Club de Pensadores Universales

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martes, 2 de octubre de 2012

Humor Filosófico


     Destacados científicos dicen que con el humor y la risa se puede uno escapar de las enfermedades, inclusive de los males crónicos. Mediadores químicos cerebrales como la serotonina o las endorfinas que el cuerpo segrega, generan una sensación de euforia que alimenta al organismo con una pequeña dosis de alegría cuando una persona ríe.
     Además, la risa produce en el cuerpo un efecto analgésico, y aporta beneficios desde el punto de vista inmunológico, lo cual se demuestra en el buen progreso de los enfermos que son tratados con dosis constantes de buen humor. No es necesario estar feliz para sonreír, pues todo es cuestión de mantener una actitud positiva. Cuando se tiene buen humor, se puede aprender a ver los problemas de una manera relajada y buscar soluciones más creativas y más flexibles.
     Entre otros beneficios de la risa, se menciona su efecto en la duplicación de la capacidad pulmonar y en la estimulación del sistema muscular, que se pone en funcionamiento cada vez que nos reímos. Los músculos de  la cara, tórax y abdomen se relajan y contraen con gran velocidad, mejorando su tono. En esos momentos, debido a la intensidad del ejercicio, cada grupo muscular se estimula como lo haría en una sesión de gimnasia. El mecanismo es sencillo: con la risa logramos un aporte de sangre y oxigeno al musculo, unido a su puesta en movimiento. Esto es lo que buscan los deportistas para mantenerse en forma. Al reir, los músculos del tórax se contraen y expanden de manera que favorecen el mecanismo de la respiración.
     Al reir, suceden cosas interesantes en la fisiologia de nuestro cuerpo. De doce respiraciones por minuto, que es la frecuencia normal de un ser humano en reposo, se puede pasar a duplicar esta cifra. La rapidez con que el aire viciado sale de los pulmones se multiplica permitiendo la entrada de aire oxigenado a mayor velocidad. Las zonas más recónditas de los pulmones, debido a la presión conseguida por los músculos intercostales, son oxigenadas por el aire limpio revitalizador. Este incremento de frecuencia e intensidad respiratoria implica duplicar la entrada de oxígeno a los tejidos, por lo que éstos se rejuvenecen, aumentando sus posibilidades metabólicas.
     El sistema circulatorio también se beneficia con la risa y el buen humor, pues la carcajada es capaz de incrementar la velocidad de la sangre, además de aumentar levemente la tensión arterial. Esto consigue limpiar las paredes arteriales de pequeños cúmulos de colesterol. El corazón aumenta su frecuencia y es capaz de bombear cada minuto 140 y hasta 210 mililitros de sangre, cuando lo normal son 70. La activación simultánea del sistema respiratorio y el circulatorio permite transportar eficientemente la riqueza del oxigeno adquirida en la respiración a todos los tejidos del organismo.
     Por si fuera poco, la risa es un buen activador metabólico, que provoca la liberación de adrenalina, favoreciendo la perdida de calorías. También puede considerarse un buen bálsamo para el espíritu, ya que cada vez que una persona rie, denota un estado de ánimo positivo. Y, finalmente, algo muy importante: la risa y el buen humor son tan contagiosos como un bostezo.
     Existe un prejuicio contra el humor entre los eruditos, que prefieren tratar de cuestiones “serias.” Este rechazo se remota, quizá, a las figuras del payaso y del bufón, de baja condición social. Entre los filósofos clásicos, solo Aristóteles trató acerca de la comedia, pero este texto se perdió.
     La consideración moderna acerca del humor ha cambiado enormemente. El humor y la risa son considerados como actitudes propias del hombre y que nos diferencian de los animales. El humor es una demostración de grandeza que pareciera decir que en última instancia todo es absurdo, y que lo mejor es reír, como aquel condenado a muerte que llevan a la horca el lunes y exclama: “¡Bonita forma de comenzar la semana!” El humor es una afirmación de dignidad, una declaración de superioridad del ser humano sobre lo que acontece.
     Carecer de humor es carecer de humildad, es estar demasiado inflamado de uno mismo. El humor es una herramienta física de gran eficacia. El humor permite ver lo que los demás no perciben, ser consciente de la relatividad de todas las cosas y revelar con una lógica sutil, lo serio de lo tonto y lo tonto de lo serio. A veces, el mejor consejo es el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.
     El chiste, el acertijo y la broma son excelentes y necesarios ingredientes de la sabiduría, ya que su esencia es precisamente la ruptura del orden lógico y del conocimiento formal con alguna salida que, como una chispa, ilumina bruscamente el entendimiento con una novedad, se desgrana de risa y deja un sabor de ingenio en la mente. Arthur Koestler ha mostrado repetidamente el cercano parentesco de la risa con el hallazgo y el descubrimiento en ciencia y en arte. ¡Ja, ja!, nos reímos cuando un chiste nos parece bueno por la inesperada ruptura con el orden esperado. 
            La filosofía y el humor están estrechamente relacionados. El sentido en el sin sentido que caracteriza el chiste, es también la forma de las paradojas, aporías, y acertijos de que se nutre la Filosofía. Jugar con la polisemia, y las múltiples acepciones, el disparate, los enlaces arbitrarios de dos representaciones contrastantes, diversas, ajenas, todo lo que la Filosofía le ocupa, así como alguna que otra clase de sofisma equívoco o paralogismo, son descripciones de las técnicas del chiste.


