Club de Pensadores Universales

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domingo, 27 de agosto de 2017

La Vida es Sueño, de Calderón de la Barca

     Pedro Calderón de la Barca, nació en Madrid,  el 17 de enero de 1600, y murió el 25 de mayo de 1681, a la edad de 81 añ0s. Pedro Calderón de la Barca fue un escritor, caballero de la Orden de Santiago, conocido fundamentalmente por ser uno de los más insignes literatos barrocos del Siglo de Oro Español, en especial por su teatro.
Biografía
     Pedro Calderón de la Barca y Barreda González de Henao Ruiz de Blasco y Riaño, nació en Madrid el 17 de enero de 1600, y fue bautizado en la parroquia de San Martín. Su padre, Diego Calderón, era hidalgo de origen montañés (VivedaCantabria). Pedro Calderón heredó de su padre el cargo de secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda, y sirvió en él a los reyes Felipe II y Felipe III. Se casó en 1595 con Ana María de Henao, perteneciente a una familia también de origen noble. ​ Pedro fue el tercero de los seis hijos que el matrimonio alcanzó a tener. Sus padres tuvieron tres varones y tres mujeres, de los cuales, solo cuatro pasaron de la infancia, a saber, Diego, el primogénito; Dorotea -monja en Toledo-;​ Pedro, y Jusepe o José​.​ Estos hermanos estuvieron siempre bien avenidos, como declaró Diego Calderón en su testamento (1647):
Siempre nos hemos conservado todos tres en amor y amistad, y sin hacer particiones de bienes... nos hemos ayudado los unos a los otros en las necesidades y trabajos que hemos tenido.
    Sin embargo, tenían también un hermano natural, Francisco, que ocultaron bajo el apellido de “González” y fue expulsado de la casa paterna por don Diego, aunque éste dejó escrito en 1615, que se le reconociera como legítimo, a no ser que hubiera contraído matrimonio, “con esa mujer con quien trató de casarse,” en cuyo caso sería desheredado.
     El linaje de los Calderón de la Barca es muy antiguo y amplio. El padre fray Felipe de la Gándara, eclesiástico regular agustino español, historiador y genealogísta del siglo XVII, escribió un libro sobre ésta materia en 1661, cuyo capítulo XII.º “De los Calderones de Sotillo, en la Jurisdicción de Reinosa,” está dedicado a la rama a la que pertenece el dramaturgo. El escudo de la familia consistía en cinco calderones negros en campo de plata y por orla ocho aspas de oro en campo de gules; portaba el lema “Por la fe moriré.”
Pedro Calderón empezó a ir al colegio en 1605 en Valladolid, porque allí estaba la Corte, pero el padre, de carácter autoritario, decidió destinarlo a ocupar la capellanía de San José, en la parroquia de San Salvador, que había reservado la abuela Inés de Riaño y Peralta, al hijo mayor de la familia que fuese sacerdote. ​
     Ya en Madrid, la familia se instaló en 1607, en unas casas de la calle de las Fuentes que hacían esquina a la bajada a los Caños del Peral. Pedro Calderón ingresó en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid en 1608, situado donde ahora se encuentra el Instituto San Isidro, y allí permaneció hasta 1613 estudiando gramática, latín, griego y teología. Cuando ya llevaba dos años, falleció su madre de sobreparto, así como la niña a que dio a luz, siendo el 22 de octubre de 1610. En 1613, falleció la abuela, Inés de Riaño, y se abrió su testamento, en que declaraba su voluntad de que el mayor de sus nietos ocupase la citada capellanía. Don Diego desenviudó al casarse en segundas nupcias en 1614, con la dama Juana Freyle Caldera, de buena pero empobrecida familia; pero también el padre falleció súbita e inesperadamente al año siguiente, el 21 de noviembre de 1615. Por este motivo, Pedro, que había ingresado en la Universidad de Alcalá el año antes, tuvo que interrumpir sus estudios para que se leyeran las abusivas cláusulas del testamento, que indispusieron a los hermanos contra su madrastra, con la que entablaron un pleito aun siendo menores de edad, pues el mayor, Diego, tenía diecinueve años, pero la mayoría de edad se otorgaba entonces a los veinticinco, fallado con un concierto fechado en Valladolid en 1618. ​ Doña Juana se volvió a casar, y los hermanos quedaron desde 1616 bajo la tutela, educación y manutención de su tío materno, Andrés Jerónimo González de Henao. En el ínterin, el futuro poeta marchó en 1615, a la Universidad de Salamanca, donde en 1619 se graduó de bachiller in utroque, esto es, en derecho canónico y civil, sin llegar a ordenarse como había deseado su padre. En 1621 participó en el certamen poético habido, con motivo de la beatificación de San Isidro, y posteriormente en el de su canonización, en 1622, y ganó un premio tercero.
      Calderón decidió dejar los estudios religiosos por la carrera militar, y llevó una vida algo revuelta de pendencias y juego. Hubo también problemas en el ámbito familiar, pues los hermanos hicieron declaración oficial en 1621 de su estado de penuria, y tuvieron que vender un censo o renta de bienes heredados para poder subsistir. ​ Además, en el verano de ese mismo año, él y sus hermanos anduvieron enredados en el homicidio de Nicolás Velasco, hijo de Diego de Velasco, criado del condestable de Castilla, y tuvieron que refugiarse en casa del embajador de Austria, hasta que lograron un concierto con los querellantes que exigió el pago de una crecida indemnización. ​ Acaso por estas estrecheces económicas tuvo Pedro que entrar al servicio del duque de Frías, con quien viajó por Flandes y el norte de Italia entre 1623 y 1625 participando en varias campañas bélicas, según su biógrafo, Juan de Vera Tassis, ​ aunque falta documentación que lo confirme, y en 1625 marchó como soldado al servicio del Condestable de Castilla. Su primera comedia conocida, Amor, Honor y Poder, fue estrenada con éxito en Palacio con motivo de la visita de Carlos, príncipe de Gales, el 29 de junio de 1623, por la compañía de Juan Acacio Bernal. Siguió en ese mismo año, Judas Macabeo, representada por la de Felipe Sánchez de Echeverría, así como otras muchas. En 1626, el primogénito Diego Calderón, ya mayor de edad, pudo vender el oficio de Secretario del Consejo de Hacienda de su padre en la persona de Duarte Coronel a cambio de 15.500 ducados; con ello la familia logró salir de sus apuros económicos.
     Desde 1625, fecha de su comedia, La gran Zenobia, representada por la compañía de Andrés de la Vega, Calderón proveyó a la Corte de un extenso repertorio dramático: El Sitio de Bredá (1626), El Alcalde de Sí Mismo (1627), La Cisma de Ingalaterra (1627), y, en 1628, Saber del Mal y el BienHombre Pobre Todo es TrazasLuis Pérez, el Gallego, y El Purgatorio de San Patricio; pero, en 1629, el irrumpir con sus hermanos en sagrado, persiguiendo a un actor, concretamente en el Convento de las Trinitarias de Madrid, donde se encontraba la hija de Lope, le causó la enemistad del monarca de la escena cómica, Lope de Vega, y del famoso orador sagrado gongorino fray Hortensio Félix Paravicino. Calderón correspondió a los ataques de éste último, burlándose en un pasaje de su comedia, El Príncipe Constante, escrita en ese año, al igual que, La Dama Duende, su primer gran éxito. En 1630, ya era lo bastante famoso como para que Lope de Vega elogiára su talento poético en, El Laurel de Apolo, y en 1632, se ganó también las alabanzas de Juan Pérez de Montalbán en su, Para Todos. Ejemplos morales.
     Con éstas y otras comedias Calderón fue ganándose incluso el aprecio del mismísimo rey Felipe IV, quien empezó a hacerle encargos para los teatros de la Corte, ya fuera para el salón dorado del desaparecido Alcázar, o el recién inaugurado Real Coliseo del Buen Retiro, para cuya primera función escribió en 1634, El Nuevo Palacio del Retiro. Asimismo, eclipsada ya la estrella de Lope en los teatros, Calderón se ganó el aprécio del público en general en la década de los treinta con sus piezas para los corrales de comedias madrileños de la Cruz y del Príncipe. En 1635, fue nombrado director del Coliseo del Buen Retiro y escribió, El Mayor Encanto, Amor, entre otros muchos y muy refinados espectáculos dramáticos, para los cuales contaba con la colaboración de hábiles escenógrafos italianos, como Cosme Lotti o Baccio del Bianco, y expertos músicos para las primeras zarzuelas que se escribieron, como Juan Hidalgo. En estos encargos palatinos, Calderón cuidaba de todos los aspectos y detalles de la representación, y asistía además, a los ensayos. En 1636, Calderón solicitó y obtuvo del rey el hábito de caballero de la Orden de Santiago, para cuyo disfrute fue necesario solicitar dispensa del papa Urbano VIII, ya que su padre había ejercido el cargo manual de escribano, y su amigo y discípulo, Vera Tassis, publicó la, Primera Parte de sus comedias, y al año siguiente la segunda, hasta las nueve que llegó a imprimir, si bien se conservan otras tres impresas por editores menos cuidadosos. Además, en 1677 apareció la primera parte de sus autos sacramentales.
Aunque se suele decir que Calderón se distinguió como soldado al servicio del almirante de Castilla, Juan Alonso Enríquez de Cabrera, durante la lucha contra el sitio de Fuenterrabía (1638), y que supuestamente fue puesto por el Duque de Enghien, futuro príncipe de Condé, éste hecho no está demostrado documentalmente, según Ángel Valbuena-Briones. Lo que sí es cierto es que quien sí participó, fue su hermano José, quien fue herido en la pierna derecha. Lo que sí es cierto también es que Pedro Calderón compuso entonces un, Panegírico dedicado al citado caudillo de las tropas españolas. ​ Lo que si es seguro es que Calderón participó en la guerra de secesión de Cataluña (1640) en la compañía de caballería de coraceros, al mando de Álvaro de Quiñones. Tambien, Calderón estuvo en la toma de Cambrils, y fue herido de una mano, en una escaramuza cerca de Vilaseca. A pesar de esto, la guerra no era menos peligrosa que la estancia en el mundo teatral de la Corte, pues poco antes, en ese mismo año de 1640, mientras se ensayaba una de sus comedias para los carnavales en el Palacio del Buen Retiro surgió una disputa, hubo cuchilladas y Calderón fue herido también, algo que señala José Pellicer de Ossau en uno de sus Avisos, el del 20 de febrero en concreto. Calderón entró victorioso en Tarragona, y se portó con valentía en el asalto a Martorell; tras intentar asediar Barcelona, las tropas tuvieron que volver otra vez en Tarragona, donde Calderón soportó con entereza el asedio de franceses y catalanes, sufriendo hambre y viendo morir de la misma a varios compañeros. Al fin, el 20 de agosto de 1641, se logró rechazar el sitio, y Pedro Calderón volvió a la Corte a informar al Conde-Duque de Olivares en calidad de correo de Su Majestad. Participó luego en fracasado intento de tomar Lérida (otoño de 1642) como cabo de escuadra en la compañía de guardas reales, en la vanguardia de la caballería dirigida por Rodrigo de Herrera. De su vocación militar, Calderón guardó siempre un buen recuerdo, como plasmó en unos famosos versos:
Este ejército que ves / vago al yelo y al calor, / la república mejor / y más política es / del mundo, en que nadie espere / que ser preferido pueda / por la nobleza que hereda, / sino por la que él adquiere; / porque aquí a la sangre excede / el lugar que uno se hace, / y, sin mirar cómo nace, / se mira cómo procede. / Aquí la necesidad / no es infamia; y, si es honrado, / pobre y desnudo un soldado, / tiene mejor cualidad / que el más galán y lucido; / porque aquí, a lo que sospecho, / no adorna el vestido el pecho, / que el pecho adorna al vestido. / Y así, de modestia llenos, / a los más viejos verás / tratando de ser lo más / y de parecer lo menos. / Aquí, la más principal / hazaña es obedecer; / y el modo cómo ha de ser / es ni pedir, ni rehusar. / Aquí, en fin, la cortesía, / el buen trato, la verdad, / la firmeza, la lealtad, / el honor, la bizarría, / el crédito, la opinión, / la constancia, la paciencia, / la humildad y la obediencia, / fama, honor y vida son: / caudal de pobres soldados; / que, en buena o mala fortuna, / la milicia no es más que una / religión de hombres honrados.
P. Calderón, Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle, Valencia, 1689, pero escrita en 1650

Por entonces, se amplía el Palacio del Retiro, y se construye un gran estanque de agua, en cuya isla central estrenará, en 1640, Certamen de Amor y Celos. Pero, herido durante el citado sitio de Lérida, Calderón obtuvo la licencia absoluta o retiro en 1642, y en 1645, una pensión vitalicia de treinta escudos mensuales como recompensa, no solo de sus servicios, sino por los de su fallecido hermano José en Cataluña, aunque se cobró malamente, y tras reiteradas reclamaciones del poeta. En ese entonces, Calderón estrena sus obras más ambiciosas, las que requieren música (zarzuelas) y más escenografía. Calderón es por entonces un discreto pero activo cortesano, y llega a convertirse en un personaje muy respetado e influyente, convertido en modelo para una generación entera de nuevos dramaturgos, e incluso, para talentos tan grandes como los de Agustín Moreto y Francisco Rojas Zorrilla, sus más importantes discípulos. Es más, a partir de 1642 una importante serie de autores franceses empiezan a imitar sus dramas y comedias sin empacho, destacando en especial por su constancia, Antoine Le Métel d'OuvilleThomas Corneille, y François Le Métel de Boisrobert, mientras que otros imitan solo piezas sueltas.
A mediados de los cuarenta, decretados los sucesivos cierres de los corrales de comedias, a causa de los fallecimientos de la reina Isabel de Borbón (entre 1644 y 1645) y del príncipe Baltasar Carlos (entre 1646 y 1649), así como por las presiones de los religiosos moralistas contrarios al teatro, desde 1644 hubo un lustro sin teatro. Fallecidos sus hermanos José (1645), ​ y Diego (1647), a los que tan unido estaba, el dramaturgo se sumió en una crisis que coincide con la de España, entre la caída del Conde-Duque de Olivares (1643) y la firma en 1648 de la Paz de Westfalia. Es más, hacia 1646, nace su hijo natural, Pedro José, ​ y Calderón ha de replantearse su vida.
