Club de Pensadores Universales

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domingo, 18 de agosto de 2013

Trastornos Psicológicos

Desordenes Psicológicos

     En 1992, el ex-jugador de Futbol Americano estrella, Earl Campbell, estaba sentado en su carro escuchando música country cuando de repente se sintió aterrorizado, y su corazón comenzó a palpitar fuera de control. Después de ser hospitalizado una semana por sospecha de ataque al corazón, fue diagnosticado, por el contrario, de sufrir trastorno de pánico. Su temor de tener un trastorno de pánico en público lo orilló a permanecer en casa, temeroso de aventurarse hacia afuera aún para revisar su buzón. Había desarrollado agorafobia.
     El 22 de enero de 1987, en una conferencia de noticias televisivas, el tesorero de Pensilvania, R. Bud Dwyer, cometió suicidio colocando el cañón de su pistola en su boca y jalando el gatillo. Dwyer estaba sufriendo de una profunda depresión, después de su condena bajo cargos de corrupción.
      Entre 1972 y 1978, un contratista de construcción de Chicago, de mentalidad exitosa y cívica, llamado John Wayne Gacy, asesinó a 33 muchachos y hombres jóvenes y los enterró bajo su casa. Después de su captura, Gacy expresó ningún remordimiento, por el contrario, relató que sus asesinatos a sangre fría, le habían dado placer. El expediente personal de Gacy indicaba que él tenía un trastorno de personalidad antisocial. 
La Naturaleza de los Trastornos Psicológicos

     Es difícil que pase una semana sin que las noticias reporten casos de trastornos psicológicos extremos tales como estos. Pero, ¿Cómo determinar cuando una persona tiene trastornos psicológicos? Y, ¿Cómo se clasifican los trastornos psicológicos? Las respuestas a estas preguntas son proporcionadas por psicólogos y otros en el campo de la psicopatología, el estudio de los trastornos psicológicos.





Criterios para el Trastorno Psicológico



     Un reciente y ambicioso estudio, llamado Encuesta Nacional de Comorbilidad, examino la frecuencia de trastornos psicológicos en los Estados Unidos. La encuesta de más de 8 mil personas, entre los 15 y los 54 años de edad, encontró que el 29 % ha tenido, al menos un trastorno psicológico dentro del último año, y 48% ha tenido uno al menos durante su vida (Kessler, 1994).  Usted probablemente conoce personas cuyos patrones de estado de ánimo, pensamientos, y acciones, le hagan sospechar, también, que sufren de un trastorno psicológico. Pero, ¿cuáles son los criterios para tener tal trastorno? Los principales son las anomalías, las inadaptaciones y la angustia personal. 

Siendo Inusual: Anomalías como Criterio

     El comportamiento anómalo se desvía del comportamiento de la “típica” persona, la norma. Una norma puede ser cualitativa o cuantitativa. El comportamiento anómalo cualitativo se desvía de los patrones culturalmente aceptados, quizá incluso pareciendo extraño. Un conductor de un ferrocarril que anuncia que el tren se detendrá, podría ser normal; un pasajero que anuncia que el tren se detendrá seria anormal. El comportamiento anómalo cuantitativo se desvía del promedio estadístico.  Una mujer que se lava sus manos tres veces al día sería alguien normal. Una mujer que se lava sus manos treinta veces al día sería alguien anormal.
     Por sí mismo, lo anómalo no es un suficiente criterio para determinar la presencia de un trastorno psicológico. Si la anormalidad cualitativa fuera por sí misma un criterio suficiente, entonces la gente que alcanza logros extraordinarios, tales como los ganadores del Premio Nobel, o un campeón Olímpico de decatlón, y aún un presidente del gobierno estudiantil sería considerado trastornado psicológicamente. Y si la anormalidad cuantitativa fuera suficiente, entonces aún un médico quien lava sus manos treinta veces al día, en el curso de mirar pacientes, sería considerado trastornado psicológicamente.
     Por lo tanto, el contexto en el cual el comportamiento “anormal” ocurre, debe ser considerado antes de decidir que este es sintomático de un trastorno psicológico.
     Aún otro problema con usar la anormalidad como el único criterio al diagnosticar el trastorno psicológico, es la posibilidad de que el inconformismo pudiera ser considerado un trastorno psicológico solamente por oponerse a lo establecido. ¿Deberíamos ver a todos los artistas innovadores y los disidentes políticos como víctimas de trastornos psicológicos?
Deficiencia en el Funcionamiento: Inadaptabilidad como Criterio

     De acuerdo con el criterio de Inadaptabilidad, usted tendría un trastorno psicológico si su comportamiento seriamente quebranta su vida social, académica, o vocacional. Como en el ejemplo, considerando a una persona, tal como Earl Campbell, con el trastorno psicológico llamado agorafobia, (miedo a estar en lugares públicos). Tal persona tendría miedo a dejar casa, y podría consecuentemente alejar a los amigos, fallar en la escuela, y perder un trabajo. Similarmente, una persona que usa drogas o alcohol excesivamente, podría ser considerada psicológicamente trastornada, porque tal comportamiento podría interferir con el funcionamiento diario. Pero el comportamiento inadaptado no es siempre un signo de trastorno psicológico. A pesar de estudiar para los exámenes, dejar de comer frutas y vegetales, y conducir 90 millas por hora en una carretera ocupada, son comportamientos inadaptados, no necesariamente son sintomáticos de un trastorno psicológico.
Sensación de Angustia: Angustia Personal Como Criterio

      El criterio de angustia personal asume que nuestro sentimiento subjetivo de ansiedad, depresión, o alguna otra desagradable emoción determina si padecemos un trastorno psicológico. Sin embargo, la angustia personal puede no ser un criterio necesario y suficiente para determinar la presencia de un trastorno psicológico (Widiger & Trull, 1991). Algunas personas, como John Wayne Gacy, tienen trastornos psicológicos sin sentir angustia.
     Un comportamiento que es anormal, inadaptado, o de angustia personal podría indicar que una persona tiene un trastorno psicológico. Pero no hay un punto único en el que una persona se mueve de ser psicológicamente sana a ser psicológicamente trastornada. Cada uno de nosotros varía en cada uno de los criterios. Por lo tanto, hay un grado de subjetividad, incluso en las mejores respuestas a la pregunta de cómo el comportamiento anómalo, inadaptado, o personalmente angustiante de una persona debe ser, antes de determinar que él o ella tiene un trastorno psicológico.
Puntos de Vista Sobre los Trastornos Psicológicos

     Aún cuando los psicólogos están de acuerdo con la presencia de un trastorno psicológico particular, podrían discrepar en sus causas. En otras palabras, cada uno de ellos favorece a un diferente punto de vista con respecto a las causas psicológicas del trastorno. Desde los tiempos antiguos, la gente ha tratado de explicar los patrones inusuales o dolorosos de comportamiento que ahora llamamos trastornos psicológicos. Muchas antiguas autoridades griegas asumían que los dioses infringías sobre las personas trastornos psicológicos para castigarlos por sus fechorías. Sin embargo, el médico griego Hipócrates (460-377 a.C.), argüía, en cambio, que los trastornos psicológicos tenían causas naturales. 
   A pesar de los esfuerzos de Hipócrates y sus seguidores, las explicaciones sobrenaturales existieron junto a las explicaciones naturales hasta el siglo XIX. El médico suizo del siglo XVI, Paracelso, (1493-1541) rechazó el punto de vista sobrenatural. En vez de atribuir el comportamiento inusual a los demonios, él lo atribuyó a la luna. Paracelso llamó a tal condición lunacia, y a la gente que lo exhibía, lunáticos. Esos términos se derivaban de la palabra latina para “luna.” Usted probablemente ha escuchado a alguien decir en una noche, cuando la gente está actuando raramente, “Debe haber luna llena esta noche.” Pero, contrario a la creencia popular, la luna no afecta la incidencia de los crímenes, la enfermedad mental, o algún otro comportamiento anormal (Rotton & Kelly, 1985). Actuales puntos de vista sobre trastornos psicológicos lo atribuyen a factores naturales. Los puntos de vista difieren en el grado en que ellos le atribuyen, a los trastornos psicológicos, factores biológicos, ambientales o mentales.
El Punto de Vista Biopsicologico

     Hace un siglo, Sigmund Freud observó, “En vista de la íntima conexión entre las cosas físicas y mentales, vemos hacia el día cuando los caminos del conocimiento serán abiertos, yendo de la biología y la química orgánica, hacia el campo del fenómeno neurótico.” (Taulbee, 1983). Como neurólogo, Freud debió haber aprobado el punto de vista biopsicologico, el cual favorece el estudio de las causas biológicas de los trastornos psicológicos.
     El moderno interés en las causas biológicas de los trastornos psicológicos, fue estimulado en el siglo XIX cuando los investigadores descubrieron que un trastorno llamado parálisis general, marcado por un notable deterioro mental, era causado por una infección de sífilis. Investigadores del siglo XIX también encontraron que un toxico químico también podía inducir trastornos psicológicos. De hecho, El Sombrerero Loco, de Alicia en el País de las Maravillas, exhibía síntomas psicológicos causados por ingestión accidental de mercurio, el cual era usado en la fabricación de sombreros de fieltro. Este fue el origen de la frase, Loco como un sombrerero (O’Carroll et al., 1995). Hoy en día, los investigadores biopsicologicos están interesados especialmente en el papel de la herencia, daño cerebral, y química cerebral, en el desarrollo de los trastornos psicológicos.
El Punto de Vista Psicoanalítico

     El Punto de Vista Psicoanalítico, originado en la medicina, creció del punto de vista biopsicologico. Pero en vez de mirar en causas biológicas subyacientes en los trastornos psicológicos, el punto de vista psicoanalítico ve por las causas subconscientes. Sigmund Freud enfatizaba el continuo conflicto entre los impulsos biológicos innatos, particularmente el sexo, el cual demandaba expresión, y las normas de la sociedad que inhibían su expresión. De acuerdo con Freud, los conflictos de sexo y agresión podían ser reprimidos hacia la mente subconsciente, lo que podía llevar a sentimientos de ansiedad causados por una energía sexual o agresiva reprimidas. Freud afirmaba que podíamos ganar un alivio parcial de esa ansiedad recurriendo a mecanismos de defensa. Si nuestros mecanismos de defensa eran inadecuados o demasiado rígidos, podíamos desarrollar trastornos psicológicos.
     Ambos, tanto el punto de vista Biopsicologico como el punto de vista psicoanalítico, apoyan el llamado modelo médico, el cual asume que un comportamiento perturbador o una experiencia consciente molesta, es en realidad un síntoma de un proceso subyacente, ya sea en el cerebro o en la mente subconsciente. El modelo medico ha contribuido a un vocabulario medico que es compartido por ambos, tanto médicos como profesionales de la salud mental. Estos incluyen términos tales como, cura, paciente, tratamiento, diagnosis, enfermedad mental y hospital mental.
El Punto de Vista Conductista

     El punto de vista conductista surge en oposición al punto de vista psicológico, que miraba hacia las causas mentales del comportamiento. Aquellos que favorecen el punto de vista conductista, en la tradición de B. F. Skinner, ven en el medio ambiente y en el aprendizaje de comportamientos inadaptados, las causas de los trastornos psicológicos. Los trastornos psicológicos pueden surgir en las personas cuyo comportamiento inapropiado es reforzado o cuyo comportamiento adecuado es castigado o extinguido.
     Los teóricos social-cognitivos, tales como Albert Bandura, añadirían que debemos de desarrollar un trastorno psicológico si observamos el comportamiento de otra persona. Por ejemplo, una persona podría desarrollar una fobia, (un temor irreal), por perros tanto por ser mordido por un perro, como por observar a alguien siendo mordido por un perro.
     Aquellos que favorecen el punto de vista conductista, con su énfasis en factores ambientales, también podrían ser más proclives a considerar los efectos negativos de las condiciones socioeconómicas en el bienestar psicológico. Por ejemplo, la pobreza es un factor pre dispositivo en una variedad de trastornos psicológicos. El resultado de una investigación, en residentes de New Havent Connecticut, encontró que la pobreza está asociada con un alto riesgo de casi todos los trastornos psicológicos. Esto se mantiene cierto tanto para jóvenes, como para viejos, hombres y mujeres, anglos y afros (Bruce, Takeuchi, & Leaf, 1991).
     El Punto de Vista Cognitivo

     El filosofo estoico griego, Epicteto, (60-120 d.C.) enseño que, “los hombres son perturbados por no por las cosas, sino por las opiniones que ellos toman de las cosas.” Esta es la suposición central del punto de vista cognitivo, el cual sostiene que los trastornos psicológicos surgen de las inapropiadas formas de pensar acerca de uno mismo y del mundo. La teoría personal de George Kelly, la teoría cognitiva más elaborada de la personalidad, observa las construcciones personales de la gente, para determinar si tienen un trastorno psicológico. La gente que falla mantener un bastante estable, pero flexible conjunto de construcciones personales, son más proclives a sufrir de trastornos psicológicos (Button, 1983).

