Club de Pensadores Universales

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sábado, 15 de enero de 2011

El Libro de Ester


     Jack M. Sasson actualmente sirve como profesor de estudios judíos y la Biblia Hebrea (Antíguo Testamento) en Vandelbilt Divinity School y profesor de Los Clasicos en la Universidad de Vanderbilt.
     Sus investigaciones se enfocan primeramente en Asiriología y escrituras hebreas, escritos en los archivos del siglo 18 A.C. encontrados en Mari, Siria, or el Eufrates, cerca de la frontera moderna entre Siria e Irak, asi como en estudios biblicos.
    Nació en Alepo, Siria, el 1 de octubre de 1941, pero emigró a los Estados Unidos en 1955, después de una significante estadía en Líbano, en donde asistió a las escuelas de la Alianza Israelita Universal. En Estados Unidos Sasson se matriculó en la secundaria Abraham Lincoln, en Brooklin, Nueva York, y después en el colegio Brooklin, donde recibió una licenciatura en historia en 1962. Un año después obtuvo una maestría en estudios mediterraneos, gracias a una beca, por la universidad de Brandeis.
     En 1966 obtuvo un doctorado en estudios del antiguo cercano oriente. Enseñó en la Universidad de Carolina del Norte, donde fué profesor completo de estudios religiosos en 1977. En 1991 fué nombrado al prestigioso puesto William R. Kenan de Estudios Religiosos, donde permanece hasta unirse a la facultad de la Universidad de Vanderbilt en 1999. Sasson fué presidente de la Sociedad Norteamericana Oriental de 1996 a 1997 y de la Asociación Internacional de Asiriología del 2005 al 2009. También ha establecido y diriguido el programa de Estudios Judíos en la Universidad de Vanderbilt de 2002 a 2005.
     La siguiente traducción al español la tomé de la versión en ingles del texto The Literary Guide to the Bible, usado en un curso del SDSU que cursé en 2008.
     Espero y ésta traducción pueda ser útil para el mundo cristiano de Latinoamerica y España. Yo en lo particular, profeso la religión mormona. Recuerden que el autor de este ensayo es Jack M.Sasson.
     Se dice que el Libro de Ester, le cuenta a los judíos de donde se origína históricamente su festival de liberación nacional. Les explíca porqué tal festival lleva por nombre un nombre no-hebreo “Purim” y les instrúye en cómo observar tal festival. También busca incrustarlos en el orgullo de los logros juídos ancentrales, cuyos antepasados vivieron en una tierra extraña enfrentando a implacables enemigos.
     El narrador no escatíma esfuerzos en convencer a su audiéncia acerca del contexto histórico; con frecuéncia adopta el papel de un archivísta, dando detalles de actividades específicas y proveyéndo genealogías de sus personajes principales; él ostenta su imperfecto conocimiento del império aqueménida y su administración, esparciendo palabras persas a las cuales él aplica su equivalente hebreo; inventa algunos nombres que necesita; imíta nomenclaturas persas; pero también desafía al lector a que verifíque sus datos en las crónicas de los reyes persas, ciertamente algo casi imposible para el lector común.
     El exótico y extraño comportamiento de los extranjeros y sus cortes también es enfatizado. El narrador hace observaciones en detalles de páso, como la coronación de caballos reales en un desfile (6:8) o constrúye una subtrama al rededor de ello, como en el procedimiento de seguridad y audiencia del Rey Persa (4:11). Al explicar cómo el rey encontró remplázo de Vasti (2:8-15) el narrador persiste sobre elementos estilizados los cuales son mejor conocidos en Las Mil y Una Noches: la necesidad de dos semestres para preparar a una joven físicamente para una sola noche para el rey, y la tribulación de un rey quien se tiene que levantar cada noche para tal ocasión hasta que sea liberado por el único verdadero amor.
