalmente guapo, por encima de la media de altura, delgado, bien formado, con hermosos ojos oscuros y cabello castaño oscuro.” Tal vez la característica más llamativa de Raskolnikov, sin embargo, es su doble personalidad. Por un lado, es frío, apático y antisocial; por el otro, puede ser sorprendentemente cálido y compasivo. Él realiza tanto el homicidio, como actos de caridad de manera compulsiva. Su interacción caótica con el mundo exterior y su visión nihlistica del mundo, podrían ser vistos como una causa de la alienación social o la consecuencia de la misma.
     A pesar de su título, la novela no hace mucho caso del crimen y su castigo oficial, como de la lucha interna de Raskolnikov. El libro demuestra que su castigo fue mayor, más como resultado  de su conciencia que de la ley. Creyendo que la sociedad será mejor por ello, Raskolnikov comete un asesinato con la idea de que posee suficiente fortaleza intelectual y emocional para lidiar con las consecuencias, [basado en su documento / tesis, "El Crimen", cree que es un Napoleón], pero su sentimiento de culpa pronto lo abruma hasta el punto de ser víctima de una enfermedad psicológica y somática. Es sólo en el epílogo que se da cuenta de su castigo oficial, habiendo decidido confesar y poner fin a su alienación de la sociedad.
     Sofía Semyonovna Marmeladova: En diferentes formas llamada, Sonia (Sonya) y Sonechka, es la hija de un borracho llamado Semyon Zakharovich Marmeladov, con quien Raskolnikov se reúne en una taberna al principio de la novela. Ella es a menudo caracterizada como auto-sacrificada, tímida, e incluso inocente a pesar del hecho de que ella se ve obligada a ejercer la prostitución para ayudar a su familia. Incluso también, tal como discierne Raskolnikov, ella comparte los mismos sentimientos de vergüenza y alienación que él, y ella se convierte en la primera persona a la que Raskolnikov le confiesa su crimen. Sonia lo apoya a pesar de que ella era amiga de una de las víctimas, Lizaveta. A lo largo de la novela, Sonya es una importante fuente de fuerza moral y rehabilitación para Raskolnikov, y en algunas interpretaciones, incluso, se considera una figura parecida a Cristo. Ella se ve obligada a prostituirse para mantener a su familia, lo que lleva a algunos críticos a hacer comparaciones entre ella y María Magdalena.
     Avdotia Románovna Raskolnikova: la hermana dominante y simpática de Raskolnikov, llamada Dunya, Dounia o Dúniechka para abreviar. Al principio ella planea casarse con el rico, pero presumido y dueño de sí mismo, Luzhin, para liberar a la familia de la miseria financiera. Ella tiene la costumbre de pasearse por la habitación mientras está pensando. Ella es seguida hasta San Petersburgo por el perturbado Svidrigáilov, quien trata de ganarle la espalda a través del chantaje. Ella rechaza a ambos hombres en favor del leal amigo de Raskolnikov, Dimitri Razumijin.
     Pulkheria Alexandrovna Raskolnikova: La madre relativamente despistada, optimista y amorosa de Raskolnikov. A raíz de la sentencia de Raskolnikov, se enferma, mental y físicamente, y, finalmente, muere. Ella insinúa en sus moribundas etapas que es un poco más consciente de la suerte de su hijo, lo que fue oculto a ella por Dunya y Razumijin.
     Dmitri Prokofich Razumihin: El leal amigo de Raskolnikov. En términos de la contribución de Razumijin a la temática anti-radical de Dostoievski, Dimitri está destinado a representar una especie de reconciliación del conflicto temático omnipresente entre la fe y la razón. El hecho de que su nombre significa “razón,” muestra el deseo de Dostoievski de emplear esta facultad como base fundamental para la fe cristiana en Dios.

Otros personajes de la novela son:
Praskovia Pavlovna Zarnitsyna: Patrona de Raskolnikov, llamada Pashenka. Tímida y retraída, Praskovya Pavlovna no ocupa un lugar destacado en el curso de los acontecimientos. Raskolnikov se había comprometido con su hija, una niña enfermiza que había muerto, y Praskovya Pavlovna le había concedido un extenso crédito sobre la base de este compromiso y un pagaré por 115 rublos. Entonces, ella había entregado esta nota a un concejal del tribunal nombrado Chebarov, que había reclamado la nota, haciendo que Raskolnikov fuese convocado a la comisaría, al día siguiente de su crimen.
Porfiri Petrovich: El detective encargado de resolver los asesinatos de Lizaveta y Alyona Ivanovna, quien, junto con Sonya, motiva a Raskolnikov a la confesión. A diferencia de Sonya, sin embargo, Porfiri lo hace a través de los juegos psicológicos. A pesar de la falta de pruebas, Porfiri está seguro que Raskolnikov es el asesino, tras varias conversaciones con él, sin embargo, le da la oportunidad de confesar voluntariamente. Porfiri intenta confundir y provocar la inestabilidad Raskolnikov en un intento de obligarlo a confesar.
Arkadi Ivanovich Svidrigailof: Sensual, depravado, y rico ex empleador y perseguidor actual de Dunya, Svidrigailof es sospechoso de múltiples actos de asesinato, y escucha las confesiones de Raskolnikov a Sonya. Con este conocimiento, él atormenta tanto a Dunya como a Raskolnikov, pero no informa a la policía. Dunya le dice que ella nunca podría amarlo, y después de intentar dispararle, la deja ir y se suicida. A pesar de su aparente maldad, Svidrigailof es similar a Raskolnikov en cuanto a sus actos casuales de caridad. Svidrigailof ofrece el dinero para que los niños Marmeládov, puedan entrar a un orfanato, después que sus dos padres mueren. Svidrigailof da a Sonya el cinco por ciento de billetes de banco, totalizando tres mil rublos, y deja el resto de su dinero a su joven prometida, Dunya. Hay un hecho interesante: Svidrigailof tiene los ojos azules. El color azul en la cultura rusa simboliza la pureza, la bondad y la inocencia, lo que implica que Svidrigailof es una buena persona bajo su exterior mujeriego. Cabe destacar que Sonya también tiene los ojos azules.
Marfa Petrovna Svidrigaïlova: La esposa de Arkady Svidrigailof fallecida. Svidrigailof es sospechoso de haberla asesinado, y dice que ella lo ha visitado como un fantasma. La herencia de Marfa Petrovna de 3.000 rublos a Dunya, permite a Dunya rechazar a Luzhin como pretendiente.
• Katerina Ivánovna Marmeladova: Segunda esposa de Semyon Marmeladov, tuberculosa, mujer de mal genio, y madrastra de Sonya. Ella conduce a Sonya a la prostitución en un ataque de rabia, pero más tarde se arrepiente, y golpea a sus hijos sin piedad, pero reacciona luchando con ferocidad para mejorar su nivel de vida. Ella está obsesionada con demostrar que la vida de barrio está muy por debajo de su situación. Tras la muerte de Marmeladov, utiliza el dinero de Raskolnikov de celebrar un funeral. Más tarde sucumbe a su enfermedad. El personaje está basado en parte en Polina Suslova, escritora y amante de Dostoievski.
• Semyon Zakharovich Marmeladov: Borracho desesperado que se entrega a su propio sufrimiento, y padre de Sonya. Marmeladov podría ser visto como un equivalente ruso del carácter de Micawber, en la novela de Charles Dickens, David Copperfield.
Pyotr Petrovich Luzhin: Un abogado acomodado que se compromete con la hermana de Raskolnikov, Dunya al principio de la novela. Sus motivos para el matrimonio son bastante despreciables, como dice más o menos que la eligió, porque estará totalmente en deuda con él financieramente.
• Andrey Semyenovich Lebeziátnikov: Compañero de cuarto de Luzhin. Es un hombre utópico socialista y feminista. También es testigo de cuando Luzhin intenta encasquetar a Sonya y posteriormente lo expone.
• Alyona Ivanovna: Prestamista de edad, sospechosa de  acumular dinero y no tener piedad con sus clientes. Ella es el objetivo previsto de Raskolnikov, y él la mata al comienzo de la historia.
• Lizaveta Ivanovna: Hermana discapacitada, inocente y sumisa de Alyona. Raskolnikov la asesina cuando ella entra inmediatamente después que Raskolnikov había matado a Alyona. Lizaveta era amiga de Sonya.
• Zosimov: Un amigo de Dimitri Razumijin y un médico que cuidó de Raskolnikov.
• Nastasya Petrovna:Sirvienta y casera de Raskolnikov, que a menudo le trae la comida y la bebida a Raskolnikov.
• Nikodim Fomich: El amable jefe de la policía.
Ilya “Pólvora” Petrovich: Un oficial de la policía y asistente de Fomich.
• Alexander Grigorievich Zamiótov: Secretario general de la estación de policía y amigo a Dimitri Razumijin. Raskolnikov despierta las sospechas de Zamiótov, quien explica cómo Raskolnikov, pudo haber cometido diversos delitos, aunque Zamiótov se disculpa después, creyendo, para asombro de Raskolnikov, que todo era una farsa para exponer lo ridículo que tales sospechas eran.
• Nikolai Dementiev: Un pintor auto sacrificado y sectario que admite ser el autor del asesinato, ya que su secta afirma que es supremamente virtuoso, el sufrir por el crimen de otra persona.
• Polina Mikhailovna Marmeladova: Niña de diez años de edad, hija adoptiva de Semyon Zakharovich Marmeladov y hermanastra más joven de Sonya, a veces conocida como Pólechka.

Nombre
Palabra
Nombre significado de palabras (en ruso)
Rodion Romanovich Raskolnikov
Raskol
un cisma o división; “raskolnik” es “el que divide” o “disidente;” el verbo  raskalyvat significa “para escindir,” “cortar,” “de roer,” “dividir” o “romper.” Las antiguas traducciones aclaran el significado literal de la palabra. El sentido figurado de la palabra es “sacar a la luz,” “hacer confesar o reconocer la verdad,” etc.
Pyotr Petrovich Luzhin

Luzha
un charco
Dmitri Prokofich Razumihin
Razum
racionalidad, la mente, la inteligencia
Alexander Grigorievich Zamiótov
zametit
a notar, a darse cuenta de
Andrey Semyenovich Lebeziátnikov
lebezit
a adular a alguien, a temblar
Semyon Zakharovich Marmeladov
Marmelad
mermelada / jam

Arkadi Ivanovich Svidrigáilov
Svidrigailo
un duque lituano del siglo XV (el nombre dado a un personaje más bien por el sonido, que por sentido)
Porfiri Petrovich