     Muchos teóricos cognitivos suponen que las personas con trastornos psicológicos mantienen creencias irracionales, lo que les guía a disturbios emocionales o comportamientos inadaptados. Aún recientes estudios indican que las personas con trastornos psicológicos, marcados por altos niveles de ansiedad o depresión, podrían pensar más racional y objetivamente que otras personas acerca de ellos mismos y el mundo (Taylor & Brown, 1988). Esto es, las personas sin trastornos psicológicos podrían ser optimistamente irrealistas y ver el mundo a través de unos “lentes color de rosa.”
El Punto de Vista Humanista

     Los psicólogos que favorecen el punto de vista humanístico, principalmente Carl Rogers y Abraham Maslow, enfatizan la importancia en la autorrealización, lo cual es el cumplimiento de los potenciales de uno. De acuerdo con Rogers y Maslow, los trastornos psicológicos ocurren cuando la gente falla en alcanzar su potencial, quizás a causa de otros, especialmente sus padres, desalentándolos a expresar sus verdaderos deseos, pensamientos e intereses. Esta consideración positiva condicional puede llevar a la persona a desarrollar una auto-imagen pública que es favorable para otros, pero muy diferente de su imagen privada real. La angustia causada por la falla en actuar en concordancia con los deseos, pensamientos, e intereses propios de uno, puede llevar a desarrollar un trastorno psicológico.
El Punto de Vista de Diátesis Estrés

     Ningún punto de vista provee una adecuada explicación de trastornos psicológicos. Esto ha llevado a emerger el punto de vista de diátesis estrés, el cual mantiene que las personas difieren en su predisposición biológica para desarrollar trastornos psicológicos (Fowles, 1992). Esa predisposición es llamada diátesis, y es determinada parcialmente por la herencia. Una persona con una predisposición a desarrollar trastornos psicológicos, puede resistir aún extremadamente altos niveles de estrés psicológicos. Resultados de investigaciones en apoyo al modelo diátesis-estrés indican que el estrés social interactúa con predisposiciones psicológicas para causar algún trastorno psicológico, incluyendo depresión mayor (Monroe & Simons, 1991) y esquizofrenia (Fowles, 1992).         
Clasificación de los Trastornos Psicológicos

     A lo largo de los Siglos, autoridades han distinguido una variedad de trastornos psicológicos, caracterizado cada uno por su propio conjunto de síntomas. En 1883, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin (1856-1926) ideó el primer sistema moderno de clasificación (Angst, 1993). Hoy en día, el sistema de clasificación más ampliamente usado para los trastornos psicológicos es la cuarta edición del Diagnostico y Estadística del Manual de Trastornos Mentales (DSM-IV), publicado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría.
El DSM-IV: Categorizando los Trastornos Psicológicos

      El DSM-IV, el cual fue publicado en 1994, es una versión revisada del DSM-III, el cual fue publicado en 1980 (y revisado en 1987 como el DSM-III-R). Fue precedido por el DSM-II en 1968, y el DSM-I en 1952. El DSM-IV provee un medio de comunicación entre los profesionales de la salud mental, ofreciendo una estructura de investigación sobre las causas de los trastornos (Clark, Watson, & Reynolds, 1995).
     El DSM-I y el DSM-II, los cuales estaban basados en la teoría psicoanalítica, dividían los trastornos en neurosis y psicosis. Una neurosis envolvía ansiedad, un moderado trastorno de las relaciones sociales, y un relativo buen contacto con la realidad. Una psicosis, por el contario, envolvía trastornos mentales, comportamientos bizarros, un severo trastorno de las relaciones sociales, y un relativo pobre contacto con la realidad. El DSM-III y el DSM-IV abandonaron esta orientación psicoanalítica y en vez de ellos consideraron de los factores biológicos, psicológicos y sociales en el diagnostico de los trastornos psicológicos. 
     El DSM-IV provee cinco ejes para diagnosticar los trastornos psicológicos. El eje I contiene dieciséis categorías principales de trastornos psicológicos. El eje II contiene desordenes de la personalidad y retardo mental. El eje III contiene las condiciones médicas que podrían afectar el trastorno psicológico de la persona. El eje IV contiene las fuentes de estrés sociales y ambientales bajo las cuales la persona ha estado recientemente. Y el eje V contiene un estimado del nivel de funcionamiento de la persona. 
La Lista de los Trastornos Clínicos del Eje I

1.-Trastornos usualmente diagnosticados primero en la infancia, niñez, o adolescencia. Trastornos que aparecen antes de la madurez. Ejemplos incluyen el tartamudez, enuresis nocturna (Cama mojada), trastorno de déficit de atención/ desorden de hiperactividad.
2.-Delirio, demencia, y amnesia y otros trastornos cognitivos. Trastornos del cerebro causados por las drogas, las toxinas, edad, o enfermedad. Ejemplos incluyen (confusión mental extrema), y demencia (causada por el deterioro del intelecto).
3.-Trastornos mentales debido a condiciones medicas generales. Trastornos debidos a una condición médica no clasificada en ninguna parte. Ejemplos incluyen, trastornos catatónicos debidos a…, cambios de personalidad debidos a…, y trastornos mentales debidos a…  
4.-Trastornos de Sustancias Relacionadas. Trastornos que involucran dependencia a drogas psicoactivas en detrimento del funcionamiento diario. Ejemplos incluyen, dependencia a la cocaína, heroína, alcohol, o mariguana.
5.-Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Trastornos asociados con una marcada desorganización de la percepción, cognitiva, emocional, y de comportamiento. Ejemplos incluyen, esquizofrenia paranoide, esquizofrenia catatonica, y esquizofrenia desorganizada.
6.-Trastornos del estado de Ánimo. Trastornos marcados por severas perturbaciones mentales. Ejemplos incluyen, Depresión mayor y trastorno bipolar.
7.-Trastornos de Ansiedad. Trastornos asociados con ansiedad extrema. Ejemplos incluyen, Fobia, trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, y trastorno de estrés postraumático.  
8.-Trastornos Somatoformes. Trastornos que involucran síntomas físicos, tales como parálisis o pérdida de sensibilidad, sin una causa física. Ejemplos incluyen, hipocondrías y trastorno de conversión.   
9.-Trastornos Ficticios. Trastornos en donde la persona falsifica síntomas de trastornos físicos o psicológicos. Ejemplos incluyen, mentir en cuanto a síntomas o inducir síntoma.
10.-Trastorno Disociativo. Trastornos en donde la conciencia consciente está separada de los pensamientos, sentimientos y memorias relevantes de la persona. Ejemplos incluyen, amnesia disociativa y fuga disociatva.  
11.-Trastornos sexuales y de identidad de género. Trastornos caracterizados por disfunciones sexuales, parafilias (prácticas sexuales desaprobadas culturalmente), o confusión sobre la identidad de género de uno. Ejemplos incluyen trastornos de erección masculinos, trastornos orgásmicos femeninos, exhibicionismo, masoquismo sexual, y transexualismo.
12.-Trastornos alimenticios. Trastornos que involucran patrones alimenticios inadaptados. Ejemplos incluyen, anorexia nerviosa y bulimia nerviosa.  
13.-Trastornos del sueño. Trastornos marcados por una ruptura del ciclo soñar-despertar. Ejemplos incluyen, insomnio, narcolepsia, hipersomnia y apnea del sueño.
14.-Trastorno del impulso-control no en otra parte clasificado. Trastornos asociados con la inhabilidad de resistir el impulso de cometer ciertos actos inadaptados.
15.-Trastorno de Adaptación. Trastorno en el cual la persona falla en adaptarse adecuadamente a importantes factores de estrés. Ejemplos incluyen, la inhabilidad de adaptarse al divorcio o a reveses financieros.
16.-Otras condiciones que podrían ser el foco de atención clínica. Trastornos que no caen dentro de otra categoría. Ejemplos incluyen factores psicológicos que afectan condiciones medicas, problemas relacionales, y problemas relacionados con abuso o negligencia.
Un ejemplo de diagnostico multiaxial
Eje I
Dependencia al Alcohol
Eje II
Trastorno de Personalidad Antisocial
Eje III
Cirrosis alcohólica del hígado.
Eje IV
Perdida de trabajo, amenaza de desalojo, separación de la esposa.
Eje V
Actual nivel de funcionamiento: 40.
Mas alto nivel de funcionamiento el año pasado: 55.
     Debido a que el DSM-IV es relativamente nuevo, ha habido mucho mas investigación en el DSM-III. El DSM-III fue una mejora sobre previos sistemas de diagnósticos pero encontró critica (McReynolds, 1989). La investigación encontró que, en conjunto, las categorías de diagnostico del DMS-III tenían solamente una modesta validez y confiabilidad (Eysenck, Wakefield, & Friedman, 1983). La confiabilidad de un diagnóstico se refiere a la medida en que diferentes evaluadores alcanzan el mismo diagnostico. Por ejemplo, ¿estarán de acuerdo varios psicólogos clínicos de manera independientemente, que una persona dada tiene esquizofrenia? La validez de un diagnostico se refiere a la medida en la que un diagnostico es correcto. Por ejemplo, ¿Tiene realmente esquizofrenia una persona que ha sido valuada con esquizofrenia? 
     Observe que la creación de categorías en el DSM es en realidad un ejercicio de elaboración de conceptos. Cada categoría, ya sea “trastorno de pánico,” “depresión mayor,” o “personalidad antisocial” es un concepto que es definido por ciertas características. Pero los conceptos de trastornos psicológicos son conceptos naturales, y estos tienen “fronteras difusas.”  Esto significa que diferentes trastornos podrían compartir ciertas características y que una persona podría exhibir algunas pero no todas las características de un trastorno particular. Esto hace difícil de lograr una alta confiabilidad y validez en el diagnostico.

     Aunque muchos profesionales norteamericanos de la salud mental encuentran fallo el DSM-III, una encuesta en profesionales de la salud mental en 42 otros países, encontró aprobación general en él (Maser, Kaelber, & Weise, 1991). El DSM-IV tiene una más fuerte base de investigación que las versiones previas del DMS (Frances et al., 1995), pero, como sus predecesores, ha sido criticado por su confianza en el modelo medico (Sanua, 1994).
Critica sobre el Diagnostico de los Trastornos Psicológicos

     Debido a la extendida confianza en el DSM, algunos investigadores critican los potenciales efectos negativos en la diagnosis de los trastornos psicológicos. Esta actitud crítica fue inspirada en parte, en un estudio clásico sobre los efectos de la diagnosis
Anatomía de un Estudio de Investigación Clásico

     ¿Podría ser una persona sana reconocida en un hospital de salud mental?
    Base Lógica:

     El estudio fue conducido por el psicólogo David Rosenhan (1973). Se preguntaba si una persona normal y sana, quejándose de síntomas de esquizofrenia, podría obtener admisión en un hospital mental, y si una vez que fuese admitida, el personal podría descubrir su pretensión.

     Método:

     Rosenhan tuvo a ocho personas aparentemente normales, incluyendo a él mismo, logrando admisión a diferentes hospitales mentales, llamando al hospital para hacer citas y luego quejándose de escuchar voces que decían “vacio, hueco, golpe.” Escuchar voces imaginarias es un síntoma de esquizofrenia. 
Resultados y Discusión.

     Los ocho “Pseudopacientes” fueron admitidos a doce hospitales en cinco estados, sus estancias oscilando entre 7 y 52 días. Durante sus estancias, ellos se comportaron normalmente, no quejándose de escuchar voces, y algunas veces escribiendo cientos de páginas de notas sobre sus experiencias en el hospital. Aunque ningún miembro del personal descubrió que los pseudopacientes estaban fingiendo, varios pacientes verdaderos los acusaron de ser periodistas o profesores investigadores de hospitales mentales. Rosenhan concluyó que el diagnostico de los trastornos psicológicos es influenciado mas por preconcepciones y por el contexto en el cual encontramos a una persona, que por cualquier otra característica objetiva de la persona. 
     Pero el psiquiatra Robert Spitzer, quien ayudo a desarrollar el DSM-III, afirmaba que Rosenhan malinterpretó los resultados el estudio (Spitzer, 1975). Primero, la admisión del los pseudopacientes al hospital mental fue justificada, debido a que gente que reporta escuchar voces imaginarias podría tener esquizofrenia. Segundo, las personas con esquizofrenia podrían tener largos periodos de tiempo sin exhibir síntomas obvios del trastorno. Así, los miembros del personal que observaron a los pesudopacientes durante su estancia no tenían razón para concluir que estaban fingiendo. Sin embargo, el poder de la etiqueta "mentalmente enfermo" para colorear nuestro juicio de una persona fue apoyado por otro estudio. Cuando sujetos observaron a personas etiquetadas como pacientes mentales (quienes en realidad no lo eran), o gente similar no dada esa etiqueta, fueron más proclives a calificar a los supuestos pacientes mentales como siendo “inusuales.” (Piner & Kahle, 1984).
     El líder crítico en los diagnósticos de etiquetas es el psiquiatra Thomas Szasz (1960), quien ha ido tan lejos en hasta llamar a la enfermedad mental esquizofrenia, un “mito.” Él piensa que los comportamientos que llegan a ser etiquetados como “enfermedades mentales” son en realidad “problemas en la vida.” De acuerdo con Szasz, etiquetar a personas como enfermos mentales, erróneamente culpa su funcionamiento inadaptado sobre una enfermedad. Él piensa que la noción de “enfermedad mental” es una espada de dos filos: podría disculpar un comportamiento atroz cometido por aquellos etiquetados como “mentalmente enfermos.” Szasz afirma que la enfermedad mental es un mito que ha provocado respuestas críticas de otros profesionales de la salud mental (Bentall & Pilgram, 1993), como se indica en el siguiente comentario:
     Este mito tiene una atracción seductora para muchas personas, especialmente si ellos no tienen que lidiar clínicamente con individuos y sus familias experimentando la angustia, la confusión y el terror de la esquizofrenia. Desafortunadamente informarles a los esquizofrénicos y a sus parientes que ellos están teniendo una experiencia mitológica no parece ser apreciado por ellos y no es particularmente útil (Kessler, 1984).
     Los muchos profesionales de la salud mental que han ayudado a crear el DSM-IV no ven los trastornos psicológicos que se analizan como mitos. Las categorías más importantes de los trastornos psicológicos incluyen, trastornos de ansiedad, trastornos somatoformes, trastorno disociativo, trastorno de estado de ánimo, trastorno de esquizofrenia, y trastornos de la personalidad.       
Trastorno de Ansiedad: Cuando la Ansiedad se Convierte en Destructiva

     Usted ciertamente ha experimentado ansiedad cuando aprendió a manejar, tomó un examen importante, o fue a su primera cita de pareja. La ansiedad es un sentimiento de aprensión acompañado de miedo comprensivo, y una excitación del sistema nervioso simpático, lo que produce un incremento del sudor, del ritmo cardiaco y del ritmo de respiración. Aunque la ansiedad es una parte normal y beneficiosa de la vida diaria, nos advierte sobre amenazas potenciales, en los trastornos de ansiedad, si llegan a ser intensos, crónicos, y perjudiciales en el funcionamiento diario. Cerca del 10 al 15% de los adultos norteamericanos sufren de trastornos de ansiedad (Robin et al., 1984), el cual incluye trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobias, y trastorno obsesivo-compulsivo.
Trastorno de Ansiedad Generalizada: Viviendo con Ansiedad Crónica