      Esta escena particular podría no ser la más exitosa invención del narrador, porque no es lo suficientemente cruda para despertar lascívo interés no enfocándose lo agúdamente suficiente para mantener nuestra atención en el generoso encánto y atractívo de Ester. Lo hace, sin embargo, y se  mantiene típico de los romances judíos del periódo helenístico (tales como Judit, Tobit, Susana y segmentos de Daniel) en exagerar los úsos y costúmbres de otros, y así ilustrar vívidamente el porqué Ester no podía ser juzgada como mala dentro de ésta distorción de prácticas persas.
     La historia puede ser leída o escuchada en una sola sesión. Alterna acción y descripción, aunque a ambas se les permite ráramente combinarse. El narrador tiene en mente una audiencia que no se aburrirá de repeticiones, y adopta un hebreo locuáz y posiblemente vernáculo. Aunque algunas veces deslucído y a menudo prólijo, éste idioma, sin embargo promueve ambigüedad dependiendo de ciertas formas verbales que carecen de presición temporal (por ejemplo, el infinitívo absoluto). El narrador es cuidadoso en usar un lenguaje con un vocabulario restringuído solo cuando narra la acción. Sin embargo, cuando persiste en descripciones de esenas específicas (tales como el banquete y la búsqueda de una nueva reina) usa un estílo de catálogo, rico en vocabulario de una vida lujosa, a menudo eliminando las conjunciones. El narrador a menudo yuxtapone magistralmente actividades simultáneas dentro de los confines de un solo verso. Un exelente ejemplo de éste brillante contráste es permitido en 3:15: “Y salieron los correos prontamente por mandato del rey, y el edicto fué dado en Susa capital del reino. Y el rey y Amán se sentaron a beber; pero la ciudad de Susa estaba conmovida.”
     El libro de Ester tiene mucho menos diálogo que otras narrativas de la escritura hebrea, y el narrador algunas veces atribúye afirmaciones a grupos, mas bien que a individuos. (como en 3:3, 5:14). Ocasionalmente el narrador hace alárde de su omnisciencia cuando revelaciones de pensamientos internos de personajes son importantes para la trama (como en 6:6) No está más allá de esperar en su público eliminar verosimilitud en aras de un final brillante. Así la historia requiere que Amán no sepa nada de la relación de Ester (dejando afuera el parentesco) con el judío Mardoqueo. En ésta ignorancia, él puede estar solo: Mardoqueo, después de todo, él mismo paseaba diariamente frente al harém antes que Ester fuera elegída, y más tarde parece que todo el mundo empezó a transmitir la información de los dos entre los judíos de Susa (2:22). Hay otras ambigüedades especialmente en los diálogos, cuya importación precísa no puede ser fácilmente determinada. Por ejemplo, Mardoqueo advierte a Ester que aunque ella pueda sentirse segura en el palacio, la ayuda que viene de los judíos “ de alguna otra parte” podría llevarla a la muerte a ella y a la casa de su padre (4:14). Ester por supuesto es huérfana  y bien pudiera se la única hija.
     A excepción de las cuatro figuras centrales, el rey, Mardoqueo, Ester, y Amán, personajes a quienes se les da muy poco o ningún antecedente: Vasti, Hagan, Zeres, Harbona, Hatac, entran en la historia, llevan la trama hacia adelante, y la abandonan sin sobrecargar la memoria del público. Los personajes principales son engañósamente estáticos, pero el desarróllo que ellos exhiben al interactuar con otros se espera no alteren la actitud de la audiencia hacia ellos.
     Asuero es una caricatura de un rey que es balanceado por el primer consejo que escucha; pero éste rasgo es requerído por la trama: todas las inversiones múltiples que caracterízan al historia no pueden ocurrir fácilmente donde por lo general un rey es de una sola perspectiva y convicción. Por el contrario, El rey debe estar totalmente abierto a sugerencias. Así, a excepción de cuando el intoxicado monarca impetuósamente pide la presencia de la reina Vasti en el segundo banquete honrrándo al personal del palacio (1:10-11), él nunca actúa sin algún escrito expréso o un consejo sutílmente intimado. Verdaderamente, la frecuencia en la cual el consejo es ofrecido desde todas las fuentes y todos los personajes es un rasgo tan importante de la trama estructural del libro de Ester, que ha llevado a algunos académicos a colocar equivocadamente el origen del Libro de Ester en los cículos de la Sabiduría.
