Club de Pensadores Universales

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martes, 8 de febrero de 2011

Desórdenes Emocionales y de Comportamiento

       Hoy en día, los sicólogos y la gente culta han desarrollado y usan un lenguaje muy sofisticado para comunicarse. Por ejemplo, utilizan el término Competencia Social, para referirse a la habilidad o inabilidad de una persona para desenvolverse o interactuar socialmente. Su Competéncia Social es la manera en que usted ejercíta su autocontrol cuando tiene conflíctos, la manera en que usted coopera con otros, y la manera en que usted mismo expresa sus necesidades para que estas sean conocidas.
       Beauford Delaney, un talentoso pintor nacido en 1901 desarrolló un estílo de pintura radical en Harlem, NY, en los años de 1930s. Al igual que muchos afroamericanos de su tiempo, en 1953 Delaney se expatrió a París. Después de muchos años de dificultad, Delaney murió en 1979, en el Hospital de Santa Ana para enfermos mentales de París.
       Baldwin, su amigo cercano, dijo: “Trabajó y murió de hambre toda su vida, en Tennesee, en Boston, en Nueva York, y ahora en París.” “Fué amenazado más que ningún otro hombre que conosco, tanto por sus propias circunstancias sociales, y también por todas las estratagémas emocionales y sicológicas que estubo forzado a usar para sobrevivir, y más que ningún otro hombre que conosco, él a trascendído toda obscuridad, tanto interna como externa.”
       Antiguamente se pensaba que aquellos que tenían Desordenes Emocionales y de Comportamiento estaban poseídos por el demonio. En el antiguo egipto, el tratamiento a tales enfermos era humano e ilustrado. El misterio que rodeaba a las enfermedades mentales a menudo fomentaba suposiciones negativas sobre sus causas, y desafortunadamente terminaba en horribles tratamientos. Algunas sociedades aislaban a los enfermos y los desterraban pensando que los Desórdenes Emocionales y de Comportamiénto eran contagiósos. Tratamientos medievales y posteriores reflejaban tales creencias y a menudo los enfermos eran puestos en prisión, encadenados y azotados.
      En 1547 se estableció la primera institución para desordenes mentales, Santa Maria de Belén, en Londres. La gente colocada en ese hospital era encadenada, mal alimentada y golpeada, y vivía en condiciones intolerables. Una popular forma de entretenimiento en ese tiempo, en Londres, era salir con la familia a una excursión para ver a “los lunáticos” en Belén.
      En el siglo XVIII, las condiciónes mejoraron para las personas con Desórdenes Emocionales y de Comportamiento. Phillipe Pinel, un siquiatrta francés ordenó en 1792  una reforma humanitária, procurando un mejor tráto para los pacientes mentales en Saltpetriere, un asilo, demandando que los pacientes fueran desencadenádos.
       En Estados Unidos, en el siglo XIX, Benjamin Rush, padre de la psiquiatría americana propúso métodos modernos para tratar a niños con Desórdenes Emocionales y de Comportamiento. Dorotea Dix, ejerció una influencia en la fundación de instituciones estatales, en 1844, para gente con desórdenes mentales. En 1962, Norris Haring y Lakin Phillips publicaron, “Educando a Niños con Disturbios Emocionales.”
        Desde 1997 la legislación norteamericana protége y ampára a niños estudiantes que padescan Desórdenes Emocionales y de Comportamiento. Cuando se compára ésta discapacidad con otras, los niños con Desórdenes Emocionales y de Comportamiento experimentan el menor éxito escolar. La definición legal de Desordenes Emocionales y de Comportamiento, es que un niño o niña presente uno o más de los siguientes síntomas, los cuales afecten su desempéño académico:
Una inexplicable inabilidad para aprender.
Una inabilidad para construir y mantener relaciones sociales.
Comportamientos y sentimientos de tipo inapropiados bajo circunstancias normales.
Un penetrante estado de ánimo de infelicidad y depresión.
      Una tendéncia a desarrollar síntomas físicos relacionados con temores asociados con problemas personales o de la escuela.
Esquizofrénia.