     Aunque nosotros normalmente experimentamos ansiedad en respuesta a situaciones estresantes, la persona con trastorno de ansiedad generalizada está en constante estado de ansiedad, que existe independientemente de cualquier situación estresante particular. En esencia, la ansiedad llega a ser uno de los rasgos cardinales de la personalidad (Rapee, 1991). La característica central del trastorno de ansiedad generalizado es la preocupación. La persona se preocupa constantemente casi por cualquier cosa, incluyendo trabajo, estudio, finanzas, y relaciones sociales. Casi el 5% de la población sufre el trastorno de ansiedad generalizada, algunas veces durante su vida (Wittchen et al., 1994); es más común en mujeres que en los hombres (Roy et al., 1995).
      ¿Cómo se explica el desarrollo del trastorno de ansiedad generalizada? Los investigadores biopsicologicos buscan en la herencia, la neuroquímica, y la excitación cerebral las respuestas. Los hijos de victimas del trastorno de ansiedad son 7 veces más proclives a desarrollarlo de lo que son los hijos de padres que no son víctimas. Samuel Turner, un investigador líder en la ansiedad señala que aunque esto apunta a una base genética posible para los trastornos de ansiedad, ello no nos permite concluir que los trastornos de ansiedad son mas ocasionados por herencia común que por experiencias de la vida comunes (Turner, Beidel, & Costello, 1987). Más fuerte, pero también inconcluyente, es la evidencia de una base hereditaria para el trastorno de ansiedad. Una investigación muestra un índice de concordancia mayor para gemelos idénticos, quienes comparten un 100% de sus genes, en comparación con los  gemelos fraternales, quienes no son mas similares genéticamente que los hermanos no gemelos (Torgersen, 1983). El índice de concordancia es la probabilidad de que una persona desarrollará un trastorno psicológico, dado que un familiar posee el trastorno.
     Ya sea si es causado por herencia o por experiencia, la ansiedad está asociada con un exceso de actividad en las neuronas de serotoninas (Eison & Eison, 1994) lo que es reducido por drogas usadas para tratar la ansiedad. La tomografía de emisión de protones (PET) indica que la ansiedad está asociada con un incremento de excitación cerebral. Más específicamente, el escaneo PET ha mostrado que cuando los sujetos son colocados en una situación de ansiedad inducida, muestran un incremento en la excitación de sus lóbulos temporales (Reiman et al., 1989). 
     Trastorno de Pánico: Siendo abrumado por la Ansiedad

     Al describir las motivaciones para su pintura “El Grito,” el artista noruego Edvard Munch (1863-1944) comentó, “Caminaba…y sentí un fuerte, interminable grito de penetrante naturaleza.” (Blakemore, 1977). Ambos, la pintura y la declaración indicaba que Munch había sufrido un ataque de pánico, el cual es un síntoma del trastorno de pánico, marcado por repentinos ataques de ansiedad abrumadora, acompañado por mareos, temblores, sudor frio, palpitaciones del corazón, dificultad para respirar, miedo de morir, y miedo de volverse loco. Las personas que experimentan ataques de pánico, podrían también sentirse desligados de su propio cuerpo o sentir que las otras personas no son reales. Aunque los ataques de pánico usualmente duran pocos minutos, son tan angustiosos que la mayoría de las personas buscan terapia para el trastorno de pánico más que por cualquier otro trastorno psicológico (Boyd, 1986). Cerca del 1.5% de los norteamericanos experimentan trastorno de pánico (Weissman, 1990). 
     Los teóricos biopsicologicos y cognitivos están en desacuerdo sobre las causas del trastorno de pánico (McNally, 1990). Los teóricos biopsicologicos observan que el trastorno de pánico corre en familias, con un índice de concordancia entre miembros de la familia de cerca del 20% (Crowe, 1990) El índice de concordancia es más alto para gemelos idénticos que para gemelos fraternos (Torgerson, 1989). Nuevamente, estos hallazgos aluden a, pero no son garantía, de una predisposición genética del trastorno de pánico (Kandler et al., 1995). El escaneo PET ha implicado los lóbulos temporales, porque la gente con trastorno de pánico muestra una mayor actividad en el lóbulo temporal derecho que en el izquierdo, lo que no se encuentra en otras personas (Reiman et al., 1984).
     De acuerdo con los teóricos cognitivos, el trastorno de pánico resulta del pensamiento erróneo (Cox, 1996), atribuyendo erróneamente los síntomas físicos de excitación causados por factores tales como la cafeína, el ejercicio, estrés leve, o memorias emocionales, a serios trastornos mentales o físicos. La ansiedad de separación evocada por el recuerdo de una persona importante en la vida de uno que una ha perdido, es especialmente probable para instigar un ataque de pánico (Free, Winget, & Whitman, 1993). El pensamiento catastrófico sobre los menores síntomas físicos pueden inducir a la ansiedad abrumadora  que caracteriza al trastorno de pánico (Agras, 1993). Esta explicación cognitiva del pánico es común en la teoría de la emoción de los dos factores de Schachters, porque asume que el pánico ocurre cuando una excitación inexplicable es atribuida a una fuente catastrófica.
Fobias: Exhibiendo Temores Irracionales

     La palabra Fobia, proviene del Fobos, el nombre del Dios griego del miedo, y se refiere a la experiencia de un temor excesivo e inexplicable. La persona se da cuenta de que el miedo es irracional pero no puede controlarlo. La fobia podría tener consecuencias desadaptivas. Por ejemplo, los pacientes con claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) están algunas veces tan aterradas en someterse al diagnostico de imágenes de resonancia magnética, lo cual les requiere yacer quietos por más de una hora o más (Kilborn & Labbe, 1990). Las fobias están entre los mas comunes trastornos psicológicos afligiendo a cerca del 6% de los norteamericanos (Boyd et al., 1990).
     Los principales casos de fobias son las fobias simples, fobias sociales, y agorafobia. Una fobia simple es un temor intenso e irracional hacia un objeto específico o una situación específica, tal como una araña o las alturas. La gente con fobias simples podría hacer un gran esfuerzo para evitar objetos y situaciones que ellos temen. Algunas fobias son:
Fobia
Objeto Temido
Acrofobia
Lugares Altos
Ailurofobia
Gatos
Algofobia
Dolor
Acuafobia
Agua
Aracnofobia
Arañas
Astrafobia
Relámpagos
Claustrofobia
Lugares Cerrados
Cinofobia
Perros
Hematofobia
Sangre
Misofobia
Suciedad
Nicrofobia
Obscuridad
Monofobia
Estar Solo
Ocolofobia
Multitudes
Tanatofobia
Muerte
Triscaidecafobia
Número 13
Xenofobia
Extranjeros
Zoofobia
Animales
     Las personas con fobia social temen el escrutinio del público, quizás guiándolos a evitar practicar deportes, hacer llamadas telefónicas, o interpretar música en público (Cox & Kenardy, 1993). Existe evidencia de diferencias neurotransmisoras y neurológicas entre personas con fobia social y personas sin ella (Miner & Davidson, 1995). La fobia social es promovida por una creciente atención auto enfocado, la cual es más probable bajo condiciones de alto estrés psicológico (Hope, Gansler, & Heimberg, 1989). Usted ha recibido un indicio de esta experiencia si usted ha notado que su boca se seca, sus palmas sudan, y su corazón late fuertemente justo antes de hacer una presentación oral en clase. La fobia social parece tener sus orígenes en la niñez, cuando niños tímidos más proclives que los niños extrovertidos llegan a ser adultos con fobia social (Stemberger et al., 1995).
     La agorafobia es el miedo a estar en público. La palabra agorafobia, del término griego “miedo al mercado” fue acuñado en 1871 para describir el caso de cuatro hombres que tenían miedo a estar en la plaza de la ciudad (Boyd & Crump, 1991). Los agorafobicos típicamente tienen un historial de ataques de pánico. Tienden a evitar lugares públicos porque temen la vergüenza de tener testigos de sus ataques de pánico. (Clum & Knowels, 1991). Esto le hace evitar fiestas, eventos deportivos y centros comerciales. En casos extremos estas personas pueden volverse prisioneros en su propia casa, aterrados de dejarla por cualquier razón. Debido a que la agorafobia interrumpe cada aspecto de la vida de la víctima, es la fobia más común vista por los psicoanalistas. 
     Ciertas personas tienen una predisposición biológica, posiblemente hereditaria, para desarrollar fobias. Una parte de la evidencia de esto es que los gemelos idénticos tienen un mayor índice de concordancia que los gemelos fraternos (Kendler et al., 1995). De acuerdo con Martin Seligman (1971) la evolución nos ha preparado biológicamente para desarrollar fobias de potenciales peligros naturales o situaciones, tales como el fuego, serpientes, y alturas. Los primeros seres humanos quienes estaban predispuestos biológicamente para evitar estos peligros eran más proclives a sobrevivir lo suficiente para reproducirse y, como resultado, pasar esta predisposición a sus crías en sus genes. Esto podría explicar porque las fobias que involucran objetos naturales potencialmente peligrosos, tales como las serpientes, son más persistentes que las fobias que involucran usualmente objetos naturales seguros, tales como flores (McNally, 1987). Aunque algunos investigadores cuestionan la noción de preparación heredada para ciertos objetos o situaciones (Davey, 1995), existe investigación experimental que apoya esa noción. Por ejemplo, cuando el miedo es inducido por serpientes de apareamiento o casas con descargas eléctricas, el miedo a las serpientes dura más dada la experiencia (Ohman. Erixon, & Lofberg, 1975). La noción de que estamos genéticamente predispuestos genéticamente para temer ciertas cosas tiene algo en común con el concepto de arquetipo de Jung.
      El psicoanálisis cree que las fobias son causadas por una ansiedad desplazada por un objeto o una situación temida, sobre otra situación u objeto. Una vez desplazada la ansiedad, la persona mantiene la fuente verdadera inconscientemente. Un caso clásico de psicoanálisis es el del pequeño Hans, un niño de cinco años que tenía miedo a salir afuera por su temor a los caballos. Despues de escuchar sobre los antecedentes del caso, Sigmund Freud atribuyó la fobia a una inadecuada resolución del complejo de Edipo. Freud afirmaba que Hans tenía un deseo incestuoso por su madre y un miedo de ser castigado por ellos siendo castrado por sub padre. Hans desplazó el miedo por su padre hacia los caballos, permitiéndole mantener su sentimiento de deseo incestuoso inconscientemente.  
     En contraste, los teóricos conductistas afirman que las fobias son respuestas aprendidas de situaciones de la vida. Las fobias se desarrollan gracias al aprendizaje, ya sea de experiencias personales, o a través de la observación de gente fóbica (Ost, 1985). Por ejemplo, la fobia del pequeño Hans podría ser atribuida a un terrible incidente observado donde caballos enjaezados a un carro cayeron y luego lucharon por ponerse de pie (Strafford-Clark, 1965).
     Las explicaciones cognitivas-conductistas indican la auto eficacia. La gente fóbica podría creer que carece de la habilidad para arreglárselas con situaciones estresantes. Las investigaciones indican que los sentimientos de auto eficacia de una persona fóbica, con relación a la situación temida es un factor más importante en fobias que el nivel de ansiedad de la persona o la percepción del peligro (William, Turner, & Peer, 1985).
      Las explicaciones cognitivas de la fobia enfatizan la importancia de creencias exageradas sobre la nocividad del miedo inducido sobre el objeto o la situación (Thorpe, & Salkovski, 1995). Un estudio con gente con fobia a las arañas, encontró que ellos verdaderamente mantienen creencias mas irracionales acerca de lo que sucedería si confrontaran a una araña, incluyendo su reacción a ello (Arntz et al., 1993).
Trastorno Obsesivo-Compulsivo: Sintiéndose Compelido a Pensar Ciertos Pensamiento o a Realizar Ciertas Acciones.

     Si usted alguna vez a sido incapaz de mantener un anuncio publicitario de estar continuamente corriendo dentro de su mente, usted ha experimentado una leve obsesión, el cual es un pensamiento persistente y recurrente. Las obsesiones pueden perpetuarse al sí mismas, debido a que el simple acto de tratar de suprimir un pensamiento lo hará mas proclive de entrar en su conciencia (Wegner et al., 1987). ¿Alguna vez ha revisado su reloj de alarma para  asegurarse que fue ajustado la noche anterior para un examen temprano en la mañana? Si es así, usted ha experimentado una leve compulsión, la cual es una acción repetitiva que usted se ha sentido compelido a realizar. Las personas cuyas compulsiones y obsesiones interfieren en su diario funcionamiento sufren de un trastorno compulsivo obsesivo. Este trastorno se encuentra en aproximadamente el 3% de la población (Rasmussen & Eisen, 1990). Las compulsiones más comunes son limpiar y revisar. La compulsiones menos comunes son conteo y acumulamiento (Ball, Baer, & Otto, 1996).