     Asuero no está sin sus momentos graciosos, y el escritor le asigna lo que podría ser la línea más cómica de la historia. Cuando Ester denuncia al hombre que la ha vendido a ella y a su pueblo a la esclavitud, el acusado, por supuesto, podría ser el rey así como Amán. Sin embargo, los acontecimientos de apenas dos semanas son tan nebulosos en su memoria que Asuero puede contestar: “¿Quién es él y dónde está quien se atréve a planear tal cosa?”      
     El escritor asigna a Amán un rico surtido de posturas propias de su personaje malvado. Se siente orgulloso de su subordinación a un rey caprichoso; aún es tan inseguro que blande su vida aún ante aquellos a quienes debe conocer bien (5:9-12). Amán está tan obsesívamente necesitado de destruír a Mardoqueo que se aparta de su propio plan con el fín de apresurar la muerte de su archienemígo. Su vanidad lo convierte en un bufón (6:6); también lo hace su reacción de pánico hacia la acusación de Ester (7:8). Aún Amán no es unidimensional. Durante un breve momento, de hecho, aún llega a darse cuenta de las consecuencia de sus actos, y en este sentido él desearía más bién ser considerado un antagonísta. Esto ocurre cuando a Amán se le dice: “ Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien tu has comezado a caer, no lo vencerás, sino que caerás, por cierto, delante de él.” (6:13) Amán, sin embargo, es difícilmente un usurero persa, y su caída permanece cómica, nunca produciendo la simpatía de la audiéncia.
     Ester entra en esena ya favorecída por las circunstancias. Una huérfana judía criada por su primo Mardoqueo, es hermosa y atractiva; pero ella responde a lo que otros esperan de ella. Llega a ser reina porque permite que otros hagan desiciones cruciales en su futuro, y es capáz de ser intimidada por la amenaza de Mardoqueo, aún cuando ha asegurado su apégo a su esposo (4:13,14). Aún, al igual que otras mujeres de la escritura hebrea quienes entran en su cuenta después que los hombres les crean crisis que ellas no pueden resolver por ellas mismas, Ester se levanta a la ocasión, y aún después de que Mardoqueo ha llegado a ser el principal consejero del rey, ella encuentra la manera por la cual salvar a su pueblo (8:1-6). El hecho de que ella regresa al control de Mardoqueo después de su momento de triúnfo dice mucho del rango de movimiento circunscrito permitido a la mujer en la antigüedad.
     El cariño del escritor por Ester es óbvio a lo largo de toda la historia, y le da a ella la voz más personal que cualquier otro carácter. Ester puede mostrar ansiedad sobre el bienestar de su primo (4:4) así como producir pathos (emoción) en la carga que ella soporta a favor de su pueblo (4:16) Puede ser femenina y misteriosamente coqueta (5:8) pero también puede ser ministerial (8:5, 9:13) Sus líneas más brillantes, sin embargo, son entregadas en el segundo banquete, cuando ella adula, ruega, deplora y se vuelve sarcástica, la última, sin duda perdida en Asuero, todo ello en dos versos (7: 3-4): “ Si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dad mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda, porque hemos sido vendidos yo y mi pueblo, para ser estruídos, para ser exterminados. Si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría pero nuetra muerte sería para el rey, un dáño irreparable.”
