Club de Pensadores Universales

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domingo, 9 de noviembre de 2014

Matrimonio Plural en Kirtland y Nauvoo

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     Los Santos de los Últimos Días creen en la monogamia: el matrimonio de un hombre y una mujer, que es la ley matrimonial del Señor. En los tiempos bíblicos, el Señor mandó a algunos hombres de su pueblo, poner en práctica del matrimonio plural: el matrimonio de un hombre y más de una mujer. Algunos de los primeros miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también recibieron y obedecieron este mandamiento a través de los profetas de Dios.
     Después de recibir una revelación que le ordenaba practicar el matrimonio plural, José Smith se casó con varias esposas, e introdujo la práctica a sus asociados cercanos. Este principio fue uno de los aspectos más difíciles de la Restauración, tanto para José Smith, como para otros miembros de la Iglesia. El Matrimonio Plural, puso a prueba la fe y provocó controversia y oposición. Inicialmente, pocos Santos de los Últimos Días le dieron la bienvenida a la práctica bíblica restaurada, totalmente ajena a su sensibilidad. Sin embargo, posteriormente muchos testificaron de poderosas experiencias espirituales, las cuales les ayudaron a superar sus dudas, y les proveyeron el coraje para aceptar esta práctica.
     Aunque el Señor ordenó la práctica, y más tarde el fin del matrimonio plural en los últimos días, el Señor no dio instrucciones exactas sobre cómo obedecer el mandamiento. Importantes cambios sociales y culturales, a menudo incluyeron malentendidos y dificultades entre los miembros de la Iglesia. Líderes y miembros de la Iglesia experimentaron estos desafíos, al atender la orden de practicar el matrimonio plural, y de nuevo más tarde lo volvieron a experimentar, mientras  trabajaban para descontinuarlo, después que el Presidente de la Iglesia, Wilford Woodruff, emitió una declaración inspirada, conocida como, el Manifiesto de 1890, el cual llevó al fin del matrimonio plural en la Iglesia. A pesar de todo, los líderes de la Iglesia y los miembros trataron de seguir la voluntad de Dios.
     Muchos detalles sobre la práctica temprana de matrimonio plural son desconocidos. El Matrimonio Plural se introdujo entre los primeros santos de manera creciente, y se le pidió a los participantes que mantuvieran sus acciones de manera confidencial. No discutieron sus experiencias de manera pública, o a través de la escritura, hasta después que los Santos de los Últimos Días se habían trasladado a Utah y los líderes de la iglesia habían reconocido públicamente la práctica. El registro histórico de los primeros matrimonios plurales es, por lo tanto, escaso: pocos registros proporcionan detalles de la época, y reminiscencias posteriores no siempre son fiables. Alguna ambigüedad acompañará siempre nuestro conocimiento sobre este tema. Al igual que los participantes, “veian por espejo, oscuramente” y se les pidió que anduvieran por fe.
Los Comienzos de Matrimonio Plural en la Iglesia
     La revelación sobre el matrimonio plural no se escribió hasta 1843, pero en sus primeros versos se sugiere que parte de ella emergió de estudio de José Smith del Antiguo Testamento en 1831. La gente que conocía bien a José Smith, declaró que él recibió la revelación por ese tiempo. La revelación, registrada en Doctrina y Convenios 132, afirma que José oró para saber porqué Dios justificó a Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, y Salomón en tener muchas esposas. El Señor respondió que él les había mandado adentrarse en la práctica.
     Los Santos de los Últimos entendieron que estaban viviendo en los días que la revelación llamaba, “la dispensación del cumplimiento de los tiempos.” Principios antiguos, tales como profetas, Sacerdocio, y los templos, serían restaurados a la tierra. El Matrimonio Plural era uno de esos antiguos principios.
La poligamia había sido permitida durante milenios en muchas culturas y religiones, pero, con pocas excepciones, había sido rechazada en las culturas occidentales. En la época de José Smith, la monogamia era la única forma legal de matrimonio en los Estados Unidos. José sabía que la práctica del matrimonio plural, podría agitar la ira pública. Después de recibir el mandamiento, él enseñó a algunos de sus pocos asociados sobre el asunto, sin embargo, no extendió ampliamente la enseñanza durante la década de 1830s.