     Podría haber una predisposición hereditaria en aquellos que desarrollan el trastorno compulsivo-obsesivo. Existe evidencia que hay familias por las que corre el trastorno compulsivo-obsesivo (Rasmussen, 1993), y en un estudio de más de 400 pares de gemelos, se encontró que lo hereditario representa casi la mitad de la variabilidad de los síntomas obsesivos de una persona a otra (Clifford, Murray, & Fulker, 1984).
     El escaneo PET ha encontrado que las personas obsesivo-compulsivas tienen una alta actividad anormal en los lóbulos frontales (Baxter, 1991). Quizás el comportamiento compulsivo está dirigido a reducir esta sobreexcitación a niveles más confortables. Usted podría haber experimentado esto en una forma leve, quizás usted ha sentido ansiedad sobre sus deberes escolares, usando horas re arreglando su cuarto, y como resultado ha sentido menos ansiedad. 
     De acuerdo al psicoanálisis el trastorno compulsivo-obsesivo es causado por una fijación en el estado anal, resultado de un rudo entrenamiento en la tasa del baño. Esto causa un enojo reprimido hacia los padres. El niño se defiende en contra de la culpa generada por esos sentimientos de enojo y transgresiones postreras, repitiendo ciertos pensamientos y acciones una y otra vez. Las obsesiones y compulsiones a menudo tienen un significado simbólico, tal como se representa en Macbeth de Shakespeare, cuando Lady Macbeth se ocupa en lavarse las manos compulsivamente después de asesinar al Rey Duncan, ilustrando el rol de la culpa en algunos casos de trastorno compulsivo-obsesivo (Shafrin, Watkins, & Charman, 1996). Los teóricos conductistas ven la obsesión y la compulsión como formas de evitar situaciones de ansiedad inducida. De manera que usted podría compulsivamente limpiar y organizar su cuarto para evitar la ansiedad de estudiar para un examen.               
Trastornos Somatoformes: Síntomas Físicos sin Causas Físicas

     Somatoforme significa “Como el cuerpo.” Un trastorno somatoforme se caracteriza por síntomas físicos en ausencia de enfermedad o lesión. Los síntomas son causados, en su lugar, por factores psicológicos. Es importante no confundir un trastorno somatoforme con una simulación, en donde la persona, a propósito, inventa síntomas para aliviarse de ciertas responsabilidades. Las personas con el trastorno somatoforme, realmente creen que ellas tiene síntomas de un trastorno físico real. Los trastornos somatoformes afectan a menos del 1% de la población (Robins et al., 1984). El trastorno somatoforme incluye hipocondría y el trastorno de conversión. 
Hipocondría: Exagerando los síntomas físicos

     Una persona con el trastorno somatoforme conocido como hipocondría interpreta el mínimo cambio en su cuerpo como evidencia de una enfermedad seria. Los hipocondriacos pueden ir de doctor en doctor buscando a aquel que finalmente les diagnostique su enfermedad, la que ellos aseguran es la causa de sus síntomas. Algunos estudiantes de medicina experimentan una leve forma de hipocondría en el llamado síndrome de estudiante de medicina, en donde una simple tos los convence que tienen cáncer de pulmón. Al leer usted sobre los varios trastornos psicológicos, usted debe tener cuidado en desarrollar un similar “síndrome de estudiante de psicología” en donde usted interpreta sus variaciones normales de estado de ánimo, pensamiento y comportamiento como síntomas de un trastorno psicológico. Por supuesto, si sus síntomas lo llegan a estresar prolongadamente, o a perjudicar su vida, usted debería considerar la posibilidad de buscar asesoramiento profesional.
     ¿Cómo se explica la hipocondría? Los psicoanalistas la ven como una defensa contra la toma de conciencia de sentimientos de culpabilidad o baja estima. Los teóricos conductistas argumentan que los hipocondriacos reciben ambos tanto reforzamientos positivos, tales como ser prodigado con atenciones, como reforzamientos negativos, tales como el alivio de responsabilidades de trabajo. Los cognitivistas notan que las personas que desarrollan hipocondría temen a la enfermedad tanto que llegan a estar demasiado atentos a los cambios de su cuerpo, llegándo a notar  y exagerar aun los más minimos cambios. Un estudio que compara 60 personas con hipocondría y 60 personas sin ella, encontró que los hipocondriacos eran más proclives a interpretar los síntomas físicos como indicativos de una enfermedad. Ellos parecen presumir que ser completamente sano, significa ser completamente libre de síntomas (Barsky et al., 1993). Hay evidencia apoyando cada uno de estas opiniones, pero ninguna es claramente superior a las otras (Barsky & Klerman, 1983). 


     El Trastorno de Conversión: Perdiendo Habilidades Físicas.

     Una persona con trastorno de conversión exhibe la perdida o la alteración de sus funciones físicas sin alguna causa física aparente. En casos típicos, la persona experimenta una parálisis muscular, tal como la dificultad de hablar, o la pérdida sensorial, como por ejemplo la inhabilidad de sentir un objeto en la piel. Pero la aparentemente perdida de la función esta en realidad intacta; una muchacha que sufrió por una año de piernas “paralizadas” comenzó a usarlas después de simplemente habérsele dado bioretroalimentación que le proveyó a ella de evidencia de actividad en los músculos de sus piernas (Klonoff & Moore, 1986). Los médicos sospechan de la presencia del trastorno de conversión cuando los pacientes exhiben la belle indiference, o sea, una falta de preocupación sobre sus síntomas. Un trastorno de conversión podría también ser diagnosticado por un medico que nota que los síntomas del paciente son anatómicamente.
     Las teorías que explican el trastorno de conversión tienen una larga, y algunas veces extraña, historia. Un papiro egipcio, que data de 1900 a.C. atribuía el trastorno, el cual se creía se limitaba a las mujeres, al útero errante (Jones, 1980). Hipócrates aceptaba esta explicación y llamaba al trastorno histeria, del vocablo griego para “útero.” Debido a que Hipócrates creía que el útero vagaba dentro del cuerpo, cuando una mujer estaba sexualmente frustrada, él prescribía el matrimonio como cura. La opinión del útero errante perdió credibilidad con el arrobo de la ciencia del siglo XIX.
     Los investigadores biopsicológicos modernos han encontrado que los trastornos somatoformes corren en familias. El índice de concordancia para gemelos idénticos es tres veces mayor que para gemelos fraternos (cerca del 30% contra casi el 10%). Pero no es claro si el más alto índice de concordancia para gemelos idénticos refleja una mayor similitud genética o una mayor similitud en sus experiencias de vida (Torgersen, 1986).
     A finales del siglo XIX, Sigmund Freud afirmaba que la histeria era el resultado de la ansiedad generada por impulsos sexuales reprimidos. La ansiedad era convertida en síntomas físicos simbólicos, tales como las piernas paralizadas, lo que permitía a la mujer evitar que actuara sobre sus impulsos sexuales. Freud llamó a tales trastornos la histeria de conversión. Hoy en día, para evitar implicaciones de que el trastorno es estrictamente un problema femenino, es llamado trastorno de conversión. Hay evidencia de que severos traumas psicológicos, tales como el abuso sexual, podrían inducir un trastorno de conversión (Rothbaum & Foa, 1991).
      Los teóricos conductistas asumen que el trastorno somatoforme ocurre porque ellos son reforzados por el incremento de atención o la reducción en las responsabilidades. Los niños podrían llegar a ser proclives al trastorno somatoforme después de observar a otros miembros de sus familias ser reforzados por sus síntomas físicos (Mullins & Olson, 1990). Explicaciones consistentes con la psicología humanística ve los trastornos somatoformes como formas de proteger el yo a través de la auto-minusvalía. Las personas con hipocondría son más proclives a quejarse de los síntomas cuando saben que va a ser evaluados (Smith, Snyder, & Perkins, 1983). Por ejemplo, una persona que se queja de dolor de garganta frente a un amenazante compromiso de discurso, podría no ser culpado por un bajo rendimiento del mismo.       
 Trastornos Disociativos: La Disociación de la Conciencia


     En un trastorno disociativo, la mente consciente de la persona pierde acceso a sus pensamientos, sentimientos y memorias. El trastorno disociativo incluye amnesia psicogénica, fuga psicogénica y múltiple personalidad. Un trauma temprano, tal como un abuso, sexual, físico, o emocional, podría ser un factor predisponente (Kluft, 1987).
     Amnesia Psicogénica: Olvidando Memorias Importantes

     Mientras era interrogado sobre su asesinato de Robert F. Kennedy en 1968, Sirhan Sirhan era incapaz de recordar el incidente (Bower, 1981). El aparentemente sufría de amnesia psicogénica, la inhabilidad de recordar personalmente memorias significativas (Coon & Milstein, 1992). Las pérdidas de memoria están usualmente relacionadas a eventos traumáticos, tales como ser testigo de una catástrofe. Las víctimas de la amnesia psicogénica típicamente recuperan la memoria perdida, horas o días después. El punto de vista psicoanalítico asume que la represión de memorias dolorosas causa la amnesia psicogénica. Esto fue apoyado por un estudio en donde personas que vieron diapositivas de caras normales y caras desfiguradas, acompañadas por descripciones verbales, tenían un pobre recuerdo de las descripciones asociadas con las caras desfiguradas (Christianson &Nilsson, 1984).  
Fuga Psicogénica: Huyendo de la Identidad de Uno

     En septiembre de 1980, una mujer joven fue encontrada vagando en Birch State Park, Florida. Ella no podía recordar quien era y de donde era. Después de su presentación en TV Nacional, una mañana en un Programa de Televisión, ella fue reunida con su familia en Illinois. Ella sufría de fuga psicogénica, que se caracteriza por la pérdida de la memoria característica de la amnesia psicogénica, la perdida de la identidad de uno, y el abandono de la casa de uno. (La palabra Fuga viene de un término latín que significa huir) La persona puede adoptar una nueva identidad, solo para emerger del estado de fuga, días, meses o años posteriores, recordando nada de lo que le sucedió durante el periodo intervenido (Kopelman et al., 1994). En un caso, una muchacha de 15 años asumió una nueva identidad, hablando un idioma extranjero que ella había aprendido en la escuela, adoptando nuevos hábitos de vestido y limpieza, y mostrando nuevas habilidades, intereses, y rasgos personales por seis días (Venn, 1984).
El Trastorno de Identidad Disociativo: Exhibiendo Múltiples Personalidades

     En 1812 Benjamin Rush, el fundador de la Psiquiatría Norteamericana, reportó el siguiente caso, que involucraba a la esposa de un ministro:

     En su paroxismo de locura ella reanudó sus hábitos homosexuales, hablaba francés, y ridiculizaba los principios y prácticas de la secta a la que pertenecía. En los intervalos de sus ajustes, ella renunciaba a sus hábitos homosexuales, se convertía en una devota celosa de los principio religiosos y ceremonias de los metodistas, y olvidaba todo lo que decía y hacia durante los ataque de su locura. (Carlson, 1981, p. 668) 
     Este fue uno de los primeros casos bien documentados del trastorno de múltiple personalidad (hoy técnicamente conocido trastorno de identidad disociativa) en donde una persona tiene dos o más personalidades, que se alternan una con otra, como en la historia de Dr. Jekill & Mr. Hide (García, 1990). Las múltiples personalidades podrían incluir hombres y mujeres, niños y adultos, y personas morales e inmorales. Un hombre quieto y retirado de mediana edad, podría alternarse con un extravagante hombre joven y promiscuo. Cada personalidad podría tener su propia forma de caminar, escribir, y hablar, y algunos podrían hasta ser animales (Hendrickson, McCarty, & Goodwin, 1990).
     Usted está probablemente familiarizado con dos casos de múltiple personalidad que se hicieron películas famosas: La historia de Chris Sizemore, protagonizada por Joanne Woodward en “Las Tres caras de Eva,” y la historia de Sybil Dorsett, protagonizada por Sally Field en el personaje de Sybil. En la cúspide de su trastorno, Sizemore tenía 22 personalidades distintas. Sus personalidades fueron fnalmente integradas en 1975, y ella continuó giras de conferencia para discutir su experiencia (Sizemore & Huber, 1988).
     Las personas que desarrollan personalidad múltiple casi siempre han tenido experiencias traumáticas en su niñez temprana, típicamente incluidas abuso sexual y físico, llevándoles a escapar hacia sus personalidades alternativas (MacGregor, 1996). Un estudio de 71 pacientes con trastorno de múltiple personalidad en Holanda, encontró que el 94.4% tenía una historia de abuso sexual y físico en la niñez (Boon &Draijer, 1993). Cuando era niña, Chris Sizemore fue testigo de un hombre que se ahogaba, observó las partes del cuerpo ensangrentadas de un hombre que había sido cortado en partes en un aserradero, y fue forzada a besar el cadáver de su abuelo. La madre de Sybil Dorsett, la encerraba en el closet y sexualmente la torturaba. 
     Debido a un marcado incremento en los reportes de casos de personalidad múltiple en la década de 1980s, algunos investigadores creen que los casos de múltiples personalidades han sido sobre diagnosticados, y son simplemente el producto de un papel, o un rol de juego, precisamente como en el caso del “observador oculto.” Esta posibilidad fue demostrada en un estudio donde los estudiantes fueron hipnotizados y se les pidió revelaran, como yo oculto en ellos mismos, la personalidad de un multihomicida acusado llamado “Harry Hodgins” o “Betty Hodgins.” El 80% lo hizo así. Esto indica que por lo menos algunos presuntos casos de trastorno de personalidad múltiple no son más que un rol de juego, ya sea intencional o no (Spanos, Weekes, & Bertrand, 1983).
     El término “observador oculto” es un término utilizado por Ernest Hilgard para designar esa parte consciente de una persona hipnotizada, que no está bajo control de la hipnosis pero es consciente de lo que está ocurriendo. Ernest Hilgard mandó a un estudiante ciego hipnotizado, a quien había inducido sordera hipnóticamente, a que levantara su dedo índice si escuchaba un sonido. Cuando bloques fueron golpeados cerca de su cabeza, el estudiante ni siquiera retrocedió. Pero cuando se le preguntó si alguna parte de su mente, había escuchado realmente el ruido, su dedo se alzó. Hilgard llamó a esta parte de la mente, el observador oculto (Hilgard, 1978).                      
Trastornos del Estado de Ánimo: Siendo Dominado por Extremos Emocionales

     Todos nosotros experimentamos fluctuaciones periódicas en nuestras emociones, tales como ponerse brevemente depresivo después de fallar en un examen, o brevemente regocijarse después de obtener una calificación de 10. Pero las personas con trastorno de estado de ánimo experimentan prolongados periodos de extrema depresión o euforia, a menudo sin conexión con sus circunstancias actuales lo que interrumpe su funcionamiento diario. Los trastornos de estado de ánimo incluyen depresión mayor y trastorno bipolar


Depresión Mayor: Sintiéndose Demasiado Deprimido para Funcionar.