Porfirio
(tal vez) el nombre de la filósofo neoplatónico o después de la “порфира” ruso (“porphyra”) que significa “púrpura, manto de púrpura”
Estructura
      Crimen y Castigo tiene un distinto principio, mitad y final. La novela se divide en seis partes, con un epílogo. La noción de “dualidad intrínseca” en Crimen y Castigo, se ha comentado, con la sugerencia de que hay un grado de simetría en el libro.  Edward Wasiolek, quien ha argumentado que Dostoievski era un hábil artesano, muy consciente de patrón formal en su arte, ha comparado la estructura de Crimen y Castigo a un “X aplanada,” diciendo:
“Partes I-III [de Crimen y Castigo] presentan al Raskolnikov predominantemente racional y orgulloso: Partes IV-VI, al emergente ‘irracional’ y humilde Raskolnikov. La primera mitad de la novela muestra la muerte progresiva del primer principio rector de su carácter; la segunda mitad, el nacimiento progresivo del nuevo principio rector. El punto de cambio se presenta en el centro mismo de la novela.”
     Este equilibrio de la composición se logra por medio de la distribución simétrica de ciertos episodios clave, a lo largo de seis partes de la novela. La recurrencia de estos episodios en las dos mitades de la novela, como David Bethea ha argumentado, está organizada de acuerdo a un principio como de espejo, por lo que la mitad de la “izquierda” de la novela refleja la mitad “derecha.” Por su parte, Margaret Church discierne una estructuración contrapuntística: partes I, III y V tratan en gran medida con la relación del héroe principal con su familia: madre, hermana y madres sustitutas, mientras que las partes II, IV y VI tratan de su relación con las autoridades del Estado, “y con varias figuras paternas.”
     La séptima parte de la novela, el Epílogo, ha sido objeto de mucha atención y controversia. Algunos de los críticos de Dostoievski han criticado las páginas finales de la novela como siendo superfluas, anti-climáticas, e indignas del resto de la obra, mientras que otros se han apresurado a la defender el Epílogo, ofreciendo diversos esquemas ingeniosos que demuestran, de manera concluyente, su inevitabilidad y necesidad. Steven Cassedy argumenta que Crimen y Castigo, “es formalmente dos cosas distintas pero estrechamente relacionadas, es decir, un tipo particular de tragedia al molde clásico griego, y una historia de resurrección cristiana.” Cassedy concluye que, “las demandas lógicas del modelo trágico, como tal, están satisfechas sin el epílogo en Crimen y Castigo... Al mismo tiempo, esta tragedia contiene un componente cristiano, y las lógicas demandas de este elemento se lograron sólo por la resurrección prometida en el Epílogo.”
     Crimen y Castigo está escrita desde una perspectiva de tercera persona omnisciente. Está enfocada, primordialmente al punto de vista de Raskolnikov; sin embargo, en ocasiones cambia a la perspectiva de Svidrigáilov, Razumijin, Peter Petrovich, o Dunya. Esta técnica narrativa, que fusiona a un narrador muy de cerca con la conciencia y el punto de vista de los personajes centrales de la trama, era original para su época. Frank señala que su identificación, a través del uso de Dostoievski de los desplazamientos en el tiempo de la memoria y su manipulación de la secuencia temporal, comienzan a acercarse a los experimentos posteriores de Henry James, Joseph Conrad, Virginia Woolf y James Joyce. Sin embargo, un lector de finales del siglo XIX estaba, acostumbrado a tipos de narraciones expositivas más ordenadas y lineales. Esto llevó a la persistencia de una leyenda de que Dostoievski era un artesano desordenado y negligente y las observaciones críticas como la siguiente, por Melchior de Vogüé:
“Una palabra...uno ni siquiera se da cuenta, un pequeño hecho que sólo ocupa una línea, tienen sus reverberaciones cincuenta páginas más adelante...[por lo que] la continuación se torna incomprensible, si uno se salta un par de páginas.”
     Dostoievski utiliza diferentes gestos del habla y frases de una longitud diferente para los distintos personajes. Aquellos que usan el lenguaje artificial, como Luzhin, por ejemplo, son identificados como personas poco atractivas. La mente desintegrada de la señora Marmeladov se refleja en su lenguaje, también. En el texto original en ruso, los nombres de los principales personajes sugieren un doble sentido, pero en la traducción la sutileza de la lengua rusa, predominantemente siempre se pierde, debido a las grandes diferencias en la estructura y la cultura de la lengua. Por ejemplo, el título original ("Преступление и наказание") no es el equivalente directo al inglés. "Преступление" se traduce literalmente como un paso a paso a través. La imagen física de la delincuencia como un cruzar una barrera o un límite, se pierde en la traducción. Por lo tanto, significa la implicación religiosa de la transgresión, que en inglés se refiere a un pecado, en lugar de un delito.
Simbolismo
Sueños
     Los sueños de Raskolnikov tienen un significado simbólico, que sugieren una perspectiva psicológica. El sueño de la yegua siendo azotada, ha sido sugerido como la única expresión más plena de toda la novela, simbolizando la gratificación y el castigo, los motivos despreciables y la sociedad despreciable, que representan la destrucción nihilista de una yegua inservible, la satisfacción en ello mismo, y el disgusto de Rodion y el horror, como un ejemplo de su carácter conflictivo. El asco y el horror de Raskolnikov es central para el tema de su carácter conflictivo, su mala conciencia, su desprecio por la sociedad, su racionalidad en sí mismo como un hombre extraordinario por encima de la sociedad más alta, depositario de la autoridad para matar, y su concepto de homicidio justificado. Su reacción es fundamental, provocando su primera conquista de la vida, hacia la racionalización de considerarse a sí mismo, como por encima de la más alta sociedad. El sueño se menciona más adelante, cuando Raskolnikov habla con Marmeladov. La hija de Marmeladov, la moralmente casta y devota Sonya, debe ganarse la vida como prostituta por su familia empobrecida, resultado de su alcoholismo. El sueño es también una advertencia, presagiando un asesinato inminente y tiene varias comparaciones con el asesinato de la anciana prestamista. 
     El sueño se produce después que Rodion cruza un puente, que lo lleva fuera del opresivo calor y el polvo de San Petersburgo hacia el verdor fresco de las islas. Esto simboliza un correspondiente cruce mental, lo que sugiere que Raskolnikov está volviendo a un estado de claridad cuando está soñando. En en sueño, vuelve a la inocencia de su infancia y observa como un grupo de campesinos azotan a una vieja yegua hasta la muerte. Después que Raskolnikov se despierta, reflexiona que tuvo, “un sueño tan horrible,” usando la misma frase que antes utilizó para describir su plan para matar a la anciana. Esta dicción establece un paralelismo entre las dos facetas, lo que sugiere que el niño representa la parte de él que se aferra a la moral, y observa horrorizado cómo se da otra faceta, representada por los campesinos, siendo impulsado por las dificultades y el aislamiento para convertirse en un hombre frío y sin sentimientos. La constante risa en la cara de los campesinos ante la brutal masacre, revela el grado en que ellos han sido insensibilizados por su sufrimiento, lo que es un reflejo de la propia condición de Raskolnikov. 
     Esta interpretación se va a ver apoyada por el hecho de que el campesino principal, Mikolka, siente que tiene el derecho de matar a la yegua, vinculando sus acciones a la teoría de Raskolnikov del asesinato justificado, para un grupo selecto de hombres extraordinarios. La comparación entre la cruel masacre de la vieja yegua, y el plan para asesinar a Alyona Ivanovna, delinea la brutalidad del crimen de Raskolnikov, que a menudo es minimizado por su habitual referencia deshumanizante hacia la anciana como un simple “piojo.” Mientras se está despierto, la opinión de Raskolnikov sobre la anciana es rencorosa, definida por su creencia tenaz en su teoría del hombre extraordinario. Sin embargo, el sueño actúa como un conducto hacia el subconsciente de Raskolnikov, y sin las restricciones de su teoría, la terrible naturaleza de su crimen se hace evidente. 
     Por lo tanto, a fin de que Raskolnikov encuentre la redención, debe finalmente renunciar a su teoría. En las páginas finales, Raskolnikov, que en este momento se encuentra en la enfermería de la prisión, tiene un sueño febril sobre una plaga de nihilismo, que entra en Rusia y Europa del este. En el sueño, la plaga se extiende como una disension sin sentido, (el nombre de Raskolnikov alude a “raskol,” disidencia), y la devoción fanática a las “nuevas ideas” finalmente envuelve a toda la humanidad. A pesar de que no sabemos nada sobre el contenido de estas ideas, claramente perturban a la sociedad constantemente, y son vistas exclusivamente como agresiones críticas sobre el pensamiento ordinario. Es claro que Dostoievski estaba previendo las nuevas ideas, política y culturalmente nihilistas, que fueron entrando en la literatura y la sociedad rusa en el parte aguas de la década, y sobre la cual Dostoievski estaría en debate por el resto de su vida. Por ejemplo, el libro de Chernyshevsk, ¿Qué se va a Hacer?, el periodismo abrasivo de Dobrolyubov, Padres e Hijos, de Turgueniev y Poseído, del propio Dostoyevsky. Janko Lavrin, quien tomó parte en las revoluciones de la era de la Primera Guerra Mundial, conoció a Vladimir Lenin, León Trotsky, y muchos otros, y más tarde pasaría años escribiendo e investigando sobre Dostoievski y otros clásicos rusos, llamando a este sueño final, “profético en su simbolismo.”
Cruz
     Sonya da a Rodia una cruz cuando va a entregarse y ésta simboliza la carga que Raskolnikov debe soportar. Sonya le dice que van a llevar la cruz juntos, y ella está tomando parte de su carga para sí misma, animándole a confesar. Sonya y Lizaveta habían intercambiado cruces, por lo que originalmente la cruz era de Lizaveta, a quien Rodia no tenía la intención de matar, por lo que es un importante símbolo de la redención. El rostro de Sonya le recuerda a la cara de Lizaveta, otro ejemplo de su mala conciencia, y simboliza un dolor compartido. El auto-sacrificio, junto con la pobreza, es un tema más amplio de la novela. La desesperación de la pobreza crea una situación en la que la única manera de sobrevivir es a través de auto-sacrificio, que Raskolnikov rechaza constantemente, como parte de su razonamiento filosófico. Por ejemplo, rechaza la oferta de empleo de Dimitri Razumijin, así como también la idea del matrimonio arreglado de su hermana. Raskolnikov rechaza inicialmente la oferta de que Sonya, lo acompañe a la confesión, pero, en un febril estado mental, la ve siguiéndolo a través del mercado, y encuentra poder en tal idealismo.
San Petersburgo
     “En una noche excepcionalmente caliente a principios de julio, un joven salió de la buhardilla en la que se alojó en el lugar S y caminó lentamente, como si vacilara, hacia el puente K.” Fyodor Dostoevsky, Crimen y Castigo, I
     La frase anterior de la apertura de la novela, tiene una función simbólica: el crítico ruso, Vadim K. Kozhinov, sostiene que la referencia a la “noche excepcionalmente calurosa” establece no sólo la atmósfera sofocante de San Petersburgo, a mediados del verano, sino también “el ambiente infernal del crimen en sí mismo.” Dostoievski fue uno de los primeros en reconocer las posibilidades simbólicas de la vida de la ciudad y de las imágenes extraídas de la ciudad. I.F.I. Evnin, considera Crimen y Castigo como la primera gran novela rusa, “en la que los momentos culminantes de la acción se juegan en las tabernas sucias, en la calle, en los sórdidos cuartos negros de los pobres.”  
     El San Petersburgo de Dostoievski, es la ciudad donde la pobreza no se alivia; “La magnificencia no tiene cabida en ella, porque es la magnificencia externa, formal abstracta, fría.” Dostoyevsky conecta los problemas de la ciudad a los pensamientos y acciones posteriores de Raskolnikov.  Las calles llenas de gente y las plazas, las casas en mal estado y las tabernas, el ruido y el hedor, todos son transformados por Dostoievski en un rico acervo de metáforas de estados de ánimo. Donald Fanger afirma que, “la ciudad real... traducida con una concreción sorprendente, es también una ciudad de la mente, en la forma en que su atmósfera responde al estado de Raskolnikov y casi la simboliza. Está llena de gente, sofocante, y reseca.”  La confusión interna sufrida por Raskolnikov también puede ser percibida como una falacia patética de Shakespeare. Por ejemplo, la gran tormenta en, Rey Lear refleja el estado de ánimo del Rey, al igual que el caos, el desorden y el ruido de San Petersburgo, refleja el estado de ánimo de Raskolnikov.
Amarillo
     El color amarillo se utiliza en toda la novela para significar el sufrimiento y la enfermedad mental. Los ejemplos incluyen el boleto de Sonya amarillo, una licencia para ejercer la prostitución, las paredes de la buhardilla de Raskolnikov, y las paredes de la vieja usurera, entre muchos otros ejemplos. Es de destacar que el término ruso para manicomio, “zholti dom,” se traduce literalmente como, “casa amarilla.” El amarillo también se puede ver cuando se menciona como el color del anillo de Luzhin.
Temas
     La carta de Dostoievski a Katkov revela su inspiración inmediata, a la que se mantuvo fiel, incluso después de que su plan original evolucionó hacia una creación mucho más ambiciosa: El deseo de contrarrestar lo que él consideraba como las consecuencias nefastas, derivadas de las doctrinas del nihilismo ruso. En el novela, Dostoievski identificó los peligros de tanto el utilitarismo como el racionalismo, cuyas ideas principales inspiraron a los radicales, continuando una crítica feroz que ya había comenzado con sus, Memorias del Subsuelo. Siendo un eslavófilo creyente religioso, Dostoievski utiliza los personajes, el diálogo y la narrativa en Crimen y Castigo para articular un argumento en contra de las ideas de Occidente en general. Él, por lo tanto, atacó una mezcla peculiar rusa del socialismo utópico francés y el utilitarismo de Bentham, que había dado lugar a lo que los revolucionarios, como Nikolai Chernishevski, llamaban, “egoísmo racional.”
     Los radicales se negaron, sin embargo, a reconocerse ellos mismos, en las páginas de la novela, (Dimitri Pisarev ridiculizó la noción de que las ideas de Raskolnikov, se podrían identificar con las de los radicales de su tiempo), ya que Dostoievski siguió las ideas nihilistas hasta sus consecuencias más extremas. El objetivo de estas ideas era altruista y humanitario, pero el problema es que estos objetivos se logra al confiar en la razón y suprimiendo por completo el flujo espontáneo de la compasión y de la compasión cristiana. La ética utilitaria de Chernyshevsky, propuso que el pensamiento y la voluntad en el hombre estaban sujetas a las leyes de la ciencia física. Dostoievski creía que tales ideas limitaban al hombre a un producto de la física, la química y la biología, negando las respuestas emocionales espontáneas. En su última variedad de Bazarovism, el nihilismo ruso fomentó la creación de una élite de individuos superiores a los que la esperanza de un futuro iba a ser confiado.
     Raskolnikov es un ejemplo de todos los peligros potencialmente desastrosos contenidos en tal ideal. Frank señala que, “los rasgos morales y psicológicos de su personaje, incorporan esta antinomia entre la bondad instintiva, simpatía y compasión por un lado y, por otro, un orgulloso e idealista egoísmo que se ha llegado a ser pervertido hacia un desdén de desprecio para el rebaño sumiso.” El conflicto interno de Raskolnikov, en la introducción de la novela, se convierte en una justificación utilitaria altruista por el delito propuesto: ¿por qué no matar a una desventurada, e “inútil” prestamista de edad avanzada para aliviar la miseria humana? Dostoievski quiere demostrar que este razonamiento de tipo utilitario y sus conclusiones, ya se habían extendido y eran comúnes en cualquier lugar; y que, en absoluto, era unicamente la invención solitaria de la mente atormentada y desordenada de Raskolnikov. Estas ideas radicales y utilitarias actúan para reforzar el egoísmo innato del carácter de Raskolnikov y, así mismo, el desprecio por las calidades inferiores en el hombre y por sus ideales. Incluso Raskolnikov llega a estar fascinado con la majestuosa imagen de una personalidad como Napoleón quien, en interés de un bien social superior, cree que posee el derecho moral de matar. De hecho, su plan “Napoleónico” lo arrastra a un asesinato bien calculado, la conclusión final de su autoengaño con el utilitarismo. 
     En su descripción del escenario de San Petersburgo, Dostoievsky acentúa la miseria física y la miseria humana que pasan ante los ojos de Raskolnikov. También usa el encuentro de Raskolnikov con Marmeladov para presentar tanto la crueldad de las convicciones de Raskolnikov como el conjunto alternativo de valores para enfrentarlos. Dostoyevsky cree que la “libertad” propuesta por las ideas antes mencionadas es una libertad terrible, “que está contenida por ningún valor, porque es antes de los valores.” Siendo el producto de esta, “libertad,” Raskolnikov, termina estando en perpetua rebelion contra la sociedad , contra sí mismo, y contra Dios.  Él piensa que es autosuficiente y autónomo, pero al final “su ilimitada auto-confianza debe desaparecer, de cara a lo que es más grande que él, y su justificación auto-fabricada debe humillarse ante la mayor justicia de Dios.” Dostoievski llama a la regeneración y la renovación de la sociedad rusa “enferma” a través del re-descubrimiento de su país, su religión, y sus raíces.
Recepción
     La primera parte de Crimen y Castigo, publicada en los números de enero y febrero de, El Mensajero Ruso se encontró con el éxito de público. Aunque las partes restantes de la novela aún no se habían escrito, un revisor anónimo escribió que, “la novela promete ser una de las obras más importantes del autor de La Casa de los Muertos.” En sus memorias, el crítico literario y filósofo ruso conservador, Nikolay Strakhov, recordó que en Rusia, Crimen y Castigo fue la sensación literaria de 1866.
La novela pronto atrajo la atención de los críticos liberales y radicales. G.Z. Yeliseyev saltó a la defensa de las corporaciones de estudiantes rusos, y se preguntó, “¿Ha habido alguna vez un caso de un asesinato cometido por un estudiante por causa de robo?” Pisarev, consciente del valor artístico de la novela en 1867 intentó otro enfoque: argumentó que Raskolnikov era un producto de su entorno, y explicó que el tema principal de la obra fue la pobreza y sus resultados. Midió la excelencia de la novela por la precisión y la comprensión con la que Dostoievski retrató la realidad social contemporánea, y se centró en lo que él consideraba como inconsistencias sociales en la trama de la novela. Strakhov rechazó el argumento de Pisarev que el tema del determinismo ambiental era esencial para la novela, y señaló que la actitud de Dostoievski hacia su héroe era simpática: “Esto no es una burla a una generación más joven, ni un reproche ni una acusación,  es un lamento sobre ella.”(Wikipedia en Ingles)
     Pierre François Lacenaire, nacido el 20 de diciembre de 1803 y fallecido el 9 de enero de 1836, fue un poeta francés y asesino.

