Club de Pensadores Universales

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viernes, 8 de abril de 2011

El Aváro de Molière

    Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière nació en París, el 15 de enero de 1622, y murió el 17 de febrero de 1673, a los 51 años. Molière fue un dramaturgo y actor francés y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental.
       Considerado el padre de la Comédie Française, Molière sigue siendo el autor más interpretado. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta a la juventud. Molière quiere liberar esa juventud de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción religiosa o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: “No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo.” El principal objetivo de Molière fue el de, “hacer reír a la gente honrada.” Puede decirse, por tanto, que Molière hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir de los años 1620 en Francia, con respecto a la comedia: Castigat ridendo mores, “Corrige las costumbres riendo.”
    Molière era Hijo del tapicero real Jean Poquelin y Marie Cressé.  Se atribuye, sin que ello sea seguro, la razón de su interés por el teatro a sus tíos, que a menudo le llevaban a ver obras de teatro. En 1653 Molière entra en el Collège de Clermont (actual liceo Louis-le-Grand). Sustituyó, posteriormente, a su padre, en 1669, como tapicero real de Luis XIII y conoce y se relaciona con la familia de comediantes Béjart.
     También se sabe que el primer encuentro de Molière con la comedia en el teatro fue cuando fallece su madre, producto de una grave enfermedad. Es su abuelo quien lo lleva a él junto con sus hermanos a ver una obra de teatro callejera para que no se sientan tan tristes por tal evento.
        Dos años más tarde, en 1643, Molière firma con los Béjart el acta de constitución del Ilustre Teatro. La directora será Madeleine Béjart, de la que se enamorará.
      En 1644, le sucede Jean-Baptiste, ya con el sobrenombre de Molière. Los inicios del Ilustre Teatro son mediocres. Tras varios fracasos, se acumulan las deudas y Molière es encarcelado varios días.
       Molière deja París y se convierte en actor durante cinco años. En 1650, Molière vuelve a asumir la dirección de la compañía. Entre 1645 y 1658 Molière se forma en el oficio de actor y dramaturgo: escribe esbozos de farsas, así como sus dos primeras comedias: El Atolondrado o los Contratiempos (L'Étourdi ou les Contretemps) y El Despecho Amoroso (Le Dépit Amoureux) en la que introduce al personaje de Crascarilles.
    Al volver Molière a París, protegido por Monsieur, hermano del rey, Molière interpreta ante Luis XIV una tragedia, que aburre, y una farsa, que divierte. Molière tiene un gran talento cómico: su voz y su mímica desencadenan las risas. Pronto la compañía alcanza una reputación inigualable en lo cómico, y el rey los instala en el Petit-Bourbon, en donde actúa alternándose con la compañía italiana Scaramouche.
    La primera de las grandes comedias de Molière, Las Preciosas Ridículas (Les Précieuses Ridicules, 1659) consigue un éxito enorme y confirma el favor del rey. Sin embargo, el Petit-Bourbon es destruido para construir las columnas del Louvre, por lo que el rey los instala en 1660 en el Palacio Real.
   En 1662, Molière se casa con Armande Béjart (hija o hermana de Madeleine), que tiene unos veinte años menos que él. El mismo año, aborda un tema poco corriente en su época: la condición de la mujer. La Escuela de las Mujeres (L'École des Femmes) es un gran éxito.
     Los devotos y beatos que consideraban a Molière un libertino, y que además, temían la influencia que ejercía Molière sobre el rey, declaran obscena e irreligiosa, La Escuela de las Mujeres. Además, la protección del rey despierta celos en otras compañías teatrales.
   Molière contraatáca ridiculizándo a sus adversarios en, La Crítica de la Escuela de las Mujeres (La Critique de l’École des Femmes) y el Impromptu de Versalles (L'Impromptu de Versailles).
    En 1664 se nombra responsable de las diversiones de la corte a Molière. Molière pone en marcha, Los placeres de la Isla encantada y representa La princesa de Élide (La Princesse d’Élide), en donde mezcla texto, música y danza, además de recurrir a máquinas sofisticadas.
  Ese mismo año, Molière crea el Tartufo (Tartuffe), en la que denúncia la hipocresía religiosa. El escándalo que se levanta entre los beatos es de tal calibre que el rey prohíbe durante cinco años la obra. A pesar de ello, Molière lleva a cabo algunas representaciones privadas.
  En 1665, se representan únicamente quince sesiones de su obra Don Juan, inspirada en El burlador de Sevilla de Tirso de Molina. La compañía, apoyada por el rey, se convierte en la Compañía Real.
     Durante los dos años siguientes, Molière enferma. Actúa de modo irregular, pero sigue escribiendo, en especial El Misántropo (Le Misanthrope), en la que expresa su amargura tras su separación de Armande y El Médico a Palos (Le Médecin malgré lui). En El misántropo, 1666, Molière introduce un nuevo tipo de necio: un hombre de elevados principios morales, que critica constantemente la debilidad y estultícia de los demás y, sin embargo, es incapaz de ver los defectos de Célimène, la muchacha de la que se ha enamorado y que encarna a esa sociedad que él condena.
     Trata entonces Molière de volver a representar Tartufo con otro título, pero al día siguiente se prohíbe la obra. En 1668, Molière crea dos obras con aparatos: Anfitrión (Amphitryon) y Georges Dandin, así como El Avaro (L'Avare). Se levanta la prohibición sobre el Tartufo en 1669 y la obra alcanza un enorme éxito. También escribe Los Enredos de Scapin (Les Fourberies de Scapin) en 1671.
    Su última obra es El Enfermo Imaginario (Le Malade Imaginaire). Sufre un atáque en el curso de la cuarta representación y muere en su domicilio, sin renegar de su profesión de actor, considerada inmoral por la Iglesia.
     Bajo la ley francesa de aquel tiempo, no estaba permitido que los actores fueran enterrados en el terreno sagrado de un cementerio. Sin embargo, la viuda de Molière, Armande, le pidió al Rey que su cónyuge puediera tener acceso a un funeral normal por la noche. El Rey accedió y Molière fue enterrado en la parte del cementerio reservada a los infantes no bautizados.

    Generalmente en las representaciones de teatro se dice que trae mala suerte vestirse de amarillo, dado que Molière sufrió el ataque estando en el teatro vestido de este color.