      Nosotros normalmente nos sentimos deprimidos después de perdidas personales. La frecuencia e intensidad de los episodios depresivos varía de persona a persona. Desde la Segunda Guerra Mundial, la depresión a llegado a ser 10 veces mas común entre los norteamericanos (Seligman, 1989), y es ahora considerada el resfriado común de los trastornos psicológicos. La depresión es tan frecuente y angustiante que, cuando la columnista de consejos Ann Landers ofreció una octavilla sobre la depresión a sus lectores, 250 000 le escribieron sobre ello (Holden, 1986).
      Las personas con depresión mayor experimentan angustia mayor de forma tal que interrumpe sus vidas durante semanas o meses a la vez. Podrían expresar desaliento, impotencia, y pérdida de auto-estima. Su depresión es usualmente peor en las mañanas (Graw et al., 1991) Podrían inclusive ser incapaces de conciliar el sueño o permanecer dormidos, y podrían perder su apetito o comer demasiado, sentirse constantemente fatigados, o abandonar buenos hábitos de aseo, aislarse de las relaciones sociales, perder el interés en el sexo, encontrar dificultad para concentrarse, y fallar para realizar sus niveles normales académicos y vocacionales. Entre el 2 y 3% de los hombres y entre el 5 y 9% de las mujeres sufren de depresión mayor (Asociación Norteamericana de Psiquiatría, 1991).
      Norman Rosenthal y sus colegas han identificado una forma de depresión llamada trastorno afectivo estacional (Schwartz et al., 1996). Las victimas sufren de extrema depresión durante ciertas temporadas, principalmente en invierno. El trastorno afectivo emocional podría ser causado por la inhabilidad de ajustarse psicológicamente a los cambios emocionales en los niveles de luz. El trastorno afectivo estacional de invierno es tratado exponiendo a las víctimas a luz brillante artificial antes del amanecer o después del anochecer. El método más común es exponer a la persona a una amplia luz brillante fluorescente por dos horas diariamente, o a una luz todavía más brillante por una hora y media diaria (Tam, Lam, & Levitt, 1995). Este tratamiento ha sido exitoso en aliviar la depresión asociada con el trastorno afectivo estacional. El mecanismo exacto es desconocido, aunque hay evidencia de que los beneficios benéficos involucran el incremento de actividad de la serotonina (Lam et al., 1996).
     Las personas que sufren de depresión mayor son más susceptibles al suicidio (Petronis et al., 1990). Aunque algunos suicidios son hechos en favor del honor, como en ritual japonés hara-kiri, o con el fin de escapar de un intolerable dolor que es demasiado fuerte para que ellos lo puedan tolerar, como en algunos casos de cáncer terminal, la mayoría son asociados con depresión mayor. Hay más de 200 000 intentos de suicidio cada año en los Estados Unidos, con más de 25 000 fatalidades. Aunque algunas víctimas de suicidio dejan notas explicando el porque se mataron a sí mismos, la vasta mayoría no lo hace (O’Donell, Farmer, & Catalan, 1993).
     ¿Quiénes cometen suicidio? Roy Baumeister (1990), un investigador líder en desordenes del Yo, cree que las personas cometen suicidio cuando su auto-imagen se vuelve tan negativa que es demasiado dolorosa en ellos para soportar. El sexo, el grupo étnico y la edad también son factores. En la mayoría de los países las mujeres son más proclives que los hombres a intentar el suicidio, y aún mucho más hombres que mujeres tienen éxito en ello. Esto sucede porque los hombres usan medios que son más letales, tales como armas hacia la cabeza, mientras que las mujeres tienden a usar medios que son menos letales, tales como sobre-dosis de fármacos depresores. Viudas y gente divorciada, son más proclives a cometer suicidio, que solteros o gente casada (Canetto & Lester, 1995). Blancos y nativos norteamericanos cometen suicidio más a menudo que los afroamericanos (Ellis & Range, 1989). Los índices de suicidio son más altos para los grupos de gente mayor que para los grupos de gente joven (Moscicki, 1995). Aunque los índices de suicidio son más bajos para los estudiantes de secundaria y el colegio, en comparación con la gente mayor, el suicidio es una de las causas más comunes de muerte en personas en edades entre los 14 y los 24 años de edad. El suicidio adolescente es a menudo asociado con familias disfuncionales (Husain, 1990) y abuso de alcohol y drogas (Rivinus, 1990). Debido a que aún niños chiquitos cometen suicidio (Lester, 1995), los padres y el personal de escuelas, deberían estar consientes de la posibilidad en niños retraídos y deprimidos.
     Durante su vida, usted probablemente conocerá personas que usted sospecha están contemplando el suicidio. De acuerdo con Edwin Shneidman (1994), una autoridad líder en el tema, al menos un 90% de las personas que intentan suicidarse, dan advertencias verbales o de comportamiento antes de intentarlo. Esto hace importante tomar las amenazas seriamente y tomar acciones apropiadas para prevenir intentos de suicidio. Un estudio en estudiantes de secundaria encontró que pocos conocen los más importantes signos de advertencia y las respuestas apropiadas a las amenazas de suicidio por sus compañeros (Norton, Durlak, & Richards, 1989). Los más importantes signos de advertencias incluyen cambios en el estado de ánimo y hábitos, asociados con depresión severa, tales como la apatía emocional, retraimiento social, malos hábitos de aseo, perdida de interés en actividades recreacionales, regalar bienes preciados, atar los cabos sueltos de su vida, y amenazas de suicidio en firme (Shaughnessy & Nystul, 1985).
      Shneidman siguiere que debido a que los intentos de suicidio son usualmente gritos de ayuda, el simple acto de proveer una respuesta enfática, puede reducir la inmediata posibilidad de un intento actual. Solo el hablar sobre el problema puede reducir su aparente monstruosidad y ayudar a la persona a darse cuenta que otras soluciones, además que el suicidio, son posibles y que sus opciones incluyen más que una opción entre la muerte, y una vida sin esperanza o impotente. Usted puede permitir que la persona haga una lista de opciones y después jerarquizarlas en orden de preferencia. El suicidio ya no podría estar en el primer lugar de la lista. Una meta inmediata deberá ser aliviar el dolor psicológico de la persona, interviniendo, si es posible, con quienes podrían estar contribuyendo con el dolor, ya sea, amigos, amantes, maestros, o miembros de la familia. Usted podría incluso animar a la persona a buscar ayuda profesional, incluso si usted tiene que hacer la cita para la persona y acompañarla a ello. Muchas ciudades tienen una línea telefónica de suicidio las 24 horas del día y centros de atención para proveer ayuda y consejo de emergencia.
     Para prevenir el suicidio los profesionales han ideado programas formales de advertencia de suicidio. En algunos programas, asistentes de residentes de colegio son entrenados para reconocer los signos de advertencias verbales, de comportamiento y situacionales de suicidio. También se les enseña cómo responder a las amenazas de suicidio, cómo hacer referencias a consejeros profesionales, y cómo apoyar a aquellos que buscan terapia (Grosz, 1990). Un estudio de los centros de prevención de suicidio de Canada encontró que voluntarios descubrieron que es importante adecuar sus respuestas a los visitantes, ser directivos ( o sea, mandar) con algunos y no directivo con otros (Daigle & Mishara, 1995). Hay evidencia de que los centros de prevención al suicidio son modestamente efectivos. En los Estados Unidos la presencia de centros de suicidio en un estado, es asociada con una disminución de los índices de suicidio (Lester, 1993).  
Desorden Bipolar: El Ciclo Maniaco-Depresivo


      Una historia bíblica describe como el rey Saúl desgarró sus vestidos en público, exhibiendo alternados episodios de euforia y depresión severa, y eventualmente cometió suicidio. Aunque la historia atribuye su comportamiento a espíritus malignos, los psicólogos podrían atribuirlo al desorden bipolar. Desorden bipolar, anteriormente llamado maniaco depresivo, es caracterizado por días o semanas de manía, alternados con largos periodos de depresión mayor, típicamente separados por días o semanas de disposición de ánimo normal. 
      La manía (del término Griego para “locura”) es caracterizada por euforia, hiperactividad, ideas grandiosas, locuacidad incoherente, un optimismo poco realista, y autoestima inflada. Las personas maniacas son sexualmente, físicamente, y financieramente temerarios. También podrían sobre estimar sus propias habilidades, aún guiándolos a hacer arrebatados acuerdos de negocios, o dejar un trabajo sedentario para practicar para las olimpiadas. En un momento de sus vidas, cerca del 1% de los adultos padecen el desorden bipolar, lo cual es equivalentemente común entre hombres y mujeres (Asociación Norteamericana de Psiquiatría, 1994). 
Causas del Trastorno del Estado de Ánimo

     ¿Cómo se explica el Trastorno del Estado de Ánimo? Cada uno de los principales puntos de vista ofrece su propia explicación.
El Punto de Vista Biopsicologico

     Los trastornos del estadio de ánimo tienen una base biológica, aparentemente influenciada por la herencia (Merikangas, 1993). Gemelos idénticos tienen más índices de concordancia para la depresión mayor (Allen, 1976) y trastorno bipolar (Mitchell, Mackinnon, & Waters, 1993) que en el caso de los gemelos fraternales. Debido a que los gemelos idénticos tienen la misma genética heredada, mientras los gemelos fraternales no son genéticamente más parecidos que los hermanos no gemelos, esto provee evidencia de una predisposición hereditaria a desarrollar trastornos del estado de ánimo.
      Evidencia de apoyo de una base hereditaria para el trastorno bipolar fue provista por un estudio de la comunidad Amish, en el condado de Lancaster, Pensilvania. Debido a que los Amish tienen una comunidad aislada que incluye descendientes de solamente 30 ancestros, en el siglo 18, solo casados entre ellos, ellos proveen una excelente oportunidad para estudiar la influencia de la herencia en los trastornos psicológicos. El estudio fue conducido por Janice Egeland y sus colegas (1987).
     Egeland estudio a las familias de personas con trastorno bipolar. Ella usó pruebas de sangre para examinar la estructura de sus cromosomas. Egeland encontró que la gente amish que sufría de trastorno bipolar compartía un gen defectuoso en el onceavo cromosoma. Pero, debido a que solo el 63% de aquellos con este defecto desarrollaron el trastorno, quizás las diferencias en la vida experimentadas también jugaron un papel. Pero estudios similares en familias donde el trastorno bipolar seguía un patrón hereditario habían fallado en encontrar un marcador genético de ello, en el onceavo cromosoma. Esto incluía el estudio de dos familias australianas (Mitchell et al., 1991) y el estudio de tres familias islándicas (Kelsoe et al., 1993) Esto reforzaba la importancia de la investigación réplica. Por supuesto, es imposible que algunos casos de trastorno bipolar estén relacionados al cromosoma 11, mientras otros están relacionados a otros cromosomas (Ewald et al., 1995).
     La predisposición hereditaria para desarrollar trastorno del estado de ánimo, se puede manifestar por si misma por sus efectos en los neurotransmisores. La depresión mayor está relacionada a  bajos niveles anormales de serotonina o norepinefrina en el cerebro (McNeal &Cimbolic, 1986) Un estudio midió los niveles de un producto químico por sobre la serotonina en el fluido cerebroespinal de las personas deprimidas que habían intentado suicidarse. De aquellos con un nivel arriba del promedio, 20 % subsecuentemente lo hicieron (Traskman et al., 1981) Las drogas antidepresivas, a menudo prescritas  a gente suicida actúan incrementado los niveles de serotonina (Baldwin & Rudge, 1995) y norepinefrina (Schildkraut et al., 1995).
      La serotonina parece moderar la relación de la norepinefrina con ambas, la manía y la depresión mayor. La depresión es asociada con una combinación de bajos niveles de ambas, la norepinefrina y la serotonina, mientras que la manía es asociada a una combinación de bajos niveles de serotonina y altos niveles de norepinefrina. La manía es también asociada a inusuales altos niveles de excitación cerebral, tal vez relacionado con esos niveles de neurotransmisor. Además, estudios usando el escaneo PET han encontrado que victimas de depresión mayor tienden a tener relativamente menos niveles de actividad en el hemisferio izquierdo que actividad en el hemisferio derecho (Martinot et al., 1990)
El Punto de Vista Psicoanalítico

     La visión del psicoanálisis tradicional mantiene que la pérdida de un padre o el rechazo de un padre temprano en la niñez predispone a la persona a experimentar depresión, ya sea si él o ella sufre una perdida personal, ya sea de un amante o un trabajo, posteriormente en su vida. Debido a que tales niños sienten que es inaceptable expresar enojo ante la pérdida o recházo de un padre, aprenden a volver su enojo contra ellos mimos, creando sentimientos de culpabilidad y auto-odio (Freud, 1917/1963). Pero estudios de investigación han encontrado que esto no puede explicar todos los casos de depresión. Por ejemplo, ambos tanto los adultos depresivos como los no depresivos son igualmente proclives a haber sufrido la pérdida de padres en la niñez (Crook & Eliot, 1980).
El Punto de Vista Conductista

     Las explicaciones conductistas de la depresión enfatizan el papel de factores del aprendizaje y el medio ambiente. Una de las más influyentes de estas explicaciones es la teoría del reforzamiento de Peter Lewinsohn, la cual asume que las personas depresivas carecen de las habilidades sociales necesarias para ganar el refuerzo social normal de otros y podrían provocar en su lugar reacciones negativas de ellos. Por ejemplo, la gente depresiva estimula menos el sonreír de otros, tienen un menor número de declaraciones de apoyo, reciben más expresiones faciales desagradables, y más comentarios negativos de otros que en el caso de las personas no depresivas (Gotlib & Robinson, 1982). Lewinsohn nota que la persona depresiva esta capturada en un círculo vicioso en donde el reducido reforzamiento social lleva a la depresión y el comportamiento depresivo posteriormente reduce el reforzamiento social (Youngren & Lewinsohn, 1980). 
     Una influyente teoría cognitiva-conductista de la depresión está basada en la noción de Martin Seligman de la impotencia aprendida, la cual resulta de las experiencias que indican que uno tiene poco control sobre los eventos de su propia vida. Debido a que la percibida falta de control no siembre lleva a la depresión, Seligman y sus seguidores, en una versión reformulada de su teoría, ahora explican la depresión en términos de la atribución que damos a los eventos en nuestra vida. Le gente depresiva atribuye eventos negativos en su vida a factores estables, globales, e internos (Abramson, Seligman, & Teasdale, 1978)  Un factor estable es improbable que cambie. Un factor global afecta casi todas las aéreas de nuestra vida. Y un factor interno es una característica de uno mismo mas bien que del medio ambiente. La investigación en impotencia aprendida, ha tendido a encontrar que, como fue predicho, la gente depresiva hace atribuciones internas, estables y globales negativas a eventos en sus vidas (Sweeney, Anderson, & Bailey, 1986). Por ejemplo, estudiantes universitarios quienes atribuyen su pobre desempeño a factores internos, estables y globales, tales como la inteligencia, se convierten en personas más depresivas, que aquellos quienes atribuyen su propio pobre desempeño académico a factores externos, inestables y específicos, tales como el haber sido asignado a difíciles maestros (Peterson, & Barret, 1987). La reformulada hipótesis de la impotencia aprendida para la depresión ha sido también apoyada en culturas no norteamericanas, tales como en Turquía (Aydin &Adyn, 1992).
     Un estudio longitudinal de 5 años identificó este estilo pesimista explicatorio en niños que llegaron a ser propensos a la depresión. Temprano en el estudio, la depresión de los niños fue prevista por eventos negativos, y no por sus estilos explicativos. Posteriormente, ambos tanto los eventos negativos como el estilo explicativo pesimista predijeron la depresión de los niños. Eventualmente, los niños que habían desarrollado el estilo explicatorio pesimista mantenido por ellos, aun después de su depresión hubo disminuido. Esto les hizo más susceptibles a ataques de depresión (Nolen-Hoeksema, Girgus, & Seligman, 1992).
El Punto de Vista Cognitivo