Biografía

     Lacenaire nació en Lyon. Al terminar su educación con excelentes calificaciones, se unió al ejército, para finalmente desertar en 1829, en el momento de la expedición a la Morea. Se convirtió en un ladrón y estuvo entrando y saliendo de la cárcel, que era, como él la llamaba, su “Universidad del Crimen.” Mientras que en la prisión, Lacenaire reclutó dos secuaces, Victor Avril y François Martin, y escribió una canción, “Petición de un Ladrón a Un Rey su Vecino,” así como “Las Prisiones y el Régimen Penal,” para una revista.


     En los meses entre el comienzo de su juicio por un doble asesinato y su ejecución, escribió, Memorias, Revelaciones y Poemas, y durante el juicio, él defendió con fiereza su crimen, como una protesta válida contra las injusticias sociales, convirtiendo el proceso judicial en un evento teatral y su celda en un salón. Él hizo una impresión duradera en la época y en varios escritores como Balzac y Dostoievski. Lacenaire fue ejecutado en París, a la edad de 32.


Literatura y Film

     Su mano, cortada después de la muerte, fue el tema de un poema de Teófilo Gautier.


     Dostoievski leyó sobre el caso de Lacenaire, y hay algunas similitudes entre el crimen de Lacenaire y el crimen de Raskolnikov, en Crimen y Castigo. En otra de sus novelas, El Idiota, el personaje de Yevgeni Pavlovich menciona a Lacenaire cuando se habla de intento de suicidio fallido de Hippolite con el príncipe.


     Lacenaire es descrito en la película, Los Niños Franceses del Paraíso, Les Enfants du Paradis, 1945, dirigida por Marcel Carné con un guión de Jacques Prévert, donde se hace hincapié en su postura como un solitario y un rebelde. En la película, Lacenaire, interpretado por Marcel Herrand, se refiere a sí mismo como un criminal audaz y un rebelde social, pero sus actividades criminales reales llegan a estar por sobre todo fuera de la narrativa de la película.


     Filósofo Michel Foucault creía que la notoriedad de Lacenaire entre los parisinos marcó el nacimiento de una nueva especie de forajido leonizado: (opuesto al clásico héroe antiguo), el criminal romántico burgués, y, finalmente, a los géneros literarios de la literatura, de detectives y crímenes verdaderos.

Hay una película francesa llamada Lacenaire (1990), protagonizada por Daniel Auteuil. (Wikipedia Ingles)
     Crimen y Castigo es una novela de carácter psicológico escrita por el autor ruso, Fiódor Dostoievski. Fue publicada por primera vez en la revista El Mensajero Ruso, en 1866, en doce partes, y publicada después como novela. Junto con Guerra y paz de León Tolstói, se considera que la novela es una de las más influyentes e internacionales de la literatura rusa. Asimismo, los diálogos mantenidos entre el protagonista, Raskólnikov, y el inspector de policía, son considerados por algunos autores, como el prestigioso literato Stefan Zweig, una de las cimas de la literatura universal.
     Crimen y Castigo gira en torno a Rodión Raskólnikov. Raskólnikov, el protagonista, es un estudiante que apenas tiene dinero para sobrevivir, ni siquiera a través de los esfuerzos de su madre su y su hermana Dunia. Rodión se indigna con Dunia porque quiere casarse con un abogado, porque sabe que el matrimonio es por interés, para ayudarlo. Así que Rodión tiene la idea de matar y robar a una vieja usurera despiadada que guarda mucho dinero en su casa.
     Raskólnikov se ve obligado a asesinar también a la hermana de la usurera, Aliona Ivánovna Lizaveta, ya que ella lo sorprende en el lugar del crimen. Pronto la policía se pone a investigar el caso. Rodión, como persona que usó los servicios de la usurera, es interrogado por el comisario, que sospecha de él como uno de los autores del crimen e intenta sorprenderlo con preguntas. Ello inquieta mucho a Rodión.
     El crimen deja a Rodión en gran confusión, se debate consigo mismo sobre si su acción ha sido buena o mala. Confiesa a su amiga Sonia, una muchacha pobre y buena, las razones de su crimen.
     Rodión no confiesa a su hermana el crimen, por lo menos no en los términos que sí lo hizo a Sonia. Quien entera a Dunia del crimen, es Svidrigáilov, en el transcurso de una entrevista llevada a cabo en su propia habitación; días antes, éste envía una carta a Dunia en la que le expresa que su hermano es un asesino. Tiempo después, y tras dar vueltas sin sentido por la ciudad preso de la embriaguez psicológica que lo embarga, Rodión es visitado, en su paupérrima alcoba, por Dunia, quien con evidente amargura corrobora a partir de la expresión de sus ojos, que los rumores sugeridos por Svidrigáilov son verdaderos. Abrumado por las dudas sobre su acto, presionado por las dos mujeres para que se entregue y acosado por la policía, Rodión no aguanta más y se entrega para ser enviado por su condena a trabajar a Siberia. Sonia viaja desde San Petersburgo, ciudad en la que se desarrollan los hechos de la novela, a Siberia para cuidar de Rodión mientras cumple una condena de ocho años.
Estructura
     La novela Crimen y Castigo está dividida en seis partes más el epílogo. Mucho se ha comentado de la noción de dualismo en la obra, sugiriéndose la existencia de cierto grado de simetría en ella. Los episodios clave se distribuyen primero en una mitad y luego de nuevo en la otra. Edward Wasiolek asemeja la estructura de Crimen y Castigo con una "X aplastada":
Las partes I-III presentan al originalmente racional y orgulloso Raskólnikov: Las partes IV-VI, al emergente Raskólnikov irracional y humilde. La primera parte de la novela muestra la progresiva destrucción del principio que gobierna su carácter; la última, el nacimiento progresivo de un nuevo principio regidor. El momento del cambio se traza a la misma mitad de la novela
Edward Wasiolek, On the Structure of Crime and Punishment en: PMLA, marzo de 1959, vol. LXXIV, Nº. 1, 132-133.
     Crimen y Castigo está escrito en tercera persona, a través de un narrador omnisciente. La perspectiva principal es la de Raskólnikov, cambiando en ocasiones a la de Svidrigáilov, Dimitri Razumijin, y Dunia.
Juego de Palabras.
     Dostoievski emplea juegos de palabras en Crimen y Castigo, jugando especialmente con la polisemia.
En el texto original en ruso, el lector puede apreciar el doble sentido en los nombres de los personajes principales, que no pueden apreciarse en las traducciones.
Nombre
Palabra
Significado en ruso
Rodión Románovich Raskólnikov
ródina Románovyj raskololas
La patria de los Románov ha quebrado
Piotr Petróvich Luzhin
luzha
Charco
Dmitri Prokófich Razumijin
rázum
Razón, inteligencia
Aleksandr Grigórievich Zamétov
zamétit
Darse cuenta
Semión Zajárovich Marmeládov
marmelad
Mermelada
Arkadi Ivánovich Svidrigáilov
Svidrigailo
Príncipe lituano