       Dentro de los Desórdenes Emocionales y de Comportamiento, no se inclúyen los trastórnos de inadaptación social o de conducta, aunque la legislación no define bién qué entiende por eso.
       Un desórden de conducta es un término de la psiquiatría que describe la externalización de un comportamiento que ha violado una regla o norma.
       Un estudiante que no actúe conforme a las normas de la sociedad se considera inadaptado socialmente, y la legislación no lo ampára, ya que su comportamiento no se considera necesariamente un Desórden Emocional y de Comportamiento.
       Una persona con Desórdenes Emocionales y de Comportamiento presenta externalización e internalización de comportamientos.
Externalización de comportamientos incluyen:
La violación de los derechos básicos de otra persona.
Violación de las normas y reglas sociales.
Tiene rabietas.
Es cáusa de dáño o pérdida de propiedad ajena.
Es hostíl.
Arguménta.
Desafía.
Es físicamente agresívo.
Ignóra las amonestaciónes del maestro.
Demuestra comportamiento obsesívo compulsívo.
Es cáusa o amenáza de dáño físico a gente o animales.
Utiliza géstos lascívos u obsenos.
Es hiperactívo.
La internalización de comportamientos de un estudiante con desórdenes emocionales y de comportamiento incluyen:
Exhibición de una dolorosa timidéz.
Es molestado por compañeros de clase, o sea, le faltan al respeto y él no hace nada.
Está deprimído.
Es anoréxica.
Es bulímica.
Es socialmente apartado.
Posee tendéncias al suicídio.
Posee temores infundados y fóbias.
Verbaliza sus sentimientos de baja autoestíma.
Tiene preocupaciones excesívas.
Presenta un comportamiento autodestuctívo.
Los estudiantes con Desórden Emocional y de Comportamiento son los que estan en mayor riesgo de caer en la delincuencia juvenil.
Algunos resultados asociados con Desorden Emocional y de Comportamiento son  abúso de substancias.
Embarázo en adolescentes.
Bajas calificaciones, ausencia y fracaso escolar.
Desempleo crónico.
Desórdenes siquiátricos.
Enfermedades de transmisión sexual.
Es interesante que el Desorden Emocional y de Comportamiento es más frecuente entre afroamericanos y varones
Una persona puede darse cuenta si padece un Desorden Emocional y de Comportamiento, si tiene las siguientes características:
Es rechazado por sus compañeros.
Interpréta señales neutrales como hostíles.
Se aísla y retíra socialmente.
Exhibe agresión física y verbal.
Exhibe ansiedad, depresión y abandóno.
Exhibe hiperactividad, impulsividad, y distracción.
Rehúye al trabajo difícil.
Muestra un bájo interés y un bájo rendimiento académico.
       Howard Huges, heredó a la edad de 18 años un millonario negocio familiar. Huges usó su riqueza para colocar las bases de la aviación comercial y financiar su pasión por hacer películas. Genio de la ingeniería y los negocios, Howard diseñó aviones bombarderos y espías para el ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial. Howard también desarrolló la linea aerea CEO de TWA, que vuela a través de todo el mundo. Howard vivió una vida de estrella de cine de Hollywood, siendo rico y famoso.
     En 2004, el aclamado director de Holywood, Martin Scorsese, llevó a la pantalla el conflicto de Howard entre su flamante personalidad pública y su enfermedad mental que hizo que éste se retirára de la vida pública. El filme revela la trágica espiral de su enfermedad mental, y cómo a menudo ésta comienza en la infancia, se acelera con la maduréz, y eventualmente consume a sus víctimas. Aunque hoy en día, tal condición puede ser controlada con medicamento, la vida de Huges fué devastada por desórdenes obsesívo compulsívos, los cuales al final terminaron en un aislamiénto autoimpuésto y un exagerado temor al contacto humano. A través del filme, El Aviador, podemos entender mejor los desafíos que el Desorden Emocional y de Comportamiento presenta, a todos aquellos a quienes afecta.
Traducción y adaptación: José Escobar.
Introduction to Special Education, por Deborah Deutsch Smith y Naomi Chowdhuri Tyler. Pearson 2010. Capítulo 7. p. 224-261.

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