     Investigadores inspirados por la teoría construida personalmente por George Kelly ha encontrado que la gente depresiva mantiene más negativas construcciones personales de ellos mismo en comparación con la gente no depresiva (Neimeyer, 1983). Pero la visión cognitiva más influyente de la depresión es la teoría cognitiva de Aaron Becks (1967). Beck ha encontrado que la gente deprimida exhibe lo que él llama una triada cognitiva. Ellos tienen una visión negativa de ellos mismos, de sus circunstancias actuales, y de sus posibilidades futuras (Anderson & Skidmore, 1995). La triada cognitiva es común entre los pacientes psiquiátricos deprimidos, pero no es común entre otros pacientes psiquiátricos. Esto indica que la triada es específica de la depresión (Giles & Shawn, 1987). La tríada cognitiva se mantiene por la tendencia de las personas deprimidas a generalizar en exceso de los acontecimientos negativos. Por ejemplo, la gente deprimida tiene a asumir que una simple falla significa que ellos son incompetentes (Carver & Ganellen, 1983). 
     Como se mencionó anteriormente, la gente con trastornos psicológicos podrían tener creencias más objetivas sobre ellos mismos y el mundo, de lo que lo hacen las personas sin tales trastornos. La investigadora de la depresión, Lauren Alloy y sus colegas han encontrado que esto es cierto especialmente en gente depresiva. La gente no depresiva sobreestima la posibilidad de que eventos positivos les sucederan, y subestima la posibilidad de que eventos negativos, les sucederán a ellos (Crocker, Alloy, & Kayne, 1988) Tienden a ser demasiado alegres y optimistas (Margo et al,. 1993). Esto lleva a la sorpresiva conclusión que si usted no está deprimido, podría significar que usted tiene una visión positiva poco realista de usted mismo y del mundo. La gente depresiva, en contraste, son dolorosamente precisos en sus ópticas de la realidad, el llamado realismo depresivo (Haaga & Beck, 1995). Sin embargo, algunos investigadores han fallado en encontrar esta diferencia entre gente depresiva y no depresiva (Dobson & Pusch, 1995).
    Otra óptica cognitiva de la depresión, propuesta por Susan Nolen-Hoeksema, implica la rumiación continua sobre la situación de uno. Las personas que constantemente piensan sobre el estado triste de sus vidas, experimentan depresión más severa y más crónica que las personas que toman acción para mejorar sus vidas, o se distraen ellas mismas persiguiendo actividades disfrutables (Nolen-Hoeksema, 1994). Nolen-Hoeksema cree que esto puede explicar el porqué después de los 15 años, las mujeres son aproximadamente el doble de proclives que los hombres a estar deprimidas (Nolen-Hoeksema & Girgus, 1994). Ella ha descubierto que las mujeres deprimidas tienden a rumiar sobre sus depresiones, mientras que los hombres deprimidos tienden a distraerse ellos mismo de ello (Nolen-Hoeksema. Morrow, & Fredrickson, 1993). De hecho, ella encontró que entre los estudiantes de colegio, rumiar fue el único predictor mas importante para saber qué tanto tiempo la depresión duraría. Debido a que las estudiantes mujeres tienden a rumiar más que los estudiantes, las mujeres deprimidas tienden a tener ataques de depresión más duraderos (Butler & Nolen-Hoeksema, 1994). La teoría rumiante de Nolen-Hoeksema fue probada en el siguiente estudio:
Razón Fundamental: Encontrar una relación entre la rumiacion y la depresión no garantiza que exista una relación causal entre ellos. Esto llevó a Nolen-Hoeksema and Morrow (1993) a conducir un experimento para encontrar si la rumiación afecta, de hecho, a la depresión.
Método: Nolen-Hoeksema and Morrow de manera aleatoria asignaron a 24 no depresivos y 24 levemente a moderado estudiantes deprimidos a gastar 8 minutos enfocando su atención en sus actuales sentimientos y características personales (la condición rumiante) o en descripciones de locaciones geográficas y objetos (la condición de distracción).
Resultados y Discusiones: Nolen-Hoeksema and Morrow que los sujetos depresivos en las condiciones rumiantes se volvieron significativamente más depresivos. En contraste, los sujetos deprimidos en la condición de distracción se volvieron significativamente menos deprimidos. Además, la rumiación y la distracción no afectan los estados de ánimo de sujetos no deprimidos. Así, los resultados apoyaron su aseveración de que las personas deprimidas que rumian son más proclives a depresiones más intensas, haciendo que les tome más tiempo en regresar a sus estados de ánimo normales. Los resultados también apoyan su aseveración de que la gente deprimida que tratan de distraerse ellos mismos llegan a deprimirse menos, permitiéndoles regresar a estados de ánimo normales más rápido.
     Nolen-Hoeksema han encontrado que una de las dificultades en superar la rumiacion, sin embargo, es que la gente deprimida que rumia lo hace para ganar percepción hacia sus sentimientos y problemas. Así, ellos no se sienten motivados a tomar acción para distraerse ellos mismos o aligerar sus estados de ánimo, posiblemente porque temen que les prevendrá de ganar un mejor entendimiento de ellos mismos (Lyubomirsky & Nolen-Hoeksema, 1993). Evidentemente, una cosa es saber que la rumiacion promueve la depresión, y otra cosa tratar de detenerla.
     Como se anotó anteriormente, un problema con las teorías cognitivas de la depresión es la dificultad para identificar si los patrones de pensamiento que caracterizan a las personas depresivas son la causa de su depresión o el resultado de su depresión. El determinar esto en la vida diaria requiere estudios prospectivos, los cuales siguen a personas sobre un periodo de tiempo, para determinar si el estilo de pensamiento depresivo precede, acompañan, o siguen el inicio de la depresión. Porque hay más evidencia que el estilo de pensamiento depresivo acompañan o siguen el inicio de la depresión, podrían no ser su causa (Brewin, 1985).
      La conclusión fue apoyada por un experimento en el cual grupos de gente depresiva recibieron cada uno dosis diarias de pastillas antidepresivas, o sesiones de psicoterapia dos veces a la semana. Ambos grupos mostraron un decrecimiento de la depresión y ópticas más positivas de ellos mismos y del mundo. Porque incluso los que recibieron solo fármacos mostraron mejoramiento cognitivo, quizás estilos de pensamientos no depresivos son simplemente la consecuencia de sentirse bien, y los estilos de pensamiento depresivo son simplemente la consecuencia de sentirse mal (Simons, Garfield, y Murphy, 1984).
     El Punto de Vista Humanístico

     Aquellos que favorecen el punto de vista humanístico, atribuyen la depresión a la frustración de la auto realización. Más específicamente, la gente depresiva sufre por la incongruencia entre su yo actual y su yo ideal (Strauman &Higgins, 1988). El yo actual, es la evaluación subjetiva de la persona de sus propias cualidades. El yo ideal es el juicio subjetivo de lo que la persona le gustaría llegar a ser. Si el yo actual tiene cualidades que son demasiado distintas de aquellas del yo ideal, la persona se vuelve depresiva.    
Esquizofrenia: El Cáncer de la Psicología

     En la edad mediana, Edvard Munch, el fundador de la pintura expresionista moderna comenzó a actuar en forma extraña. Se convirtió en un ermitaño social, creyendo que sus pinturas eran sus hijos, y afirmando que eran demasiado celosos para ser exhibidos con otras pinturas (Wilson, 1967). Las acciones de Munch eran síntomas de esquizofrenia, un severo trastorno psicológico caracterizado por una discapacidad funcional social, emocional, cognitiva, y perceptual. Debido a que puede ser tan devastadora, la esquizofrenia es considerada el “cáncer” de la psicología.
     La moderna clasificación de la esquizofrenia comenzó en 1860, cuando el psiquiatra belga Benedict Morel usó el término Latín demence precose, significando deterioro prematuro mental, para describir el comportamiento de un brillante joven extrovertido de 13 años de edad, quien gradualmente se aisló socialmente y se deterioró intelectualmente. El término fue popularizado por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin en su sistema de diagnóstico como dementia preacox. En 1911 el psiquiatra suizo Eugen Bleuler (1857-1939) acuñó el término esquizofrenia (de los términos griegos “mente dividida”) para referirse al trastorno. Esto reflejaba su creencia de que la esquizofrenia envolvía una división aparte de las funciones normalmente integradas de percibir los sentimientos y los pensamientos. Cerca del 1% de la población llegan a ser víctimas de esquizofrenia, lo cual es equitativamente prevalente entre hombres y mujeres. Los pacientes esquizofrénicos ocupan la mitad de las camas de los hospitales mentales de Norteamérica, y le cuesta a la economía norteamericana billones de dólares cada año. 
Características de la Esquizofrenia

      Para ser diagnosticado esquizofrénico, una persona debe exhibir síntomas por al menos seis meses (Asociación Norteamericana de Psiquiatría, 1994). Las personas con esquizofrenia típicamente experimentan alucinaciones, las cuales son experiencias sensoriales en ausencia de estimulación sensorial. Las alucinaciones esquizofrénicas son usualmente auditivas, típicamente voces que ridiculizan a la persona, o le ordenan a la persona el cometer actos dañinos, e incluso violentos (Zisook et al., 1995). Las alucinaciones parecen ser el resultado de la falla del mecanismo cognitivo que normalmente nos permitiría distinguir entre experiencias generadas por la mente y experiencias evocadas por  un estimulo externo (Bentall, 1990). Los investigadores han empezado a identificar las regiones del cerebro que llegan a activarse durante las alucinaciones auditivas (Silbersweig et al., 1995).
     La esquizofrenia es también caracterizada por disturbios cognitivos. Las personas esquizofrénicas son fácilmente distraídas por estímulos irrelevantes (Mirsky et al., 1995) Esta inhabilidad para enfocar la atención podría explicar la fragmentación cognitiva que es el sello distintivo de la esquizofrenia. Debido a que ésta fragmentación también es evidente en el lenguaje esquizofrénico, usted podría encontrar frustrante el conversar con alguien que es un esquizofrénico. El habla de una persona esquizofrénica podría incluir palabras inventadas llamadas neologismos, (Vetter, 1969). El habla de una persona esquizofrénica también podría incluir un revoltijo de palabras sin significado llamadas, ensalada de palabras (Vetter, 1969).
     Entre las más distintivas perturbaciones cognitivas en la esquizofrenia están los delirios. Un delirio es una creencia que se mantiene a pesar de la irresistible evidencia de lo contrario, tal como la creencia de Edvard Munch de que sus pinturas eran sus hijos y estaban celosos de otras pinturas. Los delirios más comunes son los delirios de influencia, tales como la creencia de que los pensamientos de uno están siendo irradiados de todas las parte del universo (trasmisión del pensamientos). Menos comunes son los delirios de grandeza, en donde la persona cree que él o ella es una persona famosa o poderosa. El fascinante libro, “Los Tres Cristos de Ypsilanti” (Rokeach, 1964/1981) describe el caso de tres hombres en un hospital mental donde cada uno tenía el mismo delirio de grandeza: Cada uno afirmaba ser Jesucristo; Los trabajos de la mente esquizofrénica son vívidamente ilustrados cuando estos hombres se conocen y cada uno trata de explicar porque él es el verdadero Jesús y los otros dos meros impostores. 
     Los delirios varían de cultura a cultura. Por ejemplo, un estudio a gran escala de pacientes esquizofrénicos japoneses y alemanes encontró que los alemanes eran más proclives a tener delirios de persecución directa, tales como el delirio de ser envenenado, y que los japoneses eran más proclives a tener delirios de referencia, tales como los delirios de ser calumniado (Tateyama et al., 1993).
     Las personas esquizofrénicas típicamente tienen emocionalidad plana o inapropiada. La monotonía emocional se muestra por expresiones faciales inmutables, una carencia de gestos expresivos, y una ausencia de inflexiones vocales. Por ejemplo, las personas con esquizofrenia son menos responsivas a películas emocionales que lo que otras personas lo son (Blanchard, Kring, & Neale, 1995). Inadecuación emocional se muestra por arranques extraños, tales como la risa, cuando alguien es seriamente lesionado. La esquizofrenia es también asociada con un inusual comportamiento motor, tal como los patrones de seguimiento en el aire, o el mantener posturas del cuerpo por horas. Y, como es el caso de Edvard Munch, las personas esquizofrénicas están usualmente aisladas socialmente, con pocos, o si acaso algún, amigo. Esto podría aparecer primeramente en la niñez.
Clases de Esquizofrenia: Desestructurada, Paranoide y Catatónica.