Sinopsis
     La historia narra la vida de Rodión Raskólnikov, un estudiante en la capital de la Rusia ImperialSan Petersburgo. Este joven ve truncados sus sueños por la miseria en la cual se ven envueltos tanto él como su familia, (su madre y hermana), Ésta miseria que le obliga a congelar sus estudios por falta de dinero. En búsqueda de dinero Rodión llega a conocer a una vil y egoísta anciana prestamista, en cuya casa empeña algunos objetos de valor.
     Raskólnikov decide asesinar a la anciana, no tanto con el objeto de robarle, pues de hecho, abandona en un escondrijo y no hace uso del botín que saca apresuradamente de la casa de la prestamista tras su asesinato, sino por considerarla un ser humano inútil para la sociedad, un piojo que sólo puede entorpecer a quienes la rodean. Sin embargo, la posición de Raskólnikov es mucho más compleja: ha asumido que la sociedad se halla dividida en dos tipos de seres humanos; aquellos superiores que tienen derecho a cometer crímenes por el bienestar general de la sociedad y aquellos inferiores que deben estar sometidos a las leyes, cuya única función es la reproducción de la raza humana. La única justificación moral que puede tener la acción de Raskólnikov es que él sea un hombre superior, en cuyo caso no ha de sentir ningún tipo de arrepentimiento por su acción. En sus vagabundeos por San Petersburgo, Raskólnikov conoce al antiguo funcionario Marmeládov, un bebedor que acaba muriendo, borracho, atropellado por un caballo, y a su desgraciada familia, a la que Raskólnikov ayuda económicamente, con los escasos rublos que recibe de su madre, tras la muerte de Marmeládov. La hija mayor de esta familia, Sonia, una abnegada joven que se prostituye para ayudar a su madrastra y sus hermanos, será la única persona a la que Raskólnikov confiese explícitamente su crimen. La culminación psicológica del libro ocurre cuando Raskólnikov, siendo tanto presa de la ansiedad, como de la agitación nerviosa y los remordimientos, asume que no puede convertirse en un hombre superior y que por lo tanto pertenece al tipo de hombre que tanto desprecia. Raskólnikov se entrega entonces a las autoridades, pese a que no existe ninguna prueba concluyente contra él y un inocente se ha declarado culpable, víctima de las presiones policiales. Es enviado a las cárceles en Siberia para cumplir su condena y Sonia (hija de Marmeládov) se va con él a acompañarlo al presidio, en donde Raskólnikov se da cuenta de que la ama y que quiere terminar su condena para vivir junto a ella.
A continuación un resumen de los hechos más importantes de cada parte:
·         Primera parte: Empieza con la visita de "ensayo" que hace Raskólnikov a casa de la vieja. Luego cuenta los conflictos internos que tiene éste hasta que se decide y, en el último capítulo, mata a la vieja usurera.
·         Segunda parte: En su mayoría se lleva a cabo durante la enfermedad o delirio de Raskólnikov, quién es cuidado por Dimitri Razumijin. Empieza con su visita a la comisaría e incluye hechos muy importantes como: cuando esconde lo robado, la entrevista con Luzhin, la entrevista con Zamétov, el accidente de Marmeládov, etc. Termina con la llegada de la madre y la hermana de Rodia a San Petersburgo.
·         Tercera parte: Se inicia con la dura entrevista entre Raskólnikov con su hermana y madre, luego prosigue con su reconciliación. Un hecho muy importante y uno de los de mayor tensión en la novela se produce en esta parte, la entrevista con el juez de instrucción, el cual le tiende varias trampas a Raskólnikov con el objeto de que confiese. Termina con la repentina aparición de Svidrigáilov, el acosador de su hermana.
·         Cuarta parte: Empieza con la extraña entrevista entre Rodia y Svidrigáilov, el cual deja notar malas y extrañas intenciones. Después ocurre la ruptura entre Dunia y su novio, hecho seguido de la conversación entre Sonia y Raskólnikov. Concluye con otra, también cargada de tensión, entrevista con el juez de instrucción, el cual casi logra sacarle la confesión a Raskólnikov, hecho evitado por un extraño suceso.
·         Quinta parte: Comienza con los vengativos pensamientos de Luzhin, los cuales después los pone en práctica queriendo hacer quedar a Sonia como ladrona para así indisponer a Raskólnikov con su familia. Hecho que fue evitado por Raskólnikov y un amigo de Luzhin, escapando este sin volver a aparecer en la novela. Luego Sonia huye y Raskólnikov va con ella y le confiesa el crimen, para después enterarse de la locura y muerte de la madrastra de Sonia. Culmina cuando Svidrigáilov le cuenta entre risas a Rodia que escuchó su confesión a Sonia y que puede hundirlo.
·         Sexta parte: Raskólnikov está muy pensativo respecto a qué hacer. De pronto aparece el juez de instrucción y le dice que está convencido de su culpabilidad y que es mejor que se entregue. Después Rodia va a hablar definitivamente con Svidrigáilov para tratar de sacar sus verdaderas intenciones, cosa que no logra. Svidrigáilov le cuenta a la hermana de Rodia la verdad sobre el crimen para luego tratar de violarla, pero en el último momento se arrepiente y la deja ir, al día siguiente se suicida. Al final Rodia se despide de su madre, y después de hablar con su hermana y con Sonia, se entrega.
·         Epílogo: Raskólnikov va a Siberia condenado a ocho años de trabajos forzados, Sonia decide acompañarlo. La hermana de Raskólnikov se casa con Razumijin y luego su madre muere, aquejada de locura febril y senil. Rodión en la cárcel todavía tiene pensamientos negativos y siente odio y repugnancia por los demás reos. Pero al pasar un año, y luego de enfermarse, se arrepiente de todo y se da cuenta de que ama a Sonia, quedando sobreentendido que luego de los siete años restantes, Rodión se casaría con Sonia y juntos, empezarían una nueva vida.
Personajes.
·         Rodión Románovich Raskólnikov: También llamado Rodia o simplemente Raskólnikov, es el protagonista de la novela; la historia es contada principalmente desde su perspectiva. Es un ex-estudiante que, sumido en la pobreza, deja la universidad. Vive en un pequeño y mísero piso en los suburbios de San Petersburgo. El título de la novela se refiere más bien al crimen que comete Raskólnikov y a su castigo interno y personal, un castigo psicológico que nace de su lucha interna. Comete el asesinato creyendo que posee suficiente fuerza tanto intelectual como individual para soportarlo; considera que es una especie de Napoleón, pero la paranoia y la culpa pronto comienzan a devorarlo. Sólo en el epílogo su castigo es formal, cuando decide confesar el crimen y acabar con su alienación. Su nombre, que en ruso deriva de "escisión", es una alusión a la separación de Raskólnikov de la sociedad rusa, impuesta por él mismo, así como su separación íntima de la personalidad y de las emociones.
·         Sofía Semiónovna Marmeládova: Conocida por sus diminutivos Sonia o Sónechka; es una prostituta de dieciocho años, hija de Marmeládov, capaz de infinitos sacrificios. Es vergonzosa, el personaje de Sonia, será probablemente el más castigado por las injusticias y la mala suerte, y sin embargo es la que más entera y noble se mantiene. Su personalidad es tan fuerte que ni todos los peores sucesos la hacen variar en su línea de persona servicial y generosa. Sigue pensando en mantener a su familia. Este comportamiento, interpretan algunos lectores, quizás obedezca a cierto complejo de culpabilidad, por el cual se vea obligada a responder con actos de ayuda y comprensión.
·         Abdocia Románovna Raskólnikova: También conocida por su diminutivo, Dunia, es la hermana de Raskólnikov, es una chica modesta, educada sencilla, con principios y al igual que Sonia es capaz de sacrificarse por su familia. Como el resto de los personajes femeninos, es capaz de infinitos sacrificios y para eso existe; está dispuesta a inmolarse en un matrimonio absurdo. Es una feminidad abnegada. Está en la veintena, y físicamente muy parecida a Rodión, castaña clara, alta y robusta, su rostro se caracteriza por tener el labio inferior más prominente, lo que le da un aspecto serio y seguro.
·         Arcadio Ivánovich Svidrigáilov: Quizá es el personaje antagonista de la obra. Refleja una profunda maldad y pervertimiento moral. Sin embargo, en un instante de la obra, cuando el amor de su vida, Dunia, le apunta con un arma, él parece intentar cambiar moralmente con tal de que Dunia lo acepte a su lado. Es un personaje complejo, como todos los de Dostoyevski, ya que en sólo un análisis superficial se puede ver en él pura maldad. Su pasado resulta ser sumamente oscuro, ya que se lo acusa de haber violado y asesinado a una niña ciega y sorda, torturado y maltratado a un siervo hasta llevarlo al suicidio y matado a su esposa envenenándola. Sin embargo al final de la obra, antes de cometer un espectacular suicidio, realiza obras de caridad con algunos niños desprotegidos, en una inquietante y subjetiva especie de redención personal.
·         Marta Petrovna Svidrigáilova: es la difunta esposa de Arcadio Svidrigáilov, el cual es sospechoso de haberla asesinado, y supuestamente lo visita en forma de espíritu. Deja a Dunia 3.000 rublos en herencia, lo que le permite rechazar a Luzhin como prometido.
·         Porfirio Petróvich: Juez, tío de Razumijin, que trabaja en el asesinato de la usurera. A través de las conversaciones con Raskólnikov, conversaciones de marcado carácter filosófico e intelectual, descubre quién es el asesino, a pesar de carecer de prueba alguna. Al final, insta a Rodión para que se entregue a las autoridades, después de acusarlo directamente, en privado.
·         Dmitri Prokófich Razumijin: también llamado Dmitri, o Razumijin, antiguo compañero de universidad de Raskólnikov, se trata de una persona servicial, aplicado, competente, lleno de buenas intenciones, y protector. A pesar de esto, es impulsivo e irritable. Es un gran comunicador, posee un carácter despreocupado y servicial, lleno de fuerza y vigor. Conclusión, es una persona de carácter activo, feliz, servicial y satisfecho; fue quizás, el único amigo de Raskólnikov en toda la obra. Al final termina casándose con Abdocia Románovna, hermana de Raskólnikov.
·         Katerina Ivánovna Marmeládova: la segunda esposa de Semión Marmeládov, y madrastra de Sonia.
·         Pulkeria Aleksándrovna Raskólnikova: es la sacrificada madre de Rodión, como todas las mujeres de esta obra, humilde, paciente y como toda madre lo da toda para que sus hijos puedan ser felices. Es viuda y tiene 43 años. En cuanto a los rasgos físicos, tiene el pelo canoso y las mejillas hundidas, pero aparenta ser más joven de lo que realmente es.
·         Piotr Petróvich Luzhin: Se muestra como un neocapitalista, Se ve casi como el salvador de la familia Raskólnikov, aunque se empiezan a adivinar sus aires de grandeza dictatorial, sus visiones de poderoso empresario. Pretende casarse con la hermana de Raskólnikov.
·         Semión Zajárovich Marmeládov: es un exfuncionario alcohólico, casado y con 4 hijos, que tiene a su familia en la miseria y la enfermedad. Fue atropellado por un carruaje.
·         Nastasia Petrovna: Criada de Praskovia Pávlovna. Atendía usualmente a Raskólnikov en lo que a alimentos se refiere, también en su correspondencia.