     El narrador sostiene la tensión por dos versos más, permitiendo a Ester entregar la copa de gracia: “El enemigo y adversario es ese malvado Amán” (7:6)




     Mardoqueo es interpretado como un tema en una sinfonía de Sibelius, con fragmentos de su personalidad ocurriendo desparramados en los primeros capítulos; solo después de la caída de Amán son integrados en una versión completa para representar la imagen perfecta en el escritor de un partidario judío en una posición de dominio: “Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje.” (10:3)
    Desde el momento en que aparece, Mardoqueo es un mensajero, y sus batallas son con sus colegas en la corte real. El escritor no juzga a Mardoqueo cuando lleva a sus hermanos al filo del desastre, ya sea por rencor (él ha salvado a el rey y siente que merece algo mejor que ser olvidado) o por insubordinación u orgullo fuera de lugar (es el rey, después de todo quien determina como tratar a Amán). El narrador es inexpresívo al reportar el rápido abandóno de Mardoqueo de su vestimenta de lujo cuando Amán pide su atuendo real y su carroza (Cap. 6) Mardoqueo ha llegado a representar al judío que no se inclinará por las circunstancias y se aprovechará de oportunidades imprevistas. Además, el narrador, quien está ciertamente familiarizado con la historia de Israel, sabe que bajo ninguna circunstancia podría un descendiente de Saul, en este caso Mardoqueo,(2:5) permitir un descendiente de Agag, en este caso Amán. (3:1, 9:24) una vez más para escapar de la voluntad de Dios y así evitar la extirpación (I Samuel 15). Mardoqueo parece ser consciente del aspecto momentáneo de su confrontación cuando regaña a Ester: “Porque si callas absolutamente en éste tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tu y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quien sabe si para ésta hora has llegado al reino?” (4:14)
     La caracterización de Mardoqueo cámbia radicalmente en las otras versiones del libro de Ester disponibles desde la antiguedad: la redacción en griego se preservó en los Setenta y contiene 107 versos adicionales no encontrados en la versión hebrea. El Mardoqueo de la versión griega es una persona más desapegada, y más consciente obviamente de las luchas cósmicas en las cuales los judíos son meros peones. Esta versión se coloca un año completo antes de que el texto hebreo comience la historia y precísamente diez años antes del reparto de Amán. Mardoqueo recibe un sueño lleno de visiones enigmáticas. Despierta y no puede resolverlo pero tropieza bajo la trama de matar al rey. Es inmediatamente recompenzádo por el rey, por lo que se gana los celos y el ódio de Amán. Los textos griegos son íntimos en el envolvimiento de Amán en la trama, y su agageo descendiente es hecho macedonio. (Version Griega 1-2)   A la negativa de Mardoqueo de tratar a Amán tal como el rey ha mandado, se le da una razón noble en una de las muchas oraciones incrustadas en el texto: “Tu sabes, Señor, que no fué por insolencia, ignorancia o vanidad que yo…no me incliné ante el arrogante Amán…Mas lo híce para que no se pusiera la gloria del hombre arriba de la gloria de Dios.” (Versión Griega capítulos 5-7) Cuando después de muchas oraciones autoconscientes (no disponibles en la versión hebrea) Mardoqueo alcanza el pináculo del poder, él puede recordar su sueño y encontrar correlación con los eventos pasados de hace diez años (Versión Griega) El lector de la versión griega, por lo tanto, no necesita profundizar en el pasado israelí para apreciar completamente los muchos misterios del libro: ellos son todos resueltos por él, por un didácticamente explícito Mardoqueo.
     En cualquiera de las versiones el destino que supera a Amán es predeterminado y en el siguiente triunfo de Mardoqueo el escritor da esperanza oportunidad a su audiencia de tener esperanza del futuro de los judíos. En la versión griega, el narrador elimina todo lo que es cómico, entregando su grave lección en un tono serio; y su imitación estilística y estructural de la lietratura apocalíptica (Daniel y los muchos apocalípsis del período helénico) sirve a su propósito perfectamente. En la interpretación hebrea, sin embargo, el potencial cómico de la historia es ricamente explotado, y risa y vanidad humana, hiel, y ceguedad llegan a ser los vehículo por el cual el escritor da su cuento de integridad y visión moral. Cuando no es por su connotación moderna peyorativa “farsa” (en donde serios asuntos son  tratados ligeramente) se adaptan al libro de Ester como una categoría literaria. Dejando a un lado la cuestión de influencia intelectual o contacto, podemos decir que ésta es esencialmente la misma moda literaria adoptada por los romances helenísticos (por ejemplo, El Asno de Oro de Apuleyo), por el fabliaux medieval, y por Voltaire en sus satírico Cuentos Filosoficos (tales como Candido o el optimismo, Zadig o el destino, y Micromegas). En todos esas estilizadas, narrativas absurdas, la risa es ámplia y viene de la incongruencia de las situaciones y de los agudos trastruecos del destino.