     Entre las influencias de Molière podemos citar las comedias de Plauto y Aristófanes. También parece haber hecho mal uso de una de las obras de Cyrano de Bergerac, El Pedante Burlado (Le Pédant Joué), de la cual copió una escena casi al pie de la letra. (Wikipedia)
El Avaro 
de Moliere
Acto Primero
     La obra comienza con un diálogo entre Valerio y Elisa. Valerio enamora a Elisa y se ha hecho pasar por un trabajador de la servidúmbre en la casa de Harpagón, padre de Elisa. Elisa téme entregar su amor debido a la conocida frialdad de los hombres hacia las mujeres que aman. Valerio le pide tiempo para demostrarle con pruebas el amor que siente por ella. Le pide tiempo para que encuentre a sus padres perdidos, para que su vida pueda arreglarse. Lamentáblemente, dice Valerio, la avarícia de del padre de ella, Harpagón, da pocas posibilidades para que pueda haber un matrimonio felíz entre ambos.  Ella le confiesa que es fácil creer en sus palabras, debido al gran amor que le tiene, sin embargo, ella le explica que no todo el mundo lo ve con sus mismos ojos.  Elisa le dice que no se vaya de su lado, en búsqueda de sus padres. Ella prefiere que se quede a su lado para que se vaya ganando el aprécio de su padre. Valerio reconoce que se ha disfrazado  bajo la máscara de la simpatía, para poder agradarle a su padre. A Harpagón le gusta ser adulado, y Valerio simplemente cumple adaptándose a Harpagón.Valerio le suguiere a Elisa que entére a su hermano Cleanto de la relación que hay entre ellos. Llega Cleanto y Valerio se retíra.
2.-Elisa téme confesarle a su hermano, Cleanto, el amor que ella siente por Valerio. Sin embargo, cuando llega Cleanto, éste es quien le conifesa a su hermana Elisa que es él quien áma a alguien. Cleanto reconoce que como hijo, se debe en sus sentimientos a su padre. Por lo tanto, no debe de empeñar su palabra de amor sin su consentimiento. Pero, en ésta ocasión es muy fuerte el amor que Cleanto siente, por lo cual le pide a su hermana no lo reprenda. Cleanto le confiesa que su amada se llama Mariana y que vive sujeta a una madre a quien cuida. Cleanto se ve impedido, debido a la avaricia de su padre Harpagón, de tener la dicha de proveer de ayuda económica al ser que tanto ama y a su madre, quienes viven en necesidad. ¿De qué sirve el dinero, (argumenta Cleanto), si no se puede disfrutar en la edad oportuna? Cleanto se ve en la necesidad de acudir a los mercaderes para poder vestir bien. Debido a ello, Cleanto le confieza a su hermana que está pensado en huír con su amada lejos del yugo paterno. Cleanto invita a su hermana a hacer lo mismo, a seguir su ejemplo, si es que ella siente el mismo pesar que él siente por la dureza de su padre.
3.-Harpagón discúte con Flecha, criado de Cleanto. Lo acúsa de traidor y de espía. También sospecha que informa a todo el mundo sobre el dinero que tiene.  Harpagón termina corriéndolo, no sin antes asegurarse que no se ha robado nada, y por lo tanto, lo escúlca. Flecha se disgústa tanto con Harpagón que dentro de si desea que le suceda aquello que tanto téme: que le roben.
4.-Harpagón medita sobre la necesidad de tener un buen escondite para su dinero.
5.-Harpagón decide enterrar su dinero en el jardín, y pensado en voz alta dice: “No se si he hecho bién en enterrar en el jardín los diez mil escudos que me regresaron ayer.”  En ese momento llegan Cleanto y Elisa. Harpagón se preocupa de que sus hijos le hayan escuchado. Para evitar error, Harpagón compone la frase y dice: “Decía que sería maravillosos que tuviese diez mil escudos.” Sus hijos le dicen que no entienden esa actitud, pues todos saben que Harpagón tiene un caudal de dinero. Harpagón se enoja con ellos y les llama “enemigos” pues piensa que alimentar esa creencia hará que un día de estos vengan a cortarle el cuello pensado que tiene mucho dinero. Harpagón además, le reclama a Cleanto sus vestimentas y aires de marqués, y piensa que de seguro le ha robado para vestirse así. Cleanto argumenta que el dinero para vestirse lo ha tenido que obtener de las apuestas. Harpagón le aconseja mejor usar ese dinero para generar intereses en préstamos.  Cleanto y Elisa se hacen señas y gestos y deciden de una vez confesarse ante su padre. Ambos hermanos le dicen a Harpagón que están pensado en casarse respectivamente con sus parejas. Harpagón aprovecha para decirles que él también está pensado en casarse, y les pregúnta si conocen a una tal Mariana. Cleanto dá las mejores referencias de Mariana, pensado que es a quien su padre le tiene destinado, pero se queda consternado al escucharle decir que es Mariana con quien su padre pretende casarse. Harpagón está dispuesto a casarse con ella, con tal que tenga algun caudal, pues su juventud lo compensa.
6.-Harpagón resuelve los matrimonios de sus hijos, diciéndole a su hija Elisa que a su hermano Cleanto le tiene destinado a cierta viuda que vino a hablar con él hoy en la mañana. Por otro lado, a Elisa también le ha destinado a alguien para su matrimonio: al señor Anselmo, un hombre maduro, cuerdo y prudente, que tiene cincuenta años y cuyo caudal es muy alabado. Elisa lo réta diciéndole respetuósamente que no se casará con él. Harpagón le contesta tranquilamente que si lo hará. Elisa le dice que se matará antes que casarse con el señor Anselmo. Harpagón apuesta a que no lo hará. En ese momento llega Valerio, y Harpagón lo pone como juez y testigo del asunto.
7.-Valerio es puesto a prueba con eso de sus “falsas adulaciones,” cuando Harpagón le plantea el asunto de su hija y su plan de casarla con el señor Anselmo. Obviamente a Valerio le cuesta dar su opinión, pues está enamorado de Elisa. Harpagón le pide una opinión sobre su tentativa de casar a Elisa con Anselmo. Valerio opina que sería bueno que Elisa se tomára un tiempo para decidir. Pero Harpagón argumenta que en señor Anselmo está dispuesto a tomarla sin dote, razón por la cual, no hay nada más que hablar. Valerio sigue dando sus propias razones, tales como la diferencia de edad entre ambos, etc., pero Harpagón siempre contra-responde con la misma frase: “Sin Dote.” Valerio tiene finalmente que aceptar darle por su lado.