Cesaron las crisis interior y exterior al reabrirse los teatros en 1649 y al convertirse durante unos años (de 1646 a 1649) en secretario del VI.º Duque de AlbaFernando Álvarez de Toledo y Mendoza, para lo cual se trasladó a su castillo-palacio de Alba de Tormes; además, Calderón ingresó en los terciarios (Tercera orden de San Francisco) en 1650, y se ordenó sacerdote en 1651. Poco después (1653), obtuvo la capellanía que su padre tanto ansiaba para la familia, la de los Reyes Nuevos de Toledo, y, aunque siguió escribiendo comedias y entremeses, desde entonces dio prioridad a la composición de autos sacramentales, género teatral que perfeccionó y llevó a su plenitud, pues se avenía muy bien con su talento natural, amante de la pintura y de las sutilezas y complejidades teológicas. Siguió componiendo espectáculos para los reyes, en el Palacio del Buen Retiro, y para la fiesta teológica del Corpus, pero ahora se inclina por los temas mitológicos, huyendo así su fantasía de una realidad tan áspera como la que demuestra el fallecimiento de su hijo natural Pedro José en 1657, y la firma de la Paz de los Pirineos en 1659. Entonces Calderón ya era el dramaturgo más celebrado de la corte, y todavía en 1663, el Rey siguió distinguiéndolo al designarlo como su capellán de honor, hecho que lo obligó a trasladar definitivamente su residencia a Madrid; la muerte del monarca en 1665, marcó un cierto declive en el ritmo de su producción dramática. Es nombrado capellán mayor de Carlos II en 1666. A lo largo de su trayectoria teatral, Calderón fue algunas veces importunado por los moralistas que veían con malos ojos los espectáculos teatrales, y en especial, que los hiciera un sacerdote como él. A ellos les contestó altivamente de esta manera: “O esto es bueno o es malo; si es bueno, no se me obste; y si es malo, no se me mande.”
Al final de su vida, Calderón sufrió algunas estrecheces económicas, hasta el punto de que, en 1679, se le concedió por cédula real, una ración de cámara en especie, para que pudiera abastecerse en la despensa de palacio, “en atención a sus servicios de tantos años a esta parte, y hallarse con tan crecida edad, y con muy cortos medios;”​ pero con motivo del Carnaval de 1680, compondrá su última comedia, Hado y Divisa de Leonido y de MarfisaCalderón falleció a las doce y media de la mañana del domingo 25 de mayo de 1681, dejando a medio terminar los autos sacramentales encargados para ese año. Su entierro fue austero y poco ostentoso, como deseaba en su testamento: “Descubierto, por si mereciese satisfacer en parte las públicas vanidades de mi mal gastada vida.” Su cuerpo, fue enterrado en la capilla de San José de la iglesia de San Salvador. Así dejaba huérfanos los teatros, quien fue considerado uno de los mejores escritores dramáticos de su época. Legó sus bienes a la Congregación de sacerdotes naturales de Madrid, a la que pertenecía. Los madrileños dedicaron a su memoria, una hermosa escultura en mármol, de Juan Figueras y Vila, que fue situada en la plaza de Santa Ana, en 1880, frente al castizo Teatro Español.
Obras
La obra teatral de Calderón de la Barca significa la culminación barroca del modelo teatral creado a finales del siglo XVI, y comienzos del XVII, por Lope de Vega.
Según el recuento que él mismo hizo el año de su muerte, su producción dramática consta de ciento diez comedias y ochenta autos sacramentalesloasentremeses y otras obras menores, ​ como el poema Psale et Sile (Canta y Calla) y piezas más ocasionales. Aunque es menos fecundo que su modelo, el genial Lope de Vega, resulta técnicamente mejor que aquel en el teatro, y de hecho, lleva a su perfección la fórmula dramática lopesca, reduciendo el número de escenas de ésta y depurándola de elementos líricos y poco funcionales, convirtiéndola en un pleno espectáculo barroco, al que agrega, además, una especial sensibilidad para la escenografía y la música, elementos que para Lope de Vega, tenían una menor importancia.
Calderón utiliza frecuentemente piezas anteriores que refunde, o rediseña eliminando escenas inútiles; disminuye el número de personajes, y reduce la riqueza polimétrica del teatro lopesco. Igualmente, sistematiza la exuberancia creativa de su modelo, y construye la obra en torno a un protagonista exclusivo. En cierto modo, purga el teatro de Lope de sus elementos más líricos, y busca siempre los más teatrales. Ángel Valbuena-Briones, ha señalado que en su estilo, cabe distinguir dos registros:
En un primer grupo de obras, Calderón reordena, condensa, y reelabora, lo que en Lope aparece de manera difusa y caótica, estilizando su realismo costumbrista, y volviéndolo más cortesano. En sus obras aparece una rica galería de personajes representativos de su tiempo, y de su condición social, todos los cuales tienen en común los tres temas del teatro barroco español: el amor, la religión y el honor.
En el cultivo de este último tema, el honor, Calderón destaca en obras como, El Alcalde de Zalamea, en donde se enfrentan el honor individual (o lo que es lo mismo, la dignidad humana, no costumbre social o externa) de un labrador rico, Pedro Crespo, cuya hija ha sido violada por un aristócrata capitán de los tercios del famoso general, don Lope de Figueroa, con el honor corporativo o esprit de corps de este último. En éste drama, una de las obras maestras de Calderón, luce la verdad humana de los caractéres y la sabiduría y experiencia del héroe, Pedro Crespo, que aconseja así a su hijo Juan, antes de que marche a la milicia con unos versos justamente célebres:
Por la gracia de Dios, Juan, / eres de linaje limpio, / más que el sol, pero villano. / Lo uno y otro te digo; / aquello, porque no humilles / tanto tu orgullo y tu brío, / que dejes, desconfiado, / de aspirar con cuerdo arbitrio / a ser más; lo otro, porque / no vengas desvanecido / a ser menos. Igualmente / usa de entrambos designios / con humildad; porque, siendo / humilde, con recto juicio / acordarás lo mejor / y como tal, en olvido / pondrás cosas, que suceden / al revés en los altivos. / ¡Cuántos, teniendo en el mundo / algún defecto consigo, / le han borrado por humildes; / y cuántos, que no han tenido / defecto, se le han hallado, / por estar ellos mal vistos! / Sé cortés sobre manera; / sé liberal y esparcido, / que el sombrero y el dinero / son los que hacen los amigos; / y no vale tanto el oro / que el sol engendra en el indio / suelo, y que conduce el mar, / como ser uno bienquisto. / No hables mal de las mujeres; / la más humilde, te digo, / que es digna de estimación; / porque al fin de ellas nacimos. / No riñas por cualquier cosa; / que cuando en los pueblos miro / muchos, que a reñir se enseñan, / mil veces entre mí digo: / “Aquesta escuela no es / la que ha de ser.” Pues colijo / que no ha de enseñarse a un hombre / con destreza, gala y brío / a reñir, sino a por qué / ha de reñir; que yo afirmo / que, si hubiera un maestro solo / que enseñára prevenido, / no el cómo, el por qué se riña, / todos le dieran sus hijos.
En otras ocasiones aborda las pasiones amorosas que ciegan el alma, en especial los celos patológicos que aborda en, El Mayor Monstruo, los Celos o en El Médico de su Honra, entre otros dramas.
En su segundo registro, el dramaturgo inventa, más allá del repertorio caballeresco, una forma poético-simbólica desconocida antes de él, y que configura un teatro esencialmente lírico, cuyos personajes se elevan hacia lo simbólico y lo espiritual. Escribe entonces fundamentalmente dramas filosóficos o teológicos, autos sacramentales y comedias mitológicas o palatinas.
Calderón destaca sobre todo, como creador de esos personajes barrocos, íntimamente desequilibrados por una pasión trágica, que aparecen en, El Príncipe ConstanteEl Mágico Prodigioso, o La Devoción de la Cruz. Su personaje más conocido es el desgarrado Segismundo de Polonia de, La Vida es Sueño, considerada como la pieza cumbre del teatro calderoniano. Ésta obra, paradigma del género de comedias filosóficas, recoge y dramatiza las cuestiones más trascendentales de su época: la libertad o el poder de la voluntad frente al destino, el escepticismo ante las apariencias sensibles, la precariedad de la existencia, considerada como un simple sueño y, en fin, la consoladora idea de que, incluso en sueños, se puede todavía hacer el bien. ​ Tiene esta obra varias versiones hechas por él mismo. También se apunta en ella, aunque muy en segundo plano, el tema de la educación, tan desarrollado posteriormente en el siglo XVIII.
En este segundo registro, Calderón lleva a su perfección el llamado auto sacramental, pieza alegórica en un acto de tema eucarístico, destinada a representarse el día del Corpus. Por mencionar sólo algunos, citaremos, El Gran Teatro del Mundo, o La Cena del Rey Baltasar.
En cuanto a dramas filosóficos, su obra maestra es, sin duda, La Vida es SueñoEl Médico de su Honra, y El Alcalde de Zalamea, en cuanto al drama de honor, aunque hay también piezas comparables como, El Pintor de su Deshonra (h. 1648) o A Secreto Agravio Secreta Venganza (1635).
El Secreto a Voces, y La Dama Duende ,son cimas en cuanto a comedia de enredo, con otras muchas menos conocidas de capa y espada como, El Escondido y la TapadaNo Hay Burlas con el AmorCasa con Dos Puertas Mala es de Guardar, o Mañanas de Abril y Mayo, que anticipa el género de la comedia de figurón, aunque una pieza suya como, Guárdate del Agua Mansa, posee ya uno, el estrafalario don Toribio de Cuadradillos.
Tienen carácter melodramático comedias como, No Hay Cosa Como Callar (h. 1639), No Siempre lo Peor es Cierto (entre 1648 y 1650) o La Niña de Gómez Arias (h. 1651), que poseen una mayor introspección, y se acercan al universo trágico.
Comedias palatinas son, El Galán Fantasma (1629), Nadie Fíe su SecretoManos Blancas no Ofenden (h. 1640), o El Secreto a Voces (de la que se conserva un manuscrito autógrafo de 1642).
Se acercó al drama histórico, con piezas como La Gran Zenobia (1625), La Cisma de InglaterraAmar Después de la Muerte, o El Tuzaní de la Alpujarra (1659) o El Mayor Monstruo del Mundo (1672).
Dramas filosóficos y simbólicos son, La Hija del Aire en sus dos partes, donde se pinta la ambición sin límites de la reina Semíramis, asesina de su marido Nino, y Las Cadenas del Demonio (de atribución dudosa).
Dramas religiosos y hagiográficos son, La Devoción de la Cruz (h. 1625), El Purgatorio de San Patricio (1640), El Príncipe Constante (h. 1629), cuya representación tanto había de influir sobre la concepción teatral de Jerzy Grotowski, y El Mágico Prodigioso (1637), obra que influyó poderosamente en el, Fausto de Goethe, al que prestó algunos pasajes enteros.
Calderón empezó a interesarse por las comedias mitológicas al sustituir a Lope de Vega en 1635 como dramaturgo de cámara. Rápidamente se adaptó a las condiciones del gran espectáculo cortesano con piezas como El Mayor Encanto, Amor, de ese año, y otras como, El Golfo de las SirenasEl Monstruo de los JardinesFieras Afemina AmorLa Fiera, el Rayo y la Piedra (1652) o La Púrpura de la Rosa (1660) entre otras muchas. De este género es la ópera, con música de Juan Hidalgo, Celos Aun del Aire Matan, que él propio parodió en su comedia burlesca Céfalo y Pocris.
Pero el género que monopolizó el maestro fue el de los autos sacramentales, desde los de aire medievalizante como, El Gran Teatro del Mundo, o El Gran Mercado del Mundo, a los de pretexto mitológico, como Andrómeda y Perseo, o Psiquis y Cupido. Otros: La Cena del Rey BaltasarLa Vida es SueñoEl Divino Orfeo (del que hizo dos versiones separadas por casi treinta años), La Nave del Mercader (1674) etcétera. Calderón es el maestro indiscutido de este género, en el que ya los personajes se han convertido en puras abstracciones conceptuales o pasionales.
Compuso asimismo Calderón bastante teatro menor, por ejemplo entremeses como, El Triunfo de Juan Rana.
Otra clasificación es la siguiente:
·         TragediasEl Médico de su HonraA Secreto Agravio, Secreta VenganzaEl Pintor de su DeshonraLa Hija del Aire;
·         Comedias seriasLa Vida es SueñoEl Alcalde de ZalameaEl Mágico Prodigioso.
·         Comedias cortesanasEl Hijo del Sol, FaetónLa Fiera, el Rayo y la PiedraEl Monstruo de los JardinesEco y Narciso.
·         Comedias de capa y espadaLa Dama DuendeCasa con Dos Puertas Mala es de GuardarNo Hay Burlas con el Amor.
·         Comedias mitológicasEl Mayor Encanto, Amor.
·         Autos sacramentalesEl Gran Teatro del MundoEl Gran Mercado del MundoLa Cena del Rey BaltasarLa Protestación de la FeEl Verdadero Dios Pan. ​

El Teatro Cómico
Durante un tiempo se subestimó el teatro cómico de Calderón, pero últimamente ha sido revalorizado, pues ciertamente compuso obras maestras en el género que pueden ser calificadas como comedias de enredo, como, La Dama DuendeCasa con Dos Puertas, Mala es de Guardar o, El Galán Fantasma, y no descuidó el teatro menor.
Los Personajes de Calderón
Aunque Calderón sabe a veces acertar a crear personajes humanos e inolvidables, como Pedro Crespo, la mayor parte de las veces, es cierto lo que dijo Marcelino Menéndez Pelayo:
Los personajes de Calderón apenas aciertan con la expresión natural y sencilla, sino que la sustituyen con hipérboles, discreteos, sutilezas y lluvia de metáforas... Tienen verdad relativa e histórica, carecen de la verdad humana, absoluta y hermosa que estalla en los rugidos de león de los personajes de Shakespeare.
De igual forma, los personajes de Calderón han sido comparados con algunos de sus contemporáneos. Harold Bloom, analizando los componentes de la obra de Goethe, toma el ejemplo del, Fausto y superpone a sus protagonistas con los de Calderón: ​
En las grandes obras de Calderón , al igual que en el Fausto, los protagonistas se mueven y tienen existencia de un indeterminado ámbito entre el personaje y la idea; son metáforas sostenidas de un complejo de preocupaciones temáticas. Esto funciona maravillosamente en los casos de Calderón y Lope de Vega, pero Goethe quería alternar las dos maneras de personalidades y temáticas, y se tomó la libertad de abandonar el modelo calderoniano y regresar al cosmos shakesperiano siempre que le viniera en gana.
Harold Bloom (1994)
Por otra parte, los personajes femeninos de Calderón son excesivamente hombrunos y no poseen la feminidad y viveza natural de las mujeres de Lope, aunque, cuando se trata de mujeres investidas de autoridad, este defecto se transforma en una virtud, y así encontramos a auténticas encarnaciones de la ambición, como la reina Semíramis en las dos partes de La hija del aire.
En el apartado masculino, Calderón posee un repertorio de personajes inolvidables como Segismundo, Don Lope de Figueroa, Pedro Crespo, el Príncipe Constante o ese prototipo de uno de los personajes más frecuentados por Calderón, el marido enloquecido de celos que representa el Don Gutierre de, El Médico de su Honra; estos celosos patológicos que abundan en los dramas de Calderón, razonan férreamente, pero las conclusiones de sus silogismos se asientan sobre sospechas y pasiones desatadas, por lo que el resultado de sus largas cavilaciones dan en el absurdo dramático; por eso les encuentra sustancia trágica Calderón.