     Cuando Dios manda una difícil tarea, a veces envía mensajeros adicionales para alentar a su pueblo a obedecer. De acuerdo con este modelo, José le dijo a sus asociados que un ángel se le apareció tres veces entre 1834 y 1842 y le ordenó proceder con el matrimonio plural. Cuando él vaciló en seguir adelante, durante la tercera y última aparición, el ángel vino con una espada desenvainada, amenazando a José con destruirlo, a menos que José siguiera adelante y obedeciera el mandamiento completamente.
     Evidencia fragmentaria sugiere que José Smith actuó tras la primera orden del ángel, al casarse con una esposa plural, Fanny Alger, en Kirtland, Ohio, a mediados de la década de 1830. 
     Varios de los Santos de los Últimos Días que vivieron en Kirtland, reportaron décadas después que José Smith se había casado con Argel, quien vivía y trabajaba en la casa de Smith, después de haber obtenido su consentimiento de ella para ello y el de sus padres. Poco se sabe acerca de este matrimonio, y no se sabe nada acerca de las conversaciones entre José y Emma en cuanto a Argel. Después que el matrimonio de Alger terminó en separación, José parece haber colocado el tema del matrimonio plural de lado, hasta que la Iglesia se trasladó a Nauvoo, Illinois.
Matrimonio Plural y Matrimonio Eterno
     La misma revelación que enseñaba el matrimonio plural, era parte de una revelación mayor dada a José Smith. Ésta revelación, enseñaba que el matrimonio podía durar más allá de la muerte, y que el matrimonio plural era esencial para heredar la plenitud que Dios deseaba para sus hijos. Ya en 1840, José Smith enseñó en privado al apóstol Parley P. Pratt, que el, “orden divino” permitido, permitía a Pratt y a su esposa estar juntos, “por el tiempo y toda la eternidad.” José también enseñó que los hombres, como Pratt, que se habían vuelto a casar tras la muerte de la primera esposa, podían casarse, o sellarse, a sus esposas por la eternidad, bajo condiciones adecuadas.
     El sellamiento de los esposos por la eternidad fue hecho posible gracias a la restauración de las llaves y las ordenanzas del Sacerdocio. El 3 de abril de 1836, el profeta del Antiguo Testamento, Elías, apareció a José Smith y Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland, y restauró las llaves del sacerdocio, necesarias para llevar a cabo las ordenanzas para los vivos y los muertos, incluyendo el sellamiento de familias juntas. Los matrimonios realizados por la autoridad del Sacerdocio, podían enlazar entre sí a los seres queridos para la eternidad, en condición de rectitud; los matrimonios efectuados sin esta autoridad, terminarían con la muerte.
     Los matrimonios realizados por la autoridad del Sacerdocio significarían que la procreación de niños y la perpetuación de las familias se continuarían por las eternidades. La revelación de José Smith sobre el Matrimonio, declaraba que la, “continuación de las simientes por siempre jamás” ayudaría a cumplir los propósitos de Dios para su hijos. Esta promesa le fue dada a todas las parejas que fueran casadas por la autoridad del Sacerdocio y fueran fieles a sus convenios.
Matrimonio Plural en Nauvoo
     Durante gran parte de la historia mundial de Occidente, el “interés” familiar, (consideraciones económicas, políticas, sociales) dominó la elección del cónyuge. Los padres tenían el poder de arreglar los matrimonios o prevenir uniones que ellos desaprobaban. A finales de la década de 1700, el romance y la elección personal comenzaron a rivalizar con estos motivos y prácticas tradicionales. En la época de José Smith, muchas parejas habían insistido en casarse por amor, como él y Emma lo hicieron, cuando se fugaron contra los deseos de sus padres.
     Los motivos de los Santos de los Últimos Días para el matrimonio plural, eran a menudo más religiosos que económicos o románticos. Además del deseo de ser obediente, un fuerte incentivo era la esperanza de vivir en la presencia de Dios con los miembros de la familia. En la revelación sobre el matrimonio, el Señor prometió a los participantes “coronas de vida eterna” y “exaltación en los mundos eternos.” Los hombres y las mujeres, los niños y familiares, ancestros y descendientes, iban a ser “sellados” los unos a los otros, y sus compromisos serian duraderos en la eternidad, consistentes con la promesa de Jesús, de que las ordenanzas del sacerdocio realizadas en la tierra, podrían ser “atadas en los cielos.”