8.-Sin la presencia de su padre, Elisa le reclama a Valerio el no haberse opuesto al razonamiento de su padre, de querer casarla con Anselmo. Valerio le dice que no es sabio chocar de frente con una opinión, y opina que ya encontrarán alguna forma de romper el compromiso matrimonial. Sin embargo, Elisa le dice que no habrá tiempo, pues el matrimonio sera ésta misma noche. Entonces Valerio le propone a Elisa simular alguna dolencia física que apláze el matrimonio.   
9.-Valerio también propone la fuga como último recurso a Elisa. Pero cuando ven que se acerca Harpagón, Valerio fínje estar aconsejándola para que acépte la voluntad de su padre.
10.-Valerio continúa aconsejando a Elisa que acépte la voluntad de su padre, argumentando que el dinero es lo más preciado en el mundo, por lo que debe dar gracias al cielo por tener un buen padre. Harpagón queda complacido con Valerio.
Acto Segundo
1.-Flecha de dice a Cleanto que su padre casi lo ha corrido de su casa. Cleanto le dice que ha descubierto que su padre es su rival de amores y que le ha costado el poder ocultarlo. Cleanto planea desarreglar ese matrimonio entre su padre y Mariana. Cleanto le pregúnta a Flecha si pudo arreglar el asunto de los quince mil francos que desea obtener prestados del corredor. Curiosamente Flecha le dice que el dinero está disponible, pero solamente a través de un segúndo prestamísta anónimo. Además, Simón el prestamísta se ha asegurado que Cleanto es de familia acaudaláda. Así, el préstamo podrá ser respaldado con los bienes de su familia, en caso de que no cúbra la deuda. Cleanto comenta que podrá pagar, pues su madre ya fallecida no podrá reclamar herencia. Flecha lee las cláusulas, las cuales son todas a favor del prestamísta. Como el prestamísta no tiene la suma solicitada, se ve obligado a pedirla prestada a otro prestamísta, a un interés más alto, dando un interés total de más del 25%. El prestamísta le entregará los 12 mil francos en efectívo, y los tres mil restantes en misceláneas personales. A Cleanto no le queda otra alternatíva que aceptar, pues los jovenes de hoy sufren así por tener padres tacaños.
2.-Maese Simón, el corredor prestamísta, llega con Harpagón a su casa, para pedirle el dinero prestado sin saber que es para su hijo. Cuando llega Cleanto, Maese Simón le dice que esa es la persona que quiere el dinero. Cuando tanto Cleanto como Harpagón se descubren, ambos se reclaman. Harpagón le acúsa de hacer operaciones en ocúlto y Cleanto de realizar acciones vergonzosas y usureras. Harpagón, lleno de cólera, corre a Simón por ventajoso, y Cleanto se esconde.
3.-Posteriormente, Harpagón y Cleanto discúten. Harpagón argumenta que no entiende cómo quiere su hijo malgastar la fortuna que con tanto sacrificio él y su difunta madre lograron. Cleanto por su parte, argumenta no entender cómo un hombre puede ser tan usurero. Harpagón lo corre de su vista.
4.-Harpagón es interrumpido por Frosina, pero le pide le espére mientras Harpagón va a “darle una vueltecíta a su dinero.”
5.-Flecha y Frosina dialógan. Frosina le dice que su oficio de ella es sacar dinero a base de intrigas. Ese es el talento que la vida le dió. Así funciona la vida para ella. Flecha, sin embargo, le advierte que no sera fácil sacarle dinero a Harpagón, quien es un hombre sumamente inhumano. Frosina lo reta, pues ella sostiene poseer habilidades, astúcia y encantos para logarlo. Flecha se retíra cuando ve llegar a Harpagón.   
6.-Al llegar Harpagón, Frosina lo adúla diciéndole que se ve muy joven y lleno de vida. Además, le dice que piensa que vivirá muchos años. Frosina lee la mano de Harpagón y le dice que vivirá muchos años, tantos como más de 120 años, y que enterrará a sus hijos. Después Frosina dice: “Habrá que matarlos,” pero después corrige. Enseguida Frosina le dice a Harpagón que ha estado convenciendo a Mariana y a su madre sobre las conveniencias del matrimonio de Mariana con Harpagón. De hecho, Frosina ha pedido en matrimonio a Mariana en nombre de Harpagón y ella a aceptado venir a firmar el contrato de boda. Harpagón le dice que dará una cena para el señor Anselmo y que le gustará que Mariana también particípe del festín. Sin embargo, Frosina le dice que Mariana quiere ir primero a la Feria y después a la cena. Harpagón lleno de júbilo le dice que tendrá preparado el carruaje para que su hija y ella acompáñen a Mariana a la Feria. Harpagón indága sobre la dote que obtendrá al casarse con Mariana. Frosina le informa que serán 12 mil francos anuales. Harpagón dúda. Enseguida Frosina recompóne lo dicho y dice que eso es lo él se ahorrará, pues Mariana ódia el juego y es sencilla en sus atavíos.  Harpagón dice entonces que le preocupa la diferencia de edades. Frosina argumenta que Mariana ódia a los jovenes y solo siente amor por los viejos. De hecho, estubo a punto de casarse con un sexagenario. Harpagón escucha compacido y está asombrado de que exista tanta maduréz en una joven, quien recháza a tanto joven presumido. Frosina le dice a Harpagón que se ve muy bien. Sin embargo, enseguida Frosina le dice que tiene un problema y por lo tanto necesita dinero. Harpagón se pone muy serio. Frosina solo le pide un “Pequeño Socorro.” Harpagón la ignora y le sigue dando instrucciónes. Frosina suplíca en vano.   
Acto Tercero
1.-Harpagón dá mesquinas instrucciones a sus criados sobre la cena. A doña Claudia le pide limpiar todo, pero no frotar los muebles mucho para que éstos no se gásten. Advierte que si se rompe una botella, la descontará de su salario. 