     Los diagnosticadores distinguen algunos tipos de trastornos de la esquizofrenia. Los casos en que no caen atractivamente en cualquiera de las principales categorías de la esquizofrenia son comúnmente agrupados en una categoría llamada esquizofrenia indiferenciada. Las personas con esquizofrenia desestructurada muestran deterioro de la personalidad, hablan sandeces, visten extravagante, realizan movimientos ritualizados, y se enganchan en comportamiento obsceno. Raro, risa inapropiada es el sello distintivo del trastorno (Black, 1982). La extrañeza de su comportamiento, y la incoherencia de su lenguaje pueden hacer que sea imposible para ellos el mantener relaciones sociales normales.
     La esquizofrenia catatónica es caracterizada por comportamientos motores inusuales, a menudo alternando excitación catatónica y estupor catatónico. En la excitación catatónica, la persona marca el paso frenéticamente, habla incoherentemente, y se engancha en movimientos estereotipados. En el estupor catatónico, la persona puede enmudecer y apenas moverse, posiblemente congelarse en posiciones por horas o días. Las personas con esquizofrenia catatónica podrían incluso exhibir “flexibilidad cérea,” una situación en donde ellos se pueden mover de una posición congelada a otra. Sin embargo, aún cuando está en el estupor catatónico, el individuo típicamente permanece consciente de cuanto le sucede en su ambiente inmediato (Ratner et al.,1981).
     La esquizofrenia paranoide se caracteriza por alucinaciones, delirios, recelo y discusión. Este trastorno fue descrito en la película de la Segunda Guerra Mundial, The Caine Muttiny, en donde el capitán Queeg, protagonizado por Humphrey Bogart, desarrolló delirio paranoide de cara al estrés de la guerra. Acusaba a su tripulación de conspirar en contra de él, e incluso condujo una investigación a gran escala para determinar quien le robó fresas de la cocina del barco. En casos más extremos, las personas con esquizofrenia paranoide, pueden llegar a sentirse amenazadas lo que las convierte en personas violentas. 
     Causas de la Esquizofrenia

      Ningún punto de vista puede explicar todas las causas de la esquizofrenia, o el porqué cierta gente con ciertos factores de riesgo desarrollan esquizofrenia y otros no. Observe que aún cuando un factor de riesgo es identificado, podría no ser claro si los factores causan la esquizofrenia, o la esquizofrenia causa los factores, o otros factores causan ambos, tanto el aparente factor de riesgo como la esquizofrenia misma.                                   
El Punto de Vista Biopsicológico


     Las teorías biopsícologicas de la esquizofrenia enfatizan los factores genéticos, bioquímicos, y neurológicos. Hay varios factores biológicos, pero no hay ninguno solo que sea específico para la esquizofrenia (Szymanski, Kane, & Lieberman, 1991). Parece que la esquizofrenia es mejor explicada por el punto de vista diatésis-estrés, el cual la ve como el resultado de la interacción entre una predisposición genética y experiencias de vida estresantes. Por ejemplo, niños que poseen ambos, una predisposición genética para llegar a ser esquizofrénicos y el estrés de haber perdido a sus padres son más proclives a desarrollar esquizofrenia que los niños con solo uno de los factores. (Walker, et al,1981) Una revisión de la investigación encontró que los pacientes esquizofrénicos son más vulnerables a factores de estrés, que quienes sin embargo no han sido típicamente expuestos a inusuales altos niveles de estrés (Norman & Malla, 1993)
     La esquizofrenia corre por familias, lo más cercano que sean sus relaciones genéticas a un esquizofrénico, lo más probable que las personas lleguen a ser esquizofrénicas (Kety, el al, 1994) La esquizofrenia parece tener una fuerte base genética. Un reciente estudio encontró una concordancia en el rango del 48% para gemelos idénticos y solo el 4% para mellizos (Onstad el al, 1991) Aún la mayor concordancia ranqueada para gemelos idénticos podría ser causada por el mayor tratamiento similar que gemelos idénticos reciben, más que por su idéntico equipamiento genético.
     Para evaluar las contribuciones relativas de la herencia y la experiencia, los investigadores han recurrido a los estudios de  adopción. Muchos de estos estudios han sido conducidos en Dinamarca, donde el gobierno mantiene un excelente registro de nacimientos y adopciones. Los estudios apoyan la base genética de la esquizofrenia. Por ejemplo, la esquizofrenia es más común en familiares biológicos de esquizofrénicos adoptados que entre sus parientes adoptivos; y los niños  normales adoptados por padres esquizofrénicos tienen un mayor riesgo de padecer esquizofrenia que los niños adoptados por padres normales; y los niños de padres normales adoptados por padres esquizofrénicos no muestran un riesgo de incremento de esquizofrenia (Buchsbaum & Haier, 1983)
     Dada la aparente base hereditaria de la esquizofrenia, ¿Qué diferencia biológica debe de existir entre personas que desarrollan esquizofrenia y aquellos que no la desarrollan? Estudios han encontrado una relación entre la esquizofrenia y la química cerebral, más notablemente con los altos niveles de actividad en las sinapsis que usan el neurotransmisor dopamina. ¿Cuál es la evidencia de que la dopamina es la base de la esquizofrenia? Primero, drogas que son usadas para tratar la esquizofrenia funcionan bloqueando los receptores de la dopamina (Brunello et al., 1995) Segundo, drogas tales como las anfetaminas, las cuales incrementan los niveles de dopamina en el cerebro, pueden inducir síntomas de esquizofrenia en gente normal. Tercero, L-dopa, una droga usada para tratar la enfermedad de Parkinson, porque incrementa los niveles de dopamina en el cerebro, puede inducir síntomas de esquizofrenia en victimas del Parkinson (Nicol & Gottesman, 1983)
   Los investigadores biopsicologicos están impactados por uno de los mas replicados descubrimientos con respecto a la esquizofrenia: un número desproporcionado de víctimas nacen en diciembre (Franzek & Beckmann, 1996). Esto ha sido encontrado en países en todo el mundo, incluyendo Taiwan (Tam & Sewell, 1995), Francia (d’Amaro et al., 1994), Holanda (Pallast et al., 1994), y Suiza (Modestin, Amman, & Wurmle, 1995). Estos hallazgos han inspirado a buscar una conexión entre los virus de influencia que pudieron haber infectado el cerebro de esquizofrénicos prenatalmente, tal vez durante el segundo trimestre, cuando el desarrollo del cerebro se acelera.
      Muchos estudios han investigado las relaciones entre una epidemia de influenza mundial en 1957, y el desarrollo de la esquizofrenia en personas que nacieron poco después. Desafortunadamente, los descubrimientos han sido inconsistentes. Algunos estudios han encontrado que las personas expuestas a la influenza prenatalmente, especialmente durante el segundo trimestre, tienen los índices más altos de esquizofrenia (Mednick, Huttunen, & Machon, 1994). Pero otros estudios han encontrado que no es así (Erlenmeyer-Kimling et al., 1994) Y aún otros estudios han encontrado que el efecto solo se mantiene en mujeres (Kunugi et al., 1995). Además, esfuerzos en encontrar un virus en el cerebro del esquizofrénico han tenido poco éxito (Taller, et al., 1996), aunque esto no significa que no existan. Sin embargo, son virus que hacen su daño y después son destruidos por el sistema inmune (Sierra-Honigmann, Carbone, & Yolken, 1995).
     Si existe una base viral para la esquizofrenia, ésta podría explicar el porqué los gemelos idénticos no tienen un 100% de índice de concordancia para la esquizofrenia. Por ejemplo, los gemelos idénticos que comparten la misma placenta tienen un índice de concordancia más alto para la esquizofrenia que los gemelos idénticos que nacen de placentas separadas. Es razonable suponer que si un gemelo es infectado por un virus, el otro gemelo estará en mayor posibilidad de ser infectado si comparte la misma placenta (Davis & Phelps, 1995)
     Si la infección viral juega un papel en la esquizofrenia, lo hará afectando el cerebro. El escaneo PET ha mostrado que la esquizofrenia es a menudo asociada con una actividad cerebral inusual. La gente esquizofrénica tiende a tener menor actividad en sus lóbulos frontales cuando realizan tareas cognitivas que cuando otros lo hacen (Buchsbaum, 1990) Los lóbulos frontales son importantes en el pensamiento, planeación, atención, y solución de problemas, cada uno de los cuales, es usualmente deficiente en la esquizofrenia.
     Algunos esquizofrénicos tienen atrofia del tejido cerebral creando agrandamiento de los ventrículos cerebrales, las cámaras llenas de fluido dentro del cerebro (Syvalahti, 1994). Debido a que este alargamiento puede existir en personas que han mostrado síntomas de esquizofrenia por solo un breve periodo de tiempo, no es consecuencia de tratamiento de drogas, u otros factores asociados con esquizofrenia en marcha. (Nopoulos et al., 1995).
     Tipos de disfunciones particulares del cerebro podrían estar asociadas con conjuntos particulares de síntomas de esquizofrenia. De acuerdo con la investigadora de la esquizofrenia, Nancy Andreasen, hay dos clases de síntomas de esquizofrenia, caracterizados cada uno ya sea por síntomas positivos o negativos (Andreasen & Flaum, 1991). Los síntomas positivos son síntomas activos que incluyen alucinaciones, delirios, trastornos mentales, y comportamientos extraños. Las personas con síntomas positivos experimentan episodios agudos, muestran síntomas de empeoramiento progresivo de síntomas, responden bien al tratamiento de drogas, han incrementado el número de receptores de dopamina, y revelan ninguna estructura de la patología cerebral. En contraste, los síntomas negativos son síntomas pasivos que incluyen mutismo, apatía, afecto plano, aislamiento social, deficiencia intelectual, pobreza del habla, y la inhabilidad de experimentar placer. Las personas con síntomas negativos responden mal al tratamiento de drogas y con frecuencia tienen ventrículos cerebrales agrandados, atrofia de la corteza cerebral, y menos actividad en los lóbulos frontales (Rubin, 1994).
     Más recientemente, Andreasen y sus asociados han reportado que los síntomas negativos no están consistentemente asociados con el alargamiento ventricular (Andreasen et al., 1990) Además, sería prematuro dividir la esquizofrenia en solo dos categorías asociadas con tanto síntomas negativos como positivos. La evidencia es más fuerte para los síndromes negativos que para un único síndrome de los síntomas positivos (Andreasen et al., 1995)
     El Punto de Vista Psicoanalítico

     De acuerdo con el punto de vista psicoanalítico, las personas que se convierten en esquizofrénicas han fallado en superar su dependencia de sus madres, y como consecuencia, han llegado a fijarse en el estado oral. Esto les produce un débil ego que falla en defenderlos en contra de la ansiedad causada por los impulsos inconscientes del id y los factores de estrés externos. En lugar de ello, se las arreglan con la ansiedad, mediante la restauración de comportamientos característicos de la etapa oral, incluyendo, fantasía, acciones tontas, habla incoherente y pensamiento irracional. 
     Reciente investigación, en el espíritu del punto de vista psicoanalítico, ha encontrado que los padres quienes están altos en lo que es conocido como emoción expresada pueden contribuir a mantener o recaer la esquizofrenia en sus hijos. Los padres que están altos en emociones expresadas critican a sus hijos y llegan a ser emocionalmente sobreprotectores. Debido al impacto de las emociones expresadas los niños esquizofrénicos que evitan contacto con sus familiares tienden a tener mejor adaptación psicológica que los niños esquizofrénicos que mantienen contacto con ellos (Cole & Kasarian, 1993)
El punto de Visto Conductista

     Las teorías conductistas de la esquizofrenia, las cuales enfatizan el papel del aprendizaje, asumen que los esquizofrénicos son premiados por comportarse en maneras extrañas (Ullmann &Krasner, 1975) Esto fue descrito en la película de 1974, Una Mujer Bajo la Influenza, en donde una esposa, interpretada por Gena Rowlands, hace sonidos extraños para ser recompensada con la atención de su grosero esposo, interpretado por Peter Falk. Aún, tras su regreso de un hospital mental, su esposo la urge a hacer los mismos sonidos extraños, enfrente de una casa llena de gente que le da una fiesta de bienvenida. Los teóricos conductistas también asumen que una persona que se dedica a realizar comportamientos extraños provoca rechazo social de otros, lo que en turno contribuye al recelo y al aislamiento social característicos de la esquizofrenia. 
 El Punto de Vista Cognitivo

     Proponentes del punto de vista cognitivo enfatizan disturbios de atención y pensamiento como el principal factor de la esquizofrenia. Tal como lo advirtió el destacado investigador de la esquizofrenia, Eugen Bleuer, a principios del siglo XX, las personas con esquizofrenia parecen “incapaces de mantener el tren de pensamientos en el canal apropiado” (Baribeau-Braun, Picton, & Gosselin, 1983). Niños expuestos a padres que comunican de manera confusa e irracional están expuestos a desarrollar la actividad cognitiva perturbada de la esquizofrenia (Doane et al., 1981)
     Investigadores inspirados en teorías personalmente construidas han encontrado que el pensamiento desordenado, característico de la esquizofrenia, se encuentra en personas que usan ya sea o muy poco o mucho dimensiones construidas personales al percibir la realidad social. Las personas con un óptimo número de dimensiones personales responderían a eventos interpersonales en una manera más flexible, apropiada, de lo que una persona esquizofrénica lo haría (Phillips, 1981)
El Punto de Vista Humanista

     De acuerdo con el punto de vista humanístico, la esquizofrenia es causada por las extremas incongruencias entre el yo público y el yo real. R.D. Laing (1967) afirmaba que la esquizofrenia resultaba cuando una persona desarrollaba un falso yo público para hacer frente a una intolerable situación de vida. Este retiro de la realidad permite a la persona experimentar su actual yo. El pensamiento, comportamiento y lenguaje de un esquizofrénico, son indicativos de este retraimiento de la realidad. En contraste hacia otros psicólogos humanistas, Laing recomendaba que las familias, amigos, y profesionales, permitieran a la persona esquizofrénica seguir a lo que él llamaba “un viaje al descubrimiento del yo” hacia su actual yo, y no interferir en ese proceso, administrando drogas, o encomendando al esquizofrénico a un hospital mental. 
Los críticos de Laing afirman que romantizó la esquizofrenia, en la misma forma en que los poetas del siglo 19, romantizaron la tuberculosis, implicando que es de alguna manera noble tener un serio trastorno psicológico. Uno de los principales críticos de Laing es Mark Vonnegut, hijo del novelista Kurt Vonnegut. Mark había sido un seguidor de Laing, hasta que él mismo sufrió de varios episodios de esquizofrenia, como los descritos en su autobiografía The Eden Express (Vonnegut, 1975). Cuando Mark se recuperó, no describió el viaje hacia el descubrimiento del yo. En vez de ello, relata una horrible experiencia que habría sido mejor no vivir. La desilusión de Mark con el punto de vista de la esquizofrenia de Laing le guió a escribir un comentario para la revista Harper’s titulado “Porqué quiero morder a R.D. Laing” (Vonnegut, 1974).                 