     En la versión hebrea de Ester, los banquetes son clave para la estructura del cuento. Esta versión comienza con dos banquetes sucesívos (el segunda también incluye a Vasti misma) ubicados en el tercer año del reinado de Asuero (1:3-9), y termina con otros dos, ubicados en el año doceavo, donde los judíos celebran su victoria sobre sus enemigos (9:17-18). Estos paralelos soportan la historia, por supuesto, pero, más importante, completan un gradual cámbio de intereses de generalidades con respecto al Imperio Persa a particularidades de preocupación judía. Las lujosas descripciones de los banquetes conmemorativos de Asuero son por lo tanto balanceadas por las prescripciones razonadas por festividades impuestas perpetuamente sobre los judíos por el edicto de Mardoqueo (9:20-23) y por la carta de Ester (9:29).
     El banquete en honor a la instalación de Ester como reina sucede (apropiadamente suficiente, dada la importancia simbólica del número) en el séptimo año de reinado (2:18). La munificiéncia del rey en ésta ocasión contrasta agudamente con su mal humorada respuesta al final del banquete de Vasti. El propósito principal del banquete del rey, sin embargo, es establecer el tiempo para frustrar por Mardoqueo el intento de regicidio (2:21-23), un acto que finalmente afectará el destino de Amán más que ningúna otra cosa. No es una sorpresa, por lo tanto, que la versión griega lo colóque al principio de la historia, así subordinando la trama a la pedagogía.
     Cinco años más pasarían antes que Mardoqueo abiertamente chocára con Amán. En ésta sección central de la historia, el narrador perceptíblemente apresúra el ritmo narratívo. En el primer mes del doceavo año de Asuero, Amán hechó su suerte fatal, determinando que el año no terminaría sin que se diera la exterminación completa de los judíos. El banquete privado que Amán y el rey disfrutaron al final de su cónclave (3:15), no solo es colocado en contra del desprécio que obtenía de los judíos en Susa sino también contrásta agudamente con la lamentación de Mardoqueo y los tres días de ayudo en la espera de Ester (4:15-16). Estos eventos son por ellos mismos ninguna otra cosa mas que un antecedente para historia más brillantemente concevida de las esenas de banquetes; porque en el periodo de una semana las festividades ofrecidas por Ester traerían consigo un completo trastrueco del destino entre Mardoqueo y Amán.
    La versión hebrea explota también un motivo que fué demasiado familiar y aún realista para la audiencia de la antigüedad: el usurpador asesina al rey y busca legitimidad apropiándose forzádamente de la reina y el reinado. Esas escenas cruciales (capítulos 5-8) cambian tan rápidamente y están llenas de tanto movimiento que la audiencia difícilmente se da cuenta qué tan cuidadosamente están tramados. De hecho, algunos académicos se han equivocado tratando de usar estos capítulos como prueba para demostrar que el libro de Ester se forma de dos acciones distintas, una enfocándose en las intrigas del harém envolviendo a Vasti y Ester, y otra en las luchas en la corte, envolviendo a Mardoqueo y Amán. Con el fín de apreciar la maestría de estas escenas debemos reconocer que la caída de Amán requiere de la conjunción de tres factores separados. Por sí mismo, la acusación de Ester de malicia personal solo podría haber llevado al rey a investigar el asunto, tal como lo hizo antes en similares circunstancias (2:23). El rey por sí mismo no podría haber decidido instantáneamente atravesar Amán si no hubiera muy recientemente recordado la lealtad de Mardoqueo. Con la revelación de Harbona, justo después de la torpe estacada de Amán a la reina, que Amán ha preparado una estaca (de 75 pies) para Mardoqueo, la evidencia de conspiración se cristaliza en la mente del rey. Además, la escena se da cuenta de su potecial cómico a través del contraste entre dos puntos de vista: el del rey, quien incrementa sus sospechas, y el de Amán, quien, hasta el último, nunca sabe porqué el rey, dejando fuera a Ester, se torna contra él.