2.-Continúan las instrucciónes. A Miajavena y a Merlúza Harpagón les pide que sirvan de beber solo a quienes tengan sed. Además, les pide que sirvan mucha agua. También les pide que traten de no deteriorar sus ropas. Sin embargo, Miajavena y Merlúza se quéjan sus ropas estan sucias y rotas. Harpagón les aconséja que escondan sus remiendos colocándose hábilente frente a la pared, dando siempre el frente. A Merlúza le pide que colóque simpre su sombrero de frente para que cúbra su mancha de aceite.
3.-Harpagón dá instrucciones a su hija Elisa. Le pide que no pierda de vista lo que se retire de la mesa.
4.-Pide a Cleanto ponga buena cara y mire con buenos ojos a su futura madrastra. Según Harpagón, es bien conocido cómo los hijos acostúmbran a malmirar a sus madrastras.
5.-Por último dá las instrucciones a Maese Santiago, quien cómicamente se pone la casáca de cocinero y de cochero para recibir las instrucciones. Harpagón es tan aváro que con Maese Santiago paga un salario por dos oficios. Harpagón interróga a Maese Santiago sobe el tipo de comida que tendrán. Cuando Maese habla de le necesidad de tener dinero para hacer una buena comida, Harpagón se enoja y Valerio apoya a Harpagón, diciendo que es gran virtud cocinar una gran cena con poco dinero. Maese se defiénde proponiendo que sea Valerio, el intendente, quien haga la “Talentosa comida.” Harpagón se escandaliza de la cantidad de comida que pide  Maese y le pone la mano en la boca diciéndole, “¿Qué más necesita?” Valerio argumenta que Maese Santiago quiere “asesinar” a los comenzales con semejante cena. “Hay que comer para vivir, y no vivir para comer.” Harpagón quiere poner esa frase en letras de oro. También, Harpagón propone servir cosas que, “se comen apenas y hartan enseguida.” Cuando Harpagón dá instrucciones sobre su carroza a Maese Santiago, éste cómicamente se pone la casaca de cochero. Harpagón le pide tenga listo el carruaje para ir a la feria. Maese Santiago le reprocha que los caballos son sometidos a severos ayunos y parecen fantasmas de tan flacos que estan. Harpagón le dice que los caballos tienen que ir a la feria, pues se van a enfermar de no hacer nada. Maese Santiago le dice que aún sin hacer nada, todo  ser vivo necesita comer. Cuando Harpagón le dice que traerá a un ayudante para que lleve los caballos a la feria, Maese le dice que está deacuerdo, pues prefiere se le mueran a otro en el camino y no a él. Después, Maese discúte con Valerio y lo acusa deser un adulador de Harpagón. Luego Maese Santiago propone decirle al mismo Harpagón lo que la gente piensa de Harpagón mismo. Harpagón acepta escuchar tales dichos, pero Maese Santiago teme hacerlo enojar. Harpagón promete no enojarse por saber lo que la gente piensa de él. Pero una vez que escucha lo que la gente dice de él, se enoja. Maese Santiago le dice a genta rumora que Harpagón impríme almanaques para duplicar Témporas y Vigilias con el fín de que sus trabajadores ayúnen más de la cuenta. También, se dice que empaló un gato que comió en su cocina. Además, se dice que Harpagón fue sorprendido robándole la avena a sus caballos, a lo cual, el anterior cochero confundiéndolo le dió de palos. Harpagón se enoja y  manda callar a Maese Santiago.
6.-Valerio se burla de Maese diciéndole que a veces la sinceridad es mal pagada. Discuten e intentan pelear. Se amenázan pero Maese Santiago le dice que era solo una broma.
7.-Llegan Mariana y Frosina. Maese Santiago las recibe.
8.-Mariana le confiesa a Frosina que téme la presentación, pues es dura empresa aceptar a Harpagón como esposo. También Mariana le confieza que el joven mozo que le ha hecho “respetuósas visitas” es en quien ella siempre está pensando. Frosina le dice que los jovenes son huecos y, por el contrario, los viejos mueren pronto y dejan herencias. Mariana le dice: “Extráño negocio es el que para ser felíz, halla uno que desear el fallecimiento de alguien. La muerte no siempre sigue a los proyectos que forjamos.” Frosina dice: “Sería muy impertinente si no muriera a los tres meses.”
9.-La verdad y la realidad sigue siendo constantemente deformada a través de racionalizaciones. Llega  Harpagón, y  al ver a Mariana se disculpa de usar anteojos, pues su belleza es tan evidente que no necesita de anteojos. Sin embargo, dice Harpagón, aún los Astros necesitan anteojos para ser vistos. Ella es un astro pero el astro más bello del país de los Astros. Harpagón cínicamente se dirige a Frosina diciendo que Mariana no muestra interés ante sus palabras y presencia. Frosina le contesta: “A las doncellas les sonroja mostrar enseguida lo que encierra su alma.”
10.-Mariana se presenta ante Harpagón y Elisa. Mariana no puede ocultar su repúdio hacia Harpagón. Frosnia compone los dichos de Mariana haciendo creer a Harpagón que Mariana está encantada con su presencia.
11.-Enseguida llega Cleanto y Harpagón lo presenta como su hijo. Cuando Mariana conoce a Cleanto, se dá cuenta que es el joven que la visita regularmente y en quien ella siempre está pensando. Ambos se presentan emocionados y Cleanto se expresa amablemente de ella, a través de un cumplido. Harpagón se da cuenta, y dice que tal cumplido es mas bien una confesión. Mariana contesta su cumplido, pero lo hace en su papel de madrastra, cosa que agrada a Harpagón, quien dice: “A cumplido necio debe darse una respuesta a tono. Os pido perdón, encanto mío, por la impertinencia de mi hijo; es un joven necio que no conoce todavía el alcánce de las palabras que pronúncia.” Ella dice que no está molesta. Después, Cleanto toma el papel de su padre y le hace un cumplido a Mariana en nombre de su padre. Harpagón dice que no necesita ayuda, y pide engánchen los caballos para ir a la Feria.