La Dramaturgia Calderoniana
Calderón reduce el número de escenas, que habitualmente empleaban Lope de Vega y sus seguidores, porque cuida más la estructura dramática; restringe igualmente la abundante polimetría del teatro anterior a octosílaboendecasílabo y alguna vez heptasílabo; también empobrece el repertorio estrófico, a fin de lograr más unidad de estilo. En vez de buscar temas nuevos, Calderón prefiere usar temas ya desarrollados por los comediógrafos anteriores de Lope, o de su escuela, que reescribe suprimiendo las escenas inútiles, débiles, sobrantes o poco funcionales, o añadiendo las que cree necesarias; es decir, refundiéndolas. Por demás, sigue los mismos mecanismos y convencionalidades de la comedia lopesca, con las aportaciones añadidas de Antonio Mira de AmescuaTirso de Molina, y Juan Ruiz de Alarcón. Su estilo utiliza las galas formales del culteranismo, pero también lo vulgariza con una serie de metáforas en torno a los cuatro elementos que todo su público podía entender, lo que lo vuelve más accesible. Asimismo, emplea símbolos en sus comedias, muchas veces tomados de la filosofía neoplatónica que tanto le influyó: la caída del caballo, que representa la deshonra o la alteración del orden natural; las casualidades no casuales, el significado profundo de la luz y la oscuridad; el equilibrio natural entre los cuatro elementos, y algunas técnicas dramáticas como la profecía u horóscopo inicial en la obra, que crea expectativas engañosas para el público, por ejemplo en, La Cisma de Inglaterra o en la misma, La Vida es Sueño. Calderón se da cuenta a veces de lo artificial y mecánico que resulta la fórmula dramática barroca, y por ello se permite a veces hacer juegos o bromas metateatrales, permitiendo a sus actores hacer comentarios jocosos sobre los tópicos que les salen al paso, y se ven obligados a seguir.
Con Calderón de la Barca adquirió plena relevancia en la comedia barroca la escenografía —lo que él llamaba “memoria de las apariencias”— y la música (se considera a Calderón el primer autor de libretos de zarzuelas), en búsqueda de un espectáculo barroco integral, que uniera las diversas artes plásticas. Con este fin, Calderón colaboró estrechamente con escenógrafos italianos como, Cosme Lotti. La carpintería efímera teatral se convirtió en un elemento clave en la composición de sus obras, en especial, de los autos sacramentales, que de esa manera se transformaban en complejos emblemas alegóricos preñados de simbolismo moral:
El itinerario de la escuela dramática española describió así una línea circular que comienza con la idea de la representación como espejo de costumbres para pasar a concebir el género como un arte que crea una realidad poético-ideológica. En otras palabras, del arte abierto de Lope de Vega se pasó a la manera intelectual, perfecta, deshumanizada de Calderón, que alcanzó valor universal a través del emblema y del símbolo.
Lenguaje y Estilo
En cuanto a su lenguaje, es manejado con solemnidad, enfatizando la belleza con el uso de antítesismetáforas, e hipérboles; Calderón hace brillar su dominio de la retórica y, aunque podría estimarse que es la culminación teatral del culteranismo, procura que las metáforas puedan ser fácilmente desatadas por su público reiterando un mecánico sistema de referencias cruzadas en torno a los cuatro elementos, y recurriendo a una Retórica de fáciles paralelismos, oposiciones, simetrías y diseminaciones, y recolecciones, o repitiendo los conceptos para que calen y sean entendidos:
En un día el sol alumbra / y falta; en un día se trueca / un reino todo; en un día / es edificio una peña; / en un día una batalla / pérdida y victoria ostenta; / en un día tiene el mar / tranquilidad y tormenta; / en un día nace un hombre / y muere; luego pudiera / en un día ver mi amor / sombra y luz, como planeta; / pena y dicha, como imperio; / gente y brutos, como selva; / paz e inquietud como mar; / triunfo y ruina, como guerra; / vida y muerte, como dueño / de sentidos y potencias. / Y habiendo tenido edad / en un día su violencia / de hacerme tan desdichado, / ¿por qué, por qué no pudiera / tener edad en un día / de hacerme dichoso? ¿Es fuerza / que se engendren más despacio / las glorias que las ofensas? (P. Calderón, El Alcalde de Zalamea, 969-994)
Calderón usa cultismos sin empacho, algunos incluso condenados por Lope de Vega en su, Arte Nuevo de Hacer Comedias (1609), como el hipogrifo. En sus personajes, se acusa un característico frenesí razonador: los personajes calderonianos piensan de modo férreo e impecablemente lógico, aunque sus premisas sean de hecho absurdas; de esa manera, los característicos maridos calderonianos se enloquecen de celos, y justifican sus crímenes de forma impecable, pero éticamente absurda, abundando en su lenguaje, nexos de subordinación lógica causal, consecutiva, condicional, concesiva, o final. La metaforización sufre también ese proceso de logicismo mecánico, y desarrolla en exclusiva el citado sistema de símbolos fundado en la combinatoria de los cuatro elementos. Abundan los juegos metateatrales, pues no se le ocultaba al propio autor, el convencionalismo a que había llegado la fórmula lopesca, y a los diálogos fragmentados “al alimón,” en que dos o más personajes se van continuando y terminando las frases que dejan a medias, sucesiva y simétricamente. Por otra parte, la intertextualidad de Calderón es muy fuerte, pues el autor a veces reutiliza o reescribe textos de unas comedias o autos en otros, auto parodiándose con intención cómica, o imitándose a sí mismo conscientemente.
Temas e Ideología
La formación jesuita de Calderón, lo llevó a asimilar el pensamiento de San Agustín y Tomás de Aquino, a través de la interpretación de Domingo BáñezLuis de Molina, y Francisco Suárez, y así Menéndez Pelayo lo creyó aristotélico, aunque la crítica moderna (Michele Federico SciaccaJack SageÁngel Valbuena-Briones) ha valorizado la enorme importancia que tuvo en Calderón, la filosofía neoplatónica. Junto a esto, se percibe en su teatro un profundo pesimismo, a pesar de la autonomía y validez de la acción humana. Sus obras siempre suelen centrarse en la oposición o confrontación entre:
·         La Razón y las Pasiones
·         Lo Intelectual y lo Instintivo
·         El Entendimiento y la Voluntad.
La vida es una peregrinación, un sueño, y el mundo es un teatro de apariencias. Su pesimismo está atemperado por su fe en Dios, y por el fuerte racionalismo que asimiló de Tomás de Aquino. El sentido de la angustia de muchos de sus personajes, lo aproximan al existencialismo cristiano contemporáneo, y al pesimismo de Arthur Schopenhauer:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño.
¡Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son!
Asimismo Fernando, el príncipe constante, exclama así poco antes de morir consumido por su propia voluntad:
Pero, ¿qué mal no es mortal / si mortal el hombre es, / y en este confuso abismo / la enfermedad de sí mismo / le viene a matar después? / Hombre, mira que no estés / descuidado. La verdad / sigue, que hay eternidad / y otra enfermedad no esperes / que te avise, pues tú eres / tu mayor enfermedad. / Pisando la tierra dura / de continuo el hombre está, / y cada paso que da / es sobre su sepultura. / Triste ley, sentencia dura / es saber en cualquier caso / cada paso ¡gran fracaso! / es para andar adelante, / y Dios no es a hacer bastante / que no haya dado aquel paso.
        El Príncipe Constante, jornada III

Calderón posee un concepto providencialista de la historia, antigua o contemporánea, que es huella de la voluntad divina, y por lo tanto posee un sentido, aunque Dios no permita que lo encontremos en la vida terrenal, y contempla esa misma voluntad en el mundo natural, ordenado según los cuatro elementos, y donde se puede leer el plan y la promesa de Dios, aunque no adivinar su sentido último.
El repertorio temático de Calderón es amplio y se trata con muy diversas variantes; el honor; la relación del hombre con el poder y, en relación con esto, la libertad y la responsabilidad moral o el conflicto entre realidad e ilusión, frecuente en la estética barroca del desengaño. Trata de una forma particular los celos patológicos y los conflictos edípicos.
La Escuela Dramática de Calderón
La depurada fórmula dramática calderoniana y su particular estilo, fueron imitados por importantes ingenios que, como el madrileño, refundieron, o reconstruyeron obras ya compuestas por Lope y sus discípulos, al mismo tiempo que componían piezas originales. Los más importantes entre estos autores, fueron, Francisco de Rojas Zorrilla, y Agustín Moreto, pero también hay que contar entre sus discípulos a, Antonio de Solís y RivadeneyraJuan Bautista DiamanteAgustín de SalazarSor Juana Inés de la CruzCristóbal de MonroyÁlvaro Cubillo de Aragón, y Francisco Bances Candamo. Otros autores que siguieron a Calderón y alcanzaron algún éxito, fueron además Juan de ZabaletaJuan de la Hoz y MotaJerónimo de CáncerJuan de Matos FragosoAlejandro Arboreda y Antonio Coello, que escribieron frecuentemente en colaboración; también Juan Vélez de Guevara, hijo del celebérrimo dramaturgo Luis Vélez de GuevaraAntonio Martínez de Meneses y Francisco de Leiva.
Obras Más Importantes
Piezas Dramáticas Datables.
·         Amor, Honor y Poder, comedia histórica (1623).
·         La Cisma de Inglaterra, drama histórico (1627).
·         Casa Con Dos Puertas, Mala es de Guardar, comedia de enredo (1629).
·         La Dama Duende, comedia de enredo (1629).
·         El Príncipe Constante, drama histórico (1629).
·         La Banda y la Flor comedia (1632).
·         La Cena del Rey Baltasar, auto sacramental (1632).
·         La Devoción de la Cruz, drama religioso (1634).
·         A Secreto Agravio Secreta Venganza, drama de honor (1636).
·         La Vida es Sueño, drama filosófico (1636).
·         El Mágico Prodigioso, drama religioso (1637).
·         El Mayor Monstruo del Mundo, drama de honor (1637).
·         El Médico de su Honra, drama de honor (1637).
·         Los Dos Amantes del Cielo, drama religioso (1640).
·         El Secreto a Voces, comedia palatina (1642)
·         El Pintor de su Deshonra, drama de honor (1650).
·         El Alcalde de Zalamea, drama de honor (1651).
·         La Hija del Aire, drama histórico (1653).
·         El Gran Teatro del Mundo, auto sacramental (1655).
·         Guárdate del Agua Mansa, comedia de enredo (1657).
·         Eco y Narciso, drama mitológico (1661).
·         Hado y Divisa de Leonido y de Marfisa (1680).
Dramas
·         Alcalde de Zalamea, El.
·         Amado y Aborrecido.
·         Amar Después de la Muerte o El Tuzaní de la Alpujarra.
·         Apolo y Climene.
·         A Secreto Agravio Secreta Venganza.
·         Armas de la Hermosura, Las.
·         Aurora en Copacabana, La.
·         Cabellos de Absalón, Los.
·         Cadenas del Demonio, Las.
·         Celos, Aun del Aire, Matan.
·         Cisma de Ingalaterra, La.
·         Darlo Todo y No Dar Nada.
·         De Un Castigo Tres Venganzas.
·         Devoción de la Cruz, La.
·         Dos Amantes del Cielo, Los.
·         Duelos de Amor y Lealtad.
·         Eco y Narciso.
·         En Esta Vida Todo es Verdad y Todo es Mentira (1664).
·         Estatua de Prometeo, La.
·         Exaltación de la Cruz, La.
·         Fiera, el Rayo y la Piedra, La.
·         Fieras Afemina Amor.
·         Fineza Contra Fineza.
·         Fortunas de Andrómeda y Perseo.
·         Golfo de las Sirenas, El.
·         Gran Cenobia, La.
·         Gran Príncipe de Fez, El.
·         Hija del Aire, La (dos partes).
·         Hijo del Sol, Faetón, El.
·         Hijos de la Fortuna, Teágenes y Cariclea, Los.
·         José de las Mujeres, El.
·         Judas Macabeo.
·         Laurel de Apolo, El.
·         Luis Pérez el Gallego.
·         Mágico Prodigioso, El.
·         Mayor Encanto Amor, El.
·         Mayor Monstruo del Mundo, El.
·         Médico de su Honra, El.
·         Monstruo de los Jardines, El.
·         Ni Amor se Libra de Amor.
·         Niña de Gómez Arias, La.
·         Origen, Pérdida y Restauración de la Virgen del Sagrario.
·         Postrer Duelo de España, El.
·         Pintor de su Deshonra, El.
·         Príncipe Constante, El.
·         Purgatorio de San Patricio, El.
·         Púrpura de la Rosa, La.
·         Saber del Mal y del Bien.
·         Segundo Escipión, El.
·         Sibila de Oriente, La.
·         Sitio de Breda, El.
·         Tres Afectos de Amor, Los.
·         Tres Justicias en Una, Las.
·         Tres Mayores Prodigios, Los.
Comedias
·         Acaso y el Error, El.
·         Afectos de Odio y Amor.
·         Agradecer y No Amar.
·         Alcalde de sí Mismo, El.
·         Amigo, Amante y Leal.
·         Amor, Honor y Poder.
·         Antes que Todo es Mi Dama.
·         Argenis y Poliarco.
·         Astrólogo Fingido, El.
·         Auristela y Lisidante.
·         Banda y la Flor, La.
·         Basta Callar.
·         Bien Vengas, Mal, si Vienes Solo.
·         Cada Uno Para Sí.
·         Castillo de Lindabridis, El.
·         Conde Lucanor, El.
·         Con Quien Vengo, Vengo.
·         Cuál es Mayor Perfección.
·         Dama Duende, La.
·         Dar Tiempo al Tiempo.
·         Desdicha de la Voz, La.
·         De una Causa, Dos Efectos.
·         Dicha y Desdicha del Nombre.
·         Empeños de un Acaso, Los.
·         Encanto Sin Encanto, El.
·         Escondido y la Tapada, El.
·         Fuego de Dios es el Querer Bien.
·         Galán Fantasma, El.
·         Guárdate del Agua Mansa.
·         Gustos y Disgustos Son No Más Que Imaginación.
·         Hado y Divisa de Leonido y de Marfisa.
·         Hombre Pobre Todo es Trazas.
·         Jardín de Falerina, El.
·         Lances de Amor y Fortuna.
·         Maestro de Danzar, El.
·         Manos Blancas No Ofenden, Las.
·         Mañana Será Otro Día.
·         Mañanas de Abril y Mayo.
·         Mejor Está Que Estaba.
·         Mujer, Llora y Vencerás.
·         Nadie Fíe Su Secreto.
·         No Hay Burlas Con el Amor.
·         No Hay Cosa Como Callar.
·         No Siempre lo Peor es Cierto.
·         Para Vencer Amor, Querer Vencerle.
·         Peor Está Que Estaba.
·         Primero Soy Yo.
·         Puente de Mantible, La.
·         Secreto a Voces, El.
·         Señora y la Criada, La.
·         También Hay Duelo en las Damas.
Autos Sacramentales
·         A Dios por Razón de Estado (1650–1660).
·         Alimentos del Hombre, Los (1676).
·         A María el Corazón (1664).
·         Amar y Ser Amado y Divina Filotea (1681).
·         Andrómeda y Perseo (1680).
·         Año Santo de Roma, El (1650).