·         Praskovia Pávlovna: Patrona de Raskólnikov. Su hija muere de tuberculosis. Exige, mediante una letra de cambio, ante la comisaria, el pago de una deuda que posee Raskólnikov por el uso de una de sus habitaciones.
·         Aliona Ivánovna: Es una mujer fea y vieja, explotadora, capaz de sacarle dinero hasta a su propia hermana. Su comportamiento es parasitario, aprovechándose del más débil, en especial de estudiantes. Es la usurera, la persona a la que asesinó Raskólnikov.
·         Lizaveta Ivánovna: Es costurera y la hermana de la usurera. Se trata de una chica buena y afable, muy religiosa. Su figura es la que nos hace ver hasta qué punto llega la ruindad de la usurera, es víctima directa de los abusos cometidos por su hermana y de su hijo que murió.
Análisis
     Personajes similares a Raskólnikov en su comportamiento y creencias pueden encontrarse en otras obras de Dostoyevski, como Memorias del Subsuelo o Los Hermanos Karamázov. Raskólnikov es especialmente similar a Iván Karamázov, de Los Hermanos Karamázov. Raskólnikov produce él mismo sus sufrimientos matando a la prestamista y viviendo en condiciones tan precarias cuando podría conseguir un empleo. Dimitri Razumijin, que se encuentra en la misma situación que él, vive en condiciones mucho mejores, sin embargo, cuando se ofrece a conseguir al primero un empleo, Raskólnikov se niega. Después, Raskólnikov arrogantemente insinúa a la policía que es el asesino, tanto por quitarse el peso de la culpa como por lo hilarante del juego mental. Trata constantemente de desafiar los límites de lo que puede y no puede hacer, para darse cuenta de si es o no el hombre extraordinario que describe en su propia teoría, o un perdedor más; a lo largo de toda la novela mide su propio miedo, tratando de razonar consigo mismo para superarlo. Constantemente trata de racionalizar su irracionalidad y paranoia como afirmaciones de trascendencia de su propia conciencia y como rechazo a la razón y la racionalidad.
     Este es un tema común en el existencialismo; Friedrich Nietzsche, en, El Ocaso de los Ídolos, o Cómo se Filosofa a Martillazos, alaba los escritos de Dostoievski a pesar del teísmo presente en ellos: “Dostoievski, el único psicólogo, por cierto, del cual se podía aprender algo, es uno de los accidentes más felices de mi vida, más incluso que el descubrimiento de Stendhal.” No sólo eso: hay un evidente parentesco entre la teoría elaborada por el personaje principal, Raskólnikov, respecto a los hombres que pueden prescindir de la moral en bien de un porvenir que justifique sus acciones, y la teoría del Súper Hombre, elaborada por Nietzsche, el filósofo alemán. Walter Kaufmann considera la obra de Dostoievski como inspiración para, La Metamorfosis de Franz Kafka. Por otro lado, Dostoievski emplea al personaje de Sonia para mostrar que solamente la fe puede curar la depravación del hombre, que es donde se diferencia de otros existencialistas. Aunque esta filosofía es particular de Dostoievski, por el mencionado énfasis en el Cristianismo y también en el Existencialismo (aunque si es o no existencialista sigue siendo debatido), temas similares pueden encontrase en escritores como Jean Paul Sartre, Albert Camus, Herman Hesseo, y Franz Kafka.
     La novela realiza alusiones a la Biblia o a historias del Nuevo Testamento, entre ellas la historia de Lázaro, cuya muerte y resurrección pueden verse como paralelas a la muerte y resurrección espiritual de Raskólnikov. También hace referencia al, Libro de las Revelaciones, en el sueño que Raskólnikov tiene una vez ya encarcelado en Siberia, respecto de la desolación terrenal y de ciertas plagas que afectan al hombre y que lo trasforman violenta y desordenadamente en un ser nihilista. Y en el final, el castigo de ocho años que debe cumplir por su crimen, es también el tiempo que debe pagar para poder estar finalmente con Sonia, en una clara alusión a la historia bíblica del israelita Jacob y los siete años que tuvo que trabajar para poder emparejarse con Raquel. (Wikipedia)
Crimen y Castigo
de Fiodor Dostoievski
     Una tarde de octubre de 1866, Rodia Raskolnikoff se detuvo en la lóbrega entrada de un edificio enclavado en una callejuela de San Petersburgo. 
     Después de un momento de duda, subió por la angosta y tenebrosa escalera. En el último piso tocó a una puerta y, una anciana abrió la puerta. Raskolnikoff dijo, “Buenas tardes, Alena. Soy el estudiante Rodia Raskolnikoff. Estuve aquí hace un mes. Vengo a empeñar otra cosa.” La anciana dijo, “Sí, lo recuerdo, ¡Entre!” Rodia entró, y la mujer dijo, “Aún no me ha pagado la cantidad que le tengo prestada. El plazo venció ayer.” 
     Raskolnikoff le dijo, “Le daré el interés de otro mes. Tenga un poco de paciencia. ¿Cuánto me da por éste reloj?”  La mujer lo vio y dijo, “No vale nada igual que el anillo por el que le presté dos rublos.” Raskolnikoff dijo, “Es de plata. Déme cuatro rublos. Es muy preciado para mí. Perteneció a mi padre.” La mujer dijo, “Eso no me importa. Si quiere rublo y medio, si no, márchese por donde entró.” Raskolnikoff dijo, “Pero…está bien. Venga el dinero.” La vieja sacó un manojo de llaves de su bolsillo y se dirigió a otra habitación. Raskolnikoff pensó, “Tiene las llaves en el bolsillo. No debo olvidarlo. Está abriendo la cómoda. Debe ser el cajón de arriba.” La mujer regreso y dijo, “Aquí tiene. Le desconté los intereses. Le queda un rublo y quince Kopeks.” Raskolnikoff dijo, “Mañana le traeré una cigarrera de plata. Me tendrá que dar más por ella. Es muy bonita.” La mujer dijo, “Hablaremos cuando la vea. Váyase ya, me está haciendo perder el tiempo.” Raskolnikoff dijo, “Hasta mañana Alena.”
     Rodia salió a la calle muy alterado. Mientras caminaba, la idea que desde hace unas semanas rondaba en su cabeza le atormentaba, pensando, “¿Seré capaz? Vine con el propósito de hacer un ensayo…¿Seré capaz?” Mientras vagaba sin rumbo, pensaba en las circunstancias que le habían llevado a conocer a la mujer prestamista. Rodia recordaba cuando le pidió en una ocasión a un amigo, “No tengo un centavo, Iván. ¿Puedes prestarme algo?” Iván le dijo, “Lo siento amigo. Tampoco tengo nada. Pero te puedo ayudar de otra forma…Conozco a una vieja que presta dinero. Es la salvación de los estudiantes como nosotros.” Rodia recordaba cuando le dijo, “Dame la dirección. Tengo un anillo de oro que me dio mi hermana y el reloj de mi padre. Se los llevaré.” Desde el primer momento que la vio, la vieja le inspiró una violenta aversión. Rodia pensó, “Que mujer tan desagradable, parece una ave de rapiña.” Al salir de allí, se sentía lleno de disgusto contra la miseria, la vida y la prestamista. Rodia pensó, “Gente como ella no merece vivir. Se aprovecha de la necesidad ajena con la mayor maldad. Me dio dos rublos por el anillo que vale mucho más, y tuve que aceptar.”
     Sus lúgubres pensamientos le atormentaban de tal forma que entró en un Café para calmarse. Pidió su café, y se sentó. Entonces escuchó una conversación, “Esa Alena es algo serio. Rica como un judío y horrible como una arpía.” Rodia pensó, “Están hablando de la prestamista.” Los hombres continuaban con la conversación, mientras Rodia escuchaba. Uno de ellos dijo, “Lo sé. Presta sobre un objeto la cuarta parte de su valor y cobra enormes intereses. Es mala y avára.” El otro hombre dijo, “Vive con una hermana a la que trata como una esclava. Una solterona humilde y casi idiota. Alena la hace trabajar noche y día vendiendo ropa usada. Lo peor es que no le dejará nada al morir.” El otro hombre preguntó, “¿Y para quien será su fortuna?” El hombre le contestó, “Se la va a dejar toda a un monasterio para que recen por su alma. Yo la mataría y le quitaría todo sin el menor escrúpulo.” Rodia pensó al escucharlo, “Yo haría lo mismo. No merece vivir.” Mientras tanto, el otro hombre le dijo, “¿Te atreverías?” El hombre le dijo, “Claro que no, pero lo pienso desde el punto de vista de la justicia.” El hombre le dijo, “Mira amigo, si hablas de justicia, tampoco es justo matarla.” Rodia pensó mientras los escuchaba, “Claro que lo es. Alguien debería acabar con esa vida inútil. Podría ser yo.” 
     Ya era el atardecer. Rodia salió del café pensando, “¿Realmente me atrevería? Señor, muéstrame mi camino y renunciaré a esa idea maldita. Es como una obsesión el librar al mundo de esa mujer, en el nombre de la justicia.” Empezaba a caer la noche, cuando al regresar a la casa donde rentaba una habitación, pasó por una tienda de abastecimiento y pensó, “Allí esta Isabel, la hermana de Alena.” Rodia se acercó, y escuchó al hombre tras el mostrador decir, “Mañana a las siete tendré aquí la ropa. Venga antes de que se la lleve otra persona.” Isabel dijo, “A las siete en punto estaré aquí.” Rodia se fue y pensó, “El destino me hizo pasar por aquí a esta hora y enterarme de que la vieja estará sola mañana. Pues bien…que se cumpla. Que se cumpla el destino.”
     Rodia siguió hasta su domicilio y subió las escaleras como un condenado a muerte. De repente, tuvo un encuentro inesperado, y dijo, “Dimitri, ¿Qué haces aquí?” Dimitri le dijo, “Vine a ver qué te sucede. Hace varios días que te busco y no se te encuentro por ninguna parte.” Rodia dijo, “He estado…por ahí…” Dimitri dijo, “No comprendo qué te ha pasado. Dejaste la Universidad, ¿Acaso no piensas terminar tus estudios?” Rodia dijo, “No tengo dinero. ¿Cómo puedo continuar?” Dimitri dijo, “Pero dabas lecciones. Te ayudabas con eso. ¿Quieres que consiga algunas?” Rodia dijo, “No, pagan una miseria y no alcanza para nada.” Dimitri dijo, “Rodia, no estás bien. Te has alejado de todos. Desde hace un mes no eres el mismo. De pronto te volviste intratable. Dejaste todas tus ocupaciones. Mira como andas. Me parece que estás enfermo.” Rodia dijo, “No me ocurre nada. Solo tengo cosas importantes en que pensar.” Dimitri dijo, “Cuando venia para acá, me encontré con Sonia. Me preguntó por ti; también está preocupada por tu actitud.” Rodia dijo, “No tiene porqué. No es familiar mío.”  Dimitri le dijo, “Te ama. Es una buena joven, pobre pero con un corazón noble y generoso.” Rodia dijo, “Pues a mí no me interesa. Estoy cansado. Voy a dormir.” Dimitri dijo, “Como quieras. Sabes que eres mi mejor amigo, permíteme ayudarte.” Rodia dijo, “No necesito nada, ¡Vete, Dimitri! Ahora no deseo hablar. Ya nos veremos.”
     Cuando Rodia quedó solo pensó, “Cómo pretende que me ocupe de simplezas cuando tengo proyectado un golpe tan atrevido. Un mes he estado planeándolo, y ahora…¿Seré capaz de llevarlo a cabo? Cómo me duele la cabeza. Necesito descansar. Dormir…dormir.” Al día siguiente, Rodia salía a la calle con una hacha escondida en su saco, pensando, “Faltan cinco para las siete. Ya es hora.” Salió a la calle y caminó presuroso. No tardó en llegar a la casa donde vivía la vieja, pensando, “¿No sería mejor que me fuera? Aún estoy a tiempo.” Su duda apenas duró un instante. Luego entró decidido. Al subir las escaleras pensó, tras escuchar un ruido, “¡Alguien viene! Nadie debe verme. Creo que fue mi imaginación…tengo que tranquilizarme. Un piso más…solo un piso más.” Al llegar a la habitación, tocó la puerta. La anciana abrió y dijo al verlo, “¡Ah, eres tú!” Rodia dijo, “Le traigo algo para empeñar, como le dije ayer.” Rodia mostró una cajita. La mujer la tomó y dijo, “¿Qué es?” Rodia dijo, “La cigarrera de plata de que le hablé.” La mujer la vio y dijo, dándole la espalda, “Cualquiera diría que no es de plata…No, no lo es. Tratas de engañarme y no lo voy a permitir…” 