     Por otra parte, la actitud filosófica requiere de una mirada bromista. El planteamiento del un problema filosófico necesita de una mirada que pueda superar dogmas, ir mas allá de una evidencia, un tabú, un prejuicio, o de otras inhibiciones propias del hombre. Filosofía, inteligencia sin humor, es esterilidad, artificialidad, robótica pura. Humor sin inteligencia es mal gusto, zafiedad. De la unión entre filosofía y humor, nace la creatividad, la fantasía lúdica, el juego de la lógica.
     El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que casi nada tiene sentido. El frívolo se ríe de todo, es insípido y molesto, y con frecuencia no se preocupa por evitar herir a otros con su humor. El serio cree que nada ni nadie deben ser objeto de burla, nunca tiene algo gracioso para decir y se incomoda si se burlan de él. El humor revela así la frivolidad de lo serio y la seriedad de lo frívolo. Se trata de una virtud social: podemos estar tristes en soledad, pero para reírnos necesitamos a presencia de otras personas. 
   
    Pero el humor no todo vale, como escribe Compte-Sponville: “Se puede bromear acerca de todo: el fracaso, la muerte, la guerra, el amor, la enfermedad, la tortura. Lo importante es que la risa agregue algo de alegría, algo de dulzura o de ligereza a la miseria del mundo, y no más odio, sufrimiento o desprecio. Se puede bromear con todo, pero no de cualquier manera. Un chiste judío nunca será humorístico en boca de un anisemita. La ironía hiere. El humor cura. La ironía puede matar, el humor ayuda a vivir. La ironía quiere dominar, el humor libera. La ironía es despiadada, el humor es misericordioso. La ironía es humillante, el humor es humilde.”
     En estas líneas hemos recopilado una pequeña colección de chistes de temática filosófica, anécdotas o textos de algunos destacados filósofos humoristas:
     Primera Ley de la Filosofía: Por cada filósofo existe un filósofo igual y opuesto.
     Segunda Ley de la Filosofía: ambos estas equivocados.
     La Filosofía es un juego con objetivos pero sin reglas.
     Las matemáticas son un juego con reglas pero sin objetivos.
     La Tecnología es un juego cuyo objeto es poner reglas a lo subjetivo.
     Hay dos sistemas para conseguir la felicidad: Uno, hacerse el idiota, el otro serlo.
                                                                    Enrique Jardiel Poncela.
     Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy seguro de la primera.
                                                                              Albert Einstein.
     El animal más sufriente de la tierra se vio obligado a inventar la risa.
                                                                          Friedrich Nietzsche.
     Podría escribirse una obra filosófica buena y seria, compuesta enteramente de chistes.
                                                                         Ludwig Wittgenstein.
     La incongruencia que está en la mayor parte de los chistes es análoga a la adivinanza que esta en el centro de la  mayoría de los problemas filosóficos.
                                                                              John A. Paulos.