·         Año Santo en Madrid, El (1615–1652).
·         Árbol del Mejor Fruto, El (1661).
·         Arca de Dios Cautiva, El (1673).
·         Cena del Rey Baltasar, La (1634).
·         Cordero de Isaías, El (1681).
·         Cubo de la Almudena, El (1651).
·         Cura y la Enfermedad, La (1657–1658).
·         Devoción de la Misa, La (¿1637?).
·         Diablo Mudo, El (1660).
·         Día Mayor de los Días, El (1678).
·         Divino Jasón, El (antes de 1630).
·         Divino Orfeo, El (dos versiones).
·         Encantos de la Culpa, Los (¿1645?).
·         Espigas de Ruth, Las (1663).
·         Gran Duque de Gandía, El (¿1639?).
·         Gran Mercado del Mundo, El (¿1634–1635?).
·         Gran Teatro del Mundo, El (¿1634–1635?).
·         Hidalga del Valle, La (¿1634?).
·         Humildad Coronada de las Plantas, La (1644).
·         Iglesia Sitiada, La (antes de 1630).
·         Indulto General, El (1680).
·         Inmunidad del Sagrado, La (1664).
·         Jardín de Falerina, El (1675).
·         Laberinto del Mundo, El (1677).
·         Lepra de Constantino, La.
·         Lirio y la Azucena, El (1660).
·         Llamados y Escogidos (¿1648–1649?).
·         Lo Que Va del Hombre a Dios (¿1640?).
·         Maestrazgo del Toisón, El (1659).
·         Misterios de la Misa, Los (1640).
·         Mística y Real Babilonia (1662).
·         Nave del Mercader, La (1674).
·         No Hay instante sin Milagro (1672).
·         No Hay más fortuna que Dios (¿1653?).
·         Nuevo Hospicio de Pobres (1688).
·         Nuevo Palacio del Retiro, El (1634).
·         Orden de Melchisedech, El.
·         Órdenes Militares, Las (1662).
·         Pastor Fido, El (¿1677?).
·         Piel de Gedeón, La.
·         Pintor de su Deshonra, El.
·         Pleito Matrimonial del Cuerpo y el Alma, El (1634).
·         Primer Flor del Carmelo, La (antes de 1650).
·         Primero y Segundo Isaac (¿antes de 1659?).
·         Primer Refugio del Hombre y Probática Piscina, El (1661).
·         Protestación de la Fe, La (1656).
·         Psiquis y Cupido (1640).
·         ¿Quién Hallará Mujer Fuerte?.
·         Redención de Cautivos, La (hacia 1672).
·         Sacro Parnaso, El (1659).
·         Santo Rey don Fernando, El (primera y segunda parte) [1671].
·         Segunda Esposa y Triunfar Muriendo, La (¿1648–1649?).
·         Semilla y la Cizaña, La (1651).
·         Serpiente de Metal, La (1676).
·         Siembra del Señor, La (anterior a 1655).
·         Socorro General, El (1644).
·         Sueños Hay que Verdad Son (1670).
·         Tesoro Escondido, El (1679).
·         Torre de Babilonia, La.
·         Tu Prójimo Como a Ti (segunda redacción) [antes de 1674].
·         Universal Redención, La. A tu prójimo como a ti.
·         Vacante General, La (1649).
·         Valle de la Zarzuela, El (¿hacia 1655?).
·         Veneno y la Triaca, El (1634).
·         Verdadero Dios Pan, El (1670).
·         Viático Cordero, El (1665).
·         Vida es Sueño, La (segunda redacción) [antes de 1674].
·         Viña del Señor, La (1674).
Teatro Breve (Bailes, Entremeses, Jacaras y Mojigangas)
·         Baile de las Jácaras (parte 2).
·         Baile de la Plazuela de Santa Cruz.
·         Baile de los Zagales.
·         Entremés de la Barbuda (partes 1 y 2).
·         Entremés de la Casa de los Linajes.
·         Entremés de las Carnestolendas.
·         Entremés de la Casa Holgana.
·         Entremés del Convidado.
·         Entremés de los Degollados.
·         Entremés de Don Pegote.
·         Entremés del Dragoncillo.
·         Entremés del Escolar y el Soldado.
·         Entremés de la Franchota.
·         Entremés de Guardadme las Espaldas.
·         Entremés de los Instrumentos.
·         Entremés de las Jácaras (parte 1).
·         Entremés del Desafío de Juan Rana.
·         Entremés de la Melancólica.
·         Entremés de la Pedidora.
·         Entremés del Mayorazgo.
·         Entremés de la Plazuela de Santa Cruz.
·         Entremés de la Premática (partes 1 y 2).
·         Entremés del Reloj y Genios de la Venta.
·         Entremés de la Rabia (parte 1).
·         Entremés del Robo de las Sabinas.
·         Entremés del Sacristán Mujer.
·         Entremés del Toreador.
·         Entremés del Triunfo de Juan Rana.
·         Jácara del Mellado.
·         Mojiganga de la Garapiña.
·         Mojiganga de los Guisados.
·         Mojiganga de los Ciegos.
·         Mojiganga de la Muerte.
·         Mojiganga de laPpandera.
·         Mojiganga del Parnaso (parte 2 de la Rabia).
·         Mojiganga del Pésame de la Viuda.
·         Mojiganga de Juan Rana en la zarzuela.
·         Mojiganga de los Sitios de recreación del Rey.
Obas en Colaboracion
·         Margarita Preciosa, La (con Juan de Zabaleta y Jerónimo de Cáncer y Velasco).
·         Más Hidalga Hermosura, La (con Juan de Zabaleta y Francisco de Rojas Zorrilla).
·         Monstruo de la Fortuna, El (con Juan Pérez de Montalbán y Francisco de Rojas Zorrilla).
·         Prodigio de Alemania, El (con Antonio Coello y Ochoa).
·         Proezas de Frislán, y Muerte del Rey de Suecia, Las (con Antonio Coello y Ochoa).
·         Troya Abrasada (con Juan de Zabaleta).
·         Yerros de Naturaleza y Aciertos de la Fortuna (con Antonio Coello y Ochoa).
Obras Atribuidas
Castigo en la Traición, El.
  • Primer Blasón del Austria, El.
  • Que Busca la Mojiganga, El.
  • Saco de Amberes, El.
(Wikipedia)

     La Vida es Sueño es una obra de teatro de, Pedro Calderón de la Barca estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad del ser humano para configurar su vida, sin dejarse llevar por un supuesto destino.
Temática
     La concepción de la vida como un sueño es muy antigua, existiendo referencias en el pensamiento hindú, la mística persa, la moral budista, la tradición judeocristiana y la filosofía griega. Por eso ha sido considerada incluso un tópico literario.
     Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien; únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz.
     El influjo de esta inflación platónica en la obra es evidente: Segismundo vive al principio dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz. Calderón, muy cabalmente, adoptó la forma del drama filosófico para abordar un gran caudal de temas confluyentes en este foco y en este tópico literario, platónico en su raíz occidental:
·         Como drama religioso, aborda los problemas de caída o pecado original y expiación.
·         Como poema filosófico, resuelve el destino del hombre y la fuente del conocimiento y los problemas aparejados del libre albedrío y la predestinación.
·         Como lección moral propia del barroco y la Contrarreforma, desengaña sobre las ilusiones y las vanidades de este mundo.
·         Como drama educativo y poético, instruye sobre lo que es el hombre sin el freno de la educación.
·         Como protesta revolucionaria, ataca el principio absolutista y ajurídico de la orden reservada que sofoca la libertad bajo el pretexto de evitar sus extravíos.
·         Como lección política, "porque en batallas tales / los que vencen son leales / los vencidos, los traidores," enseña a los pueblos a lo que conduce el mal uso de la libertad y las guerras civiles.
·         Combate, además, la locura de los presagios y juicios de la astrología.
·         Describe los progresos que realiza el hombre y la humanidad entre desengaños y deseos.
·         Prueba que las pasiones comprimidas por un ascetismo no libre, sino forzado, estallan con tanta más fuerza cuanto mayor es la represión.
·         Desde un criterio psicoanalítico, expresa la superación o sublimación de los conflictos edípicos.
·         Inspira a la filosofía del solipsismo que ha negado realidad al mundo exterior... Todo esto y mucho más, si más se examina, es 

La Vida es Sueño.

História
     La Vida es Sueño se estrenó en 1635. Al año siguiente fue publicada en la Primera parte de las comedias de don Pedro Calderón de la Barca.
Estructura
     Consta de tres actos o jornadas. La primera jornada, que tiene ocho escenas, se desempeña como contextualizador (es decir que en ella se presenta a los personajes y la ubicación espacio-temporal de la historia). En la segunda jornada, que tiene diecinueve escenas, aparece el conflicto, nudo o problema. Y en la tercera jornada, de catorce escenas, tiene lugar el desenlace o resolución.
Género.
     La obra tiene un tono dramático, perteneciendo al género teatral propio del Barroco, el drama. En ella se mezcla lo trágico con lo cómico para obtener un público amplio, tanto popular como noble. A la muerte de Lope de Vega, Calderón continúa con la evolución del teatro que había dejado planteado; así en, La Vida es Sueño pueden verse algunas de las características de esta nueva forma de comedia instituida por Lope de Vega.
Personajes
·         Segismundo: Es el personaje principal, pretexto de esta obra. Viéndosele en un principio como hombre-fiera, se lo describe como alma reprimida, muy reflexivo, alterado por su larga reclusión. A lo largo de la obra, va evolucionando: al principio busca la venganza, comportándose en forma cruel y despiadada, pero luego aparecen en él ciertos rasgos de humanidad (al perdonarle la vida a Basilio demuestra que ha cambiado y logra vencer a su destino).
·         Rosaura: Personaje principal femenino, que une fuerzas con Segismundo para impedir que Astolfo se convierta en rey y así evitar que se case con Estrella. Cuando llega desde Moscovia a la corte, oculta su identidad, haciéndose pasar por una criada. Durante la obra descubre que es hija del ayo de Segismundo, Clotaldo. Finalmente, declarada noble, puede casarse con Astolfo.
·         Basilio: Rey de Polonia, padre de Segismundo. Es un hombre preocupado por lo que pueda sucederle a su pueblo. Es débil e indeciso. Sus campos son las matemáticas, las ciencias y la astrología, no demostrando realmente una sabiduría orientada hacia el gobierno. Teme a Segismundo desde que ha escuchado el oráculo que le dice el hado. Al final admite sus errores.
·         Clotaldo: Lacayo de Basilio. Es el único, aparte del rey, que puede ver a Segismundo. Le ha enseñado a Segismundo todo lo que sabe. Se muestra como un personaje anciano, que ha vivido anteriormente aventuras amorosas (es el padre secreto de Rosaura). Como personaje-tipo representa la superstición.
·         Astolfo: Duque de Moscovia, con el que Basilio hace un trato para mantener el trono de Polonia. Está dispuesto a casarse con Estrella a pesar de amar a Rosaura. Al fin consigue su amor deseado.
·         Estrella: Bella y noble infanta de la corte de Basilio dispuesta a casarse con Astolfo para heredar el trono (Astolfo y Estrella son primos y sobrinos de Basilio). Al fin acaba casándose con Segismundo.
·         Clarín: Compañero de Rosaura. Es muy ingenioso, responde al arquetipo de cómico.
Argumento
Jornada Primera
     Se inicia con Rosaura, vestida de hombre, y Clarín que llegan hasta la cueva. En el momento en que entran, Segismundo pronuncia su primer monólogo. Y cuando el preso se da cuenta de que no está solo, intenta matar a Rosaura pero luego le perdona la vida. Irrumpe Clotaldo, seguidor de Basilio y ayo de Segismundo, y detiene los dos viajeros por encontrarse en lugar prohibido. Clotaldo entonces reconoce la espada que ciñe Rosaura: es la espada que había dejado a la madre de Rosaura, abandonándola. Sin embargo, Clotaldo no reconoce aún ante todos a quien cree ser su hijo y encubre lo descubierto, decidiendo llevar ante el rey a su hijo (Rosaura) y al gracioso, Clarín.
     El rey Basilio, revela la existencia de su hijo, Segismundo, que había provocado la muerte de la reina Clorilene al nacer. Cuenta el terrible nacimiento de su hijo y explica lo que vaticinó al leer en las estrellas: Segismundo sería un rey tirano y cruel. Basilio decidió hacer una prueba y dar una oportunidad a su hijo. Lo llevarían a palacio pero de manera que si efectivamente resulta ser un tirano su estancia en el palacio le parezca tan solo un sueño. Si Segismundo resulta tener templanza y razón, será el heredero del trono, si no, lo serán Estrella y Astolfo, unidos por matrimonio (los siguientes en línea de sucesión).
     Tras confesar a todo el pueblo la existencia de su hijo, deja libres a Rosaura y a Clarín. Pero Clotaldo quiere saber quién es el enemigo de Rosaura, la cual vino a estas tierras para satisfacer un agravio, y preguntando averigua que es el sobrino del rey, Astolfo, cuyo casamiento con Estrella quiere evitar Rosaura.
Jornada Segunda
       Basilio ha ideado un engaño para ver si Segismundo es realmente cruel: lo llevan dormido a palacio y le permiten ver cuál sería su destino, pero guardándose la posibilidad de hacerle creer que todo fue un sueño, en caso de que se demuestre malvado.
Rosaura entra de dama de Estrella con el falso nombre de Astrea.
    Segismundo se comporta como un príncipe déspota lanzando un criado por la ventana al poco de despertar, intenta forzar a Rosaura, hiere a Clotaldo que sale en ayuda de su hija, y se enzarza en una pelea a espada con Astolfo. En vista del comportamiento, el rey Basilio decide volver a dormirlo y llevarlo de vuelta a la torre.
     Astolfo corteja a Estrella, pues con su unión compartirían la sucesión en lugar de competir por ella, una vez que Segismundo ha quedado fuera de juego. Astolfo descubre que Astrea es en realidad Rosaura y rompen definitivamente.
     La jornada termina con el monólogo de Segismundo encerrado nuevamente en la torre. Los últimos versos de este monólogo son los que dan nombre a la obra:
¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Jornada Tercera
       El pueblo de Polonia, al saber que tiene un príncipe heredero, organiza una revuelta y libera a Segismundo de su torre. Segismundo libera a Clotaldo permitiéndole ir con el rey, demostrando que ha recapacitado sobre su comportamiento.
     Las tropas del Rey y las del príncipe se enfrentan y vencen las de Segismundo, se encuentran ambos cara a cara y el Rey se pone en manos de Segismundo, pero este se postra ante los pies del Rey, aceptando incluso el hecho de que el rey, Basilio, quiera darle muerte debido a que se haya levantado contra él. Sin embargo, en vista de la generosa actitud de Segismundo el Rey le deja el trono.