     La primera aparición de Ester ante el rey, y la oferta de éste último a ella de disponer la mitad de reino (repetida casi imbécilmente después) podría muy bien tener implicaciones eróticas por el sumiso tono que ella adopta, para los lapsos del rey en la familiaridad indecorosa cuando habla de “Esther” (sin su título de “la reina”) a sus colaboradores (5:5). Lo que ésta primera visita hace, sin embargo, es prepararnos para la aceptación del rey a la segunda invitación de Ester al banquete. Lo que no podemos saber es cómo las observaciones deferentes de Ester en la ampliación de su segunda invitación, ésta vez al alcance del oído de Amán, afectan al rey: levantan su celo y lo alertan del futuro comportamiento de Amán? En el caso de Amán, sin embargo, las palabras de Ester verdaderamente elevan su autoconfianza y lo llevan a tener prudencia aparte para buscar la muerte inmediata de Mardoqueo. Es en éste punto, por lo tanto, que el lazo se ábre amplio para Amán.
     El capitulo seis, el cual narra la insomnia del rey y los consejos de Amán fuera de lugar contienen en el primer nivel  ejemplos de una ruda comedia y reversión de expectativas. Sin embargo, también agrega un poco de información que será crucial en la siguiente escena. Cuando Amán aconseja que aquel a quien el rey desea honrar sea vestido para mirarse y actuar como la realeza, él está en efecto proponiendo (sabemos por las pruebas existentes cuneiformes) un tratamiento reservado para reyes substitutos.
     Amán regresa a casa para recibir de sus partidiários una previsión de fatalidad. Esta viñeta es fundamental. El luto con el cual él es vestido evoca regresar al del propio Mardoqueo, pero el lenguaje en 6:12 (hafuy ro’sh, “cabizbajo”) prefigura su desprecio (peney haman hafu, “pálido”) cuando Asuero lo acusa de agredir a la reina (7:8).No es sorpresa, por lo tanto, que, mal sacudido por la coronación de Mardoqueo, y el mal pronóstico de su propia familia, Amán no es capaz de reaccionar fríamente a la acusación de Ester.
     Todo cae junto en la segunda velada de Ester. Ella denuncia a Amán, el rey se enfurece y sale corriendo para reflexionar; una aterrorizado Amán se vuelve a Ester para socorro; el rey regresa para encontrar su visir postrado en el sofá de su esposa y sospecha lo peor. Cuando Harbona entra con el anúncio que Amán ha planeado matar a cada hombre recientemente haya honrado por fidelidad, el destino de Amán está sellado. Como corresponde al crimen, el castigo es severo; el rey ordena la ejecución de toda la familia de Amán. Cualquier audiencia en la antigüedad reconocería la aniquilación de todo un clan como el castigo promedio por traición. Cualquier judío encontraría en el desconcierto de Amán una excelente instancia de “ojo por ojo;” y si es conocedor de la escritura, un judío se daría cuenta, además, que la caída de Amán finalmente completa el trabajo de destrucción de los agagueos que dios impuso en el Benjamita Saul. Cualquier otra persona, incluyendo a todos aquellos que leen el libro simplemente por placer, encontrarán en él, inequívocamente personajes dibujados y situaciones resueltas completamente. En el libro de Ester, villanos sin matices se encuentran con destinos brutales; partidiários orgullosos son vindicados completamente; encantadoras heroínas retienen el afecto de todos; y monarcas impasibles de pocas luces están ahí para ser usados por todos.     
Jack M. Sasson.

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