     Un ingeniero, un físico experimental, un físico teórico y un filósofo están paseando en las montañas del Pico de Orizaba, cuando llegan a lo alto de la cima, ven en otra cima una oveja negra. El ingeniero dice: “Esta visto que las ovejas en Veracruz son negras.” “Mejor sería decir que ‘algunas’ ovejas veracruzanas son negras,” responde el físico experimental. El físico teórico piensa un momento y exclama, “es más correcto decir que al menos una de las ovejas jarochas es negra.” Por fin el filosofo responde: “al menos por uno de sus lados.” 
     Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase: “usando cualquier cosa aplicable que haya aprendido durante este curso, de muestre que esta silla no existe.” Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta entrega su examen ante el asombro de sus compañeros. Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entrego su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue, “¿Qué silla?” 
     El profesor de Filosofía a su auditorio, después de la conferencia: “Y si ustedes me han comprendido bien, es que me he explicado mal.”
     “Papá, hoy me dieron la nota máxima en la clase de filosofía. ¡Demostré que el profesor no existe!”  
     Un profesor de Filosofía despistado va caminando por el campus cuando un estudiante le para y le hace un par de preguntas. Al acabar:
“Bueno, pues esto era todo, muchas gracias.”
“De nada. Hasta mañana. Adiós.” Tras una breve pausa, el profesor le grita:
“¡Eh! Oye, perdona, ¿me podrías decir hacia donde iba cuando nos encontramos?”
“Si claro, iba en esta dirección.” (Señalando)
“Ah, entonces ya he comido.”   
Mas citas:

Reír es como cambiar los pañales del bebe: no resuelve permanentemente el problema, pero hace las cosas más agradables por un momento.
No soy un completo inútil…por lo menos sirvo de mal ejemplo.
La inteligencia me persigue pero yo soy más rápido.
La verdad absoluta no existe y esto es absolutamente cierto.
No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.
El tiempo es el mejor maestro, desgraciadamente mata a todos sus estudiantes.
El que ríe al último piensa más lento.
A veces pienso que la prueba más fehaciente de que hay vida inteligente en el universo, es que nadie ha intentado contactar con nosotros. (Bill Waterson)
Lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe.
Ningún tonto se queja de serlo. No les debe ir tan mal.
La verdadera felicidad esta en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna.
El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque tiene pensado a quien echarle la culpa.
Todo tiempo pasado fue anterior.
Si la montaña viene hacia ti…¡corre: es un derrumbe!
La psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.      
                          