     Cuando la mujer se volvió para increpar a Rodia, éste le lazó un hachazo. Tras verla en el suelo, dijo, “Ya está hecho.” La esculcó y pensó, “Aquí están las llaves.” Inmediatamente se fue a una cómoda a abrir cajones, pensando, “¡Maldición, ésta no es! Estoy perdiendo un tiempo precioso. Maldita vieja, no son las llaves de la cómoda.” La impaciencia lo devoraba y dejó la cómoda. Buscó y encontró un cofre. Buscó dentro y pensó, “Trapos, solo trapos, no, también hay alhajas y dinero.” 
     Después de revisar, pensó, “Y esto es solo una parte de lo que tiene. En la cómoda debe estar el resto. Trataré de abrirla.” Enseguida escuchó unos pasos. Pensó, “¡Alguien entró!” Guardó las alhajas y pensó, “Isabel regresó antes de lo que esperaba.” Como un demonio poseído decidió terminar su obra. La golpeó con el hacha. Cuando la vio yacer en el piso, pensó, “Yo no…no quería matarla…solo a la vieja. Solo a ella. Tengo que irme de aquí. Mis manos…están llenas de sangre…debo limpiarlas y también el hacha.” 
     Rápidamente se dirigió a la cocina, y al tiempo dijo, “Ya está. Lo importante es salir de aquí.” Cuando abrió la puerta para salir de la habitación, pensó, “Hablan en el otro piso. Tendré que esperar.” Cuando las voces callaron salió y al ir bajando las escaleras Rodia escuchó unos pasos, y pensó, “Alguien viene. Si me ve, estoy perdido.” De un salto, Rodia se devolvió y entró en el departamento de la prestamista. Cuando escuchó que tocaron la puerta, Rodia pensó, “No tengo escapatoria.” Enseguida escuchó una voz al otro lado de la puerta, “Parece que no hay nadie.” Otra voz dijo, “Que raro. Alena nunca sale. Además sabía que vendría hoy a pagarle. Quiero recuperar la cadena que le empeñé.” 
     La primera voz dijo, “Entonces seguro que debe estar. ¿Por qué no abrirá?” La otra voz dijo, “A lo mejor le sucedió algo. Vamos por el portero.” Rodia pensó, “Por fin se fueron. Si no salgo ahora, ya no podre hacerlo.” Enseguida Rodia salió al pasillo, y entonces escuchó una voz bajo la escalera, “No le he visto salir. Tiene que estar allí.” Rodia pensó, “Ya viene. Estoy perdido. ¿Dónde me escondo? Allí…ese departamento esta vacio.” Entró al departamento y cerró la puerta, pensando, “Por poco y me agarran. Ya deben de haber llegado al departamento de la vieja. Si no salgo ahora, ya no podre hacerlo.”
     Tratando de no hacer ruido, Rodia se deslizó por la escalera y salió a la calle, pensando, “¿Qué haré con las alhajas y el dinero? No puedo quedarme con ellas. Son la prueba de mi crimen.” Rodia caminó sin saber qué hacer. De pronto llegó a un árbol, y pensó, “Allí, bajo esa piedra, allí las pondré.” Levantó la pierda, escarbó y pensó, “Aquí nadie podrá encontrarlas.” Enseguida, tomó el hacha y pensó, “Ya no hay pruebas. Solo debo deshacerme del hacha. La lanzaré al canal.” Extenuado regresó a su casa y se dejó caer sobre la cama, casi inconsciente. A la mañana siguiente, una mujer mayor lo despertaba, diciendo, “¡Eh, despierta! Te pasas la vida durmiendo, tendido como un perro.” Rodia dijo, “¿Qué…qué pasa?” La mujer le dio un documento diciendo, “Toma. Es un citatorio de la policía.” Rodia lo tomó, diciendo, “¿Porqué? Yo no tengo que ver nada con la policía.” La mujer dijo, “Yo que sé. Tienes que presentarte esta misma mañana. Te traje un poco de té. Esta encima de la mesa.” Rodia dijo, “Gracias Anastasia.” Anastasia dijo, “No se porque lo hago. Si la patrona se entera se pondrá furiosa. Le debes dos meses.” Rodia pensó, “Estoy perdido…me descubrieron…Si me interrogan, quizá confiese.”
     A media mañana se presentó en la estación de policía, diciendo, “Soy Rodia Raskolnikoff. Recibí un citatorio y…” El comisario Petrovich le dijo, “¡Ah, Si! La señora Zarnitzin le reclama el págo de una deuda, 115 rublos.” Rodia dijo, “¡Ah, mi casera! Era eso…y yo creí que…” El comisario Petrovich dijo extrañado, “¿Qué creyó usted?” Rodia dijo, “Nada, comisario. Soy un estudiante pobre. He tenido que dejar la universidad por falta de dinero…pero tengo intención de pagar en cuanto pueda. Le escribiré a mi madre que vive en provincia. Es pobre pero…” El comisario Petrovich dijo, “Siéntese, parece que se fuera a desmayar. Anote lo que voy a dictarle: ‘Liquidaré mi deuda antes de dos meses. No saldré de la ciudad sin haberlo hecho…’ ¿Qué le pasa? ¿Se siente mal?” Rodia dijo, “Si, mi cabeza…ya pasó…siga usted.” El comisario dijo, “Ya, es todo. Firme.” En ese momento, entró un policía, diciendo, “Comisario. Soltarán a los dos estudiantes. Como yo decía, si hubieran cometido el delito no habrían llamado al portero.” El comisario dijo, “¿Y qué hay de la puerta? Estaba cerrada y tres minutos después abierta.” El policía dijo, “Es indudable que el asesino se encontraba adentro cuando esos dos llegaron, luego escapó.” El policía notó algo extraño en Rodia y dijo, “¿Qué le sucede?¿Está enfermo?” El comisario dijo, “Sí, dice que es la cabeza, apenas pudo escribir…” El comisario Petrovich miro fijamente a Rodia durante unos segundos, que al joven le parecieron siglos. El policía dijo, “Sí, se ve bastante mal. Sería mejor que se fuera a su casa.” El comisario dijo, “Puede retirarse, joven y no olvide su deuda.” Cuando Rodia se retiraba, el policía lo miro y dijo, “No tardaré en detener al asesino. Lo tengo bajo la mira.” El comisario Petrovich agregó mirando también, “Mala suerte para ese criminal que usted esté encargado del caso. Jamás ha fallado.”
     Rodia salió a la calle y allí recobro el ánimo, pensando, “Sospechan, sospechan de mi. Lo vi en sus caras. Y lo último que dijo el comisario fue una indirecta hacia mí…Pero, ¿Qué pruebas tiene? Ninguna. No me dejaré pescar: Soy más astuto que ellos.” Casi sin darse cuenta se dirigió a la casa de su amigo Dimitri. Cuando Dimitri abrió la puerta de su casa dijo, “Rodia, que gusto que hayas venido.” Rodia le dijo, “Lo hice porque quiero dar lecciones…no, qué necesidad tengo de eso…mejor me voy…” Cuando Rodia se iba, Dimitri dijo, “Oye…estas muy raro…espera…¡Rodia!” Una semana después, Rodia despertaba en cama, “¿Qué…qué pasó?” Dimitri estaba a su lado, y dijo, “Amigo, por fín vuelves en ti. Fuiste a mi casa; saliste de allí como loco. Luego viniste aquí y perdiste el conocimiento. De eso hace una semana. Por suerte, te seguí. Llamé al médico. Dijo que tu enfermedad es una debilidad nerviosa causada por la mala alimentación.” Rodia preguntó, “¿He delirado?” Dimitri dijo, “Sí, decías cosas muy raras. Hablaste de alhajas, dinero, nada coherente. En algunas ocasiones te alteraste mucho. Sobre todo, cuando vine con Zamertoff, el ayudante del inspector Petrovich.” Rodia dijo alterado, “¡Zamertof! ¿Porqué lo trajiste aquí?” 
     Dimitri le dijo, “¿Porqué te pones así? Él y yo somos amigos. Lo encontré cuando venia para acá y me acompañó.” Rodia dijo, “¡Ah! Se me olvidada que estudias leyes y conoces a toda esa gente.” Dimitri dijo, “Zamertoff está trabajando en el asunto del crimen del la prestamista.” Rodia dijo, “¿Y cómo va eso?” Dimitri dijo, “Al parecer no han avanzado mucho en las investigaciones. Primero detuvieron a unos estudiantes y luego los dejaron en libertad. Hoy detuvieron a un pintor que estaba trabajando desocupado en el edificio donde vivía la vieja.” Rodia dijo, “¿Acaso él la mató?” Dimitri dijo, “Según Zamertoff no, aunque las pruebas lo acusan.” Rodia le dijo, “¿Qué pruebas?” Dimitri le dijo, “Tenia escondida una pulsera de oro. Dice que la encontró en el suelo del departamento. Detrás de una puerta. Según Zamertoff, el asesino se escondió allí, y se le cayó…¿Qué te sucede?¿Te sientes mal?” Rodia dijo, “No…sí, estoy mareado.” Dimitri dijo, “Sera mejor que descanses. Anastasia te traerá sopa. Yo tengo algunas cosas que hacer, pero regresare más tarde. Con esto de tu enfermedad casi no me he movido de aquí y tengo mis asuntos abandonados, pero, ahora puedo irme tranquilo.” Rodia dijo, “Gracias por todo, Dimitri.” Dimitri le dijo, “No tiene porque dármelas. Lo único que deseo es que te repongas pronto y vuelvas a ser el de antes.” Rodia dijo, “Ya nada será como antes.”
     Poco después que Dimitri se marchó, Rodia recibió la visita inesperada de alguien, y dijo al verla, “¡Sonia!” Sonia dijo, “Vine a ver cómo te encuentras.” Rodia dijo, “No tenias porqué molestarte.” Sonia dijo, “Sabes que no es molestia para mi. Estuviste muy enfermo. Por suerte, ya pasó la crisis.” Rodia dijo, “Dimitri me dijo que fue algo nervioso.” Sonia dijo, “Te traje algunas cosas. Te alimentas muy mal.” Rodia dijo, “Gracias. Eres muy buena, Sonia. Siempre te has portado muy bien conmigo. No lo merezco.” Sonia dijo, “No digas eso, yo…me agrada estar contigo.” Rodia dijo, “Creo que es mejor que te vayas. Deseo dormir. Aún me siento débil.” Sonia dijo, “Como quieras. ¿Me irás a ver cuando te levantes?” Rodia dijo, “Quizá…” Sonia dijo, “Rodia, no sé lo que ha sucedido ni porqué has cambiado tanto, pero quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo. No es mucho lo que te puedo ayudar, pero si me necesitas, no tienes más que llamarme.” Rodia dijo, “Gracias, Sonia, pero creo que nadie me puede ayudar.” Cuando Sonia se fue, Rodia pensó, “Pobre Sonia. Es tan buena. Sé que me ama. Pero yo nada puedo ofrecerle a alguien mejor que yo. Señor, dime una cosa. ¿Ya saben que soy el asesino o aún lo ignoran? ¿Qué haré ahora? Creí que podría soportar este peso. Pero no puedo. Es como que si llevara noche y día el bulto más pesado sobre mis hombros.” Lleno de temor y dudas Rodia se quedó dormido. Así pasó el día.
     A la mañana siguiente, Rodia se levantó y pensó, “Tengo que averiguar todo con respecto al asesinato.” Salió a la calle y anduvo al azar. Finalmente entró en un café. Se sentó y dijo al mesero, “Sírvame un té y tráigame los periódicos de los últimos cinco días.” Poco después, revisando los periódicos, Rodia pensaba, “Aquí esta lo que estoy buscando.” Pero fue interrumpido por una voz, “Qué sorpresa encontrarlo aquí.” Rodia dijo, “¡Zamertoff! ¿Porqué…porque se extraña de verme en este lugar!” Zamertoff dijo, “Ayer por la mañana me dijo Dimitri que seguía en cama.” Rodia le dijo, “Como puede ver, ya estoy bien.” Zamertoff dijo, “Sí, me da gusto. Espero que sus nervios no lo traicionen.” Rodia pensó, “No es casualidad que éste hombre esté aquí. Me sigue porque sospecha de mí. Le voy a demostrar que soy más listo que él.” Zamertoff dijo, “Veo que está leyendo los periódicos. ¿Busca alguna noticia en especial?” Rodia le dijo, “Así es. ¿No se imagina cual?” Zamertoff dijo, “No, la verdad, no.” Rodia dijo, “¡Ah no! Pues quiero saber todos los detalles relacionados con el asesinato de la prestamista, ¿Comprende?” Zamertoff dijo, “¿Qué quiere decir con eso de ‘comprende’?” El rostro de Rodia cambio repentinamente de expresión, y exclamó una risa, “¡Ja, Ja, Ja!” Zamertoff dijo, “¿Qué le pasa?¿Está loco o…?” Rodia se enojó y dijo, “¿Qué iba a decir? Acabe la frase.” Zamertoff dijo, “No, es absurdo…usted aún no está bien. Por eso actúa así.”