     El primer matrimonio plural en Nauvoo, tuvo lugar cuando Louisa Beaman y José Smith fueron sellados en abril de 1841. José se casó con muchas esposas adicionales, y autorizó a otros Santos de los Últimos días a practicar el matrimonio plural. La práctica se extendió lentamente al principio. Para junio de 1844, cuando José murió, aproximadamente 29 hombres y 50 mujeres habían entrado en el matrimonio plural, además de José y sus esposas. Cuando los Santos entraron en el Valle del Lago Salado en 1847, al menos 196 hombres y 521 mujeres habían entrado en el Matrimonio Plural. Los participantes en estos primeros matrimonios plurales, se comprometieron a mantener sus actividades en secreto, aunque previeron un momento en el que la práctica sería reconocida públicamente.
     Sin embargo, los rumores se propagaron. Algunos hombres sin escrúpulos usaron estos rumores para seducir a las mujeres a unirse a ellos en una práctica no autorizada, algunas veces referida como, “romance espiritual.” Cuando esto fue descubierto, los hombres fueron separados de la iglesia. Los rumores llevaron a los miembros y líderes a emitir cuidadosamente restriciones redactadas que denunciaban el “romance espiritual” y la poligamia, más guardaron silencio acerca de lo que José Smith y otros vieron como un matrimonio “celestial” divinamente ordenado. Las declaraciones enfatizaban qué la Iglesia practicó ninguna otra ley marital más que la monogamia, mientras que implícitamente dejaba abierta a posibilidad que individuos, bajo la dirección de los profetas vivientes de Dios, pudieran hacerlo.
José Smith y el Matrimonio Plural
     Durante la época en que el matrimonio plural fue practicado, los Santos de los Últimos Días distinguieron entre el sellamiento por tiempo y eternidad, y el sellamiento por la eternidad solamente. Los sellamientos por tiempo y eternidad, incluían compromisos y relaciones durante esta vida, incluyendo por lo general la posibilidad de relaciones sexuales. Los sellamientos únicamente por la eternidad, indicaban relaciones en la próxima vida solamente.
     La evidencia indica que José Smith participó en ambos tipos de sellamientos. El número exacto de mujeres a las que fue sellado en el curso de su vida, se desconoce, debido a que la evidencia es fragmentaria. Algunas de las mujeres que fueron selladas a José Smith, más tarde testificaron que sus matrimonios eran por tiempo y eternidad, mientras que otras mujeres indicaron que sus relaciones eran solo por la eternidad.
     La mayoría de esas mujeres selladas a José Smith, eran entre los 20 y 40 años de edad en el momento de su sellamiento. La mayor de todas, Fanny Young, tenía 56 años. La más joven era, Helen Mar Kimball, hija de los amigos cercanos de José: Heber C. y Vilate Murray Kimball. La adolecente fue sellada a José, varios meses antes de su cumpleaños número 15. Tales matrimonios a esa edad, inapropiados para los estándares de hoy en día, eran legales en esa época, y algunas mujeres se casaban a mediados de su adolescencia. Helen Kimball habló de su sellamiento a José como “solo por la eternidad,” sugiriendo que la relación no implicaba relaciones sexuales. Después de la muerte de José, Helen se volvió a casar y llegó a ser una elocuente defensora de José y del matrimonio plural.
     Tras su matrimonio con Louisa Beaman, y antes de casarse con otras mujeres solteras, José Smith fue sellado a un número de mujeres que ya habían sido casadas. Ninguna de estas mujeres ni José Smith explicaron mucho sobre estos sellamientos, aunque varias mujeres dijeron que eran solo por la eternidad. Otras mujeres no dejaron registros, por lo que es desconocido si eran sellamientos por tiempo y eternidad, o eran solo por la eternidad.
      Hay varias explicaciones posibles para esta práctica. Estos sellamientos pudieron haber proporcionado una forma de crear un vínculo eterno o enlace entre la familia de José Smith y otras familias de la Iglesia. Estos vínculos se extendían tanto verticalmente, de padres a hijos, como horizontalmente, de una familia a otra. Hoy en día, tales vínculos son logrados a través del matrimonio en el Templo de individuos que también son sellados a sus propias familias de nacimiento, de esta forma vinculando familias juntas. El sellamiento de José Smith a mujeres ya casadas, pudo haber sido una versión temprana de enlaces de una familia a otra.  En Nauvoo, la mayoría, si no todos los primeros maridos, continuaron viviendo en el mismo hogar con sus esposas, durante el tiempo en que José Smith permaneció en vida, y denuncias sobre estos sellamientos con José Smith están virtualmente ausentes en el registro documental.