 12.-Harpagón se discúlpa amablemente con Mariana ante la falta de preparatívos. Pero Cleanto se le adelánta y dice que él ya se ha ocupado de ello, mandándo traer fuentes con naranjos de la China. Después, Cleanto le muestra un anillo de diamantes a Mariana que lleva su padre puesto, y le pregúnta si había visto algo más maravilloso. Enseguida, Cleanto quita al anillo del dedo de su padre y se lo muestra a Mariana dándoselo. Mariana lo admira y cuando quiere devolvérlo, Cleanto se coloca frente a ella y su padre, diciéndo: “¡De ningúna manera! Éste es un regalo que mi padre hace a sus bellas manos.” Después, Cleanto se diríge a su padre y le dice: “¿No es cierto padre mio que queréis que ésta señora lo conserve como prueba de vuestro amor?” Harpagón se enoja, pero Mariana cree que se enoja porque ella no lo quiere aceptar. En realidad Harpagón se enoja porque es un aváro. Mariana acepta el anillo, aclarando que lo hace con el fín de no hacer enojar a Harpagón, pero promete devolvérselo.
13.-Miajavea llega avisando que un hombre busca a Harpagón, quien se disculpa cuando se da cuenta que tal hombre, viene por un asunto de dinero.
14.-Merlúza por llevar una noticia rápida a Harpagón, lo derrúmba. Merlúza avisa que los caballos estan desherrados. Harpagón ordena llevarlos al herrero. Ésto frústra de momento el plan de ir a la Feria. Cleanto aprovecha para llevar al jardín a Mariana.

Acto Cuarto.
1.-En el jardín, estando en compañía de Cleanto y Frosina, Elisa le dice a Mariana que su hermano le ha confesado la pasión que siente por ella, y que comprende lo complicado de la situación. Frosina al enterarse de la situación, se pone de parte de ellos. Cleanto le solicita a Mariana dé su opinión al respecto. Mariana le dice que su decóro le impíde decidir por ella misma. Mariana también está subordinada a su madre. Mariana solamente se confiesa esclava de los anhelos que siente por  Cleanto. Ante la situación, Cleanto pide ayuda y consejo a Frosina para arreglar la situación. Ella se niega, pero después de pensarlo, Frosina propone hacerse pasar por marquesa rica, lócamente enamorada de Harpagón. Cleanto le propone a Mariana que háble con su mamá para que rompa el compromiso de casamiento entre Mariana y Harpagón.
2.-Harpagón ve con disgústo que su hijo besa la mano de su futura madrastra en el jardín. Mariana, Frosina y Elisa se retiran en una carroza.
3.-Para enfrentar la situación, Harpagón le pide a su hijo le dé su opinión sobre su futura madrastra. Cleanto responde que Mariana le parece de mediana belleza y demasiado coqueta.  Harpagón entonces le pregúnta si él siente alguna inclinación por ella. Cleanto responde que no, en absoluto, y que las galanterías que le dijo a Mariana, llevaban el fín de agradarlo a él. Harpagón entonces contesta que eso le desagrada, pues él pensaba cedérsela como esposa renunciando a ella. Cleanto se muestra incrédulo, pero ante la insisténcia de Harpagón, en ese caso, dice que está dispuesto a sacrificarse por hacer la voluntad de su padre. Pero Harpagón le dice que en tales casos, no es bueno forzar un matrimonio si no existe una inclinación No le queda otra opción a Cleanto que decírle que si siente una inclinación por Mariana. Harpagón entonces le pregúnta si la ha ido a visitar. Cleanto le contesta que la ha visitado muchas veces, y que Mariana lo ha recibido bién sin saber que él era el hijo de su futuro prometido. Eso explica la sorpresa que sintió Mariana al verlo hoy.  Harpagón le pregúnta: “¿Y piensas que ella te corresponde?” Cleanto le dice: “Estoy seguro que siente cierta debilidad por mi,” Harpagón firmemente se desenmascára y le dice que no se casará con ella. Pelean y discuten.
4.-Llega Maese Santiago a poner orden. Con el fín de reconciliarlos, Maese se convierte en mensajero de cada uno. En cada caso, respectivamente, le hacer creer a cada uno que todo está arreglado a favor de cada uno. A Harpagón, Maese le dice que Cleanto está dispuesto a obedecer su palabra y dejar que su padre se case con Mariana. A Cleanto, Maese le dice que Harpagón está de acuerdo con renunciar a Mariana, para que se case con él. Así Maese malinfórma respectívamente a cada uno, creando en ambos la ilusión de un arréglo.
5.-A continuación, cuando Cleanto y su padre quieren reconciliarse, descubren que Maese Santiago los ilusionó y engañó a ambos, por lo que discúten.
6.-Flecha, criado de Cleanto, desentierra el arquillo en el jardín, lugar donde Harpagón escondió 10 000 escudos.  Flecha se lo confiesa a Cleanto.
7.-Harpagón descubre que le han robado su arquillo y su dinero, y maldice.
Acto Cinco.
1.-Llega el Comisario y su escribiente a investigar el robo de los 10 000 escudos. Harpagón quiere meter a todos a la carcel.
2.-Cuando llega Maese Santiago, se establece una confusión, cuando Maese dice, “que lo desgüellen y que le tuesten los pies.” Pero Maese se refiere a un lechoncillo que está por cocinarse, y no al ladrón.  A continuación, el comisario y Harpagón interrógan a un distraído Maese Santiago. Harpagón abiertamente lo acusa de ser el ladrón de los diez mil escudos. Maese lléno de confución por tal acusación, aprovecha para vengarse del intendente y adulador Valerio. Por lo tanto, Maese dice que él cree que fué Valerio quien realizó el róbo. Sin embargo, Maese no tiene pruebas y Harpagón lo interroga: “¿Donde estaba enterrado el dinero?” Maese le contesta que en una arquilla en el jardín. Harpagón le pregúnta  si tal arquilla era grande o pequeña. Maese le contesta que era grande. Harpagón le dice, “Pues era pequeña.” Maese le contesta, “Lo que sucede es que para mí, era grande metafóricamente hablando, por la gran cantidad de dinero que contenía.”  Cuando llega Valerio inesperadamente, Maese pide a Harpagón y al comisario no menciónen nada sobre la acusación que Maese Santiago hizo a Valerio.
3.-Nuevamente aparece un diálogo de ambiguedades entre Harpagón y Valerio. Hay una confusión entre la discusión de ambos. Harpagón le dice a Valerio: “Acércate. Ven a confesar la más negra acción que se haya cometido.” Valerio le contesta: “¿De qué crimen queries hablar?” Harpagón le dice: “¡Como si no supieras! Introducirte deliberadamente en mi casa para traicionarme.” Debido a la falta de ser concretos, hay ambiguedad y falta de entendimiento entre ambos. Valerio le dice a Harpagón que su robo obedece a “lindas razones” además, le dice que aunque ha cometido un róbo, su róbo es “perdonable.” Así, Valerio se refiere a haberle robado a su hija, y Harpagón acusándolo, se refiere a haberle robado su dinero. Cuando Harpagón se da cuenta que Valerio se refiere a Elisa, su hija, pide al comisario levante una querella contra Valerio, ahora no solo por robo, sino también por seducción.