     Rodia contempló unos instantes a Zamertoff con expresión burlona y luego, dijo, “¿Y qué me dice del crimen? ¿Usted está en las investigaciones, no? ¿Ya han encontrado al asesino?” Zamertoff dijo, “No, pero no tardaremos en hacerlo. Todos los criminales se conducen del mismo modo.” Rodia preguntó, “¿Y cuál es ese modo?” Zamertoff dijo, “Después de haber efectuado el asesinato con habilidad, los asesinos se dejan pescar en la taberna. Los denuncian sus gestos. No son astutos como…usted. Por ejemplo, usted no iría a la taberna.” Rodia le dijo, “¿Quiere saber cómo actuaria yo en un caso semejante?” Zamertoff dijo, “Sí, me gustaría.” Rodia dijo, “Después de matar a la vieja enterraría el dinero y las joyas en un lugar solitario, durante dos o tres años. Ya podrían ustedes buscar, y sin pruebas no hay culpa. ¿Qué le parece?¡Ah, y además, no iría a la taberna!” Zamertoff dijo, “Creo que usted está loco. Dice cosas absurdas.” Rodia dijo, “¿Y si yo hubiera matado a la prestamista y a su hermana? Usted así lo cree, ¿Verdad?” Zamertoff dijo, “De ninguna manera. No comprendo de dónde saca esa idea.” Rodia le dijo, “Entonces, ¿a qué fue a mi casa y luego me siguió hasta aquí? No soy tonto. Ya hemos hablado bastante. Me voy.” Zamertoff le dijo, “Oiga, solo lo encontré por casualidad. Se equivoca…” Mientras Rodia se levantaba y se iba, Zamertoff pensó, “Muy extraño su comportamiento. Me dio la impresión de estar asustado y por ello, esa actitud. Se lo comentaré al inspector.”
     Al dejar el café, Rodia estuvo vagando sin rumbo fijo, pensando, “Sabiendo lo que iba a ocurrir, ¿Cómo me atreví a coger un hacha y derramar sangre? Ahora estoy en una trampa. Me acosarán y yo…yo, ¿Qué voy a hacer?” Agotado por su desesperación y el cansancio, regresó a su casa. Dimitri lo encontró y le dijo, “¡Rodia! ¿Dónde estabas? Te he estado buscando desde la mañana. Por suerte te encuentro.” Rodia le dijo, “Solo quería caminar, tomar un poco de aire y salí.” Dimitri dijo, “Pero, son las ocho de la noche. Seguro no has comido nada en todo el día.” Rodia dijo, “No tengo hambre.” Dimitri le dijo, “Vamos, sube. Tienes que descansar…a medio día me encontré con Zamertoff, está muy intrigado.” Rodia le dijo, “¿Porqué?” Dimitri le dijo, “Me contó que le dijiste cosas muy extrañas. Que te interesas mucho por el asesinato de la prestamista.” Rodia sintió que se desvanecía y se tomó del barandal de la escalera, exclamando, “¡Augh!” Dimitri expresó extrañado, “¿Qué tienes?” Rodia le dijo, “La cabeza me da vueltas…creo que aún estoy débil…” Dimitri lo tomó, diciendo, “No debiste salir. Te ayudaré.”
     Dimitri lo ayudó a subir a su habitación. Cuando abrieron la puerta de la habitación de Rodia, éste exclamó, “¡Ustedes!” Una mujer mayor se abalanzó hacia él diciendo, “¡Hijo, hijo querido!” Otra mujer joven le dijo, “Hermano, ansiábamos tanto verte. Te estamos esperando desde hace cuatro horas.” La madre le dijo, “No sabíamos nada de ti. Hace dos meses que no recibimos carta…¿Qué tienes? ¡Estás muy pálido!” Rodia le dijo, “He estado enfermo. Hoy es el primer día que me levánto.” Su madre le dijo, “Pobrecito. Con razón no nos escribías. Mi corazón de madre me decía que te ocurría algo.” Rodia le dijo, “No te preocupes. Ya estoy bien. Solo me encuentro muy cansado.” Rodia procedió a presentarlos, “Este es mi primo Dimitri Razumikin. Mi madre y mi hermana.” Dimitri dijo, “Encantado de conocerlas. Rodia me ha hablado mucho de ustedes.” 
     Enseguida Rodia dijo, “No debieron venir. Es un gasto inútil. Seguramente empleaste en el viaje los pocos ahorros que tenias. Madre.” La señora dijo, “No, Rodia. Dunia recibió una herencia de tres mil rublos.” Rodia dijo, “¿Herencia?¿De quién? No tenemos parientes.” Dunia dijo, “Murió la señora en cuya casa trabajaba como institutriz. Me había tomado mucho cariño y me dejo esa suma en su testamento.” Rodia dijo, “Me alegro. Ya no tendrán que pasar privaciones.” La madre le dijo, “Ni tú tampoco. Podrás continuar tus estudios. Nos quedaremos aquí para cuidarte.” Rodia se llevo la mano a la cabeza y dijo, “Ya hablaremos de eso. Ahora quiero descansar. Me siento agotado.” Su madre dijo extrañada, “Rodia, pensábamos, ¿Dónde podremos alojarnos?” Rodia dijo, “No lo sé. Aquí es imposible.” Dimitri dijo, “Creo que tengo a solución. A dos cuadras de aquí, hay una casa de huéspedes, sencilla pero limpia. Rodia necesita reposar. Yo las llevaré.” Dunia dijo, “¡Qué bueno es usted! Le agradezco lo que hace por nosotras.” La anciana se acercó a Rodia y le dijo, “Hasta mañana, hijo. ¿Irás a vernos o prefieres que nosotros vengamos para acá?” Rodia dijo, “Yo iré. Llévalas amigo.” Cuando se fueron, Rodia dejo escapar unas lagrimas y pensó, “¡Pobre madre!¡Pobre hermana!¡Si supieran lo que hice! ¡Dios, qué hice!” Estuvo horas sumido en sus pensamientos. Cuando se acostó, se entregó a un sueño lleno de pesadillas. A media noche se despertó gritando, “¡Noooo!” Enseguida pensó, “Era un sueño. Si pudiera olvidar.”
   Al día siguiente a mediodía, Dimitri vino a visitar a Rodia. Entro a la habitación y dijo, “Pasé a ver a tu madre; me dijeron que habías estado con ellas, pero que no te sentías bien.” Rodia le dijo, “Me vine porque me dolía la cabeza.” Dimitri le dijo, “Había pensado venir en la mañana pero me detuvo Porfirio Petrovich.” Rodia dijo, “El inspector. ¿Porqué?” Dimitri dijo, “Me invitó a comer y me estuvo contando cómo van las cosas en el asunto del asesinato.” Rodia dijo, “¿Qué te dijo?” Dimitri dijo, “Está interrogando a todos los que empeñaron prendas con la vieja. Tiene una lista que encontró en casa de la muerta.” Rodia dijo, “¿De todos?” Dimitri dijo, “Así es. Como comprenderás, las sospechas caen sobre ellos y en especial los que no se han presentado voluntariamente.” Rodia dijo, “Si, claro…oye Dimitri, yo había empeñado unas cosas de ella.” Dimitri dijo asustado, “¡Tú! ¿Por qué hiciste eso? Deberías haberme pedido el dinero que necesitabas.” Rodia dijo, “Tú también estabas escaso de dinero en ese momento. Fueron solo un reloj que perteneció a mi padre y un anillo que me dio Dunia. Ahora que ellas están aquí, temo que me pregunten y les cause un gran disgusto saber que los empeñé. Quiero recuperarlos.” Dimitri le dijo, “Vamos a hablar con Porfirio Petrovich. Además, es conveniente que te presentes y aclares el asunto.”
     Cuando entraron al despacho del inspector, Rodia pensó, “Está Zamertoff. Ese tipo no me gusta. Me mira en forma sospechosa.” Dimitri dijo, “Porfirio Petrovich, vengo con mi amigo Rodia Raskolnikoff. Quiere decirte algo.” Porfirio dijo, “Me da gusto verlo, señor Raskolnikoff. Siéntese, estoy a sus órdenes.” Rodia dijo, “Gracias. Se trata de unas alhajas que empeñé con la mujer prestamista asesinada. Son un reloj de plata y un anillo de oro. Me gustaría recuperarlos.” Porfirio dijo, “¡Hum! La verdad, esperaba su visita. Todos los dueños de objetos empeñados con la asesinada se han presentado…Solo usted faltaba.” Rodia dijo, “No había venido antes porque no me encontraba bien.” Dimitri dijo, “Hasta hace dos días estuvo muy enfermo.” Zamertoff dijo, “Hoy se ve bastante bien. Ha tenido una recuperación rápida.” Rodia dijo, “Si, así es…aunque aún me siento débil.” Dimitri dijo, “Debió haber guardado más reposo, cuando lo encontré, no tenia buen aspecto y hablaba cosas extrañas.” Rodia pensó, “Sospecha de mi. Seguramente ya le dijo al inspector lo que platicamos.” Dimitri dijo, “¿Podrá  mi amigo recuperar sus prendas?” Zamertoff dijo, “Por supuesto. Tiene que escribir una solicitud describiendo cómo son los objetos.” Enseguida se dirigió a Rodia y dijo, “Mejor venga mañana. Se los entregare y hablaremos un poco.” 
    Rodia dijo alterado, “¿Eso significa que me va a interrogar?¿Acaso soy sospechoso?” Dimitri dijo, “Rodia, cálmate.” Zamertoff dijo, “Me ha entendido mal. He hablado con todos los que empeñaron objetos. Pura rutina. A propósito, ¿Cuándo fue la última vez que vio a la prestamista?” Rodia dijo, “No…este…no recuerdo…fue cuando le lleve el reloj, dos días antes de caer enfermo.” Zamertoff le preguntó, “¿No vio en el segundo piso a un obrero que estaba pintando el departamento vacio?” Rodia dijo, “¿Pintor? Creo que no…Me parece que no había ningún departamento abierto…no, ninguno.” Dimitri agregó, “¿Qué dice, Zamertoff? El pintor empezó a trabajar el día del asesinato. ¿Por qué hace esa pregunta?” Zamertoff dijo, llevándose la mano a la cabeza, “¡Vaya, es verdad! He confundido las fechas…Este asunto me hace perder la cabeza.” Dimitri lo enfrentó y dijo, “¡Pues deberías fijarte más!” Rodia dijo, “Sí…sí, claro.” Zamertoff dijo, “Tienes razón. Fue una tontería. Pero el señor Raskolnikoff lo comprende, ¿verdad?” Dimitri dijo, “Creo que ya podemos irnos.” Zamertoff dijo, “Por supuesto. Me dio gusto verlo, señor Raskolnikoff. Puede regresar cuando quiera. Que tengan buen día.”
     Cuando Dimitri y Rodia saliéron de la oficina, Zamertoff dijo, “¿Qué le parece inspector?” El inspector Porfirio Petrovich dijo, “Muy interesante, muy interesante. Me ocuparé más de ese joven. La enfermedad o lo que sea lo tiene muy nervioso.” Entretanto, en la calle, Dimitri dialogaba con Rodia, diciendo, “La actitud de Porfirio Petrovich es absurda. Ve culpables por todos lados. ¡Estos policías!” Rodia pensaba, “Ya lo saben. Saben que el asesino soy yo, pero no tienen pruebas. Están esperando que me delate.” Dimitri dijo, “Vamos por tu madre y tu hermana y las llevaremos a pasear.” Rodia pensó, “No les daré el gusto. Nada pueden comprobarme. Es más, mañana regresare a la jefatura con el inspector.” Dimitri dijo, “¡Oye, no me escuchas!” Rodia dijo, “Perdona, ¿Qué decías?” Dimitri dijo, “Que tu madre y tu hermana nos esperan. Dunia es muy simpática y muy hermosa.” Rodia dijo, “¿Te agrada?” Dimitri dijo, “Mucho, quiero conocerla mejor.” Rodia dijo, “Mi hermana es una joven que vale mucho, Dimitri, y yo también.”
     El resto del día transcurrió como en medio de una bruma para Rodia. Mientras los cuatro paseaban, Rodia pensaba, “Hice bien escondiendo las alhajas. Jamás las detectarán. Son la única prueba para culparme.” Su madre le dijo, “Hijo, ¿Qué te sucede? No has dicho una palabra.” Rodia dijo, “Perdona. Es que aún no me siento bien.” Su madre le dijo, “Lo entiendo, antes eras tan alegre. Sé que pronto volverás a ser el mismo.” Rodia pensó, “Si supiera. Jamás volveré a ser el que era. No después de lo que hice.”
     Al día siguiente, Rodia se presentó en la oficina del inspector Petrovich, quien le dijo, “Me da gusto volver a verlo.” Rodia dijo, “He venido a traerle el papel  que me pidió.” El inspector le echo una rápida mirada.  Enseguida dijo, “Perfecto. Qué frio ha hecho hoy, ¿Verdad?” Rodia le dijo, “Usted me dijo ayer que quería hablar conmigo. Supongo que no será sobre el tiempo.” El inspector dijo, “No, pero no hay prisa. ¿Fuma? Tome un cigarrillo.” Rodia dijo, “No gracias. Si quiere preguntarme algo, hágalo; si no, permita que me retire.” El inspector dijo, encendiendo un cigarrillo, “Calma, hay tiempo. Estoy contento de que haya venido. Es agradable platicar de asuntos que no son del trabajo. Mi labor es ingrata. No se la recomiendo a nadie. Siempre buscando, observando…” Rodia dijo, “Y ahora me observa a mí.” El inspector dijo, “No, no, ¿Por qué habría de hacerlo?” Rodia le dijo, “Usted sospecha que yo asesiné a la prestamista y a su hermana.” El inspector dijo, “¿Yo? De ninguna manera.” Rodia dijo, “Se está burlando. Si tiene pruebas persígame y métame a la cárcel. Pero no voy a permitir que me martirices.” Rodia dio un golpe en su escritorio y dijo, “¡No lo voy a permitir!” 