     Estos sellamientos pueden ser también explicados por la renuencia de José para entrar en el matrimonio plural, debido a la tristeza que pudo haber sufrido su esposa Emma. Él pudo haber creído que el sellamiento a mujeres casadas, cumpliría con el mandato del Señor, sin que se le obligára a tener relaciones normales de matrimonio.  Esto podría explicar por qué, de acuerdo con Lorenzo Snow, el ángel reprendido a José, por tener “reparos” sobre el matrimonio plural, aún después de que había entrado en la práctica. Después de ésta represión, de acuerdo con ésta interpretación, José regresó, principalmente para sellarse con mujeres solteras.
     Otra posibilidad es que, en esa época, cuando las expectativas de vida eran más cortas que hoy en día, las mujeres fieles sentían urgencia por ser selladas por la autoridad del Sacerdocio. Varias de estas mujeres estaban casadas ya sea con no mormones o con ex mormones, y más de una de estas mujeres, posteriormente, expresaron su infelicidad presente con sus matrimonios. Viviendo en un tiempo cuando el divorcio era difícil de obtener, estas mujeres debieron de haber creído que sellarse a José Smith, les daría bendiciones que de otra manera, no recibirían en la próxima vida.

     Las mujeres que se unieron con José Smith en el matrimonio plural, arriesgaron su reputación y respeto de sí mismas, al ser asociadas a un principio tan ajeno a su cultura y tan fácilmente malinterpretado por otros. “Hice un sacrificio mayor que dar mi vida,” dijo Zina Huntington Jacobs, “porque anticipe el jamás ser vista como una mujer honorable.” Sin embargo, ella escribió: “Busqué en las escrituras y por humilde oración con mi Padre Celestial, obtuve un testimonio para mí misma.” Después de la muerte de José, la mayor parte de las mujeres selladas a él, se mudaron a Utah con los santos, siendo miembros fieles de la Iglesia, y defendiendo tanto al matrimonio plural como a José Smith.
José y Emma
     El matrimonio plural fue muy difícil para todos los involucrados. Para la esposa de José Smith, Emma, era un calvario insoportable. Los registros sobre las reacciones de Emma al matrimonio plural son escasos; ella no dejó testimonios de primera mano, por lo que es imposible reconstruir sus pensamientos. José amaba a Emma y ambos se respetaban el uno al otro profundamente. Después de haber entrado en el matrimonio plural, él derramó su sentimientos por su “amada Emma,” en su diario, a quien describió como, “impávida, firme e inquebrantable, inmutable, cariñosa Emma.” 
      Después de la muerte de José, Emma guardó un mechón de su pelo en un medallón, que llevaba alrededor de ella en el cuello.
Emma aprobó, al menos por un tiempo, a cuatro de los matrimonios plurales de José Smith en Nauvoo, y ella aceptó a todas las cuatro esposas en su hogar. Ella pudo haber aprobado los otros matrimonios también. Más Emma probablemente no sabía acerca de todos los sellamientos de José. Ella vaciló en su visión del matrimonio plural, algunos punto la apoyan y otros la denuncian.
En el verano de 1843, José Smith dictó la revelación sobre el matrimonio, un texto largo y complejo que contiene tanto gloriosas promesas como advertencias severas, algunas dirigidas a Emma. La revelación instruía, tanto a mujeres y hombres, que deberían obedecer la ley de Dios y los mandamientos con el fin recibir la plenitud de su gloria.
     La revelación del Matrimonio requería que una mujer diera su consentimiento, antes que su marido pudiera entrar en matrimonio plural. Sin embargo, hacia el final de la revelación, el Señor dijo que si la primera esposa “no recibía esta ley,” el mandamiento del matrimonio plural, el marido estaría exento de, “la ley de Sarah,” presumiblemente el requisito de que el marido ganaba el consentimiento de la primera esposa, antes de casarse con mujeres adicionales. 
     Después que Emma se opuso al matrimonio plural, José se colocó en un agonizante dilema, obligado entre elegir la voluntad de Dios y la voluntad de su amada Emma. Él pudo haber pensado que el recházo de Emma del matrimonio plural, lo exentaba de la ley de Sarah. Su decisión de “no recibir esta ley,” le permitió a él casarse con esposas adicionales sin su consentimiento. Debido a la temprana muerte de José, y a la decisión de Emma de permanecer en Nauvoo, y no discutir el matrimonio plural, después que la Iglesia se mudó al oeste, muchos aspectos de su historia permanecen conocidos sólo por ellos.