Análisis del Soliloquio de Segismundo
     La vida es sueño es una de las obras de Calderón de la Barca más conocida y estudiada. Dicho interés reside en su complejidad filosófica, pero también en el notable armado dramático. Sin embargo, desde que Marcelino Menéndez y Pelayo (1910) clasificara a la obra como drama filosófico, la crítica ha hecho hincapié en los problemas existenciales de la obra, desatendiendo a veces sus características específicamente formales, dramáticas. En relación con el primer punto, se pueden señalar algunos ejes que constituyen los temas filosóficos centrales; la oposición entre destino y libertad, el tópico de la vida como sueño y la tematización del autodominio. Estos temas centrales subordinan otros como la educación de los príncipes, el modelo de gobernante, el poder o la justicia, que más tarde vamos a ir relacionando con el soliloquio de Segismundo.
     El soliloquio de Segismundo está separado en siete décimas a excepción del primer verso. Cada décima es octosílaba y en cada una de ellas se encuentra un planteo filosófico de los grandes debates entre la reforma protestante y la contrarreforma católica. En el final del segundo acto termina el soliloquio que se considera como el más famoso del drama español. Segismundo piensa en la vida y en su suerte comenzando con el verso, “Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece.​”
Decimas Uno y Dos
Marco
       La obra está dividida en tres jornadas las cuales se desarrollan en dos sitios diferentes, la torre de Segismundo y el palacio de Basilio. La primera jornada ocurre en la torre de Segismundo a la cual llegan Rosaura y Clarín después de una travesía por un monte. La segunda jornada se desarrolla en el palacio de Basilio y es donde Segismundo toma el poder sobre Polonia, al final de esta jornada Segismundo es devuelto a la torre por su padre. Este manejo de los sitios construye una oposición simétrica que es quebrantada en la última jornada cuando surge el “campo de batalla” donde se enfrentan padre e hijo en una fervorosa batalla por el poder, donde termina victorioso el hijo y perdona a su padre. La torre de Segismundo se encuentra rodeada por un monte enmarañado, es un recinto reducido en el cual se encuentra este hombre encadenado, cubierto de pieles, mitad bestia mitad hombre, pero muy culto con conocimientos sobre todos los temas de índole religioso. Todas estas oposiciones entre hombre y bestia, la torre y el monte, comprenden un recurso muy utilizado en el barroco denominado el claroscuro.
Religión
     Debido a la influencia religiosa que tuvo Calderón durante su educación, plantea estos problemas que surgieron en su tiempo, uno de los más citados es el libre albedrío y la predestinación. El libre albedrío que es sustentado por la iglesia y la predestinación que es sustentado por los reformistas protestantes. Ambas tesis tienen apostura bíblica. La resolución de la tragedia indicaría, previsiblemente, la posición de Calderón a favor del credo contrarreformista. El personaje de Segismundo es introducido en la obra cubierto de pieles, encadenado y con una tenue luz sobre su cabeza. Esta situación lo convierte a él en una bestia, pero con el desarrollo del soliloquio podemos observar que Segismundo es un hombre muy culto ya que Clotaldo era el encargado de educarlo. Segismundo es capaz de absorber todo tipo de conocimiento desde mitología griega a geografía mundial que hace alusión en sus menciones sobre el Minotauro y el volcán Etna. En su alusión al minotauro Segismundo no lo hace directamente sino que lo hace a través de un recurso denominado alusión mitológica, en la cual nunca menciona el nombre del monstruo sino que se refiere a donde estaba encerrado: el laberinto. Segismundo es análogo a este personaje de la mitología griega ya que los dos se encuentran prisioneros y ambos son bestias. En su alusión al volcán Etna, Segismundo lo menciona con el fin de demostrar la magnitud de su desilusión y enojo, con respecto a lo que le había sucedido, el estar encarcelado y privado de su libertad. Éste menciona que va a estallar como el Etna; esta exageración es denominada hipérbole. De nuevo se encuentran analogías entre el personaje y los elementos de comparación. Se dice que él va a estallar con verdades dolorosas.
Dualidad
     La representación de la civilización y la barbarie en Segismundo es la dualidad, un tema muy importante en esta obra y típico del barroco. El recurso con el cual se aplica este tema, es la antítesis que funciona contraponiendo dos ideas. En este caso la civilización o la cultura, y la barbarie o la irracionalidad se interponen para crear este monstruoso personaje, que en fin termina siendo una persona comprensiva. Dentro de la obra la antítesis más grande es el personaje de Segismundo el cual representa los términos más opuestos, la civilización y la barbarie mencionados anteriormente.
Décimas Tres
       En el soliloquio el tema más importante es la libertad y el libre albedrío. El autor la trata haciendo que el personaje se compare con todos los animales de la naturaleza y haciendo mención también de los cuatro elementos; el aguala tierrael fuego y el aire, donde para cada una de ellas encuentra un animal. Con lo que primero se compara es con el ave en la tercera décima donde los recursos que utiliza son variados. En primer lugar se puede observar un retruécano donde se mezclan un ramillete de flores con un ala donde la flor toma el lugar del ala y el ramillete toma el lugar de las plumas; “...es flor de pluma / o ramillete con alas....” También en esta décima se hace alusión a la libertad con la que goza un ave cuando él lo que más ansía es poder tener la mínima libertad. Ya todos sabemos que Segismundo fue encerrado por lo que los hados habían dictado, pero por qué, si él ansiaba tanto su libertad, cuando fue libre le privó la libertad a otras personas y no era capaz de reconocer que este efecto podría llegar a ser contraproducente. Para concluir esta décima Segismundo plantea una pregunta retórica: “¿y teniendo yo más alma/ tengo menos libertad?” Estas preguntas se encuentran al final de cada décima, con el fin de cuestionar la existencia de una persona si esta es inferior a todo lo que hay sobre la Tierra.
Décima Cuatro
      En la décima siguiente Segismundo se compara con un animal al cual lo denomina bruto. Esta décima comienza desde el principio con una metáfora la cual es la mencionada anteriormente (la de denominar bruto al animal). También se puede encontrar una hipérbaton donde el orden sintáctico del verso es modificado "apenas signo es de estrellas," luego hace una referencia a Dios por medio de una metonimia la cual lo menciona como el “docto pincel.” En esta décima también podemos encontrar la referencia al minotauro mencionada anteriormente, esta mención hace referencia a su posición académica ya que demuestra sus conocimientos sobre la mitología griega. Para culminar esta décima la pregunta retórica es la siguiente “... ¿y yo, con mejor instinto, / tengo menos libertad?...” está cuestionando a los cielos por qué razón él que es un ser humano el cual según Segismundo tiene más alma y más instinto que un animal y que un ave, no puede tener su libertad. El instinto en la novela no es un tema muy mencionado o fundamental pero este puede relacionarse con el autodominio. Este como problema se expresa en la obra como el triunfo del libre albedrío sobre la predestinación, pero también como una victoria de la conciencia, de la condición humana sobre los instintos y los horóscopos, triunfo que además es característico y virtud propio del buen rey en que se convertirá Segismundo.
Décima Cinco
        En la quinta décima Segismundo se compara con un pez. Los primeros versos se ven plagados de metáforas despectivas hacia estos, “insignificantes animalitos” que viven en tan vasto espacio como es el océano, cuando Segismundo es la completa antítesis de un pez, una persona tan grande, como una bestia encerrada en tan reducido recinto, confinada a vivir en aislamiento completo, sólo manteniendo contacto con una persona, Clotaldo. Segismundo se refiere al pez como un “...aborto de ovas (...) bajel de escamas...” y una imagen visual la cual dice “...sobre las ondas se mira...” aludiendo a las olas u ondas que existen en todo medio acuoso. Al final de esta décima Segismundo cuestiona nuevamente el albedrío, el cual evidentemente es un tema que se repite varias veces en este texto.
Décima Seis
      En la sexta décima Segismundo hace alusión al arroyo, el cual contiene el elemento vital para la vida de todos los seres sobre la tierra, el agua. Segismundo en esta décima se refiere al arroyo como una culebra la cual serpea las planicies en busca de su fin. Este arroyo el cual está destinado a su cauce durante toda su historia y no tiene vida, tiene más libertad que este pobre hombre. En esta décima Calderón utiliza dos sentidos para describirnos el arroyo primero utiliza una imagen visual “sierpe de plataluego una imagen auditiva “músico celebra” y culmina la descripción del arroyo mostrando como este no tiene restricción alguna para vivir ya que este tiene “el campo abierto a su huida" ya que este pide a los “cielos la piedad” y estos se la “dan con majestad." En esta décima la pregunta es “... ¿y teniendo yo más vida/ tengo menos libertad?...” Aquí hace mención a un concepto básico, la vida.
Décima Siete
     Finalmente la última décima utiliza la diseminación y recolección para concluir y cerrar este soliloquio el cual va a dar a conocer la relación entre Segismundo, Rosaura y Clarín. En el comienzo de esta décima encontramos la ya antes mencionada hipérbole sobre el volcán Etna. En esta décima también nos enteramos de que Segismundo cree que todos los hombres de la tierra están en la misma situación que él, ya que la pregunta que se hace es “... ¿Qué ley, justicia o razón/ negar a los hombres sabe/ privilegio tan suave/ excepción tan principal, / que Dios le ha dado a un cristal, / a un pez, a un bruto y a un ave?...” En esta última pregunta retórica, el personaje plantea un privilegio, el cual se convierte en derecho cuando una persona nace, del cual él fue privado desde el momento en que nació, que es la libertad. También esto demuestra un error de conceptos debido al poco roce social que Segismundo tuvo, ya que la única persona que conoce es Clotaldo. Los últimos dos versos sintetizan el monólogo, estos dos son la mención de cada uno de los elementos con los cuales él se fue comparando a medida que el soliloquio ocurría que son; un cristal o el arroyo, un pez, un bruto y un ave.
     Para el ave tenemos el alma, de la que carecen los animales, pero tienen más libertad. Para el bruto tenemos el instinto el cual los animales tienen en sobremanera de forma tal que no lo pueden controlar y en ocasiones deben pagar con sus vidas. Para el pez tenemos el albedrío el cual es el tema fundamental de la época barroca ya que la contrarreforma se basa en el pensamiento del libre albedrío con tal de refutar el ideal de la predestinación de los luteranos. Para finalizar tenemos el cristal o el arroyo el cual hace mención a la vida ya que por un lado es el único de los mencionados que no tiene vida pero es el encargado de transportar el material más necesitado por todos los seres vivos sobre la tierra. La libertad que es el punto de comparación para todas estas preguntas la cual es la relación fundamental de la obra, en la cual todas las lecturas convergen. La representación dramática de la posibilidad o imposibilidad del hombre de decidir libremente su destino, su salvación, recoge las polémicas contrarreformistas sobre el libre albedrío y la predestinación. Aquellos que opten por la predestinación sostendrán que existe un designio divino que condena o salva, mediante la gracia y la Fe, que es un don de Dios, más allá de la forma en que los hombres actúen. Quienes postulan el libre albedrío creen en la salvación a través de las buenas obras que los hombres realicen en su vida.
Conclusión
En conclusión, el soliloquio de Segismundo sintetiza el carácter barroco en setenta y un versos que están plagados de metáforasmetonimiashipérboleshipérbatospreguntas retóricasretruécanosanalogías e imágenes tanto visuales como auditivas. Todos estos recursos se utilizan para demostrar la complejidad del pensamiento de esa época y las dualidades tanto culturales como religiosas en el caso de la reforma y la contrarreforma. Pero al ser una persona tan religiosa, Pedro Calderón de la Barca utiliza su obra para inculcar los dogmas contrarreformistas. Si bien la pieza analizada cuenta con gran cantidad de recursos y temas de esta época, su verdadero valor se encuentra en el planteamiento de la libertad como un bien tan preciado para la vida del hombre, que por estar privado de ella muta a un ser implacable y tirano que pierde control sobre su conciencia y deja que su instinto actúe en su lugar. Esto demuestra la transformación de hombre a bestia, ya que la parte de hombre deja ser dominada por la parte de bestia o, mejor dicho, el instinto. En pocas palabras, Segismundo pierde el autodominio al ser privado de su libertad. Esto lo lleva también a perder su libre albedrío, ya que cuando una persona está cegada por el instinto o por la ira pierde el control sobre su cuerpo y deja de tener toda posibilidad de tomar decisiones sabias y correctas.
Representaciones
La obra, según algunas fuentes, fue vendida por Calderón de la Barca a la compañía de teatro de Cristóbal de Avendaño, que la estrenó en la década de 1630. ​ El actor Manuel Vallejo la representó ante la corte del rey Carlos II el 5 de febrero de 1673 y el 12 de noviembre de 1684​ y el 24 de noviembre de 1695 lo hizo su hijo Carlos Vallejo. ​ En el mismo siglo XVII la obra se estrenaba más allá de las fronteras españolas, en Bruselas (1647), Ámsterdam (1654), Hamburgo (1658) o Dresde (1674).
En el siglo XVIII, solo en los Teatros del Príncipe y de la Cruz ambos de Madrid, se han llegado a computar hasta 47 montajes, ​ algunos de los cuales a cargo de Isidoro Maiquez, uno de los más célebres intérpretes de la época.
Ya en el XIX, de las decenas de representaciones llevadas a escena, pueden mencionarse las de Rafael Calvo en el Teatro Español (1872) o la de Ricardo Calvo en el Teatro de la Princesa (1888). ​
En el siglo XX, pueden mencionarse los montajes en el Español de Ricardo Calvo Agostí y Matilde Moreno en 1918; de José Tamayo, con Francisco RabalMary CarrilloAsunción Balaguer y José Luis Pellicena en 1955; de José Luis Gómez, con Ángel PicazoAna MarzoaFrancisco MerinoLuis Prendes y Ángel de Andrés en 1981; de Juan Carlos Pérez de la Fuente, con Fernando Cayo y Chete Lera; o de Helena Pimenta para la Compañía Nacional de Teatro Clásico con Blanca PortilloJoaquín Notario y Marta Poveda, estrenado en 2012. (Wikipedia)


La Vida es Sueño
de Calderón de la Barca
     Pedro Calderón de la Barca nació y murió en Madrid, España, (1600-1681). Su vida y su obra se caracterizaron por la reflexión filosófica; su teatro tiene como principal motivo la conceptualización de la realidad. Se le considera como un representante del estilo barroco.
     En Polonia hace mucho tiempo, se erguía una extraña torre en medio del bosque. Una tarde, cerca de ella, aparecieron dos forasteros. Eran Rosaura y Clarín, un hombre mayor, quien cansado de caminar dijo, “¡Estoy rendido! ¿Podríamos descansar un momento?” Rosaura le dijo, “Acabamos de cruzar la frontera, y ahora que piso el suelo el caballero que me afrentó, no deseo parar hasta hallarle.” Clarín le dijo, “Pero, ¿Es que de verdad piensas retar a duelo a ese joven noble?” Rosaura le dijo, “¡Claro que sí! Solo de esa manera limpiare mi honra.” Clarín le dijo, “Pues yo en tu lugar…” Rosaura lo interrumpió, “¡Schit!¡Calla!¡Oigo una voz!¡Viene de la torre! Es alguien que se queja…” Clarín dijo, precavidamente, “Vayamos con tiento…” Adentro de la torre se escuchaba un lamento, “¡Ay mísero de mi!¡Ay, infelice!”