     El inspector dijo, “Cálmese, su actitud está induciendo a que se le acuse. No debe portarse así. Ya me lo dijo Zamertoff. Según él, usted esta atormentado por algo.” Rodia dijo, “Quiero saber si usted sospecha de mi. ¡Dígalo!” El inspector dijo, “¿Qué le hace suponer eso?¿Le he molestado? Je, Je, Je, es usted un niño.”  Rodia dijo, “No se burle. Ya no puedo soportar…” El inspector le dijo, “¿Qué? ¿La incertidumbre?” Rodia dijo, “¡No me exaspere!¡Ya no puedo!¡Ya no puedo más!” El inspector dijo, “No grite así…lo van a oír…” Rodia dijo, “Es mejor que me vaya. Nada tengo que hacer aquí. ¿Me entregará mis prendas?” El inspector le dijo, “Si, pero no podrá ser hoy. Ya le avisare para que venga por ellas. ¡Ah, una cosa antes de que se marche!” Rodia dijo, “¿Qué cosa?” El inspector preguntó, “¿Esta seguro que no fue a visitar a la prestamista el día del crimen?” Rodia dijo, “Por supuesto…claro que lo estoy…” El inspector dijo, “Entonces el portero debe haberse equivocado. Dice que lo vio ese día…pero es viejo y lo pudo confundir.” Rodia dijo, “¡Yo no era! Usted trata de encontrar un culpable porque le han fallado las pesquisas, pero no seré yo quien pague.” Cuando Rodia se fue, el inspector pensó, “Ya perdiste a calma, no falta mucho para que te denuncies. Todos son iguales.”
     Mientras tanto, en la calle caminando, Rodia pensaba, “En cualquier momento me van a detener. Saben que fui yo. Solo les faltan las pruebas. Fui un tonto al venir. Pero si no lo hubiese hecho tendrían mayores sospechas. Debo irme de aquí, donde no puedan encontrarme. Sera mejor entregarme de una vez.” Los días siguientes fueron un infierno para Rodia. Así pasó una semana, y Rodia pensó, “No puedo seguir así. Tengo que hacer algo o enloqueceré. Si se lo pudiera decir a alguien, ¿Pero a quien? A Sonia. Ella me ama y me comprenderá.” 
     En ese momento alguien tocó la puerta. Rodia abrió y dijo, “¡Usted!” Era el inspector Petrovich, quien dijo, “Veo que va a salir. No se preocupe. No le quitare mucho tiempo. ¿Me permite pasar?” Sin esperar respuesta el inspector Petrovich entró en la habitación, y dijo, “Vengo a decirle que ya sé quien mató a la prestamista y a su hermana...fue usted.” Rodia dijo, “¡No! Se equivoca. Yo no fui.” El inspector dijo, “Ya no tiene objeto que lo niegue. Ambos sabemos la verdad. Entréguese. Si lo hace tendrá una atenuante a la pena.” Rodia dijo, “No me puede detener. ¿Verdad? No tiene pruebas. Solo conjeturas. Quiere que le haga fácil su trabajo.” 
     El inspector dijo, “No, no tengo pruebas pero no tardare en encontrarlas. Si lo detengo su castigo será mayor. En cambio, si se entrega…No desprecie la vida. Tiene mucho camino por delante. Usted no es un criminal perdido. Está en el principio de su existencia.” Rodia le dijo, “Déjeme tranquilo. No tiene derecho a molestarme. No hay una sola prueba que me acuse.” El inspector dijo, “Esta bien. No lo puedo obligar. Pero si se le ocurriera quitarse la vida por el peso de una culpa, deje una nota.” Rodia dijo, “¿Para qué?” El inspector dijo, “Diciendo el lugar donde escondió las alhajas y el dinero.” Cuando el inspector le dio la espalda para retirarse, Rodia pensó, “Ya no tengo escapatoria. Lo sabe y ha jugado conmigo como el gato con el ratón…ya no puedo soportarlo.”
     Rodia salió como un loco y se dirigió a casa de Sonia. Cuando ella lo vio alterado, le dijo, “Rodia, ¿Qué tienes?” Rodia le dijo, “Sonia, he venido porque…porque no sé qué hacer…” Sonia le dijo, “¿Qué te sucede? Estas muy agitado.” Rodia dijo, “Sonia, yo sé quién mato al prestamista.” Sonia dijo, “¡Cómo! ¿Quien fue?” Rodia dijo, “Adivínalo.” Siguió un lúgubre silencio. De pronto, el rostro de Sonia expresó un terror indecible. Rodia dijo, “¿Lo has adivinado ya?” Sonia dijo, “¡Dios mío! No puede ser. Dime que no es verdad.” Rodia la tomó y le dijo, “Sonia, no me abandones…” Sonia dijo, “¡Nunca! Estaré siempre a tu lado, donde sea. ¿Porqué lo hiciste?” Rodia dijo, “Por robar.” Sonia dijo, “No te creo, tu eres bueno. No es una razón.” Rodia dijo, “Escucha, quizá me comprendas: Mi madre era pobre. Mi hermana estaba condenada a trabajar como institutriz. Todas sus esperanzas estaban puestas en mí. Entre a la universidad pero por falta de dinero, tuve que dejarla. Entonces me dije que con el dinero de la vieja, dejaría de ser una carga para mi madre.” Sonia dijo, “No lo creo. Es imposible que pensaras así.” 
     Rodia dijo, “Tienes razón. Soy orgulloso, malo, vengativo, y propenso a la locura. Podría haber seguido mis estudios. Tenía un trabajo. Pero no quise continuar haciéndolo. Estaba harto de todo. Me encerré en mi casa, sin querer hacer nada, ni siquiera comer. Entonces empecé a tener visiones. Me decía, ‘Quien es capaz de atreverse más que ninguna tendrá más razón que nadie.’ Desde el día que se me presentó esa verdad, he querido atreverse y he matado. Ese fue el único móvil.” Sonia dijo, “¡No sigas! Te has alejado de Dios y Dios te ha perdido.” Rodia la tomo por la fuerza y le dijo, desesperado, “¿Qué haré ahora? ¡Dímelo!” 
     Sonia le dijo, “Debes aceptar la expiación y así redimirte.” Rodia dijo, “Eso significa entregarme y no quiero ir a prisión.” Sonia le dijo, “¿Y cómo podrás vivir? ¿Soportaras semejante peso en tu conciencia toda la vida?” Rodia la abrazó y le dijo, “Me acostumbrare.” Sonia le dijo, “No, no podrás. Yo te acompañare a prisión y juntos llevaremos la cruz. Ve donde el inspector.” Rodia dijo, “Lo haré pero antes tengo que despedirme de mi madre.” Sonia dijo, “¿Se lo dirás?” Rodia dijo, “No, no puedo Sonia. Mañana iré donde el inspector. Te suplico que tu le cuentes a mi hermana lo que he hecho.” Sonia dijo, “Esta bien. Yo se lo diré. Sé que ella comprenderá porque te quiere.” Sonia lo abrazó y dijo, “Amor mío. No te dejare solo. Donde quiera que vayas iré contigo.”
     Al día siguiente, Rodia entro a la habitación de su madre, quien dijo al verlo, “Rodia, que alegría verte, hijo. Hace tantos días que no venias.” Rodia le dijo, “No me sentía bien, madre…” Rodia la abrazó y le dijo, “Madre, ocurra lo que ocurra, oigas lo que oigas, ¿Me querrás como ahora?” Su madre le dijo, “¿Cómo puedes hacerme esa pregunta? Jamás creeré nada que se diga en contra tuya.” Rodia le dijo, arrodillado, “Vine a asegurarte que te quiero. Nunca dejare de quererte.” Su madre le dijo, “Ignoro qué te sucede, hijo. Sé que tienes una pena, que vives intranquilo. Pienso en ello constantemente.” Enseguida, Alejandra, su madre, tomó su cara en sus manos y le dijo, “Rodia, te vas, ¿Verdad?” Él le dijo, “Sí, madre.” Su madre dejo escapar una lagrima y le dijo, “Lo había adivinado. Puedo ir contigo si me necesitas y Dunia también. La pobrecita ha estado tan contenta últimamente. Ella y tu amigo Dimitri…” Rodia le dijo, “Sí, ya sé. Se aman. Dimitri es un hombre excelente. La hará feliz, madre. Eso me permite partir tranquilo.” Rodia se levantó, y dijo, “Se ocupara de ustedes…bueno, ha llegado el momento…” Su madre le dijo, “¿Te vas muy lejos?” Rodia dijo, “Sí.” Su madre dijo, “¿Tendrás allí empleo, una posición?” Rodia dijo, tomándola, “Tendré lo que Dios quiera. Ruega por mí.” Su madre dijo, “Lo hare hijo, y esperare cada día tu regreso.”
     Cuando Rodia regresó a su habitación, y abrió la puerta, exclamó con sorpresa, “¡Dunia!” Dunia le dijo, “Lo sé todo. Sonia tu amiga, fue a verme y me lo contó.” Rodia le dijo, “Me desprecias, ¿Verdad?” Ella le dijo, “No, eres mi hermano y te quiero. ¿Pagaras tu culpa?” Rodia dijo, “Sí, pensé en suicidarme, pero luego pensé que un hombre fuerte no debe tener el oprobio.” Ella dijo, “Así es, hermano.” Rodia le dijo, “Voy a entregarme. No sé porqué lo hago.” Ella le dijo, “Aceptando la expiación borras la mitad de tu crimen.” Rodia dijo, “¿Mi crimen? ¿Acaso haber matado a ese gusano sucio y pernicioso, a esa vieja maldita…a esa usurera inútil  a todo el mundo, que chupaba sangre de los desgraciados, es un crimen?” Dunia le dijo, “Hermano, ¿No te das cuenta que le quitaste la vida a alguien a quien se la dio Dios?” Rodia le dijo, “Hermana, perdóname. Soy culpable. Cuida a mamá, te lo ruego. Yo…ya debo partir. Procurare ser valeroso y honrado durante el resto de mi vida, aunque sea un asesino.” Dunia le dijo, “Rodia, pagaras y luego vendrás redimido a nosotras.”
     Ambos salieron en silencio. Se separaron en la puerta y cada cual tomó su camino. No tardo Rodia en llegar a la estación de policía. Cuando el inspector Petrovich lo vio le dijo, “Usted por aquí, nuevamente, ¿Qué se le ofrece?” Rodia dijo titubeante, “Quería…” El inspector Petrovich lo interrumpió, “¿Otra vez se siente mal? ¿Quiere un poco de agua? Siéntese, está muy pálido.” El inspector fue por un vaso con agua y se lo ofreció, diciendo, “Tome, beba.” Rodia lo tomó, y dijo, “Gracias. Fui yo…” El inspector Petrovich dijo, “¿Usted qué?” Rodia dijo, “Fui yo quien asesinó a la prestamista y a su hermana con un hacha y luego les robó.” El inspector Petrovich dijo, extrañado, “¿Qué dice?” Rodia dijo, “¡Sí, yo fui!” Petrovich llamó al policía de guardia y cuando éste abrió la puerta, dijo, “¡Llamen al director! ¡Tengo al asesino!”
     Un mes después, un juez dictaba sentencia, “El acusado es condenado a ocho años de trabajos forzados de segunda categoría.” Rodias escuchó la sentencia y pensó, “Me lo merezco. Es el castigo a mi crimen. Debo expiar mi falta.” Dunia se llevó las manos a la cara y dijo, “¡Oh, Dios, pobre hermano mío!” Dimitri, quien estaba a su lado, dijo, “Dunia, el veredicto fue menos severo de lo que se podría haber esperado.” Ese mismo día, por la tarde, Dimitri se acercó a la celda de Rodia quien dijo al verlo, “Gracias por venir, Dimitri. Me prometiste ocuparte de mi familia. Lo cumplirás, ¿verdad?” Dimitri dijo, “Me casaré con Dunia, y ambos cuidaremos de tu madre. Cuando termine mis estudios nos trasladaremos a Siberia, a la misma ciudad donde tú te encuentres. Allí nos estableceremos y empezaremos una nueva vida.” Rodia le dijo, “Gracias Dimitri. Dios es misericordioso conmigo.” 
     Una semana después, Rodia recibía la visita de Sonia dentro de la celda, quien dijo emocionada al verlo, “¡Rodia…!” Rodia dijo, “¿Vienes a despedirte? Ya sé que mañana parto para Siberia.” Sonia lo abrazó, y le dijo, “No, iré contigo. Te dije que juntos llevaríamos la cruz y así será.” Rodia le dijo, “No es justo que te sacrifiques por mí. Eres demasiado buena. Sonia, qué tarde he comprendido todo lo que significas para mí.” Sonia le dijo, “Rodia, no es un sacrificio. Mi mayor felicidad es estar a tu lado. No importa dónde.” Rodia le dijo, “Sonia, porqué no me di cuenta antes de cuanto te amo. Estaba ciego y ahora que se hace la luz…” Una felicidad inmensa resplandeció en los ojos de Sonia, al escuchar esas palabras, y dijo, “Rodia…me quieres…me quieres…” Rodia dijo, “Sí, amor mío. Expiaré mi culpa. Son solo ocho años.” Sonia dijo, “Pasarán pronto y luego empezaremos un nueva vida.”  Rodia dijo, “Sí, tú y yo, juntos hasta la muerte.”
      Rodia no ignoraba que la nueva vida no le seria dada fácilmente, y que tendría que conquistar al precio de penosos esfuerzos.
 Tomado de Novelas Inmortales, Año XII No. 581, Enero 4 de 1989. Adaptación: Remy Bastien. Segunda adaptación: José Escobar.