sábado, 29 de septiembre de 2012

La Filosofía del siglo XX y XXI


     En el siglo XX, la mayoría de los filósofos más importantes trabajaron desde dentro de las universidades, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo, durante el periodo conocido como guerra fría. Algunos de los temas mas discutidos fueron la relación entre el lenguaje y la filosofía, así como las importantes implicaciones filosóficas de los enormes desarrollos en lógica a lo largo de todo el siglo. Las tradiciones filosóficas más significativas y abarcadoras del siglo XX fueron dos:
     La filosofía analítica se desarrolló principalmente en el mundo anglosajón y debe su nombre al énfasis que al principio puso en el análisis del lenguaje por medio de la lógica formal. En la segunda mitad del siglo, sin embargo, la filosofía analítica dejo de centrarse solo en el lenguaje, y la unidad de la tradición recayó en la exigencia de claridad y rigor en la argumentación, en la atención en los detalles y en la desconfianza hacia los grandes sistemas filosóficos. Algunos pensadores tempranos que se asocian a la tradición analítica son Gottlob Frege, G.E. Moore, Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein y los integrantes del circulo de viena, y más adelante Willard van Orman Quine, Saul Kripke, John Searle y Donald Davison, entre otros. En su obra Principia Mathematica de 1910-1913, Russell y Whitehead intentaron establecer una base lógica de la aritmética, pero su intento se vio anulado en 1931 por el descubrimiento de Gödel: Sobre Proposiciones Formalmente Indecidibles en Principia Mathematica y Sistemas Relacionados.  
     La filosofía analítica se entiende como un programa filosófico especifico que usualmente se fecha entre 1900 aproximadamente y 1960. Se fecha ordinariamente con el trabajo de los filósofos ingleses Bertrand Russell y G.E.Moore a principios del siglo XX. Ellos se alejaron de las entonces formas dominantes de hegelianismo, objetando en particular su idealismo y su obscuridad y comenzaron a desarrollar un nuevo tipo de análisis conceptual, basado en los nuevos desarrollos de la lógica.
     En la actualidad y principalmente en las escuelas de la gran mayoría de los países de habla inglesa en el siglo XX, emplearon el término Filosofía Analítica, y continua empleándose. En países como los Estados Unidos, el Reino Unido, Canada, Escandinavia, Australia y Nueva Zelanda, la gran mayoría de los departamentos de filosofía de las universidades se identifican a sí mismos como departamentos “analíticos.”
     El término “Filosofía Analítica” puede referirse a:
a)     Una tradición de hacer filosofía caracterizada por un énfasis en la claridad y la argumentación, comúnmente alcanzadas a través de la lógica y el análisis del lenguaje, y por un gran respeto por las ciencias naturales.
b)     Algunos desarrollos en la filosofía de inicio del siglo XX, tales como el trabajo de Bertrand Russell y Gottlob Frege, aunados con el Positivismo Lógico. En este sentido, la filosofía analítica tiene compromisos filosóficos específicos, algunos rechazados por filósofos analíticos contemporáneos, en concreto:
1)    La visión del positivista que considera que n hay verdades específicamente filosóficas, y que el objeto de a filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos. Esto se puede contrastar con el fundacionismo tradicional, derivado de Aristóteles, que mira a la filosofía como un tipo especial de ciencia, la más alta, que investiga las razones fundamentales y los principios de todo. Como resultado, muchos filósofos analíticos han considerado a sus investigaciones como continuas con, o subordinadas a, las de las ciencias naturales.
2)    La visión de que la aclaración lógica de los pensamientos solo puede ser alcanzada a través del análisis de la forma lógica de proposiciones filosóficas. La forma lógica de una proposición, es una formas de representarla , normalmente usando la gramática formal y el simbolismo de un sistema lógico, para mostrar su similaridad con todas las otras proposiciones del mismo tipo. Sin embargo, los filósofos analíticos disienten ampliamente sobre cuál es la lógica formal correcta del lenguaje ordinario.
3)    El rechazo de sistemas filosóficos que lo abarcan todo, en favor de la atención en los detalles, el sentido común, y el lenguaje ordinario.
     La segunda tradición principal del siglo XX resulta aun más difícil de caracterizar que la filosofía analítica. La Filosofía Continental se desarrollo principalmente en la Europa Continental, de ahí su nombre, y se caracterizó por ser más especulativa y por dar más importancia a la historia que la filosofía analítica. La fenomenología, el existencialismo, el estructuralismo, el posestructuralismo, y la posmodernidad, son algunas de las escuelas que caen dentro de esta tradición. Algunos de sus autores más influyentes fueron Edmund Hussrel, Martín Heidegger, Jean Paul Sartre, y José Ortega y Gasset, en la primera mitad del siglo XX, seguidos por Michel Foucault, Jacques Derrida, Hannah Arendt y Gilles Deleuze, en la segunda.
     Después de la Segunda Guerra Mundial, se inicia el período de la historia que también suele llamarse Guerra Fría. Durante todo ese tiempo,  entre 1945 y 1989 o durante la Guerra Fría, la humanidad vivía con el temor de que en cualquier momento se desataría una conflagración con el uso de las armas nucleares, por parte de cualquiera de las dos potencias: La Unión Soviética o los Estados Unidos. Sin embargo, al mismo tiempo, se inicia una revolución tecnológica en electrónica, física, y química, con una mayor disponibilidad de mano de obra, producto de  la paz y del aumento demográfico, ocasionando u incremento de la producción industrial. Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los asalariados medios y bajos, en el mercado consumidor de productos antes reservados a las clases privilegiadas, tales como electrodomésticos, automóviles, etc.