     En el interior de aquel tétrico edificio, había un apuesto joven encadenado. “Apurar cielos pretendo, ya que me tratáis así, que delito cometí contra vosotros naciendo. Aunque si naci, ya entiendo que delito he cometido: Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido.”
     Clarín y Rosaura se acercaron. Clarín dijo, “¿Quién podrá ser? Si está preso aquí, seguramente es por algún crimen.” Rosaura dijo, “¡Todo esto es muy raro! Pues en su solitario lamento, el joven dice no saber porque le castigan.” Clarín quiso detener a Rosaura y le dijo, “¡Tal vez sea un loco o algo peor!¡Vámonos de aquí! Este sitio puede ser encantado y ser fatal para nosotros.” Rosaura dijo, “¡No digas tonterías, Clarín! Y déjame escucharle.” El preso, cada vez mas atormentado, continuaba su lirico soliloquio. “Solo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte, cielos, el delito de nacer), ¿Qué más os pude ofender, para castigarme más? ¿No nacieron también los demás? Pues si los demás nacieron, ¿Qué privilegios tuvieron que yo no goce jamás?”
     En ese momento, Rosaura exclamó, “¡Ah, que hermosas y tristes palabras! Hacen que sienta tu sufrimiento como el mío.” Segismundo dijo, “¿Quién está ahí?¿Eres tú, Clotaldo?¿Estas tratando de jugarme una broma o burlarte de mí?” Rosaura, con atuendo de hombre, le dijo, “Soy un pobre forastero, que escuchó por azar tus melancolías.” Segismundo lleno de cólera le dijo, “¡Pues no voy a permitir que un desconocido espíe mi dolor y vaya por ahí contando que Segismundo sufre.” Rosaura le dijo, “Es extraño hallar en un prisionero los escrúpulos crueles de un príncipe. Si deseas darme muerte, dámela. Pero antes dime quien eres, señor.” Clarín pensó, “¡Ha enloquecido!¡hora se pone al alcance de ese lunático!” Clarín dijo en voz alta, “De mi no temas que escuche tus cuitas, porque soy sordo, buen hombre. Y éste, que es mi amo, resulta demasiado joven para morir.” Segismundo vio a Rosaura y pensó dentro de sí, “Ese joven es incauto, si. Pero, sobretodo…es hermoso. Hay algo en él que sorprende y que cohíbe.”
     Enseguida, Segismundo dijo a Rosaura, “No hare nada contra ti, pero has de decirme enseguida de dónde vienes y que es lo que te trae a este lugar.” Rosaura le dijo, “Aquí me trae una pena, una afrenta que vengar. Por ese dolor y esa afrenta abandone mi país y vine a Polonia. Acababa de cruzar la frontera con mi criado Clarín. Entonces escuché tu voz. Al verte a ti, joven vigoroso, lleno de vida, y sin embargo enclaustrado y solo en una torre en medio del bosque…¡Mi propio dolor se empequeñeció! Sentí entonces que, por grave que sea nuestro caso y profunda nuestra pena, siempre hay alguien que sufre más que nosotros. Ahora, si quieres te contaré mi historia y te develaré la razón de mi viaje, y quizá escuchándome, tu dolor se distraiga y encuentres algún consuelo. Soy…”
     En ese instante entró un hombre con dos guardias y dijo, “¡Guardias!¡Apresen enseguida y pasen por las armas a quienes se han atrevido a penetrar en este recinto!” Rosaura dijo, “¿Qué ocurre?” Segismundo dijo, “Déjales ir, Clotado. Ellos han venido a dar a ésta cárcel solo por casualidad.” Clotado dijo, “Bien sabes que quien entra aquí sin mi permiso y el del rey, está condenado a muerte, Segismundo.” Rosaura dijo, “¿Porqué?¿Qué delito hay en acercarse a esta torre y en ver y oír a este desdichado?” Clotaldo se dirigió a Rosaura y dijo, “La estancia de este prisionero es un secreto de corte y no conviene al reino de Polonia que se hable de ello. ¡Entrega tu espada y muere honrosamente joven extranjero!” Rosaura dijo, “No sé porque siento respeto por ti, noble carcelero. Aunque no entiendo tus razones, dispón de mi, puesto que ese es tu deseo toma mi espada.”
     El rostro del hombre palideció, al ver la espada, y dijo, “¿De dónde sacaste esta espada, mancebo?” Rosaura dijo, “Me la dio mi madre al morir…dijo que la portara en Polonia y que me dejara ver con ella por los nobles. Ella aseguró que si lo hacía, uno de los cortesanos del rey de Polonia reconocería el arma, y me protegería. Lo que no me reveló fue la razón que ese caballero podría tener para sentir predilección por un desconocido, solo por llevar esta espada.” Clotaldo pensó, “¡Es la mía, mi antigua espada! La que porté cuando tuve amores con la hermosa Violante.”
     Clotaldo había enmudecido. Uno de sus guardias dijo, al acercarse, “¿Qué hacemos con los intrusos, señor? ¿Los ejecutamos?” Clotaldo dijo, sin dudarlo, “¡No! Los llevaremos ante mi señor el rey. Él decidirá su suerte.” Segismundo dijo, “¡Clotado! ¿Acaso nunca voy a salir de aquí? ¿Viviré acaso siempre en esta maldita torre, sin saber quien soy ni a qué obedece el castigo?” Clotado le dijo, “Será así mientras los Hados lo dispongan, Segismundo. Y yo, que he sido desde que eras niño tu protector y tu carcelero, no haré nada para sacarte de aquí.” Cuando Clotado se retiró, Segismundo quiso forzar sus cadenas, diciendo, “¡Espera!¡No me dejes solo otra vez!¡Maldito!¡Aaaahh!¡Ruega a Dios que nunca se rompan estas cadenas que me mantienen atado al muro! Porque si me veo libre algún día, júro que te mataré.”
     Clotado, los guardias, y sus prisioneros, atravesaron el bosque, y pronto estuvieron ante las murallas de una gran ciudad. Clotado cabalgaba absorto en sus pensamientos, “¡Quien me iba a decir que un día…!¡Oh!¡Cuanto amé a aquella moza llamada Violante! Todo sucedió cuando yo era joven, e iba por los caminos buscando aventuras y fortuna. Recuerdo que bajé de mi caballo y dije, ‘¡Herrero!¡Mi caballo necesita de tus cuidados!’ En lugar del hombrón alto y membrudo que yo esperaba, emergió de aquella casucha, una jovencita bella, quien dijo, ‘Mi padre está enfermo, caballero, y no puede trabajar.’ Yo le dije, ‘¿No me darías tú algo de comer? Pagaré bien.’ Ella me dijo, ‘Le atenderé lo mejor que pueda.’
    Cuando entramos a otro recinto, un hombre en cama, con los ojos vendados dijo, ‘¿Quién anda ahí?¿Alguien viene contigo, Violante?’ Ella dijo, ‘Es un viajero, padre. Cocinaré para él.’ El herrero dijo, “¡No quiero que sirvas a nadie, hija! Me levantaré e iré a la fragua para ganar el sustento!’ Ella lo tranquilizó, diciendo, ‘¡Nada de eso, papá! Necesitas descanso. Tus ojos deben seguir vendados por un tiempo. Entre tanto, deja que yo me encargue de todo.’ Enseguida, me senté a la mesa y ella me dijo, ‘Disculpe usted a mi padre, caballero. Tuvo un accidente en la fragua. Briznas de carbón encendido le saltaron a los ojos. Le he puesto pócimas y curado con ungüentos. El pobre no está acostumbrado a permanecer quieto. Me ha cuidado siempre, desde que mi madre murió. Es un hombre honorable y trabajador como pocos, por esos se siente enormemente desdichado.’
     Yo pensé, ‘¡Es la joven más hermosa del mundo, y la más tierna, y la más valiente, puesto que no la arredra tener que ganarse ahora el sustento y cuidar a su desdichado padre; quien sin duda quedará ciego para siempre!’ Pedí a mi anfitriona que me permitiera cambiar yo mismo las herraduras del caballo. Y accedió de buen modo. Pagué generosamente sus servicios, pero ella me respondió con una lección de dignidad, devolviéndome una parte de mi paga en monedas, y diciendo, ‘Solo aceptaré las monedas que me haya ganado con trabajo caballero.’ Así, me quedé en el pueblo solo por estar cerca de ella. Procuraba serle útil en todo lo que la hermosa me lo permitía. Pero una tarde en que la acompañé a buscar setas, me arrodillé para cortar una, junto a ella, y le dije, tocando su delicada mano, ‘¡Esta es grande y jugosa!’ Ella se ruborizó. Nos pusimos de pie. La tomé de las manos, y le dije, ‘¡Violante!¡La amo con pasión!¿No se da cuenta?’ Ella titubeó, y dijo, ‘Yo…¡Yo también te amo, caballero!
     Desde que llegaste a mi vida, ésta cambió de color y se llenó de imágenes hermosas.’ Le dije lleno de felicidad, ‘Mi bellísima herrerita.’ Aquellos fueron días felices. Y, que Dios me perdone, pero aproveché cada momento para disfrutar de la dulzura de Violante, aún en la casa del herrero, que no podía darse cuenta de nada. Nuestra pasión crecía por momentos, y pronto se apoderó por completo de nuestra voluntad obnubilándonos la razón. Y sucumbimos. La felicidad era inmensa y todo parecía poder mantenerse así, maravillosamente fácil y en secreto. Hasta que un dia, bajando de mi caballo, Violante me dijo, ‘¡Clotaldo! Tengo que comunicarte algo maravilloso. ¡Estoy esperando un hijo!’ Ante mi silencio, ella dijo, ‘¿No dices nada?¿Acaso no te alegra?...No tus ojos han perdido el brillo. ¡Claro! ¿Cómo no o pensé antes? ¡Es imposible que un noble caballero como tú, se alegre de tener descendencia con la hija de un herrero!’ Entonces le dije, ‘Violante, yo…’ Ella me dijo, ‘¡No digas más!¡Lo veo en tus ojos, en el temblor de tu voz…! Si has de dejarme, será mejor que te vayas ahora mismo. Yo criaré a nuestro hijo. Tu sigue en busca de glorias y aventuras.’ Dicho esto, Violante, silenciosa y digna, entro en su casa, y yo me alejé, pensando, ‘No puedo alejarme asi, como un bellaco, sin hacer nada por reparar mi falta.’ Regrese, y le dije, ‘Te dejaré la espada de mi clan, Violante. Perteneció a mi padre, y antes que él, a mi abuelo. Es el símbolo de mi honor y mi devoción a las causas nobles. No sé cómo reparar el daño que te he causado. Tampoco puedo quedarme aquí y casarme contigo. Te dejaré todo el oro que llevo, para que no tengas que trabajar mientras nace y crece nuestro hijo. Volveré a Polonia, mi país. Si alguna vez la criatura que nazca de tu seno necesita del amparo de su padre, mándale allá y hazle portar mi espada. Yo le reconoceré y le ampararé.’
     Ella no respondió. Sus lagrimas eran suaves y amargas. Yo tomé mi caballo y huí. Ya en Polonia, sentí una enorme nostalgia por Violante y por su amor desinteresado y limpio. Sin embargo, no me atreví a volver. Nunca pude amar a otra mujer. Por ello no tome esposa en la corte del Rey Basilio, ni tuve hijos.” Clotado continuó con sus recuerdos, y pensó, “¡Quien iba a decirme que volvería a ver a mi único descendiente, justo en la torre de Segismundo, lugar prohibido a todo intruso, bajo pena de muerte! Entregarlo al rey seria entregarlo a la horca. Tampoco puedo dejarle ir, porque eso sería traicionar al soberano y yo soy, ante todo, un caballero de corte. Diré la verdad al Rey Basilio. Además de mi soberano, siempre ha sido un amigo. Le suplicaré el perdón a mi hijo.”
     En el palacio real de Polonia. Astolfo y Estrella, sobrinos del rey, se ponían de acuerdo para la celebración de su compromiso de bodas. Astolfo la tomo de las manos y le dijo, “¡Será una felicidad para mi tenerte como esposa, querida prima!” Ella le dijo, “No me galantees, Astolfo. Lo que tú pretendes, al casarte conmigo, es unir nuestros derechos de sucesión al trono y nuestras fortunas.” Él le dijo, “No digas eso Estrella. Confieso que siempre he deseado portar la corona, y aumentar mis bienes. Pero además de la conveniencia, me guía el profundo y tierno amor que te tengo. Tu belleza y encanto serán suficiente para encadenarme a ti como el más rendido de los enamorados, aunque no fueras quien eres, ni poseyeras lo que posees.” Ella le dijo, “Eres todo un seductor, Astolfo. Solo espero que cuando nos casemos, me seas fiel, y no vayas a conquistar a otras mujeres.” Astolfo besó su mano, diciendo, “Soy y seré siempre tu esclavo. Tu significas todo para mí. Nunca he querido ni querré jamás a otra mujer, Estrella mía.”
     En ese instante, llegó el rey de Polonia. “¡Estrella!¡Astolfo!¡Sobrinos míos! Me alegra en el corazón que se hayan decidido a contraer nupcias. Así ustedes serán los herederos de mi corona. En vuestros jóvenes y puros sentimientos confío para que sean felices, me den pronto un sobrino-nieto, y hagan de este reino, un paraíso a mi muerte.” Los tres pasaron al gran salón de cortes, donde el soberano anunció, “Yo, Basilio, rey de Polonia, nombro herederos de mi alto cargo, a Estrella y Astolfo, mis sobrinos quienes pronto celebraran sus bodas.” Enseguida, las campanas de todas las iglesias de la ciudad, se echaron al vuelo, se leyeron bandos en las plazuelas, y la gente festejó la buena nueva. El pregonero anunció, “El príncipe Astolfo será nuestro futuro rey.”
     La gente gritaba, “¡Viva el príncipe!” Pero en aquellos solemnes momentos el rey Basilio se disponía a develar oscuro e importante secreto. “Queridos sobrinos, caballeros y damas de mi corte, creo que ha llegado la hora de entregaros mi verdad. Durante veinte años he mantenido oculto a alguien que, en justicia, debería nombrar mi heredero.” Astolfo murmuró, diciendo, “¡Cómo!¿Hay otro heredero?” Estrella dijo, “¿Quién será?” Otro de los presentes dijo, “El rey va a decírnoslo.” El rey continuó, “Ustedes recordarán que desde joven he sido un hombre inclinado al estudio de la astrología. En la posición de las estrellas y los signos siderales, a través de mi telescopio, esperaba hallar mensajes ue descifraran el pasado, el presente, y el futuro.
     Uno de aquellos días aciago, el solo comenzó a oscurecer el horizonte. Yo me dije, ‘¡Que extraño! ¡Son las once de la mañana!’En el mismo instante, mi mujer, la reina Clorilene, daba a luz a un robusto niño. La nodriza se lo mostró, diciendo, ‘¡Es muy hermoso, señora!’ Pero la reina no respondió. Enseguida llegó la nodriza principal y tomó el pulso de la reina, y dijo, ‘¡Su majestad!¡Su majestad!¡Dios mío, ha sucedido algo terrible! ¡Avisad al rey que su majestad, la reina Clorilene ha muerto!’ La nodriza con el niño, dijo al niño en sus brazos, ‘¡Pobrecito de ti, príncipe! ¡Naciste bajo el signo de la desgracia!’ Recuerdo que al revisar mi carta astrológica pensé, ‘Mi carta astrológica anuncia que el día que el sol se vuelva negro, y su luz bendita se esfume, para dar paso a la tiniebla…¡Naceré un crío que humillará, en el futuro, a su progenitor, y le arrebatara la corona!’