4.-Harpagón discute con Valerio ante Elisa, Mariana, Comisario, Maese Santiago y Frosina y el escribiente. Elisa dolida por la situación de verse descubierta en su idilio con Valerio, se arrodilla ante Harpagón.
5.-Cuando llega Anselmo, señor mayor prometido de Elisa, está dispuesto a ayudar a Harpagón a encontrar el dinero, pero renúncia a Elisa al saber que ella no lo quiere. Harpagón se lamenta diciendo: “Me asesinan mi contrato, y encima me roban.” Enseguida, Harpagón pide al comisario encierre a Valerio. Valerio pide hablar, pero Harpagón advierte que no está dispuesto a escuchar sus cuentos. Valerio se defiende diciendo que todo Napoles puede dar fe de su alcurnia. Valerio confiesa su linaje Napolitano ante Anselmo, quien conoce Napoles y a napolitanos. Valerio narra que su padre murió al huir junto con su familia en una barco que se hundió hace 16 años. Sin embargo, Valerio fue salvado por un barco español. El capitan lo educó. Con los años, se dió a la tarea de buscar a su padre, pues pensaba que no había muerto. Andando en esos menestéres, indagándo sobre el paradéro de su padre, conoció a Elisa, y se enamoró de ella. Para estar cerca de ella, Valerio entró a trabajar con la servidumbre de Harpagón, haciéndose pasar por criado, sabedor de lo estrícto y celoso que era su padre Harpagón. Valerio asignó a otro hombre el que contnuáse la búsqueda de su padre. En ese momento, Mariana quien estaba presente ahí, descubre que Valerio es su hermano. Mariana explíca que tanto ella como su madre también iban en el navío que naufragó, pero a ellas las salvaron unos corsarios, quienes las mantuvieron esclavas por 10 años. Luego, ambas regresaron a Napoles encontrando que sus bienes habían sido perdidos. Después, fueron  a Genova en búsca de otra herencia familiar, pero tampoco tuvieron éxito. Así, llegaron hasta donde ahora viven, viéndose en la necesidad de vivir una vida mísera. Con asómbro, el señor Anselmo se descúbre como padre de ambos. Harpagón le exige a Anselmo le páge los 10 000 escudos que, piensa, Valerio le robó. Harpagón pone de testigo del róbo a Maese Santiago.
6.-Aparece Cleanto y amenaza a Harpagón con no devolverle el dinero si no lo déja casar con Mariana. Mariana pide a Cleanto la pida a su recién descubierto padre. Anselmo acepta el matrimonio, e invita a Harpagón a seguir su ejemplo, aceptando que Cleanto y Mariana se casen. Anselmo acepta proveer  el dinero para los novios y se compromete a los gastos de los dos casamientos. Harpagón acepta con la condición que le confeccionen un traje para la boda. El comisario exige el págo de sus honorarios por sus indagaciones. Harpagón se niega a pagar y Anselmo tiene que pagar también por ello.
(El Aváro, o La Escuela de la Mentira es una comedia en prosa de Molière en 5 actos. Se estrenó en el teatro del Palais-Royal, el 9 de septiembre de 1668. El tema está claramente inspirado en La Olla de Plauto.)

Adaptación: José Escobar.

sábado, 2 de abril de 2011

La Cruz del Diablo de Gustavo Adolfo Bécquer

     Gustavo Adolfo Domínguez Bastida nació en Sevilla,  el 17 de febrero de 1836, y murió a la edad de 34 años en Madrid, el 22 de diciembre de 1870. Bécquer fué más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, y es considerado  un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo, aunque escribió en una etapa literaria perteneciente al Realismo. Por ser un romántico tardío, ha sido asociado igualmente con el movimiento Posromántico. Aunque fue moderadamente reconocido mientras vivió, comenzó a ganar prestigio cuando al morir se publicaron muchas de sus obras.
     Sus más conocidos trabajos son sus Rimas y Leyendas. Los poemas e historias incluidos en esta colección son esenciales para el estudio de la Literatura hispana, siendo ámpliamente reconocidas por su influencia posterior.
     Bécquer era hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Su madre fue Joaquina Bastida de Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron artísticamente Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.
   Bécquer fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cinco años y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos.
    En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresa en el Colegio de Náutica de San Telmo, en Sevilla, donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Pero los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, y fueron adoptados entonces por su tía María Bastida y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro y emprendieron de hecho muchos trabajos y viajes juntos.
  Se suprimió el Colegio de Náutica y Gustavo Adolfo quedó desorientado. Pasó a vivir entonces con su madrina Manuela Monahay, acomodada y de cierta sensibilidad literaria. En su biblioteca el poeta empezó a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de Antonio Cabral Bejarano y Joaquín Domínguez Bécquer, tío de Gustavo, que pronosticó “Tú no serás nunca un buen pintor, sino mal literato,” aunque le estimuló a que estudiára y le pagó los estudios de latín. Tras ciertos escarceos literarios (escribe en, El Trono y la Nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir), marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura en 1854. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años.

     Para ganar algún dinero, el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), comedias y zarzuelas como, La Novia y el Pantalón (1856), bajo el seudónimo de Gustavo García en que satiríza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea. También escribe, La Venta Encantada, basada en Don Quijote de la Mancha. En ese año, fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista, El Museo Universal.
    Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la cruel tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto, según cierta leyenda, por sorprenderlo su jefe dibujando. Su pesimismo va creciendo día a día y sólo los cuidados de su patrona en Madrid, de algunos amigos y de Valeriano le ayudaron a superar la crisis. Ese año empieza un ambicioso proyecto inspirado por El Genio del Cristianismo de Chateaubriand: estudiar el arte cristiano español uniendo el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: “La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito.” Pero sólo saldrá el primer tomo de su Historia de los templos de España, con ilustraciones de Valeriano.