     Además de aumentar el consumo, las mejoras en el nivel de vida de los asalariados hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se lo denominó, sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo: la publicidad y las ventas a crédito.
     Se estimulaba a través del cine, la radio, la televisión, de los diarios y de las revistas, el deseo de acceder a un mundo ideal y fantástico, al cual solo se ingresaba comprando determinadas “marcas” de productos. Para triunfar en la vida, había que manejar tal automóvil, beber determinada gaseosa o vestir la ropa de los famosos. Incluso, las manifestaciones artísticas, como la música, el cine, el teatro, o la literatura, eran impuestas por la propaganda de las de las empresas discográficas, las distribuidoras cinematográficas y por las empresas teatrales o editoriales.  Había nacido la cultura de masas, en la que era más importante la difusión que la creación artística en sí misma. Tenía más valor lo más conocido que lo más creativo o mejor producido. Prevalecía lo comercial sobre lo artístico.
     A partir de los años 50s, la modernización socioeconómica comenzó a expresarse claramente en el arte, la literatura y en otras manifestaciones culturales. A su vez, la expansión de los denominado medios masivos de comunicación, implicó una nueva y compleja relación entre las diferentes culturas. Sobre todo, porque el poder político y económico de los países centrales también iba a mostrarse en un capacidad, hasta ese momento impensable, de difundir sus valores culturales a otros pueblos. A su vez, en el interior de cada sociedad, también existían determinados valores predominantes, es decir, un cuerpo de ideas coherentes que explicaban una particular visión del mundo e impregnaban la vida social y cultural de cada una de estas comunidades. Y en toda sociedad, paralelamente a esta cultura dominante, surgieron grupos que se plantearon otros valores, otras ideas sobre lo que estaba bien y estaba mal, y que cuestionaron los valores, los modos de relación y el sistema político de una época.  
     Esos grupos comenzaron a surgir en los años de posguerra, al calor de la urbanización y el crecimiento de la matricula estudiantil en todos los niveles. Fueron movimientos que cuestionaron la forma en que estaba ordenada la sociedad y que se pronunciaron por alternativas de vida distintas de las formas en que habían sido educados por sus mayores. Estas voces fueron,  a veces, subculturas que expresaron a subgrupos de la sociedad, como pueden ser los jóvenes que utilizaban una manera particular de vestirse, hablar, etc., o auténticas contraculturas, es decir, en corrientes de opinión que planteaban valores contrarios a los predominantes en la sociedad de la que eran parte.
     La complejidad de este proceso de intercambio cultural estuvo dada, también, porque los modernos medios de difusión fueron parte de la Guerra Fría. Estos medios, controlados por países centrales, comenzaron a irradiar a todas partes del mundo sus valores y hábitos culturales, como los que se correspondían con el mundo occidental y cristiano frente al ateísmo socialista. Otro importante elemento de propaganda fueron loso comics, donde héroes dotados de poderes sobrehumanos, como Superman o el Capitán América, lograron proteger al mundo occidental de la constante amenaza de sus enemigos.
     Frente a esta influencia cultural, marcada y guiada por la sociedad de consumo, nacieron en la posguerra pensamientos alternativos a los dominantes, es decir, verdaderos movimientos contraculturales: Todos dieron muestras de inconformismo, rebeldía y resistencia a la imposición cultural a la que se sentían sometidos.
     La denominada cultura beat se originó en los Estados Unidos y fue la expresión de una generación que no creía en los mitos de los adelantos científicos que habían producido la automatización, ni en la elaboración del dinero como medio de satisfacción. Allen Gisnberg y Jack Kerouac fueron, a través de poesías y cuentos que transitaban en revistas subterráneas, underground, sin circulación comercial, típicos representantes de una búsqueda por separarse de una sociedad que consideraban arbitraria y falsa. En ella los hombres, afirmaban ellos, habían perdido la capacidad de comunicarse y vivir, producto todo ello de los bombardeos publicitarios que alentaban únicamente la superficialidad del confort: el auto, la casa, el televisor, etcétera. Para manifestar su disconformidad, alentaron la resistencia al consumo.
     En Europa, junto al desarrollo del estado de bienestar que daba lugar a la “sociedad del ocio,” la resistencia cultural se expresó también en el terreno filosófico: Autores como Hebert Marcuse  o Jean Paul Sartre adquirieron notoriedad en los 50s, aunque sus libros y figuras fueron celebres en los 60s. La búsqueda de lo auténticamente latinoamericano fue parte de ese pensamiento alternativo, y la crítica apuntó a padecimientos de sus habitantes por parte de dictaduras o regímenes que permitían y alentaban el despojo económico, acompañado de la destrucción de la identidad cultural propia. Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier, y José María Aguedas entre otros, fueron parte de esa generación que, en sus novelas, expresaron la resistencia y alternativa cultural en Latinoamérica.