     Posteriórmente, fue mi amigo y ministro, Clotado, quien me dio la noticia, ‘Nació vuestro heredero, majestad, un fuerte y rubio niño. Pero el traerlo a este mundo costó la vida de la reina Clorilene, a quien Dios tenga en su gloria.’ Recuerdo que le dije, ‘¡Nace la fiera que, según los hados, va a humillarme y a ceñir deshonestamente mi corona, y muere la dulce mujer que ámo!¡Oh, Dios!¡Ni siquiera el sol alumbra en este día doloroso y aciago!’ Con todo el dolor de mi corazón, recuerdo que le dije, ‘¡Clotado, publica en el reino que el chiquillo nació muerto!’ Clotado exclamó, ‘Pe-pero…¡Señor!’ Lo tomé  los hombros y le dije, ‘Manda levantar una torre solitaria en medio del bosque, cerca de la frontera. Llévale y críale ahí. Que yo no le vea ni sepa nada de él. No soy cruel por gusto, Clotado. ¡Es mi hijo!’ Pero las estrellas me han revelado que cuando sea hombre, me destronará y se levantará contra mí. Debería matarle, pero no me atrévo. Por eso te pido que le mantengas alejado de esta corte. Y sobre todo, que ese niño a quien llamas Segismundo, nunca sepa quién es!¿Entiendes, Clotado?’ Enseguida imaginé que Clotado se fue pensando, ‘El desdichado que nació hace minutos, será un prisionero por toda su existencia, y no sabrá nunca que es el hijo del rey de Polonia.’ Ni siquiera llegué a ver la carita de mi hijo.
     Un dolor terrible se apoderó de mi, cuando Clotado se lo llevaba, y pensé, ‘¡Adiós pobre príncipe mío!¡Ojalá algún día me perdones!’ Desde entonces, Clotado ha sido su tutor, y le ha enseñado todo lo referente a las armas y las ciencias. Por él, sé que es un gallardo joven, inteligente y de fuerte temperamento. Aunque me juré a mí mismo no develar nunca el secreto de su existencia, al nombrarles a ustedes herederos míos, no pude callar más y sentí la necesidad de compartir con mi corte esa pesada carga. Decidan ustedes, amigos míos, si conviene a Polonia dejar que la vida de su legítimo príncipe, se agóte sin pena ni gloria en esa torre o, si por el contrario, será mejor sacarle de allí, y colocarle en el lugar que por estirpe le corresponde.” Los cortesanos gritaron, “¡Queremos a nuestro príncipe!¡Que Segismundo venga al palacio!¡Él debe heredar la corona!” El rey dijo, “Ya que ustedes lo piden, demos una oportunidad a ese joven hijo mío, de mostrar si los astros tenían razón respecto a su verdadera naturaleza.”
     Esto sucedía, cuando llegó el primer ministro, Clotado, y el rey dijo, “Clotado, me alegra verte, pues tengo una importante misión para ti.” Enseguida, Clotado dijo, “Pues yo, majestad, traigo a usted a dos prisioneros. Entraron en la torre de la frontera. Pero os suplico que antes de condenarlos a muerte, escuchéis lo que tengo que deciros al respecto…” El rey le dijo, “¡Puedes dejarlos en libertad, querido Clotado!¡Ya no hay secreto que ocultar! Acabo de revelar a mis sobrinos y a mis cortesanos que el habitante de la torre es Segismundo, mi hijo.” Clotado le dijo, “¡Oh, majestad!¡No se imagina usted cuan oportuno cuan oportuno resulta todo esto! Mi corazón vuelve a latir, y me siento aliviado al saber que mis prisioneros no corren peligro.” Ambos se retiraron, y el rey le dijo en el camino, “Ven conmigo, Clotado. Te diré lo que vamos a hacer con Segismundo.”
     Una hora más tarde, Clotado liberaba a Rosaura y a Clarín, diciendo, “¡Pueden salir!¡Están libres!” Rosaura dijo, “¡Bendito sea Dios, que ha hecho el milagro!¡No en balde recé tanto!” Ambos acompañaron a Clotado, quien dijo, “Les mandaré preparar una habitación en el ala norte del palacio, que es donde yo vivo. Tendrán que compartirla con mi ayuda de cámara por unos días. Más adelante, si deciden quedarse, les mudaré a alguna mejor.” Enseguida, Clarín dijo a solas a Rosaura, “¿Qué vamos a hacer ahora?¡Ese ayuda de cámara te descubrirá!” Rosaura dijo, “Tendré que ser sincera con ese caballero que, a pesar de su severidad, no sé porqué me inspira confianza.” Una vez estando ambos en solitario, Rosaura le dijo a Clotado, “Señor mío, es necesario que os hable en privado.” Clotado dijo, “¿En privado? Está bien, pasemos a mi camerín entonces.” Una vez hecho esto,
     Rosaura se quitó el capuchón que la cubría, y dijo, “No soy mancebo, como os he hecho creer. Me llámo Rosaura, y para viajar con más seguridad, me vestí de hombre.” Clotado se sorprendió, y dijo, “¡Así que eres una mujer!” Enseguida, Clotado se sentó, y dijo, “Pero, en el bosque me hablaste de una afrenta que venias a vengar.” Rosaura dijo, “Se trata de una afrenta de amores, mi señor. Un hombre de éste país, se burló de mí. Luego me abandonó. Yo vine a demostrarle que, aunque soy una mujer, no permitiré que su falsedad quede sin castigo.” Clotado se levantó y dijo, “¡Dime enseguida el nombre de ese bellaco, yo mismo ajustaré cuentas con él!” Rosaura se sorprendió de la reacción de Clotado, y dijo, “No creí que os interesára tanto este asunto.” Clotado se tranquilizó, y dijo, “Bueno, es que…¡Me indigna profundamente que un caballero de esta tierra haya abusado del amor de una mujer!” Enseguida, Clotado la miró a los ojos y le dijo, “¿Cómo se llama ese hombre?” Rosaura dijo, “Astolfo, señor.” Clotado pensó, “¡El sobrino del rey!¿Cómo ajustarle cuentas a tan poderosos caballero? Además….tendría que revelar que Rosaura es hija mía, con lo que se descubriría que yo actué en el pasada aún mas villanamente que él.” Entonces, Clotado dijo, “Ven conmigo, jovencita. Te daré la ropa que te corresponde llevar y una habitación para ti sola. Mañana decidiremos lo que ha de hacerse.”
     Al día siguiente, por la mañana, Clotado se despedía de Rosaura, diciendo, “Debo partir para cumplir con una misión que me encomendó el rey. A mi regréso te presentaré en la corte como sobrina mía. Entretanto, permanece aquí con Clarín.” Poco después, Clotado llegaba a la torre, y Segismundo, estando encadenado, le decía, “¡Clotado! Aunque eres mi carcelero, también eres el único ser humano con quien me está permitido conversar.” Clotado le dijo, “No solo vengo a verte, Segismundo, te traigo como presente, un exquisito licor. ¡Pruébalo!”  Segundos después de apurar aquel brebaje, Segismundo estaba profundamente dormido. Enseguida, Clotado dio la orden, “¡Pronto!¡Quítenle las cadenas!¡Lo llevaremos al Palacio Real!”
     Cuando Segismundo despertó, se hallaba en la recámara del rey, ante un grupo de personas, y dijo, “¿Qué…qué es esto?” Uno de los presentes, le presentó una vestimenta real, diciendo, “Buenos días, alteza” Segismundo dijo, “¿A-Alteza has dicho?” Segismundo se incorporó y se puso la vestimenta, y dijo, “¿Porqué me hallo aquí?¿Qué ocurre?¿Estoy soñando, acaso?” El hombre dijo, “Yo nada puedo decirle, alteza.”
     A continuación, Segismundo fue tocado por la musa de la inspiración, y dijo, “¡Válgame el cielo, que veo!¡Válgame el cielo, qué miro! Con poco espanto lo admiro, con mucha duda lo creo. ¿Yo en Palacios Suntuosos?¿Yo entre telas y brocados?¿Yo cercado de criados, tan lúcidos y briosos?” Clotado interrumpió con su llegada, diciendo, “Vengo a besar vuestra mano, alteza real y señor mío.” Clotado tomó la mano de Segismundo y la besó. Segismundo dijo, “¡Mi propio carcelero besándome la mano con reverencia!” Clotado le dijo, “Estarás seguramente confundido, pero todo esto se debe a que eres el príncipe de Polonia, hijo único del rey Basílio.” Segismundo se encolerizó al escuchar eso, y dijo, “¿Cómo?¿Hijo del rey?¿Y porque viví como prisionero en esa torre hasta ahora?” Clotado explicó, “Naciste durante un eclipse solar. Ello se interpretó como un fatal vaticinio, Segismundo. Según la astrología, estabas destinado a derrocar a tu propio padre. Entonces, él decidió que crecerías sin saber quién eras, en aquella prisión.”
     Segismundo enfrentó  a Clotado, diciendo, “¿Y tú, bellaco, te atreviste a mantenerme encadenado y a criarme peor que a un animal  en cautiverio, sabiendo que era un príncipe?” Clotado dijo, “¡No podía desobedecer al rey!” Segismundo lo tomó del cuello y le dijo, “¡Pues ahora te enseñaré el precio que pagarás por haber tratado tan villanamente a tu príncipe!” Uno de los presentes gritó, diciendo, “¡Suelta a ese anciano, enseguida!” Segismundo dijo, “¿Quién eres para hablarme así?” El hombre dijo, “Soy Astolfo, tu primo y pariente más cercano, después del rey.” Segismundo le dijo, “¡Pues ante mí, de ahora en adelante, te quitarás el sombrero!”
     La indignación se reflejó en el rostro grácil de Astolfo, quien sacó su espada, y se acercó a enfrentar a Segismundo. Clotado detuvo a Segismundo, diciendo, “No debes tratar así a éste joven de sangre real, príncipe!” Segismundo dijo, “Le trataré como se me antoje.” La llegada de una mujer tranquilizó la situación: “¡Bienvenido al Palacio, querido primo! No resistí la tentación de conocerte.” La reacción de Segismundo fue inmediata y brutal. La tomó del brazo, y le dijo, dando un jalón, “¡Ven acá, hermosa hembra, quiero verte de cerca!” Segismundo la tomó de la cintura, y le dijo, “¡Eres tibia y suave como un sueño!” Ella lo rechazó, diciendo, “¡Su-Suéltame, te lo suplico!” En ese momento, Astolfo, encolerizado, tomó su espada y dijo, “¡Le mataré aquí mismo!¡No puedo permitir que trate así a mi prometida!” Clotado lo detuvo, diciendo, “¡Espera!¡Él nunca había visto a una mujer!¡Ten paciencia!” Enseguida, Clotado fue con Segismundo, y le dijo, “Segismundo, compórtate, te lo suplico. Estrella es tu prima y va a casarse muy pronto con Astolfo.” Segismundo miró a Astolfo y dijo, “¿Con Astolfo?¿Este sujeto no ha querido saludarme con la debida reverencia?¡Ja!¡Me opongo! Y como la palabra de un príncipe es sagrada, no habrá boda.”
     Uno de los hombres allí presentes le dijo, “¡Mi señor! Precísamente porque sois un príncipe, debéis demostrar cordura, y respetar a las damas de esta corte. El caballero Clotado os enseñará a cuales de ellas podéis galantear y cómo os está permitido hacerlo.” Segismundo le dijo encolerizado, “¿Y quién eres tú, miserable, para decirme lo que debo hacer? Apártate o te tiraré por el balcón.”  Segismundo tomó al criado por sus ropas, y éste asustado le dijo, “¡Oh, mi príncipe, vos no haríais tal cosa con un pobre criado como yo!¡Eso no sería justo!” Segismundo le dijo, “¿No?”
     Enseguida, ante el asómbro de todos, Segismundo lo levantó, y lo llevó al balcón, diciendo, “Habréis de sabe todos que nada me parece justo en siendo contra mi gusto. Esa es mi consigna, además, yo nunca amenazo en vano.” El criado gritó, “¡Nooo!¡Auxilio!¡Bájeme, señor, se lo suplico!” Clotado dijo, “¡Segismundo!” Segismundo lo lanzó al aire, diciendo, “¡Allá abajo aprenderás cuál es tu lugar, bichejo atrevido!” Rosaura abrazó a Astolfo y dijo, “¡Dios mío, qué horror!¡El pobre se estrelló contra las rocas!” Clotado se acercó con miedo a Segismundo, y le dijo, “¡Estas labrando tu propia desgracia, príncipe! Pues con tu soberbia y tu crueldad, demuestras que los hados tenían razón.”
     En ese instante llegaba el rey Basilio, quien por primer veía a su hijo, diciendo, “Así que tu primer día en tu palacio ha costad ya la vida de uno de mis servidores.” Clotado dijo, “¡Majestad!” Segismundo habló, “Así que tu eres el tierno padre que me hizo encerrar en una torre desde recién nacido. ¡Vaya!¡Por fin estamos cara a cara!” El Rey Basilio dijo, “Por más de veinte años soñé con el momento en que te estrecharía entre mis brazos. Tu cautiverio ha amargado mi vida tato como la tuya. Veo que eres un hombre extraño, violento, despótico y cruel…¡Tus ojos no me miran con el respeto que un hijo debe a su padre!” Segismundo dijo, “¿Respeto?¿Y cómo podría un salvaje, un preso vitalicio e inocente como yo, respetar a quien lo ha mandado encarcelar por un simple presagio? Si soy todo eso que dices, se lo debo a la amargura y al dolor en que crecí. Y ahora tienes razón en temerme porque soy tu peor enemigo.” Aquellas duras palabras habían dejado mudo de dolor al rey, quien se retiró, con Clotado, diciendo, “¡No quiero escuchar más!” Clotado le dijo, “Perdonadle majestad. ¡No sabe lo que dice!¡Está muy confundido!”
     Durante los días que siguieron, Clotado encargó a Clarín que vigilára de cerca a Segismundo. El príncipe simpatizó con el criado de Rosaura, desde el primer momento. Un día, dando un paseo, por los jardines del castillo, Clarín dijo a Segismundo, “De todo lo que has descubierto, ¿Qué es lo que más te gusta, señor?” Segismundo le dijo, “¡La mujer, Clarín!¡La mujer es el misterio y es la luz del mundo, un breve cielo, diría yo.” Entonces, a la distancia, vieron a  una mujer bajo un árbol. Clarín pensó, “¡Rosaura!¡Ojalá que el príncipe no la reconozca!” Ambos se acercaron. El príncipe aún no sabía cómo tratar a las mujeres. Segismundo la tomó del hombro y le dijo, “¡Me gustas!¡Eres hermosa como la luz del día! Quisiera besar tus labios.” Rosaura dijo, “¿Eh? ¡Déjame ir, señor! Yo…¡Amo a otro hombre!”