  Hacia 1858, conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules, y empezó a cortejarla; pronto, sin embargo, se fijó en la que sería su musa irremediable, la hermana de Josefina y hermosa cantante de ópera Julia Espín, en la tertulia que se desarrollaba en casa de su padre, el músico Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la Capilla Real, protegido de Narváez. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y empezó a escribir las primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no llegó a consolidarse porque ella tenía más altas miras y le disgustaba la vida bohemia del escritor, que aún no era famoso; Julia dio nombre a una de las hijas de Valeriano. Durante esta época Bécquer empezó a escuchar a su admirado Chopin. Después (entre 1859 y 1860) amó con pasión a una “dama de rumbo y manejo” de Valladolid: Elisa Guillén, pero la amante se cansó de él y su abandóno lo sumió en la desesperación. Después Bécquer se casaría precipitadamente con Casta Esteban.
  
     En 1860 Bécquer publica, Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que lo trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa: Casta Esteban Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O'Donnell gobernaba España y en 1860, González Pravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria) donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus obras.
      Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad, de la que se repuso, sin embargo, para marchar a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
     Trabaja con su hermano Valeriano, cuya relación con Casta no era buena, debido a que ella no soporta su carácter y su constante presencia en casa. González Pravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1867 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge Bécquer.
     En 1866, ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; es este un año tétrico para Bécquer: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios y para huir de ellos marcha a Toledo, donde permanece un breve tiempo. En diciembre nace en Noviercas su tercer hijo, Emilio Eusebio, dando pábulo a su tragedia conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta. Es más, Valeriano discute con Casta continuamente. Sin embargo, los esposos aún se escriben. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano como dibujante. En septiembre, la muerte de su inseparable hermano y colaborador le sume en una honda tristeza. En noviembre fue nombrado director de una nueva publicación, El Entreacto, en la que apenas llega a publicar la primera parte de un inconcluso relato.
  Posiblemente a causa de un enfriamiento invernal en la primera quincena de diciembre, su ya precario estado de salud se agrava, y muere el 22 de dicho mes, coincidiendo con un eclipse total de sol. En los días de su agonía, pidió a su amigo el poeta Augusto Ferrán que quemase sus cartas (“serían mi deshonra”) y que publicasen su obra (“Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo”); pidió también que cuidáran de sus hijos. Sus últimas palabras fueron: “Todo mortal”. Fue enterrado al día siguiente en el nicho nº 470 del Patio del Cristo, en la Sacramental de San Lorenzo y San José, de Madrid. Más adelante, en 1913, los restos de los dos hermanos fueron trasladados a Sevilla, reposando primero en la antigua capilla de la Universidad, y desde 1972 en el Panteón de Sevillanos Ilustres. Hay un monumento en recuerdo de Gustavo Adolfo en el centro de Sevilla.
     Ferrán y Correa se pusieron de inmediato a preparar la edición de sus Obras completas para ayudar a la familia; salieron en 1871 en dos volúmenes; en sucesivas ediciones fueron añadidos otros escritos. (Wikipedia)
       Bellver de Cerdaña, es un municipio de Cataluña, España. Perteneciente a la provincia de Lérida, en la comarca de la Baja Cerdaña
     El municipio es un conglomerado de diferentes pueblos, masías aisladas y vecindarios diversos que conforman uno de los más grandes municipios de la comarca. Bellver es el principal núcleo de la subcomarca de la Batllia, situada al sudoeste de la Cerdaña, y que también incluye los municipios de Prullans y río de Cerdaña.
       Esta porción sureña de la comarca también es llamada por sus habitantes Pequeña Cerdaña. Administrativamente pertenece a la provincia de Lérida, aunque sus hechos históricos y geográficos la vinculan estrechamente con Puigcerdá, capital de la comarca, con la Seo de Urgel y con Ripoll y Vic, más allá de la Collada de Tosas. Bellver se encuentra a medio camino de Puigcerdá y Seo de Urgel.(Wikipedia)
     La Cruz del Diablo, es uno de los relatos que forman parte de la colección de Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, publicada en 1860. Narra el suceso ocurrido en la Cruz del Diablo de Bellver de Cerdanya en las estribaciones del Pirineo.
       Este relato cuenta el despiadado trato que recibían los ciudadanos por parte del duque, dueño de un gran recinto amurallado que dominaba todas las tierras desde su posición en un entramado de roca. En el relato se funden así mísmo el componente esotérico y folclórico, lo mismo que buena parte de literatura española de la primera mitad del siglo XIX. Otros elementos que conflúyen son el tema del mal del caballero, que el romanticismo unió a menudo a lo diabólico. (Wikipedia)
     El protagonista junto con otros turistas cabalgan por Bellver, a las orillas del río Segre, en los Pirineos que hacen frontera con Francia, población  que abarcó el antiguo condado medieval de Urgel, cerca del principado de Andorra, en la zona de Cataluña. El narrador descubre una cruz de hierro en lo que parecen las ruinas de una Antigua Fortaleza abandonada. Cuando el narrador se apéa para orar frente a la cruz, es reprendido por el guía turístico. Tal guía, es un aldeano originario de esos lugares, quien le advierte al narrador que esa cruz es maldita, por lo que le llaman la Cruz del Diablo.
       Entrada la noche, los turistas y el guía acámpan y cenan frente a una fogata en las mismas ruinas. Una vez terminada la rústica cena, el guía se dispone a contarles la leyenda de la temible Cruz.
    Les cuenta que hace mucho tiempo, cuando los moros ocupaban la mayor parte de España, estas tierras eran patrimonio de un noble barón. Allí donde están ahora acampando, era una Antigua Fortaleza que tal señor levantó en un peñasco que bañan las aguas del río Segre. De ahí que se le llamaba, el señor del Segre. Tal Segre, un hombre despiadado, aburrido de mortificar a sus vecinos y ahorcar cruelmente a sus súbditos, decidió un buen día partir a las cruzadas con el fín de expiar sus culpas dejando a la comarca suspirando de entera liberad.

   Después de tres años de ausencia del mal caballero, las Viejas le relataban a los jovenes las crueldades del malvado hombre ausente, y las madres asustaban a sus pequeñuelos tras sus travesuras diciéndoles, “¡Que Viene el señor del Serge!” Cuando de repénte regresó.