Trastornos de Personalidad: Cuando Rasgos Normales se Convierten en Extremos

     El eje II del DSM-IV incluye los trastornos de Personalidad, que son patrones de comportamiento desadaptivos inflexibles y que persisten en el individuo por mucho tiempo. La gente con trastornos de personalidad exhibe ciertos rasgos de personalidad a un extremo inapropiado. En esencia, los trastornos de personalidad son ejemplos negativos de lo que Alfred Alder llamó “un estilo de vida.” Aunque las experiencias de la vida juegan un papel importante en su desenvolvimiento, algunos trastornos de personalidad tienen una base genética (Nigg &Goldsmith, 1994).
     El trastorno de personalidad que es actualmente de gran interés para los investigadores es el trastorno limite, quizás porque es prevalente, extremadamente perjudicial, y un gran desafío de tratar exitosamente por los terapistas. Personas con trastorno limite tienden a tener auto-imágenes inconsistentes y son extremadamente inestables en su estado de ánimo. Es difícil de predecir cómo se comportarán socialmente de una ocasión a la siguiente. Pueden ser sonrientes y confiables en un momento,y hoscos y agresores el siguiente. Podrían buscar intimidad intensa, solo para correr inmediatamente cuando la encuentran. Sin embargo, el trastorno de personalidad de gran interés del público en general ha sido el trastorno de personalidad antisocial, tal vez porque ha estado implicado en escandalosos casos criminales.
Trastorno de Personalidad Antisocial: La Ausencia de Conciencia

     El Trastorno de Personalidad Antisocial se encuentra en aproximadamente 3% de hombres norteamericanos y menos del 1% de mujeres norteamericanas. En el siglo 19 se le llamaba locura moral. Y para la mayoría en el siglo 20 fue llamado psicopatía o sociopatía. El trastorno de personalidad antisocial se caracteriza por un comportamiento inadaptado al principio de la niñez. Esto incluye mentir, robar, absentismo escolar, vandalismo, peleas, abuso de drogas, crueldad física, insuficiencia académica, y actividad sexual temprana. Adultos con una personalidad antisocial no podrían sujetarse a las normas sociales. Puede ser que fallen en mantener un trabajo, en honrar las obligaciones financieras del hogar, o en cumplir las obligaciones de los padres. También son más propensos que otras personas a convertirse en apostadores compulsivos (Balszcynski & McConaghy, 1994).
     Debido a que las personas con personalidad antisocial pueden ser encantadoras, mentir con una cara seria, y hablar de su manera de salir de sus problemas, tales pueden seguir carreras como abogados picapleitos, políticos corruptos, o evangelistas farsantes. Dos características de la personalidad antisocial son los comportamientos impulsivos, tales como conducción temeraria de vehículos, o relaciones sexuales promiscuas, y una remarcable falta de culpabilidad por el dolor y sufrimiento que ellos infringen a otros (Rodgers el al., 1995) Tales personas actúan como si ellos no pudiesen distinguir el bien moral del mal moral (Blair el al., 1995).
     En casos extremos, las personas con una personalidad antisocial se emplean en actividades criminales y fallan en cambiar su comportamiento aun después de haber sido penalizados por ello. Los criminales con personalidad antisocial violan las condiciones de su liberación más, en comparación que los prisioneros sin una personalidad antisocial (Hart, Knapp, & Hare, 1899). Robert Hare, un importante investigador del trastorno de personalidad antisocial, ha encontrado que, afortunadamente para la sociedad, los criminales con una personalidad antisocial tienden a “consumirse” después de los 40 años y cometen menos crímenes que otros criminales cometen, después de esa edad (Hare, McPherson, & Forth, 1988).
Causas del Trastorno de Personalidad Antisocial

     El trastorno de personalidad antisocial ha sido sujeto a más investigación que otros trastornos de la personalidad, y estudios han provisto evidencia de una predisposición psicológica subyacente (Paris, 1996). El estudio de Thomas Bouchards de la Universidad de Minnesota sobre idénticos gemelos, quienes fueron separados en su infancia y entonces reunidos años después, indica que la personalidad antisocial tiene bases genéticas (Grove et al., 1990) La herencia parece proveer a las personas quienes desarrollan una personalidad antisocial con un inusual bajo nivel de reactividad psicológica al estrés, más notable al castigo físico (Arnett et al., 1993) Los seres humanos tratamos de mantener un optimo nivel de excitación psicológica. Sin embargo, el inusual bajo nivel de excitación de las personas con personalidad antisocial los motiva a engancharse en comportamientos que incrementen su nivel de excitación (L. Ellis, 1987). Mientras otras personas buscan incrementar su excitación enganchándose en carreras de autos y en actividades similares socialmente aceptables, aquellos con una personalidad antisocial podrían aprender a hacerlo cometiendo asaltos bancarios y otras actividades antisociales.                                   
     Pero ¿qué hace a una persona con un bajo nivel de excitación psicológica buscar emociones a través de carreras de autos, y otras buscar emociones a través de asaltar bancos? Al explicar el trastorno de personalidad antisocial, los psicoanalistas enfatizan la influencia de padres abusivos, o padres físicamente ausentes, quienes hacen al niño sentirse rechazado. Debido a que tales niños no tienen lazos emocionales con sus padres, tales niños fallan en desarrollar un adecuado superego, incluyendo una conciencia. Los conductistas creen que un trastorno de personalidad antisocial es causado por padres quienes premian, o fallan en castigar, a sus hijos por inmiscuirse en comportamientos antisociales tales como mentir, robar, o ser agresivos. Existe evidencia de que individuos con personalidad antisocial, tal vez quizá por su bajo nivel de reactividad, son menos propensos a aprender por el castigo por sus fechorías. Tales individuos no muestran el incremento normal de ansiedad cuando se exponen al castigo (Eysenck, 1980).                                    
¿Debemos Mantener la Defensa de la Locura?

     Hace más de 2000 años, Platón argumentaba que “[Si] alguien cometía un acto cuando estuviese loco o afligido por una aflicción…le dejáramos pagar por el simple daño; y le exentásemos de cualquier otro castigo.” (Citado en Carson 7 Butcher, 1992, p. 32) Hoy Platón encontraría oposición por aquellos que argumentan en contra de la defesa de la locura. Animado por la petición de locura de John Hinckley, Jr. tras su intento de asesinato del Presidente Ronald Reagan, muchas personas han criticado la defensa de la locura como un fracaso de la justicia. Pero, ¿Qué es la Locura?
La Naturaleza de la Defensa de la Locura
     La Locura es un término legal, no un término psicológico o psiquiátrico testimoniando que una persona, ya sea él o ella, no es responsable de sus propias acciones. En casos criminales, esto es en general, determinado por el jurado. La defensa de la locura fue formalizada en 1843, en el caso de Daniel M’Naghten, un hombre paranoico esquizofrénico quien había tratado de asesinar al Primer Ministro Ingles, Robert Peel, quien, él pensaba, lo perseguía. Pero, M’Naghten mató al secretario de Peel, Edward Drummond por error. Tras un juicio controversial M’Naghten fue declarado no culpable a causa de su locura y fue entregado a un Hospital Mental.
     La reina Victoria estaba tan desconcertada por el veredicto que pidió al parlamento revisáran el caso. Se mantuvo la decisión, y la sentencia de M’Naghten llegó a ser un principio rector en la legislación inglesa. La regla establece que una persona no es culpable si, al momento de un crimen, la persona, ya sea él o ella, no sabía lo que estaba haciendo o no sabía que estaba mal. 
     Hoy en día, el criterio más amplio usado para determinar la locura en los Estados Unidos es el del Instituto Legal Norteamericano. El criterio comprende dos reglas. La regla cognitiva, similar a la regla de M’Naghten, dice que una persona estaba loca al tiempo de un crimen si la persona, ya sea él o ella, no sabía que lo que hizo o estaba haciendo era algo equivocado. La regla volitiva, la cual presume la realidad del libre albedrio, dice que una persona, ya sea él o ella, estaba loca o loco, al momento de cometer un crimen si la persona no estaba en control voluntario de su comportamiento. Una autopsia realizada a Charles Whitman, él llamado, asesino de la Torre Tejana, reveló que él tenía un tumor cerebral en el sistema límbico, una región del cerebro que ayuda a controlar la agresión. De haber Whitman ido a juicio, podría haber utilizado la regla volitiva en su defensa, argumentado que el tumor le hizo incapaz de controlar su comportamiento.
Controversia Sobre la Defensa de la Locura: ¿Puede la Comida Chatarra Provocar la Locura? 
     En décadas recientes, algunos casos implicando la defensa de la locura, incluido el de John Hinckley, Jr., han provocado una controversia. En 1979, un caso ampliamente publicitado, el ex inspector de la ciudad de San Francisco, Dan White, asesinó al popular alcalde George Moscone y al inspector de la ciudad Harvey Milk, la primer persona homosexual en mantener abiertamente esa posición de gobierno. El abogado de White afirmaba que había habido locura en el momento de los asesinatos porque el comer comida chatarra había elevado los niveles de azúcar en la sangre, le hizo perder el control voluntario sobre su comportamiento. Esta llegó a ser conocida como la “Defensa Twinkie.” Se alcanzó el veredicto compromiso y White fue sentenciado a 7 años en prisión por homicidio involuntario. Tras su liberación temprana, White cometió suicidio. El uso de la Defensa de la Locura de White fue considerada una injusticia por críticos de la suplica, “inocente por razón de locura,” incluyendo Thomas Szasz (1980).
     A pesar de la indignación por presuntos abusos de la Defensa de la Locura, ésta es raramente usada en delitos de crímenes y además es raramente exitosa (Silver, Cirincione, & Steadman, 1994). Por consecuencia, la indignación en respuesta al caso de John Hinckley es aparentemente un ejemplo de disponibilidad heurística. En un notable caso, Kenneth Bianchi, el llamado, estrangulador de la colina, quien violó y asesinó al menos 10 mujeres en California en 1977, declaró locura. Su abogado de defensa argumentaba que Bianchi tenía trastorno de múltiple personalidad, y que otra personalidad, de la cual no tenía conocimiento, había cometido los asesinatos. En un documental del canal de TV KPBS, de 1984, psiquiatras debatieron si realmente Bianchi tenía múltiples personalidades. Algunos de quienes examinaron a Bianchi bajo hipnosis, encontraron que la personalidad bajo el nombre de “Steve” admitió los asesinatos (Watkins, 1984).
     Aquellos que creyeron que Bianchi estaba fingiendo su trastorno notaron que tenía una colección de textos de psicología que contenían descripciones de casos de múltiple personalidad. Por otra parte, su historia personal y patrones de comportamiento, proveían ninguna evidencia de que él había sufrido de inexplicables cambios de identidad y comportamiento. El psiquiatra Martin Orne contradijo el diagnostico de Bianchi y exitosamente argumentó que, por lo contrario, era una persona lista con un trastorno de personalidad antisocial (Orne, Dinges, & Orne, 1984). Cuando apareció que su petición de locura fallaría, Bianchi llegó a un acuerdo con el fiscal, y fue sentenciado a prisión de por vida (Fisher, 1984). Ha habido una tendencia reciente de mas acusados para utilizar trastorno de personalidad múltiple como una defensa por demencia, pero las decisiones de la corte han sido inconsistentes en aceptarlo (Appelbaum & Greer, 1994). 
Una Propuesta Alternativa: Culpable de Enfermedad Mental
 
    La mala fama de casos tales como los de John Hinckley, Dan White, y Kenneth Bianchi impulsó una reevaluación de la defensa por demencia por la legislatura del estado y las organizaciones profesionales. Algunos estados han abandonado enteramente la defensa por demencia, mientras otros han adoptado la regla de culpable por enfermedad mental. Esto requiere que una persona loca que ha cometido un crimen sea colocada en un hospital mental hasta que él o ella no sea ya mentalmente enferma, y al tiempo pueda cumplir el resto de su sentencia en prisión. También hay una tendencia hacia colocar la carga en la parte demandada para provocar que él o ella estaba demente en el momento del crimen, en lugar de colocarlo en la fiscalía para provocar que el acusado estaba cuerdo.
     La Asociación Norteamericana de Psiquiatría, la Asociación Norteamericana de Psicología y la Asociación Norteamericana de Barras tienen sus propias posiciones con respecto a la defensa por demencia. La Asociación Norteamericana de Psiquiatría no estaba tan preocupada por el testimonio contradictorio de psiquiatras en el juicio de Hinckley que por publicar su primera opinión jamás sobre defensa por demencia. La opinión establece que la defensa por demencia es una cuestión moral y legal, no una cuestión psiquiátrica, y que los psiquiatras deberían testificar únicamente sobre el estado mental del acusado, y no sobre la responsabilidad del acusado sobre el crimen (Hebert, 1983).
     La Asociación Norteamericana de Psicología ha tomado un enfoque más precavido, llamando a la investigación sobre los efectos de la defensa por demencia antes de decidir eliminarla o reemplazarla por una declaración de culpable pero enfermo mentalmente (Mervis, 1984). Los últimos años han, de hecho, visto una serie de estudios sobre la defensa por demencia. Un estudio de investigación de archivo encontró que la legislación aprobada en 1982 en California para hacer más difícil apelar a la defensa por demencia no produjo cambios en la tasa de peticiones de demencia para absoluciones en los próximos tres años (NcGreevy, Steadman, & Callahan, 1991). En un experimento sobre los efectos en la opción de veredicto de culpable por enfermedad mental, estudiantes participaron como jurados en un juicio en broma. Ellos contestaron preguntas sobre el caso. Los sujetos a quienes les fue dado la opción de veredicto culpable por enfermedad mental mostraron una reducción a dos tercios en los veredictos de ya sea, culpable o no culpable por razón de demencia, cuando se les comparó a sujetos a quienes no se les dio esa opción (Poulson, 1990).
     La Asociación Norteamericana de Barras retendría la regla cognitiva, pero eliminaría la volitiva (esto es, de libre albedrio), en la defensa por demencia. Tal como la Asociación Norteamericana de Barras lo explica:
     “Alguien quien sabiendo roba un radio, por ejemplo, seria legalmente responsable, aun cuando creyera que se le estuvo emitiendo instrucciones desde Marte para que lo hiciera. La enfermedad mental seria solo en defensa si la persona acusada era tan sicótica que pensaba que estaba exprimiendo una naranja cuando en realidad estaba estrangulando a un niño.” 
     La regla volitiva a estado sujeta especialmente a fuertes ataques porque sería imposible determinar si la persona ha actuado por voluntad propia o por un irresistible impulso. Por ejemplo, en 1994 Lorena Bobbitt, en un caso celebrado en donde ella le cortó el pene a su esposo Wayne, fue declarada inocente por razón de demencia. Aunque ella afirmó que estuvo compelida a hacerlo tras años de abuso físico, la fiscalía reclamó que ella aún debería ser considerada criminalmente responsable por sus acciones. 
     Queda por ver si la legislatura volcará por completo nuestra larga tradición de no mantener a las personas con graves trastornos psicológicos responsable de actos criminales. La Ciencia y la Política juntas determinarán el resultado de esta cuestión, meditando sobre la batalla entre el empirismo y el emocionalismo, con respecto a la defensa por demencia (Rodgers, 1987). 
Tomado de Psychology, by Lester M. Sdorow, Fourth Edition, McGraw Hill, 1998. Chapter 14, Psychological Disorders, p. 477-512. Adaptación y traduccion: José Escobar.