     Segismundo la tomó de los brazos y le dijo, “¡Soy el príncipe y te prohíbo amar a nadie que no sea yo!¡Dáme un beso, enseguida!” Clarín había ido a avisar a Clotado, por lo que en ese momento llegó, diciendo, “¡Basta!¡Suéltala enseguida!¡Rosaura es mi sobrina, y yo respondo por su honor!” Segismundo le dijo, “¡Estoy cansado de tus intromisiones, vejete!¡Debí matarte hace mucho!” Segismundo tomó a Clotado del cuello, entonces Astolfo sacó su espada y dijo, “¡Deja en paz a ese noble anciano que ya no tiene edad para pelear, y lucha conmigo, ya que quieres derramar sangre!”
     Segismundo aceptó el reto, y lanzó la primera estocada. Astolfo paró el golpe hábilmente, y atacó después, pero sin éxito. Sorpresivamente, una voz se dejó escuchar, “¿Quién pelea en mis jardines?¡Vamos, rufianes, enváinen de nuevo, lo ordeno!” Clotado dijo, “¡Majestad!” Astolfo obedeció envainando su espada, diciendo, “Siempre he sido obediente a los mandatos de mi rey.” Segismundo le dijo, “¡Un cobarde es lo que eres!¡Vamos!¡Continúa la lucha!” Astolfo dijo, “No haré tal cosa en presencia de su majestad. Así que mátame si quieres.” Segismundo envainó su espada, diciendo, “Dirán luego que te sorprendí sin defensa. ¡Ja!¡Dejaremos este asunto para más adelante!” Enseguida,
     Segismundo se dirigió al rey, diciendo, “Y en cuanto a ti, mal padre…también te ajustaré cuentas pronto, por todos esos años en que me tuviste encerrado, y apartado del mundo.” El rey dijo, “¡Qué espanto siento ante este hijo mío! No puedo permitir que reine mi muerte un ser tan cruel y violento. Haría de mi reino un infierno. Será mejor, Clotado, que lo regreses a la torre, ya que los hados tenían razón respecto al mal signo que precedió su nacimiento.”
     Pasada la tormenta, y una vez que el rey y Clotado se retiraron, Astolfo se sorprendió de ver a Rosaura, quien venía acompañando al rey. Astolfo le dijo, “¡Rosaura!¡Eres tú! Pe-pero…no comprendo qué haces en la corte.” Rosaura le dijo, “El noble Clotado me adoptó como sobrina.” Astolfo dejó entre ver una expresión de celos, y dijo, “¡Sobrina! Tu belleza debe haber hechizado al ministro, como me hechizó a mí.” Rosaura reaccionó, diciendo, “¡Eres el mismo infame que me hizo tantas promesas de amor, y luego me abandonó! Ahora sé que has venido a casarte con Estrella, y me pregúnto si ella sabe la clase de canalla que eres.” Astolfo la tomó por la espalda y le dijo, “¡Vamos! Tú no eres una paloma, querida mía, puesto que vienes aquí, conquistas a un pobre viejo y vives con él haciéndote pasar por su sobrina. Acepta que el placer y la riqueza te importan tanto como a mí.” Rosaura le dijo, “¡Déjame!” En ese momento, de forma inesperada se escuchó la voz de una mujer diciendo, “¡Astolfo, quiero decirte que…!¡Oh! Pero…¿Qué es esto?¿Tú, abrazando a Rosaura?” Astolfo volteó, soltando a Rosaura y dijo, “¡Estrella!” La princesa se alejó de allí muy ofendida. Astolfo fue tras ella, diciendo, “¡Espera! Puedo explicártelo. No es lo que tú piensas...” Rosaura, llena de dolor pensó, “¡Me dá la espalda para ir tras mi prima! Debería odiarlo, pues me desprecia, me insulta…¡Ah, pero lo único que siento son unos terribles celos! Eso demuestra que aún le amo.”
     Algunos días después, Segismundo despertaba en su torre, diciendo, “¡Oh! Pero…¿Dónde están mis criados? ¡Clarín, ven enseguida!” Enseguida, Segismundo pensó, “Aquí no hay nadie que acuda a mi llamado. Tal vez nunca lo hubo. ¿Sería acaso un sueño aquello del palacio, y de que era yo el príncipe, hijo del rey Basilio, heredero legítimo de su trono? Por lo visto…¡Sigo siendo un solitario prisionero!” A continuación, Clotado hizo acto de presencia, diciendo, “¿Cómo te sientes hoy, Segismundo?” Segismundo le dijo, “Conmovido por un sueño que tuve, Clotado. En él me vi rodeado de honores y cortesías, a las que respondí con violencia y crueldad. Incluso a ti, traté de matarte dos veces.” Clotado le dijo, “¡Vaya!¿Y por qué tanto rigor conmigo?” Segismundo le dijo, “Porque me habías mantenido preso aquí, aún sabiendo que era un príncipe. Pero, ¡Lo mejor será olvidar un sueño tan raro!”
    A continuación, Segismundo se levantó entre sus cadenas y comenzó un soliloquio, “Sueña el rey que es rey, y vive con éste engáño mandando, disponiendo, y gobernando, y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe; y en cenizas le convierte la muerte (¡Desdicha fuerte!); ¿Qué hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece, su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agrava y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado, más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión. Una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”
     El Rey Basilio había escuchado aquel amargo soliloquio, no sin antes, derramar lagrimas, diciendo, “¡Pobre, hijo mío!” Clotado le dijo, “Está convencido de que soñó, majestad.” Apesadumbrados los dos ancianos se alejaron de la sombría torre, en sus caballos, para volver al palacio.
    Algunos días después, Segismundo escuchaba, afuera de la torre, una algarabía con unas voces que decían, “¡Viva el Príncipe!¡Liberemos al autentico heredero del trono!” Segismundo pensó, “¿Eh?¿Serán esas voces el inicio de otro sueño?” Los hombres entraron a la torre. Enseguida, Segismundo reconoció al líder de ellos, y dijo, “¡Clarín!¡Existes realmente!” Clarín dijo, “¡Mi señor!¡La guardia se ha sublevado al enterarse de que eres el hijo de Basilio!¡Venimos a sacarte de aquí!” Mientras un soldado le rompía las cadenas, Segismundo dijo, “Entonces…¿No fue un sueño?¿Estuve en el palacio?” Clarín dijo, “Te hicieron creer que lo era, porque intentaste matar a Clotado y luego a Astolfo en un duelo. Pero ahora serán nuestro rey.”
     Cuando Segismundo se disponía a partir en su caballo, a la cabeza de sus soldados, Clotado, montado en su caballo, los alcanzó a divisar a la distancia, y pensó, “¿Qué ocurre?¡Por Dios!¡Segismundo sin cadenas!” Cuando se acercaron, Segismundo dijo a Clotado, “Ahora sé que no fue un sueño lo que viví en el palacio. Voy a reconquistar mi derecho al trono de Polonia, por las armas si es preciso. Si quieres, puedes acompañarme y ser mi primer ministro, Clotado.” Clotado le contestó, “No traicionaré al rey Basilio. Puedes matarme por ello, si quieres príncipe.” Segismundo le dijo, “No lo haré. Aprendí que la magnanimidad y la serenidad son las mejores armas para un noble.” Segismundo montó a caballo y se alejó seguido de su gente. El Rey Basilio pensó mientras lo observaba partir, “Ya no es el hombre caprichoso, violento y sanguinario de hace unos días. Tal vez la profecía, después de todo, esté equivocada, y exista en él otro destino.”
     Algunos días después, en el palacio, Clotado informaba al rey, “¡Majestad!¡Gran parte de nuestro ejército se ha sublevado, y se declara partidario de Segismundo! Me han dicho que esta integrándose un numerosos contingente en los bosques y que pronto avanzaran contra nosotros.” La gente de los bosques era, en verdad, muy numerosa. Leñadores, campesinos, soldados, siervos, y toda clase de personas armadas esperaban tan solo una orden de Segismundo para arrojarse contra el palacio real. De repente, una hermosa joven llegó en caballo al campamento. Clarín la recibió con asombro, diciendo, “¡Rosaura!” Ella le dijo, antes de desmontar, “¡Condúceme ante el príncipe, Clarín!¡Debo hablarle!”
     Poco después, Rosaura explicaba a Segismundo, “Astolfo me enamoró y me abandonó para comprometerse con Estrella. La princesa se dio cuenta de su falsedad, y ha roto el compromiso. Pero Astolfo se niega a reparar su falta casándose conmigo. Sospecha que Clotado no es mi tío, y que mi relación con él, no es limpia. No sé qué hacer. ¡Yo le amo! Pero me indigna su actitud.” Segismundo le dijo, “No te aflijas más, Rosaura. Yo haré que mi primo repare sus faltas. En cuanto mi frente ciña la corona, él deberá obedecerme y creer en mi palabra.” Enseguida, Segismundo se dirigió a Clarín, y dijo, “¡Clarín!¡Reúneme a la gente! Ha llegado el momento de comenzar la batalla.”
     En el castillo del Rey Basilio, uno de los centinelas, desde la almena gritaba, “¡Vienen los rebeldes!” Ya en tierra, Astolfo comandó el ejército del rey. La batalla fue terrible y costó muchas vidas. Los rebeldes eran muy superiores en número, pero la guardia real estaba mejor armada. La situación se volvió tan crítica, que Basilio decidió intervenir personalmente. Mientras Estrella veía como vestían al Rey, para la lucha, le dijo, “Pero tío, tú no debes exponerte…¡Eres el rey!” Basilio dijo, “Por eso mismo, Estrella, debo levantar el ánimo de mis tropas, y darles el valor y resistencia que necesitan.”
     Los rebeldes recibieron con miedo la entrada de Basilio en la batalla, y aquellos que habían permanecido leales a la corona, recibieron la entrada con admiración. Uno de los solados leales gritó, “¡Es el rey en persona!¡Nadie se atreverá a tocarlo!” Otro soldado leal gritó, “¡Tenemos un soberano valiente!” La furia guerrera de Basilio se hizo seguir enseguida y causo numerosas bajas entre los partidarios del príncipe. Mientras hería con su espada a un rebelde, Basilio gritaba, “¡Así trata el rey a quienes lo traicionan!” Sin embargo, se impuso la fuerza de los insurgentes y estos entraron a sangre y fuego en el palacio real. Uno de los rebeldes gritaba, “¡Viva el príncipeeee!¡Muera el Rey Basilio!” Clotado se había metido en el fragor de la batalla, para salvar la vida de su soberano. Clotado, montado en su caballo, dijo a Rey, “¡Huyamos majestad!¡Todo está perdido!” Astolfo se les unió, diciendo, “¡Yo abriré brecha!¡Ponte a salvo, tío!”
     Clotado y Basilio se internaron en el bosque cercano. Mientras cabalgaban, Basilio dijo, “¡Un rey no debe huir!” Clotado le dijo, “¡Su vida es preciosa majestad!¡Ya recuperaremos lo perdido!” Pronto Astolfo les dio alcance, y dijo, “¡Sube a mi caballo y aléjate, tío!¡Yo detendré a tus perseguidores!” El Rey le contestó, “Yo lo haré también, mientras que quede un soplo de vida.” Pero ya era tarde. Segismundo y sus soldados, alcanzaron a los fugitivos. Segismundo dijo, “¡Así que mis hombres tenían razón cuando me informaron de que mi padre, el rey, se hallaba fugitivo por el bosque!” Basilio entregó su espada, diciendo, “Que se cumpla por fin tu destino, hijo mío. Aquí tienes mi espada. Mátame con ella y apodérate de una vez de la corona.”
     Pero en lugar de atacarle, Segismundo se arrodilló y besó reverencialmente la túnica del rey, y dijo, “Si no puedo ser un monarca digno como tú, prefiero abstenerme de ocupar el trono por la fuerza. Me entrégo y espéro tu castigo, pongo mi vida a tus plantas.” Basilio, conmovido, colocó su corona sobre Segismundo, y dijo, “Tu generosidad ha vencido oscuros designios que precedieron tu nacimiento, hijo. Con éste acto, has demostrado que serás el mejor rey que haya tenido Polonia, yo te coróno.” Uno de los soldado gritó, “¡Viva Segismundo Rey!¡Viva Basilio!”
    Uno de los primeros actos de Segismundo como rey fue hacerle justicia a Rosaura. Astolfo presentó su justificación ante Segismundo, diciendo, “Yo también ámo a esta joven, majestad. Pero un noble como yo, no puede por ley, casarse con una plebeya.” Clotado intervino oportunamente, diciendo, “Rosaura es hija mía, príncipe. Por tanto, tan noble como yo. Puedes casarte con ella.” Rosaura dejó escapar un sollozo, y dijo, abrazado a Clotado, “¡Lo sospechaba desde que comenzaste a protegerme y reconociste la espada que me había entregado mi madre!” Clotado dijo, “Fui un villano abandonándote, hija mía. Y el resto de mi vida lo dedicare a cuidarte, esperando que algún día me perdones.”        
    Unas semanas después, se celebraban las bodas de Astolfo y Rosaura, con gran lujo y solemnidad. Durante el baile, una de las damas, dijo a Estrella, “¿No te sientes despechada y ofendida por estas nupcias, Estrella? Muchos sabemos que, Astolfo era tu prometido.” Estrella dijo, “Claro que no, pues Rosaura es una joven integra y valiosa a quien yo aprecio mucho.” En ese instante, las trompetas sonaron y el pregonero anunció, “¡Su majestad, el Rey Segismundo de Polonia!” El apuesto y gentil monarca, atravesó el gran salón y se dirigió a una de las damas, sin duda, la más hermosa de todas. A continuación, Segismundo hizo una reverencia y dijo, “Querida Estrella, ¿Aceptarás bailar conmigo? Prometo que ahora sabré comportarme.” La música sonaba en el salón del castillo, y mientras bailaban, Segismundo dijo a Estrella, “Pedí a Clarín y a Clotado que me dieran clases de baile y de cortesía, todo esto para demostrarte en esta ceremonia, que no soy el patán que conociste. Y para pedirte, Estrella, con toda propiedad, y en nombre de mis más profundos sentimientos, que seas mi esposa y reines junto a mí en Polonia.”
     Una vez formalizado el compromiso, Estrella y Segismundo lo hicieron público y recibieron el cariño de sus gobernados. Alguien desde la multitud gritó, “¡Vivan el rey y la reina!” Después de la bendición nupcial, Estrella fue coronada por el propio Segismundo, y los cortesanos la aceptaron enseguida gentilmente, como soberana. Clotado dijo, “Felizmente para todos nosotros, señor, el negro vaticinio sobre Segismundo, no se cumplió.” Basilio dijo, “A veces las estrellas se equivocan.”
Tomado de, Novelas Inmortales, Año X. No. 521, Noviembre 11 de 1987.  Guión de: Dolores Plaza. Adaptación: Remy Bastien. Segunda Adaptación: José Escobar.