   Si malo se fué el Segre, peor volvió, reclamando los derechos de sus propiedades vendidas. No tuvo mas remedio que hacer justicia por su propia cuenta con ayuda de un grupo de aventureros desalmádos. Se dice que tras pedir tributo en vano, y quemar sus heredades, el fállo de la justicia le fué adverso, por lo que decidió acudir a la ayuda del Diablo, preparándose para la lucha y acantonándose en su Fortaleza. Estos confabulados se dedicaron a llevar una vida de bandoleros afectando al pueblo. Sin embargo, una noche, el pueblo armádo con antorchas, escaló el peñón del Segre, dando muerte a toda la banda.
   El tiempo pasó y nadie osaba merodear por aquel lugar en donde los huesos de los bandoleros caídos yacían iluminados por la luz de la luna. Con el páso del tiempo, se empezaron a escuchar rumores y se vieron luces de noche. Era una nueva banda de malechores que habían aprovechado la soledad de ese lugar para establecer su guarida de operaciones. Los asesinatos se multiplicaban y las muchachas desaparecían, y se decía que los niños eran arrancados de sus cunas para ser ofrecidos en un diabólico festín cuya sangre se servía en copas profanadas y robadas de las mismas Iglesias.
     Se rumoraba entre el pueblo que el jefe de esta nueva banda de malechores había sido visto portando la armadura del malvado y antiguo caballero, el llamado señor del Segre. El pueblo se armó de nuevo y en una de las refriégas capturó a uno de los malechores, quien antes de morir confesó la siguiente historia.
    Narra que él perteneció a una familia noble, pero sus extravíos de juventud le ocasionaron deudas y también el ser desheredado por su padre. Debido a ello, hallándose sin recursos económicos, decidió reunír a un grupo de jovenes, quienes pasaban por su misma situación, con el fín de vivir una vida de libertad y disipasión a costa del peligro. Sin embargo, una noche en la que se decidía quién sería el jefe del clan, alrededor de una hoguera en el abandonado Castillo del señor del Segre, escucharon el crujir de una armadura.
     Cuando todos se levantaron para defenderse, llenos de sorpresa descubrieron que era simplemente un hombre portando una armadura, el cual les dijo, “Si alguno de vosotros se atreve a ser el primero mientras yo habíte en el Castillo del Segre, que tóme esa espada, signo de poder.” Todos guardaron silencio, por lo que tuvieron que juramentar dar el mando al misterioso personaje, quien no bebia vino por no descubrirse la cara. El confesor capturado conclúye que tal personaje es el mismo Diablo en persona, pues gracias a él comenzaron sus crueles correrías nocturnas. El Nuevo líder, les mostraba el modelo a seguir de un ser despiadado e invencible. El prisionero confesor murió, después de narrar lo anterior.
     Con el correr del tiempo, fueron capturados nuevos malechores pertenecientes a la misma banda, sin embargo, el misetrioso líder nunca fué capturado. Para solucionar el problema, el pueblo cansado acudió a un ermitaño que vivía en una pequeña ermita dedicada a San Bartolomé. El ermitaño les propúso emboscar al misterioso caballero y les dijo que tendrían que memorizar una oración, la cual deberían ofrecer frente al caballero, una vez que lo hubiéren capturado. Se dice que el mismo Bartolomé usó tal oración para hacer prisionero al mismo Diablo. El plan se llevó a cabo con un éxito total y el caballero fué llevado atado ante el tribunal, compuesto por los condes de Urgel, no sin antes llevarlo al calabozo.

  El juicio fue en la plaza mayor ante una muchedumbre. Todos reconocieron que el personaje portaba la armadura del señor del Segre. Sin embargo, el misterioso personaje se negó a descubrirse y a exponer su identidad, ante las peticiónes tanto del tribunal como de la muchedúmbre. Cuando todo llegó al colmo, un guárdia se avalanzó sobre el reo, arrebatándole el casco de su armadura. Un gríto de sorpesa general escapó cuando notaron que el casco estaba vacío. La mayoría huyó de la plaza. Se decidió volver al calabozo la formidable armadura.
    El conde de Uriel y el arzobispo resolvieron colgar, en una horca en la misma plaza, la armadura, pensado que si el Diablo retornaba a ella, se ahorcaría.  Pero gran sorpresa fué que al momento de ir por la armadura al calaboso, el alcalde custódio apareció pidiendo perdón por haber dejado escapar la armadura. Cuenta el alcalde que él nunca creyó en el cuento de la armadura, el cual le parecía mas bién una treta tejida en favor de algún noble personaje, a quien talvés altas razones de conveniencia pública no permitían descubrir ni castigar. Quedándole la duda sobre si ese misterioso objeto de terror era verdaderamente sobrenatural, se atrevió una noche a penetrar el calabozo, y a abrir la celda. Misteriosamente la luz de su linterna se apagó y escuchó el ruido de una armadura entre las sombras. Se quizo arrojar a la puerta para detenerle el páso, pero fué arrojádo y sacudído. Después de escuchar la historia, la muchedumbre quizo matar al alcalde pero fué contendida por los guardias.
     Una nueva persecusión capturó de nuevo a la armadura, gracias a la conocida formula mediante la ayuda de San Bartolomé. Ésta vez la colgaron de una horca pero en cualquier descuído de vigilancia, ésta se escapaba y se emprendían nuevas excursiones. Ante la desesperante situación, los vecinos se repartieron entre sí las piezas de la armadura, rogando de nuevo al piadoso eremita les orientára. El santo varón ordenó penitencia general, y después de tres días de ayúno, dispúso que se fundieran las diabólicas armas, y con ella se levantáse una cruz.
     Sin embargo, en tanto las piezas arrojádas al fuego comenzaban a enrojecerse, gemidos parecían escapárse de la hoguera, y saltaban como si estuvieran vivas y sintiésen la acción del fuego. Aún se escuchaban gemidos al golpear de los martillos sobre el metal descansando en el yunque, y al formarse la cruz, el metal se retorcía como convulcionándose. Gracias a las oraciones y el agua bendita, el metal se convirtió en cruz. Por lo tanto, cuenta el guía, ante esa cruz que hoy han visto, nadie le coloca flores en mayo, ni los pastores se descubren al pasar frente a ella, ni los ancianos se le arrodillan, aunque el clero amonesta a los muchachos para que no la apedréen. Por lo tanto Dios ha cerrado sus oídos a cuantos le dirijan plegarias.
Adaptación : José Escobar.