Club de Pensadores Universales

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lunes, 13 de mayo de 2019

El “Mester de Clerecía” Gonzalo de Berceo


     La épica española, que logra su primera y más esplendida cristalización en el, Cantar del Mío Cid, y que ya ha dado también otros poemas como, Los Siete Infantes de Lara, y Don Sancho de Castilla, dos cantares de gesta de inestimable valor documental, no tarda en evolucionar de lo popular a lo erudito, orientándose desde el “caudillo,” hacia el “santo.”
     Al heroísmo de los cantares de gesta, se añaden, o suceden los temas religiosos, o las reminiscencias de la antigüedad clásica. El fraile, y el erudito, es decir, el trabajador intelectual, hacen su primera aparición en las letras españolas. Tal es la tendencia que expresa el, mester de clerecía, nombre dado en el siglo XII a la poesía sabia, escrita por clérigos, o autores eruditos, y destinada a la lectura, a distinción del, mester de juglaría, género de poemas anónimos y populares, que recitaban de memoria los juglares, o que los cantaban acompañándose al son de ciertos instrumentos.
     La palabra juglar, del latín, jocularis, designaba al músico de instrumentos y de voz, pantomimo y actor, que se ganaba la vida, entreteniendo al pueblo con sus bailes, cantos, o recitales. Según Moratín, en su libro, Orígenes del Teatro Español, la primera indicación acerca de los juglares en España, se encuentra en la Crónica General, en donde al hablarse de las bodas de las hijas del Cid, con los infantes de Carrión, se refiere que los juglares intervinieron en las fiestas celebradas en Valencia, con aquel motivo.
     Y lo mismo ocurrió después, cuando el Cid casó otra vez a Doña Elvira y Doña Sol, con Don Ramiro, infante de Navarra, y Don Sancho, infante de Aragón.
     En el, mester de clerecía, la inspiración, ya no es la misma de los poemas populares recitados por los juglares, ni tampoco la medida del verso.
    A esta escuela erudita, pertenecen otros dos momentos del periodo arcáico: El Libro de Alexandre, cuyo héroe es Alejandro, el rey de Macedonia, y el, Poema de Fernán González, dedicado a cantar al héroe de la independencia castellana:
     Pero el poeta representativo de la escuela del mester de clerecía, fue Gonzalo de Berceo (1195-1264), clérigo riojano, autor de las primeras poesías no anónimas, que conserva la lengua española.
     Su obra principal, Los Milagros de Nuestra Señora, es un dechado de ingenuidad, frescura de estilo, y nobleza de pensamiento, colección de casos milagrosos, relativos a la Virgen María, y muy divulgados en la Edad Media.
     Berceo es poeta narrativo y erudito, pero sus mejores trozos son los de inspiración popular.
     Además de, Los Milagros de Nuestra Señora, Berceo escribió otros ocho poemas, todos ellos de asunto religioso, titulados: Vida de Santo Domingo de Silos; Vida de San Millán de la Cogolla; Del Santo Sacrificio de la Misa; Martirio de San Lorenzo; Loores de Nuestra Señora; De los Signos que Aparecerán Antes del Juicio; Duelo de la Virgen, y Vida de Santa Oria.
     Tomado de : Enciclopedia Autodidacta Quillet, Tomo I. Editorial Cumbre S.A. México 1977. Grolier. Pag. 329.  

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