Las Pruebas y el Testimonio Espiritual
     Años más tarde, en Utah, los participantes en el matrimonio plural en Nauvoo, discutieron sus motivos para adentrarse en la práctica. Dios declaró en el Libro de Mormón, que la monogamia era el estándar; a veces, sin embargo, él ordenó el matrimonio plural para que su gente pudiera, “dar descendencia a [Él].” El Matrimonio Plural dio por resultado el aumento del número de niños nacidos de padres creyentes.
     Algunos Santos también vieron el matrimonio plural como un proceso redentor del sacrificio y el refinamiento espiritual. De acuerdo con Helen Mar Kimball, José Smith declaró que, “la práctica de este principio sería la prueba más difícil jamás requerida a los Santos para poner a prueba su fe.” A pesar de que fue una de las pruebas “más severas” de su vida, ella declaró que también había sido, “una de las más grandes bendiciones.”  Su padre, Heber C. Kimball, estuvo de acuerdo. “Nunca me sentí más triste,” él dijo en el momento que se enteró del matrimonio plural en 1841. “Lloré por días. ... Yo tenía una buena esposa. Yo estaba satisfecho.”
     La decisión de aceptar tal prueba tan desgarradora en lo general, vino solo después de  ferviente oración e intensa introspección. Brigham Young dijo, al enterarse del matrimonio plural, “que era la primera vez en mi vida que yo había deseado la tumba.” “Tuve que orar sin cesar,” dijo, “y tuve que ejercer la fe y el Señor me reveló la verdad de ello, y eso me satisfizo.”  Heber C. Kimball encontró consuelo sólo después de que su esposa Vilate, había tenido una experiencia visionaria que acreditaba lo correcto del matrimonio plural. “Ella me dijo,” la hija de Vilate más tarde recordó, “que ella nunca vio un hombre y un padre tan feliz como cuando le describió la visión y le dijo que estaba satisfecha y que sabía que era de Dios.”
     Lucy Walker recordó su confusión interna cuando José Smith la invitó a convertirse en su esposa. “Todo sentimiento de mi alma se rebeló contra él,” ella escribió. Sin embargo, después de varias noches de insomnio arrodillada en oración, ella encontró alivio mientas, “la recamara se llenaba de una santa influencia” parecida a “un sol brillante.” Ella dijo: “Mi alma se llenó de una calmada y dulce paz que nunca conocí,” y “una suprema felicidad tomo posesión de todo mi ser.”
     No todos tuvieron tales experiencias. Algunos Santos de los Últimos Días rechazaron el principio del matrimonio plural y abandonaron la Iglesia, mientras que otros se negaron a entrar en la práctica pero permanecieron fieles. Sin embargo, para muchas mujeres y hombres, la repulsión inicial y la angustia fue seguida por la lucha, la resolución, y en última instancia, la luz y la paz. Las sagradas experiencias permitieron a los Santos avanzar en la fe.
Conclusión
     El desafío de introducir un principio tan polémico como el matrimonio plural, es casi imposible de exagerar. Un testimonio espiritual de su veracidad permitió a José Smith y a los demás Santos de los Últimos Días aceptar este principio. Difícil como lo era, la introducción de matrimonio plural en Nauvoo logró de hecho “levantar descendencia” a Dios. Un número sustancial de importantes miembros actuales de la Iglesia, descienden de los Santos de los Últimos Días fieles que practicaron el matrimonio plural.
     Los miembros de la Iglesia ya no practican el matrimonio plural. De acuerdo con las enseñanzas de José Smith, la Iglesia permite a un hombre cuya esposa murió ser sellado a otra mujer, cuando él se vuelve a casar. Por otra parte, los miembros de la Iglesia están autorizados para efectuar las ordenanzas en favor de los hombres y mujeres fallecidos, quienes se casaron más de una vez en la Tierra, sellándolos a todas sus esposas con las cuales estuvieron casados legalmente. La naturaleza exacta de estas relaciones en la próxima vida, no se conoce, y muchas relaciones familiares se ordenarán en la vida venidera. A los Santos de los Últimos Días se les anima a confiar en nuestro sabio Padre Celestial, quien ama a sus hijos y hace todas las cosas para su crecimiento y salvación.
Tomado de: Latter Days Saints Organization Topics Plural Marriage in Kirtland & Nauvoo.
Traducción: José Escobar.